Touhou Project
Foro : Trabajos Propios : [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Autor
Mensaje

Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Mmm, puede ser el caso. La verdad ya intente varias opciones, formas y trucos para hacer que cupieran los capis en un solo post pero nomas no se dejo -w-. Asi que me disculpo por lo largo y por los double-post que puedan resultar de postear los capitulos XD...
benjiro-san escribió:Ufff por fin me di el tiempo (y el lujo) de volver a leer tu historia, para recordar momentos y tratar de percatarme de algún detalle que deje escapar (aunque sin mucho exito XD), prefiero para evitar problemas poner mis comentarios del fic en spoilerSpoiler:- El oscuro pasado de Makoto es sin duda alguna lo más intrigante de esta historia, poco a poco se ha revelado pero algo me dice que quedan cosas por aclarar, además quien será exactamente esa "voz interna" que le habla? su subconciente, un personaje totalmente nuevo o simplemente su lado oscuro?
- Lo mas gracioso: Los "monumentos al queso gruyere", la escenita de Satori y Makoto en su partida de ajedrez, por alguna razón me la imagino totalmente y es digna de un anime de comedia y/o ecchi XDDDDDD, "Tenía que ser el Koro del ocho" eso fue totalmente inesperado y me mató de risa y también fue muy inesperado lo del PC-9801 y el dikette de Touhou![]()
-Sobre los personajes me encantaron las personalidades que le diste a Orin y Satori(especialmente), pienso que diste en el clavo con ellas y les diste mas profundidad. La inclusión de Kotaro le dio mucho dinamismo y sobre todo frescura a la historia, siempre es bienvenido incluir algún personaje nunca visto para estas hitorias, y además me cae muy bien, me gustaría saber cual es el juicio que hará del mundo superficial una vez que lo ha visto
Lo que si me molesta (medio en broma, medio en serio) son tus HORRORES Y ATROCIDADES ortograficas (aqui vale la redundancia), a veces me desespera ver tanto error gramatical (lo siento pero de verdad me molesta XD), pero lo compensas con tu buena redacción y como dije antes con una historia muy entretenida e intrigante.
No es por molestarte pero personalmente quiero el siguiente capítulo...el final de ese último capitulo es demasiado dramatico y necesita imperiosamente una continuacion![]()
Saludos
Muchas gracias por el comentario Benjiro xD. Efectivamente "la voz" es sin lugar a duda uno de los principales y mas importantes puntos de esta historia hasta el momento. Acerca la comicidad, que bueno que les dibuja una sonrisa de vez en cuando xD. Habeces siento que mis bromas no son tan graciosas o que no tienen chiste del todo, pero me alegra ver que si. Como ves, me gusta hacer muchas referencias y tributos XD.
Sobre los horrores ortograficos... LO SE D:!!!, lol
Aun hay mucho que tengo que aprender acerca de la escritura, tales como sintaxis, acentos (odio los acentos) y demas. Ultimamente e estado utilizando correctores ortograficos para corregir las fallas que pueda haber en mis escritos, pero obviamente no son infalibles. Igual, prometo seguir mejorando en todos los ambitos de mi redaccion y escritura para hacer su experencia mas acojedora.
Ademas, me alegra en presentarles el capitulo 11 ya terminado!. Espero tener el capitulo 12 cuanto antes posible.
Capitulo 11
Spoiler:
Capitulo 11.- El demonio
Cual como si hubieran sido lanzados por la sirvienta del demonio, cuatro cuchillos viajaban rápidamente en mi dirección. Sin embargo, en vez de ver los cuchillos observaba con total sorpresa a Kanon, quien se encontraba del lado opuesto a la trayectoria que seguían los cuchillos, claramente diciéndome quien era la autora de semejante ataque. No podía creerlo… mi propia hermana, a quien contra viento y marea vine a salvar ahora me atacaba como si fuera un vulgar ladrón o intruso.
- ¡¿Qué haces!? – exclamo una voz junto a mí. No sé qué me pasaba en esos momentos que simplemente no pude reaccionar ni a la voz y al ataque proveniente de mi hermana. A diferencia mía, Kotaro, sin perder ni un segundo se abalanzó sobre mí y con un brusco movimiento me quito de la letal trayectoria de los cuchillos. Acto seguido Kotaro y yo caemos sobre el suelo bruscamente, pero a salvo indudablemente. Kotaro me voltea a ver con furia – ¿¡Hey, reacciona quieres!?.
Por alguna razón su voz parece distante… como si todo lo demás hubiera pasado a un segundo término. Mi mente deambulaba errática y efímera. El shock de haber escuchado esas palabras de mi propia hermana me había noqueado absolutamente. ¿Por qué?, después de haberme luchado contra el subterráneo y la superficie, contra humanos y youkais por igual, ¿Por qué Kanon dice semejantes palabras? Era curioso… no, era injusto. Algo estaba mal aquí. La Kanon que yo conozco jamás diría algo semejante y mucho menos me atacaría… pero… ¿pero qué tal si aquel demonio le hizo algo en todo este tiempo que estuvo cautiva?, la idea de que esa mujer le hubiera hecho algo a mi hermana me paralizaba de temor y rabia. El solo pensar que ella le hubi— Aaaaah…. DEMO—
Estaba sumido en mis pensamientos cuando de repente siento un dolor tan agudo… tan profundo… tan característico de cuando te golpean hay abajo en la entrepierna. Por un momento sentí ver como todos aquellos futuros hijos míos salían volando de mi parte más privada, me saludaban con sus pequeñas manitas y se iban volando al cielo. Yo en cambio, todo lo que podía mostrarles era una cara toda deformada por el dolor de haber tenido mis pobres partes golpeadas sin misericordia.
- Aaaaaah-----!!!!... – Me quejaba mientras me retorcía de dolor en el suelo. No había sido un golpe cualquiera el que había recibido. – M-m-m-m-maldito…. Aaah, carajos… seas…. ¡KORO! – fue todo lo que pude decir a pesar del dolor.
- Heh, si, como sea. Lo importante es que ya volviste ¿no? – Decía Koro mientras quitaba su rodilla de mi entrepierna. Esa rodilla, autora del siniestro. Sabía que los Onis eran fuertes, incluso había experimentado su terrorífico poder, pero a decir verdad… en estos momentos parecía que me habían pegado con una bola de demolición halla abajo.
- Claro…. Que… volví… - respondí aun con mis manos tratando de aliviar el dolor halla abajo y con un rostro que ya no reflejaba un agudo dolor, sino un agudo odio. – Volví… para patearte… el trasero… ¡¡hasta la china y de vuelta!!
- ¿La china? – Pregunto el Oni pelirrojo
- Luego… te… explico… desgraciado… aaaah, ¡demonios!... – conteste levantándome muy, muy lentamente, aun haciendo toda clase de gestos y quejas.
- Hehe, muy bien. Luego me pateas hasta donde quieras, pero ahorita tenemos un demonio que alcanzar y derrotar, ¿recuerdas? – Levante mi rostro y pude ver frente a mí a Koro extendiendo su mano para ayudarme. Ah… que demonios, heh.
- Haha, exacto. – le respondí mientras tomaba su mano y me reincorporaba. A pesar de que mis piernas se sentían como gelatina y que mi entrepierna parecía ya no tener ninguna clase de terminal nerviosa, el tonto junto a mí me hizo recordar que esto aún no se acaba.
Frente a nosotros se encontraba una Kanon sorprendida. No podía decir con certeza porque nos miraba de tal manera, pero muy seguramente fue por la escena que acabábamos de presentar. A mí en lo personal me hubiera dado risa de haber sido un tercero ante tal situación. Sin perder tiempo, camino hacia donde se había caído mi espada y la recojo. Lentamente volteo a ver a Kanon y le arrojo una mirada decidida. Ella sin inmutarse me devuelve la mirada y se prepara para lo que sea que pueda provenir, claramente está decidida a no dejarnos pasar bajo ninguna circunstancia. Levanto mi espada hacia ella y la apunto con la punta.
- Kanon…
- Makoto-onii-san…
- Esta bien Kanon… yo comprendo que puede ser duro…
- …
- Sin embargo, no debes preocuparte por nada
- ¿Eh?
- Kanon… dime la verdad. Tú sabes que puedes confiar en mí.
- M-makoto… nii-san…
- ¿ESA VAMPIRA TE HIZO ALGO PERVERTIDO VERDAD? – Grite con dolor
- ¿¿Eh?? – exclamaron Koro y Kanon en unísono
- ¡Yo lo se Kanon!, ¡los vampiros son criaturas seductoras que hipnotizan a sus víctimas con sus encantos y poderes!, ¡¡MALDITA, NUNCA LA PERDONARE POR ARRUINARTE PARA EL MATRIMO--!!
- ¿¡Que idioteces dices!? – gritaron Kanon y Koro a la vez de nuevo, solo que esta vez también me propinaban un buena patada en la entrepierna de nuevo. Ah… hay van mis futuras hijas ahora… adiós pequeñas, espero puedan perdonar a su incompetente padre.
- ¡Y me llamas pervertido a mí! –exclamo Koro mientras se llevaba la mano a su frente. Kanon por otro lado solo me observaba furica mientras una vez más giraba de izquierda a derecha en el suelo.
- ¡Por dios santo Makoto-nii-san, claro que no!
- ¡Pero Kanon…!, ¡ouch! – trate de alcanzarle pero mis seguramente difuntos hijos me hacían la acción imposible.
- Kanon-san, está bien así. Es claro que tu hermano nunca escuchara razones. – se escuchó una voz proveniente del fondo del pasillo, en dirección opuesta al cuarto del demonio escarlata. Esa voz… aunque solo la había escuchado un par de veces ya la conocía muy bien. Aquel dolor que sentía rápidamente se desvaneció para dar lugar a adrenalina. Sakuya Izayoi.
- ¡Ah, Señorita Sakuya! – exclamo Kanon sorprendida de verla. – Me alegra de verla bien. - ¡¿Y yo que?!
- No te preocupes por mí. Como sirvientas de nuestra ama, nuestra misión y objetivo es el bienestar de nuestra ama sin importar lo que nos pase. – Respondió Sakuya seria y elegantemente.
- Ah, si… lo siento –repico ella apenada.
- Mas sin embargo, me alegra verte bien a ti también… - comento la joven de cabellos plateados conforme le alcanzaba. Kanon sonrió suavemente y solo asintió con la cabeza.
- No lo comprendo… - Ambas chicas se voltearon rápidamente hacia mí, confundidas por el comentario tan repentino. Una vez, lentamente me reponía mientras me apoyaba de mi espada de madera para hacerlo. – Simplemente no lo comprendo Kanon… ¿porque dices semejantes cosas cuando eh venido todo este tiempo con la simple intención de salvarte y de regresar a casa?
- ¿Acaso no es obvio? – respondió rápidamente Sakuya, no dando tiempo a mi hermana de formular su respuesta. – Kanon-san es una sirvienta de Remilia-ojou-sama. Como sirvientas hemos jurado lealtad y servidumbre a nuestra ama antes que cualquier otra cosa… mucho más antes que cualquier deseo personal.
Esas palabras me molestaban… no solo trataba de hablar por Kanon, si no que trataba de justificar todo esto como simple deber y lealtad. Era imposible que Kanon por decisión propia aceptara ser una sirvienta de semejante ser, viviendo bajo semejantes condiciones.
- Señorita Sakuya… muchas gracias por defenderme, pero esto lo tengo que hacer yo. Después de todo soy su hermana y le debo una explicación. – comento Kanon tomando un paso frente a ella, colocándose entre los dos. Su rostro mostraba decisión absoluta… esto no me gustaba para nada.
- Kanon… - murmure desesperanzado.
- Makoto-nii-san… justo como dijo la señorita Sakuya, mi deber como sirvienta a con Señorita Remilia viene primero a cualquier otra necesidad o deseo personal que pueda tener. Mas sin embargo… y aunque suene un poco irónico, esto es en realidad lo que yo deseo…
- ¿P-pero que dices?, ¿Cómo puedes desear esto? – pregunte más confundido que nunca. La Kanon que conocía jamás aceptaría esto, estoy seguro…
- Porque aquí me siento como en casa… - respondió ella suavemente.
- ¿En casa?, ¡pero tú sabes que esta no es tu casa!, sabes que tenemos que volver a nuestra verdadera casa. – Mientras decía esto, algo pareció quebrarse dentro de Kanon.
- Porque Makoto-nii-san… porque sigues diciendo mentiras… - murmuro ella mientras su semblante se ensombrecía.
- ¿Eh?
- ¡¿Porque hablas en plural cuando obviamente la que volvería sería nada más yo!? – Grito Kanon fuerte y vigorosamente. Podía sentir un gran enojo y un gran peso en sus palabras, las cuales se clavaban en mí con furia. - ¡¿Por qué llamas a ese lugar “nuestra verdadera casa”!? – En ese momento me paralicé. No sabía que contestar. Voltee a ver a Kotaro quien solo estaba parado hay, sin comprender muy bien que estaba ocurriendo, pero no lo podía culpar, incluso yo no comprendía del todo esta situación… o eso quería creer.
- Kanon… y-yo… - trate en vano de decir algo, mas sin embargo las palabras salían cortadas, sin peso alguno.
- Si volvemos, ¿que nos espera?, ¡A final de cuentas tú te terminaras yendo como deseabas! - En ese momento pude sentir todas las miradas de los presentas fijas en mí. Koro me observaba aun confundido, preguntándose si diría algo en esta situación tan incómoda. Sakuya por su lado, me observaba con serenidad y frialdad. Sin embargo, la mirada que más me pesaba era indudablemente la de Kanon. – Yo me quedaría sola en ese lugar que bien sabemos tu y yo no podemos llamar hogar. No quiero volver a donde lo único que soy es una decoración. “Conviértete en una buena esposa y no des mal nombre a la familia”… eso es todo lo que a mí me decían. Makoto-nii-san… papa cuando menos se fijaba en ti, cuando menos sabía que existías, al igual que Takeo-onii-san.
- K-canon… yo no sabía… - murmure impactado por su confesión. No tenía idea que Kanon se sintiera así. En cierta forma era un dolor parecido al mío. Una necesidad por una identidad propia. ¿Cómo pude haber sido ciego a su dolor por tanto tiempo?...
- ¡Por supuesto que no! – Exclamo ella un tanto enojada - ¡Como te vas a fijar en otros si siempre estabas preocupado buscando la aprobación de todos menos de los que realmente se preocupan por ti!
Parecería como si este día fuera el día de hacerme entrar en shock. Por no sé qué ocasión, una vez más me encontraba falto de palabras y de acciones. Con cada palabra que salía de la boca de Kanon podía sentir como la fuerza con la que sostenía mi espada se desvanecía. Era increíblemente duro de escuchar… era desgarrador y realmente penetrante. Cada oración se clavaba en lo más profundo de mi corazón y mi mente…
En ese momento mis oídos se apagaron. Frente a mí solo podía ver a Kanon hablar y hablar pero sus palabras no parecían alcanzarme. Sentía como si me desmoronara lentamente… era horrible. ¿Por qué estaba pasando esto?, yo vine con la intención de rescatar a mi hermana y ahora parecía que me encontraba en la desesperada necesidad de salvar el poco honor y dignidad que me quedaba.
- Hermano, esa es la razón por la que eh decidido quedarme. No solo le debo mi vida a la señorita Remilia, dos veces, si no que aquí tengo una razón para vivir, aquí tengo un valor y soy necesitada… justo como tú, eh encontrado un lugar que en verdad pueda llamar hogar. Y… con su debido respeto… a diferencia de ti, no temo en tomar esta decisión y hacer enojar a los demás… aunque sean de mi propia familia.
- Kanon-san, creo que ya fue suficiente. Por lo visto tu mensaje fue bien captado esta vez. – comento Sakuya, por fin tomando cartas en el asunto. De debajo de su falda entonces tomo un par de cuchillos y nos dio una sonrisa elegantemente maquiavélica. – Es hora de que ustedes se retiren de este lugar puesto que como ya vieron, no tienen razón de estar más aquí.
- Hey, Maru… hombre, reacciona… - Dijo Koro dándome una palmada en la espada. A diferencia de la vez pasada él sabía que esta vez la situación no era tan simple como para arreglarla con un acto tan simple como surtirme en mis partes más nobles. Se veía en su rostro que aún había determinación de luchar y terminar lo que habíamos comenzado, sin embargo sabía que las cosas ya no eran tan simples como entrar y rescatar a un rehén… todo había cambiado.
- No tiene caso – dijo Sakuya – Obviamente han perdido toda razón para seguir luchando. Eh incluso si lo hicieran, es claro que perderían. Un humano sin ninguna capacidad especial y un oni que ni siquiera puede producir danmaku no tienen ninguna clase de ventaja en esta situación.
- ¡Tsk! – Koro simplemente volteo a ver a Sakuya con coraje – Que no podamos producir Danmaku no nos pone en una desventaja. – Dijo rápidamente, no pensando mucho sus palabras.
- ¿Qué paso con Orin…? – pregunte levemente, con mi rostro bajo. ¿Acaso ella… perdió?
- ¿La gata?, Digamos que simplemente no tenía tiempo para sus juegos. Bien te lo dije hace unos momentos, mi principal orden es detenerlos de siquiera molestar a Remilia-ojou-sama. Todo lo demás pasa a segundo término. Igual, no contaría con su ayuda… como sabes puedo controlar el tiempo, y por lo tanto, el espacio. Te puedo asegurar que tu amiga está muy lejos de alcanzar su destino.
- ¡Como te atreves a burlarte de Orin de esa manera! – Exclamo Kotaro mientras apretaba en puño en coraje. Era claro que en cualquier momento saldría disparado hacia una derrota segura debido a sus emociones. No podía culparlo… incluso yo en estos momentos ya no pensaba del todo coherentemente. - ¡Ahora verán de lo que--! – Kotaro apretó el paso hacia las sirvientas más rápidamente puse mi brazo frente a él, deteniéndolo. Koro simplemente se detuvo sorprendido por mi rápida reacción.
- Remilia-ojou-sama… Señorita Remilia… nuestra ama… el demonio escarlata… - murmure suavemente, pero con remarcaciones muy tajantes al final de cada palabra. Koro, Kanon y Sakuya me observaban fijamente. – Desde que escuche su nombre todo ha ido mal. Así que… supongo que si me encargo de ella todo se resolverá, ¿no es así?. – Una vez más, sostuve la espada que se encontraba en mi mano derecha con fuerza. Una fuerza que había sentido ya una vez, no hace mucho…
El rostro de Sakuya se ensombreció y en el de Kanon sorpresa de dibujo. Era obvio que hablar mal de su tan amada ama era un taboo, especialmente para Sakuya.
- Tienes agallas para decir eso. – comento Sakuya apuntándome con uno de sus cuchillos plateados. – Pero como te dije, no alcanzaras siquiera a tocar la perilla de esa puerta.
- ¿Acual, esta? – Dije con sarcasmo mientras caminaba hacia la puerta y extendía mi mano para tocar la perilla. Con la velocidad del rayo entonces un cuchillo cruzo por entre la perilla y yo, casi cortándome un dedo.
- Esa fue tu segunda advertencia. La próxima vez no fallare… - Dijo Sakuya con una expresión bastante fría y amenazadora. Kanon quien se encontraba a su lado se comenzaba a preparar para proteger a su ama junto con Sakuya de ser necesario. Koro por su lado solo me observaba. Se encontraba a la expectativa de lo que fuera a ocurrir.
Mi mano me temblaba… el temor a aceptar la realidad, a luchar contra mi hermana, a pelear contra alguien como Sakuya… todos estos temores me llenaban el corazón pero ya no había marcha atrás. Ya habíamos llegado muy lejos para rendirnos… el demonio escarlata era mi objetivo, permitiese meló Kanon o no.
¿Y que quieres que haga, eh?, ¡dímelo!
- ¡Ay vienen! – exclamo Koro mientras las dos criadas brincaban al mismo tiempo. Una lluvia de dagas comenzó a caer sobre nuestros.
Koro y yo nos alejamos de la letal lluvia mientras cada uno se comienza a centrar en una de las sirvientas. A Koro lo intercepta mi hermana mientras yo comienzo a luchar contra Sakuya. No puedo evitar voltear a ver la pelea de Kanon... para mi sorpresa se le ve muy decidida y fuerte... nunca me la hubiera imaginado a si, a mi hermana...
- Deberías preocuparte más por ti mismo que por tu compañero. – Comento Sakuya detras de mi.
Me molestaba lo mucho que hablaba, lo mucho que actuaba como si supiera como estaba toda la situación y más aún que actuara como si absolutamente todo estuviera bajo control. Rápidamente levante mi espada y ataque de frente a Sakuya. Con un rápido movimiento descendente, a cualquiera dentro de esta distancia estaría en problemas más sin embargo Sakuya lo esquiva tan fácilmente… tan rápido y tan sutilmente que no solo hace que falle sino que también me ataca mentalmente. No dejo que su provocación tenga el efecto que ella muy seguramente espera y rápidamente doy otro paso al frente, esta vez atacando con una estocada, mas nuevamente me lo esquiva como si estuviera atacando en cámara lenta.
- Mmm… ¿Eso es todo? – pregunto Sakuya sacando velozmente 2 cuchillos de su espalda – Si es así, que decepción. Parece que me preocupe por nada… - Sakuya dio una voltereta hacia atrás mientras lanzaba sus cuchillos hacia mí. Muy a fuerzas pude esquivarlos, más con cada uno que tiraba, más y más se acercaba a darme. – Ni siquiera me veré en la necesidad de activar una spell card… supongo que eso es bueno para ti.
Sakuya simplemente continuaba hablando más y más. Cada palabra que decía dolía tanto como los cuchillos que arrojaba. De nueva cuenta arremetí contra la joven sirvienta, esta vez decidido a marcar un golpe y callarla de una vez por todas. Alcanzarla no fue difícil debido a mi velocidad y una vez que la tuve dentro de mi rango comencé a blandir mi espada de un lado hacia otro. En rápida sucesión, mis ataques dejaban muy poco lugar a un contraataque de sus cuchillos. De izquierda a derecha, de arriba abajo, de ofensa a defensa y de nuevo a ofensa, no podía permitirle algún hueco o espacio por donde pudiera escapar o contraatacar. En cierta forma, mi ataque cumplió su cometido… Sakuya, con cuchillos en mano retrocedía mientras esquivaba mis ataques pero en su rostro no se notaba presión de alguna clase... todo lo contrario, en su rostro había dibujada una burlesca y a la vez, sutil y elegante sonrisa. Con su cuchillo desviaba todos aquellos ataques que no eran lo suficientemente fuertes para romper su guardia, y con gracia esquivaba todos aquellos cuyo objetivo era desarmarla de su arma preferida. Era como si todos mis movimientos estuvieran enlistados arriba de mi cabeza antes de que los realizara. La presión se comenzó a acumular sobre mi cuerpo y antes de que lo notara vi como un ataque furtivo se escabullo entre el mío y logro a duras penas alcanzarme en el pecho, rompiendo parte mi camisa, la cual se tiño ligeramente de rojo. No podía ser…
- Eso fue interesante… estuvo mejor, sí. Pero le hace falta algo… - comento Sakuya dando un pequeño brinco hacia atrás mientras yo detenía mi ataque en estupefacción. – Ríndete ahora que tienes la oportunidad. Sería una lástima que terminaras perdieras patéticamente como lo estás haciendo ya… aunque quizá debería dejar a Kanon dar el último golpe… quizá así ya comprendas realmente tu posición en esta situación.
En ese momento me detuve. Toda acción, todo comentario, todo pensamiento se detuvo en mí. Simplemente me quede parado hay, mirando al suelo, aun con la espada fuertemente empuñada.
- ¿Mmm? – Sakuya se detuvo verme tan extraño. En su rostro se dibujó una pequeña sonrisa. – Eh, parece que por fin comprendes. Ahora, ¿porque no eres un buen joven y te vas de aquí? Ya has causado suficiente alboroto en este lugar. – Dijo Sakuya conforme comenzaba a jugar con el cuchillo que llevaba entre sus dedos.
No hubo respuesta alguna…
- Hey… hablo enserio. Si bien comprendes que no tienes posibilidades aquí, entonces lo mejor es que te vayas cuanto antes. – Insistió Sakuya, pero poco sabía ella que en ese momento sus palabras caían en oídos sordos, ajenos a todo lo que otros tuvieran que decir. Makoto simplemente se encontraba parado en su lugar, como si lo hubieran apagado. Su rostro oculto bajo sus cabellos y las sombras, no delataba ninguna emoción o intención. Por un segundo Sakuya no supo que esperar. Fue entonces cuando por fin hubo una reacción del joven espadachín. Lentamente levanto sus brazos y volvió a empuñar su espada de madera.
- Por los dioses… simplemente no comprendes. Y yo que creía que por fin habías entendido tu posición. No me queda más remedio que ens-
No había siquiera terminado de hablar Sakuya, cuando para su tremenda sorpresa Makoto se encontraba frente a ella. El joven tenía su espada a su derecha, lista para de un tajo asestar un golpe mortal. Los ojos de Sakuya se abrieron en su totalidad conforme comprendía la situación. Con toda la velocidad que pudo sacar, la joven de cabellos plateados logro muy apenas el esquivar el letal ataque. Si no hubiera sido porque su ofensiva fue muy alta, no lo hubiera podido esquivar agachándose como lo hizo. Sin embargo esto aún se terminaba. Inmediatamente conforme su arremetida fallaba, Makoto da un paso corto al frente y coloca su brazo izquierdo sobre la espada, listo para iniciar el segundo paso de su ofensiva.
- ¿Un ataque en dos pasos? – Comprendió Sakuya inmediatamente. Podía ver cómo mientras se agachaba para esquivar el primer ataque, Makoto se encontraba ya dando el segundo paso para dar el segundo. ¡No tendría el tiempo suficiente para esquivar el segundo paso!
En cuestión de 2 segundos, 2 ataques son realizados. Makoto rápidamente realiza su ataque de forma ascendente. 1 segundo por abanicada, 0 segundos de titubeo. Sin embargo Makoto sabía que esto estaba aún muy lejos de terminar… aun con su segundo ataque, ese sentimiento de golpear algo estaba ausente. Sin chistar o sorpresa alguna, Makoto simplemente se reincorpora y una vez más asume su estancia de ataque mientras que detrás de él se encuentra una Sakuya sorprendida…
- ¿Qué demonios fue eso? – Preguntaba Sakuya para sus adentros – Fue como si se hubiera teletransportado frente a mi… ¿Acaso no es un humano común y corriente como yo? – La criada en jefe de la mansión escarlata contemplaba en estupefacción a aquel humano a quien hace solo unos momentos estaba venciendo tan fácilmente. En cuestión de solo un segundo, esta persona la había obligado a usar su habilidad de detener el tiempo para escapar de un ataque.
De nueva cuenta, sin hacerse esperar mucho tiempo, Makoto arremetió una vez más contra Sakuya. Igual que hace unos momentos, el ataque de Makoto se centró en ataques, abanicadas y estocadas en rápida sucesión, buscando no dar oportunidad a Sakuya de contraatacar o de escapar. Sakuya rápidamente saco un par de dagas de su uniforme y comenzó a rechazar los ataques.
- ¿De nuevo?, deberías de saber que si la primera vez no funciono, ¡la segunda mucho menos! – exclamo Sakuya mientras aprovecho un hueco en su remolino de ataques. Con rapidez extendió su brazo hacia Makoto pero para su asombro este lo esquivo con relativa facilidad.
- Heh… ¿enserio? – murmuro Makoto. Sakuya simplemente estrecho ligeramente sus ojos en confusión.
Acto seguido, la lluvia de ataques de Makoto continuo una vez más, pero por alguna razón algo era diferente. Eran los mismos movimientos, era la misma dirección… pero con cada segundo que pasaba Sakuya retrocedía y comenzaba a sentir la presión más y más. Antes había podido encontrar huecos en su ofensiva, antes había podido esquivar en vez de cubrirse… más sin embargo ahora no podía quitar su atención de aquellos ataques que cada vez más y más rápido la acorralaban. Todos aquellos ataques… eran mucho más rápidos que antes. ¡Más fuertes y certeros! Sakuya no comprendía del todo la gravedad del asunto sino hasta que comenzó a sentir que perdía fuerza en sus manos. Las arremetidas con las que Makoto atacaba estaban comenzando a debilitar su agarre.
- ¿Q-que está ocurriendo aquí? – se preguntaba Sakuya, incapaz de responderse a sí misma. - ¿Por qué se ha vuelto más rápido y más fuerte? – Sakuya continuaba cubriéndose mientras buscaba aun en vano un hueco. Fue entonces en uno de los ataques de Makoto que uno de sus cuchillos callo de su mano. Los ojos se Sakuya se abrieron de par en par mientras Makoto, sin perder ni un segundo, ataco la apertura.
Una vez más, Makoto simplemente se detuvo al no sentir el característico sentir de golpear algo. El joven simplemente se reincorporo y volteo a hacia detrás de él donde una jadeante y sorprendida Sakuya le observaba.
- ¿Qué hiciste? – Pregunto Sakuya, ahora seria.
- … - Makoto simplemente no respondió.
- ¿Porque de un momento para otro te volviste más rápido? – Pregunto Sakuya insistente. Simplemente no comprendía que estaba pasando y exigía saber.
- Ya cállate, perra del demonio – respondió Makoto. Sakuya se sorprendió al oír semejante respuesta. – Esta siempre ha sido mi velocidad… esta siempre ha sido mi fuerza. Prepárate… - añadió Makoto mientras empuñaba su espada de nuevo y con rapidez arranco hacia Sakuya.
- ¡No me vengas con tonterías como esa! – Exclamo Sakuya bastante molesta. Sin chistar, la sirvienta saco otro cuchillo de su uniforme y lo lanzo muy rápidamente hacia Makoto. Él no tendría más remedio que esquivar su ataque, lo cual le daría oportunidad de acercársele y desarmarlo.
- ¡No!, ¡Yo soy el que ya está harto de TODAS sus tonterías! – Grito Makoto mientras continuaba su ataque. En el segundo que le siguió, por los aires gotas rojas volaron. Sakuya no comprendía… ¿Cómo podía ser que esta persona fuera la misma de hace unos momentos? La sirvienta solo veía estupefacta como su cuchillo se clavaba sobre el hombro de Makoto, quien en vez de esquivarlo, simplemente recibió el ataque, cubriéndose con su propio cuerpo. Fue entonces cuando ella comprendió que había pasado…
Makoto rápidamente acorto la distancia entre Sakuya y el, y a pesar de que tenía un cuchillo clavado sobre su hombro, este no se inmuto mientras extendía su brazo y golpeaba a Sakuya con bastante fuerza. La sirvienta fue despedida por los aires debido a la fuerza del golpe y callo sobre su espalda a un metro de Makoto.
- Ya entiendo… - murmuro Sakuya mientras observaba a Makoto brincar sobre ella, empuñando su espada alto sobre su cabeza, listo para usar toda su fuerza cinética en un simple y mortal ataque. – No es que sea más rápido o más fuerte… es que ya no duda… no titubea… - Sakuya volteo a ver a Makoto quien simplemente sonreía, listo para asestar su ataque final. – Y sus intenciones de matarme son verdaderas y muy intensas…
Desde hace unos momentos ya la batalla entre Kotaro y Kanon se había detenido debido a que ambos contendientes comenzaron a observar la batalla por la que su maestra y amigo luchaban respectivamente. Koro observaba impresionado por el repentino cambio por el que aparentemente había pasado Makoto. Sin embargo le resultaba muy familiar esa reacción… era como aquella vez…
En cambio, Kanon observaba horrorizada como Makoto embestía a Sakuya, como la sangre de su propio hermano corría a chorros de su brazo y como entre ambos estaban a punto de matarse. La joven quería gritar que se detuvieran, pero todo pasaba tan rápido que no pudo hacerlo a tiempo.
En ese momento, lo que debió de haber sido un golpe directo en la cabeza de Sakuya se convirtió en un pequeño hueco junto a esta. Makoto había fallado su ataque. Sakuya simplemente lo observaba calmada pero a la vez un poco consternada. Ninguno de los dos combatientes dijo nada por unos momentos y no fue sino hasta que Makoto se quitó de encima de ella y le dio bastante espacio el que ambos de nuevo se dirigieron la palabra.
- ¿Por qué fallaste a propósito? – pregunto Sakuya mientras se reincorporaba y se limpiaba el polvo de su vestido. Simplemente no terminaba de comprender a este hombre. Ella sabía que el espíritu asesino de Makoto estaba aún muy fuerte en él y que sin duda alguna la hubiera atacado, sin embargo en el último segundo, a pesar de toda su decisión de querer matarla, fallo a propósito.
- No hagas preguntas innecesarias. – Respondió Makoto agitando su espada de izquierda a derecha. Sakuya rápidamente se dio cuenta que su mano temblaba violentamente debido a la fuerza del impacto. Era un milagro que no se hubiera roto ni sus dedos ni la espada.
- Heh… - Sakuya dejo escapar un largo suspiro – parece que te eh subestimado enormemente.
- ¿Apenas lo comprendes?
- Así es… te subestime… a ti y a tu naturaleza. Por lo tanto eh dañado el buen nombre de la mansión.
- Que mala sirvienta eres. ¿Por qué no renuncias? – comento Makoto sarcásticamente
- No me mal interpretes… es mi obligación enmendar mi error. – De la nada, 4 cuchillos aparecieron en cada mano de Sakuya. – ya no cometeré más errores tan tontos como los que eh estado haciendo. Espero que estés preparado… iré con todo.
- Ya era hora… después de que te derrote, tu ama te seguirá en el paseo de la vergüenza. – Makoto alzo su espada y la apunto hacia Sakuya mientras se sonreía de oreja a oreja.
- ¡Deténganse por favor! – Se oyó un fuerte grito a lado de los combatientes. Era Kanon, quien en su rostro se podía ver total preocupación. – ¡Señorita Sakuya, hermano, ya es suficiente!
- Kan- - comentaba Sakuya cuando fue bruscamente interrumpida.
- Ya cállate Kanon, por lo que más quieras, ¡ya cállate!
Todos los presentes se sorprendieron de oír esas palabras, y no por las palabras en sí, sino por de quien provenían.
- ¿H-hermano? – Murmuro Kanon impactada
- Enserio… Kanon, haz sido una niña muuuuuuy mala… - Todos voltearon a ver a Makoto, quien se encontraba con su mirada fija en su hermana. – Yo que me preocupe tanto por ti… Salí del infierno, literalmente, luche contra demonios que pueden destruir montañas de un golpe, casi muero… 2 veces… sufrí incontables cosas incontables cantidad de veces… todo para rescatarte de todo mal que te pudiera estar aquejando… y resulta que el chico malo soy yo. Resulta que mi propia hermana me ataca. Resulta que todos se burlan de mí, de mis intenciones, de mis fuerzas, de mi dolor. La verdad… no me interesa lo que otros digan, todos los demás son unos idiotas después de todo, pero que mi propia hermana me haga esto…
- H-herm-
- ¡CALLATE! – Exclamo Makoto con violencia. Kanon dio un brinco al escuchar el sobre exaltado grito. Nunca, nunca antes había visto esto de su hermano. Makoto alzo la cabeza y se puso la mano sobre la frente – hehe… simplemente cállate traidora…
Sakuya y Kotaro observaban confundidos y estupefactos lo que ocurría frente a ellos. Koro no sabía qué hacer en esta situación. Claramente estaba aquí para ayudar a Makoto en su plan, pero esto rápidamente estaba cambiando a algo totalmente diferente a lo que originalmente tenían pensado. Sakuya por su lado simplemente escuchaba atentamente lo que ocurría, buscando la mejor oportunidad para callarle la boca a Makoto.
- ¿Quién eres tú? – Murmuro Kanon confundida y horrorizada. Ella menos que nadie comprendía que estaba ocurriendo… que le estaba ocurriendo a quien ella creía que era su hermano.
- ¿Qué?, ¿Acaso no me reconoces? ¡Soy Makoto! – Comento Makoto observándola con cara de confusión – Espera… a lo mejor si me pongo una cadena alrededor del cuello y un letrero de “Idiota” en la espalda me reconocerás…. ¡NO! – De nueva cuenta exclamo son intensidad - ¡NO, NO Y NO!... ¡Ya estoy harto de esa imagen! – En ese momento Makoto se detuvo en seco y suavizo su expresión. – Kanon… haz sido una chica mala y te castigare. – Entonces se volteo hacia Sakuya, descansando su cabeza muy ligeramente sobre su hombro – Pero primero, te castigare a ti, y luego a tu ama. – Y luego se sonrió maquiavélicamente. Sakuya simplemente entrecerró sus ojos y le devolvió una suave sonrisa.
- ¡Valla!, ¡eso sí que fue un discurso! – se escuchó una voz misteriosa proveniente de detrás de todos los presentes. Ni Makoto ni Kotaro pudieron reconocer la voz, pero Sakuya y Kanon se sorprendieron al escucharla. – Parece que hay un pequeño lado tuyo del que no había escuchado hablar… ¡esto vuelve todo aún más interesante!
Makoto y Koro lentamente se voltearon hacia la fuente de esas palabras, mientras que Kanon y Sakuya simplemente trataban de comprender porque ella estaba hay.
- ¡Ojou-sama!... ¿Qué hace aquí?, aun no terminamos con los intrusos… - comento Sakuya rápidamente, incapaz de moverse debido a la sorpresa que le propino su ama.
- ¡Señorita Re-! – Decía Kanon cuando fue interrumpida por aquel extraño nuevo personaje que acababa de entrar en escena. Alzando su mano en el aire rápidamente gesturizo a ambas sirvientas que no debían hablar más.
- Sakuya, Kanon, han hecho bien. Yo me hare cargo de ahora en adelante. – comento pedantemente la voz.
- ¡P-pero…! – dijeron ambas sirvientas
- Sin peros… además, ya me aburrí de solo ver.
Makoto y Kotaro se voltearon hacia la fuente de aquella voz y les sorprendió un poco el notar que provenía del lugar al cual querían entrar. Aquellas dos puertas grandes de madera que habían intentado abrir hace unos momentos ahora se encontraba abiertas de par en par, y frente a ellas se encontraba una joven de infantil apariencia. Llevaba sobre su cuerpo un grande y holgado vestido de color rosa, así como una blusa igual de rosada. Ambas piezas llevaban olanes al final de ellos y sobre su cabeza una cofia muy parecía a la de aquella niña que conocí en aquel cuarto desolador. A sus espaldas llevaba un gran moño rojo en la cintura, pero lo que más llamaba a la atención no era su atuendo tan victoriano… si no aquellas dos enormes alas negras que se encontraban a su espalda. Dos alas de murciélago que fácilmente cubrirían 1 metro y medio de envergadura.
- ¿Quién demonios eres tú? – Pregunto Kotaro confundido
- No me digas… - Makoto simplemente murmuro sin poder creerlo.
- Hehe… Mi nombre es Remilia Scarlet. Yo soy la dueña y ama de esta mansión. Seguramente me conocen mejor como – en ese momento se detuvo, dejo escapar una ligera risa y añadió – El demonio escarlata.
- N-no puede ser... – Kotaro no podía asimilar como semejante niña podía ser la ama de tan loca mansión.
- ¿Una niña como tú?, ¿la ama de este lugar?, ¿el susodicho y temido demonio escarlata? – Dijo Makoto despectivamente. Era claro que no creía que una niña como ella pudiera ser la autora de todas esas pesadillas por las que ha pasado desde que llego a Gensokyo.
- Así es – Makoto escucho un leve susurrar en su oído. De un segundo para otro, el confiado joven comenzó a sudar en frio al darse cuenta que aquella voz que le susurraba provenía ni más ni menos de aquella niña que hace unos momentos se encontraba frente a él. Ahora, aquella pequeña infante se encontraba a sus espaldas, aferrada de los hombros de Makoto, susurrándole y pegándole al cuello lo que parecían ser filosos dientes… colmillos. – Y espero que así como entretuviste todo este rato a Sakuya, me entretengas a mí…
----------------------------------
Cual como si hubieran sido lanzados por la sirvienta del demonio, cuatro cuchillos viajaban rápidamente en mi dirección. Sin embargo, en vez de ver los cuchillos observaba con total sorpresa a Kanon, quien se encontraba del lado opuesto a la trayectoria que seguían los cuchillos, claramente diciéndome quien era la autora de semejante ataque. No podía creerlo… mi propia hermana, a quien contra viento y marea vine a salvar ahora me atacaba como si fuera un vulgar ladrón o intruso.
- ¡¿Qué haces!? – exclamo una voz junto a mí. No sé qué me pasaba en esos momentos que simplemente no pude reaccionar ni a la voz y al ataque proveniente de mi hermana. A diferencia mía, Kotaro, sin perder ni un segundo se abalanzó sobre mí y con un brusco movimiento me quito de la letal trayectoria de los cuchillos. Acto seguido Kotaro y yo caemos sobre el suelo bruscamente, pero a salvo indudablemente. Kotaro me voltea a ver con furia – ¿¡Hey, reacciona quieres!?.
Por alguna razón su voz parece distante… como si todo lo demás hubiera pasado a un segundo término. Mi mente deambulaba errática y efímera. El shock de haber escuchado esas palabras de mi propia hermana me había noqueado absolutamente. ¿Por qué?, después de haberme luchado contra el subterráneo y la superficie, contra humanos y youkais por igual, ¿Por qué Kanon dice semejantes palabras? Era curioso… no, era injusto. Algo estaba mal aquí. La Kanon que yo conozco jamás diría algo semejante y mucho menos me atacaría… pero… ¿pero qué tal si aquel demonio le hizo algo en todo este tiempo que estuvo cautiva?, la idea de que esa mujer le hubiera hecho algo a mi hermana me paralizaba de temor y rabia. El solo pensar que ella le hubi— Aaaaah…. DEMO—
Estaba sumido en mis pensamientos cuando de repente siento un dolor tan agudo… tan profundo… tan característico de cuando te golpean hay abajo en la entrepierna. Por un momento sentí ver como todos aquellos futuros hijos míos salían volando de mi parte más privada, me saludaban con sus pequeñas manitas y se iban volando al cielo. Yo en cambio, todo lo que podía mostrarles era una cara toda deformada por el dolor de haber tenido mis pobres partes golpeadas sin misericordia.
- Aaaaaah-----!!!!... – Me quejaba mientras me retorcía de dolor en el suelo. No había sido un golpe cualquiera el que había recibido. – M-m-m-m-maldito…. Aaah, carajos… seas…. ¡KORO! – fue todo lo que pude decir a pesar del dolor.
- Heh, si, como sea. Lo importante es que ya volviste ¿no? – Decía Koro mientras quitaba su rodilla de mi entrepierna. Esa rodilla, autora del siniestro. Sabía que los Onis eran fuertes, incluso había experimentado su terrorífico poder, pero a decir verdad… en estos momentos parecía que me habían pegado con una bola de demolición halla abajo.
- Claro…. Que… volví… - respondí aun con mis manos tratando de aliviar el dolor halla abajo y con un rostro que ya no reflejaba un agudo dolor, sino un agudo odio. – Volví… para patearte… el trasero… ¡¡hasta la china y de vuelta!!
- ¿La china? – Pregunto el Oni pelirrojo
- Luego… te… explico… desgraciado… aaaah, ¡demonios!... – conteste levantándome muy, muy lentamente, aun haciendo toda clase de gestos y quejas.
- Hehe, muy bien. Luego me pateas hasta donde quieras, pero ahorita tenemos un demonio que alcanzar y derrotar, ¿recuerdas? – Levante mi rostro y pude ver frente a mí a Koro extendiendo su mano para ayudarme. Ah… que demonios, heh.
- Haha, exacto. – le respondí mientras tomaba su mano y me reincorporaba. A pesar de que mis piernas se sentían como gelatina y que mi entrepierna parecía ya no tener ninguna clase de terminal nerviosa, el tonto junto a mí me hizo recordar que esto aún no se acaba.
Frente a nosotros se encontraba una Kanon sorprendida. No podía decir con certeza porque nos miraba de tal manera, pero muy seguramente fue por la escena que acabábamos de presentar. A mí en lo personal me hubiera dado risa de haber sido un tercero ante tal situación. Sin perder tiempo, camino hacia donde se había caído mi espada y la recojo. Lentamente volteo a ver a Kanon y le arrojo una mirada decidida. Ella sin inmutarse me devuelve la mirada y se prepara para lo que sea que pueda provenir, claramente está decidida a no dejarnos pasar bajo ninguna circunstancia. Levanto mi espada hacia ella y la apunto con la punta.
- Kanon…
- Makoto-onii-san…
- Esta bien Kanon… yo comprendo que puede ser duro…
- …
- Sin embargo, no debes preocuparte por nada
- ¿Eh?
- Kanon… dime la verdad. Tú sabes que puedes confiar en mí.
- M-makoto… nii-san…
- ¿ESA VAMPIRA TE HIZO ALGO PERVERTIDO VERDAD? – Grite con dolor
- ¿¿Eh?? – exclamaron Koro y Kanon en unísono
- ¡Yo lo se Kanon!, ¡los vampiros son criaturas seductoras que hipnotizan a sus víctimas con sus encantos y poderes!, ¡¡MALDITA, NUNCA LA PERDONARE POR ARRUINARTE PARA EL MATRIMO--!!
- ¿¡Que idioteces dices!? – gritaron Kanon y Koro a la vez de nuevo, solo que esta vez también me propinaban un buena patada en la entrepierna de nuevo. Ah… hay van mis futuras hijas ahora… adiós pequeñas, espero puedan perdonar a su incompetente padre.
- ¡Y me llamas pervertido a mí! –exclamo Koro mientras se llevaba la mano a su frente. Kanon por otro lado solo me observaba furica mientras una vez más giraba de izquierda a derecha en el suelo.
- ¡Por dios santo Makoto-nii-san, claro que no!
- ¡Pero Kanon…!, ¡ouch! – trate de alcanzarle pero mis seguramente difuntos hijos me hacían la acción imposible.
- Kanon-san, está bien así. Es claro que tu hermano nunca escuchara razones. – se escuchó una voz proveniente del fondo del pasillo, en dirección opuesta al cuarto del demonio escarlata. Esa voz… aunque solo la había escuchado un par de veces ya la conocía muy bien. Aquel dolor que sentía rápidamente se desvaneció para dar lugar a adrenalina. Sakuya Izayoi.
- ¡Ah, Señorita Sakuya! – exclamo Kanon sorprendida de verla. – Me alegra de verla bien. - ¡¿Y yo que?!
- No te preocupes por mí. Como sirvientas de nuestra ama, nuestra misión y objetivo es el bienestar de nuestra ama sin importar lo que nos pase. – Respondió Sakuya seria y elegantemente.
- Ah, si… lo siento –repico ella apenada.
- Mas sin embargo, me alegra verte bien a ti también… - comento la joven de cabellos plateados conforme le alcanzaba. Kanon sonrió suavemente y solo asintió con la cabeza.
- No lo comprendo… - Ambas chicas se voltearon rápidamente hacia mí, confundidas por el comentario tan repentino. Una vez, lentamente me reponía mientras me apoyaba de mi espada de madera para hacerlo. – Simplemente no lo comprendo Kanon… ¿porque dices semejantes cosas cuando eh venido todo este tiempo con la simple intención de salvarte y de regresar a casa?
- ¿Acaso no es obvio? – respondió rápidamente Sakuya, no dando tiempo a mi hermana de formular su respuesta. – Kanon-san es una sirvienta de Remilia-ojou-sama. Como sirvientas hemos jurado lealtad y servidumbre a nuestra ama antes que cualquier otra cosa… mucho más antes que cualquier deseo personal.
Esas palabras me molestaban… no solo trataba de hablar por Kanon, si no que trataba de justificar todo esto como simple deber y lealtad. Era imposible que Kanon por decisión propia aceptara ser una sirvienta de semejante ser, viviendo bajo semejantes condiciones.
- Señorita Sakuya… muchas gracias por defenderme, pero esto lo tengo que hacer yo. Después de todo soy su hermana y le debo una explicación. – comento Kanon tomando un paso frente a ella, colocándose entre los dos. Su rostro mostraba decisión absoluta… esto no me gustaba para nada.
- Kanon… - murmure desesperanzado.
- Makoto-nii-san… justo como dijo la señorita Sakuya, mi deber como sirvienta a con Señorita Remilia viene primero a cualquier otra necesidad o deseo personal que pueda tener. Mas sin embargo… y aunque suene un poco irónico, esto es en realidad lo que yo deseo…
- ¿P-pero que dices?, ¿Cómo puedes desear esto? – pregunte más confundido que nunca. La Kanon que conocía jamás aceptaría esto, estoy seguro…
- Porque aquí me siento como en casa… - respondió ella suavemente.
- ¿En casa?, ¡pero tú sabes que esta no es tu casa!, sabes que tenemos que volver a nuestra verdadera casa. – Mientras decía esto, algo pareció quebrarse dentro de Kanon.
- Porque Makoto-nii-san… porque sigues diciendo mentiras… - murmuro ella mientras su semblante se ensombrecía.
- ¿Eh?
- ¡¿Porque hablas en plural cuando obviamente la que volvería sería nada más yo!? – Grito Kanon fuerte y vigorosamente. Podía sentir un gran enojo y un gran peso en sus palabras, las cuales se clavaban en mí con furia. - ¡¿Por qué llamas a ese lugar “nuestra verdadera casa”!? – En ese momento me paralicé. No sabía que contestar. Voltee a ver a Kotaro quien solo estaba parado hay, sin comprender muy bien que estaba ocurriendo, pero no lo podía culpar, incluso yo no comprendía del todo esta situación… o eso quería creer.
- Kanon… y-yo… - trate en vano de decir algo, mas sin embargo las palabras salían cortadas, sin peso alguno.
- Si volvemos, ¿que nos espera?, ¡A final de cuentas tú te terminaras yendo como deseabas! - En ese momento pude sentir todas las miradas de los presentas fijas en mí. Koro me observaba aun confundido, preguntándose si diría algo en esta situación tan incómoda. Sakuya por su lado, me observaba con serenidad y frialdad. Sin embargo, la mirada que más me pesaba era indudablemente la de Kanon. – Yo me quedaría sola en ese lugar que bien sabemos tu y yo no podemos llamar hogar. No quiero volver a donde lo único que soy es una decoración. “Conviértete en una buena esposa y no des mal nombre a la familia”… eso es todo lo que a mí me decían. Makoto-nii-san… papa cuando menos se fijaba en ti, cuando menos sabía que existías, al igual que Takeo-onii-san.
- K-canon… yo no sabía… - murmure impactado por su confesión. No tenía idea que Kanon se sintiera así. En cierta forma era un dolor parecido al mío. Una necesidad por una identidad propia. ¿Cómo pude haber sido ciego a su dolor por tanto tiempo?...
- ¡Por supuesto que no! – Exclamo ella un tanto enojada - ¡Como te vas a fijar en otros si siempre estabas preocupado buscando la aprobación de todos menos de los que realmente se preocupan por ti!
¡Jajajaja!, ¡no lo puedo creer!, lo dijo… ¡Enserio lo dijo!
Parecería como si este día fuera el día de hacerme entrar en shock. Por no sé qué ocasión, una vez más me encontraba falto de palabras y de acciones. Con cada palabra que salía de la boca de Kanon podía sentir como la fuerza con la que sostenía mi espada se desvanecía. Era increíblemente duro de escuchar… era desgarrador y realmente penetrante. Cada oración se clavaba en lo más profundo de mi corazón y mi mente…
¿No te da coraje?
En ese momento mis oídos se apagaron. Frente a mí solo podía ver a Kanon hablar y hablar pero sus palabras no parecían alcanzarme. Sentía como si me desmoronara lentamente… era horrible. ¿Por qué estaba pasando esto?, yo vine con la intención de rescatar a mi hermana y ahora parecía que me encontraba en la desesperada necesidad de salvar el poco honor y dignidad que me quedaba.
Dime, ¿no encuentras gracioso que tu propia hermana tenga más pelotas que tú?, ¿no es irónico que tenga los pantalones más puestos que tú?. Todas aquellas cosas que tu disfrazabas como excusas, ironía, injusticias y demás… ¿no es gracioso que tu propia hermana exponga las mentiras que tanto dices como lo que son?... Cobardía.
- Hermano, esa es la razón por la que eh decidido quedarme. No solo le debo mi vida a la señorita Remilia, dos veces, si no que aquí tengo una razón para vivir, aquí tengo un valor y soy necesitada… justo como tú, eh encontrado un lugar que en verdad pueda llamar hogar. Y… con su debido respeto… a diferencia de ti, no temo en tomar esta decisión y hacer enojar a los demás… aunque sean de mi propia familia.
Ah… que fuertes palabras viniendo de una chica de apariencia tan frágil como ella, ¿no es así?. Por fin, ella dijo lo que tú simplemente no podías hacer. Dijo todas tus verdades sin falta. Bueno… solo le faltó una, pero esa es una que solamente nosotros conocemos. Dime… ¿Qué harás ahora?
- Kanon-san, creo que ya fue suficiente. Por lo visto tu mensaje fue bien captado esta vez. – comento Sakuya, por fin tomando cartas en el asunto. De debajo de su falda entonces tomo un par de cuchillos y nos dio una sonrisa elegantemente maquiavélica. – Es hora de que ustedes se retiren de este lugar puesto que como ya vieron, no tienen razón de estar más aquí.
- Hey, Maru… hombre, reacciona… - Dijo Koro dándome una palmada en la espada. A diferencia de la vez pasada él sabía que esta vez la situación no era tan simple como para arreglarla con un acto tan simple como surtirme en mis partes más nobles. Se veía en su rostro que aún había determinación de luchar y terminar lo que habíamos comenzado, sin embargo sabía que las cosas ya no eran tan simples como entrar y rescatar a un rehén… todo había cambiado.
- No tiene caso – dijo Sakuya – Obviamente han perdido toda razón para seguir luchando. Eh incluso si lo hicieran, es claro que perderían. Un humano sin ninguna capacidad especial y un oni que ni siquiera puede producir danmaku no tienen ninguna clase de ventaja en esta situación.
- ¡Tsk! – Koro simplemente volteo a ver a Sakuya con coraje – Que no podamos producir Danmaku no nos pone en una desventaja. – Dijo rápidamente, no pensando mucho sus palabras.
- ¿Qué paso con Orin…? – pregunte levemente, con mi rostro bajo. ¿Acaso ella… perdió?
- ¿La gata?, Digamos que simplemente no tenía tiempo para sus juegos. Bien te lo dije hace unos momentos, mi principal orden es detenerlos de siquiera molestar a Remilia-ojou-sama. Todo lo demás pasa a segundo término. Igual, no contaría con su ayuda… como sabes puedo controlar el tiempo, y por lo tanto, el espacio. Te puedo asegurar que tu amiga está muy lejos de alcanzar su destino.
- ¡Como te atreves a burlarte de Orin de esa manera! – Exclamo Kotaro mientras apretaba en puño en coraje. Era claro que en cualquier momento saldría disparado hacia una derrota segura debido a sus emociones. No podía culparlo… incluso yo en estos momentos ya no pensaba del todo coherentemente. - ¡Ahora verán de lo que--! – Kotaro apretó el paso hacia las sirvientas más rápidamente puse mi brazo frente a él, deteniéndolo. Koro simplemente se detuvo sorprendido por mi rápida reacción.
- Remilia-ojou-sama… Señorita Remilia… nuestra ama… el demonio escarlata… - murmure suavemente, pero con remarcaciones muy tajantes al final de cada palabra. Koro, Kanon y Sakuya me observaban fijamente. – Desde que escuche su nombre todo ha ido mal. Así que… supongo que si me encargo de ella todo se resolverá, ¿no es así?. – Una vez más, sostuve la espada que se encontraba en mi mano derecha con fuerza. Una fuerza que había sentido ya una vez, no hace mucho…
El rostro de Sakuya se ensombreció y en el de Kanon sorpresa de dibujo. Era obvio que hablar mal de su tan amada ama era un taboo, especialmente para Sakuya.
- Tienes agallas para decir eso. – comento Sakuya apuntándome con uno de sus cuchillos plateados. – Pero como te dije, no alcanzaras siquiera a tocar la perilla de esa puerta.
- ¿Acual, esta? – Dije con sarcasmo mientras caminaba hacia la puerta y extendía mi mano para tocar la perilla. Con la velocidad del rayo entonces un cuchillo cruzo por entre la perilla y yo, casi cortándome un dedo.
- Esa fue tu segunda advertencia. La próxima vez no fallare… - Dijo Sakuya con una expresión bastante fría y amenazadora. Kanon quien se encontraba a su lado se comenzaba a preparar para proteger a su ama junto con Sakuya de ser necesario. Koro por su lado solo me observaba. Se encontraba a la expectativa de lo que fuera a ocurrir.
Mi mano me temblaba… el temor a aceptar la realidad, a luchar contra mi hermana, a pelear contra alguien como Sakuya… todos estos temores me llenaban el corazón pero ya no había marcha atrás. Ya habíamos llegado muy lejos para rendirnos… el demonio escarlata era mi objetivo, permitiese meló Kanon o no.
Que patético…
Estas lleno de temores y dudas…
Esa inseguridad solo lleva a más debilidad…
Y esa debilidad solo nos lleva a más mentiras.
Estas lleno de temores y dudas…
Esa inseguridad solo lleva a más debilidad…
Y esa debilidad solo nos lleva a más mentiras.
¿Y que quieres que haga, eh?, ¡dímelo!
Lo sabes bien…
Deja de preocuparte por agradarles a los demás…
¡Que conozcan al verdadero ser que somos!
Deja de preocuparte por agradarles a los demás…
¡Que conozcan al verdadero ser que somos!
- ¡Ay vienen! – exclamo Koro mientras las dos criadas brincaban al mismo tiempo. Una lluvia de dagas comenzó a caer sobre nuestros.
Koro y yo nos alejamos de la letal lluvia mientras cada uno se comienza a centrar en una de las sirvientas. A Koro lo intercepta mi hermana mientras yo comienzo a luchar contra Sakuya. No puedo evitar voltear a ver la pelea de Kanon... para mi sorpresa se le ve muy decidida y fuerte... nunca me la hubiera imaginado a si, a mi hermana...
- Deberías preocuparte más por ti mismo que por tu compañero. – Comento Sakuya detras de mi.
Me molestaba lo mucho que hablaba, lo mucho que actuaba como si supiera como estaba toda la situación y más aún que actuara como si absolutamente todo estuviera bajo control. Rápidamente levante mi espada y ataque de frente a Sakuya. Con un rápido movimiento descendente, a cualquiera dentro de esta distancia estaría en problemas más sin embargo Sakuya lo esquiva tan fácilmente… tan rápido y tan sutilmente que no solo hace que falle sino que también me ataca mentalmente. No dejo que su provocación tenga el efecto que ella muy seguramente espera y rápidamente doy otro paso al frente, esta vez atacando con una estocada, mas nuevamente me lo esquiva como si estuviera atacando en cámara lenta.
- Mmm… ¿Eso es todo? – pregunto Sakuya sacando velozmente 2 cuchillos de su espalda – Si es así, que decepción. Parece que me preocupe por nada… - Sakuya dio una voltereta hacia atrás mientras lanzaba sus cuchillos hacia mí. Muy a fuerzas pude esquivarlos, más con cada uno que tiraba, más y más se acercaba a darme. – Ni siquiera me veré en la necesidad de activar una spell card… supongo que eso es bueno para ti.
Sakuya simplemente continuaba hablando más y más. Cada palabra que decía dolía tanto como los cuchillos que arrojaba. De nueva cuenta arremetí contra la joven sirvienta, esta vez decidido a marcar un golpe y callarla de una vez por todas. Alcanzarla no fue difícil debido a mi velocidad y una vez que la tuve dentro de mi rango comencé a blandir mi espada de un lado hacia otro. En rápida sucesión, mis ataques dejaban muy poco lugar a un contraataque de sus cuchillos. De izquierda a derecha, de arriba abajo, de ofensa a defensa y de nuevo a ofensa, no podía permitirle algún hueco o espacio por donde pudiera escapar o contraatacar. En cierta forma, mi ataque cumplió su cometido… Sakuya, con cuchillos en mano retrocedía mientras esquivaba mis ataques pero en su rostro no se notaba presión de alguna clase... todo lo contrario, en su rostro había dibujada una burlesca y a la vez, sutil y elegante sonrisa. Con su cuchillo desviaba todos aquellos ataques que no eran lo suficientemente fuertes para romper su guardia, y con gracia esquivaba todos aquellos cuyo objetivo era desarmarla de su arma preferida. Era como si todos mis movimientos estuvieran enlistados arriba de mi cabeza antes de que los realizara. La presión se comenzó a acumular sobre mi cuerpo y antes de que lo notara vi como un ataque furtivo se escabullo entre el mío y logro a duras penas alcanzarme en el pecho, rompiendo parte mi camisa, la cual se tiño ligeramente de rojo. No podía ser…
- Eso fue interesante… estuvo mejor, sí. Pero le hace falta algo… - comento Sakuya dando un pequeño brinco hacia atrás mientras yo detenía mi ataque en estupefacción. – Ríndete ahora que tienes la oportunidad. Sería una lástima que terminaras perdieras patéticamente como lo estás haciendo ya… aunque quizá debería dejar a Kanon dar el último golpe… quizá así ya comprendas realmente tu posición en esta situación.
En ese momento me detuve. Toda acción, todo comentario, todo pensamiento se detuvo en mí. Simplemente me quede parado hay, mirando al suelo, aun con la espada fuertemente empuñada.
- ¿Mmm? – Sakuya se detuvo verme tan extraño. En su rostro se dibujó una pequeña sonrisa. – Eh, parece que por fin comprendes. Ahora, ¿porque no eres un buen joven y te vas de aquí? Ya has causado suficiente alboroto en este lugar. – Dijo Sakuya conforme comenzaba a jugar con el cuchillo que llevaba entre sus dedos.
No hubo respuesta alguna…
- Hey… hablo enserio. Si bien comprendes que no tienes posibilidades aquí, entonces lo mejor es que te vayas cuanto antes. – Insistió Sakuya, pero poco sabía ella que en ese momento sus palabras caían en oídos sordos, ajenos a todo lo que otros tuvieran que decir. Makoto simplemente se encontraba parado en su lugar, como si lo hubieran apagado. Su rostro oculto bajo sus cabellos y las sombras, no delataba ninguna emoción o intención. Por un segundo Sakuya no supo que esperar. Fue entonces cuando por fin hubo una reacción del joven espadachín. Lentamente levanto sus brazos y volvió a empuñar su espada de madera.
- Por los dioses… simplemente no comprendes. Y yo que creía que por fin habías entendido tu posición. No me queda más remedio que ens-
No había siquiera terminado de hablar Sakuya, cuando para su tremenda sorpresa Makoto se encontraba frente a ella. El joven tenía su espada a su derecha, lista para de un tajo asestar un golpe mortal. Los ojos de Sakuya se abrieron en su totalidad conforme comprendía la situación. Con toda la velocidad que pudo sacar, la joven de cabellos plateados logro muy apenas el esquivar el letal ataque. Si no hubiera sido porque su ofensiva fue muy alta, no lo hubiera podido esquivar agachándose como lo hizo. Sin embargo esto aún se terminaba. Inmediatamente conforme su arremetida fallaba, Makoto da un paso corto al frente y coloca su brazo izquierdo sobre la espada, listo para iniciar el segundo paso de su ofensiva.
- ¿Un ataque en dos pasos? – Comprendió Sakuya inmediatamente. Podía ver cómo mientras se agachaba para esquivar el primer ataque, Makoto se encontraba ya dando el segundo paso para dar el segundo. ¡No tendría el tiempo suficiente para esquivar el segundo paso!
En cuestión de 2 segundos, 2 ataques son realizados. Makoto rápidamente realiza su ataque de forma ascendente. 1 segundo por abanicada, 0 segundos de titubeo. Sin embargo Makoto sabía que esto estaba aún muy lejos de terminar… aun con su segundo ataque, ese sentimiento de golpear algo estaba ausente. Sin chistar o sorpresa alguna, Makoto simplemente se reincorpora y una vez más asume su estancia de ataque mientras que detrás de él se encuentra una Sakuya sorprendida…
- ¿Qué demonios fue eso? – Preguntaba Sakuya para sus adentros – Fue como si se hubiera teletransportado frente a mi… ¿Acaso no es un humano común y corriente como yo? – La criada en jefe de la mansión escarlata contemplaba en estupefacción a aquel humano a quien hace solo unos momentos estaba venciendo tan fácilmente. En cuestión de solo un segundo, esta persona la había obligado a usar su habilidad de detener el tiempo para escapar de un ataque.
De nueva cuenta, sin hacerse esperar mucho tiempo, Makoto arremetió una vez más contra Sakuya. Igual que hace unos momentos, el ataque de Makoto se centró en ataques, abanicadas y estocadas en rápida sucesión, buscando no dar oportunidad a Sakuya de contraatacar o de escapar. Sakuya rápidamente saco un par de dagas de su uniforme y comenzó a rechazar los ataques.
- ¿De nuevo?, deberías de saber que si la primera vez no funciono, ¡la segunda mucho menos! – exclamo Sakuya mientras aprovecho un hueco en su remolino de ataques. Con rapidez extendió su brazo hacia Makoto pero para su asombro este lo esquivo con relativa facilidad.
- Heh… ¿enserio? – murmuro Makoto. Sakuya simplemente estrecho ligeramente sus ojos en confusión.
Acto seguido, la lluvia de ataques de Makoto continuo una vez más, pero por alguna razón algo era diferente. Eran los mismos movimientos, era la misma dirección… pero con cada segundo que pasaba Sakuya retrocedía y comenzaba a sentir la presión más y más. Antes había podido encontrar huecos en su ofensiva, antes había podido esquivar en vez de cubrirse… más sin embargo ahora no podía quitar su atención de aquellos ataques que cada vez más y más rápido la acorralaban. Todos aquellos ataques… eran mucho más rápidos que antes. ¡Más fuertes y certeros! Sakuya no comprendía del todo la gravedad del asunto sino hasta que comenzó a sentir que perdía fuerza en sus manos. Las arremetidas con las que Makoto atacaba estaban comenzando a debilitar su agarre.
- ¿Q-que está ocurriendo aquí? – se preguntaba Sakuya, incapaz de responderse a sí misma. - ¿Por qué se ha vuelto más rápido y más fuerte? – Sakuya continuaba cubriéndose mientras buscaba aun en vano un hueco. Fue entonces en uno de los ataques de Makoto que uno de sus cuchillos callo de su mano. Los ojos se Sakuya se abrieron de par en par mientras Makoto, sin perder ni un segundo, ataco la apertura.
Una vez más, Makoto simplemente se detuvo al no sentir el característico sentir de golpear algo. El joven simplemente se reincorporo y volteo a hacia detrás de él donde una jadeante y sorprendida Sakuya le observaba.
- ¿Qué hiciste? – Pregunto Sakuya, ahora seria.
- … - Makoto simplemente no respondió.
- ¿Porque de un momento para otro te volviste más rápido? – Pregunto Sakuya insistente. Simplemente no comprendía que estaba pasando y exigía saber.
- Ya cállate, perra del demonio – respondió Makoto. Sakuya se sorprendió al oír semejante respuesta. – Esta siempre ha sido mi velocidad… esta siempre ha sido mi fuerza. Prepárate… - añadió Makoto mientras empuñaba su espada de nuevo y con rapidez arranco hacia Sakuya.
- ¡No me vengas con tonterías como esa! – Exclamo Sakuya bastante molesta. Sin chistar, la sirvienta saco otro cuchillo de su uniforme y lo lanzo muy rápidamente hacia Makoto. Él no tendría más remedio que esquivar su ataque, lo cual le daría oportunidad de acercársele y desarmarlo.
- ¡No!, ¡Yo soy el que ya está harto de TODAS sus tonterías! – Grito Makoto mientras continuaba su ataque. En el segundo que le siguió, por los aires gotas rojas volaron. Sakuya no comprendía… ¿Cómo podía ser que esta persona fuera la misma de hace unos momentos? La sirvienta solo veía estupefacta como su cuchillo se clavaba sobre el hombro de Makoto, quien en vez de esquivarlo, simplemente recibió el ataque, cubriéndose con su propio cuerpo. Fue entonces cuando ella comprendió que había pasado…
Makoto rápidamente acorto la distancia entre Sakuya y el, y a pesar de que tenía un cuchillo clavado sobre su hombro, este no se inmuto mientras extendía su brazo y golpeaba a Sakuya con bastante fuerza. La sirvienta fue despedida por los aires debido a la fuerza del golpe y callo sobre su espalda a un metro de Makoto.
- Ya entiendo… - murmuro Sakuya mientras observaba a Makoto brincar sobre ella, empuñando su espada alto sobre su cabeza, listo para usar toda su fuerza cinética en un simple y mortal ataque. – No es que sea más rápido o más fuerte… es que ya no duda… no titubea… - Sakuya volteo a ver a Makoto quien simplemente sonreía, listo para asestar su ataque final. – Y sus intenciones de matarme son verdaderas y muy intensas…
Desde hace unos momentos ya la batalla entre Kotaro y Kanon se había detenido debido a que ambos contendientes comenzaron a observar la batalla por la que su maestra y amigo luchaban respectivamente. Koro observaba impresionado por el repentino cambio por el que aparentemente había pasado Makoto. Sin embargo le resultaba muy familiar esa reacción… era como aquella vez…
En cambio, Kanon observaba horrorizada como Makoto embestía a Sakuya, como la sangre de su propio hermano corría a chorros de su brazo y como entre ambos estaban a punto de matarse. La joven quería gritar que se detuvieran, pero todo pasaba tan rápido que no pudo hacerlo a tiempo.
¡No lo hagas!
En ese momento, lo que debió de haber sido un golpe directo en la cabeza de Sakuya se convirtió en un pequeño hueco junto a esta. Makoto había fallado su ataque. Sakuya simplemente lo observaba calmada pero a la vez un poco consternada. Ninguno de los dos combatientes dijo nada por unos momentos y no fue sino hasta que Makoto se quitó de encima de ella y le dio bastante espacio el que ambos de nuevo se dirigieron la palabra.
- ¿Por qué fallaste a propósito? – pregunto Sakuya mientras se reincorporaba y se limpiaba el polvo de su vestido. Simplemente no terminaba de comprender a este hombre. Ella sabía que el espíritu asesino de Makoto estaba aún muy fuerte en él y que sin duda alguna la hubiera atacado, sin embargo en el último segundo, a pesar de toda su decisión de querer matarla, fallo a propósito.
- No hagas preguntas innecesarias. – Respondió Makoto agitando su espada de izquierda a derecha. Sakuya rápidamente se dio cuenta que su mano temblaba violentamente debido a la fuerza del impacto. Era un milagro que no se hubiera roto ni sus dedos ni la espada.
- Heh… - Sakuya dejo escapar un largo suspiro – parece que te eh subestimado enormemente.
- ¿Apenas lo comprendes?
- Así es… te subestime… a ti y a tu naturaleza. Por lo tanto eh dañado el buen nombre de la mansión.
- Que mala sirvienta eres. ¿Por qué no renuncias? – comento Makoto sarcásticamente
- No me mal interpretes… es mi obligación enmendar mi error. – De la nada, 4 cuchillos aparecieron en cada mano de Sakuya. – ya no cometeré más errores tan tontos como los que eh estado haciendo. Espero que estés preparado… iré con todo.
- Ya era hora… después de que te derrote, tu ama te seguirá en el paseo de la vergüenza. – Makoto alzo su espada y la apunto hacia Sakuya mientras se sonreía de oreja a oreja.
- ¡Deténganse por favor! – Se oyó un fuerte grito a lado de los combatientes. Era Kanon, quien en su rostro se podía ver total preocupación. – ¡Señorita Sakuya, hermano, ya es suficiente!
- Kan- - comentaba Sakuya cuando fue bruscamente interrumpida.
- Ya cállate Kanon, por lo que más quieras, ¡ya cállate!
Todos los presentes se sorprendieron de oír esas palabras, y no por las palabras en sí, sino por de quien provenían.
- ¿H-hermano? – Murmuro Kanon impactada
- Enserio… Kanon, haz sido una niña muuuuuuy mala… - Todos voltearon a ver a Makoto, quien se encontraba con su mirada fija en su hermana. – Yo que me preocupe tanto por ti… Salí del infierno, literalmente, luche contra demonios que pueden destruir montañas de un golpe, casi muero… 2 veces… sufrí incontables cosas incontables cantidad de veces… todo para rescatarte de todo mal que te pudiera estar aquejando… y resulta que el chico malo soy yo. Resulta que mi propia hermana me ataca. Resulta que todos se burlan de mí, de mis intenciones, de mis fuerzas, de mi dolor. La verdad… no me interesa lo que otros digan, todos los demás son unos idiotas después de todo, pero que mi propia hermana me haga esto…
- H-herm-
- ¡CALLATE! – Exclamo Makoto con violencia. Kanon dio un brinco al escuchar el sobre exaltado grito. Nunca, nunca antes había visto esto de su hermano. Makoto alzo la cabeza y se puso la mano sobre la frente – hehe… simplemente cállate traidora…
Sakuya y Kotaro observaban confundidos y estupefactos lo que ocurría frente a ellos. Koro no sabía qué hacer en esta situación. Claramente estaba aquí para ayudar a Makoto en su plan, pero esto rápidamente estaba cambiando a algo totalmente diferente a lo que originalmente tenían pensado. Sakuya por su lado simplemente escuchaba atentamente lo que ocurría, buscando la mejor oportunidad para callarle la boca a Makoto.
- ¿Quién eres tú? – Murmuro Kanon confundida y horrorizada. Ella menos que nadie comprendía que estaba ocurriendo… que le estaba ocurriendo a quien ella creía que era su hermano.
- ¿Qué?, ¿Acaso no me reconoces? ¡Soy Makoto! – Comento Makoto observándola con cara de confusión – Espera… a lo mejor si me pongo una cadena alrededor del cuello y un letrero de “Idiota” en la espalda me reconocerás…. ¡NO! – De nueva cuenta exclamo son intensidad - ¡NO, NO Y NO!... ¡Ya estoy harto de esa imagen! – En ese momento Makoto se detuvo en seco y suavizo su expresión. – Kanon… haz sido una chica mala y te castigare. – Entonces se volteo hacia Sakuya, descansando su cabeza muy ligeramente sobre su hombro – Pero primero, te castigare a ti, y luego a tu ama. – Y luego se sonrió maquiavélicamente. Sakuya simplemente entrecerró sus ojos y le devolvió una suave sonrisa.
- ¡Valla!, ¡eso sí que fue un discurso! – se escuchó una voz misteriosa proveniente de detrás de todos los presentes. Ni Makoto ni Kotaro pudieron reconocer la voz, pero Sakuya y Kanon se sorprendieron al escucharla. – Parece que hay un pequeño lado tuyo del que no había escuchado hablar… ¡esto vuelve todo aún más interesante!
Makoto y Koro lentamente se voltearon hacia la fuente de esas palabras, mientras que Kanon y Sakuya simplemente trataban de comprender porque ella estaba hay.
- ¡Ojou-sama!... ¿Qué hace aquí?, aun no terminamos con los intrusos… - comento Sakuya rápidamente, incapaz de moverse debido a la sorpresa que le propino su ama.
- ¡Señorita Re-! – Decía Kanon cuando fue interrumpida por aquel extraño nuevo personaje que acababa de entrar en escena. Alzando su mano en el aire rápidamente gesturizo a ambas sirvientas que no debían hablar más.
- Sakuya, Kanon, han hecho bien. Yo me hare cargo de ahora en adelante. – comento pedantemente la voz.
- ¡P-pero…! – dijeron ambas sirvientas
- Sin peros… además, ya me aburrí de solo ver.
Makoto y Kotaro se voltearon hacia la fuente de aquella voz y les sorprendió un poco el notar que provenía del lugar al cual querían entrar. Aquellas dos puertas grandes de madera que habían intentado abrir hace unos momentos ahora se encontraba abiertas de par en par, y frente a ellas se encontraba una joven de infantil apariencia. Llevaba sobre su cuerpo un grande y holgado vestido de color rosa, así como una blusa igual de rosada. Ambas piezas llevaban olanes al final de ellos y sobre su cabeza una cofia muy parecía a la de aquella niña que conocí en aquel cuarto desolador. A sus espaldas llevaba un gran moño rojo en la cintura, pero lo que más llamaba a la atención no era su atuendo tan victoriano… si no aquellas dos enormes alas negras que se encontraban a su espalda. Dos alas de murciélago que fácilmente cubrirían 1 metro y medio de envergadura.
- ¿Quién demonios eres tú? – Pregunto Kotaro confundido
- No me digas… - Makoto simplemente murmuro sin poder creerlo.
- Hehe… Mi nombre es Remilia Scarlet. Yo soy la dueña y ama de esta mansión. Seguramente me conocen mejor como – en ese momento se detuvo, dejo escapar una ligera risa y añadió – El demonio escarlata.
- N-no puede ser... – Kotaro no podía asimilar como semejante niña podía ser la ama de tan loca mansión.
- ¿Una niña como tú?, ¿la ama de este lugar?, ¿el susodicho y temido demonio escarlata? – Dijo Makoto despectivamente. Era claro que no creía que una niña como ella pudiera ser la autora de todas esas pesadillas por las que ha pasado desde que llego a Gensokyo.
- Así es – Makoto escucho un leve susurrar en su oído. De un segundo para otro, el confiado joven comenzó a sudar en frio al darse cuenta que aquella voz que le susurraba provenía ni más ni menos de aquella niña que hace unos momentos se encontraba frente a él. Ahora, aquella pequeña infante se encontraba a sus espaldas, aferrada de los hombros de Makoto, susurrándole y pegándole al cuello lo que parecían ser filosos dientes… colmillos. – Y espero que así como entretuviste todo este rato a Sakuya, me entretengas a mí…
----------------------------------
ay lo tienen, espero les guste XD

benjiro-san- JustMC
- Sexo:

- Edad: 22
- Registrado: 31 ene 2011
- Ubicación: Si quieres saberlo tendras que encontrarme
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Spoiler:
-Sin duda el episodio mas inquietante de la serie, las revelaciones de Kanon y Makoto, en especial este último fueron demasiado sorprendentes
tanto que no despegue mis ojos del texto prácticamente en todo el capitulo y al final como era de esperarse apareció la mismisima Remilia en persona y en solo unos pocos dialogos y acciones bastaron para recordarme el por que me agrada tanto
-La típica cuota graciosa del capítulo, la patada en la zona baja de Makoto: "A mí en lo personal me hubiera dado risa de haber sido un tercero ante tal situación" y en mi caso precisamente asi fue
-La típica cuota graciosa del capítulo, la patada en la zona baja de Makoto: "A mí en lo personal me hubiera dado risa de haber sido un tercero ante tal situación" y en mi caso precisamente asi fue
Mejoraste excepcionalmente la ortografía, te felicito (aunque hay todavía pequeños detalles a corregir: ay vienen -> ahi vienen
[size=20]-NO A LA CENSURA DE INTERNET
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]

Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Capitulo 12
Spoiler:
Capitulo 12.- Bajo el claro de la luna
Suaves colmillos se clavaban sobre la piel y muy lentamente pequeñas gotas de un rojo carmesí comenzaban a brotar. Cual cuchillo en mantequilla caliente, los colmillos de un vampiro penetraban la piel como si esta no existiera del todo. El rojo de la sangre excitaba a la vampiresa mientras con lujuria se humedecía los labios. Pareciera como si un banquete fuera a tomar lugar… era una lástima que el plato fuerte no fuera tan accesible.
- ¡Quítate de mí! – Exclamo Makoto con prisa mientras alzaba si brazo tratando de golpear a la esquiva vampira. Remilia, sin chistar ni titubear esquiva el improvisado movimiento del joven y cae sobre las puntas de sus pies a una considerable distancia del enfurecido Makoto.
- Heh… tu sangre huele muy bien. – comento Remilia chupándose los dedos. Se notaba en su rostro que estaba a la expectativa de un exquisito manjar.
- Te aseguro que el filo de mi espada sabe mejor… ¿porque no abres la boca bien grande para clavártela toda por ahí? – Dijo Makoto volteándose hacia Remilia. Sin perder tiempo llevo su mano a su cuello y se tocó las pequeñísimas heridas que le produjo la niña. Eran heridas muy superficiales y apenas unas gotitas de sangre lograron encontrar su camino hasta la superficie de su piel. Unos segundos más sin embargo y muy seguramente hubiera tenido un par de agujeros de considerable tamaño para presumir. Rápidamente se limpió la sangre con su mano a pesar del desagrado de Remilia
- Aww… que desperdicio. – Se quejó Remilia al ver a Makoto limpiarse la sangre de su cuello.
- ¡Ojou-sama!... – resonó la voz de Sakuya una vez más. En su tono de voz se podía notar un poco de preocupación. – Por favor, déjeme a mí encargarme de él. Si uso toda mi fuerza no durara ni siquiera 1 minuto.
- Y es justamente por eso que no te dejo. – contesto Remilia rápidamente, volteando hacia Sakuya con impaciencia. – Yo también quiero divertirme un rato… además, me interesa un poco…
- P-pero… Ojou-sama…
- Ah… si tantos deseos tienes de ayudar con esto, entonces encárgate del Oni. – Dijo Remilia alzando sus brazos en resignación. En ese momento los ojos de Kotaro se abrieron grandes. Sakuya, quien no se encontraba muy convencida por la decisión de su ama simplemente volteo a ver al Oni que se encontraba a unos cuantos metros de ella.
Kotaro, quien todo este rato había estado observando la situación con Makoto y Kanon simplemente no sabía qué hacer. Desde ya hace unos momentos sentía que la situación se había salido totalmente de control y la verdad es que no sabía que debía hacer. Por alguna razón sentía que Makoto no estaba dentro de sus cabales, mas sin embargo, viendo a Sakuya y a Remilia comprendió que fuera cual fuera su situación, no había vuelta atrás. Orin no se encontraba con ellos por lo que cualquier esperanza de victoria parecía en extremo remota… más sin embargo…
- Oh… bueno. Ya que llegamos tan lejos no sería bueno comenzar a dudar.
- ¿Que tanto susurras? – Pregunto Sakuya notando al Oni un poco resignado.
- La verdad… todo esto es un caos. Pero si en este punto del conflicto fuera a echarme para atrás, Yuugi-onee-san se reiría de mí y me daría una buena paliza… - comento Kotaro mientras se tronaba el cuello con una sonrisa. Sakuya no dijo nada al no entender de qué estaba hablando el Oni. – ¡Así que seguiré con lo que comenzamos hasta el final! – Exclamo asumiendo una posición de batalla.
Sakuya simplemente lo observaba no muy segura de lo que hablaba, mas sin embargo comprendió que este Oni era tan obstinado como Makoto y que no se daría por vencido hasta que sintiera en carne propia la diferencia de poderes. Ante esto Sakuya no puede evitar más que suspirar y menear su cabeza de un lado a otro en señal de desapruebo y resignación. – Dices tantas tontearías como tu amigo…
- Muchas palabras y poca acción… - respondió Kotaro, listo para lo que viniera.
- Por favor… si peleo enserio contra ustedes no me duraran ni 1 segundo. ¿No pueden siquiera lanzar danmaku y esperan darme pelea? – Decía Sakuya absorbida en su desdén de haberle fallado a su ama en tan insípida tarea. Se podía ver que estaba molesta, mas sin embargo aún no veía a estos dos como una amenaza en absoluto. En un principio Makoto noto esto, mas sin embargo ahora lo veía Kotaro. No solo los humanos tienen su orgullo… los Onis también, y se podría decir que el orgullo de un Oni está muy por encima del orgullo de cualquier otra criatura… quizá solamente superado por el de los vampiros.
Las facciones de Kotaro se endurecieron al oír esas palabras… era cierto que no podía producir danmaku… y quizá no era tan ágil ni adiestrado como lo era Makoto, mas sin embargo… Kotaro dio un fuerte paso hacia el frente y el piso bajos sus pies se resquebrajo y rompió a su paso. Sakuya vio esto y no pudo evitar sentir tanto lastima como enfado… muy probablemente ella tendría que reparar el piso luego.
– ¡No dañes el piso! – exclamo Sakuya. – Hehe… si quieres desquitar tu debilidad no lo hagas con la propiedad de otros – añadió la sirvienta con una burlesca sonrisa. Fue entonces cuando otro gran retumbar sacudió el pasillo y segundos después una ráfaga de rocas salió disparada hacia Sakuya. Sorprendía, la mucama rápidamente desenvaino sus cuchillos y comenzó a rechazar los violentos y duros proyectiles. Una vez detenida la ráfaga, Sakuya alzo su mirada y vio a Kotaro con una gran sonrisa sobre su rostro. No había dañado el suelo nomas porque si… con un subsecuente pisar, las piedras que se habían formado por el primer paso se alzaron en el aire debido a la fuerza de Kotaro. Una vez en el aire, todo lo que tenía que hacer Kotaro era golpearlas, patearlas o lanzarlas para crear un bólido rígido que aunque quizá con la característica forma de un danmaku, indudablemente poseía la letalidad de uno.
- ¿Qué pasa? – Pregunto Kotaro aun sonriente - ¿Qué te pareció mí… “Danmaku”? – Una vez más Sakuya se sentía burlada. Seguro, el ataque no había tenido ningún efecto sobre ella, pero la actitud que tanto Makoto como Kotaro tomaban frente a ella en realidad la hacía sentirse hecha una burla. Sakuya sin perder ni un segundo se limpió el polvo que le había caído debido a las rocas lanzadas por Kotaro y guardo sus cuchillos en su liguero.
Durante todo este tiempo, Kanon había estado en un estado parecido a un shock. No solo había visto a su hermano transformarse en alguien totalmente ajeno a ella, si no que la señorita Remilia había tomado cartas en el asunto conforme a los intrusos. En esos momentos se sentía una falla total en muchos sentidos… no sabía qué hacer, hacia donde voltear ni que pensar. Entonces una voz muy familiar a ella resonó.
- ¡Kanon!
- ¡Ah!... ¡ah!... ¿s-señorita Sakuya?
- Presta atención Kanon… como sirvientas de Remilia-ojousama hemos dado una mala imagen haciendo que nuestra ama tenga que tomar cartas en el asunto. Es por eso que debemos enmendar nuestros errores para que estos no se repitan. Observa bien Kanon… te mostrare la elegancia de una sirvienta de la mansión escarlata… - Kanon volteo un poco sorprendida hacia donde Sakuya se encontraba. La joven de cabellos plateados había notado la inseguridad y la confusión de Kanon, así que aprovecho despejar sus dudas. Le mostraría a Kanon la seguridad y la elegancia con la que una sirvienta tenía que actuar.
- ¡Vamos, vamos! – Presionaba Kotaro, aun con una gran sonrisa en su rostro. Con su mano extendida al frente, comenzó a provocar a Sakuya señalizándole con los dedos que viniera hacia él.
Sakuya no respondió nada. La sirvienta cerro los ojos, tomo un suave respiro y de golpe los abrió. Sus ojos brillaban con un resplandor rojizo y entre cada uno de sus dedos apareció un chuchillo de apariencia letal. Kotaro se estremeció un poco ante la repentina escena pero no flaqueo ni dio un paso para atrás. El pelirrojo Oni estaba por dar un paso hacia su enemiga cuando de repente Sakuya desapareció, y al siguiente instante, un domo de cuchillos apareció rodeando al Oni. Kotaro se detuvo en seco… no había pasado ni siquiera 2 segundos desde que finalmente comenzó su batalla…
- Se los advertí… - se escuchó la voz de Sakuya por detrás.
- … Aww… demonios… - murmuro Kotaro mientras comenzaba a sudar en frio, observando los filosos cuchillos. Sakuya, quien se encontraba detrás del cerro sus ojos y los cuchillos arremetieron desde todas direcciones, dejando a Kotaro sin escape alguno.
¡PICHUUUN!
Makoto volteo ligeramente su rostro mientras escuchaba un estrepitoso ruido a su derecha. No alcanzo a ver bien que ocurría pero pudo distinguir a Sakuya y a Kotaro hacia esa dirección. Su atención, sin embargo, no flaqueo mucho y rápidamente se centró de nueva vez en la joven niña que se encontraba frente a él. La verdad no parecía la gran cosa… su estatura, su apariencia y su semblante no daban aquella idea de un vampiro poderoso. Sin embargo, eso que tuvo lugar hace unos momentos… esa velocidad y ese sentimiento de peligro fueron algo que él nunca había visto antes.
- Valla… ¿Ya termino? – comento Remilia no molestándose en voltear, alzando sus manos ligeramente – Y pensar que Sakuya se quería llevar toda la diversión. Makoto en cambio no le presto ninguna atención a esto y le respondió con asertividad.
- Si ya terminaste de hacerte tonta, ponte en guardia… - dijo tajantemente.
- Valla, que serio. – respondió Remilia devolviéndole una furtiva sonrisa. – Pero me gusta… directo al grano cuando hay que serlo. ¿Qué te parece si hacemos esto más interesante? – añadió la vampiresa mientras comenzaba a caminar de un lado hacia el otro, nunca moviendo su mirada del joven espadachín. Al escuchar su proposición Makoto levante una ceja… ¿Qué se planeaba esta mujer?
Makoto la observaba mientras se meneaba de un lado a otro. Sus alas negras se movían ligeramente con cada paso que Remilia daba. Parecería como si Remilia esperara por una respuesta de Makoto, pero esta respuesta nunca vino.
- Heh… - rio Remilia ligeramente – Démosle un poco más de sabor a esto… si tu ganas, no importa lo que tu hermana decida, yo la despediré y la echare de la mansión. Sera libre para que te la lleves a donde quieras y le hagas lo que quieras. Pero si yo gano, Me dejaras tomar de tu sangre cuando desee, cuanto desee y como lo desee. – Dijo la vampira sonriente. Con sopor, Remilia se humedeció los labios, expectativa por aquel exquisito manjar que se oponía a ser degustado.
- Hahaha… que estupidez… - Respondió Makoto con una gran carcajada. – ¿Qué necesidad tengo que aceptar tan unilateral eh infantil desafío? No necesito de tu aprobación para llevarme a Kanon de este agujero… le guste o no le guste ella se vendrá conmigo.
- ¿Conque es así?, Y yo aquí que pensaba que estabas seguro de tu victoria sobre mí. Pero por lo visto tienes duda sobre tus habilidades. Y yo que pensaba que los hombres tenían un orgullo que proteger… supongo que el tuyo quedo en el suelo hace unos momentos… ¿no es así?
Los ojos de Makoto se estrecharon al oír esas palabras. Una vez más se burlaba de sus habilidades, y ahora incluso, de su valor como hombre. Eso lo hacía molestar aún más.
- Como sea – Contesto Makoto – Acepto tu duelo… es claro que no tengo ninguna intención de irme de este lugar sino hasta que barra el suelo con ustedes. No solo me llevare a Kanon conmigo, sino también ese orgullo que tanto presumes…
BGM
- ¡Excelente! – Exclamo Remilia con emoción – Hehehe… muy bien. Ahora que las fichas están dispuestas en la mesa y que las cartas están repartidas, ¿qué tal si iniciamos de una vez este juego? – En ese momento las alas de Remilia se expandieron a todo su ancho y sus uñas crecieron lentamente hasta formar pequeñas garras carmesí. Con sus ojos escarlatas fijos sobre Makoto y una maquiavélica sonrisa, la vampira añadió – Commençons… - Acto seguido, desapareció de la vista de Makoto.
Los ojos de Makoto se estrecharon conforme la vampira desapareció de su vista. Por un momento hubo silencio total en el lugar, pero rápidamente este silencio se convirtió en un estruendoso chocar de ataques. Makoto se giró 180 grados mientras blandía su espada con fuerza y esta fue a chocar contra el pie de Remilia quien se encontraba en el aire detrás de él, lanzando una patada.
- ¡Oh! – exclamo Remilia sorprendida
- No seas ingenua… no caeré en el mismo truco 2 veces… - sonrió Makoto. Sin perder tiempo retracto su espada hacia él y arremetió con una violenta estocada, sin embargo para cuando logro comenzar a realizar su ataque, Remilia ya no se encontraba delante suyo.
- ¿Decías? – se escuchó la voz de Remilia de nueva cuenta por detrás de él. Makoto no se inmuto y con velocidad cambio de mano su espada y volvió a atacar, de nueva cuenta girándose 180 grados. Con fuerza abanicó hacia donde se encontraba Remilia, quien simplemente esquivo el ataque sin problema alguno. Makoto sin embargo no se daba por vencido… después de fallar su primer ataque el joven comenzó con una ráfaga de estocadas y embestidas, muy parecidos a los que uso al atacar a Sakuya, sin embargo, tal como si hubiera sido la primera vez con Sakuya, Remilia esquivo todos y cada uno de los peligrosos golpes que Makoto le buscaba propinar. Le costaba creer que de nueva cuenta sus ataques fueran esquivados como si nada, por lo que reunió toda su fuerza y velocidad en un ataque final. Aprovechando la inercia de su arremetida, Makoto tomo su espada con ambas mano y rápidamente ataco alzando su espada hacia arriba en forma de media luna, terminando con esta por encima de su cabeza. Sin embargo, el resultado fue el mismo… nada. De hecho, al momento de realizar el último ataque Remilia desapareció totalmente de su vista.
- Valla… acepto que para ser un humano eres bastante rápido. Nunca había visto a alguien de tu raza moverse con tal agilidad. – resonó la voz de Remilia una vez… esta vez por encima de la cabeza de Makoto. En ese instante sintió que sobre su espada caía un ligero peso por lo que alzo su cabeza y para su sorpresa vio a Remilia, feliz y cómodamente parada sobre la punta de su espada.
- ¡Deja de jugar! – Exclamo Makoto con ira mientras giraba su espada con velocidad y realizaba un círculo con la espada, tratando de golpear a Remilia. El ataque de nueva cuenta fue infructuoso y la fuerza el giro hizo que Makoto soltara con una de sus 2 manos la espada y quedara apuntando esta hacia abajo. Una vez más Remilia no se encontraba donde hace unos meros segundos se encontraba…
- ¿Porque?, ¡esto es muy divertido! – Dijo Remilia posándose justo frente a Makoto, a unos escasos centímetros de él. Los ojos de Makoto se abrieron en su totalidad al ver que la joven vampira se encontraba tan cerca de él, mientras él se encontraba en una posición tan vulnerable. – Si peleara enserio ya estarías muerto… te daré un pequeño ejemplo, hehe. – Murmuro Remilia mientras de su vestido aparecía una pequeña carta. Makoto al verla comprendió lo que estaba a punto de ocurrir… una spell card. - ¡Midnight Sign: “Demon King Cradle”!
Makoto apenas se comenzaba a cubrir cuando vio que Remilia se agachaba y comenzaba a enroscar su cuerpo ligeramente. No tenía ni la más mínima idea de que lo estaba por ocurrir pero sabía que no era nada bueno. Apenas lograba poner sus brazos frente a él cuándo Remilia salió disparada como un cohete y con gran fuerza impacto contra sus brazos, los cuales rápidamente cedieron y descubrieron su pecho. Parecería como si lo hubieran golpeado con un taladro… fue tanta la fuerza del impacto, que aun habiendo golpeado a Makoto, este se siguió y arrastró consigo al joven. Remilia continuaba girando sobre su eje mientras ambos se elevaban en el aire y un aura roja los envolvía cual remolino. Habían ascendido ya unos 5 metros en el aire cuando Remilia dejo de girar y Makoto comenzaba a caer, mas su ataque no terminaba ahí… una vez que dejo de girar sobre su eje, Remilia utilizo la fuerza que le restaba del impulso y dando una marometa arremetió con una tremenda patada descendente contra Makoto, la cual le disparo con gran velocidad hacia el suelo.
-¡¡Gah!! – Grito Makoto en dolor mientras arremetía contra el suelo con tal fuerza que este se resquebrajo un poco. Sakuya y Kanon observaban la pelea a lo lejos mientras Kotaro lograba ver muy poco desde la posición donde se encontraba.
(BGM End)
- ¡H-Hermano!.. – Kanon dejo escapar un chillido mientras observaba el violento azotar de Makoto.
- Kanon… - Extendió Sakuya su mano frente a la joven de cabellos oscuros. – Recuerda… ahora eres una sirvienta al servicio de Remilia Ojou-sama…
Kanon había dado solo un paso cuando Sakuya la detuvo. La joven volteo a ver a su maestra y aunque con pesar en el corazón, asintió. Con lentitud se llevó sus manos hacia su pecho y saco una pequeña cruz que llevaba escondida debajo de sus ropas.
- H-hey… - se escuchó una voz familiar por detrás de las sirvientas.
- ¿Qué quieres? – Pregunto Sakuya sin siquiera voltearse a ver al derrotado Oni, quien se encontraba clavado al suelo por cientos de cuchillos en su ropaje.
- ¿No pueden soltarme ya?.. Quiero ver que está ocurriendo… - comento el joven pelirrojo. Desde su posición al ras del suelo, poco se podía ver de lo que fuera que estuviera pasando frente a él. Kanon simplemente se volteo y con ojos curiosos observo a Sakuya, preguntándose a sí misma que haría Sakuya con él.
- No… - respondió Sakuya en monótono.
- ¿Puedes quitarme este cuchillo de la garganta cuando menos?... me está poniendo… muy nervioso… hehe… -pidió el Oni con clemencia mientras el cuchillo que se encontraba paralizado a solo milímetros de su yugular comenzaba a darle cosquillas.
- No… - respondió nuevamente en monótono la sirvienta en jefe. Kanon solo volteo a ver a Kotaro con una expresión de “Lo siento”.
- G-genial… - murmuro el Oni
- ¡Valla!... tengo que admitir que me sigues impresionando… - comento Remilia mientras lentamente tocaba el suelo, a varios metros de Makoto, mientras este se reincorporaba muy lentamente. Su cuerpo le dolía como nunca antes y sentía que todo el interior de su cuerpo estaba hecho polvo y puré, mas sin embargo no se rendía. Utilizando su espada, la cual no dejo caer en ningún momento, logro ponerse de pie, pero se podía notar que estaba cerca de su límite ya. Makoto no lo expresaba ya que sus deseos de ganar y su ira eran mayores que cualquier dolor que pudiera expresar, sin embargo él sabía que mínimo tenía bastantes costillas rotas por ese último ataque de Remilia.
- Y tú me sigues aburriendo… - contesto Makoto con una sonrisa. – Remilia movió su cabeza a un lado en sorpresa… a pesar del brutal ataque que había recibido, este hombre tenía aun la insolencia de pedir más. Por un momento sintió que su orgullo había encontrado un digno oponente… digno, más tonto oponente. – Te dije… que me atacaras con lo mejor que tengas… estúpida.
- Ah… - suspiro Remilia – Hehe… muy bien, muy bien… “joven guerrero”. Cumpliré tu deseo. – Remilia aun tenia deseos de continuar esta batalla… a pesar de que el combate era extremadamente unilateral, era el choque de orgullos, el embiste de personalidades y el aguante de Makoto lo que le divertía enormemente, sin embargo este combate tenía que llegar a su fin, de lo contrario…
*chask*
Un peculiar sonido lleno el amplio pasillo. Un chasquear de dedos. Ante los ojos de Makoto, entre los dedos que Remilia acababa de chasquear se comenzaban a reunir lo que parecía ser un aura de color escarlata… igual que los ojos de la vampiresa. Rápidamente esta energía que se reunía entre los dedos de Remilia tomo forma y para el asombro de Makoto una lanza tomo lugar. La lanza no parecía tener una forma tangible definitiva… la energía escarlata que la conformaba parecía desbordarse y reincorporarse frecuentemente de la lanza que sostenía Remilia. Sin embargo, lo que más resaltaba de esta no era su composición, si no su enorme cabeza… extremadamente ornamentada, grande y puntiaguda… definitivamente una lanza de pesadilla.
- Te la presento… Gungnir… - murmuro Remilia
- ¿G-gungnir? – Repitió Makoto sorprendido de tal monstruosidad.
- La lanza que nunca falla su marca… - añadió Remilia con una sonrisa – ¿Pediste ver las garras del demonio… estás listo para recibirlas?
Makoto no respondió nada. El joven simplemente alzo su mano y con todo el esfuerzo del mundo sostuvo el sable frente a él, listo para lo que fuera que esta mujer demonio pudiera aventarle. Remilia podía ver en sus ojos una ausencia total de miedo y se preguntaba qué tanto no había escuchado de él.
- Recuerda… más te vale sobrevivir… tu sangre me pertenecerá después de esto – Decía Remilia mientras alzaba su brazo que sostenía la lanza alto en el aire.
- Estas muy segura de este ataque, ¿no es a-? – Makoto no terminaba de hablar cuando Remilia lanzo su ataque y en cuestión de una infinita fracción de segundo, todo se apagó.
En un momento todo dejo de ser. De un segundo a otro todo se esfumo. No había ruidos, ni luz, ni aromas, ni sensaciones… era un total vacío.
Era una sensación extraña… como sentir la nada… ¿Cómo explicas eso?
- ¡Ah!...
Era como si despertara de un extraño sueño… mi cabeza se sentía muy ligera y mi cuerpo parecía flotar en el aire. Conforme abro mis ojos me doy cuenta que ya no me encuentro en la mansión escarlata… aquello que sentía como un sueño parecía la realidad. Miro a mi alrededor y solo noto oscuridad perpetua… más sin embargo no me siento cegado por esta. Es como si estuviera en un vacío iluminado… no podía comprenderlo. Acaso no estaba hace unos momentos luchando contra Remilia… o acaso… ¿eso fue un sueño?
En esos momentos que luchaba contra Remilia… en aquellos momentos en los que peleaba contra Sakuya, en esos exactos instantes sentía que todo estaba en un segundo plano. Me sentía liberado y real. Parecería que esa era la realidad… pero viéndola en retrospectiva, esos sentimientos son solo sentimientos que había podido experimentar en sueños, entonces… ¿todo eso fue un sueño?
Lentamente me reincorporo y toco mi cuerpo. Podía jurar que tenía cientos de huesos rotos pero ahora, en estos momentos me siento a la perfección. ¿Qué está ocurriendo? Sin mucha capacidad de responderme, comienzo a divagar por entre la oscuridad que me rodea. La verdad no se hacia dónde me dirijo… no se ni siquiera donde estoy. Trato de recordar lo último que me ocurrió pero lo más lejos que mi memoria alcanza es aquel exacto instante en que Remilia lanzo su último ataque contra mí. Sera que… ¿Sera que esto no es un sueño, si no que estoy muerto?
Pero si es así… ¿qué es esto? A mi alrededor no hay más que oscuridad. Aún tengo una consciencia, ¿eso significa que de una u otra manera hay vida después de la muerte?, Pero… si es así, ¿Dónde estoy? Esto no se parece en nada a todo lo que eh escuchado y leído sobre religiones. Si es el cielo, ¿dónde están los ángeles, las nubes y el paraíso?, si es el infierno, ¿Dónde están los hornos eternos y las almas eternas?, si es el Nirvana o el Valhalla, ¿dónde está lo que los caracteriza?... ¿o será que deje de existir?, ¿que simplemente me esfume de la faz de toda realidad?, pero si es así… ¿Por qué aún tengo consciencia?, ¿Por qué me puedo cuestionar dónde estoy?...
… Esto no tiene sentido alguno…
Conforme continuo mi aleatorio camino hacia la nada, frente a mi aparece lo que parece ser un marco hecho de madera. Extrañado de encontrar semejante objeto en este vacío eterno, me acerco para inspeccionarlo. El marco es en extremo sencillo y parecería que sería para sostener un espejo de tamaño de cuerpo completo. Por alguna razón me siento llamado a ponerme frente a el… puedo distinguir que no hay espejo alguno que sostenga este marco, pero para mi sorpresa, conforme me posiciono frente a el mi reflejo aparece.
Mi abatida figura aparece frente a mis ojos. No me veo físicamente destrozado, si no de alguna manera, mentalmente agotado. Comienzo a mover mis brazos sin razón alguna y veo como mi reflejos los imita a la vez que yo. Trato de sonreírme, pero mi cara no logra hacer el gesto característico de la sonrisa… Alzo mi brazo frente al espejo, como si tratara de alcanzarme, pero por alguna razón… siento que nunca eh estado más lejos de esa imagen que por años vi de mí mismo en el espejo.
Vencido y agotado… dejo caer mi brazo… pero mi reflejo la mantiene.
- ¿E-eh?
En un instante, ese brazo reflejado se estira hacia mí me agarra del collar de mi camisa. ¿Qué está ocurriendo aquí? Mi reflejo avanza lentamente conforme me toma sobre los aires… entonces mientras me observa, se sonríe. Esa sonrisa que yo trataba de dibujar en mi rostro… no… esa sonrisa que se aparecía en mi reflejo era una sonrisa que jamás había visto en mi pero que por alguna razón sentía extremadamente familiar. Mi reflejo da un paso más y sale totalmente del marco que sostenía el espejo… pero en realidad no había ningún espejo hay cuando lo inspeccione… No entiendo… ¿Qué está ocurriendo?
- Tsk… Mírate nomas… que vergüenza… - Dice mi otro yo mientras su sonrisa se desvanece y una expresión de disgusto aparece.
- ¿Q-quien eres…? – Pregunto titubeante
- Mira tu cara de terror… de miedo eh inseguridad… - Dijo mi otro yo con más disgusto que antes. Acto seguido, después de alzarme eh insultarme me arrojo por los aires hacia el aparente suelo invisible que se encontraba bajo nosotros. – Me cuesta creer que esto es lo que el mundo ve de nosotros…
- ¿Quién eres… tu? – pregunte nuevamente, aun no pudiendo reincorporarme del shock de verme a mí mismo saliendo de lo que parecía ser un espejo, alzarme en el aire, azotarme eh insultarme.
- Déjate de idioteces… tu bien sabes quién soy… ¡NO!... ¡Tú bien sabes quienes somos! – Exclamo molesto mi clon… no…
- Tu eres… yo… - conteste en voz baja
- Exacto… ¿verdad que no era tan difícil idiota? Lo que pasa es que cuando pasas años y años y años y años Y AÑOS negándote, contándote la misma mentira una y otra vez, tú mismo llegas a creértela.
- P-pero… ¿Cómo es posible?
- Por favor… tú sabes bien cómo es posible. Todo lo que yo sé, tú lo sabes, porque como ya lo dijiste, tu y yo somos uno. Pero… - Mi otro yo se calló por un segundo y luego continuo con un tono más leve de voz - el caso es que por esa maldita desgraciada obsesión que tienes de querer agradarle a todos, yo termine así… más bien nosotros terminamos así…
- P-pero… yo… - tartamudee tratando de comprender lo que pasaba aquí.
- Con un demonio… así haz sido desde que ese estúpido desgraciado comenzó a querernos lavar el cerebro. Lo sabes, pero necesitas que llegue un idiota a que te explique y te dije lo que ya sabes, pero te niegas a aceptar o entender. Muy bien estúpido, nomás por esta vez seré tu “idiota”. – Mi imagen propia hizo una pausa y me miro con ojos maquiavélicos para entonces proseguir. – Tú y yo somos uno… no, no somos personalidades separadas y mucho menos entes diferentes. Te lo pondré así… Ambos somos los ingredientes para realizar un grande y delicioso pastel. Tú… eres la azúcar, el agua, el betún, la crema, la leche, la fruta, la vainilla, el chocolate y la fresa. Yo… yo soy la levadura, los huevos, la harina y la mantequilla. Ahora déjame ponértelo en palabras más directas…
Ya lo sabía… ya lo comprendía…
- Tú eres lo que en un momento consideramos todo aquello que la gente busca en una persona agradable, fácil de hacer amistad. Yo soy todo aquello que te hace detestable… una molestia para los demás. Tu eres aquellas cualidades que uno busca para hacer equipo y depender de otros… yo soy todo aquello que uno necesita para triunfar por uno mismo y ser independiente.
- Por culpa de mi padre… - murmure suavemente
- ¡Exacto! – exclamo mi otro yo, sintiendo que por fin estábamos en contacto después de tantos años. – Ese desgraciado nos metió tantas tonterías en la cabeza… todo iba bien hasta que te cruzo por la cabeza “querer darle gusto”. Fue entonces… fue entonces… cuando se te hizo demasiado fácil y conveniente… deshacerte de mí.
Ante esas palabras no pude evitar más que sentirme profundamente presionado. Mi cabeza me comenzaba a doler y mi corazón me aquejaba agudamente.
- Pero ya lo viste… ¿no es así?, ya lo comprendiste. Tú… como estas en estos momentos… no puedes lograr nada. ¿Y sabes porque?... porque dependes de otros para siquiera comenzar a lograr algo. ¿Recuerdas aquellos momentos en que dejaste salir nuestra verdadera naturaleza?, fue solo hasta entonces en que en verdad logramos hacer algo. En esos instantes teníamos incluso las vidas de otros a nuestro alcance y-
- ¡No!
No podía soportarlo más. Sus palabras eran como veneno en cucharadas. Sentía como si con cada paso que daba, con cada palabra que salía de su boca su presencia en mí se expandía más y más.
- ¿Qué no? – Dijo mi otro yo – ¡Comprende!, ¡No puedes seguir negando quien en realidad eres… quien en realidad soy… QUIEN EN REALIDAD SOMOS!
- Al principio no lo comprendí… no, al principio no lo aceptaba. Lo negaba fervientemente.
- No hagas esto… ¡no te permitiré que lo hagas de nuevo!
- No importa como lo adornes… tu eres toda esa maldad que yo rechace…
- No seas iluso… ¡VETE EN EL ESPEJO!, ¿recuerdas que veías cada día durante todos esos largos años?. ¡A un perdedor!, ¡Nos convertiste en un perdedor!. ¡Sabes bien que yo puedo arreglar eso! Y bien sabes porque… ¡Porque yo soy toda esa asertividad, toda esa ira, todo ese coraje, valor, orgullo y odio que tiraste!. Ambos funcionamos juntos. Sin mi… solo eres una maquina oxidada, sin aceite y llena de defectos.
- No… no puedo dejarte… recuerdo lo que hicimos por tu culpa…
- No lo niegues… sabes que eso era lo que nuestro corazón más pedía.
- Quizá… pero tu como yo sabemos… que es no es lo correcto ni justo.
- ¡No me hables de justicia, hipócrita desgraciado!
- Mientras tenga razón… - Dije en voz baja mientras me volteaba a verlo con seriedad absoluta – No dejare que veas la luz del sol nunca más…
- ¡Hahahaha!... Makoto, Makoto… mi querido yo – dijo mi otro yo mientras se acercaba a mí con paso burlón – Como te lo dije antes… No puedes detener lo que en verdad eres, lo que en verdad somos. Los engranes ya están girando… ¿Los puedes escuchar?... tic toc tic toc – comenzó a gesturizar con su dedo índice de izquierda a derecha, cual péndulo de reloj. – Puedes negar esa realidad para “ti”… pero el verdadero “yo” que debemos ser… ya está en marcha. Las puertas ya están desbloqueadas, solo me queda abrirlas todas, y créeme… cuando abra la última, habrá llegado el final de tu “incompetente reinado”.
-…
- Hehe… por más que aprecie nuestro primer gran encuentro, temo que este es el final. Nos veremos pronto… - En ese momento, un chasquear de dedos retumbo por todo lo ancho de la oscuridad y aquel suelo invisible que por todo este rato había parecido está bajo mis pies desapareció. Con un estrepitoso grito comencé a caer hacia lo que parecía ser una oscuridad más eterna… - Mucho más antes de lo que esperas…
- ¡¡Ah!!.... ¡Gah!, Ah… ¡Demonios!... ¡¿Por qué duele tanto!?
Una vez más abrí mis ojos. Esta vez no me encontraba rodeado de oscuridad sino de una tenue y cálida luz. Me encontraba en una amplia habitación, recubierta de bellos tapices y muebles. Junto a mi había una pequeña mesa de noche, en la cual había una vela a medio gastar. Ah pesar de lo tenue que era la luz mis ojos pasaban por un muy mal rato acostumbrándose a esta. Me recargo con mi mano derecha mientras con la izquierda me tallo los ojos en un esfuerzo por disipar tan incómodo sentimiento. Mi mano derecha entonces siente un muy suave tocar. ¿Una cama? No me había percatado en un principio, pero después de una corta inspección noto que me encuentro descansando sobre una cama extremadamente confortable. ¿Qué está ocurriendo aquí?... lo último que recuerdo fue mi batalla con Remilia, y ni siquiera estoy seguro de si eso fue real o no…
Trato de levantarme pero un agudo dolor me recorre todo el cuerpo cual electricidad cruzando por un cable de corriente. Con cada nuevo recóndito de mi cuerpo que este penetrante dolor alcanza, se intensificaba, como si encontrara nuevas razones para hacerme sufrir.
- Que dem-… - Me quejo cuando noto el porqué de mi sufrimiento. Alrededor del 70% de mi cuerpo se encuentra vendado, especialmente mi pecho y mi brazo izquierdo.
- Yaaaawn… - Escucho un extraño sonido proveniente del costado de la cama donde me encuentro. Rápidamente me pongo en alerta y me giro hacia la fuente de este ruido, pero al hacerlo no puedo evitar retorcerme una vez más en dolor debido a la brusquedad del movimiento. Ah pesar de mi dolor y de mi repentina preocupación, una vez que distingo la fuente de ese sonido no puedo evitar más que preguntarme… ¿Qué está ocurriendo aquí?
- ¿Eh?, ¿Kanon?, ¿Chicas?...
- No deberías de moverte mucho… por lo visto tu cuerpo aún reciente enormemente todas las heridas que recibiste. –Una nueva voz resonó en la habitación, más sin embargo no era una voz a la que fuera indiferente…
- ¡S-sakuya! – Exclamo en sorpresa al ver a la sirvienta de cabellos plateados parada frente a la puerta de la habitación. Una vez más trato de reincorporarme, sin embargo el dolor hace mis movimientos extremadamente torpes, pero más que nada, infructuosos. – Agh…
- Calmado… si te mueves de esa manera solamente abrirás tus heridas y romperás tus huesos de nuevo… - comento Sakuya, casi como si hubiera olvidado mencionarlo hace unos momentos.
- ¿Q-que está ocurriendo…? ¡Remilia!, ¿dónde está? – Pregunte recordando nuestro encuentro y exigiendo respuestas ante mi actual situación. ¿Porque me encontraba en tan mal estado?, ¿Dónde me encontraba?, ¿Qué demonios hacían Kanon, Lyrica y Orin durmiendo literalmente una junto a la otra?
- Ojou-sama se encuentra en la librería con la señorita Patchoulli en estos momentos… No te preocupes, yo le hare saber que por fin has despertado. – Dijo ella con una serena sonrisa.
- ¿Qué al fin eh despertado? – esas palabras me hicieron extrañar demasiado. ¿Ah que se refería?, ¿Acaso me quede dormido o algo?
- Supongo que no lo recuerdas… - Dijo Sakuya dando un paso al frente y poniendo una cara un poco seria – Estuviste dormido 8 días.
- ¿Q-que cosa?... ¿8 días?
- Así es… después de recibir el ataque de Ojou-sama, tu cuerpo casi exánime cayó al suelo totalmente apabullado. Tenías alrededor de 3 costillas rotas, el brazo izquierdo ligeramente dislocado y varias contusiones a lo largo de todo tu cuerpo.
- ¿¡Qué!? – Exclame sorprendido de oír todo eso…
- Era una suerte que Eirin estuviera desocupada en ese momento. Por unos segundos pensamos que nos ibas hacia el otro lado. – Sakuya dejo escapar una pequeña risa. Risa, la cual, no me hizo gracia alguna.
- No es gracioso…
- Hehe, lo siento.
- ¿Y dónde me encuentro entonces?... no me digas que en-
- Así es. En la mansión de Remilia Ojou-sama. – me interrumpió Sakuya rápidamente. En cierta forma ya lo sabía. Por unos momentos guardamos silencio tanto ella como yo. Parecía como si esperara a que yo dijera algo primero para ella poder responderme tan bien como pudiese.
- ¿Por qué? – Solo esas palabras escaparon de mi boca, rompiendo el silencio que se había formado entre nosotros.
- ¿Disculpa? – Repico Sakuya confundida ante mi aleatoria pregunta.
- ¿Por qué sigo vivo?, ¿Por qué sigo aquí?
- Hehe… Joven Makoto, Remilia Ojou-sama nunca tuvo la más mínima intención de privarlo de su vida. Aunque si… admito que exagero un poco durante el combate, ella simplemente buscaba entretenerse un poco.
- Pero somos enemigos…
- Fuimos, joven Makoto, fuimos. El pasado en el pasado se queda, después de todo. ¿No es así?
- ¿Qué clase de lógica es esa?
- Hehehe… Joven Makoto, es relativamente nuevo aquí en Gensokyo, ¿no es así? Pronto descubrirá que Gensokyo es una tierra muy diferente a de donde usted viene. Aquí las enemistades no significan nada más allá de una pequeña discusión.
- ¿Qué demonios significa eso?
- Quiero disculparme por lo que paso. No fue mi intención traicionar su confianza ni manipularlo como lo hice. Espero que entienda que como sirvienta de Ojou-sama, yo seguía las ordenes que se me habían encomendado, más sin embargo también me disculpo por Remilia Ojou-sama… su intención era nada más divertirse y llegar a conocerle… por favor no tome a mal sus intenciones. – Dijo Sakuya haciendo una corta reverencia hacia mí.
- Eh notado que los habitantes de Gensokyo tienden a ignorar lo que uno dice y hacen las conversaciones totalmente suyas. – Dije sarcásticamente, haciendo énfasis en que mi pregunta había sido totalmente ignorada, más sin embargo supongo que a estas alturas ya no importa mucho. Dejo escapar un corto suspiro mientras observo a la sirvienta inclinarse en señal de perdón. Era curioso que me dijera todo esto a estas alturas... - ¿Ella quería conocerme?, ¿Porque? – Le pregunte esperanzado de que esta vez sí me respondiera.
- Lo desconozco… - Me contesto mientras se reincorporaba. – Los caprichos de Remilia Ojou-sama muchas veces van más allá de mi comprensión, mas sin embargo yo no soy nadie para cuestionar sus gustos eh intereses.
- Solo eres su fiel sirvienta…
- Así es.
- Ya veo… así que 8 días , ¿eh?
- Suena mucho, ¿no es así? – Me respondió rápidamente – Hubiera visto la escena que se armó cuando cayó al suelo, aparentemente sin vida, hehe… Kanon estaba que no la calmaba nadie y Remilia Ojou-sama… hehe… bueno, no importa.
No entendía que estaba ocurriendo del todo… pero si comprendía algo, que la batalla ya había terminado. Lo que me llamaba la atención sin embargo era el epilogo… esta clase de desenlace. ¿Qué enemigo después de vencer a su oponente le da asilo y actúa como si nada hubiera ocurrido? Me quede en silencio tratando de comprender no solo mi situación actual… sino todo lo que había ocurrido desde que puse un pie fuera de la mansión de Satori hasta este momento.
- ¿Sucede algo? – Pregunto Sakuya notándome pensativo.
- Muchas cosas… - Respondí simplemente.
- Ya veo… entonces le dejare meditar a solas. Sin embargo, no se sobre trabaje… hehe, recuerde que estuvo algo delicado hace solo unos días y no solo su cuerpo necesita descanso. – Agrego Sakuya mientras se volteaba y se dirigía hacia la puerta por donde entro.
- Espera… - rápidamente la detuve – ¿No sería bueno que te las llevaras a dormir a una habitación? – Dije apuntando a aquellas 3 chicas que dormían al borde de la cama donde me encontraba. – Se ven cansadas… - Sakuya lentamente se giró hacia mí de nuevo y observo con cuidado a las dos chicas. Entonces se volteo hacia mí y se sonrió ligeramente.
- No creo que sea lo más conveniente… Después de todo este tiempo que no pararon de prestarte cuidados, creo que lo menos conveniente sería perturbarles su descanso. – Comento la mucama. Por un momento ambos guardamos silencio y entonces agrego – Además… ¿No se ven bastante cómodas hay dónde están?
Voltee a ver por un segundo a Sakuya quien nomas me devolvió una leve sonrisa y entonces me gire hacia las tres jóvenes. Las chicas tenían una expresión de serenidad tal que… parecía delito siquiera pensar en perturbarlas. Entonces, tal como lo había hecho Sakuya, una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro.
- Supongo que tienes razón… - comente girándome hacia Sakuya, sintiéndome obligado a darle las gracias más sin embargo la sirvienta ya no se encontraba en el cuarto.
- Aquí tiene su te, Ojou-sama… Perdone la tardanza. – La luna llena brillaba con intensidad por encima de las pocas nubes que adornaban la hermosa noche de otoño. Las hojas comenzaban a enrojecerse pero los arboles no cedían ante el crudo invierno que muy lentamente clamaba su llegada.
- Ah, Sakuya, muy bien. – Repico la vampira mientras tomaba la caliente tasa de te entre sus finos dedos y daba un sorbo a este. – Exquisito…
- Me alegra que sea de su agrado… - Dijo Sakuya inclinándose levemente en señal de felicidad.
- Y dime… - le interrumpió Remilia – ¿Cómo sigue?
- Heh… justamente vengo de su cuarto asignado. No tiene nada de qué preocuparse ya puesto que ya ha despertado.
Los ojos de Remilia se iluminaron al oír estas palabras. Sin perder un segundo, coloco su taza de té sobre la fina mesa que se encontraba frente a ella y con rapidez se dirigió hacia la puerta que daba de vuelta a la mansión. El balcón era sin duda uno de sus lugares preferidos para estar, mas sin embargo en estos momentos algo más importante le esperaba.
- ¡Excelente! – Exclamo con alegría – No sabes las ganas que eh tenido de hincarle el diente… - Se dijo sonriendo.
- Remilia Ojou-sama… - Rápidamente interrumpió Sakuya – Acaba de levantarse… ¿no cree es algo impropio? – Remilia se detuvo ante las palabras de Sakuya. Le volteo a ver con cara de enfado, mas esta simplemente le devolvió una sonrisa des apremiante. La joven ama de la mansión entrecerró sus ojos que fijamente observaban a su sirvienta en jefe, más aun así está ni se inmuto.
- ¡Pero yo gane y por lo tanto tengo derecho a tomar cuanta quiera de su exquisita sangre! – Se excusó la vampira. Sakuya no dijo nada… simplemente siguió con su pequeña y por alguna razón, cada vez más maliciosa sonrisa. - Agh… ¡Esta bien!, ¡Esta bien!... – Se quejó Remilia derrotada. – Pero nomas porque aún se encuentra en reposo… igual iré a honrarle con mi presencia. –Agrego Remilia mientras abandonaba el balcón y se dirigía con velocidad al cuarto de su tan especial manj- invitado…
- ¡Muy bien! – Exclamo Remilia con potencia mientras hacia su entrada triunfal al cuarto de Makoto. Rápidamente noto a las 3 chicas durmiendo junto a un bulto que se encontraba sobre la cama, totalmente cubierto de pies a cabeza. La vampiresa se acercó con aires de majestuosidad y añadió – Vamos, vamos flojonazo. ¡Ya has dormido por 8 días seguidos!, deberías sentirte honrado de que la gran Remilia Scarlet viene a saludarte eh incluso a levantarte.
- … - No hubo respuesta alguna. Esto obviamente hizo enojar mucho a Remilia.
- Veo que aun sigues con esa actitud altanera… muy bien… ¡No es como si te lo pidiera de favor de todas maneras! – Remilia agarro fuertemente las cobijas que recubrían la cama y sin titubeacion alguna removió todas las sabanas y cobijas que la recubrían. Sin embargo… - Q-que demonios…
Sobre la cama no se encontraba a quien ella esperaba encontrar. Conforme las cobijas eran removidas, Largos pelos rojizos se esparcieron por lo largo de la cama. En vez de una figura tosca y vendada, largos y delgados brazos y piernas aparecieron.
- ¿Mei Ling? – Pregunto Remilia sumamente confundida.
-Yaaaaawwn… - La guardiana dejo escapar un largo bostezo mientras sentía que comenzaba a hacer más y más frio. Estiraba sus manos tratando de alcanzar las cobijas para cubrirse pero sin embargo no alcanzaba nada… y con justa razón. La pelirroja extrañada de no encontrar recubrimiento, abrió los ojos lentamente. – Ah… buenas noches Remilia Ojou-sama… - Digo en un tono muy holgazán y mañanero.
- ¿Q-q-que haces tú aquí? – Pregunto Remilia titubeante… aun sorprendida
- Ah… pues… como me sentía bastante adormilada decidí tomar una siesta en mi cuarto, pero mientras venia vi que la puerta estaba abierta y cuando me asome vi que todas estaban muy a gusto dormidas aquí, así que como se veían muy cómodas, decidí acompañarlas.
- …
- Pero dejando eso de lado… ¡Valla!, enserio debe de probar esta cama Señorita Remilia, ¡No creerá lo cómoda que es!
- ¡¿Por qué demonios no estas cuidando la entrada!?... ¡¡Y NO CAMBIES EL TEMA!!
- Increíble… ¡Enserio! – Se quejaba Remilia fuertemente mientras hacia su camino de nuevo al balcón. – Enserio que tienes agallas esos dos… ¡Mei Ling por sacarle la vuelta a sus deberes tan descaradamente y ese humano por hacerme ir hasta su habitación, hacerme darle un servicio de primera(?) y tomarme el pelo no estando ahí!
Sakuya, quien había escuchado los enaltecidos quejares de su ama conforme esta entraba al balcón, trato de confortarla un poco.
- No se preocupe por detalles menores Ojou-sama… estoy seguro que Makoto no tenía intención de hacerle pasar por tal escena. Aunque me sorprende que siquiera trate de moverse en la condición en la que esta… - dijo Sakuya poniéndose la mano sobre su labio inferior, preguntándose a donde podría haber ido el hermano de Kanon. Entonces añadió con una sonrisa elegante, pero a la vez maliciosa – En cuanto a Mei Ling… yo me encargare de darle una lección.
- Si, si, si… como sea – Dijo Remilia mientras tomaba asiento en su lugar favorito sobre el balcón. Solo la perpetuidad de la noche y el brillar de la luna la podían calmar en estos momentos. – Y a todo esto… ¿dónde se metió ese humano?
Sakuya no respondió, simplemente apunto con el dedo a un costado del jardín frontal de la mansión. No tan a lo lejos se podía distinguir una figura que muy lentamente jalaba lo que parecía ser una bolsa o algo por el estilo.
- ¿Qué hace? – Pregunto Remilia
- Parece que fue por sus pertenencias… - contesto Sakuya rápidamente. La mucama instantáneamente reconoció la forma del objeto desde aquella vez que se habían encontrado en Kourindou y ella abogo en favor del joven.
- ¿Qué clase de pertenencias puede tener alguien como él? – Murmuro Remilia suavemente. Se podía ver en su rostro que se cuestionaba que clase de objetos podía contener en aquel bolso. Sakuya no perdió el tiempo y se inclinó hacia su ama y le susurró al oído algo que solamente ellas dos pudieron oír. – ¡¿Q-q-q-q-que!? - Exclamo Remilia extremadamente sonrojada – ¡Que sucio!, ¡Pervertido! – gritaba Remilia de un lado hacia otro mientras su criada simplemente se reía suavemente.
- Hehehe… iré a terminar los preparativos… - Dijo Sakuya aun sonriente, dejando atrás a su ama quien seguía totalmente sonrojada y disgustada por lo que Sakuya le había dicho que había dentro de esa bolsa.
- Maldición… o esta increíblemente pesada, o estoy increíblemente débil…
Mientras dejo caer mi mochila con mis cosas al suelo, no puedo evitar sentirme atraído de dejarme caer sobre el pasto que crece bajo mis pies. Fue una suerte que en estos 8 días nadie viera mi mochila escondida en los arbustos junto a la entrada del portón de la mansión.
- ¡Ah!
Suspiro profundamente mientras me dejo caer sobre mi espalda. El cielo oscuro frente a mi brilla con tal intensidad gracias a las millones de estrellas que lo iluminan… ahora que lo pienso… tenia muchísimo desde que no observaba el cielo como ahora. En la ciudad donde vivía no era posible ver el cielo a plenitud debido a todas las luces que había, y cuando viví en el subterráneo… pues… creo que está de más decir que veía al voltear hacia arriba.
De hecho… esta no es solo la primera vez que volteo a ver al cielo y a las estrellas… esta es la primera vez desde que llegue a Gensokyo en que realmente me siento relajado.
Mi cuerpo está totalmente abatido y mutilado, mas sin embargo mi mente se encuentra en una serenidad tal que siento que podría filosofar sobre la vida y quizá encontrarle una respuesta. Mas sin embargo en estos momentos hay tantas cosas que necesito pensar…
Mientras observaba el cielo sobre mí me preguntaba en que había ocurrido afuera de Gensokyo todo este tiempo. Me preguntaba cómo estaban mis amigos, si habían salido juegos nuevos y si a aquella chica le hubiera interesado salir conmigo. Pero en realidad todas esas eran preguntas menores a comparación de aquellas que realmente me tenían en total oscuridad… como, ¿Cómo podríamos regresar a nuestro “mundo”?, ¿Qué haría respecto a ese mal que me aqueja?... ¿Qué pienso hacer de este momento en adelante?...
- Hey… - se escuchó una voz por arriba de mí. Lentamente volteé mi cabeza y pude ver a un Kotaro al revés parado frente a mí.
- Hey – Le conteste simplemente
- Escuche que ya te habas despertado de tu larga siesta, mas no creí que ya estuvieras tan bien como para salir afuera. ¿Acaso no te duele el cuerpo? – Me pregunto el Oni mientras caminaba hacia mí y se sentaba a mi lado.
- Heh… me duele como no tienes ni la más maldita mínima idea… - Le conteste con una sonrisa. Ambos simplemente reímos en ese momento.
- Hahaha, ¡ese es el espíritu! – comento Koro mientras me daba una palmada en el pecho
- ¡¡Augh!!, idiota… me vas a romper las costillas que ya me habían soldado… - Me queje expresamente
- Hahaha. Perdón, perdón.
- Hehehe…
BGM -- ((El BGM se termina hasta que la primera cancion llega a su final))
Era curioso. No solo me sentía en paz ahora, si no que por primera vez en… la verdad no se en cuanto tiempo, me sentía acompañado. Veía a Koro y solo podía ver su cabello Rojo menearse con el viento, sus cuernos alzarse sobre su cabeza y su cara de idiota pervertido contemplando las estrellas, sin embargo, aunque sabía que éramos muy diferentes, que él era un Youkai y yo un humano… que en un principio fuimos enemigos… ahora cuando lo veía, observaba a un amigo en él. En ese momento comprendí un poco aquellas palabras que Sakuya me dijo hace unos momentos.
- Que locura… ¿no es así? – Dijo el Oni, rompiendo el silencio
- Ni que lo digas…
- Hace solamente unos días nos encontrábamos bajo tierra, peleando el uno contra el otro, y míranos ahora… contemplando el cielo raso desde el jardín de un vampiro que hace unos días casi nos mataba.
- Y hace unos meses yo pensaba que el mundo no podía ser más raro… -agregue a su comentario.
- Que cosas… enserio.
- En cierta forma… ha sido poco tiempo – Dije un poco reflexivo – Han pasado mucho para este tiempo tan corto que ha transcurrido.
- Pero… ha sido divertido.
- Divertido… ¿eh?
- Yo me eh divertido… ¿tú no?
- Supongo que si… hehe…
- Y… ¿qué piensas hacer de ahora en adelante? – Me pregunto Kotaro. Esa era una de las dudas más grandes que me aquejaban en este momento… pero en realidad ya tenía la respuesta. Lo único que necesitaba hacer era aceptarla. Por unos momentos guarde silencio y luego le respondí.
- Buscare la forma de regresar a mi mundo y traeré a Kanon conmigo – le respondí decidido.
- ¿Si recuerdas que ella se opone, no?
- Si… más sin embargo no está bien. No está bien huir de tus propios problemas de esa manera. Sin siquiera tratar de afrontarlos y resolverlos.
- Parece que hablas más de ti mismo que de ella… - Comento Koro bastante perspicazmente.
- Si… por mucho tiempo ya eh huido de mi padre y negado mis problemas echándole la culpa a otros. No está bien que imponga ideales que yo mismo no aplico… es por eso que yo también volveré a mi hogar y confrontare mis problemas.
- Valla… que profundo.
- Hehe, cállate idiota. ¿Qué hay de ti? – Pregunte recordando aquel odio que los Onis habían resentido hacia los humanos por generaciones ya.
- Pues… la verdad aun pienso que los humanos son crueles eh idiotas que no merecen sentirse las criaturas más importantes del mundo. – Supongo que era de suponerse… después de por lo que paso en la aldea humana no lo culpo. Incluso yo tuve mi buena tanda de problemas con esas personas, que son de mi misma especie… - Sin embargo – agrego Koro rompiendo ese momentáneo silencio que dejo formarse entre sus labios. – Ahora sé que no todos los humanos son así… que hay humanos con los que puedes luchar hombro con hombro… que hay humanos con increíbles capacidades… ahora sé que hay mucho ahí afuera que aun desconozco… y la verdad… quiero ver todo eso.
- Wow… - dije bastante impresionado – ¿Y todo esto lo razonaste tu solo?, ¡impresionante!
- ¡Juro que te mato en este momento…!
- Hahahahahaha
Si… en esos momentos me sentía bastante feliz… la verdad no sabía porque. Estaba totalmente desecho, cansado y agotado… más sin embargo… era muy feliz.
- Los preparativos están listos Ojou-sama. Solo falta su presencia y de nuestros huéspedes. – Dijo Sakuya por detrás de una pensativa Remilia quien observaba con eterna concentración a los dos hombres que platicaban amenamente sobre su jardín.
- ¿De qué tanto hablaran? – Murmuraba Remilia
- Cosas de hombres, supongo…
- Cosas de hombres… hablando de “hombres” y ahora que lo pienso, no es común verlos por aquí, ¿no crees? – Comento Remilia no despegándoles el ojo aun.
- Pues… yo veo hombres muy seguido siempre que voy a la aldea a hacer las compras y demás – respondió Sakuya
- Tú sabes a qué me refiero… - Dijo Remilia entrecerrando sus ojos y volteando a ver a su sirvienta predilecta.
- Hehehe, si… perdone.
- No te preocupes. – contesto la vampira. Sus ojos divagaban de un lado al otro, observando a los chicos reír, ponerse serios y de nueva cuenta reír. Algo muy en lo profundo de su mente comenzó a sonreír… - Sabes… verlos ahí sentados a los dos… me hacen recordarlo a el…
- ¿Perdone? – Pregunto Sakuya confundida de lo que hablaba su ama. En ese instante Remilia callo en cuenta de lo que había dicho y rápidamente se excusó mientras se ponía de pie.
- N-no, nada. No fue nada. Olvídalo… es una orden – Dijo Remilia rápidamente, tratando de esconder su error. Obviamente Sakuya se quedó con la duda, mas sin embargo no indago más en los asuntos privados de su ama.
- Muy bien. ¿Desea que valla por los jóvenes para poder comenzar?
- Si, hazlo Sakuya. Te estaremos esperando a ti y a los chicos en la sala principal. – Y acto seguido, ambas chicas desaparecieron bajo las sombras de la noche.
La noche se sentía aún bastante joven y vigorosa mientras Kotaro y yo continuábamos conversando bajo la luna. Platicábamos de tantas cosas y a la vez de nada… era bastante curioso. Sin embargo aún había cosas que sentía que no podía contarle… ni a él ni a nadie. Tal era el caso de ese… demonio interno por llamarlo de alguna manera.
Fue entre pensamientos cuando entonces llego Sakuya. Su cabellera plateada brillaba hermosamente bajo el fuerte brillar de la luna. Sin perder mucho tiempo nos invitó a pasar dentro de la mansión. La verdad hubiera rechazado tal oferta debido a lo a gusto que en esos momentos me encontraba, sin embargo lo que le siguió a su oferta no nos dejó mucha opción. Una fiesta… valla forma de terminar lo que pareció una batalla eterna, una rivalidad duradera y una pesadilla sin fin…
La verdad… no tengo objeción. Es más, esto de humor para incluso tomar un poco… aunque dudo que exista alcohol aquí en Gensokyo…
Gensokyo… que curiosa palabra…
Bien sabía que no sería esta la última vez que la usaría.
Suaves colmillos se clavaban sobre la piel y muy lentamente pequeñas gotas de un rojo carmesí comenzaban a brotar. Cual cuchillo en mantequilla caliente, los colmillos de un vampiro penetraban la piel como si esta no existiera del todo. El rojo de la sangre excitaba a la vampiresa mientras con lujuria se humedecía los labios. Pareciera como si un banquete fuera a tomar lugar… era una lástima que el plato fuerte no fuera tan accesible.
- ¡Quítate de mí! – Exclamo Makoto con prisa mientras alzaba si brazo tratando de golpear a la esquiva vampira. Remilia, sin chistar ni titubear esquiva el improvisado movimiento del joven y cae sobre las puntas de sus pies a una considerable distancia del enfurecido Makoto.
- Heh… tu sangre huele muy bien. – comento Remilia chupándose los dedos. Se notaba en su rostro que estaba a la expectativa de un exquisito manjar.
- Te aseguro que el filo de mi espada sabe mejor… ¿porque no abres la boca bien grande para clavártela toda por ahí? – Dijo Makoto volteándose hacia Remilia. Sin perder tiempo llevo su mano a su cuello y se tocó las pequeñísimas heridas que le produjo la niña. Eran heridas muy superficiales y apenas unas gotitas de sangre lograron encontrar su camino hasta la superficie de su piel. Unos segundos más sin embargo y muy seguramente hubiera tenido un par de agujeros de considerable tamaño para presumir. Rápidamente se limpió la sangre con su mano a pesar del desagrado de Remilia
- Aww… que desperdicio. – Se quejó Remilia al ver a Makoto limpiarse la sangre de su cuello.
- ¡Ojou-sama!... – resonó la voz de Sakuya una vez más. En su tono de voz se podía notar un poco de preocupación. – Por favor, déjeme a mí encargarme de él. Si uso toda mi fuerza no durara ni siquiera 1 minuto.
- Y es justamente por eso que no te dejo. – contesto Remilia rápidamente, volteando hacia Sakuya con impaciencia. – Yo también quiero divertirme un rato… además, me interesa un poco…
- P-pero… Ojou-sama…
- Ah… si tantos deseos tienes de ayudar con esto, entonces encárgate del Oni. – Dijo Remilia alzando sus brazos en resignación. En ese momento los ojos de Kotaro se abrieron grandes. Sakuya, quien no se encontraba muy convencida por la decisión de su ama simplemente volteo a ver al Oni que se encontraba a unos cuantos metros de ella.
Kotaro, quien todo este rato había estado observando la situación con Makoto y Kanon simplemente no sabía qué hacer. Desde ya hace unos momentos sentía que la situación se había salido totalmente de control y la verdad es que no sabía que debía hacer. Por alguna razón sentía que Makoto no estaba dentro de sus cabales, mas sin embargo, viendo a Sakuya y a Remilia comprendió que fuera cual fuera su situación, no había vuelta atrás. Orin no se encontraba con ellos por lo que cualquier esperanza de victoria parecía en extremo remota… más sin embargo…
- Oh… bueno. Ya que llegamos tan lejos no sería bueno comenzar a dudar.
- ¿Que tanto susurras? – Pregunto Sakuya notando al Oni un poco resignado.
- La verdad… todo esto es un caos. Pero si en este punto del conflicto fuera a echarme para atrás, Yuugi-onee-san se reiría de mí y me daría una buena paliza… - comento Kotaro mientras se tronaba el cuello con una sonrisa. Sakuya no dijo nada al no entender de qué estaba hablando el Oni. – ¡Así que seguiré con lo que comenzamos hasta el final! – Exclamo asumiendo una posición de batalla.
Sakuya simplemente lo observaba no muy segura de lo que hablaba, mas sin embargo comprendió que este Oni era tan obstinado como Makoto y que no se daría por vencido hasta que sintiera en carne propia la diferencia de poderes. Ante esto Sakuya no puede evitar más que suspirar y menear su cabeza de un lado a otro en señal de desapruebo y resignación. – Dices tantas tontearías como tu amigo…
- Muchas palabras y poca acción… - respondió Kotaro, listo para lo que viniera.
- Por favor… si peleo enserio contra ustedes no me duraran ni 1 segundo. ¿No pueden siquiera lanzar danmaku y esperan darme pelea? – Decía Sakuya absorbida en su desdén de haberle fallado a su ama en tan insípida tarea. Se podía ver que estaba molesta, mas sin embargo aún no veía a estos dos como una amenaza en absoluto. En un principio Makoto noto esto, mas sin embargo ahora lo veía Kotaro. No solo los humanos tienen su orgullo… los Onis también, y se podría decir que el orgullo de un Oni está muy por encima del orgullo de cualquier otra criatura… quizá solamente superado por el de los vampiros.
Las facciones de Kotaro se endurecieron al oír esas palabras… era cierto que no podía producir danmaku… y quizá no era tan ágil ni adiestrado como lo era Makoto, mas sin embargo… Kotaro dio un fuerte paso hacia el frente y el piso bajos sus pies se resquebrajo y rompió a su paso. Sakuya vio esto y no pudo evitar sentir tanto lastima como enfado… muy probablemente ella tendría que reparar el piso luego.
– ¡No dañes el piso! – exclamo Sakuya. – Hehe… si quieres desquitar tu debilidad no lo hagas con la propiedad de otros – añadió la sirvienta con una burlesca sonrisa. Fue entonces cuando otro gran retumbar sacudió el pasillo y segundos después una ráfaga de rocas salió disparada hacia Sakuya. Sorprendía, la mucama rápidamente desenvaino sus cuchillos y comenzó a rechazar los violentos y duros proyectiles. Una vez detenida la ráfaga, Sakuya alzo su mirada y vio a Kotaro con una gran sonrisa sobre su rostro. No había dañado el suelo nomas porque si… con un subsecuente pisar, las piedras que se habían formado por el primer paso se alzaron en el aire debido a la fuerza de Kotaro. Una vez en el aire, todo lo que tenía que hacer Kotaro era golpearlas, patearlas o lanzarlas para crear un bólido rígido que aunque quizá con la característica forma de un danmaku, indudablemente poseía la letalidad de uno.
- ¿Qué pasa? – Pregunto Kotaro aun sonriente - ¿Qué te pareció mí… “Danmaku”? – Una vez más Sakuya se sentía burlada. Seguro, el ataque no había tenido ningún efecto sobre ella, pero la actitud que tanto Makoto como Kotaro tomaban frente a ella en realidad la hacía sentirse hecha una burla. Sakuya sin perder ni un segundo se limpió el polvo que le había caído debido a las rocas lanzadas por Kotaro y guardo sus cuchillos en su liguero.
Durante todo este tiempo, Kanon había estado en un estado parecido a un shock. No solo había visto a su hermano transformarse en alguien totalmente ajeno a ella, si no que la señorita Remilia había tomado cartas en el asunto conforme a los intrusos. En esos momentos se sentía una falla total en muchos sentidos… no sabía qué hacer, hacia donde voltear ni que pensar. Entonces una voz muy familiar a ella resonó.
- ¡Kanon!
- ¡Ah!... ¡ah!... ¿s-señorita Sakuya?
- Presta atención Kanon… como sirvientas de Remilia-ojousama hemos dado una mala imagen haciendo que nuestra ama tenga que tomar cartas en el asunto. Es por eso que debemos enmendar nuestros errores para que estos no se repitan. Observa bien Kanon… te mostrare la elegancia de una sirvienta de la mansión escarlata… - Kanon volteo un poco sorprendida hacia donde Sakuya se encontraba. La joven de cabellos plateados había notado la inseguridad y la confusión de Kanon, así que aprovecho despejar sus dudas. Le mostraría a Kanon la seguridad y la elegancia con la que una sirvienta tenía que actuar.
- ¡Vamos, vamos! – Presionaba Kotaro, aun con una gran sonrisa en su rostro. Con su mano extendida al frente, comenzó a provocar a Sakuya señalizándole con los dedos que viniera hacia él.
Sakuya no respondió nada. La sirvienta cerro los ojos, tomo un suave respiro y de golpe los abrió. Sus ojos brillaban con un resplandor rojizo y entre cada uno de sus dedos apareció un chuchillo de apariencia letal. Kotaro se estremeció un poco ante la repentina escena pero no flaqueo ni dio un paso para atrás. El pelirrojo Oni estaba por dar un paso hacia su enemiga cuando de repente Sakuya desapareció, y al siguiente instante, un domo de cuchillos apareció rodeando al Oni. Kotaro se detuvo en seco… no había pasado ni siquiera 2 segundos desde que finalmente comenzó su batalla…
- Se los advertí… - se escuchó la voz de Sakuya por detrás.
- … Aww… demonios… - murmuro Kotaro mientras comenzaba a sudar en frio, observando los filosos cuchillos. Sakuya, quien se encontraba detrás del cerro sus ojos y los cuchillos arremetieron desde todas direcciones, dejando a Kotaro sin escape alguno.
¡PICHUUUN!
Makoto volteo ligeramente su rostro mientras escuchaba un estrepitoso ruido a su derecha. No alcanzo a ver bien que ocurría pero pudo distinguir a Sakuya y a Kotaro hacia esa dirección. Su atención, sin embargo, no flaqueo mucho y rápidamente se centró de nueva vez en la joven niña que se encontraba frente a él. La verdad no parecía la gran cosa… su estatura, su apariencia y su semblante no daban aquella idea de un vampiro poderoso. Sin embargo, eso que tuvo lugar hace unos momentos… esa velocidad y ese sentimiento de peligro fueron algo que él nunca había visto antes.
- Valla… ¿Ya termino? – comento Remilia no molestándose en voltear, alzando sus manos ligeramente – Y pensar que Sakuya se quería llevar toda la diversión. Makoto en cambio no le presto ninguna atención a esto y le respondió con asertividad.
- Si ya terminaste de hacerte tonta, ponte en guardia… - dijo tajantemente.
- Valla, que serio. – respondió Remilia devolviéndole una furtiva sonrisa. – Pero me gusta… directo al grano cuando hay que serlo. ¿Qué te parece si hacemos esto más interesante? – añadió la vampiresa mientras comenzaba a caminar de un lado hacia el otro, nunca moviendo su mirada del joven espadachín. Al escuchar su proposición Makoto levante una ceja… ¿Qué se planeaba esta mujer?
Makoto la observaba mientras se meneaba de un lado a otro. Sus alas negras se movían ligeramente con cada paso que Remilia daba. Parecería como si Remilia esperara por una respuesta de Makoto, pero esta respuesta nunca vino.
- Heh… - rio Remilia ligeramente – Démosle un poco más de sabor a esto… si tu ganas, no importa lo que tu hermana decida, yo la despediré y la echare de la mansión. Sera libre para que te la lleves a donde quieras y le hagas lo que quieras. Pero si yo gano, Me dejaras tomar de tu sangre cuando desee, cuanto desee y como lo desee. – Dijo la vampira sonriente. Con sopor, Remilia se humedeció los labios, expectativa por aquel exquisito manjar que se oponía a ser degustado.
- Hahaha… que estupidez… - Respondió Makoto con una gran carcajada. – ¿Qué necesidad tengo que aceptar tan unilateral eh infantil desafío? No necesito de tu aprobación para llevarme a Kanon de este agujero… le guste o no le guste ella se vendrá conmigo.
- ¿Conque es así?, Y yo aquí que pensaba que estabas seguro de tu victoria sobre mí. Pero por lo visto tienes duda sobre tus habilidades. Y yo que pensaba que los hombres tenían un orgullo que proteger… supongo que el tuyo quedo en el suelo hace unos momentos… ¿no es así?
Los ojos de Makoto se estrecharon al oír esas palabras. Una vez más se burlaba de sus habilidades, y ahora incluso, de su valor como hombre. Eso lo hacía molestar aún más.
- Como sea – Contesto Makoto – Acepto tu duelo… es claro que no tengo ninguna intención de irme de este lugar sino hasta que barra el suelo con ustedes. No solo me llevare a Kanon conmigo, sino también ese orgullo que tanto presumes…
BGM
- ¡Excelente! – Exclamo Remilia con emoción – Hehehe… muy bien. Ahora que las fichas están dispuestas en la mesa y que las cartas están repartidas, ¿qué tal si iniciamos de una vez este juego? – En ese momento las alas de Remilia se expandieron a todo su ancho y sus uñas crecieron lentamente hasta formar pequeñas garras carmesí. Con sus ojos escarlatas fijos sobre Makoto y una maquiavélica sonrisa, la vampira añadió – Commençons… - Acto seguido, desapareció de la vista de Makoto.
Los ojos de Makoto se estrecharon conforme la vampira desapareció de su vista. Por un momento hubo silencio total en el lugar, pero rápidamente este silencio se convirtió en un estruendoso chocar de ataques. Makoto se giró 180 grados mientras blandía su espada con fuerza y esta fue a chocar contra el pie de Remilia quien se encontraba en el aire detrás de él, lanzando una patada.
- ¡Oh! – exclamo Remilia sorprendida
- No seas ingenua… no caeré en el mismo truco 2 veces… - sonrió Makoto. Sin perder tiempo retracto su espada hacia él y arremetió con una violenta estocada, sin embargo para cuando logro comenzar a realizar su ataque, Remilia ya no se encontraba delante suyo.
- ¿Decías? – se escuchó la voz de Remilia de nueva cuenta por detrás de él. Makoto no se inmuto y con velocidad cambio de mano su espada y volvió a atacar, de nueva cuenta girándose 180 grados. Con fuerza abanicó hacia donde se encontraba Remilia, quien simplemente esquivo el ataque sin problema alguno. Makoto sin embargo no se daba por vencido… después de fallar su primer ataque el joven comenzó con una ráfaga de estocadas y embestidas, muy parecidos a los que uso al atacar a Sakuya, sin embargo, tal como si hubiera sido la primera vez con Sakuya, Remilia esquivo todos y cada uno de los peligrosos golpes que Makoto le buscaba propinar. Le costaba creer que de nueva cuenta sus ataques fueran esquivados como si nada, por lo que reunió toda su fuerza y velocidad en un ataque final. Aprovechando la inercia de su arremetida, Makoto tomo su espada con ambas mano y rápidamente ataco alzando su espada hacia arriba en forma de media luna, terminando con esta por encima de su cabeza. Sin embargo, el resultado fue el mismo… nada. De hecho, al momento de realizar el último ataque Remilia desapareció totalmente de su vista.
- Valla… acepto que para ser un humano eres bastante rápido. Nunca había visto a alguien de tu raza moverse con tal agilidad. – resonó la voz de Remilia una vez… esta vez por encima de la cabeza de Makoto. En ese instante sintió que sobre su espada caía un ligero peso por lo que alzo su cabeza y para su sorpresa vio a Remilia, feliz y cómodamente parada sobre la punta de su espada.
- ¡Deja de jugar! – Exclamo Makoto con ira mientras giraba su espada con velocidad y realizaba un círculo con la espada, tratando de golpear a Remilia. El ataque de nueva cuenta fue infructuoso y la fuerza el giro hizo que Makoto soltara con una de sus 2 manos la espada y quedara apuntando esta hacia abajo. Una vez más Remilia no se encontraba donde hace unos meros segundos se encontraba…
- ¿Porque?, ¡esto es muy divertido! – Dijo Remilia posándose justo frente a Makoto, a unos escasos centímetros de él. Los ojos de Makoto se abrieron en su totalidad al ver que la joven vampira se encontraba tan cerca de él, mientras él se encontraba en una posición tan vulnerable. – Si peleara enserio ya estarías muerto… te daré un pequeño ejemplo, hehe. – Murmuro Remilia mientras de su vestido aparecía una pequeña carta. Makoto al verla comprendió lo que estaba a punto de ocurrir… una spell card. - ¡Midnight Sign: “Demon King Cradle”!
Makoto apenas se comenzaba a cubrir cuando vio que Remilia se agachaba y comenzaba a enroscar su cuerpo ligeramente. No tenía ni la más mínima idea de que lo estaba por ocurrir pero sabía que no era nada bueno. Apenas lograba poner sus brazos frente a él cuándo Remilia salió disparada como un cohete y con gran fuerza impacto contra sus brazos, los cuales rápidamente cedieron y descubrieron su pecho. Parecería como si lo hubieran golpeado con un taladro… fue tanta la fuerza del impacto, que aun habiendo golpeado a Makoto, este se siguió y arrastró consigo al joven. Remilia continuaba girando sobre su eje mientras ambos se elevaban en el aire y un aura roja los envolvía cual remolino. Habían ascendido ya unos 5 metros en el aire cuando Remilia dejo de girar y Makoto comenzaba a caer, mas su ataque no terminaba ahí… una vez que dejo de girar sobre su eje, Remilia utilizo la fuerza que le restaba del impulso y dando una marometa arremetió con una tremenda patada descendente contra Makoto, la cual le disparo con gran velocidad hacia el suelo.
-¡¡Gah!! – Grito Makoto en dolor mientras arremetía contra el suelo con tal fuerza que este se resquebrajo un poco. Sakuya y Kanon observaban la pelea a lo lejos mientras Kotaro lograba ver muy poco desde la posición donde se encontraba.
(BGM End)
- ¡H-Hermano!.. – Kanon dejo escapar un chillido mientras observaba el violento azotar de Makoto.
- Kanon… - Extendió Sakuya su mano frente a la joven de cabellos oscuros. – Recuerda… ahora eres una sirvienta al servicio de Remilia Ojou-sama…
Kanon había dado solo un paso cuando Sakuya la detuvo. La joven volteo a ver a su maestra y aunque con pesar en el corazón, asintió. Con lentitud se llevó sus manos hacia su pecho y saco una pequeña cruz que llevaba escondida debajo de sus ropas.
- H-hey… - se escuchó una voz familiar por detrás de las sirvientas.
- ¿Qué quieres? – Pregunto Sakuya sin siquiera voltearse a ver al derrotado Oni, quien se encontraba clavado al suelo por cientos de cuchillos en su ropaje.
- ¿No pueden soltarme ya?.. Quiero ver que está ocurriendo… - comento el joven pelirrojo. Desde su posición al ras del suelo, poco se podía ver de lo que fuera que estuviera pasando frente a él. Kanon simplemente se volteo y con ojos curiosos observo a Sakuya, preguntándose a sí misma que haría Sakuya con él.
- No… - respondió Sakuya en monótono.
- ¿Puedes quitarme este cuchillo de la garganta cuando menos?... me está poniendo… muy nervioso… hehe… -pidió el Oni con clemencia mientras el cuchillo que se encontraba paralizado a solo milímetros de su yugular comenzaba a darle cosquillas.
- No… - respondió nuevamente en monótono la sirvienta en jefe. Kanon solo volteo a ver a Kotaro con una expresión de “Lo siento”.
- G-genial… - murmuro el Oni
- ¡Valla!... tengo que admitir que me sigues impresionando… - comento Remilia mientras lentamente tocaba el suelo, a varios metros de Makoto, mientras este se reincorporaba muy lentamente. Su cuerpo le dolía como nunca antes y sentía que todo el interior de su cuerpo estaba hecho polvo y puré, mas sin embargo no se rendía. Utilizando su espada, la cual no dejo caer en ningún momento, logro ponerse de pie, pero se podía notar que estaba cerca de su límite ya. Makoto no lo expresaba ya que sus deseos de ganar y su ira eran mayores que cualquier dolor que pudiera expresar, sin embargo él sabía que mínimo tenía bastantes costillas rotas por ese último ataque de Remilia.
- Y tú me sigues aburriendo… - contesto Makoto con una sonrisa. – Remilia movió su cabeza a un lado en sorpresa… a pesar del brutal ataque que había recibido, este hombre tenía aun la insolencia de pedir más. Por un momento sintió que su orgullo había encontrado un digno oponente… digno, más tonto oponente. – Te dije… que me atacaras con lo mejor que tengas… estúpida.
- Ah… - suspiro Remilia – Hehe… muy bien, muy bien… “joven guerrero”. Cumpliré tu deseo. – Remilia aun tenia deseos de continuar esta batalla… a pesar de que el combate era extremadamente unilateral, era el choque de orgullos, el embiste de personalidades y el aguante de Makoto lo que le divertía enormemente, sin embargo este combate tenía que llegar a su fin, de lo contrario…
*chask*
Un peculiar sonido lleno el amplio pasillo. Un chasquear de dedos. Ante los ojos de Makoto, entre los dedos que Remilia acababa de chasquear se comenzaban a reunir lo que parecía ser un aura de color escarlata… igual que los ojos de la vampiresa. Rápidamente esta energía que se reunía entre los dedos de Remilia tomo forma y para el asombro de Makoto una lanza tomo lugar. La lanza no parecía tener una forma tangible definitiva… la energía escarlata que la conformaba parecía desbordarse y reincorporarse frecuentemente de la lanza que sostenía Remilia. Sin embargo, lo que más resaltaba de esta no era su composición, si no su enorme cabeza… extremadamente ornamentada, grande y puntiaguda… definitivamente una lanza de pesadilla.
- Te la presento… Gungnir… - murmuro Remilia
- ¿G-gungnir? – Repitió Makoto sorprendido de tal monstruosidad.
- La lanza que nunca falla su marca… - añadió Remilia con una sonrisa – ¿Pediste ver las garras del demonio… estás listo para recibirlas?
Makoto no respondió nada. El joven simplemente alzo su mano y con todo el esfuerzo del mundo sostuvo el sable frente a él, listo para lo que fuera que esta mujer demonio pudiera aventarle. Remilia podía ver en sus ojos una ausencia total de miedo y se preguntaba qué tanto no había escuchado de él.
- Recuerda… más te vale sobrevivir… tu sangre me pertenecerá después de esto – Decía Remilia mientras alzaba su brazo que sostenía la lanza alto en el aire.
- Estas muy segura de este ataque, ¿no es a-? – Makoto no terminaba de hablar cuando Remilia lanzo su ataque y en cuestión de una infinita fracción de segundo, todo se apagó.
En un momento todo dejo de ser. De un segundo a otro todo se esfumo. No había ruidos, ni luz, ni aromas, ni sensaciones… era un total vacío.
Era una sensación extraña… como sentir la nada… ¿Cómo explicas eso?
- ¡Ah!...
Era como si despertara de un extraño sueño… mi cabeza se sentía muy ligera y mi cuerpo parecía flotar en el aire. Conforme abro mis ojos me doy cuenta que ya no me encuentro en la mansión escarlata… aquello que sentía como un sueño parecía la realidad. Miro a mi alrededor y solo noto oscuridad perpetua… más sin embargo no me siento cegado por esta. Es como si estuviera en un vacío iluminado… no podía comprenderlo. Acaso no estaba hace unos momentos luchando contra Remilia… o acaso… ¿eso fue un sueño?
En esos momentos que luchaba contra Remilia… en aquellos momentos en los que peleaba contra Sakuya, en esos exactos instantes sentía que todo estaba en un segundo plano. Me sentía liberado y real. Parecería que esa era la realidad… pero viéndola en retrospectiva, esos sentimientos son solo sentimientos que había podido experimentar en sueños, entonces… ¿todo eso fue un sueño?
Lentamente me reincorporo y toco mi cuerpo. Podía jurar que tenía cientos de huesos rotos pero ahora, en estos momentos me siento a la perfección. ¿Qué está ocurriendo? Sin mucha capacidad de responderme, comienzo a divagar por entre la oscuridad que me rodea. La verdad no se hacia dónde me dirijo… no se ni siquiera donde estoy. Trato de recordar lo último que me ocurrió pero lo más lejos que mi memoria alcanza es aquel exacto instante en que Remilia lanzo su último ataque contra mí. Sera que… ¿Sera que esto no es un sueño, si no que estoy muerto?
Pero si es así… ¿qué es esto? A mi alrededor no hay más que oscuridad. Aún tengo una consciencia, ¿eso significa que de una u otra manera hay vida después de la muerte?, Pero… si es así, ¿Dónde estoy? Esto no se parece en nada a todo lo que eh escuchado y leído sobre religiones. Si es el cielo, ¿dónde están los ángeles, las nubes y el paraíso?, si es el infierno, ¿Dónde están los hornos eternos y las almas eternas?, si es el Nirvana o el Valhalla, ¿dónde está lo que los caracteriza?... ¿o será que deje de existir?, ¿que simplemente me esfume de la faz de toda realidad?, pero si es así… ¿Por qué aún tengo consciencia?, ¿Por qué me puedo cuestionar dónde estoy?...
… Esto no tiene sentido alguno…
Conforme continuo mi aleatorio camino hacia la nada, frente a mi aparece lo que parece ser un marco hecho de madera. Extrañado de encontrar semejante objeto en este vacío eterno, me acerco para inspeccionarlo. El marco es en extremo sencillo y parecería que sería para sostener un espejo de tamaño de cuerpo completo. Por alguna razón me siento llamado a ponerme frente a el… puedo distinguir que no hay espejo alguno que sostenga este marco, pero para mi sorpresa, conforme me posiciono frente a el mi reflejo aparece.
Mi abatida figura aparece frente a mis ojos. No me veo físicamente destrozado, si no de alguna manera, mentalmente agotado. Comienzo a mover mis brazos sin razón alguna y veo como mi reflejos los imita a la vez que yo. Trato de sonreírme, pero mi cara no logra hacer el gesto característico de la sonrisa… Alzo mi brazo frente al espejo, como si tratara de alcanzarme, pero por alguna razón… siento que nunca eh estado más lejos de esa imagen que por años vi de mí mismo en el espejo.
Vencido y agotado… dejo caer mi brazo… pero mi reflejo la mantiene.
- ¿E-eh?
En un instante, ese brazo reflejado se estira hacia mí me agarra del collar de mi camisa. ¿Qué está ocurriendo aquí? Mi reflejo avanza lentamente conforme me toma sobre los aires… entonces mientras me observa, se sonríe. Esa sonrisa que yo trataba de dibujar en mi rostro… no… esa sonrisa que se aparecía en mi reflejo era una sonrisa que jamás había visto en mi pero que por alguna razón sentía extremadamente familiar. Mi reflejo da un paso más y sale totalmente del marco que sostenía el espejo… pero en realidad no había ningún espejo hay cuando lo inspeccione… No entiendo… ¿Qué está ocurriendo?
- Tsk… Mírate nomas… que vergüenza… - Dice mi otro yo mientras su sonrisa se desvanece y una expresión de disgusto aparece.
- ¿Q-quien eres…? – Pregunto titubeante
- Mira tu cara de terror… de miedo eh inseguridad… - Dijo mi otro yo con más disgusto que antes. Acto seguido, después de alzarme eh insultarme me arrojo por los aires hacia el aparente suelo invisible que se encontraba bajo nosotros. – Me cuesta creer que esto es lo que el mundo ve de nosotros…
- ¿Quién eres… tu? – pregunte nuevamente, aun no pudiendo reincorporarme del shock de verme a mí mismo saliendo de lo que parecía ser un espejo, alzarme en el aire, azotarme eh insultarme.
- Déjate de idioteces… tu bien sabes quién soy… ¡NO!... ¡Tú bien sabes quienes somos! – Exclamo molesto mi clon… no…
- Tu eres… yo… - conteste en voz baja
- Exacto… ¿verdad que no era tan difícil idiota? Lo que pasa es que cuando pasas años y años y años y años Y AÑOS negándote, contándote la misma mentira una y otra vez, tú mismo llegas a creértela.
- P-pero… ¿Cómo es posible?
- Por favor… tú sabes bien cómo es posible. Todo lo que yo sé, tú lo sabes, porque como ya lo dijiste, tu y yo somos uno. Pero… - Mi otro yo se calló por un segundo y luego continuo con un tono más leve de voz - el caso es que por esa maldita desgraciada obsesión que tienes de querer agradarle a todos, yo termine así… más bien nosotros terminamos así…
- P-pero… yo… - tartamudee tratando de comprender lo que pasaba aquí.
- Con un demonio… así haz sido desde que ese estúpido desgraciado comenzó a querernos lavar el cerebro. Lo sabes, pero necesitas que llegue un idiota a que te explique y te dije lo que ya sabes, pero te niegas a aceptar o entender. Muy bien estúpido, nomás por esta vez seré tu “idiota”. – Mi imagen propia hizo una pausa y me miro con ojos maquiavélicos para entonces proseguir. – Tú y yo somos uno… no, no somos personalidades separadas y mucho menos entes diferentes. Te lo pondré así… Ambos somos los ingredientes para realizar un grande y delicioso pastel. Tú… eres la azúcar, el agua, el betún, la crema, la leche, la fruta, la vainilla, el chocolate y la fresa. Yo… yo soy la levadura, los huevos, la harina y la mantequilla. Ahora déjame ponértelo en palabras más directas…
Ya lo sabía… ya lo comprendía…
- Tú eres lo que en un momento consideramos todo aquello que la gente busca en una persona agradable, fácil de hacer amistad. Yo soy todo aquello que te hace detestable… una molestia para los demás. Tu eres aquellas cualidades que uno busca para hacer equipo y depender de otros… yo soy todo aquello que uno necesita para triunfar por uno mismo y ser independiente.
- Por culpa de mi padre… - murmure suavemente
- ¡Exacto! – exclamo mi otro yo, sintiendo que por fin estábamos en contacto después de tantos años. – Ese desgraciado nos metió tantas tonterías en la cabeza… todo iba bien hasta que te cruzo por la cabeza “querer darle gusto”. Fue entonces… fue entonces… cuando se te hizo demasiado fácil y conveniente… deshacerte de mí.
Ante esas palabras no pude evitar más que sentirme profundamente presionado. Mi cabeza me comenzaba a doler y mi corazón me aquejaba agudamente.
- Pero ya lo viste… ¿no es así?, ya lo comprendiste. Tú… como estas en estos momentos… no puedes lograr nada. ¿Y sabes porque?... porque dependes de otros para siquiera comenzar a lograr algo. ¿Recuerdas aquellos momentos en que dejaste salir nuestra verdadera naturaleza?, fue solo hasta entonces en que en verdad logramos hacer algo. En esos instantes teníamos incluso las vidas de otros a nuestro alcance y-
- ¡No!
No podía soportarlo más. Sus palabras eran como veneno en cucharadas. Sentía como si con cada paso que daba, con cada palabra que salía de su boca su presencia en mí se expandía más y más.
- ¿Qué no? – Dijo mi otro yo – ¡Comprende!, ¡No puedes seguir negando quien en realidad eres… quien en realidad soy… QUIEN EN REALIDAD SOMOS!
- Al principio no lo comprendí… no, al principio no lo aceptaba. Lo negaba fervientemente.
- No hagas esto… ¡no te permitiré que lo hagas de nuevo!
- No importa como lo adornes… tu eres toda esa maldad que yo rechace…
- No seas iluso… ¡VETE EN EL ESPEJO!, ¿recuerdas que veías cada día durante todos esos largos años?. ¡A un perdedor!, ¡Nos convertiste en un perdedor!. ¡Sabes bien que yo puedo arreglar eso! Y bien sabes porque… ¡Porque yo soy toda esa asertividad, toda esa ira, todo ese coraje, valor, orgullo y odio que tiraste!. Ambos funcionamos juntos. Sin mi… solo eres una maquina oxidada, sin aceite y llena de defectos.
- No… no puedo dejarte… recuerdo lo que hicimos por tu culpa…
- No lo niegues… sabes que eso era lo que nuestro corazón más pedía.
- Quizá… pero tu como yo sabemos… que es no es lo correcto ni justo.
- ¡No me hables de justicia, hipócrita desgraciado!
- Mientras tenga razón… - Dije en voz baja mientras me volteaba a verlo con seriedad absoluta – No dejare que veas la luz del sol nunca más…
- ¡Hahahaha!... Makoto, Makoto… mi querido yo – dijo mi otro yo mientras se acercaba a mí con paso burlón – Como te lo dije antes… No puedes detener lo que en verdad eres, lo que en verdad somos. Los engranes ya están girando… ¿Los puedes escuchar?... tic toc tic toc – comenzó a gesturizar con su dedo índice de izquierda a derecha, cual péndulo de reloj. – Puedes negar esa realidad para “ti”… pero el verdadero “yo” que debemos ser… ya está en marcha. Las puertas ya están desbloqueadas, solo me queda abrirlas todas, y créeme… cuando abra la última, habrá llegado el final de tu “incompetente reinado”.
-…
- Hehe… por más que aprecie nuestro primer gran encuentro, temo que este es el final. Nos veremos pronto… - En ese momento, un chasquear de dedos retumbo por todo lo ancho de la oscuridad y aquel suelo invisible que por todo este rato había parecido está bajo mis pies desapareció. Con un estrepitoso grito comencé a caer hacia lo que parecía ser una oscuridad más eterna… - Mucho más antes de lo que esperas…
- ¡¡Ah!!.... ¡Gah!, Ah… ¡Demonios!... ¡¿Por qué duele tanto!?
Una vez más abrí mis ojos. Esta vez no me encontraba rodeado de oscuridad sino de una tenue y cálida luz. Me encontraba en una amplia habitación, recubierta de bellos tapices y muebles. Junto a mi había una pequeña mesa de noche, en la cual había una vela a medio gastar. Ah pesar de lo tenue que era la luz mis ojos pasaban por un muy mal rato acostumbrándose a esta. Me recargo con mi mano derecha mientras con la izquierda me tallo los ojos en un esfuerzo por disipar tan incómodo sentimiento. Mi mano derecha entonces siente un muy suave tocar. ¿Una cama? No me había percatado en un principio, pero después de una corta inspección noto que me encuentro descansando sobre una cama extremadamente confortable. ¿Qué está ocurriendo aquí?... lo último que recuerdo fue mi batalla con Remilia, y ni siquiera estoy seguro de si eso fue real o no…
Trato de levantarme pero un agudo dolor me recorre todo el cuerpo cual electricidad cruzando por un cable de corriente. Con cada nuevo recóndito de mi cuerpo que este penetrante dolor alcanza, se intensificaba, como si encontrara nuevas razones para hacerme sufrir.
- Que dem-… - Me quejo cuando noto el porqué de mi sufrimiento. Alrededor del 70% de mi cuerpo se encuentra vendado, especialmente mi pecho y mi brazo izquierdo.
- Yaaaawn… - Escucho un extraño sonido proveniente del costado de la cama donde me encuentro. Rápidamente me pongo en alerta y me giro hacia la fuente de este ruido, pero al hacerlo no puedo evitar retorcerme una vez más en dolor debido a la brusquedad del movimiento. Ah pesar de mi dolor y de mi repentina preocupación, una vez que distingo la fuente de ese sonido no puedo evitar más que preguntarme… ¿Qué está ocurriendo aquí?
- ¿Eh?, ¿Kanon?, ¿Chicas?...
- No deberías de moverte mucho… por lo visto tu cuerpo aún reciente enormemente todas las heridas que recibiste. –Una nueva voz resonó en la habitación, más sin embargo no era una voz a la que fuera indiferente…
- ¡S-sakuya! – Exclamo en sorpresa al ver a la sirvienta de cabellos plateados parada frente a la puerta de la habitación. Una vez más trato de reincorporarme, sin embargo el dolor hace mis movimientos extremadamente torpes, pero más que nada, infructuosos. – Agh…
- Calmado… si te mueves de esa manera solamente abrirás tus heridas y romperás tus huesos de nuevo… - comento Sakuya, casi como si hubiera olvidado mencionarlo hace unos momentos.
- ¿Q-que está ocurriendo…? ¡Remilia!, ¿dónde está? – Pregunte recordando nuestro encuentro y exigiendo respuestas ante mi actual situación. ¿Porque me encontraba en tan mal estado?, ¿Dónde me encontraba?, ¿Qué demonios hacían Kanon, Lyrica y Orin durmiendo literalmente una junto a la otra?
- Ojou-sama se encuentra en la librería con la señorita Patchoulli en estos momentos… No te preocupes, yo le hare saber que por fin has despertado. – Dijo ella con una serena sonrisa.
- ¿Qué al fin eh despertado? – esas palabras me hicieron extrañar demasiado. ¿Ah que se refería?, ¿Acaso me quede dormido o algo?
- Supongo que no lo recuerdas… - Dijo Sakuya dando un paso al frente y poniendo una cara un poco seria – Estuviste dormido 8 días.
- ¿Q-que cosa?... ¿8 días?
- Así es… después de recibir el ataque de Ojou-sama, tu cuerpo casi exánime cayó al suelo totalmente apabullado. Tenías alrededor de 3 costillas rotas, el brazo izquierdo ligeramente dislocado y varias contusiones a lo largo de todo tu cuerpo.
- ¿¡Qué!? – Exclame sorprendido de oír todo eso…
- Era una suerte que Eirin estuviera desocupada en ese momento. Por unos segundos pensamos que nos ibas hacia el otro lado. – Sakuya dejo escapar una pequeña risa. Risa, la cual, no me hizo gracia alguna.
- No es gracioso…
- Hehe, lo siento.
- ¿Y dónde me encuentro entonces?... no me digas que en-
- Así es. En la mansión de Remilia Ojou-sama. – me interrumpió Sakuya rápidamente. En cierta forma ya lo sabía. Por unos momentos guardamos silencio tanto ella como yo. Parecía como si esperara a que yo dijera algo primero para ella poder responderme tan bien como pudiese.
- ¿Por qué? – Solo esas palabras escaparon de mi boca, rompiendo el silencio que se había formado entre nosotros.
- ¿Disculpa? – Repico Sakuya confundida ante mi aleatoria pregunta.
- ¿Por qué sigo vivo?, ¿Por qué sigo aquí?
- Hehe… Joven Makoto, Remilia Ojou-sama nunca tuvo la más mínima intención de privarlo de su vida. Aunque si… admito que exagero un poco durante el combate, ella simplemente buscaba entretenerse un poco.
- Pero somos enemigos…
- Fuimos, joven Makoto, fuimos. El pasado en el pasado se queda, después de todo. ¿No es así?
- ¿Qué clase de lógica es esa?
- Hehehe… Joven Makoto, es relativamente nuevo aquí en Gensokyo, ¿no es así? Pronto descubrirá que Gensokyo es una tierra muy diferente a de donde usted viene. Aquí las enemistades no significan nada más allá de una pequeña discusión.
- ¿Qué demonios significa eso?
- Quiero disculparme por lo que paso. No fue mi intención traicionar su confianza ni manipularlo como lo hice. Espero que entienda que como sirvienta de Ojou-sama, yo seguía las ordenes que se me habían encomendado, más sin embargo también me disculpo por Remilia Ojou-sama… su intención era nada más divertirse y llegar a conocerle… por favor no tome a mal sus intenciones. – Dijo Sakuya haciendo una corta reverencia hacia mí.
- Eh notado que los habitantes de Gensokyo tienden a ignorar lo que uno dice y hacen las conversaciones totalmente suyas. – Dije sarcásticamente, haciendo énfasis en que mi pregunta había sido totalmente ignorada, más sin embargo supongo que a estas alturas ya no importa mucho. Dejo escapar un corto suspiro mientras observo a la sirvienta inclinarse en señal de perdón. Era curioso que me dijera todo esto a estas alturas... - ¿Ella quería conocerme?, ¿Porque? – Le pregunte esperanzado de que esta vez sí me respondiera.
- Lo desconozco… - Me contesto mientras se reincorporaba. – Los caprichos de Remilia Ojou-sama muchas veces van más allá de mi comprensión, mas sin embargo yo no soy nadie para cuestionar sus gustos eh intereses.
- Solo eres su fiel sirvienta…
- Así es.
- Ya veo… así que 8 días , ¿eh?
- Suena mucho, ¿no es así? – Me respondió rápidamente – Hubiera visto la escena que se armó cuando cayó al suelo, aparentemente sin vida, hehe… Kanon estaba que no la calmaba nadie y Remilia Ojou-sama… hehe… bueno, no importa.
No entendía que estaba ocurriendo del todo… pero si comprendía algo, que la batalla ya había terminado. Lo que me llamaba la atención sin embargo era el epilogo… esta clase de desenlace. ¿Qué enemigo después de vencer a su oponente le da asilo y actúa como si nada hubiera ocurrido? Me quede en silencio tratando de comprender no solo mi situación actual… sino todo lo que había ocurrido desde que puse un pie fuera de la mansión de Satori hasta este momento.
- ¿Sucede algo? – Pregunto Sakuya notándome pensativo.
- Muchas cosas… - Respondí simplemente.
- Ya veo… entonces le dejare meditar a solas. Sin embargo, no se sobre trabaje… hehe, recuerde que estuvo algo delicado hace solo unos días y no solo su cuerpo necesita descanso. – Agrego Sakuya mientras se volteaba y se dirigía hacia la puerta por donde entro.
- Espera… - rápidamente la detuve – ¿No sería bueno que te las llevaras a dormir a una habitación? – Dije apuntando a aquellas 3 chicas que dormían al borde de la cama donde me encontraba. – Se ven cansadas… - Sakuya lentamente se giró hacia mí de nuevo y observo con cuidado a las dos chicas. Entonces se volteo hacia mí y se sonrió ligeramente.
- No creo que sea lo más conveniente… Después de todo este tiempo que no pararon de prestarte cuidados, creo que lo menos conveniente sería perturbarles su descanso. – Comento la mucama. Por un momento ambos guardamos silencio y entonces agrego – Además… ¿No se ven bastante cómodas hay dónde están?
Voltee a ver por un segundo a Sakuya quien nomas me devolvió una leve sonrisa y entonces me gire hacia las tres jóvenes. Las chicas tenían una expresión de serenidad tal que… parecía delito siquiera pensar en perturbarlas. Entonces, tal como lo había hecho Sakuya, una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro.
- Supongo que tienes razón… - comente girándome hacia Sakuya, sintiéndome obligado a darle las gracias más sin embargo la sirvienta ya no se encontraba en el cuarto.
- Aquí tiene su te, Ojou-sama… Perdone la tardanza. – La luna llena brillaba con intensidad por encima de las pocas nubes que adornaban la hermosa noche de otoño. Las hojas comenzaban a enrojecerse pero los arboles no cedían ante el crudo invierno que muy lentamente clamaba su llegada.
- Ah, Sakuya, muy bien. – Repico la vampira mientras tomaba la caliente tasa de te entre sus finos dedos y daba un sorbo a este. – Exquisito…
- Me alegra que sea de su agrado… - Dijo Sakuya inclinándose levemente en señal de felicidad.
- Y dime… - le interrumpió Remilia – ¿Cómo sigue?
- Heh… justamente vengo de su cuarto asignado. No tiene nada de qué preocuparse ya puesto que ya ha despertado.
Los ojos de Remilia se iluminaron al oír estas palabras. Sin perder un segundo, coloco su taza de té sobre la fina mesa que se encontraba frente a ella y con rapidez se dirigió hacia la puerta que daba de vuelta a la mansión. El balcón era sin duda uno de sus lugares preferidos para estar, mas sin embargo en estos momentos algo más importante le esperaba.
- ¡Excelente! – Exclamo con alegría – No sabes las ganas que eh tenido de hincarle el diente… - Se dijo sonriendo.
- Remilia Ojou-sama… - Rápidamente interrumpió Sakuya – Acaba de levantarse… ¿no cree es algo impropio? – Remilia se detuvo ante las palabras de Sakuya. Le volteo a ver con cara de enfado, mas esta simplemente le devolvió una sonrisa des apremiante. La joven ama de la mansión entrecerró sus ojos que fijamente observaban a su sirvienta en jefe, más aun así está ni se inmuto.
- ¡Pero yo gane y por lo tanto tengo derecho a tomar cuanta quiera de su exquisita sangre! – Se excusó la vampira. Sakuya no dijo nada… simplemente siguió con su pequeña y por alguna razón, cada vez más maliciosa sonrisa. - Agh… ¡Esta bien!, ¡Esta bien!... – Se quejó Remilia derrotada. – Pero nomas porque aún se encuentra en reposo… igual iré a honrarle con mi presencia. –Agrego Remilia mientras abandonaba el balcón y se dirigía con velocidad al cuarto de su tan especial manj- invitado…
- ¡Muy bien! – Exclamo Remilia con potencia mientras hacia su entrada triunfal al cuarto de Makoto. Rápidamente noto a las 3 chicas durmiendo junto a un bulto que se encontraba sobre la cama, totalmente cubierto de pies a cabeza. La vampiresa se acercó con aires de majestuosidad y añadió – Vamos, vamos flojonazo. ¡Ya has dormido por 8 días seguidos!, deberías sentirte honrado de que la gran Remilia Scarlet viene a saludarte eh incluso a levantarte.
- … - No hubo respuesta alguna. Esto obviamente hizo enojar mucho a Remilia.
- Veo que aun sigues con esa actitud altanera… muy bien… ¡No es como si te lo pidiera de favor de todas maneras! – Remilia agarro fuertemente las cobijas que recubrían la cama y sin titubeacion alguna removió todas las sabanas y cobijas que la recubrían. Sin embargo… - Q-que demonios…
Sobre la cama no se encontraba a quien ella esperaba encontrar. Conforme las cobijas eran removidas, Largos pelos rojizos se esparcieron por lo largo de la cama. En vez de una figura tosca y vendada, largos y delgados brazos y piernas aparecieron.
- ¿Mei Ling? – Pregunto Remilia sumamente confundida.
-Yaaaaawwn… - La guardiana dejo escapar un largo bostezo mientras sentía que comenzaba a hacer más y más frio. Estiraba sus manos tratando de alcanzar las cobijas para cubrirse pero sin embargo no alcanzaba nada… y con justa razón. La pelirroja extrañada de no encontrar recubrimiento, abrió los ojos lentamente. – Ah… buenas noches Remilia Ojou-sama… - Digo en un tono muy holgazán y mañanero.
- ¿Q-q-que haces tú aquí? – Pregunto Remilia titubeante… aun sorprendida
- Ah… pues… como me sentía bastante adormilada decidí tomar una siesta en mi cuarto, pero mientras venia vi que la puerta estaba abierta y cuando me asome vi que todas estaban muy a gusto dormidas aquí, así que como se veían muy cómodas, decidí acompañarlas.
- …
- Pero dejando eso de lado… ¡Valla!, enserio debe de probar esta cama Señorita Remilia, ¡No creerá lo cómoda que es!
- ¡¿Por qué demonios no estas cuidando la entrada!?... ¡¡Y NO CAMBIES EL TEMA!!
- Increíble… ¡Enserio! – Se quejaba Remilia fuertemente mientras hacia su camino de nuevo al balcón. – Enserio que tienes agallas esos dos… ¡Mei Ling por sacarle la vuelta a sus deberes tan descaradamente y ese humano por hacerme ir hasta su habitación, hacerme darle un servicio de primera(?) y tomarme el pelo no estando ahí!
Sakuya, quien había escuchado los enaltecidos quejares de su ama conforme esta entraba al balcón, trato de confortarla un poco.
- No se preocupe por detalles menores Ojou-sama… estoy seguro que Makoto no tenía intención de hacerle pasar por tal escena. Aunque me sorprende que siquiera trate de moverse en la condición en la que esta… - dijo Sakuya poniéndose la mano sobre su labio inferior, preguntándose a donde podría haber ido el hermano de Kanon. Entonces añadió con una sonrisa elegante, pero a la vez maliciosa – En cuanto a Mei Ling… yo me encargare de darle una lección.
- Si, si, si… como sea – Dijo Remilia mientras tomaba asiento en su lugar favorito sobre el balcón. Solo la perpetuidad de la noche y el brillar de la luna la podían calmar en estos momentos. – Y a todo esto… ¿dónde se metió ese humano?
Sakuya no respondió, simplemente apunto con el dedo a un costado del jardín frontal de la mansión. No tan a lo lejos se podía distinguir una figura que muy lentamente jalaba lo que parecía ser una bolsa o algo por el estilo.
- ¿Qué hace? – Pregunto Remilia
- Parece que fue por sus pertenencias… - contesto Sakuya rápidamente. La mucama instantáneamente reconoció la forma del objeto desde aquella vez que se habían encontrado en Kourindou y ella abogo en favor del joven.
- ¿Qué clase de pertenencias puede tener alguien como él? – Murmuro Remilia suavemente. Se podía ver en su rostro que se cuestionaba que clase de objetos podía contener en aquel bolso. Sakuya no perdió el tiempo y se inclinó hacia su ama y le susurró al oído algo que solamente ellas dos pudieron oír. – ¡¿Q-q-q-q-que!? - Exclamo Remilia extremadamente sonrojada – ¡Que sucio!, ¡Pervertido! – gritaba Remilia de un lado hacia otro mientras su criada simplemente se reía suavemente.
- Hehehe… iré a terminar los preparativos… - Dijo Sakuya aun sonriente, dejando atrás a su ama quien seguía totalmente sonrojada y disgustada por lo que Sakuya le había dicho que había dentro de esa bolsa.
- Maldición… o esta increíblemente pesada, o estoy increíblemente débil…
Mientras dejo caer mi mochila con mis cosas al suelo, no puedo evitar sentirme atraído de dejarme caer sobre el pasto que crece bajo mis pies. Fue una suerte que en estos 8 días nadie viera mi mochila escondida en los arbustos junto a la entrada del portón de la mansión.
- ¡Ah!
Suspiro profundamente mientras me dejo caer sobre mi espalda. El cielo oscuro frente a mi brilla con tal intensidad gracias a las millones de estrellas que lo iluminan… ahora que lo pienso… tenia muchísimo desde que no observaba el cielo como ahora. En la ciudad donde vivía no era posible ver el cielo a plenitud debido a todas las luces que había, y cuando viví en el subterráneo… pues… creo que está de más decir que veía al voltear hacia arriba.
De hecho… esta no es solo la primera vez que volteo a ver al cielo y a las estrellas… esta es la primera vez desde que llegue a Gensokyo en que realmente me siento relajado.
Mi cuerpo está totalmente abatido y mutilado, mas sin embargo mi mente se encuentra en una serenidad tal que siento que podría filosofar sobre la vida y quizá encontrarle una respuesta. Mas sin embargo en estos momentos hay tantas cosas que necesito pensar…
Mientras observaba el cielo sobre mí me preguntaba en que había ocurrido afuera de Gensokyo todo este tiempo. Me preguntaba cómo estaban mis amigos, si habían salido juegos nuevos y si a aquella chica le hubiera interesado salir conmigo. Pero en realidad todas esas eran preguntas menores a comparación de aquellas que realmente me tenían en total oscuridad… como, ¿Cómo podríamos regresar a nuestro “mundo”?, ¿Qué haría respecto a ese mal que me aqueja?... ¿Qué pienso hacer de este momento en adelante?...
- Hey… - se escuchó una voz por arriba de mí. Lentamente volteé mi cabeza y pude ver a un Kotaro al revés parado frente a mí.
- Hey – Le conteste simplemente
- Escuche que ya te habas despertado de tu larga siesta, mas no creí que ya estuvieras tan bien como para salir afuera. ¿Acaso no te duele el cuerpo? – Me pregunto el Oni mientras caminaba hacia mí y se sentaba a mi lado.
- Heh… me duele como no tienes ni la más maldita mínima idea… - Le conteste con una sonrisa. Ambos simplemente reímos en ese momento.
- Hahaha, ¡ese es el espíritu! – comento Koro mientras me daba una palmada en el pecho
- ¡¡Augh!!, idiota… me vas a romper las costillas que ya me habían soldado… - Me queje expresamente
- Hahaha. Perdón, perdón.
- Hehehe…
BGM -- ((El BGM se termina hasta que la primera cancion llega a su final))
Era curioso. No solo me sentía en paz ahora, si no que por primera vez en… la verdad no se en cuanto tiempo, me sentía acompañado. Veía a Koro y solo podía ver su cabello Rojo menearse con el viento, sus cuernos alzarse sobre su cabeza y su cara de idiota pervertido contemplando las estrellas, sin embargo, aunque sabía que éramos muy diferentes, que él era un Youkai y yo un humano… que en un principio fuimos enemigos… ahora cuando lo veía, observaba a un amigo en él. En ese momento comprendí un poco aquellas palabras que Sakuya me dijo hace unos momentos.
- Que locura… ¿no es así? – Dijo el Oni, rompiendo el silencio
- Ni que lo digas…
- Hace solamente unos días nos encontrábamos bajo tierra, peleando el uno contra el otro, y míranos ahora… contemplando el cielo raso desde el jardín de un vampiro que hace unos días casi nos mataba.
- Y hace unos meses yo pensaba que el mundo no podía ser más raro… -agregue a su comentario.
- Que cosas… enserio.
- En cierta forma… ha sido poco tiempo – Dije un poco reflexivo – Han pasado mucho para este tiempo tan corto que ha transcurrido.
- Pero… ha sido divertido.
- Divertido… ¿eh?
- Yo me eh divertido… ¿tú no?
- Supongo que si… hehe…
- Y… ¿qué piensas hacer de ahora en adelante? – Me pregunto Kotaro. Esa era una de las dudas más grandes que me aquejaban en este momento… pero en realidad ya tenía la respuesta. Lo único que necesitaba hacer era aceptarla. Por unos momentos guarde silencio y luego le respondí.
- Buscare la forma de regresar a mi mundo y traeré a Kanon conmigo – le respondí decidido.
- ¿Si recuerdas que ella se opone, no?
- Si… más sin embargo no está bien. No está bien huir de tus propios problemas de esa manera. Sin siquiera tratar de afrontarlos y resolverlos.
- Parece que hablas más de ti mismo que de ella… - Comento Koro bastante perspicazmente.
- Si… por mucho tiempo ya eh huido de mi padre y negado mis problemas echándole la culpa a otros. No está bien que imponga ideales que yo mismo no aplico… es por eso que yo también volveré a mi hogar y confrontare mis problemas.
- Valla… que profundo.
- Hehe, cállate idiota. ¿Qué hay de ti? – Pregunte recordando aquel odio que los Onis habían resentido hacia los humanos por generaciones ya.
- Pues… la verdad aun pienso que los humanos son crueles eh idiotas que no merecen sentirse las criaturas más importantes del mundo. – Supongo que era de suponerse… después de por lo que paso en la aldea humana no lo culpo. Incluso yo tuve mi buena tanda de problemas con esas personas, que son de mi misma especie… - Sin embargo – agrego Koro rompiendo ese momentáneo silencio que dejo formarse entre sus labios. – Ahora sé que no todos los humanos son así… que hay humanos con los que puedes luchar hombro con hombro… que hay humanos con increíbles capacidades… ahora sé que hay mucho ahí afuera que aun desconozco… y la verdad… quiero ver todo eso.
- Wow… - dije bastante impresionado – ¿Y todo esto lo razonaste tu solo?, ¡impresionante!
- ¡Juro que te mato en este momento…!
- Hahahahahaha
Si… en esos momentos me sentía bastante feliz… la verdad no sabía porque. Estaba totalmente desecho, cansado y agotado… más sin embargo… era muy feliz.
- Los preparativos están listos Ojou-sama. Solo falta su presencia y de nuestros huéspedes. – Dijo Sakuya por detrás de una pensativa Remilia quien observaba con eterna concentración a los dos hombres que platicaban amenamente sobre su jardín.
- ¿De qué tanto hablaran? – Murmuraba Remilia
- Cosas de hombres, supongo…
- Cosas de hombres… hablando de “hombres” y ahora que lo pienso, no es común verlos por aquí, ¿no crees? – Comento Remilia no despegándoles el ojo aun.
- Pues… yo veo hombres muy seguido siempre que voy a la aldea a hacer las compras y demás – respondió Sakuya
- Tú sabes a qué me refiero… - Dijo Remilia entrecerrando sus ojos y volteando a ver a su sirvienta predilecta.
- Hehehe, si… perdone.
- No te preocupes. – contesto la vampira. Sus ojos divagaban de un lado al otro, observando a los chicos reír, ponerse serios y de nueva cuenta reír. Algo muy en lo profundo de su mente comenzó a sonreír… - Sabes… verlos ahí sentados a los dos… me hacen recordarlo a el…
- ¿Perdone? – Pregunto Sakuya confundida de lo que hablaba su ama. En ese instante Remilia callo en cuenta de lo que había dicho y rápidamente se excusó mientras se ponía de pie.
- N-no, nada. No fue nada. Olvídalo… es una orden – Dijo Remilia rápidamente, tratando de esconder su error. Obviamente Sakuya se quedó con la duda, mas sin embargo no indago más en los asuntos privados de su ama.
- Muy bien. ¿Desea que valla por los jóvenes para poder comenzar?
- Si, hazlo Sakuya. Te estaremos esperando a ti y a los chicos en la sala principal. – Y acto seguido, ambas chicas desaparecieron bajo las sombras de la noche.
La noche se sentía aún bastante joven y vigorosa mientras Kotaro y yo continuábamos conversando bajo la luna. Platicábamos de tantas cosas y a la vez de nada… era bastante curioso. Sin embargo aún había cosas que sentía que no podía contarle… ni a él ni a nadie. Tal era el caso de ese… demonio interno por llamarlo de alguna manera.
Fue entre pensamientos cuando entonces llego Sakuya. Su cabellera plateada brillaba hermosamente bajo el fuerte brillar de la luna. Sin perder mucho tiempo nos invitó a pasar dentro de la mansión. La verdad hubiera rechazado tal oferta debido a lo a gusto que en esos momentos me encontraba, sin embargo lo que le siguió a su oferta no nos dejó mucha opción. Una fiesta… valla forma de terminar lo que pareció una batalla eterna, una rivalidad duradera y una pesadilla sin fin…
La verdad… no tengo objeción. Es más, esto de humor para incluso tomar un poco… aunque dudo que exista alcohol aquí en Gensokyo…
Gensokyo… que curiosa palabra…
Bien sabía que no sería esta la última vez que la usaría.
------------------
Muy bien, aqui lo tienen. El culminante capitulo 12. Espero que les agrade XD.

MarcheBeoulve- JustMC
- Sexo:

- Edad: 21
- Registrado: 18 dic 2010
- Ubicación: En el Borde entre la Realidad y la Fantasía
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Espero que sigas haciendo buenas historias, y espero con ansias la siguiente.

[spoiler]



[/spoiler]

benjiro-san- JustMC
- Sexo:

- Edad: 22
- Registrado: 31 ene 2011
- Ubicación: Si quieres saberlo tendras que encontrarme
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Spoiler:
-Como siempre excelente episodio, Remilia demostrando todas sus habilidades que la separan de los simples mortales como nosotros
-Lo sospeché desde un principio, que la otra existencia en Makoto sería su lado oscuro, su alter-ego, me gustó mucho esa escena en que ambos se encontraron, plasmaste muy bien los sentimientos del "otro Makoto"
-Que gracioso que hasta pensaras en darle un final a esta saga al estilo Touhou, todos haciendo las paces como si nada y lo mejor una fiesta
-Lo sospeché desde un principio, que la otra existencia en Makoto sería su lado oscuro, su alter-ego, me gustó mucho esa escena en que ambos se encontraron, plasmaste muy bien los sentimientos del "otro Makoto"
-Que gracioso que hasta pensaras en darle un final a esta saga al estilo Touhou, todos haciendo las paces como si nada y lo mejor una fiesta
Ojalá que este no sea el final definitivo, pero te mereces un descanso ha sido una historia magnífica hasta ahora, aunque me gustaría conocer las posibles nuevas aventuras que Makoto y Kotaro tendrán
[size=20]-NO A LA CENSURA DE INTERNET
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]

Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Cita:Había leído el capítulo apenas salió pero se me olvidó comentar XDSpoiler:-Como siempre excelente episodio, Remilia demostrando todas sus habilidades que la separan de los simples mortales como nosotros
-Lo sospeché desde un principio, que la otra existencia en Makoto sería su lado oscuro, su alter-ego, me gustó mucho esa escena en que ambos se encontraron, plasmaste muy bien los sentimientos del "otro Makoto"
-Que gracioso que hasta pensaras en darle un final a esta saga al estilo Touhou, todos haciendo las paces como si nada y lo mejor una fiesta![]()
Ojalá que este no sea el final definitivo, pero te mereces un descanso ha sido una historia magnífica hasta ahora, aunque me gustaría conocer las posibles nuevas aventuras que Makoto y Kotaro tendrán
Cita:Amigo mio, me quito el sombrero. Esta historia es en verdad sobresaliente, digna de un anime o una Visual Novel. Realmente me gustó, y cada párrafo que leía impulsaba a mi imaginación. Esas batallas estuvieron épicas, y tu personaje en el encuentro con Remilia me recordó mucho a Shirou Emiya... En serio![]()
Espero que sigas haciendo buenas historias, y espero con ansias la siguiente.
Muchas gracias por los comentarios y muchas disculpas por el monstruoso tiempo de espera por el que los eh puesto a pasar para la continuacion D:
Hehe, muchisimas gracias por los elojios MarcheBeoulve, pero la verdad no creo que mi humilde (y lleno de orrores ortograficos) trabajo este a la altura de los trabajos que se convierten en animes y/o visual novels. Sin embargo, siempre busco mejorar tanto para ustedes como para mi y asi traerles una historia de creciente calidad tanto narrativa como emotiva y emocionante. Prometo traerles mas capitulos y creanme, mucho mas grandes y emocionantes batallas! XD.
Shirou Emiya es el de Fate stay night no es asi?, apenas si conosco la serie ese, por lo que no se realmente a que te refieras con esa comparacion XD...
Capitulo 12.- Bajo el claro de la luna (continuacion)
Spoiler:
- ¡Bienvenido!
Esa simple pero poderosa palabra retumbo a lo largo y ancho del amplio salón en donde todas aquellas chicas que conocía nos esperaban. Al oír aquel fuerte retumbar mi corazón se llenó de una alegría tan grande… no podía explicarlo. En cierta forma sentía un sentido de pertenencia que jamás había tenido.
- ¡Enhorabuena!, ya era hora que abrieras los ojos – Dijo una de las muchas chicas que se encontraba a mi alrededor. Era la pequeña Lyrica que se aproximaba a mí con un semblante burlesco, pero podía ver el alivio en sus ojos. Sobre ella se encontraba sobrevolándola su fantasmagórico teclado. Sobre su hombro, no muy a lo lejos puedo ver a sus igual de fantasmagorías hermanas, Merlin y Lunasa, tocando una melodía que jamás en la vida hubiera podido formular con mi propia imaginación. Ambas chicas me ven y soltando sus instrumentos por un segundo, estas me saludan con vigor… bueno, Merlin con mucho más vigor del necesario y Lunasa con menos del esperado… así que supongo que juntas se complementan. No queda de más decir que al momento de soltar sus instrumentos, estos no dejan de tocar. Simplemente se elevan en el aire por unos segundos mientras aun tocan sus fantasmagóricas notas y luego vuelven a las manos de sus dueños.
- ¡Lyrica! – Me acerco a ella emocionado de verla. Después de que la abandonamos contra aquella chica de la librería no supe que paso con ella. – Me alegra verte sana y salva.
- ¿De qué hablas? – Dice alzando una ceja – ¡Estás hablando de mí, la mejor músico del ensamble Prismriver! – añadía pedantemente la joven de cabellos castaños.
- ¿Ganaste tu batalla? – Le pregunte sorprendido
- … - Por un momento guardo silencio y de sus ojos ese orgullo que tenía desapareció. – No… - Contesto finalmente, más sin embargo su humildad duro poco ya que sin mucha demora añadió – Mas sin embargo esa hechicera solo gano porque se enfrentaba a mi sola… ¡ya vera luego!, ¡Nuestro verdadero poder recae en nuestro ensamble!
Hehehe… era divertido verla auto animarse. Parecía una niña que acababa de perder en un juego de mesa pero que estaba segura que el siguiente lo ganaría. De hecho… ¿acaso no era ella una niña solamente? A veces tenía ese sentimiento de que, a pesar de que muchas de ellas eran mucho mayores que yo en años, aún tenían una mentalidad muy inocente dentro de ellas.
- Bueno, con su permiso entonces, procederé a dirigir a las hadas. Tristemente son bastante torpes y hay que monitorearles casi casi cada paso que dan. – Comento Sakuya detrás de nosotros.
- muy infantiles… menos algunas… - murmure volteando a ver a Sakuya quien se alejaba de nosotros. No tardó mucho en alcanzar la mesa de comida, donde varias hadas se encontraban agasajándose de toda la comida que había y si perder tiempo comenzó a regañarlas y a ponerlas a trabajar de nuevo. Pobres hadas simplemente comenzaban a volar por todos lados con bandejas tanto llenas como vacías… se podía ver como morían por merendar.
- ¿Que paso? – Me pregunto Lyrica notando mi leve murmuro.
- No, nada, nada – Rápidamente me excuse. Seria problemático tener que decir en voz alta lo que acaba de pensar. Hehe…
- Mmm… bueno. – Dijo Lyrica volteando a ver a sus hermanas. – Bueno, iré a acompañar a mis hermanas. Después de todo somos un ensamble de 3, heh. ¡Al rato te veo! – Acto seguido, la Prismriver más joven acompañaba a sus hermanas sobre lo que parecía ser un improvisado escenario. En ese momento, aquella música que de por sí ya era bastante agradable se tornó extremadamente melodiosa y fuera de este mundo… sin lugar a dudas, el verdadero poder de una Prismriver recaía en su mágico ensamble.
- ¡Hermano!
Aun observaba casi en trance aquel espectral ensamble en acción cuando un sonido bastante peculiar, nada fuera de este mundo más sin embargo extremadamente nostálgico resonó en mi cabeza. Lentamente me volteé y pude verla hay parada, con ojos casi llorosos y una expresión que mostraba una felicidad sin fin. Mi corazón soltó un suspiro de alivio al verla hay, sana y salva, pero aún me pesaba un poco verla con ese uniforme de sirvienta.
- K-kanon… - murmure sorprendido de verla. Junto a ella se encontraba otra persona a quien mucho le debía y cuyo rostro me brindaba paz. – Orin…
- ¡Maru!... – Exclamo Orin mientras ambas chicas brincaban sobre mí con gran felicidad. Orin rápidamente se transformó en gato mientras caía sobre mi cabeza y Kanon por su parte me ataco por la altura de la cintura, fuertemente abrazándome, pareciendo que nunca más me dejaría ir.
- ¡Woah! – Exclame sumamente sorprendido de tal reacción.
- Por dios Makoto-nii-san… ¡No vuelvas a cometer semejante estupidez! – Pude escuchar a Kanon mientras me seguía abrazando con fervor, estrujándome como si fuera una almohada. Orin por su lado, comenzó a ronronear mientras se bajaba a mis hombros y me rodeaba el cuello por detrás de la cabeza. No pude evitar sentir que les debía tanto a estas dos chicas…
- Lo siento… - Simplemente le respondí. Lentamente levante mi brazo derecho y coloque mi mano sobre su cabeza. Mi joven hermana por un momento se detuvo al sentir mi suave caricia sobre su cabello. No sabía en realidad si entendía mi disculpa, pero quería creer que si ya que no dijo nada. Me disculpaba por que tanto ella como yo sabíamos que no iba a poder dejarlo así… yo seguiría luchando hasta que consiguiera la libertad de Kanon. Ya había luchado contra el demonio escarlata una vez… sabía que era lo que me esperaba… pero no me detendría, no dejaría de luchar hasta conseguirlo.
- Por lo menos… asegúrate de no terminar tan mal como para permanecer noqueado por 8 días… ¿está bien? – comento Kanon, suavizando su abrazo.
- Hahaha… supongo que eso lo puedo hacer – Le conteste con una sonrisa. La verdad quería gritar con fuerza debido al dolor intenso que me provocaba el que me abrazara tan fuerte pero… ¿qué clase de hermano seria si arruinara tan emotivo momento?
Mi joven hermana solo me volteo a ver con una sonrisa. En ese momento sentí que era mi responsabilidad disculparme por aquella ocasión… cuando mi odio se apodero de mí.
- K-kanon… quiero pe-
- Shh… - poniéndome su dedo índice sobre los labios, mi hermana impidió que dijera aquello que más quería pedirle en estos momentos… perdón. – Esta bien hermano… no te preocupes. Mientras sigas siendo tú mismo… el hermano que yo conozco… no hay nada porque pedir perdón.
En ese momento mi corazón se achico.
- Ah!, tengo que ir a ayudar a la señorita Sakuya. Hehe, después de todo soy una sirvienta de señorita Remilia y mis responsabilidades vienen primero, ¿No? ¡Con su permiso! – Kanon rápidamente me soltó, y dando una reverencia se retiró. Sin perder tiempo corría hacia Sakuya quien la observaba a los lejos. En cuanto llego a ella, la joven de cabellos plateados la regaño y rápidamente ambas reanudaron lo que parecían ser sus muy atareadas labores como sirvientas.
- Hubieras dicho algo… - comente aparentemente al aire
- ¿Cómo crees?, ¿y arruinar el bonito momento familiar?, ni siquiera Okuu sería tan densa como para entrometerse. – Instantáneamente, aquella gata de color negro rojizo, de cola bifurcada que se encontraba en la parte de atrás de mi cuello se transformó en la bella chica de cabellos rojizos y vestido verde que bien conocía. Podía sentir como se aferraba a mi hombro derecho ahora y me susurraba detrás del oído.
- Hahaha… supongo que tienes razón.
- Me alegra mucho verte bien… - Dijo Orin, no aflojando su agarre.
- A mí también me alegra verte con bien Orin… - Le conteste suavemente. – ¡Ah!... olvide presentarle Koro a Kanon – Caí en cuenta de que todo este rato el Oni pervertido se encontraba junto a mí, ya que después de todo entramos juntos al salón.
- Hahaha – Rio Orin – No te preocupes por eso
- ¿A qué te refieres? – pregunte confundido.
- Recuerda que estuviste 8 días dormido… Koro por otro lado no termino tan mal como tú. De hecho, si supieras lo bien que se llevaban todo este tiempo que estuviste “fuera”.
En ese momento aquella necesidad de presentarlos se convirtió en sed de sangre. Ese Oni… bien lo conocía por ser un pervertido mujeriego. En realidad no me importaba mucho que actuara como un tonto pervertido en frente de cualquier chica… más sin embargo… meterse con mi hermana… El infierno era demasiado bueno para él.
Tronando mis nudillos, mis deseos de enseñarle con quienes no se debía meter simplemente crecían. – Koroooooo – simplemente murmure mientras mis furia se reunía en mis puños. Suerte para el que no tenía mi espada cerca. Sin duda este hubiera sido un muy buen momento para ver que había dentro de su aparentemente hueca cabeza.
- Hehe, calmado, calmado. No es para tanto. – Comento Orin notando como una pequeña vena brotaba en mi frente. – Kanon siempre estuvo a tu lado, solo bromeaba. Además… Koro ya no está aquí.
Orin apunto a nuestra derecha y sin chistar voltee a ver hacia donde apuntaba. Hay se encontraba Koro, muy ocupado comiendo, tomando y festejando para preocuparse por lo que fuera que estuviera haciendo.
- ¿C-cuánto tiempo lleva halla? – Pregunte apenas dándome cuenta
- Desde que entraron a la sala. – Contesto risueñamente Orin. Y yo aquí preocupándome por ese Oni glotón… conforme lo veo, nada más dejo escapar un suspiro en señal de derrota. Kotaro simplemente sigue desafiando toda lógica que pueda elaborar sobre él.
- ¿Qué paso estos 8 días que estuve dormido? – finalmente hice una de las preguntas que más me aquejaban en estos momentos.
- No mucho… - Dijo la Kasha poniendo su mentón sobre mi hombro, comenzando a recordar esa semana que pareció tan corta para mí. – Cuando por fin logre llegar a donde se encontraban ustedes, lo primero que note fue que estabas tirado en el suelo sin respirar.
En ese momento sentí un pequeño golpe detrás de mi espalda, a la altura del pecho de Orin…
- Kanon estaba frenética y Koro se encontraba clavado al suelo por lo que pedía a gritos saber que ocurría. Ambos estaban vueltos locos, hehe. Fue entonces cuando la vampira te tomo y llevo afuera. Los quise perseguir pero la sirvienta insistió que todo estaba bien y me explico lo que había ocurrido. – Orin guardo silencio por unos momentos y entonces prosiguió. – Según se te llevaron con una tal doctora que vive en medio del bosque de bamboos. Te hubieras visto cuando volvieron… parecías una momia, lleno de vendajes. En ese momento aún nos quedaba la duda de que tanto tiempo te tomaría recobrar el sentido… la verdad fue algo horrible no saber y no poder hacer nada al respecto…
Conforme escuchaba aquellas palabras, podía sentir como las garras de Orin comenzaban a crecer. Estaba seguro que no lo hacía a propósito… eso solo me hizo sentir más culpable.
- Lo siento… - Le dije
- No hay de que disculparse. ¡El pasado en el pasado esta!, ¡Hay que estar felices de que ya despertaste y es por eso que festejaremos en estos momentos! – Dijo Orin con alegría mientras se soltaba de mi espalda y se giraba hacia el frente mío.
- Hay que celebrar el presente, ya que el pasado, disfrutasese o no ya está en el pasado. El futuro aun en incierto y no sabemos si podremos disfrutarlo… es por eso que ahora, este momento… el presente, ¡hay que disfrutarlo tan grandemente como se pueda!
Disfrutar… ¿Cuándo fue la última vez que disfrute de la vida? No podía recordarlo en realidad. Toda mi vida me la pase llorando el pasado, maldiciendo el futuro y amargándome el presente… toda mi vida la viví formando y destruyendo planes… planes para un futuro demasiado idealizado que a final de cuentas se transformaban en un agrio pasado que me aquejaba el presente. Ahora sin embargo… todo era tan espontaneo… tan libre y alocado… que por más que quisiera no podía sentirme ajeno a ello… y eso me hacía feliz.
- ¡Ven, vamos a bailar! – Dijo Orin tomándome de la mano con una gran sonrisa.
En ese momento de absoluta felicidad, sentí una intensa mirada que me penetraba por la espalda. Tales como aquel sentimiento de esos colmillos atravesarme el cuello, esa mirada me brindo un escalofrió pero al mismo tiempo una necesidad de correspondencia. Lentamente voltee hacia donde sentía tan intensa fijación y la vi hay sentada, a varios metros de mi… junto a ella se encontraba Sakuya… su leal sirvienta. Nuestros ojos entonces se encontraron… los suyos brillaban rojos como la sangre, pero los míos no flaqueaban ni siquiera ante la maliciosa sonrisa que se formaba en su rostro.
- Orin… discúlpame un momento… - Dije soltándole la mano. La Kasha no dijo nada mientras observaba como lentamente caminaba hacia aquella autora que mis heridas. La misma razón por la que en primer lugar habíamos tenido tan encarnizado combate hace apenas una semana y un día. Aquella persona a quien no solo le debía un golpe por todas mis heridas, si no aparentemente también las gracias por salvarme la vida. Aquella persona a quien no solo le debía por todas aquellas pesadillas que tuve, sino también por esta oportunidad de descubrir esa gran mentira que por años me estuve contando a mí mismo. Era curioso que esa persona fuera una vampira, cuya apariencia no era mayor del de una niña de 13 años y cuyo apodo era ni más ni menos que “El demonio escarlata”.
- Remilia…
- Valla, valla… miren quien por fin ha despertado. – Dijo la vampiresa con pedantería, mientras se sonreía al verme de pie. – No dejas de asombrarme Makoto… incluso después de todo lo que paso… yo te hubiera dado más de 8 días para despertar.
- …
- Después de esas palabras tan grandes que dijiste en aquel momento es una verdadera sorpresa que sigas vivo. Normalmente alguien que no conoce su lugar termina muerto antes de que si quiera pueda ver lo que se le aproxima.
- …
- Pero supongo que para ser un simple humano, puedo darte cuando menos un poquito de crédito por tu valor y arrogancia. Hehe, pero espero que te haya quedado claro que por más pedante que seas, un humano insignificante como tu jamás podrá vencer a un vampiro de primera clase como yo. – Remilia decía, comentaba y añadía con alto orgullo mientras yo simplemente la observaba en silencio. Entonces cuando vi mi oportunidad, hice lo que había querido hacer desde el momento que la vi. Me incline hacia ella en perfectos 90 grados.
- ¿Eh? – Murmuro Remilia, sorprendida de mi repentino acto. – Heh… parece que ya comprendiste tu posici-
- ¡Muchas gracias por todo! – Dije en voz potente, interrumpiéndola, mas no me importaba. Remilia se calló repentinamente, aun mas sorprendida. Sakuya quien observaba inmutada la escena, notaba la sorpresa en el rostro de su ama.
- ¿Q-que? – Pregunto Remilia no muy segura de que estaba hablando. ¿Cómo es que le estaba dando las gracias en este momento?, era lo que se debería de estar preguntando. La verdad… tenía mucho porque darle gracias, pero también…
- En serio… muchas gracias por todos… más sin embargo… - Mientras decía esto los ojos de Remilia se tosieron hasta expresar confusión y expectativa. – Seguiré luchando hasta conseguir la libertad de mi hermana.
Sakuya se sonrió muy ligeramente al oír mis resolutas palabras. Remilia por su lado abrió sus ojos en total sorpresa.
- ¿Pero qué tonterías dices? – Pregunto Remilia poniendo su rostro sobre su puño, del cual hombro del brazo descansaba sobre el respaldo derecho del asiento en el cual estaba reposando.
- Digo que esperes con ansias el día en que te derrote – Dije reincorporándome, dándole una gran y sincera sonrisa.
Remilia me observaba impresionada. No sabía exactamente si era por mi estupidez o mi decisión, pero podía estar seguro que era por alguno de esos dos… si no fuese el caso de que fueran ambos. Remilia me devolvió la sonrisa con una propia y entonces me respondió.
- Es enserio Makoto… no dejas de sorprenderme. Esperare ese día con ansias entonces… aunque te advierto, que a diferencia de ti, yo tengo por delante muchas centurias mientras que tu… bueno… con esa actitud quizá no llegues al día de mañana, hehe.
- Más que suficiente – Le dije decididamente, sin dejar escapar mi sonrisa.
- Anda… ve y diviértete un poco. Después de todo esta fiesta la festejamos en honor a tu ilusa valentía. Sería una pena no corresponderles a todos los reunidos. – Dijo Remilia cerrando los ojos y tomando su taza de té y dándole un sorbo a esta.
Volteé a mí alrededor y lo pude ver… Las hermanas Prismriver tocando alegremente, Kanon correteando a varias hadas mientras están huían con platos en la mano y comida en la boca, Orin y Kotaro junto a la mesa de la comida, tomando y comiendo mientras brincaban de un lado a otro… pero entonces lo recordé.
- Dime… ¿no hace falta gente? – Pregunte seguro de la respuesta.
- ¿Mmm? – Entre abrió un ojo la vampira.
- ¿No faltan la de la biblioteca, la guardia y…? – Entonces me calle… recordándola a ella.
- No te preocupes – me respondió Remilia – Patchoulli no gusta mucho de salir fuera de su biblioteca. Invitémosla o no, su decisión siempre es permanecer ahí. Es medio antisocial como veras. Referente a la portera… Mei Ling… - Al mencionar ese nombre, Remilia se sonrió maliciosamente. Tanto que por un segundo me dio un escalofrió muy en lo profundo de mi alma. – Digamos que está trabajando tiempo extra… - Remilia se volteo hacia Sakuya y esta simplemente le devolvió una sonrisa mientras asentía con la cabeza. Remilia se sonrió más maquiavélicamente aun.
- Y-ya veo… - respondí más preocupado que aliviado… - ¿Y qué hay de…? – No terminaba de hablar cuando las expresiones de tanto Remilia como Sakuya se agravaron. Ellas sabían hacia donde me dirigía con esta conversación.
- ¿Qué hay de quién? – Pregunto Remilia muy tajantemente. Sentía que me adentraba dentro de un asunto muy delicado durante un momento muy inapropiado. Así como Orin no dijo nada cuando me encontraba con Kanon, quizá yo debía ser lo suficientemente apropiado para saber que este no era el momento para hablar de eso.
- Nada… - me detuve a mí mismo. – Con su permiso entonces.
- Propio… diviértete Makoto, mas no olvides, perdiste la batalla, por lo que estaré esperando con ansias esa exquisita sangre tuya. – Me dijo Remilia alzando su taza en el aire.
Suspirando y sonriente, simplemente le devuelvo un afirmación con mi cabeza y camino de vuelta hacia la mesa de los bocadillos, donde Orin y Kotaro siguen danzando alegremente.
- Quien lo fuera a creer… un humano de su calibre, desafiando a un vampiro del mío sin temor alguno. – Comento Remilia mientras tomaba un sorbo de su taza y observaba a Makoto alejarse de ella.
- Sin duda es un personaje bastante peculiar, Remilia Ojou-sama… ahora veo porque su interés en él. – Respondió Sakuya, quien todo este rato había permanecido inmutada junto a Remilia.
- No es tanto eso… - Remilia dejo caer su brazo sobre la reposadera de su asiento mientras comenzaba a indagar en sus memorias. – Ah decir verdad… simplemente lo deje pasar por que después de tanto oír a Kanon hablar de él, me entro curiosidad.
- ¿E-esa fue su motivación para impulsar todo este teatro? – Pregunto Sakuya sorprendida de la razón por la que su ama había permitido que todo este relajo pasara.
- Sep, sep. – Respondió Remilia con una sonrisa medio infantil.
Sakuya solo dejo escapar un suspiro.
– Pero ahora que ya lo conocí con mis propios ojos… - añadió Remilia – Me interesa mucho más saber hasta dónde llegara…
- ¡Lo siento mucho!
- …
- No creí que tu cuerpo no estuviera tan frágil aun…
- …
- Si lo ves de esta manera… ambos tuvimos la culpa…
- …
- Tú no me detuviste
- ¡Te dije como 100 veces que no podía bailar!
Era ya de día nuevamente… el sol había salido en el horizonte, la fiesta se había acabado y yo estaba de nuevo en cama, solo que ahora con un enorme yeso cubriéndome la pierna derecha. Debí de haberlo visto venir cuando note la enorme cantidad de vasos de alcohol tirados en el suelo alrededor de Orin y Kotaro. No esta demás decir que después de que llegue con ellos, cierta gata insistió en que le debía un baile y que, a pesar de todas mis insistencias, esta tubo las cosas a su manera… y claro, yo pague las consecuencias.
- Hehehe… ¿Perdón? – Dijo Orin poniendo sus manos juntas sobre su cabeza.
- Aun apestas a alcohol… - Le dije tratando de ignorarla, aun molesto. Orin simplemente se dio vuelta con ojos llorosos y una expresión de derrota. (TwT)
- Aquí tienes Makoto-nii-san… - Dijo Kanon entregándome un poco de Té caliente. Aunque ya estábamos a mediados de otoño, el frio que se sentía comenzaba a parecerse al de invierno, por lo que estas bebidas caliente caían como anillo al dedo al corazón y al alma.
- Muchas gracias Kanon - respondí tomando él te y luego dándole un corto sorbo debido a lo caliente que estaba.
- Makoto-nii-san…
Voltee a ver a Kanon quien se encontraba observándome muy fijamente. Por un segundo me sentí algo incómodo debido a tan dedicada mirada. – ¿Q-que paso? – Le pregunte, deseando conocer porque tanto fervor en una sola mirada
- Acabo de recordar… desde hace rato ya te había querido preguntar algo pero por X o por Y se me olvidaba o no tenía la oportunidad de preguntarte pero…
- ¿Si?
- ¿No has sabido nada de Leo?
- ¿Leo? – Repetí entrecerrando mis ojos. ¿Leo?
- Si, ¿que no te acuerdas?... el venía con nosotros. El manejaba el auto…
En ese momento mis ojos flashearon. Tal como si me hubieran puesto una cinta cinematográfica enfrente, comencé a observar aquel momento antes del accidente pero como si estuviera en cámara acelerada. Aquellas escenas que ya había visto en sueños pasaban delante de mis ojos de nueva cuenta a la velocidad del rayo. Escuchaba aquellas voces que ya conocía en un tono muy agudo. Entonces la imagen de detuvo y comenzó a andar muy lentamente… era aquella escena donde iba sentado junto a Kanon, momentos antes de que el accidente tomara lugar. Entonces, para mi sorpresa, la cámara de mi visión se comenzó a girar… aquello que en el pasado había tratado de ver se abría ante mis ojos. Sentado frente a mí, en el asiento del conductor se encontraba un hombre de 1 año mayor que yo. Su cabello güero revelaba que a diferencia de Kanon y yo, no era de Japón. Lentamente, conforme yo me giraba para observarlo, el hacía lo mismo y entonces lo vi de frente… y recordé…
- ¡Makoto!, ¡Kanon!... ¡estoy perdiendo el control del au-!
En ese momento la retrospectiva de aquel accidente termino… Kanon me observaba confundida y expectativa de una respuesta positiva, más lo único que pude decir fue
- ¡Maldita ssssssss-! (FFUUUUUUU-)
En ese momento Kotaro apareció por la puerta y al verme solo se sonrió y comento
- Aquí vamos de nuevo, heh…
Bueno, aqui lo tienen. Este corto anexo es lo que le hacia falta al capitulo 12 para estar oficialmente terminado.
No temas Benjiro, este no es el final XD. Se podria decir que es un final, pero de lo que yo llamo la primera Saga. Ah decir verdad, esta historia aun tiene para bastante rato. Ya tengo bastante, BASTANTE planeado para mas delante. Esta saga que yo llamo "El despertar" no es nada mas que el punto de partida, el comienzo, y este capitulo (capitulo 12) es de una importancia muy emotiva tanto para mi, como para Makoto como para la historia.
Muchas preguntas son respondidas pero aun muchas otras quedan sin responder. Muchos amigos se han conocido, pero aun quedan muchos otros por conocer... y quien sabe... quiza inclusos enemigos. Lo que si les puedo prometer de antemano esque el camino no sera para nada facil ni corto.
De nueva cuenta, les doy MUCHISIMAS GRACIAS tanto a Benjiro, como a Marche y como a todos aquellas personas que leen mi fic y/o sigen la historia desde el anonimato xD. Despues de todo, esta historia es gracias a ustedes y para ustedes.
Una saga llega a su fin (El despertar) pero otra llega para continar su legado.
Nueva Saga:
Spoiler:
Los amos de los sueños

MarcheBeoulve- JustMC
- Sexo:

- Edad: 21
- Registrado: 18 dic 2010
- Ubicación: En el Borde entre la Realidad y la Fantasía
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Por cierto, me ayudarías a diseñar una historia? Resulta que participé en un juego de rol basado en Fate/Stay Night llamado Fate/Testament, donde mi personaje se termina saliendo de la competencia teniendo como servant a Yuyuko (y ahora compañera de viaje). Mi personaje termina su historia allí yendo rumbo a un "templo abandonado" para buscar la puerta a Gensokyo y así desafiar a la Sabia Youkai a entablar combate. Ahora te paso el link de la última parte, y haber si hacemos un fic en conjunto
http://www.mcanime.net/foro/viewtopic.php?p=8608484#8608484
Me ayudarás?

[spoiler]



[/spoiler]

benjiro-san- JustMC
- Sexo:

- Edad: 22
- Registrado: 31 ene 2011
- Ubicación: Si quieres saberlo tendras que encontrarme
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Por mí genial, para seguir leyendo tu gran historia
Spoiler:
-Así que Makoto ni cuenta se dio y pasó por Eientei???
interesante
-Makoto tiene razón, hay muchas que son un tanto infantiles, otras un tanto descuidadas, otras engreídas, y otras mas refinadas como Sakuya, pero no importa, así y todo las amamos XD
-Había olvidado que había un tercero en aquel accidente, también me pregunto que habrá pasado con el
-Makoto tiene razón, hay muchas que son un tanto infantiles, otras un tanto descuidadas, otras engreídas, y otras mas refinadas como Sakuya, pero no importa, así y todo las amamos XD
-Había olvidado que había un tercero en aquel accidente, también me pregunto que habrá pasado con el
Bueno, como antes pensaba que era el final, retiro lo que dije y lo digo ahora: Buen final de saga y ahora si te mereces un buen descanso y todo eso, pero espero mas de tus grandiosas ideas y ver como siguen las aventuras de Makoto Ichiharu y compañía pronto, sobre todo porque ese título promete ser algo muy interesante. Saludos
[size=20]-NO A LA CENSURA DE INTERNET
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]
-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]

Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Capitulo 13.- Un dia especial
Spoiler:


Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
MarcheBeoulve escribió:Muy buen final, por cierto. Supongo que ahora sigue la historia del tercero que estaba con ellos, ese tal Leo. Esperaré con ansias la segunda saga![]()
Por cierto, me ayudarías a diseñar una historia? Resulta que participé en un juego de rol basado en Fate/Stay Night llamado Fate/Testament, donde mi personaje se termina saliendo de la competencia teniendo como servant a Yuyuko (y ahora compañera de viaje). Mi personaje termina su historia allí yendo rumbo a un "templo abandonado" para buscar la puerta a Gensokyo y así desafiar a la Sabia Youkai a entablar combate. Ahora te paso el link de la última parte, y haber si hacemos un fic en conjunto![]()
http://www.mcanime.net/foro/viewtopic.php?p=8608484#8608484
Me ayudarás?
Muchas gracias XD. Me alegra que sea de tu gusto. Asi es, la historia prosigue mas sin embargo aun quedan muchas preguntas por resolver y muchos objetivos por lograr asi que Makoto tiene mucho en que trabajar aun XD.
Seguro. Te mande un PM hace unos dias referente a esto pero aun no recibo respuesta tuya :S, no se si reciviste mi mensaje del todo. Si no te lo puedo remandar XD.
benjiro-san escribió:Y yo que juraba que el final del anterior era el final de la saga, ni idea que tuviera segunda parte
Por mí genial, para seguir leyendo tu gran historia
Spoiler:-Así que Makoto ni cuenta se dio y pasó por Eientei???interesante
-Makoto tiene razón, hay muchas que son un tanto infantiles, otras un tanto descuidadas, otras engreídas, y otras mas refinadas como Sakuya, pero no importa, así y todo las amamos XD
-Había olvidado que había un tercero en aquel accidente, también me pregunto que habrá pasado con el
Bueno, como antes pensaba que era el final, retiro lo que dije y lo digo ahora: Buen final de saga y ahora si te mereces un buen descanso y todo eso, pero espero mas de tus grandiosas ideas y ver como siguen las aventuras de Makoto Ichiharu y compañía pronto, sobre todo porque ese título promete ser algo muy interesante. Saludos
-Asi es, debido a que la gran, gran mayoria de la historia la vemos atravez de los ojos y pensamientos de Makoto, aquello que el no ve por X o Y queda por de alguna manera envuelto en misterio para el lector (y makoto mismo). Esto resulta una gran herramienta literaria para mi XD. Me da espacio para manejar la informacion de una manera mas secretiva y sorpresiva.
- Lol, todos las amamos tal y como son XD... veremos si Makoto llega a compartir ese amor tambien XD.
- Hay (y habra) muchos detalles asi que ire dejando a lo largo del fic.
No saben lo mucho que me anima ver sus comentarios. La verdad me impulsan mucho a seguir escribiendo (y a hacerlo mucho mas rapido por cierto, hahaha). Despues de todo, este fic para ustedes y gracias a ustedes. Les prometo que todo se pondra incluso muchisimo mas interesante de lo que ya se ah puesto XD.
---------------------------------------------------
Bueno, como lo prometido es deuda, aqui les traigo finalmente el capitulo 13 xD. No, no se preocupen, no es otra broma de dia de los inocentes, hahaha. Al parecer aqui no tubo mucho efecto de cualquier manera =w=.
---------------------------------------------------------------
Capitulo 13.- Un dia en Gensokyo
Spoiler:
Cada vez hacia mas frio… tanto que me hacia recordar mi hogar. Era curioso que después de por todo lo que había pasado, dicho y hecho recordara a mi hogar. Habiendo me escapado uno pensaría que ese seria el ultimo sitio el cual recordaría pero la verdad es otra. No se bien que fue eso que me hizo reconsiderar todo lo que había estado haciendo desde hacia ya un par de meses... escaparme, confrontar criaturas de fantasía eh incluso batirme en duelo contra un vampiro. Quizá solo era una mezcla de aburrimiento y frio. Ya estaba llegando el invierno y aunque no llevaba cuenta de los días, fácilmente sabia que habían transcurrido ya cuando menos 1 mes y medio. Por días lo único que pude hacer fue revolcarme en mi cama y voltear por encima de la ventana para ver el suave caer de las hojas otoñales. Con frecuencia me visitaban tanto Kanon como Sakuya para preguntarme como seguía mi pierna rota, si aun me dolía, si ocupaba que me acomodaran la almohada y demás detalles que le ofrecen a uno cuando esta enfermo… No estaba enfermo pero muy por dentro sentía que si, mas no de salud si no de otras cosas. Muy dentro de mi me sentía enfermo de mi mismo… me daba repulsión mi estado actual pero sobre todo mi forma de ser. Sabia que estos sentimientos eran actos de “el”.
Desde aquel encuentro que tuvimos, su presencia se ah intensificado en mi. Es raro que hable de “el” como “el”, puesto que en esencia somos la misma persona mas simplemente no puedo permitirme pensar que somos uno. “el” y yo somos diferentes… aunque vistamos el mismo cuerpo, aunque poseamos el mismo rostro, no importa como lo ponga y como lo adorne, somos personas muy diferentes. El se había convertido en todo eso que en lo que temía transformarme, y lo peor de todo es que buscaba volverme a mi en lo mismo. Un ser que se antepone a todo y todos… que no busca nada mas que la satisfacción personal y la victoria a cualquier costo. Alguien que no se detiene ante nada para lograr lo que quiere y que callara para siempre a quien se oponga a él o a sus ideales…
Esa era la clase de persona que en verdad yo era…
No, no me podía permitir pensar de esa manera. Día con día lo contenía. Sabia que no podía permitirle un momento, porque de lo contrario seria capaz de borrar todo eso que me hace ser quien soy en estos momentos. Una persona coherente y moral. En donde “el” no podía dibujar una línea yo si podía y era por eso que no podía darle siquiera una oportunidad. Las pocas ocasiones en que lo deje fueron momentos de los que me arrepiento totalmente.
- Ah…
Con el paso de los días suspiro mas y mas. Todos estos debates mentales que tenia ocasionalmente en el pasado se multiplicaron desde que me vi atrapado en cama debido a mi pierna rota. Era obvio que necesitaba movimiento, de lo contario me convertiría en un filosofo… pero tristemente lo único que cuestionaría seria mi propia existencia. El estar confinado a una cama no permite mucho pensamiento filosófico mas halla del ser mismo.
- No puedo permanecer un momento mas acostado, de lo contario me volveré loco – Me dije a mi mismo conforme volteo a mi derecha a ver mi objetivo… la puerta de mi cuarto. Ya había observado, por lo que se sentían como años, a esa puerta por donde aparecían y desaparecían Sakuya, Kanon, Orin y muy ocasionalmente “su excelencia”. Esa vampira seguro que se daba aires de grandeza, diciéndome cada vez que venia que como debía de sentirme halagado por su presencia y su buena voluntad de darme asilo en estos mis tiempos de necesidad. En muchas ocasiones me he sentido tentado a recordarle quien me puso en esta situación en primer lugar.
Lentamente me incorporo de mi cama apoyándome tanto en la pared como en la mesa de noche que tengo junto a mi. Mi pierna ya no me duele tanto como en aquellos primeros días, subsecuentes a la fiesta donde Orin en su insistencia de bailar hizo que se me rompiera, mas sin embargo el dolor de ejercer presión sobre el frágilmente soldado hueso era nuevo y profundo. Aun así mi voluntad de moverme, de salirme de esa cama era mucho mayor a cualquier dolor que pudiera sentir.
Contra todo pronostico logro ponerme de pie, aunque siendo sinceros, mi pierna derecha simplemente me mataba mas y mas con cada segundo que pasaba. En cuanto logre erguirme alcé mi pierna derecha un poco sobre el aire y comencé a recargarme sobre tanto la pared como en mi pie izquierdo. El sentimiento de victoria era dulce y gratificante, pero el dolor parecía cucharadas de vinagre en mi apetitoso pastel de victoria. Lentamente avanzaba hacia la puerta cuando para mi sorpresa la perilla comenzó a girar. ¿Seria Kanon o Sakuya?... no podía ser nadie mas fuera de ellas dos. Orin se había devuelto al subterráneo por unos días y como era de día era altamente improbable que Remilia estuviera despierta. Muy seguramente se venia un regaño de fuera la sirvienta que viniera. La puerta se abrió de golpe y de ella apareció alguien bastante conocido ya, pero que sin duda no era quien hubiera esperado fuera el que me visitase.
- ¿Koro? – susurre un poco sorprendido y aliviado.
- Hey, ¿que tal?, vengo a darme una vuelta, a visitar a los moribundos – saludo Kotaro con una mueca burlesca y estúpida.
- El único moribundo aquí serás tu después de que termine contigo…
- Hahaha – Rio el Oni profundamente – vamos hombre, es solo una broma.
- Como sea…
- Por cierto, ¿Qué haces de pie? ¿Ya puedes caminar?
- La verdad no lo se pero ya no puedo resistir mas tiempo sin hacer nada, todo el día tirado en esa cama del demonio. Sea como sea, pueda o no pueda ya estoy de pie.
- Exactamente… ya estas de un pie… ¡hahahaha! – rio de nueva cuenta Kotaro apuntando al suelo después de verme dando pequeños brincos con mi único pie bueno.
- en serio que te mato… - Le dije entrecerrando mis ojos y viéndolo con odio.
- Hahahaha
Kotaro no me visitaba tan a menudo como lo hacían Kanon y Sakuya. Seguro, el se quedaba también en la mansión de Remilia pero a diferencia de mi el si se podía mover de un lado para otro con total libertad por lo que el tiempo que yo tenia que estar en reposo él lo aprovechaba para pasearse por los alrededores de la mansión o para ayudar en los que aceres domésticos. La verdad no me sorprendía… Kotaro siempre ha sido un pervertido… desde que se solucionaron nuestros problemas con Remilia, Kotaro volvió a su antigua actitud de bobo corretea-faldas. Si no era con Orin era con Sakuya y si no era con Sakuya era con Kanon. Lo que me preocupa es que con cada día que pasa mis miradas amenazantes tienen menos efecto en el. Temo que el día en que tenga que matarlo de verdad por hacer un movimiento en Kanon este cerca. Sin embargo y fuera de todas sus perversiones, cuando Kotaro me visitaba me contaba de los lugares que había visto, la gente que había conocido y las cosas que había hecho. Esa era también una de las razones por las que ya no podía seguir tendido… oírlos hablar a todos ellos, de lo que hacían y conocían solo me hacia inquietarme, sentir curiosidad y querer salir a explorar un poco por mi cuenta.
Conforme recorríamos el pasillo (con la ayuda de Koro de quien me recargaba) recordé a una persona muy especial a quien no había visto ya en un buen rato. Me preguntaba que había sido de ella en todos estos días.
- ¿No has visto a Lyrica? – pregunte a Kotaro quien no parecía estar pensando en nada
- ¿Eh?, ¿Te refieres a la fantasma del instrumento alargado?... no, no la eh visto. – me respondió sin hacer mucha memoria.
- Ya veo.
- Kotaro y… ¿Makoto?. ¿Se puede saber que hacen aquí?... no tanto por ti Kotaro, si no por ti Makoto… debes de estar guardando reposo aun.
Una voz bastante refinada resonó por nuestras espaldas. Instantáneamente tanto Kotaro como yo nos detuvimos. El oni se volteo hacia mi con cara de “¿Qué hacemos?” mas yo no tenia respuesta alguna para su pregunta.
- ¡Ah!... señorita Sakuya… buen día el de hoy, ¿no es así? – Comento Koro mientras nos volteábamos lentamente hacia la elegante sirvienta. Aun me parecía impresionante como Sakuya podía encontrarse tan activa y despierta a estas tan tempranas horas. Por lo que había escuchado ella sola era quien se encargaba de relativamente toda la limpieza de la mansión y no solo eso, también del lavado de ropas, cocina, alzado y por encima de todo, atender a su ama durante la noche que era cuando “su excelencia” se encontraba despierta. En serio… ¿Cómo le hacia?, yo por mas que me esforzara no podría con su horario… sin dormir nada o descansar en absoluto.
- Si, lo es – respondió Sakuya – más aun no responden mi pregunta… - Kotaro se encogió al fallar su intento por cambiar el tema y esquivar tan incomoda situación.
- Ya me canse de estar tirado en cama. Mi pierna ya se encuentra mucho mejor… tanto que siento que puedo correr un maratón. – Le respondí con decisión. No planeaba volver a esa endemoniada cama si no hasta altas horas de la noche y nomas para dormir mis horas reglamentarias de sueño… quien sabe… estaba tan harto de esa cama que a lo mejor me dormía esta noche en un sillón o en el suelo mismo. Cualquier cosa menos esa cama.
- ¿Y es por eso que cojeas y ocupas ayuda para poder moverte? – Dijo Sakuya apuntando a mi pobre pie derecho, el cual lo mantenía alzado en el aire en todo momento.
- Ugh… - Sakuya… siempre tan perspicaz, siempre tan directa. – P-pues no… pero es verdad que ya me siento mejor. Quizá no como para correr y hacer movimientos bruscos, y también es verdad que ya no puedo permanecer ni un segundo mas acostado sin hacer nada.
Sakuya nos observaba sin decir nada. Su expresión en un principio era de seriedad total pero lentamente se fue transformando en una de resignación. Koro y yo nos volteamos a ver momentáneamente, casi preguntándonos con la mirada que ocurriría ahora.
- Enserio… si serán hombres – Dijo Sakuya girando su rostro de izquierda a derecha. – Muy bien… aun pienso que debes permanecer mas tiempo en reposo, pero si tienes las energías para llegar hasta aquí y decirme eso, supongo que ya te encuentras mucho mejor.
Tanto Kotaro como yo nos sonreímos al escucharla. Ni el ni yo tendríamos que sufrir alguna clase de represalia de Sakuya y eso nos alegraba… bueno, a el mas que nada. A mi me alegraba el hecho de poder finalmente salir de ese cuarto.
- Pensábamos darte esto mas luego, ya que estuvieras recuperado en su mayoría, pero parece que te nos adelantaste. – agrego Sakuya con una sonrisa. ¿A que se refería con algo para cuando ya estuviera mas recuperado?.
- ¿Eh?, ¿De que hablas? – pregunte expectativo.
De repente y sin previo aviso en las manos de Sakuya aparecieron dos pedazos de madera alargados. Del lado superior eran anchos y estaban acolchonados y del lado opuesto terminaban en una punta gruesa. Su forma la reconocí instantáneamente mientras que Kotaro no comprendía que clase de regalo era ese.
- ¿Qué es eso? – Pregunto Kotaro confundido ante tan extraño presente.
- Muletas – respondí. Era justamente lo que necesitaba. Me sorprendía que Sakuya hubiera sido tan considerada conmigo como para conseguirme esto. Más aun, me sorprendía el hecho de que hubiera muletas aquí. – Esto es perfecto…
- Toma – Dijo Sakuya mientras me las entregaba. Sin perder un segundo me solté de Kotaro y casi de un brinco coloque las muletas bajo mis brazos. Impresionantemente eran bastante cómodas con mis axilas. En el pasado ya había usado muletas cuando mis amigos se quebraban un hueso del pie por jugar o por otras cosas y siempre que les pedía las muletas para probarlas las encontraba extremadamente incomodas.
- Wow… ¡son perfectas! – comente extasiado. Con esto finalmente rompía toda atadura que tenia con esa cama que me mantuvo preso por semanas. Como un niño con bicicleta nueva comencé a andar por todos lados. Caminaba hacia el frente, luego me volteaba y me devolvía, todo con una sonrisa de bobo en mi rostro. Después de unos momentos de pasearme sin sentido me voltee a Sakuya y con una sonrisa llena de gratitud le dije – Enserio… muchas gracias.
La sirvienta solo se sonrió – No es a mi a quien deberías darle las gracias… fue Kanon quien sugirió tan simpático accesorio y fue la señorita Patchoulli quien lo elaboro. Yo solo eh sido quien te las ah entregado.
- Ya veo… entonces tendré que agradecerles a ellas por tan grandioso regalo.
- Hehe… me alegra que te guste. Bueno muchachos, con su permiso me retiro. Aun quedan muchas cosas que hacer en la mansión. Se acerca la hora de la comida y aun no tengo nada preparado…
- Heh… muy bien Sa- No terminaba mi oración cuando aquella misteriosa sirvienta ya había desaparecido. Siempre era así, incluso cuando me venia a saludar a mi cuarto, dejarme comida o demás, se quedaba unos momentos a charlar y como cual fantasma, de un segundo a otro, desaparecía. Me gustaba pensar que era mala con las despedidas y que por eso desaparecía tan repentinamente como lo hacia.
Kotaro y yo nos volteamos a ver por un segundo y ambos, alzando los hombros dimos la situación por finalizada. De nueva cuenta reanudamos nuestro camino sin rumbo, mas sin embargo esta vez me desplazaba felizmente sin ayuda alguna.
- Así que ahora tienes 3 pies… - comento Kotaro sonriente
- Puedo con simplemente uno, pero es mas difícil y molesto. – le conteste no dándole mucha importancia a su burlesco tono.
- Hehe. ¿Conque si?. La verdad nunca en mi vida había visto algo parecido… - Kotaro se acerco a mi mientras tocaba las muletas cuidadosamente.
- ¿No?... y cuando alguien se rompe una pierna, ¿Cómo le hacen? – le pregunte un poco expectativo de su respuesta.
- ¿Romperse una pierna?, ¡Hah! - Simplemente rio con fuerza – Parece que olvidas quienes somos mi gente y yo.
- ¿Acaso no ocurren accidentes en la ciudad antigua o que? – pregunte nuevamente. Me costaba creer que no hubiera esta clase de percances entre seres tan amantes de la bebida y la pelea… 2 cosas que juntas rara vez llevaban a algo bueno.
- Nosotros los Onis tenemos músculos fuertes, pero huesos aun mas fuertes. Habrá ojos morados, dientes en el suelo y una que otra cortada, pero jamás veras a un Oni siquiera un dedo roto. – Kotaro sonreía con un orgullo tal que me hacia recordar un poco a Remilia.
- Y-ya veo… - comente sin mucha emoción. La verdad no quería darle muchos aires, porque si no luego comenzaría…
- Hehe, claro… nosotros no somos frágiles como los humanos. Levantan solo 1 tonelada y ya andan gimiendo de dolor y pidiendo sentarse.
- Anda… ¿y como sabes eso si jamás habías visto un humano si no hasta que llegue yo? – Bleh… solo comenzaba este amigo…
- E-ehm… me contaron… por hay… si… - Dijo Koro titubeante. Hehe, era divertido callarlo de vez en cuando, en especial cuando se le subían los ánimos a la cabeza.
- Aja… - simplemente suspire.
Heh… en cierta forma extrañaba esto. Caminar por hay, hablar de nada mas que tonterías con alguien. Por todo este tiempo estuve recluido en mi dormitorio con nadie si no el casual visitante, que aunque bienvenido, no hacia mucho para calmar mi ansiedad y desesperación. Además hacía rato que ya no platicábamos como ahorita Kotaro y yo… no desde aquella vez, la noche (1 semana después) que llegamos por primera vez a la mansión.
- ugh!... – Gimió Kotaro mientras se agarraba del estomago.
- ¿Qué ocurre? – pregunte mientras me volteaba a verle. Su semblante se empalideció ligeramente.
- N-nada… simplemente ocupo hacer una escala técnica… con urgencia. – respondió a duras penas Kotaro. En su rostro se podía ver esa expresión que muchos traen cuando “eso” los agarra por sorpresa.
- Ya veo… entonces córrele por que te alcanza – agregue con burla. Heh… de huesos fuertes pero estómagos cortos.
- ¿Qué me alcanz-?... – Kotaro callo. Repentinamente se irguió y estrujo el estomago mas duro. – Ya entendí… ¡nos vemos al rato! – grito Kotaro mientras se echo a correr.
- Hehehe…
De un momento para otro me encontraba solo. Sin chistar reemprendí mi marcha errática por la mansión. La verdad no lo esperaría en ese lugar… por un mes y medio estuvo atorado en un solo lugar y todos sabían donde encontrarme. Ahora que puedo moverme les daré un poco mas de trabajo hacerlo.
Conforme caminaba por los pasillos me pude dar cuenta de muchas cosas que no me había fijado con anterioridad. Aquella primera vez que entre lo hice apurado y en secreto… deambule con temor a ser descubierto por lo que siempre andaba atento a cualquier sonido, sombra o detalle que pudiera ahorrarme algún encuentro desafortunado. Ahora sin embargo que no contaba con la presión de ser descubierto y muerto en el momento podía fijarme en esos otros detalles… detalles no de vida o muerte.
Primero que nada y lo que mas impacto tubo sobre mi fue el darme cuenta que los pasillos ya no eran tan largos como aquella primera vez que entre. En ese entonces recuerdo que fácil me tomaba decenas de minutos ir de una esquina a otra. Ahora con solo un par de ellos daba la vuelta completa. Antes ver el fondo me era imposible... ahora estaban casi al alcance de mi mano. En mi mente comenzaba a dibujar un plano mental de la mansión. Aquella vez mi plano mental del interior de la mansión estaba totalmente disparejo… tanto que hacia que me doliera la cabeza, pero ahora era tan coherente que no podía evitar sentirme tonto por haberme perdido en aquella ocasión.
- Sin duda manipular el tiempo y por ende el espacio es algo bastante conveniente para una sirvienta. – Murmure para mi mismo, recordando lo que Kanon me había dicho una de las varias ocasiones que me visito. No podía comprender bien para que había hadas sirvientas en la mansión si quienes hacían la mayoría… no, TODAS las labores de la mansión eran Sakuya y Kanon. Así hasta yo… trabajar haciendo nada y que me paguen por eso mismo. Supongo que si no fuera por esa habilidad de manipulación temporal, el limpiar esta mansión entre solo dos personas seria imposible…
Otro detalle del que me di cuenta tanto ahora como antes fue la extremadamente reducida cantidad de ventanas que la mansión tenia. Era lógico si recordaba quien era el dueño de tal lugar. Mas sin embargo y de nueva cuenta lo veía algo innecesario ya que a tal vampira jamás se le veía por las horas en que el sol abundaba.
- No parece haber mucha lógica detrás de este lugar… - murmure de nueva cuenta.
Continuaba mi expedición del lugar, fascinado por los muchos detalles que veía. Pinturas con un estilo bastante europeo abundaban por entre las paredes. Velas en cada esquina y mueble con el que me topaba iluminaban los anchos y largos pasillos. Diría que no serian necesarios viendo como afuera el sol brillaba con vigorosidad pero debido a la ínfima cantidad de ventanas, dichas velas estaban mas que justificadas. La arquitectura del lugar era de un sabor exquisito, ostentando ornamentaciones en cada pared, puerta, pillar y ventana con la que me topaba. Ya lo suponía, pero sin duda alguna podía asegurar que este lugar era totalmente europeo, mas no podía especificar una fecha. Me llamaba mucho la atención debido a que la verdad, el lugar simplemente no encajaba con sus alrededores. Tanto la ciudad antigua como el aldea humana tenían ambientes muy japoneses, esta mansión era todo lo contrario… totalmente occidental. ¿Cómo era posible que semejante lugar estuviese aquí en Gensokyo?, casi parecía que mas que haber sido construido aquí, la mansión hubiese sido movida de lugar.
Continúe caminando, observando con minucioso cuidado cada detalle, cuando de repente esas paredes de madera rojiza y esos cuadros con pinturas tanto escénicas como de retratos de gente que no podía reconocer cambiaron bruscamente a un burdo metal forjado de color grisáceo. Extrañamente reconocí esa puerta sin problema alguno puesto que era aquella misma puerta que abrí en ese momento en que mas necesite esconderme. Si no mal recordaba, y estaba seguro que no lo hacia, detrás había unas largas escaleras que llevaban a una oscuridad desoladora.
Lentamente me acerque hacia esa imponente barrera. Podía sentir como con cada paso que daba mi mente se acordaba mas y mas, como si mi subconsciente intentara con todas sus fuerzas el evitar que me acercara. Para mi sorpresa, como si me hubieran traicionado mis ojos o como si Sakuya me hubiera paralizado en el tiempo y me hubiera movido ella misma, ahora me encontraba frente a la puerta de acero. Por unos segundo me quede hay, sin hacer nada y entonces, titubeante, alcé mi mano y la coloque sobre el frio acero. No tome el picaporte… no se porque, pero no me sentía con la confianza de hacerlo. Era ridículo… incluso por solo tocar la puerta me sentía presionado eh inseguro. Era extraño ese sentimiento… tener una puerta y tener miedo de abrirla.
- ¡Ah!
Rápidamente quito mi mano experimentando un tremendo escalofrió y un extraño sentir. No podía ser… estaba seguro que aquella vez que abrí la puerta vi que esta tenia un increíble grosor. Entonces… ¿Entonces porque sentí como si alguien colocara una mano del otro lado de la puerta?.
En esos momentos solo podía imaginarme a mi parado de un lado y a esa misteriosa niña poniendo su mano del otro lado justo donde la mía se encontraba y entre los dos una puerta no de acero, si no de total oscuridad.
Jadeante, alcé mi mano y observe como me temblaba descontrolada. Hice un puño tratando de recobrar mi temple y aunque me costó unos momentos, lo conseguí. De nueva cuenta alcé mi mirada hacia la puerta y comencé a juntar mi valor y coraje. Sentía que le abría una puerta a “el”… pero no podía permitirle tener control sobre estos toda mi vida. Lentamente comencé a acercarme de nuevo hacia esa puerta… específicamente hacia el picaporte. Ya no huiría mas a mis temores. Ya me encontraba a solo unos centímetros de ella cuando…
¡BAM!
Repentinamente algo o alguien me golpea con fuerza en la espalda, pero mas que un golpe hubiera parecido como si alguien me envistiera.
- ¡P-perdón!, lo siento… ¡traigo prisa! – Se escucho una voz a mis espaldas. Aunque el golpe se sintió algo violento, no tubo la suficiente contundencia para ladearme mas de unos pocos grados. Fue en parte gracias a las muletas que sujetaba por lo cual me mantuve en mi lugar. Indignado por tal embiste y tan pobre disculpa, me volteé dispuesto a reclamar una disculpa mas acorde a la situación pero al hacerlo simplemente me calle. Me calle por tan insólita vista. Frente a mi caminaba a toda velocidad una persona muy curiosa. Llevaba lo que parecía ser un vestido de color vino, camisa blanca y un chaleco negro. Ostentaba una larguísima cabellera de un color tan rojo como el de Kotaro, pero lo que mas me llamo la atención fueron esas curiosas alas. Eran muy parecidas a las de Remilia pero muchísimo más pequeñas… quizá solo un cuarto del tamaño de la vampira, y mas raro aun, otro par de alas en la cabeza… una ala encima de donde uno tiene las orejas. No pude contemplar mas ya que casi en cuanto volteé esta ya se encontraba tomando la esquina del pasillo.
- Y yo pensaba que ya conocía a todas las caras peculiares de esta mansión…
En ese momento me dio curiosidad… ¿Quién era esa persona?, ¿A dónde iba con tanta prisa?. Qué mejor manera de descubrirlo sino siguiéndola. Apenas daba un paso cuando recordé lo que en esos momentos estaba haciendo. Voltee a ver la puerta y de nueva cuenta un escalofrió recorrió mi cuerpo. Era escalofriante es solo pensar lo que me había ocurrido en aquella ocasión, pero no podía culparla. Suspire profundamente y me hice la promesa de volver. Esa niña sufría un dolor parecido por el que yo había pasado y no me podía permitir dejar que algo así se repitiera. Fuera mi padre o fuera una vampira, ver a alguien pasando por eso hacia mi sangre enardecer y mis sentimientos entristecer.
Sin embargo, lo que mas me interesaba en estos momentos se alejaba a paso acelerado por lo que ya no podía perder ni un segundo mas. Agarre con fuerza mi muletas, apreté mi pierna derecha y acelere la izquierda. Comenzaba la persecución.
Heh, quizá no era ni la mitad de veloz de lo que era con mis dos piernas en buen estado, pero debo de admitir que la velocidad que alcance aun estando incapacitado me sorprendió en absoluto. Usando mi pierna izquierda de soporte y las dos muletas como impulsores logre conseguir una muy buena velocidad. Al dar la primera vuelta, pude ver que no muy lejos estaba aquella mujer de cabellos rojos y alas de demonio. Emocionado por mi nueva velocidad (que se sentía fenomenal por no haberme movido en mucho tiempo) continúe mi carrera por darle alcance. Presentía que mas que ser relativamente veloz, aquella chica no era del todo rápida. Conforme la muchacha continuaba, yo seguía. Me costaba ganarle terreno, pero por lo menos sabia que a este ritmo no la perdería de vista. Pasaron unos momentos y tanto ella como yo no nos deteníamos. En el camino cruzamos muchas hadas que aunque llevaban trajes de sirvientas no hacían absolutamente nada. La mayoría se encontraba platicando y otras comiendo con sonrisotas de oreja a oreja. Lo que era mas el colmo es que todas tenían utensilios de limpieza junto a ellas… escobas, sacudidores, trapos y cubetas pero todos estaban sin utilizarse y los muebles se podían observar a medio limpiar. Esto simplemente me hacia preguntar de nueva cuenta, ¿Por qué contratar hadas para esta clase de trabajo si al final no hacen absolutamente nada?. Supongo que ese es uno mas de los muchos misterios que encontrare en esta tierra de fantasía.
No tomo mucho para que aquella chica tomara una ultima vuelta mas. Lo supe rápidamente porque al darla yo también me tope con una puerta de gran tamaño. Esta puerta la recordaba puesto que del otro lado estaba esa enorme biblioteca. Adentro había gigantescos estantes abarrotados de libros, y entre todo eso, aquella chica de cabellos purpura, de frágil semblante y de muy, muy pocas palabras. Patchoulli Knowledge si no mal recordaba. Poco me habían hablado de ella, pero si había algo en lo que todos coincidían era en el hecho de que era alguien muy reservada. Por un momento me quede hay parado, contemplando la puerta, decidiendo si entrar o no.
- Heh… necesito darle las gracias por este regalo, ¿no es así? – me dije a mi mismo, buscándome una excusa para entrar. La verdad tenia curiosidad y quería conocer este lugar de pies a cabeza.
Lentamente abrí la puerta y con cautelo entre. Una vez dentro comencé a avanzar de nueva cuenta sin rumbo por entre los millares de estantes que se podían observar. Extrañamente, a pesar de que el lugar no parecía tener ventana o vela alguna estaba tenuemente iluminado. No me tomo mucho comenzar a tropezar con los centenares de libros que se encontraban esparcidos por el suelo. El lugar era un tremendo relajo. Comenze a batallar tanto para cruzar el mar de libros que me vi obligado a retroceder y buscar otro camino. No recordaba si estaba igual de desordenado aquella vez que entre y me tope con Orin y Kotaro.
Continúe avanzando, volteando de un lado a otro en esperanza de ver a alguien hasta que por fin mi paciencia fue recompensada. Al llegar a una de las muchas esquinas que había entre los estantes, una fuerte luz me cegó momentáneamente. Rápidamente me cubrí los ojos y cuando por fin se acostumbraron a la luz pude notar que la fuente de esta no era mas que una sencilla vela. Esta se encontraba sobre una pequeña mesa redonda en donde se encontraban fácil una docena de libros, unos abiertos y otros cerrados pero casi todos apilados unos encima de otros. Me acerque a este oasis luminoso como cual palomilla a un foco. Una vez hay comencé a hojear los curiosos libros. La gran, gran mayoría estaban escritos en lenguajes que no podía comprender o siquiera reconocer. Algunos incluso hacían que me doliera la cabeza por el simple hecho de hojearlos. Veía los caracteres y no podía evitar sentir que leía alguna clase de hechizo mágico o alguna maldición antigua. En ese momento mis ojos comenzaron a pesarme. Las letras parecían comenzar a despegarse de la hoja y a bailar frente a mi. Era como si me llamaran a jugar con ellas… lentamente podía sentir mi cuerpo doblarse de frente hacia estas, mis ojos perderse en su baile y mi mente divagar mas y mas halla de lo que podía controlar.
- Con tu permiso…
Repentinamente, aquel libro que tenia frente a mi fue cerrado de golpe y quitado de mis manos. En ese momento todos mis sentidos volvieron a mi como si fueran perseguidos por el mismo demonio.
- ¡Ah!... ¿Q-que paso? – pregunte perdido en el momento. Lleno de adrenalina y sorpresa comencé a voltear a todos lados y hay, parada junto a mi, sosteniendo aquel libro que hace unos momentos me encontraba leyendo perdidamente se encontraba esa mujer de cabellos morados y expresión… valga la ironía, inexpresiva.
- No deberías de estar aquí… - dijo tajantemente Patchoulli – tanto por tu pierna como por lo peligroso que es este lugar para alguien como tu.
- ¿P-patchoulli? – Le pregunte aun confundido y sumamente sorprendido.
- Si, así es. Ya nos habíamos visto pero supongo que este es nuestro primer encuentro formal. – comento Patchoulli poniendo el libro bajo su brazo y dándome una mirada que en su mejor forma se podía definir como… floja.
- Si… en aquella ocasión… - murmure en voz baja, recordando el desastre que ocasionamos esa vez. Menos mal Lyrica no se encontraba aquí en estos momentos. No fuera a iniciar otra pelea entre estas dos.
- Como sea, no deberías estar aquí. – reitero la extraña bibliotecaria
- ¡Ah!, sobre eso… es que… - titubee un poco buscando una buena razón de porque me encontraba en ese lugar. En realidad la razón era sencilla, pero si le decía porque estaba allí a tan seria persona, lo mas seguro es que me llamara acosador o algo por el estilo. Entonces recordé otro muy buen detalle de porque podía estar allí en la biblioteca. – ¡Vine a darte las gracias!
- ¿Las gracias? – Los ojos de patchoulli se abrieron un poco ante mi sorpresiva vigorosidad.
- Si, por las grandiosas muletas que me hiciste. Sakuya me dijo que fueron tu y Kanon quienes me hicieron esto. – Patchoulli volteo su atención hacia las muletas, las cuales las comencé a mover de frente para atrás.
- Ah, si. – comento Patchoulli ya no muy interesada. – No fue nada. A quien deberías de agradecer es a tu hermana, fue ella quien con fervor me pidió si podía realizar esto. Realmente acepte ya que me intrigo el diseño.
Valla que si era bastante antisocial esta persona… ni siquiera unas gracias podía tomar de forma honesta, mas sin embargo esta actitud no le restaba gratitud a mis aseveraciones.
-Ya veo. Aun así, muchas gracias por tomarte la molestia de hacer esto. – le agradecí desde el fondo de mi corazón y a la vez, me doble hacia el frente a como pude, en reverencia.
- ¡Ah!... Ehm… eh… T-te dije que no era nada, ¿Qué no?, anda… - Patchoulli rápidamente me comenzó a alzar. Su rostro se veía un poco sonrojado. Valla, parecía que no era buena en recibir las gracias. Hehe… eso la hacía ver un poco linda. – Anda, te dije que te fueras…
- Ow… ¿porque quieres que me valla tan rápido? – dije poniendo una cara de tristeza. La verdad es que después de ver su cara de pena me sentí un poco mas en confianza. Al principio su semblante de seriedad total me intimidaba, pero ahora que había agarrado confianza me sentía capaz de moverme con mas seguridad, y no solo moverme físicamente.
- Valla, en serio. Eres igual a tu hermana como cuando llego aquí por primera vez. – comento suspirando la misteriosa chica mientras dejaba el libro sobre la mesa de nuevo. – Este lugar no es seguro para alguien sin capacidades mágicas como tu. El solo leer un libro aquí freira tu cerebro como una uva al sol. – No comprendía muy bien a qué se refería pero me sentí intelectualmente ofendido por ese comentario.
- ¿A que te refieres? – pregunte un poco molesto
- Por si no lo has notado esta es una biblioteca… mi biblioteca, y yo soy una hechicera.
- Pues, me había percatado en lo de biblioteca, mas no sabía que era tuya y si me preguntas, no pareces una hechicera del todo. ¿Qué no las hechiceras son así, viejas, llenas de arrugas, uñas largas, con calderos, sombreros puntiagudos y gatos negros?.
- Has leído muchas historias , ¿no es así?
- Me declaro culpable…
- No todas las brujas son tan estereotipadas como crees. De hecho, muy pocas son como dices. Extremadamente pocas.
- ¿Y porque es eso?
- Porque los hechiceros no envejecemos.
- ¿No envejecen?
- No. Tampoco tenemos la necesidad de alimentarnos. Esto hace que nuestros metabolismos se congelen y nuestros cuerpos no envejezcan en absoluto.
- ¿E-Entonces como subsisten?
- Vivimos de la magia que tomamos del ambiente y que generamos al realizar hechizos.
- Oooh.. ya veo. Bastante interesante. ¿Y que clase de hechizos conoces?
- Pues la verdad conosc-…. – De repente callo Patchoulli.
- ¿Que ocurre?
- Lo admito. Eres ingenioso…
- Hehehe… me atrapaste
- Ya vete… hablas demasiado… te dejare volver cuando aprendas a estar callado.
Hehehe, le tomo unos momentos pero a final de cuentas Patchoulli vio a través de mis intenciones. Aunque funciono por un momento y pude sacarle platica, ella rápidamente noto que la estaba jalando hacia una conversación y me corto la platica. Fue corto, mas sin embargo me alegra que fue mas que suficiente para romper el hielo entre nosotros.
- Aun no me dices porque este lugar es peligroso para mi. – Le pregunte, tratando una vez mas de despistarla con una conversación profunda. Patchoulli suspiro profundamente y con cara de enfado me volteo a ver.
- Mira, la gran mayoría de estos libros son libros de hechizos. Contienen magia muy poderosa y para un humano común y corriente como tu, estos libros resultan peligrosos. – Patchoulli tomo uno de los libros que tenia al alcance y lo comenzó a hojear frente a mi – La magia de los libros no se encuentra en uno, si no en los libros mismos. Al leer un libro de magia, la magia que el escritor plasmo en sus palabras se comienza a transferir hacia ti y es por eso que solo alguien con capacidades mágicas iguales o mayores al autor es capaz de aprender los hechizos. Alguien sin una onza de magia como tu simplemente “reventaría” por leer uno de estos libros.
Conforme Patchoulli me explicaba cual era el asunto con estos libros, mis ojos se perdían en las paginas del libro que hojeaba. A diferencia de hace unos momentos, en esta ocasión pude mantenerme concentrado en lo que decía, pero bien podía sentir como mi mente lentamente comenzaba a divagar en las hojas de aquel libro. Fue en ese momento que deje de ser obstinado y comprendí lo que estaba pasando. Conforme Patchoulli cerraba el libro mi mente se volvía a aclarar.
- E-eso explica muchas cosas… - comente un poco apenado por mi actitud de hace unos momentos.
- Muy bien, si ya comprendiste entonces es mejor que te vallas ya antes de que cualquier otra cosa pa-
¡BOOOOOOOOOOOOOOM!
- se…
Hoy parecía ser un día de sorpresas. Primero las muletas, luego el choque a mi espalda por esa misteriosa chica cabello rojo y ahora una estruendosa explosión. Ni siquiera había terminado Patchoulli de hablar cuando una violenta explosión sacudió el lugar, tirando mas libros al suelo. Parecía que en cualquier momento los libros apilados alcanzarían una mayor altura que incluso los estantes que los contenían en primer lugar. Al oír el estallido me paralice. El ruido provocado por este fue suficiente para sacudir el suelo bajo nuestros pies, pero más me sorprendió el hecho de que Patchoulli no se viera sorprendida por esto del todo. En su rostro no se veía sorpresa, si no molestia. Era como si de alguna u otra manera supiera que esto iba a pasar mas no aprobaba en absoluto el hecho. Casi como si esto fuera algo molestamente rutinario.
- ¡Aha! – resonó con potencia una voz que me era totalmente desconocida. – ¡Todos tus libros son pertenecen a mi!
- Por los dioses… ya comenzó… y justo ahora que estas aquí… - Dijo patchoulli llevándose la mano al rostro. – Rápido… ¡vete antes de que todo se complique mas de lo que ya esta!
Patchoulli me comenzó a empujar hacia donde estaba la salida aunque debo admitir que sus esfuerzos eran totalmente ridiculizadles. Cuando me empujaba casi sentía como si yo fuera quien la empujara a ella… en pocas palabras se podía decir que a pesar de todos sus esfuerzos no me movía ni un solo centímetro.
- Ah… ah… q-que pesado… estas… - comento jadeante la hechicera. Parecía que casi se desmayaba.
- ¿De que hablas? – pregunte increíblemente confundido de toda esta situación – Si apenas y peso 75 kilogramos… además de que ando en muletas, hasta una mosca me mueve en estos momentos. Pero dejando eso de lado, ¿sabes que esta ocurriendo? – agregue un poco preocupado de tal explosión.
- E-es… ella… - dijo aun jadeante.
- ¿Ella?
En ese momento, sobre nuestras cabezas apareció una persona. Para mi asombro, aquel peculiar nuevo personaje se encontraba levitando sobre lo que parecía ser una escoba. Incluso desde acá abajo, a pesar de lo relativamente oscuro que estaba la biblioteca, a pesar de estos y muchos otros detalles pude distinguir que esta persona llevaba un vestido de color negro, sobre el cual tenia un mandil de color blanco que se veía sucio por la tierra que se encontraba flotando alrededor después de la explosión. Sobre su cabeza, una larga cabellera de color dorado meneaba por el viento (del hoyo recién hecho en la pared) y de lado ostentaba una pequeña cola de caballo atado por un moño verde y sobre todo esto, o la ironía… un sombrero negro el cual terminaba en punta.
- ¿Es una bruja? – pregunte confundido
- ¡Así es!, ¡yo soy una bruja! –exclamo con potencia nuevamente quien fuera que se encontraba sobre nosotros. Con cada segundo que pasaba esta persona se acercaba mas y mas a nosotros. Mientras tanto la pobre Patchoulli, quien aun recobraba su aliento y sus fuerzas, le envió una mirada furica a la bruja.
- No eres mas que una simple ladrona que además de deberme todos los libros que te has llevado, me debe ahora una pared nueva. – grito Patchulli con las pocas energías que parecía había logrado recaudar en estos momentos.
- ¿Ladrona? – esta situación nada más me confundía mas y mas. Por alguna razón no sentía que estuviéramos en alguna clase de peligro, mas aun así, no estaba de mas estar en guardia.
- Claro que no… un ladrón roba, yo tomo prestado. Es muy diferente. – se excuso la misteriosa mujer, ya a muy poca distancia de nosotros.
- Lo prestado se devuelve… - Dijo Patchoulli recuperando su serio semblante. Parecía que ya se había recuperado de su fallido intento por sacarme de ese lugar. – Y si no mal recuerdo ya te has llevado fácilmente 100 de mis mejores libros e inventos. ¡Los cuales te llevaste sin siquiera pedírmelos!... no me hagas decir el tiempo que ya te los has “auto-prestado”.
- Ese es tu problema Patchoulli, nunca has sido un alma caritativa… si fueras mas generosa tendrías muchos amigos. – comento la bruja por fin llegando a nivel del suelo. Ahora la podía ver con claridad. En efecto, aquella persona tenia toda la pinta de una bruja con excepción de ser una anciana y tener un gato negro. Todo lo demás sin embargo encajaba en su lugar a la perfección.
- No necesito amigos...
- No, no, no. Como tu amiga me siento obligada a ayudarte a combatir tu problema. El primer paso para hacer nuevos amigos es compartir, así que te ayudare con eso en este momento. – dijo la bruja mientras se bajaba su escoba y comenzaba a asaltar sin piedad las estanterías.
- ¿Quién eres tu? – Me atreví por fin a hablar. Todo este rato estuve observando y escuchando en confusión, pero viendo como nadie me prestaba atención decidí buscar respuestas yo mismo.
- Ella es Ma-
- Yo soy una simple y ordinaria brujita – respondió la extrovertida mujer, interrumpiendo a su introvertida contraparte.
- ¡Una simple y ordinaria ladrona común! – agrego Patchoulli mas exasperada aun. La joven de cabellos purpura solo veía casi en total impotencia como esta mujer tomaba libros de los muchos estantes que nos rodeaban. Parecería como si estuviera en un buffet y pudiera elegir tomar de lo que quisiera, cuanto quisiera.
- ¿Y tu quien eres? – Me pregunto la misteriosa “ brujita”, interrumpiendo sus delictivas actividades. – No te había visto antes… patchoulli, acaso el es –
- Soy Makoto Ichiharu. – Dije interrumpiéndole.
- ¡Ah!, así que tu eres de quien han estado hablando las noticias y los rumores. – comento la joven güera. – Por cierto, mi nombre es Marisa Kirisame.
- ¿De que hablas? – pregunte no dándole mucha importante a su nombre.
- Desde ya hace rato se habla en la aldea de un extraño que apareció de la nada, acompañado por youkais. Venia buscando problemas con el “demonio escarlata.” No solo eso, al poco tiempo de que comenzaron esos rumores salió una noticia bastante peculiar en bunbunmaru. “Caos en la mansión escarlata”. La verdad nadie se creía que un humano hubiera sido capaz de siquiera entrar por la fuerza a la mansión de Remilia.
- … - No dije nada. La verdad no me sorprendía que existieran tales rumores. Aquella vez que fui a la aldea humana fui recibido solamente con miradas indiferentes y espaldas heladas. Entendí a la perfección que no era nada bienvenido en aquel lugar. Sin embargo había algo que me intrigaba.
- ¿Bunbunmaru?
- Así es. Deberías sentirte halagado… ¿O mas bien avergonzado?. Cuando se refiere a aparecer en el periódico de Aya nunca se sabe. Parece que Remilia se tuvo otro secreto bien guardadito. – Aquella bruja que se hacia llamar Marisa comenzó a acercarse a mi cual gato curioso. – Ahora que te veo en persona no pareces la gran cosa, pero supongo que algo bastante rescatable debes de tener para haberte ganado el favor de Remilia.
De nueva cuenta guarde silencio. No sabia que tanto se había hablado de mi situación fuera de la mansión pero presentía que lo mejor seria tener tanta discreción como se pudiera. De por si Gensokyo ya era un lugar peligroso para alguien como, no me quería imaginar que pasaría si prácticamente TODO Gensokyo se enterara de mi presencia y mi situación. Ya tenia mis manos bastante llenas lidiando conmigo mismo y con Remilia. Y hablando de ella… tristemente Marisa no se encontraba muy lejos de la realidad. Sentía que de no ser por mi sangre, Remilia no se hubiera molestado en darme un lugar donde quedarme sabiendo que apunto a vencerle y mas aun, conociendo ese lado mio que eh tratado de esconder de todos.
- ¿Si ya terminaste de hablar porque no te vas? – resonó una voz por detrás mio. Era patchoulli quien por lo visto se encontraba bastante molesta aun. Me había olvidado de ella…
- Nada mas termino de recoger y llenar mi bolsa – dijo alegre la bruja amante de lo ajeno.
- ¡Y hasta crees que te permitiré salirte con la tuya tan descaradamente! – En ese momento Patchoulli alzo sus brazos hacia el aire y de entre sus manos una inmensa bola de fuego apareció. Sorprendido, me alejo lo mas rápido que me permiten mis muletas. – Ya me canse de ti, ¡toma! – Patchoulli entonces arrojo con furia el bólido de fuego pero Marisa no se veía preocupada en absoluto. Con gran destreza, la bruja rápidamente se monto en su escoba y alzo el vuelo, esquivando por completo el ataque.
- Vamos… ¿tenemos que hacer esto cada vez que te vengo a visitar? – Comento Marisa mientras comenzaba a tomar libros de las partes mas altas de los estantes. Patchoulli permaneció callada mientras se ponía roja como tomate. De nueva cuenta, la hechicera comenzó a atacar a la bruja con una ráfaga de ataques y danmaku pero la velocidad de Marisa era mas que suficiente para hacer inútil todos sus esfuerzos. No tardo prácticamente nada para que patchoulli se encontrara jadeante de nueva cuenta. Fue entonces cuando una vez mas Marisa bajo al nivel de suelo. - ¿Listo?
- ¿Qué acaso vienes muy seguido? – pregunte un poco sorprendido. La batalla fue muy corta pero no por eso menos sorprendente. El poder destructivo de Patchoulli fue impresionante, pero mas aun fue la velocidad de Marisa… hacia parecer el esquivar esos ataques como algo cotidiano.
- Hahaha, pues más o menos. En serio no tienes idea de a los extremos hasta los que ha ido Patchoulli para deshacerse de mi – Dijo Marisa sonriente y orgullosa. ¿Acaso ser una peste era algo de lo que estar orgulloso?. – Ah usado centenares de muñecos, robots, ha remodelado la librería infinidad de veces, ah creados hechizos y contra hechizos, todo con el objetivo de detener nuestra “relación”, ¡pero el amor siempre ah probado ser mas fuerte!. – Patchoulli nada mas inflaba su rostro en rabia mientras Marisa le levantaba del suelo y le rodeaba con su brazo, como si tomara a su mejor amigo. Por lo visto todas las maneras ingeniosas por las que una hechicera podría abordar un problema tan persistente habían fracasado… me pregunto… ¿Qué tal una aproximación menos elaborada?
Marisa soltó a Patchoulli y avanzo hacia sus escoba y su bolsa, la cual se encontraba repleto de libros ya.
- Bueno, disfrute mucho esta visita. No te preocupes Patchoulli, tomare estos libros prestados de momento. Te los devolveré cuando los desocupe junto con todos los demás. Ah sido un divertido Makoto, uno de estos días vendré a darte una visita a ti para varias – Comentaba Marisa mientras tomaba la bolsa. En ese momento me volteé a Patchoulli.
- ¿Puedo? – le pregunte. Patchoulli me devolvió una mirada llena de confusión, claramente no entendiendo a que me refería. Tome esa expresión como un si. Sin chistar, me voltee hacia Marisa y añadí – Oye, lo siento mucho por esto…
- ¿Eh?, ¿lo sien-?
¡Bonk!
Todo paso muy rápido y a la vez tan lento. Marisa no había siquiera terminado de preguntar porque “lo sentía mucho” cuando le golpee con mi muleta en la cabeza. No fue muy duro, pero supongo que fue lo suficiente para dejarla noqueada. La bruja de pelos dorados simplemente callo de cara hacia el suelo repleto de libros que tiro mientras peleaba con Patchoulli. Fue en ese momento en que de nueva cuenta el silencio reino en la biblioteca. Patchoulli observaba inexpresiva como Marisa caía derrotada ante mi sorpresivo ataque. La observo por unos momentos mas y entonces abrió sus labios para decir:
- Hah… interesante…
- No me pareció correcto que tomara tus cosas tan descaradamente… - comente un poco irritado ante la actitud de esta peculiar persona. Marisa no parecía alguien de malas intenciones pero era obvio que abusaba de Patchoulli. – Aunque creo que exagere un poco… - agregue preocupado viendo como Marisa no se movía en absoluto.
- No te preocupes – dijo Patchoulli – dicen que los idiotas tienen la cabeza dura… estoy segura que estará bien.
- Y-ya veo…
- Debo de admitir… nunca se me había ocurrido hacer eso… - comento la hechicera mientras se llevaba una mano al mentón.
- No lo hagas… - comente un tanto arrepentido.
- Hehehe. – Patchoulli dejo escapar una corta pero muy suave risa. Me agarro totalmente por sorpresa… por unos segundos me sonroje ante tan peculiar, honesta y pura sonrisa. – Heh… supongo que puedo dejarte venir a la biblioteca seguido, siempre y cuando me avises.
Al oír esas palabras ahora el que se sonrió fui yo. Sentía como si hubiera hecho un nuevo amigo en este lugar. Espera… ¡estaba haciendo un nuevo amigo!, que diga… amiga.
- No te preocupes, hehe, cuando venga te avisare con antelación. – le conteste con una gran sonrisa. Entonces recordé... voltee a mi espalda y pregunte - ¿Emm… que hacemos con ella?
- Yo me encargare. Le demostrare todo “mi aprecio y cariño” – comento Patchoulli con una expresión que a diferencia de lo acostumbrado, poseía un leve toque de malicia. Eso era algo mas que muchos aquí parecían compartir… esa sonrisita maliciosa que cada vez que la veía hacia que me recorriera un escalofrió. Daba gracias que siempre esas sonrisas no iban dirigidas hacia mi persona. – Con respecto a los libros, le diré a Koakuma que se encargue de acomodarlos en su lugar.
- ¿Koakuma?
- Koakuma es mi asistente. De de estar trabajando por aquí. – Comento Patchoulli. ¿Podría ser esta tal Koakuma a quien perseguí antes de entrar a la biblioteca?
- ¿Tiene cabellos rojos y alas tanto en la espalda como en la cabeza? – Pregunte haciendo mención de los rasgos que yo considere mas resaltables en esta persona.
- ¿Mmm?, así es. ¿Ya la conocías?
- No… me tope en mi camino aquí pero fue mas bien como… un encuentro brusco eh instantáneo. – Le dije recordando el cómo fue que conocí a esta persona por primera vez.
- Ya veo… bueno. ¿Porque no tomas asiento mientras te busco un libro para leer?
Después de ese extraño y pequeño incidente con Marisa, lo que prosiguió fue un calmado y bastante relajante rato junto a Patchoulli. Ella personalmente me sugirió un par de libros para leer, los cuales aseguraba que eran seguros para mi. Aunque un poco preocupado al principio, tomándole la palabra los comencé a leer. Al principio ella se mantenía bastante callada mientras leía sus libros, pero de vez en cuando entre nosotros brotaba una corta pero interesante conversación… la mayoría de las veces de salía de mi el cuan interesante estaba el libro que me recomendaba, y aunque en mucho menor cantidad, de ella de como lo que leía era ya fuera obvio o bastante innovador. Incluso debatimos un par de veces sobre el contenido de lo que leíamos y nuestros puntos de vista.
Así pasaron varias horas antes de que decidiera que ya era hora de regresar a la mansión. No tuve la oportunidad de conocer Koakuma, pero Patchoulli trataba de reconformarme diciéndome que si no era esta vez, seria la próxima. Supongo que ahora que tengo permiso de Patchoulli de accesar a la biblioteca mis probabilidades de conocer a esta persona son mucho mayores. Con eso en mente decidí seguir mi aventura por la mansión y dejar la biblioteca para otra ocasión.
Por azares del destino (o quizá no del todo) termine llegando a las puertas principales de la mansión y por ende, al jardín frontal. Este era bastante extenso y de un hermoso color verde que contrastaba enormemente con el rojo escarlata de la mansión. Frente a mi se encontraba el portón principal y la derecha de este, la guardiana.
Desde aquel encuentro que tuvimos, su presencia se ah intensificado en mi. Es raro que hable de “el” como “el”, puesto que en esencia somos la misma persona mas simplemente no puedo permitirme pensar que somos uno. “el” y yo somos diferentes… aunque vistamos el mismo cuerpo, aunque poseamos el mismo rostro, no importa como lo ponga y como lo adorne, somos personas muy diferentes. El se había convertido en todo eso que en lo que temía transformarme, y lo peor de todo es que buscaba volverme a mi en lo mismo. Un ser que se antepone a todo y todos… que no busca nada mas que la satisfacción personal y la victoria a cualquier costo. Alguien que no se detiene ante nada para lograr lo que quiere y que callara para siempre a quien se oponga a él o a sus ideales…
Esa era la clase de persona que en verdad yo era…
No, no me podía permitir pensar de esa manera. Día con día lo contenía. Sabia que no podía permitirle un momento, porque de lo contrario seria capaz de borrar todo eso que me hace ser quien soy en estos momentos. Una persona coherente y moral. En donde “el” no podía dibujar una línea yo si podía y era por eso que no podía darle siquiera una oportunidad. Las pocas ocasiones en que lo deje fueron momentos de los que me arrepiento totalmente.
- Ah…
Con el paso de los días suspiro mas y mas. Todos estos debates mentales que tenia ocasionalmente en el pasado se multiplicaron desde que me vi atrapado en cama debido a mi pierna rota. Era obvio que necesitaba movimiento, de lo contario me convertiría en un filosofo… pero tristemente lo único que cuestionaría seria mi propia existencia. El estar confinado a una cama no permite mucho pensamiento filosófico mas halla del ser mismo.
- No puedo permanecer un momento mas acostado, de lo contario me volveré loco – Me dije a mi mismo conforme volteo a mi derecha a ver mi objetivo… la puerta de mi cuarto. Ya había observado, por lo que se sentían como años, a esa puerta por donde aparecían y desaparecían Sakuya, Kanon, Orin y muy ocasionalmente “su excelencia”. Esa vampira seguro que se daba aires de grandeza, diciéndome cada vez que venia que como debía de sentirme halagado por su presencia y su buena voluntad de darme asilo en estos mis tiempos de necesidad. En muchas ocasiones me he sentido tentado a recordarle quien me puso en esta situación en primer lugar.
Lentamente me incorporo de mi cama apoyándome tanto en la pared como en la mesa de noche que tengo junto a mi. Mi pierna ya no me duele tanto como en aquellos primeros días, subsecuentes a la fiesta donde Orin en su insistencia de bailar hizo que se me rompiera, mas sin embargo el dolor de ejercer presión sobre el frágilmente soldado hueso era nuevo y profundo. Aun así mi voluntad de moverme, de salirme de esa cama era mucho mayor a cualquier dolor que pudiera sentir.
Contra todo pronostico logro ponerme de pie, aunque siendo sinceros, mi pierna derecha simplemente me mataba mas y mas con cada segundo que pasaba. En cuanto logre erguirme alcé mi pierna derecha un poco sobre el aire y comencé a recargarme sobre tanto la pared como en mi pie izquierdo. El sentimiento de victoria era dulce y gratificante, pero el dolor parecía cucharadas de vinagre en mi apetitoso pastel de victoria. Lentamente avanzaba hacia la puerta cuando para mi sorpresa la perilla comenzó a girar. ¿Seria Kanon o Sakuya?... no podía ser nadie mas fuera de ellas dos. Orin se había devuelto al subterráneo por unos días y como era de día era altamente improbable que Remilia estuviera despierta. Muy seguramente se venia un regaño de fuera la sirvienta que viniera. La puerta se abrió de golpe y de ella apareció alguien bastante conocido ya, pero que sin duda no era quien hubiera esperado fuera el que me visitase.
- ¿Koro? – susurre un poco sorprendido y aliviado.
- Hey, ¿que tal?, vengo a darme una vuelta, a visitar a los moribundos – saludo Kotaro con una mueca burlesca y estúpida.
- El único moribundo aquí serás tu después de que termine contigo…
- Hahaha – Rio el Oni profundamente – vamos hombre, es solo una broma.
- Como sea…
- Por cierto, ¿Qué haces de pie? ¿Ya puedes caminar?
- La verdad no lo se pero ya no puedo resistir mas tiempo sin hacer nada, todo el día tirado en esa cama del demonio. Sea como sea, pueda o no pueda ya estoy de pie.
- Exactamente… ya estas de un pie… ¡hahahaha! – rio de nueva cuenta Kotaro apuntando al suelo después de verme dando pequeños brincos con mi único pie bueno.
- en serio que te mato… - Le dije entrecerrando mis ojos y viéndolo con odio.
- Hahahaha
Kotaro no me visitaba tan a menudo como lo hacían Kanon y Sakuya. Seguro, el se quedaba también en la mansión de Remilia pero a diferencia de mi el si se podía mover de un lado para otro con total libertad por lo que el tiempo que yo tenia que estar en reposo él lo aprovechaba para pasearse por los alrededores de la mansión o para ayudar en los que aceres domésticos. La verdad no me sorprendía… Kotaro siempre ha sido un pervertido… desde que se solucionaron nuestros problemas con Remilia, Kotaro volvió a su antigua actitud de bobo corretea-faldas. Si no era con Orin era con Sakuya y si no era con Sakuya era con Kanon. Lo que me preocupa es que con cada día que pasa mis miradas amenazantes tienen menos efecto en el. Temo que el día en que tenga que matarlo de verdad por hacer un movimiento en Kanon este cerca. Sin embargo y fuera de todas sus perversiones, cuando Kotaro me visitaba me contaba de los lugares que había visto, la gente que había conocido y las cosas que había hecho. Esa era también una de las razones por las que ya no podía seguir tendido… oírlos hablar a todos ellos, de lo que hacían y conocían solo me hacia inquietarme, sentir curiosidad y querer salir a explorar un poco por mi cuenta.
Conforme recorríamos el pasillo (con la ayuda de Koro de quien me recargaba) recordé a una persona muy especial a quien no había visto ya en un buen rato. Me preguntaba que había sido de ella en todos estos días.
- ¿No has visto a Lyrica? – pregunte a Kotaro quien no parecía estar pensando en nada
- ¿Eh?, ¿Te refieres a la fantasma del instrumento alargado?... no, no la eh visto. – me respondió sin hacer mucha memoria.
- Ya veo.
- Kotaro y… ¿Makoto?. ¿Se puede saber que hacen aquí?... no tanto por ti Kotaro, si no por ti Makoto… debes de estar guardando reposo aun.
Una voz bastante refinada resonó por nuestras espaldas. Instantáneamente tanto Kotaro como yo nos detuvimos. El oni se volteo hacia mi con cara de “¿Qué hacemos?” mas yo no tenia respuesta alguna para su pregunta.
- ¡Ah!... señorita Sakuya… buen día el de hoy, ¿no es así? – Comento Koro mientras nos volteábamos lentamente hacia la elegante sirvienta. Aun me parecía impresionante como Sakuya podía encontrarse tan activa y despierta a estas tan tempranas horas. Por lo que había escuchado ella sola era quien se encargaba de relativamente toda la limpieza de la mansión y no solo eso, también del lavado de ropas, cocina, alzado y por encima de todo, atender a su ama durante la noche que era cuando “su excelencia” se encontraba despierta. En serio… ¿Cómo le hacia?, yo por mas que me esforzara no podría con su horario… sin dormir nada o descansar en absoluto.
- Si, lo es – respondió Sakuya – más aun no responden mi pregunta… - Kotaro se encogió al fallar su intento por cambiar el tema y esquivar tan incomoda situación.
- Ya me canse de estar tirado en cama. Mi pierna ya se encuentra mucho mejor… tanto que siento que puedo correr un maratón. – Le respondí con decisión. No planeaba volver a esa endemoniada cama si no hasta altas horas de la noche y nomas para dormir mis horas reglamentarias de sueño… quien sabe… estaba tan harto de esa cama que a lo mejor me dormía esta noche en un sillón o en el suelo mismo. Cualquier cosa menos esa cama.
- ¿Y es por eso que cojeas y ocupas ayuda para poder moverte? – Dijo Sakuya apuntando a mi pobre pie derecho, el cual lo mantenía alzado en el aire en todo momento.
- Ugh… - Sakuya… siempre tan perspicaz, siempre tan directa. – P-pues no… pero es verdad que ya me siento mejor. Quizá no como para correr y hacer movimientos bruscos, y también es verdad que ya no puedo permanecer ni un segundo mas acostado sin hacer nada.
Sakuya nos observaba sin decir nada. Su expresión en un principio era de seriedad total pero lentamente se fue transformando en una de resignación. Koro y yo nos volteamos a ver momentáneamente, casi preguntándonos con la mirada que ocurriría ahora.
- Enserio… si serán hombres – Dijo Sakuya girando su rostro de izquierda a derecha. – Muy bien… aun pienso que debes permanecer mas tiempo en reposo, pero si tienes las energías para llegar hasta aquí y decirme eso, supongo que ya te encuentras mucho mejor.
Tanto Kotaro como yo nos sonreímos al escucharla. Ni el ni yo tendríamos que sufrir alguna clase de represalia de Sakuya y eso nos alegraba… bueno, a el mas que nada. A mi me alegraba el hecho de poder finalmente salir de ese cuarto.
- Pensábamos darte esto mas luego, ya que estuvieras recuperado en su mayoría, pero parece que te nos adelantaste. – agrego Sakuya con una sonrisa. ¿A que se refería con algo para cuando ya estuviera mas recuperado?.
- ¿Eh?, ¿De que hablas? – pregunte expectativo.
De repente y sin previo aviso en las manos de Sakuya aparecieron dos pedazos de madera alargados. Del lado superior eran anchos y estaban acolchonados y del lado opuesto terminaban en una punta gruesa. Su forma la reconocí instantáneamente mientras que Kotaro no comprendía que clase de regalo era ese.
- ¿Qué es eso? – Pregunto Kotaro confundido ante tan extraño presente.
- Muletas – respondí. Era justamente lo que necesitaba. Me sorprendía que Sakuya hubiera sido tan considerada conmigo como para conseguirme esto. Más aun, me sorprendía el hecho de que hubiera muletas aquí. – Esto es perfecto…
- Toma – Dijo Sakuya mientras me las entregaba. Sin perder un segundo me solté de Kotaro y casi de un brinco coloque las muletas bajo mis brazos. Impresionantemente eran bastante cómodas con mis axilas. En el pasado ya había usado muletas cuando mis amigos se quebraban un hueso del pie por jugar o por otras cosas y siempre que les pedía las muletas para probarlas las encontraba extremadamente incomodas.
- Wow… ¡son perfectas! – comente extasiado. Con esto finalmente rompía toda atadura que tenia con esa cama que me mantuvo preso por semanas. Como un niño con bicicleta nueva comencé a andar por todos lados. Caminaba hacia el frente, luego me volteaba y me devolvía, todo con una sonrisa de bobo en mi rostro. Después de unos momentos de pasearme sin sentido me voltee a Sakuya y con una sonrisa llena de gratitud le dije – Enserio… muchas gracias.
La sirvienta solo se sonrió – No es a mi a quien deberías darle las gracias… fue Kanon quien sugirió tan simpático accesorio y fue la señorita Patchoulli quien lo elaboro. Yo solo eh sido quien te las ah entregado.
- Ya veo… entonces tendré que agradecerles a ellas por tan grandioso regalo.
- Hehe… me alegra que te guste. Bueno muchachos, con su permiso me retiro. Aun quedan muchas cosas que hacer en la mansión. Se acerca la hora de la comida y aun no tengo nada preparado…
- Heh… muy bien Sa- No terminaba mi oración cuando aquella misteriosa sirvienta ya había desaparecido. Siempre era así, incluso cuando me venia a saludar a mi cuarto, dejarme comida o demás, se quedaba unos momentos a charlar y como cual fantasma, de un segundo a otro, desaparecía. Me gustaba pensar que era mala con las despedidas y que por eso desaparecía tan repentinamente como lo hacia.
Kotaro y yo nos volteamos a ver por un segundo y ambos, alzando los hombros dimos la situación por finalizada. De nueva cuenta reanudamos nuestro camino sin rumbo, mas sin embargo esta vez me desplazaba felizmente sin ayuda alguna.
- Así que ahora tienes 3 pies… - comento Kotaro sonriente
- Puedo con simplemente uno, pero es mas difícil y molesto. – le conteste no dándole mucha importancia a su burlesco tono.
- Hehe. ¿Conque si?. La verdad nunca en mi vida había visto algo parecido… - Kotaro se acerco a mi mientras tocaba las muletas cuidadosamente.
- ¿No?... y cuando alguien se rompe una pierna, ¿Cómo le hacen? – le pregunte un poco expectativo de su respuesta.
- ¿Romperse una pierna?, ¡Hah! - Simplemente rio con fuerza – Parece que olvidas quienes somos mi gente y yo.
- ¿Acaso no ocurren accidentes en la ciudad antigua o que? – pregunte nuevamente. Me costaba creer que no hubiera esta clase de percances entre seres tan amantes de la bebida y la pelea… 2 cosas que juntas rara vez llevaban a algo bueno.
- Nosotros los Onis tenemos músculos fuertes, pero huesos aun mas fuertes. Habrá ojos morados, dientes en el suelo y una que otra cortada, pero jamás veras a un Oni siquiera un dedo roto. – Kotaro sonreía con un orgullo tal que me hacia recordar un poco a Remilia.
- Y-ya veo… - comente sin mucha emoción. La verdad no quería darle muchos aires, porque si no luego comenzaría…
- Hehe, claro… nosotros no somos frágiles como los humanos. Levantan solo 1 tonelada y ya andan gimiendo de dolor y pidiendo sentarse.
- Anda… ¿y como sabes eso si jamás habías visto un humano si no hasta que llegue yo? – Bleh… solo comenzaba este amigo…
- E-ehm… me contaron… por hay… si… - Dijo Koro titubeante. Hehe, era divertido callarlo de vez en cuando, en especial cuando se le subían los ánimos a la cabeza.
- Aja… - simplemente suspire.
Heh… en cierta forma extrañaba esto. Caminar por hay, hablar de nada mas que tonterías con alguien. Por todo este tiempo estuve recluido en mi dormitorio con nadie si no el casual visitante, que aunque bienvenido, no hacia mucho para calmar mi ansiedad y desesperación. Además hacía rato que ya no platicábamos como ahorita Kotaro y yo… no desde aquella vez, la noche (1 semana después) que llegamos por primera vez a la mansión.
- ugh!... – Gimió Kotaro mientras se agarraba del estomago.
- ¿Qué ocurre? – pregunte mientras me volteaba a verle. Su semblante se empalideció ligeramente.
- N-nada… simplemente ocupo hacer una escala técnica… con urgencia. – respondió a duras penas Kotaro. En su rostro se podía ver esa expresión que muchos traen cuando “eso” los agarra por sorpresa.
- Ya veo… entonces córrele por que te alcanza – agregue con burla. Heh… de huesos fuertes pero estómagos cortos.
- ¿Qué me alcanz-?... – Kotaro callo. Repentinamente se irguió y estrujo el estomago mas duro. – Ya entendí… ¡nos vemos al rato! – grito Kotaro mientras se echo a correr.
- Hehehe…
De un momento para otro me encontraba solo. Sin chistar reemprendí mi marcha errática por la mansión. La verdad no lo esperaría en ese lugar… por un mes y medio estuvo atorado en un solo lugar y todos sabían donde encontrarme. Ahora que puedo moverme les daré un poco mas de trabajo hacerlo.
Conforme caminaba por los pasillos me pude dar cuenta de muchas cosas que no me había fijado con anterioridad. Aquella primera vez que entre lo hice apurado y en secreto… deambule con temor a ser descubierto por lo que siempre andaba atento a cualquier sonido, sombra o detalle que pudiera ahorrarme algún encuentro desafortunado. Ahora sin embargo que no contaba con la presión de ser descubierto y muerto en el momento podía fijarme en esos otros detalles… detalles no de vida o muerte.
Primero que nada y lo que mas impacto tubo sobre mi fue el darme cuenta que los pasillos ya no eran tan largos como aquella primera vez que entre. En ese entonces recuerdo que fácil me tomaba decenas de minutos ir de una esquina a otra. Ahora con solo un par de ellos daba la vuelta completa. Antes ver el fondo me era imposible... ahora estaban casi al alcance de mi mano. En mi mente comenzaba a dibujar un plano mental de la mansión. Aquella vez mi plano mental del interior de la mansión estaba totalmente disparejo… tanto que hacia que me doliera la cabeza, pero ahora era tan coherente que no podía evitar sentirme tonto por haberme perdido en aquella ocasión.
- Sin duda manipular el tiempo y por ende el espacio es algo bastante conveniente para una sirvienta. – Murmure para mi mismo, recordando lo que Kanon me había dicho una de las varias ocasiones que me visito. No podía comprender bien para que había hadas sirvientas en la mansión si quienes hacían la mayoría… no, TODAS las labores de la mansión eran Sakuya y Kanon. Así hasta yo… trabajar haciendo nada y que me paguen por eso mismo. Supongo que si no fuera por esa habilidad de manipulación temporal, el limpiar esta mansión entre solo dos personas seria imposible…
Otro detalle del que me di cuenta tanto ahora como antes fue la extremadamente reducida cantidad de ventanas que la mansión tenia. Era lógico si recordaba quien era el dueño de tal lugar. Mas sin embargo y de nueva cuenta lo veía algo innecesario ya que a tal vampira jamás se le veía por las horas en que el sol abundaba.
- No parece haber mucha lógica detrás de este lugar… - murmure de nueva cuenta.
Continuaba mi expedición del lugar, fascinado por los muchos detalles que veía. Pinturas con un estilo bastante europeo abundaban por entre las paredes. Velas en cada esquina y mueble con el que me topaba iluminaban los anchos y largos pasillos. Diría que no serian necesarios viendo como afuera el sol brillaba con vigorosidad pero debido a la ínfima cantidad de ventanas, dichas velas estaban mas que justificadas. La arquitectura del lugar era de un sabor exquisito, ostentando ornamentaciones en cada pared, puerta, pillar y ventana con la que me topaba. Ya lo suponía, pero sin duda alguna podía asegurar que este lugar era totalmente europeo, mas no podía especificar una fecha. Me llamaba mucho la atención debido a que la verdad, el lugar simplemente no encajaba con sus alrededores. Tanto la ciudad antigua como el aldea humana tenían ambientes muy japoneses, esta mansión era todo lo contrario… totalmente occidental. ¿Cómo era posible que semejante lugar estuviese aquí en Gensokyo?, casi parecía que mas que haber sido construido aquí, la mansión hubiese sido movida de lugar.
Continúe caminando, observando con minucioso cuidado cada detalle, cuando de repente esas paredes de madera rojiza y esos cuadros con pinturas tanto escénicas como de retratos de gente que no podía reconocer cambiaron bruscamente a un burdo metal forjado de color grisáceo. Extrañamente reconocí esa puerta sin problema alguno puesto que era aquella misma puerta que abrí en ese momento en que mas necesite esconderme. Si no mal recordaba, y estaba seguro que no lo hacia, detrás había unas largas escaleras que llevaban a una oscuridad desoladora.
Lentamente me acerque hacia esa imponente barrera. Podía sentir como con cada paso que daba mi mente se acordaba mas y mas, como si mi subconsciente intentara con todas sus fuerzas el evitar que me acercara. Para mi sorpresa, como si me hubieran traicionado mis ojos o como si Sakuya me hubiera paralizado en el tiempo y me hubiera movido ella misma, ahora me encontraba frente a la puerta de acero. Por unos segundo me quede hay, sin hacer nada y entonces, titubeante, alcé mi mano y la coloque sobre el frio acero. No tome el picaporte… no se porque, pero no me sentía con la confianza de hacerlo. Era ridículo… incluso por solo tocar la puerta me sentía presionado eh inseguro. Era extraño ese sentimiento… tener una puerta y tener miedo de abrirla.
- ¡Ah!
Rápidamente quito mi mano experimentando un tremendo escalofrió y un extraño sentir. No podía ser… estaba seguro que aquella vez que abrí la puerta vi que esta tenia un increíble grosor. Entonces… ¿Entonces porque sentí como si alguien colocara una mano del otro lado de la puerta?.
En esos momentos solo podía imaginarme a mi parado de un lado y a esa misteriosa niña poniendo su mano del otro lado justo donde la mía se encontraba y entre los dos una puerta no de acero, si no de total oscuridad.
Jadeante, alcé mi mano y observe como me temblaba descontrolada. Hice un puño tratando de recobrar mi temple y aunque me costó unos momentos, lo conseguí. De nueva cuenta alcé mi mirada hacia la puerta y comencé a juntar mi valor y coraje. Sentía que le abría una puerta a “el”… pero no podía permitirle tener control sobre estos toda mi vida. Lentamente comencé a acercarme de nuevo hacia esa puerta… específicamente hacia el picaporte. Ya no huiría mas a mis temores. Ya me encontraba a solo unos centímetros de ella cuando…
¡BAM!
Repentinamente algo o alguien me golpea con fuerza en la espalda, pero mas que un golpe hubiera parecido como si alguien me envistiera.
- ¡P-perdón!, lo siento… ¡traigo prisa! – Se escucho una voz a mis espaldas. Aunque el golpe se sintió algo violento, no tubo la suficiente contundencia para ladearme mas de unos pocos grados. Fue en parte gracias a las muletas que sujetaba por lo cual me mantuve en mi lugar. Indignado por tal embiste y tan pobre disculpa, me volteé dispuesto a reclamar una disculpa mas acorde a la situación pero al hacerlo simplemente me calle. Me calle por tan insólita vista. Frente a mi caminaba a toda velocidad una persona muy curiosa. Llevaba lo que parecía ser un vestido de color vino, camisa blanca y un chaleco negro. Ostentaba una larguísima cabellera de un color tan rojo como el de Kotaro, pero lo que mas me llamo la atención fueron esas curiosas alas. Eran muy parecidas a las de Remilia pero muchísimo más pequeñas… quizá solo un cuarto del tamaño de la vampira, y mas raro aun, otro par de alas en la cabeza… una ala encima de donde uno tiene las orejas. No pude contemplar mas ya que casi en cuanto volteé esta ya se encontraba tomando la esquina del pasillo.
- Y yo pensaba que ya conocía a todas las caras peculiares de esta mansión…
En ese momento me dio curiosidad… ¿Quién era esa persona?, ¿A dónde iba con tanta prisa?. Qué mejor manera de descubrirlo sino siguiéndola. Apenas daba un paso cuando recordé lo que en esos momentos estaba haciendo. Voltee a ver la puerta y de nueva cuenta un escalofrió recorrió mi cuerpo. Era escalofriante es solo pensar lo que me había ocurrido en aquella ocasión, pero no podía culparla. Suspire profundamente y me hice la promesa de volver. Esa niña sufría un dolor parecido por el que yo había pasado y no me podía permitir dejar que algo así se repitiera. Fuera mi padre o fuera una vampira, ver a alguien pasando por eso hacia mi sangre enardecer y mis sentimientos entristecer.
Sin embargo, lo que mas me interesaba en estos momentos se alejaba a paso acelerado por lo que ya no podía perder ni un segundo mas. Agarre con fuerza mi muletas, apreté mi pierna derecha y acelere la izquierda. Comenzaba la persecución.
Heh, quizá no era ni la mitad de veloz de lo que era con mis dos piernas en buen estado, pero debo de admitir que la velocidad que alcance aun estando incapacitado me sorprendió en absoluto. Usando mi pierna izquierda de soporte y las dos muletas como impulsores logre conseguir una muy buena velocidad. Al dar la primera vuelta, pude ver que no muy lejos estaba aquella mujer de cabellos rojos y alas de demonio. Emocionado por mi nueva velocidad (que se sentía fenomenal por no haberme movido en mucho tiempo) continúe mi carrera por darle alcance. Presentía que mas que ser relativamente veloz, aquella chica no era del todo rápida. Conforme la muchacha continuaba, yo seguía. Me costaba ganarle terreno, pero por lo menos sabia que a este ritmo no la perdería de vista. Pasaron unos momentos y tanto ella como yo no nos deteníamos. En el camino cruzamos muchas hadas que aunque llevaban trajes de sirvientas no hacían absolutamente nada. La mayoría se encontraba platicando y otras comiendo con sonrisotas de oreja a oreja. Lo que era mas el colmo es que todas tenían utensilios de limpieza junto a ellas… escobas, sacudidores, trapos y cubetas pero todos estaban sin utilizarse y los muebles se podían observar a medio limpiar. Esto simplemente me hacia preguntar de nueva cuenta, ¿Por qué contratar hadas para esta clase de trabajo si al final no hacen absolutamente nada?. Supongo que ese es uno mas de los muchos misterios que encontrare en esta tierra de fantasía.
No tomo mucho para que aquella chica tomara una ultima vuelta mas. Lo supe rápidamente porque al darla yo también me tope con una puerta de gran tamaño. Esta puerta la recordaba puesto que del otro lado estaba esa enorme biblioteca. Adentro había gigantescos estantes abarrotados de libros, y entre todo eso, aquella chica de cabellos purpura, de frágil semblante y de muy, muy pocas palabras. Patchoulli Knowledge si no mal recordaba. Poco me habían hablado de ella, pero si había algo en lo que todos coincidían era en el hecho de que era alguien muy reservada. Por un momento me quede hay parado, contemplando la puerta, decidiendo si entrar o no.
- Heh… necesito darle las gracias por este regalo, ¿no es así? – me dije a mi mismo, buscándome una excusa para entrar. La verdad tenia curiosidad y quería conocer este lugar de pies a cabeza.
Lentamente abrí la puerta y con cautelo entre. Una vez dentro comencé a avanzar de nueva cuenta sin rumbo por entre los millares de estantes que se podían observar. Extrañamente, a pesar de que el lugar no parecía tener ventana o vela alguna estaba tenuemente iluminado. No me tomo mucho comenzar a tropezar con los centenares de libros que se encontraban esparcidos por el suelo. El lugar era un tremendo relajo. Comenze a batallar tanto para cruzar el mar de libros que me vi obligado a retroceder y buscar otro camino. No recordaba si estaba igual de desordenado aquella vez que entre y me tope con Orin y Kotaro.
Continúe avanzando, volteando de un lado a otro en esperanza de ver a alguien hasta que por fin mi paciencia fue recompensada. Al llegar a una de las muchas esquinas que había entre los estantes, una fuerte luz me cegó momentáneamente. Rápidamente me cubrí los ojos y cuando por fin se acostumbraron a la luz pude notar que la fuente de esta no era mas que una sencilla vela. Esta se encontraba sobre una pequeña mesa redonda en donde se encontraban fácil una docena de libros, unos abiertos y otros cerrados pero casi todos apilados unos encima de otros. Me acerque a este oasis luminoso como cual palomilla a un foco. Una vez hay comencé a hojear los curiosos libros. La gran, gran mayoría estaban escritos en lenguajes que no podía comprender o siquiera reconocer. Algunos incluso hacían que me doliera la cabeza por el simple hecho de hojearlos. Veía los caracteres y no podía evitar sentir que leía alguna clase de hechizo mágico o alguna maldición antigua. En ese momento mis ojos comenzaron a pesarme. Las letras parecían comenzar a despegarse de la hoja y a bailar frente a mi. Era como si me llamaran a jugar con ellas… lentamente podía sentir mi cuerpo doblarse de frente hacia estas, mis ojos perderse en su baile y mi mente divagar mas y mas halla de lo que podía controlar.
- Con tu permiso…
Repentinamente, aquel libro que tenia frente a mi fue cerrado de golpe y quitado de mis manos. En ese momento todos mis sentidos volvieron a mi como si fueran perseguidos por el mismo demonio.
- ¡Ah!... ¿Q-que paso? – pregunte perdido en el momento. Lleno de adrenalina y sorpresa comencé a voltear a todos lados y hay, parada junto a mi, sosteniendo aquel libro que hace unos momentos me encontraba leyendo perdidamente se encontraba esa mujer de cabellos morados y expresión… valga la ironía, inexpresiva.
- No deberías de estar aquí… - dijo tajantemente Patchoulli – tanto por tu pierna como por lo peligroso que es este lugar para alguien como tu.
- ¿P-patchoulli? – Le pregunte aun confundido y sumamente sorprendido.
- Si, así es. Ya nos habíamos visto pero supongo que este es nuestro primer encuentro formal. – comento Patchoulli poniendo el libro bajo su brazo y dándome una mirada que en su mejor forma se podía definir como… floja.
- Si… en aquella ocasión… - murmure en voz baja, recordando el desastre que ocasionamos esa vez. Menos mal Lyrica no se encontraba aquí en estos momentos. No fuera a iniciar otra pelea entre estas dos.
- Como sea, no deberías estar aquí. – reitero la extraña bibliotecaria
- ¡Ah!, sobre eso… es que… - titubee un poco buscando una buena razón de porque me encontraba en ese lugar. En realidad la razón era sencilla, pero si le decía porque estaba allí a tan seria persona, lo mas seguro es que me llamara acosador o algo por el estilo. Entonces recordé otro muy buen detalle de porque podía estar allí en la biblioteca. – ¡Vine a darte las gracias!
- ¿Las gracias? – Los ojos de patchoulli se abrieron un poco ante mi sorpresiva vigorosidad.
- Si, por las grandiosas muletas que me hiciste. Sakuya me dijo que fueron tu y Kanon quienes me hicieron esto. – Patchoulli volteo su atención hacia las muletas, las cuales las comencé a mover de frente para atrás.
- Ah, si. – comento Patchoulli ya no muy interesada. – No fue nada. A quien deberías de agradecer es a tu hermana, fue ella quien con fervor me pidió si podía realizar esto. Realmente acepte ya que me intrigo el diseño.
Valla que si era bastante antisocial esta persona… ni siquiera unas gracias podía tomar de forma honesta, mas sin embargo esta actitud no le restaba gratitud a mis aseveraciones.
-Ya veo. Aun así, muchas gracias por tomarte la molestia de hacer esto. – le agradecí desde el fondo de mi corazón y a la vez, me doble hacia el frente a como pude, en reverencia.
- ¡Ah!... Ehm… eh… T-te dije que no era nada, ¿Qué no?, anda… - Patchoulli rápidamente me comenzó a alzar. Su rostro se veía un poco sonrojado. Valla, parecía que no era buena en recibir las gracias. Hehe… eso la hacía ver un poco linda. – Anda, te dije que te fueras…
- Ow… ¿porque quieres que me valla tan rápido? – dije poniendo una cara de tristeza. La verdad es que después de ver su cara de pena me sentí un poco mas en confianza. Al principio su semblante de seriedad total me intimidaba, pero ahora que había agarrado confianza me sentía capaz de moverme con mas seguridad, y no solo moverme físicamente.
- Valla, en serio. Eres igual a tu hermana como cuando llego aquí por primera vez. – comento suspirando la misteriosa chica mientras dejaba el libro sobre la mesa de nuevo. – Este lugar no es seguro para alguien sin capacidades mágicas como tu. El solo leer un libro aquí freira tu cerebro como una uva al sol. – No comprendía muy bien a qué se refería pero me sentí intelectualmente ofendido por ese comentario.
- ¿A que te refieres? – pregunte un poco molesto
- Por si no lo has notado esta es una biblioteca… mi biblioteca, y yo soy una hechicera.
- Pues, me había percatado en lo de biblioteca, mas no sabía que era tuya y si me preguntas, no pareces una hechicera del todo. ¿Qué no las hechiceras son así, viejas, llenas de arrugas, uñas largas, con calderos, sombreros puntiagudos y gatos negros?.
- Has leído muchas historias , ¿no es así?
- Me declaro culpable…
- No todas las brujas son tan estereotipadas como crees. De hecho, muy pocas son como dices. Extremadamente pocas.
- ¿Y porque es eso?
- Porque los hechiceros no envejecemos.
- ¿No envejecen?
- No. Tampoco tenemos la necesidad de alimentarnos. Esto hace que nuestros metabolismos se congelen y nuestros cuerpos no envejezcan en absoluto.
- ¿E-Entonces como subsisten?
- Vivimos de la magia que tomamos del ambiente y que generamos al realizar hechizos.
- Oooh.. ya veo. Bastante interesante. ¿Y que clase de hechizos conoces?
- Pues la verdad conosc-…. – De repente callo Patchoulli.
- ¿Que ocurre?
- Lo admito. Eres ingenioso…
- Hehehe… me atrapaste
- Ya vete… hablas demasiado… te dejare volver cuando aprendas a estar callado.
Hehehe, le tomo unos momentos pero a final de cuentas Patchoulli vio a través de mis intenciones. Aunque funciono por un momento y pude sacarle platica, ella rápidamente noto que la estaba jalando hacia una conversación y me corto la platica. Fue corto, mas sin embargo me alegra que fue mas que suficiente para romper el hielo entre nosotros.
- Aun no me dices porque este lugar es peligroso para mi. – Le pregunte, tratando una vez mas de despistarla con una conversación profunda. Patchoulli suspiro profundamente y con cara de enfado me volteo a ver.
- Mira, la gran mayoría de estos libros son libros de hechizos. Contienen magia muy poderosa y para un humano común y corriente como tu, estos libros resultan peligrosos. – Patchoulli tomo uno de los libros que tenia al alcance y lo comenzó a hojear frente a mi – La magia de los libros no se encuentra en uno, si no en los libros mismos. Al leer un libro de magia, la magia que el escritor plasmo en sus palabras se comienza a transferir hacia ti y es por eso que solo alguien con capacidades mágicas iguales o mayores al autor es capaz de aprender los hechizos. Alguien sin una onza de magia como tu simplemente “reventaría” por leer uno de estos libros.
Conforme Patchoulli me explicaba cual era el asunto con estos libros, mis ojos se perdían en las paginas del libro que hojeaba. A diferencia de hace unos momentos, en esta ocasión pude mantenerme concentrado en lo que decía, pero bien podía sentir como mi mente lentamente comenzaba a divagar en las hojas de aquel libro. Fue en ese momento que deje de ser obstinado y comprendí lo que estaba pasando. Conforme Patchoulli cerraba el libro mi mente se volvía a aclarar.
- E-eso explica muchas cosas… - comente un poco apenado por mi actitud de hace unos momentos.
- Muy bien, si ya comprendiste entonces es mejor que te vallas ya antes de que cualquier otra cosa pa-
¡BOOOOOOOOOOOOOOM!
- se…
Hoy parecía ser un día de sorpresas. Primero las muletas, luego el choque a mi espalda por esa misteriosa chica cabello rojo y ahora una estruendosa explosión. Ni siquiera había terminado Patchoulli de hablar cuando una violenta explosión sacudió el lugar, tirando mas libros al suelo. Parecía que en cualquier momento los libros apilados alcanzarían una mayor altura que incluso los estantes que los contenían en primer lugar. Al oír el estallido me paralice. El ruido provocado por este fue suficiente para sacudir el suelo bajo nuestros pies, pero más me sorprendió el hecho de que Patchoulli no se viera sorprendida por esto del todo. En su rostro no se veía sorpresa, si no molestia. Era como si de alguna u otra manera supiera que esto iba a pasar mas no aprobaba en absoluto el hecho. Casi como si esto fuera algo molestamente rutinario.
- ¡Aha! – resonó con potencia una voz que me era totalmente desconocida. – ¡Todos tus libros son pertenecen a mi!
- Por los dioses… ya comenzó… y justo ahora que estas aquí… - Dijo patchoulli llevándose la mano al rostro. – Rápido… ¡vete antes de que todo se complique mas de lo que ya esta!
Patchoulli me comenzó a empujar hacia donde estaba la salida aunque debo admitir que sus esfuerzos eran totalmente ridiculizadles. Cuando me empujaba casi sentía como si yo fuera quien la empujara a ella… en pocas palabras se podía decir que a pesar de todos sus esfuerzos no me movía ni un solo centímetro.
- Ah… ah… q-que pesado… estas… - comento jadeante la hechicera. Parecía que casi se desmayaba.
- ¿De que hablas? – pregunte increíblemente confundido de toda esta situación – Si apenas y peso 75 kilogramos… además de que ando en muletas, hasta una mosca me mueve en estos momentos. Pero dejando eso de lado, ¿sabes que esta ocurriendo? – agregue un poco preocupado de tal explosión.
- E-es… ella… - dijo aun jadeante.
- ¿Ella?
En ese momento, sobre nuestras cabezas apareció una persona. Para mi asombro, aquel peculiar nuevo personaje se encontraba levitando sobre lo que parecía ser una escoba. Incluso desde acá abajo, a pesar de lo relativamente oscuro que estaba la biblioteca, a pesar de estos y muchos otros detalles pude distinguir que esta persona llevaba un vestido de color negro, sobre el cual tenia un mandil de color blanco que se veía sucio por la tierra que se encontraba flotando alrededor después de la explosión. Sobre su cabeza, una larga cabellera de color dorado meneaba por el viento (del hoyo recién hecho en la pared) y de lado ostentaba una pequeña cola de caballo atado por un moño verde y sobre todo esto, o la ironía… un sombrero negro el cual terminaba en punta.
- ¿Es una bruja? – pregunte confundido
- ¡Así es!, ¡yo soy una bruja! –exclamo con potencia nuevamente quien fuera que se encontraba sobre nosotros. Con cada segundo que pasaba esta persona se acercaba mas y mas a nosotros. Mientras tanto la pobre Patchoulli, quien aun recobraba su aliento y sus fuerzas, le envió una mirada furica a la bruja.
- No eres mas que una simple ladrona que además de deberme todos los libros que te has llevado, me debe ahora una pared nueva. – grito Patchulli con las pocas energías que parecía había logrado recaudar en estos momentos.
- ¿Ladrona? – esta situación nada más me confundía mas y mas. Por alguna razón no sentía que estuviéramos en alguna clase de peligro, mas aun así, no estaba de mas estar en guardia.
- Claro que no… un ladrón roba, yo tomo prestado. Es muy diferente. – se excuso la misteriosa mujer, ya a muy poca distancia de nosotros.
- Lo prestado se devuelve… - Dijo Patchoulli recuperando su serio semblante. Parecía que ya se había recuperado de su fallido intento por sacarme de ese lugar. – Y si no mal recuerdo ya te has llevado fácilmente 100 de mis mejores libros e inventos. ¡Los cuales te llevaste sin siquiera pedírmelos!... no me hagas decir el tiempo que ya te los has “auto-prestado”.
- Ese es tu problema Patchoulli, nunca has sido un alma caritativa… si fueras mas generosa tendrías muchos amigos. – comento la bruja por fin llegando a nivel del suelo. Ahora la podía ver con claridad. En efecto, aquella persona tenia toda la pinta de una bruja con excepción de ser una anciana y tener un gato negro. Todo lo demás sin embargo encajaba en su lugar a la perfección.
- No necesito amigos...
- No, no, no. Como tu amiga me siento obligada a ayudarte a combatir tu problema. El primer paso para hacer nuevos amigos es compartir, así que te ayudare con eso en este momento. – dijo la bruja mientras se bajaba su escoba y comenzaba a asaltar sin piedad las estanterías.
- ¿Quién eres tu? – Me atreví por fin a hablar. Todo este rato estuve observando y escuchando en confusión, pero viendo como nadie me prestaba atención decidí buscar respuestas yo mismo.
- Ella es Ma-
- Yo soy una simple y ordinaria brujita – respondió la extrovertida mujer, interrumpiendo a su introvertida contraparte.
- ¡Una simple y ordinaria ladrona común! – agrego Patchoulli mas exasperada aun. La joven de cabellos purpura solo veía casi en total impotencia como esta mujer tomaba libros de los muchos estantes que nos rodeaban. Parecería como si estuviera en un buffet y pudiera elegir tomar de lo que quisiera, cuanto quisiera.
- ¿Y tu quien eres? – Me pregunto la misteriosa “ brujita”, interrumpiendo sus delictivas actividades. – No te había visto antes… patchoulli, acaso el es –
- Soy Makoto Ichiharu. – Dije interrumpiéndole.
- ¡Ah!, así que tu eres de quien han estado hablando las noticias y los rumores. – comento la joven güera. – Por cierto, mi nombre es Marisa Kirisame.
- ¿De que hablas? – pregunte no dándole mucha importante a su nombre.
- Desde ya hace rato se habla en la aldea de un extraño que apareció de la nada, acompañado por youkais. Venia buscando problemas con el “demonio escarlata.” No solo eso, al poco tiempo de que comenzaron esos rumores salió una noticia bastante peculiar en bunbunmaru. “Caos en la mansión escarlata”. La verdad nadie se creía que un humano hubiera sido capaz de siquiera entrar por la fuerza a la mansión de Remilia.
- … - No dije nada. La verdad no me sorprendía que existieran tales rumores. Aquella vez que fui a la aldea humana fui recibido solamente con miradas indiferentes y espaldas heladas. Entendí a la perfección que no era nada bienvenido en aquel lugar. Sin embargo había algo que me intrigaba.
- ¿Bunbunmaru?
- Así es. Deberías sentirte halagado… ¿O mas bien avergonzado?. Cuando se refiere a aparecer en el periódico de Aya nunca se sabe. Parece que Remilia se tuvo otro secreto bien guardadito. – Aquella bruja que se hacia llamar Marisa comenzó a acercarse a mi cual gato curioso. – Ahora que te veo en persona no pareces la gran cosa, pero supongo que algo bastante rescatable debes de tener para haberte ganado el favor de Remilia.
De nueva cuenta guarde silencio. No sabia que tanto se había hablado de mi situación fuera de la mansión pero presentía que lo mejor seria tener tanta discreción como se pudiera. De por si Gensokyo ya era un lugar peligroso para alguien como, no me quería imaginar que pasaría si prácticamente TODO Gensokyo se enterara de mi presencia y mi situación. Ya tenia mis manos bastante llenas lidiando conmigo mismo y con Remilia. Y hablando de ella… tristemente Marisa no se encontraba muy lejos de la realidad. Sentía que de no ser por mi sangre, Remilia no se hubiera molestado en darme un lugar donde quedarme sabiendo que apunto a vencerle y mas aun, conociendo ese lado mio que eh tratado de esconder de todos.
- ¿Si ya terminaste de hablar porque no te vas? – resonó una voz por detrás mio. Era patchoulli quien por lo visto se encontraba bastante molesta aun. Me había olvidado de ella…
- Nada mas termino de recoger y llenar mi bolsa – dijo alegre la bruja amante de lo ajeno.
- ¡Y hasta crees que te permitiré salirte con la tuya tan descaradamente! – En ese momento Patchoulli alzo sus brazos hacia el aire y de entre sus manos una inmensa bola de fuego apareció. Sorprendido, me alejo lo mas rápido que me permiten mis muletas. – Ya me canse de ti, ¡toma! – Patchoulli entonces arrojo con furia el bólido de fuego pero Marisa no se veía preocupada en absoluto. Con gran destreza, la bruja rápidamente se monto en su escoba y alzo el vuelo, esquivando por completo el ataque.
- Vamos… ¿tenemos que hacer esto cada vez que te vengo a visitar? – Comento Marisa mientras comenzaba a tomar libros de las partes mas altas de los estantes. Patchoulli permaneció callada mientras se ponía roja como tomate. De nueva cuenta, la hechicera comenzó a atacar a la bruja con una ráfaga de ataques y danmaku pero la velocidad de Marisa era mas que suficiente para hacer inútil todos sus esfuerzos. No tardo prácticamente nada para que patchoulli se encontrara jadeante de nueva cuenta. Fue entonces cuando una vez mas Marisa bajo al nivel de suelo. - ¿Listo?
- ¿Qué acaso vienes muy seguido? – pregunte un poco sorprendido. La batalla fue muy corta pero no por eso menos sorprendente. El poder destructivo de Patchoulli fue impresionante, pero mas aun fue la velocidad de Marisa… hacia parecer el esquivar esos ataques como algo cotidiano.
- Hahaha, pues más o menos. En serio no tienes idea de a los extremos hasta los que ha ido Patchoulli para deshacerse de mi – Dijo Marisa sonriente y orgullosa. ¿Acaso ser una peste era algo de lo que estar orgulloso?. – Ah usado centenares de muñecos, robots, ha remodelado la librería infinidad de veces, ah creados hechizos y contra hechizos, todo con el objetivo de detener nuestra “relación”, ¡pero el amor siempre ah probado ser mas fuerte!. – Patchoulli nada mas inflaba su rostro en rabia mientras Marisa le levantaba del suelo y le rodeaba con su brazo, como si tomara a su mejor amigo. Por lo visto todas las maneras ingeniosas por las que una hechicera podría abordar un problema tan persistente habían fracasado… me pregunto… ¿Qué tal una aproximación menos elaborada?
Marisa soltó a Patchoulli y avanzo hacia sus escoba y su bolsa, la cual se encontraba repleto de libros ya.
- Bueno, disfrute mucho esta visita. No te preocupes Patchoulli, tomare estos libros prestados de momento. Te los devolveré cuando los desocupe junto con todos los demás. Ah sido un divertido Makoto, uno de estos días vendré a darte una visita a ti para varias – Comentaba Marisa mientras tomaba la bolsa. En ese momento me volteé a Patchoulli.
- ¿Puedo? – le pregunte. Patchoulli me devolvió una mirada llena de confusión, claramente no entendiendo a que me refería. Tome esa expresión como un si. Sin chistar, me voltee hacia Marisa y añadí – Oye, lo siento mucho por esto…
- ¿Eh?, ¿lo sien-?
¡Bonk!
Todo paso muy rápido y a la vez tan lento. Marisa no había siquiera terminado de preguntar porque “lo sentía mucho” cuando le golpee con mi muleta en la cabeza. No fue muy duro, pero supongo que fue lo suficiente para dejarla noqueada. La bruja de pelos dorados simplemente callo de cara hacia el suelo repleto de libros que tiro mientras peleaba con Patchoulli. Fue en ese momento en que de nueva cuenta el silencio reino en la biblioteca. Patchoulli observaba inexpresiva como Marisa caía derrotada ante mi sorpresivo ataque. La observo por unos momentos mas y entonces abrió sus labios para decir:
- Hah… interesante…
- No me pareció correcto que tomara tus cosas tan descaradamente… - comente un poco irritado ante la actitud de esta peculiar persona. Marisa no parecía alguien de malas intenciones pero era obvio que abusaba de Patchoulli. – Aunque creo que exagere un poco… - agregue preocupado viendo como Marisa no se movía en absoluto.
- No te preocupes – dijo Patchoulli – dicen que los idiotas tienen la cabeza dura… estoy segura que estará bien.
- Y-ya veo…
- Debo de admitir… nunca se me había ocurrido hacer eso… - comento la hechicera mientras se llevaba una mano al mentón.
- No lo hagas… - comente un tanto arrepentido.
- Hehehe. – Patchoulli dejo escapar una corta pero muy suave risa. Me agarro totalmente por sorpresa… por unos segundos me sonroje ante tan peculiar, honesta y pura sonrisa. – Heh… supongo que puedo dejarte venir a la biblioteca seguido, siempre y cuando me avises.
Al oír esas palabras ahora el que se sonrió fui yo. Sentía como si hubiera hecho un nuevo amigo en este lugar. Espera… ¡estaba haciendo un nuevo amigo!, que diga… amiga.
- No te preocupes, hehe, cuando venga te avisare con antelación. – le conteste con una gran sonrisa. Entonces recordé... voltee a mi espalda y pregunte - ¿Emm… que hacemos con ella?
- Yo me encargare. Le demostrare todo “mi aprecio y cariño” – comento Patchoulli con una expresión que a diferencia de lo acostumbrado, poseía un leve toque de malicia. Eso era algo mas que muchos aquí parecían compartir… esa sonrisita maliciosa que cada vez que la veía hacia que me recorriera un escalofrió. Daba gracias que siempre esas sonrisas no iban dirigidas hacia mi persona. – Con respecto a los libros, le diré a Koakuma que se encargue de acomodarlos en su lugar.
- ¿Koakuma?
- Koakuma es mi asistente. De de estar trabajando por aquí. – Comento Patchoulli. ¿Podría ser esta tal Koakuma a quien perseguí antes de entrar a la biblioteca?
- ¿Tiene cabellos rojos y alas tanto en la espalda como en la cabeza? – Pregunte haciendo mención de los rasgos que yo considere mas resaltables en esta persona.
- ¿Mmm?, así es. ¿Ya la conocías?
- No… me tope en mi camino aquí pero fue mas bien como… un encuentro brusco eh instantáneo. – Le dije recordando el cómo fue que conocí a esta persona por primera vez.
- Ya veo… bueno. ¿Porque no tomas asiento mientras te busco un libro para leer?
Después de ese extraño y pequeño incidente con Marisa, lo que prosiguió fue un calmado y bastante relajante rato junto a Patchoulli. Ella personalmente me sugirió un par de libros para leer, los cuales aseguraba que eran seguros para mi. Aunque un poco preocupado al principio, tomándole la palabra los comencé a leer. Al principio ella se mantenía bastante callada mientras leía sus libros, pero de vez en cuando entre nosotros brotaba una corta pero interesante conversación… la mayoría de las veces de salía de mi el cuan interesante estaba el libro que me recomendaba, y aunque en mucho menor cantidad, de ella de como lo que leía era ya fuera obvio o bastante innovador. Incluso debatimos un par de veces sobre el contenido de lo que leíamos y nuestros puntos de vista.
Así pasaron varias horas antes de que decidiera que ya era hora de regresar a la mansión. No tuve la oportunidad de conocer Koakuma, pero Patchoulli trataba de reconformarme diciéndome que si no era esta vez, seria la próxima. Supongo que ahora que tengo permiso de Patchoulli de accesar a la biblioteca mis probabilidades de conocer a esta persona son mucho mayores. Con eso en mente decidí seguir mi aventura por la mansión y dejar la biblioteca para otra ocasión.
Por azares del destino (o quizá no del todo) termine llegando a las puertas principales de la mansión y por ende, al jardín frontal. Este era bastante extenso y de un hermoso color verde que contrastaba enormemente con el rojo escarlata de la mansión. Frente a mi se encontraba el portón principal y la derecha de este, la guardiana.
((Continua en siguiente post))

Sahuaro- Sexo:

- Edad: 23
- Registrado: 29 jun 2010
Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo
Spoiler:
- Hey Mei Ling – Dije con voz potente conforme me acercaba lentamente al portón. Era bastante refrescante respirar el aire puro del exterior. Definitivamente… ya me faltaba salir. Al escuchar mi voz, la guardiana se volteo lentamente. Sus largos cabellos rojos se menearon en dirección opuesta hacia donde volteo.
- ¡Hey Makoto! – Dijo sonriente - ¡Que sorpresa verte aquí!
La verdad es que no era tan ajeno a Mei Ling. En todo el mes y medio que estuve en reposo ocasionalmente me tocaba ser visitado por ella. Al principio fue un poco raro pero después todo fue mucho mas fácil cuando encontramos un tema en común… las artes marciales. Ya lo suponía desde que la vi aquella vez cuando lucho con Lyrica, pero ya que la llegue a tratar mas y a conocer fue entonces cuando supe que efectivamente ella practicaba artes marciales. Era algo extraño ya que desde mi llegada aquí a Gensokyo, todas las personas con las que me había tocado luchar usaban estilos de pelea autoimpuestos, todos crudamente forjados por pura experiencia y no por técnicas o estilos de pelea. Lo que era mas aun, siempre que mencionaba artes marciales, la mayoría de la gente parecía no tener idea de lo que estaba hablando… o cuando menos no mostraban el mas mínimo interés en estos. Mei Ling por otro lado, tenia bastante conocimiento de estos eh incluso estaba instruida.
- Heh, lo sé. Apenas esta mañana pude comenzar a caminar.
- Eso es bueno, pero supongo que aun te falta tiempo antes de que podamos luchar – Comento Mei Ling apuntando a mis muletas. En su rostro podía ver que no sabia exactamente que eran estas, pero comprendía que eran las que me daban el soporte para avanzar.
- Hehe… me tendrás que esperar un poco mas – Le respondí con una sonrisa. Así como me moría de ganas de salir de mi cuarto y caminar, también me moría de ganas de volver a mover mi cuerpo con vigorosidad. ¿Qué mejor manera de hacerlo que haciendo ejercicio, o en este caso, un combate de practica?. No solo eso… este combate contra Mei Ling seria el primero en donde lucharía contra alguien con una disciplina. Me muero de ganas y estoy a la extrema expectativa… es tan malo que mi cuerpo no entienda mi prisa y no se mejore mas rápidamente...
Mi conversación con Mei Ling no fue larga ya que al poco rato de haber comenzado a charlar con ella apareció Sakuya. Al instante Mei Ling mi lado y corrió hacia su puesto junto al portón mas sin embargo ya no importaba mucho ya que en cuanto llego Sakuya, esta simplemente le lanzo una mirada letal. Lo curioso es que esta mirada no iba dirigida en absoluto a mí, mas aun así no pude evitar sentir un gran escalofrió de esta… no quiero ni siquiera imaginarme como se habrá sentido la pobre de Mei Ling. Se notaba que Sakuya no era nada flexible con la labor de Mei Ling.
- Joven Makoto, por fin lo encuentro – Dijo Sakuya dándome una sonrisa después de haber asustado a todos los presentes con su aura asesina.
- ¿Me estabas buscando? – pregunte después de reponerme al shock.
- Así es. Remilia-sama le busca y precisa de su presencia.
- ¿Eh, Remilia? – me sorprendía oír eso, no porque me buscara Remilia, si no por la hora que era. El sol aun brillaba fuertemente sobre nuestras cabezas por lo que no se me hacia en absoluto normal que la vampiresa estuviera despierta a estas horas. – Me sorprende… no esperaría que estuviese despierta a estas horas – comente haciendo mención de lo que me cruzaba por la mente en esos momentos.
- No es tan raro como usted supone. Remilia-sama suele en efecto dormir por la mayoría de tiempo diurno, mas incluso a ella le disgusta dormir demasiado, por lo que en generalmente pasa el día ya fuese en su cuarto, en la biblioteca con patchoulli-sama o incluso aquí afuera.
- No comprendo… ¿si es una vampira como puede salir a la luz del sol?
- Obviamente no se expone al sol joven Makoto. Ya luego vera con sus propios ojos, de momento no nos tardemos mas, la llevare con ella si esta bien por usted. – Sakuya entonces tomo un paso hacia su derecha dándome el camino para hacia la mansión.
- S-seguro, no hay problema. Vamos – Aun ahora me agarraba por sorpresa los manierismos y el increíble tacto y elegancia con que Sakuya se manejaba. En verdad no estaba acostumbrado a tanto formalismo. Supongo que eso es algo mas en lo que nos diferenciamos la gente de la alta sociedad con nosotros los incultos “plebeyos”.
Me despido de Mei Ling y junto a Sakuya vuelvo a entrar a la mansión, solo que esta vez mis pies no llevan un rumbo errático si no que son guiados por Sakuya. Pensándolo bien, nunca había ido a la habitación de Remilia… me pregunto cómo será. ¿Sera infantil o todo lo opuesto? Era difícil imaginármelo conociendo tanto la apariencia como la personalidad de esta. Era como si viera el lado de una moneda pero su valor fuera completamente algo diferente. Una moneda que dijera 5 yens, mas sin embargo en realidad su valor fuera de 1 millón de yens. ¿Qué podía esperar de esta situación?, mas aun, ¿Qué quisiera Remilia de mi en estos momentos?... algo me decía que saldría de esa habitación con bastante sangre menos en mi organismo.
- ¿Ocurre algo joven Makoto? – Pregunto la perspicaz sirvienta notando mi rostro de preocupación y expectativa.
- N-no… - conteste inseguro de si hacerle mención de lo que pasaba por mi cabeza. – Valla que esta lejos el cuarto de Remilia –comente tratando de cambiar el tema.
- No vamos al cuarto de la Remilia-sama. Nos dirigimos hacia el salón principal. Ahí se encuentra esperándolo.
El salón principal… otro cuarto del cual jamás había oído en esta mansión. No era de sorprender que hubiera algo así en esta clase de mansión. Todas las mansiones después de todo poseían un salón principal (creo yo). No se si fue porque o estaba muy lejos el salón o porque yo avanzaba demasiado lento con las muletas que lo que debieron haber sido un par de minutos se sintieron como casi una hora de caminar. La ansiedad de volverme a encontrar con Remilia aunque no nueva, se sentía mucho mas renovada ahora que no estaba en cama. Sentía como si de nuevo fuera a encontrármela en calidad de oponente. Al final llegamos a una enorme puerta doble hecha de una madera muy fina. Sakuya se coloco de lado y abrió una de estas, nuevamente dándome el paso. Aceptando su gesto entre primero y ahí estaba frente a mi, aquella vampira que hace un mes me demostró que tan diferente era la raza humana de los vampiros.
Junto a una pequeña mesa, se encontraba la majestuosa Remilia Scarlet bebiendo te y leyendo lo que parecía ser un grueso libro. Parecía ser lo suficientemente grueso como para competir contra los que Patchoulli leía, mas al acercarme me di cuenta de lo diferentes que estos eran. No pude entender bien como se llamaba el titulo de este pero rápidamente note que era francés. Me daba aires de que lo que leía era una novela.
- Ah, Makoto. Te estaba esperando… - La voz suave y refinada de Remilia resonó a los largo y ancho de todo el salón mientras cerraba el libro que tenia en sus manos. Lo coloco junto a su taza de te y fijo su total atención en mi.
- Remilia-san… Buenas tardes – Dije tratando de ser lo mas formal posible.
- Ah, si, si. Buenas tardes. Toma asiento. – Remilia extendió su brazo a un extremo de la mesa. No había ninguna silla donde tomar asiento.
- Ehm… No hay asien – no había terminado de hablar cuando instantáneamente, en cuestión de un simple parpadeo, apareció Sakuya colocando un asiento.
- ¿Qué ocurre? – pregunto Remilia mientras tomaba un sorbo de su te.
- N-nada… - conteste impactado mientras tomaba asiento. Voltee a ver a Sakuya y esta me devolvió una sonrisa bastante pura. Definitivamente jamás me acostumbraría a esto…
Por unos momentos la sala permaneció en total silencio. Sakuya se había alejado de nosotros y se coloco junto a la puerta del salón, haciendo guardia por si alguien quería entrar o por si su ama requería de alguno de sus servicios. Remilia en cambio nomas me observaba con cuidado mientras daba sorbos de su taza. Con cada segundo que pasaba me sentía mas y mas presionado… como si estuviera en alguna clase de interrogatorio. Esos ojos rojos vampíricos me observaban con detenimiento mientras que Sakuya no hacia ningún movimiento… por alguna razón me estresaba este ambiente tan… unilateral.
- ¿Porque me llamaste? – Dije finalmente sucumbiendo a la presión. Quizá fui un tanto rudo con mi pregunta, pero no podía evitarlo… ellas me pusieron en esta situación en primer lugar.
- Ah… siempre directo al grano. Si no mal recuerdo ya había comentado que eso me agrada de ti.
- Si… lo recuerdo. Lo comentaste aquella vez… - dije recordando nuestro primer encuentro.
- La verdad, no hay una razón de peso por la cual te halla llamado en estos momentos. Solo quería tener una platica amena contigo. Nuestro primer encuentro fue un tanto… agitado, hehe. Así que ahora que estas de mejores ánimos (y salud) pienso yo que seria una buena oportunidad para llegarnos a conocer un poco mas.
Por unos segundos guarde silencio. Antes de llegar aquí pensé que me haría toda clase de demandas y demás cosas raras… nunca imagine que quisiera tener una platica casual conmigo. La verdad me tomo por sorpresa, pero esta quizá podría ser la oportunidad para resolver varias preguntas que me aquejan.
- Me parece bien – Le conteste con interés.
- ¡Hehe, excelente! – se sonrió Remilia. Entonces se voltio hacia Sakuya y le hizo un gesto que no pude interpretar. Sakuya desapareció de mi vista y de un segundo para otro ya se encontraba junto a nosotros, sosteniendo una extraña caja en sus manos. – No te molesta que charlemos mientras tenemos una amistosa partida de ajedrez, ¿verdad?
¿Que fijación tendrán los aristócratas con el ajedrez? Igual que como con Satori, esta vampira ahora me retaba a una partida de ingenio. No solo batallaríamos con nuestras lenguas si no también con nuestros cerebros. Seguro, el ajedrez es un gran juego mas sin embargo no es el único que existe en el mundo… ¿que tal damas chinas? O quizá incluso un Jenga. En fin, al final del caso igual no tuve opción… incluso antes de que pudiera contestar Sakuya ya había dispuesto el tablero frente a nosotros.
- Claro, ¿porque no? – Comente tratando de no ser sarcástico. - ¿Qué te parece si además de jugar ajedrez, nos tomamos turnos para hacer preguntas al otro?
- Me parece bien. – Dijo Remilia poniendo su dedo índice sobre su Rey. - ¿Te importa si comienzo?
- Las damas primero – Era curioso… esa pregunta ni siquiera la tenia que hacer. Independientemente de como fuera ella debería de comenzar… eligió blancas después de todo.
Fue de esa manera entonces que dio comienzo nuestro duelo. Con cada pieza que era jugada, una pregunta y una respuesta eran elaboradas. Comenzamos con cosas sencillas pero conforme el juego se intensificaba, las preguntas también lo hacían. Ella me preguntaba principalmente cosas como de donde venia, que opinión tenia de Gensokyo, de su mansión, que pensaba hacer de ahora en adelante. También me preguntaba de mis gustos y mis disgustos y de aquellos que había conocido desde mi llegada. Yo en cambio le preguntaba de Kanon… como había llegado aquí, porque trabajaba para Remilia y que había hecho desde entonces. Todo pasaba rápidamente hasta que hice una pregunta que sentía no debía de hacer, pero que sin embargo, necesitaba hacerla.
- ¿Quién es la niña que vive tras la puerta de hierro?
En ese momento Remilia se paralizo. Durante todo este rato en su rostro una sonrisa reino pero casi instantáneamente desapareció en cuanto hice mi mas reciente pregunta. A diferencia de aquella vez durante la fiesta, Remilia no me ignoro ni busco disuadirme del tema. Con una cara de seriedad y melancolía acerco su mano a su reina, la cual se encontraba aun junto a su rey.
- Esa niña se llama Flandre Scarlet…
- ¿S-Scarlet?... – No podía ser… entonces eso significaba que…
- Así es. Ella es mi hermana menor.
Nuevamente el silencio reino en la sala. Pude de reojo notar como incluso la expresión solemne de Sakuya se endureció al hacer mención de esta niña, Flandre. Sabia que estaba entrando en un territorio muy delicado, mas sin embargo ya estaba aquí, seria tonto echarme para atrás.
- ¿Por qué vive encerrada en el sótano? – Le pregunte lleno de seriedad.
- ah ah ah… - Remilia decía mientras observaba como movía su dedo índice de izquierda a derecha frente a mi – Ya preguntaste tu… ahora me toca a mi.
- Tienes razón… adelante – Le conteste mientras movía una de mis piezas a lo largo del tablero.
- ¿Qué tanto amas a tu hermana menor?
¿Qué clase de pregunta era esa?... por lo visto una muy buena ya que me dejo callado por un muy largo rato. Obviamente la quería mucho, pero por alguna razón sentía que eso no era respuesta suficiente. La verdad es que fui capaz de cruzar toda una tierra de fantasía para llegar a ella. Me enfrente a sin numero de peligros… y no dudaría ni un segundo para volverlo a hacer.
- Ella es muy importante para mi… jamás, jamás me perdonaría si algo le ocurriera. – conteste finalmente. Remilia no dijo nada, simplemente se me quedo viendo con una expresión que no podía definir si era una muy leve sonrisa. - ¿Por qué Flandre vive encerrada en el sótano? – pregunte de nuevo, haciendo uso de mi turno.
- Flandre es especial… - comento Remilia moviendo a su reina en círculos bajo su dedo índice. – Podríamos decir que las relaciones sociales no son su fuerte… y que sus amistades no son duraderas. Sin embargo estaría mintiéndote si te digo que esa es la razón por la que se encuentra ahí. – De nueva cuenta un sepulcral silencio reino en la sala. Parecía algo común ya entre nosotros. - Flandre tiene dos cosas que alguien jamás debería tener juntas… - Remilia hizo una pausa y me comenzó a observar fijamente con esos ojos escarlata de ella. Solo me tomo una mirada para comprender lo serio del asunto. - Un poder destructivo sin igual y un corazón tan puro eh inocente como el de un ángel.
No dije nada… solo me quede pensando en aquellas palabras que acababa de pronunciar. Un poder destructivo sin igual y un corazón tan puro e inocente como el de un ángel. Rápidamente recordé aquella vez que me adentre en esa oscuridad. Rápidamente recordé como con solo cerrar su mano había destruido lo que estaba a su alrededor. Rápidamente recordé las palabras de Flandre, el cómo lo único que ella quería era alguien con quien jugar. Rápidamente recordé esa tristeza que emanaba de ella al no verme mas a su alrededor.
- Dices que harías lo que fuera por Kanon. Que la protegerías de cualquier mal porque de lo contrario jamás te podrías perdonar el hable fallado. Dime, ¿Tendrías el valor de incluso convertirte en el malo de la historia siempre y cuando eso signifique hacer lo correcto para Kanon? – Me pregunto Remilia moviendo finalmente su reina.
El malo de la historia… hace 1 mes y medio parecía en efecto que yo era el malo de la historia, mas sin embargo… ¿realmente lo era?, no… en ese momento no había malos. ¿Pero que tal si en algún punto en el futuro realmente tuviera que serlo?. Incluso ahora Kanon se rehúsa a volver conmigo a nuestra tierra. Quizá en estos momentos no parezca la gran cosa debido a lo calmado que esta todo, pero llegara un día en que Kanon y yo realmente nos enfrentemos para tomar la decisión final en este asunto. Llegara un momento en que quizá incluso me vea forzado a hacerla comprender que necesita volver… no quiero siquiera imaginarme que clase de medidas tomare en esa ocasión, mas sin embargo…
- Si es necesario que me convierta en un demonio para hacer que Kanon realmente brille como un ángel… entonces sí. Si seria el malo de la historia…
- Entonces comprendes que Flandre está encerrada en esa habitación por su propio bien.
Remilia y yo… ambos éramos muy diferentes pero impresionantemente teníamos muchas similitudes. Por alguna razón en estos momentos me sentía mucho más cercano a Remilia que con cualquier otra persona que hubiera conocido hasta estos momentos en Gensokyo.
- Flandre ya ah sufrido mucho en el pasado… jamás podría perdonarme el que volviera a pasar por un dolor similar al de aquella vez… - agrego Remilia en susurros. – Esa niña no merece sufrir mas…
- Remilia…
- ¡Le traigo te, Remilia-ojou-sama!
De repente, una potente y alegre voz resonó con estruendosa potencia a mis espaldas. Era Kanon que entraba de improvisto en la gran habitación. Casi instantáneamente el ambiente pesado, lleno de melancolía que se había generado se desvaneció, ya fuese por la alegría que desbordaba de mi hermana o por el súbito cambio de animo.
- ¡Ah! Kanon-chan – le recibió Remilia con una sonrisa a quien muy seguramente era su segunda mucama favorita.
- ¿Eh, hermano? – Los ojos de Kanon se abrieron grandes al verme ahí sentado junto a Remilia. En un chistar, la joven se disparo hacia mí, casi tirando el té que tenía en sus manos.
- ¡Wow, won!, ¡Calmada! – Le dije mientras me abraza con una intensidad que no había sentido en mucho, mucho tiempo.
- ¡Me alegra mucho que ya estés de pie! – decía en emoción mientras me estrujaba mas y mas fuerte aun. Voltee a ver a Sakuya. Pensaba que a estas alturas del día ya le había dado la noticia a su alumna predilecta. Sakuya simplemente se encogió de hombros y me devolvió una de sus sonrisas usuales. - ¿Te sirvieron las muletas?
- ¿Que si me sirvieron?, ¡Son el mejor regalo que jamás me han dado! – Le conteste con una gran sonrisa, ahora siendo yo con la estrujaba con fuerza.
- ¡Ay!, ¡me aprietas muy fuerte hermano!, ¡Basta!, ¡Todos nos están viendo! – Dijo Kanon sonrojada mientras trataba de apartarse un poco de mi.
- Hey, ¿es que acaso tu hermano mayor no puede recibir y darle un poco de amor a su hermanita predilecta? – comente con una sonrisa, buscando molestarla un poco. En mis adentros, en estos momentos no podía ser mas feliz.
- Anda Kanon, ¿Por qué no vas a preparar la cena?, Haz algo que le guste a tu hermano para conmemorar este día. – Comento Sakuya por detrás de todos nosotros. Kanon volteo a ver a su maestra y asintió fuertemente con la cabeza. Entonces salió disparada del cuarto y de nueva cuenta la calma y serenidad reino entre nosotros.
- Hehehe… valla, esa Kanon – Dije con una gran sonrisa aun dibujada en mi rostro.
- Si… es una niña bastante buena. Comprendo perfectamente tu afán de protegerla. – comento Remilia mientras observaba la puerta por la cual Kanon abandono el recinto. Observaba con detenimiento a Remilia cuando tome una decisión. Extendiendo mi brazo, tome una de mis piezas y procedí a tomar la reina de Remilia. Remilia se volteo en ese momento, aunque no sabia si era porque acababa de capturar su pieza mas importante o por si sabia a que me refería con este movimiento. Tome la reina de Remilia entre mis dedos y la observe con detenimiento. Remilia no decía nada… simplemente me observaba.
- Remilia-san… ¿Te parece bien que visite a Flandre-san todos los días a partir de hoy?
Tanto Remilia como Sakuya abrieron sus ojos en su totalidad, pero los de Remilia rápidamente se estrecharon. Sakuya se permaneció callada al igual que Remilia, pero se notaba que esta ultima quería decir algo, mas sin embargo justo antes de hacerlo parecía cambiar de opinión. Esto ocurrió varias veces hasta que por fin dijo
- Esta bien… mas no abogo por tu seguridad. Y de pasarle algo a Flandre… no te puedo prometer el que sigas con vida.
- Esta bien por mi. – dije decidido, sin chistar. Remilia tenía una cara de extrema seriedad en estos momentos, mas conforme veía como colocaba la reina junto a mi sus facciones comenzaron a suavizarse. Era obvio que era precavida con su hermana, mas algo le decía que podía confiar un poco en mi con respecto a este tema. No podía decir con seguridad si era porque nuestras hermanas se parecían, o si porque nosotros éramos los que se parecían. En realidad no importaba la razón.
- ¿Mmm? – La vampiresa dejo escapar un leve murmullo conforme noto algo en el suelo y estiro el brazo para alcanzarlo. Al principio no lo note con claridad pero una vez que lo alzo pude ver que era.
- Ah, eso de es Kanon – Comento Sakuya detrás nuestro.
En las manos de Remilia se encontraba un pequeño crucifijo con la imagen de Jesús crucificado. Estaba hecho de madera y la cadena que lo sostenía tenía varios cantos a los largo, haciendo referencia a los rosarios, los cuales llevaban los misterios de la iglesia en ellos. No me sorprendía que fuera de Kanon, después de todo ella era una ferviente católica al igual que nuestra madre.
- Un momento… - rápidamente interrumpí a ambas chicas a mi alrededor. Había algo que me sorprendió en absoluto en estos instantes. – Como es que…
- ¿Como es que qué? – pregunto Remilia confundida
- El crucifijo… ¿Cómo es que lo sostienes?
Remilia me veía con confusión hasta que finalmente comprendió que es lo que pasaba por mi mente. La vampira dejo escapar una leve risita y comenzó a jugar con el crucifijo entre sus finos y pequeños dedos.
- ¿Que?, ¿creías que comenzaría a arder en llamas o algo? – Pregunto Remilia con una muesca.
- Siendo sincero… si. – Le respondí con honestidad. – Pensaba que los vampiros no podían tocar imágenes religiosas.
- Claro que no. Eso es simple y completa superstición. – Era curioso que una vampira fuera la que me dijera esto. Hasta hace unos meses yo hubiera pensado que toda esta tierra no era mas que una simple y completa fantasía. – No hay razón alguna por lo cual un vampiro no pueda tocar algo como una cruz, un rosario, una imagen o incluso agua bendita. – Mientras decía esto Remilia le dio la cruz a Sakuya, haciéndole saber que se lo devolviera a Kanon.
- Creí que los vampiros eran enemigos de dios.
- ¿Que te hizo pensar eso? – Muchas películas, libros de ficción y la historia misma – En fin… el punto es que estas equivocado.
Me quede pensativo… mucho de lo que yo creía saber sobre muchas cosas estaban probando ser erróneas, y me preocupaba un poco que todos estos conocimientos (empíricos mas que nada) eran desmentidos ni mas ni menos que por criaturas de fantasía. ¿Un vampiro hablando de religión?, eso era algo que definitivamente jamás me hubiera esperado. Me podía imaginar a los vampiros leyendo las historias de Bram Stocker, ver las películas de Nosferatu, y ellos riendo a carcajadas y llorando en total decepción. Había otro detalle que me llamaba mucho la atención. Si los objetos religiosos no afectaban a los vampiros… ¿entonces estos que postura asumían respecto a esta?
- Dime Makoto – dijo Remilia captando mi atención al verme que me encontraba divagante en mis propios pensamientos. – ¿Crees en tu dios?
Otra pregunta que me hizo guardar silencio por largo rato. Esta vez sin embargo no fue porque formulase una respuesta… no.
- Me es imposible creer en un dios que nos ama a todos, el cual vive arriba en los cielos, cuando aquí en la tierra no tuve un padre que siquiera me amara a mi. – respondí con una seriedad total.
El rostro de Remilia se ilumino al oír mi respuesta. Era como si un niño hubiera encontrado un juguete nuevo.
- ¿Por qué no me hablas de tu padre? – Remilia estaba por preguntarme cuando rápidamente le interrumpí con algo que debí de haber hecho hace mucho tiempo.
- Jaque
- ¿Q-que? – Remilia se cayó por un segundo mientras volvía su atención al tablero. Claramente mi alfil se encontraba en ángulo perfecto de ataque hacia su rey. El rostro de la vampira se endureció ante mi repentina ofensiva. La joven ama de la mansión comenzó a hacer movimientos con su mano, como si trazara en su mente mapas de las siguientes jugadas, pero juzgando por sus posteriores reacciones de disgusto podía deducir que sus planes no eran para nada óptimos. Remilia volteo a ver a Sakuya y esta comenzó a avanzar hacia mi.
- ¿Joven Makoto, apetece algún postre? – se me acerco Sakuya ofreciéndome sus servicios.
- ¿Ah?, umm, no gracias Sakuya-san, estoy bien. – me voltee para agradecerle. Entonces, cuando regrese mi atención hacia Remilia, cual no fue mi sorpresa de ver que no solo se sonreía con aires de victoria, si no que además ahora envés de estar jugando como las negras, jugaba con blancas ahora.
- Umm…
- ¿Qué ocurre? – pregunto Remilia – Es tu turno de mover… no olvides que estas en jaque. – entonces se sonrió.
- ¿En serio? – mi expresión lo decía todo. ¿En realidad creían que caería ante semejante truco tan infantil?
- No comprendo a que te refieres Makoto. Si nada mas no sabes que mover, te puedes rendir. – Muy bien, esto ya se estaba saliendo de control.
- Todos sabemos que cambiaste el tablero… - dije haciendo mención de lo obvio.
- Claro que no. Desde el principio yo eh estado jugando como las negras. ¿No es así Sakuya? – Remilia se volteo entonces hacia la mucama de cabellos plateados, la cual se había quedado parada junto a nosotros todo el rato. Ahora comprendía porque Sakuya se había acercado en primer lugar a ofrecerme un entremés.
- Por supuesto – contesto con extrema simpleza la sirvienta. Yo en cambio nada mas me quede callado. En esta situación no tenia forma de ganarles.
- Muy bien, muy bien… - dije en resignación. – Entonces me toca a mí, ¿no es así?
- ¡Así es! – Se podía notar los aires de victoria en el tono de Remilia.
- Esta bien… jaque
- ¡¿q-q-q-q-que?!
A diferencia de Satori, Remilia era simple y sencillamente mala. ¿O quizá yo era muy bueno?. Satori podía leerme la mente y actuar en consecuencia, pero Remilia no podía hacerlo al parecer, lo cual resultaba en que todos mis planes fueran una sorpresa para ella.
- No puede ser… - murmuraba Remilia en preocupación mientras buscaba una salida de su desesperada situación. Podía comprender que no entendiese como es que había sido capaz de romper el jaque y a la vez hacer un jaque por mi propia cuenta. Era bastante fácil, ya que cualquier jugador a la hora de hacer sus planes, no solo vería sus propias oportunidades y salidas, si no que también observaría las de su oponente. Remilia claramente no sabía cómo era mi juego mientras yo conocía el de ambos.
- ¿A-a si?, ¡entonces toma esto! – La joven de cabellos azules tomo el que solía ser mi alfil y ataco mi torre con la cual me protegía y a la vez atacaba a su rey. – ¡Jaque! – exclamo con satisfacción y potencia.
- Aha… aquí va. Jaque… - Mi otra torre atacaba ahora. Remilia nuevamente entro en pánico.
El resto del juego fue bastante parecido… Remilia hacía señas con los ojos a Sakuya y esta ya fuera me trataba de distraer o congelaba el tiempo para de nueva cuenta invertir el tablero y poner la situación en mi contra. No esta de mas decir que ya conociendo esto fue fácil hacer que lentamente el juego se fuera en una dirección que, aun que no favorable, producía el mejor resultado posible para mi en esta clase de situación.
- Tablas… - finalmente dije.
- … - Remilia no decía nada. Su rostro reflejaba estupefacción total mas trataba con sus mayores energías el mantener su compostura. Parecía una niña rica a la cual no le habían dejado ganar en su juego favorito, mas sin embargo debido a su orgullo no hacia en berrinche.
- ¿Pasa algo? – pregunte burlescamente
- … - Remilia guardo silencio por unos momentos. Sakuya, quien aun se encontraba junto a ella permanecía igual de inmóvil que una estatua, aunque podía ver en ella que ya no tenia forma de ayudar a su ama. Me volteo a ver y nomas dejo escapar otra sonrisa… esta vez la pude interpretar cono una forma de disculpa o algo. Me pregunto cuantas veces habrá hecho Sakuya esta misma sonrisa en forma de perdón hacia otros para con su ama… muchas supongo…
Al final la gran ojou-sama se digno a hablar… ¡y valla que tenia agallas para decir lo que dijo!
- Heh, admito que eres bueno. A la próxima jugare en serio contra ti. Hice que termináramos en empate para que no te sintieras mal.
Esta demás decir que después de eso siguió una muy, muy agitada pelea entre Remilia y yo.
Ya era de noche y las estrellas brillaban con fuerza en el firmamento. El viento frio acariciaba mis cabellos y mis ropas mientras observaba con detenimiento el paisaje que se mostraba frente a mi. Pensaba en todo lo que había pasado en el día de hoy… pero especialmente pensaba en mi conversación con Remilia.
- Kanon… Flandre…
Por alguna razón sentía un enorme fervor en mi corazón de protegerlas a ambas. Sé que Remilia ya hacia su parte con Flandre, más un no podía comprender como mantenerla exiliada de todo la protegía más que lo que la dañaba. Era como si enjaulara a Kanon para asegurarme de que nadie se acercara a ella. Algo no encajaba en todo lo que me había dicho Remilia. Estaba seguro que había algo mas, algo que no me había dicho y que muy probablemente no me diría incluso si le ganara en una partida de ajedrez. En estos momentos tenia tantas preocupaciones, como el como volveríamos en primer lugar a nuestro hogar, mas mientras aun no pudiera derrotar a Remilia, eso podría pasar a segundo termino.
- Yo las protegeré… cuésteme lo que me cueste…
- ¡Boing!
En ese instante un extraño objeto apareció en el aire. Parecía ser una esfera de luz transparentica la cual emanaba un extraño brillo azul. Tenia ojos y me veía con curiosidad al igual que yo lo hacia con sorpresa. ¿Como no iba a estar sorprendido si ese extraño ser boto de mi propio cuerpo?
No dije nada, no mas me quede callado mientras observaba estupefacto como… eso se alejaba de mi y comenzaba a volar en dirección a una montaña que se encontraba a lo lejos en el horizonte.
- ¡Hey, Makoto!, ya esta la cena, vamos – Escuche la voz de Kotaro a mi derecha. Este me señalizaba para seguirle hacia el comedor, donde muy seguramente Kanon, Remilia y Sakuya ya nos esperaban. Voltee hacia la ventana una vez mas y muy a duras penas podía aun ver a ese curioso ser alejarse. Había algo en esa montaña a los lejos que me llamaba… que invocaba mis deseos mas profundos.
- Quizá solo es mi imaginación… ¡Hay voy Koro!
Esa noche y las siguientes a esa no le di importancia a lo que hubiera sido aquello que se alejo de mi. Daba por sentado que era mi imaginación. Solo me tomo 1 mes el descubrir que aquello, iba mucho mas allá que solo mi imaginación… que era algo mas profundo que eso…
Un mes después descubriría cuantos deseos tenia de cambiar mi vida. Y que tan oscuros eran esos deseos...
- ¡Hey Makoto! – Dijo sonriente - ¡Que sorpresa verte aquí!
La verdad es que no era tan ajeno a Mei Ling. En todo el mes y medio que estuve en reposo ocasionalmente me tocaba ser visitado por ella. Al principio fue un poco raro pero después todo fue mucho mas fácil cuando encontramos un tema en común… las artes marciales. Ya lo suponía desde que la vi aquella vez cuando lucho con Lyrica, pero ya que la llegue a tratar mas y a conocer fue entonces cuando supe que efectivamente ella practicaba artes marciales. Era algo extraño ya que desde mi llegada aquí a Gensokyo, todas las personas con las que me había tocado luchar usaban estilos de pelea autoimpuestos, todos crudamente forjados por pura experiencia y no por técnicas o estilos de pelea. Lo que era mas aun, siempre que mencionaba artes marciales, la mayoría de la gente parecía no tener idea de lo que estaba hablando… o cuando menos no mostraban el mas mínimo interés en estos. Mei Ling por otro lado, tenia bastante conocimiento de estos eh incluso estaba instruida.
- Heh, lo sé. Apenas esta mañana pude comenzar a caminar.
- Eso es bueno, pero supongo que aun te falta tiempo antes de que podamos luchar – Comento Mei Ling apuntando a mis muletas. En su rostro podía ver que no sabia exactamente que eran estas, pero comprendía que eran las que me daban el soporte para avanzar.
- Hehe… me tendrás que esperar un poco mas – Le respondí con una sonrisa. Así como me moría de ganas de salir de mi cuarto y caminar, también me moría de ganas de volver a mover mi cuerpo con vigorosidad. ¿Qué mejor manera de hacerlo que haciendo ejercicio, o en este caso, un combate de practica?. No solo eso… este combate contra Mei Ling seria el primero en donde lucharía contra alguien con una disciplina. Me muero de ganas y estoy a la extrema expectativa… es tan malo que mi cuerpo no entienda mi prisa y no se mejore mas rápidamente...
Mi conversación con Mei Ling no fue larga ya que al poco rato de haber comenzado a charlar con ella apareció Sakuya. Al instante Mei Ling mi lado y corrió hacia su puesto junto al portón mas sin embargo ya no importaba mucho ya que en cuanto llego Sakuya, esta simplemente le lanzo una mirada letal. Lo curioso es que esta mirada no iba dirigida en absoluto a mí, mas aun así no pude evitar sentir un gran escalofrió de esta… no quiero ni siquiera imaginarme como se habrá sentido la pobre de Mei Ling. Se notaba que Sakuya no era nada flexible con la labor de Mei Ling.
- Joven Makoto, por fin lo encuentro – Dijo Sakuya dándome una sonrisa después de haber asustado a todos los presentes con su aura asesina.
- ¿Me estabas buscando? – pregunte después de reponerme al shock.
- Así es. Remilia-sama le busca y precisa de su presencia.
- ¿Eh, Remilia? – me sorprendía oír eso, no porque me buscara Remilia, si no por la hora que era. El sol aun brillaba fuertemente sobre nuestras cabezas por lo que no se me hacia en absoluto normal que la vampiresa estuviera despierta a estas horas. – Me sorprende… no esperaría que estuviese despierta a estas horas – comente haciendo mención de lo que me cruzaba por la mente en esos momentos.
- No es tan raro como usted supone. Remilia-sama suele en efecto dormir por la mayoría de tiempo diurno, mas incluso a ella le disgusta dormir demasiado, por lo que en generalmente pasa el día ya fuese en su cuarto, en la biblioteca con patchoulli-sama o incluso aquí afuera.
- No comprendo… ¿si es una vampira como puede salir a la luz del sol?
- Obviamente no se expone al sol joven Makoto. Ya luego vera con sus propios ojos, de momento no nos tardemos mas, la llevare con ella si esta bien por usted. – Sakuya entonces tomo un paso hacia su derecha dándome el camino para hacia la mansión.
- S-seguro, no hay problema. Vamos – Aun ahora me agarraba por sorpresa los manierismos y el increíble tacto y elegancia con que Sakuya se manejaba. En verdad no estaba acostumbrado a tanto formalismo. Supongo que eso es algo mas en lo que nos diferenciamos la gente de la alta sociedad con nosotros los incultos “plebeyos”.
Me despido de Mei Ling y junto a Sakuya vuelvo a entrar a la mansión, solo que esta vez mis pies no llevan un rumbo errático si no que son guiados por Sakuya. Pensándolo bien, nunca había ido a la habitación de Remilia… me pregunto cómo será. ¿Sera infantil o todo lo opuesto? Era difícil imaginármelo conociendo tanto la apariencia como la personalidad de esta. Era como si viera el lado de una moneda pero su valor fuera completamente algo diferente. Una moneda que dijera 5 yens, mas sin embargo en realidad su valor fuera de 1 millón de yens. ¿Qué podía esperar de esta situación?, mas aun, ¿Qué quisiera Remilia de mi en estos momentos?... algo me decía que saldría de esa habitación con bastante sangre menos en mi organismo.
- ¿Ocurre algo joven Makoto? – Pregunto la perspicaz sirvienta notando mi rostro de preocupación y expectativa.
- N-no… - conteste inseguro de si hacerle mención de lo que pasaba por mi cabeza. – Valla que esta lejos el cuarto de Remilia –comente tratando de cambiar el tema.
- No vamos al cuarto de la Remilia-sama. Nos dirigimos hacia el salón principal. Ahí se encuentra esperándolo.
El salón principal… otro cuarto del cual jamás había oído en esta mansión. No era de sorprender que hubiera algo así en esta clase de mansión. Todas las mansiones después de todo poseían un salón principal (creo yo). No se si fue porque o estaba muy lejos el salón o porque yo avanzaba demasiado lento con las muletas que lo que debieron haber sido un par de minutos se sintieron como casi una hora de caminar. La ansiedad de volverme a encontrar con Remilia aunque no nueva, se sentía mucho mas renovada ahora que no estaba en cama. Sentía como si de nuevo fuera a encontrármela en calidad de oponente. Al final llegamos a una enorme puerta doble hecha de una madera muy fina. Sakuya se coloco de lado y abrió una de estas, nuevamente dándome el paso. Aceptando su gesto entre primero y ahí estaba frente a mi, aquella vampira que hace un mes me demostró que tan diferente era la raza humana de los vampiros.
Junto a una pequeña mesa, se encontraba la majestuosa Remilia Scarlet bebiendo te y leyendo lo que parecía ser un grueso libro. Parecía ser lo suficientemente grueso como para competir contra los que Patchoulli leía, mas al acercarme me di cuenta de lo diferentes que estos eran. No pude entender bien como se llamaba el titulo de este pero rápidamente note que era francés. Me daba aires de que lo que leía era una novela.
- Ah, Makoto. Te estaba esperando… - La voz suave y refinada de Remilia resonó a los largo y ancho de todo el salón mientras cerraba el libro que tenia en sus manos. Lo coloco junto a su taza de te y fijo su total atención en mi.
- Remilia-san… Buenas tardes – Dije tratando de ser lo mas formal posible.
- Ah, si, si. Buenas tardes. Toma asiento. – Remilia extendió su brazo a un extremo de la mesa. No había ninguna silla donde tomar asiento.
- Ehm… No hay asien – no había terminado de hablar cuando instantáneamente, en cuestión de un simple parpadeo, apareció Sakuya colocando un asiento.
- ¿Qué ocurre? – pregunto Remilia mientras tomaba un sorbo de su te.
- N-nada… - conteste impactado mientras tomaba asiento. Voltee a ver a Sakuya y esta me devolvió una sonrisa bastante pura. Definitivamente jamás me acostumbraría a esto…
Por unos momentos la sala permaneció en total silencio. Sakuya se había alejado de nosotros y se coloco junto a la puerta del salón, haciendo guardia por si alguien quería entrar o por si su ama requería de alguno de sus servicios. Remilia en cambio nomas me observaba con cuidado mientras daba sorbos de su taza. Con cada segundo que pasaba me sentía mas y mas presionado… como si estuviera en alguna clase de interrogatorio. Esos ojos rojos vampíricos me observaban con detenimiento mientras que Sakuya no hacia ningún movimiento… por alguna razón me estresaba este ambiente tan… unilateral.
- ¿Porque me llamaste? – Dije finalmente sucumbiendo a la presión. Quizá fui un tanto rudo con mi pregunta, pero no podía evitarlo… ellas me pusieron en esta situación en primer lugar.
- Ah… siempre directo al grano. Si no mal recuerdo ya había comentado que eso me agrada de ti.
- Si… lo recuerdo. Lo comentaste aquella vez… - dije recordando nuestro primer encuentro.
- La verdad, no hay una razón de peso por la cual te halla llamado en estos momentos. Solo quería tener una platica amena contigo. Nuestro primer encuentro fue un tanto… agitado, hehe. Así que ahora que estas de mejores ánimos (y salud) pienso yo que seria una buena oportunidad para llegarnos a conocer un poco mas.
Por unos segundos guarde silencio. Antes de llegar aquí pensé que me haría toda clase de demandas y demás cosas raras… nunca imagine que quisiera tener una platica casual conmigo. La verdad me tomo por sorpresa, pero esta quizá podría ser la oportunidad para resolver varias preguntas que me aquejan.
- Me parece bien – Le conteste con interés.
- ¡Hehe, excelente! – se sonrió Remilia. Entonces se voltio hacia Sakuya y le hizo un gesto que no pude interpretar. Sakuya desapareció de mi vista y de un segundo para otro ya se encontraba junto a nosotros, sosteniendo una extraña caja en sus manos. – No te molesta que charlemos mientras tenemos una amistosa partida de ajedrez, ¿verdad?
¿Que fijación tendrán los aristócratas con el ajedrez? Igual que como con Satori, esta vampira ahora me retaba a una partida de ingenio. No solo batallaríamos con nuestras lenguas si no también con nuestros cerebros. Seguro, el ajedrez es un gran juego mas sin embargo no es el único que existe en el mundo… ¿que tal damas chinas? O quizá incluso un Jenga. En fin, al final del caso igual no tuve opción… incluso antes de que pudiera contestar Sakuya ya había dispuesto el tablero frente a nosotros.
- Claro, ¿porque no? – Comente tratando de no ser sarcástico. - ¿Qué te parece si además de jugar ajedrez, nos tomamos turnos para hacer preguntas al otro?
- Me parece bien. – Dijo Remilia poniendo su dedo índice sobre su Rey. - ¿Te importa si comienzo?
- Las damas primero – Era curioso… esa pregunta ni siquiera la tenia que hacer. Independientemente de como fuera ella debería de comenzar… eligió blancas después de todo.
Fue de esa manera entonces que dio comienzo nuestro duelo. Con cada pieza que era jugada, una pregunta y una respuesta eran elaboradas. Comenzamos con cosas sencillas pero conforme el juego se intensificaba, las preguntas también lo hacían. Ella me preguntaba principalmente cosas como de donde venia, que opinión tenia de Gensokyo, de su mansión, que pensaba hacer de ahora en adelante. También me preguntaba de mis gustos y mis disgustos y de aquellos que había conocido desde mi llegada. Yo en cambio le preguntaba de Kanon… como había llegado aquí, porque trabajaba para Remilia y que había hecho desde entonces. Todo pasaba rápidamente hasta que hice una pregunta que sentía no debía de hacer, pero que sin embargo, necesitaba hacerla.
- ¿Quién es la niña que vive tras la puerta de hierro?
En ese momento Remilia se paralizo. Durante todo este rato en su rostro una sonrisa reino pero casi instantáneamente desapareció en cuanto hice mi mas reciente pregunta. A diferencia de aquella vez durante la fiesta, Remilia no me ignoro ni busco disuadirme del tema. Con una cara de seriedad y melancolía acerco su mano a su reina, la cual se encontraba aun junto a su rey.
- Esa niña se llama Flandre Scarlet…
- ¿S-Scarlet?... – No podía ser… entonces eso significaba que…
- Así es. Ella es mi hermana menor.
Nuevamente el silencio reino en la sala. Pude de reojo notar como incluso la expresión solemne de Sakuya se endureció al hacer mención de esta niña, Flandre. Sabia que estaba entrando en un territorio muy delicado, mas sin embargo ya estaba aquí, seria tonto echarme para atrás.
- ¿Por qué vive encerrada en el sótano? – Le pregunte lleno de seriedad.
- ah ah ah… - Remilia decía mientras observaba como movía su dedo índice de izquierda a derecha frente a mi – Ya preguntaste tu… ahora me toca a mi.
- Tienes razón… adelante – Le conteste mientras movía una de mis piezas a lo largo del tablero.
- ¿Qué tanto amas a tu hermana menor?
¿Qué clase de pregunta era esa?... por lo visto una muy buena ya que me dejo callado por un muy largo rato. Obviamente la quería mucho, pero por alguna razón sentía que eso no era respuesta suficiente. La verdad es que fui capaz de cruzar toda una tierra de fantasía para llegar a ella. Me enfrente a sin numero de peligros… y no dudaría ni un segundo para volverlo a hacer.
- Ella es muy importante para mi… jamás, jamás me perdonaría si algo le ocurriera. – conteste finalmente. Remilia no dijo nada, simplemente se me quedo viendo con una expresión que no podía definir si era una muy leve sonrisa. - ¿Por qué Flandre vive encerrada en el sótano? – pregunte de nuevo, haciendo uso de mi turno.
- Flandre es especial… - comento Remilia moviendo a su reina en círculos bajo su dedo índice. – Podríamos decir que las relaciones sociales no son su fuerte… y que sus amistades no son duraderas. Sin embargo estaría mintiéndote si te digo que esa es la razón por la que se encuentra ahí. – De nueva cuenta un sepulcral silencio reino en la sala. Parecía algo común ya entre nosotros. - Flandre tiene dos cosas que alguien jamás debería tener juntas… - Remilia hizo una pausa y me comenzó a observar fijamente con esos ojos escarlata de ella. Solo me tomo una mirada para comprender lo serio del asunto. - Un poder destructivo sin igual y un corazón tan puro eh inocente como el de un ángel.
No dije nada… solo me quede pensando en aquellas palabras que acababa de pronunciar. Un poder destructivo sin igual y un corazón tan puro e inocente como el de un ángel. Rápidamente recordé aquella vez que me adentre en esa oscuridad. Rápidamente recordé como con solo cerrar su mano había destruido lo que estaba a su alrededor. Rápidamente recordé las palabras de Flandre, el cómo lo único que ella quería era alguien con quien jugar. Rápidamente recordé esa tristeza que emanaba de ella al no verme mas a su alrededor.
- Dices que harías lo que fuera por Kanon. Que la protegerías de cualquier mal porque de lo contrario jamás te podrías perdonar el hable fallado. Dime, ¿Tendrías el valor de incluso convertirte en el malo de la historia siempre y cuando eso signifique hacer lo correcto para Kanon? – Me pregunto Remilia moviendo finalmente su reina.
El malo de la historia… hace 1 mes y medio parecía en efecto que yo era el malo de la historia, mas sin embargo… ¿realmente lo era?, no… en ese momento no había malos. ¿Pero que tal si en algún punto en el futuro realmente tuviera que serlo?. Incluso ahora Kanon se rehúsa a volver conmigo a nuestra tierra. Quizá en estos momentos no parezca la gran cosa debido a lo calmado que esta todo, pero llegara un día en que Kanon y yo realmente nos enfrentemos para tomar la decisión final en este asunto. Llegara un momento en que quizá incluso me vea forzado a hacerla comprender que necesita volver… no quiero siquiera imaginarme que clase de medidas tomare en esa ocasión, mas sin embargo…
- Si es necesario que me convierta en un demonio para hacer que Kanon realmente brille como un ángel… entonces sí. Si seria el malo de la historia…
- Entonces comprendes que Flandre está encerrada en esa habitación por su propio bien.
Remilia y yo… ambos éramos muy diferentes pero impresionantemente teníamos muchas similitudes. Por alguna razón en estos momentos me sentía mucho más cercano a Remilia que con cualquier otra persona que hubiera conocido hasta estos momentos en Gensokyo.
- Flandre ya ah sufrido mucho en el pasado… jamás podría perdonarme el que volviera a pasar por un dolor similar al de aquella vez… - agrego Remilia en susurros. – Esa niña no merece sufrir mas…
- Remilia…
- ¡Le traigo te, Remilia-ojou-sama!
De repente, una potente y alegre voz resonó con estruendosa potencia a mis espaldas. Era Kanon que entraba de improvisto en la gran habitación. Casi instantáneamente el ambiente pesado, lleno de melancolía que se había generado se desvaneció, ya fuese por la alegría que desbordaba de mi hermana o por el súbito cambio de animo.
- ¡Ah! Kanon-chan – le recibió Remilia con una sonrisa a quien muy seguramente era su segunda mucama favorita.
- ¿Eh, hermano? – Los ojos de Kanon se abrieron grandes al verme ahí sentado junto a Remilia. En un chistar, la joven se disparo hacia mí, casi tirando el té que tenía en sus manos.
- ¡Wow, won!, ¡Calmada! – Le dije mientras me abraza con una intensidad que no había sentido en mucho, mucho tiempo.
- ¡Me alegra mucho que ya estés de pie! – decía en emoción mientras me estrujaba mas y mas fuerte aun. Voltee a ver a Sakuya. Pensaba que a estas alturas del día ya le había dado la noticia a su alumna predilecta. Sakuya simplemente se encogió de hombros y me devolvió una de sus sonrisas usuales. - ¿Te sirvieron las muletas?
- ¿Que si me sirvieron?, ¡Son el mejor regalo que jamás me han dado! – Le conteste con una gran sonrisa, ahora siendo yo con la estrujaba con fuerza.
- ¡Ay!, ¡me aprietas muy fuerte hermano!, ¡Basta!, ¡Todos nos están viendo! – Dijo Kanon sonrojada mientras trataba de apartarse un poco de mi.
- Hey, ¿es que acaso tu hermano mayor no puede recibir y darle un poco de amor a su hermanita predilecta? – comente con una sonrisa, buscando molestarla un poco. En mis adentros, en estos momentos no podía ser mas feliz.
- Anda Kanon, ¿Por qué no vas a preparar la cena?, Haz algo que le guste a tu hermano para conmemorar este día. – Comento Sakuya por detrás de todos nosotros. Kanon volteo a ver a su maestra y asintió fuertemente con la cabeza. Entonces salió disparada del cuarto y de nueva cuenta la calma y serenidad reino entre nosotros.
- Hehehe… valla, esa Kanon – Dije con una gran sonrisa aun dibujada en mi rostro.
- Si… es una niña bastante buena. Comprendo perfectamente tu afán de protegerla. – comento Remilia mientras observaba la puerta por la cual Kanon abandono el recinto. Observaba con detenimiento a Remilia cuando tome una decisión. Extendiendo mi brazo, tome una de mis piezas y procedí a tomar la reina de Remilia. Remilia se volteo en ese momento, aunque no sabia si era porque acababa de capturar su pieza mas importante o por si sabia a que me refería con este movimiento. Tome la reina de Remilia entre mis dedos y la observe con detenimiento. Remilia no decía nada… simplemente me observaba.
- Remilia-san… ¿Te parece bien que visite a Flandre-san todos los días a partir de hoy?
Tanto Remilia como Sakuya abrieron sus ojos en su totalidad, pero los de Remilia rápidamente se estrecharon. Sakuya se permaneció callada al igual que Remilia, pero se notaba que esta ultima quería decir algo, mas sin embargo justo antes de hacerlo parecía cambiar de opinión. Esto ocurrió varias veces hasta que por fin dijo
- Esta bien… mas no abogo por tu seguridad. Y de pasarle algo a Flandre… no te puedo prometer el que sigas con vida.
- Esta bien por mi. – dije decidido, sin chistar. Remilia tenía una cara de extrema seriedad en estos momentos, mas conforme veía como colocaba la reina junto a mi sus facciones comenzaron a suavizarse. Era obvio que era precavida con su hermana, mas algo le decía que podía confiar un poco en mi con respecto a este tema. No podía decir con seguridad si era porque nuestras hermanas se parecían, o si porque nosotros éramos los que se parecían. En realidad no importaba la razón.
- ¿Mmm? – La vampiresa dejo escapar un leve murmullo conforme noto algo en el suelo y estiro el brazo para alcanzarlo. Al principio no lo note con claridad pero una vez que lo alzo pude ver que era.
- Ah, eso de es Kanon – Comento Sakuya detrás nuestro.
En las manos de Remilia se encontraba un pequeño crucifijo con la imagen de Jesús crucificado. Estaba hecho de madera y la cadena que lo sostenía tenía varios cantos a los largo, haciendo referencia a los rosarios, los cuales llevaban los misterios de la iglesia en ellos. No me sorprendía que fuera de Kanon, después de todo ella era una ferviente católica al igual que nuestra madre.
- Un momento… - rápidamente interrumpí a ambas chicas a mi alrededor. Había algo que me sorprendió en absoluto en estos instantes. – Como es que…
- ¿Como es que qué? – pregunto Remilia confundida
- El crucifijo… ¿Cómo es que lo sostienes?
Remilia me veía con confusión hasta que finalmente comprendió que es lo que pasaba por mi mente. La vampira dejo escapar una leve risita y comenzó a jugar con el crucifijo entre sus finos y pequeños dedos.
- ¿Que?, ¿creías que comenzaría a arder en llamas o algo? – Pregunto Remilia con una muesca.
- Siendo sincero… si. – Le respondí con honestidad. – Pensaba que los vampiros no podían tocar imágenes religiosas.
- Claro que no. Eso es simple y completa superstición. – Era curioso que una vampira fuera la que me dijera esto. Hasta hace unos meses yo hubiera pensado que toda esta tierra no era mas que una simple y completa fantasía. – No hay razón alguna por lo cual un vampiro no pueda tocar algo como una cruz, un rosario, una imagen o incluso agua bendita. – Mientras decía esto Remilia le dio la cruz a Sakuya, haciéndole saber que se lo devolviera a Kanon.
- Creí que los vampiros eran enemigos de dios.
- ¿Que te hizo pensar eso? – Muchas películas, libros de ficción y la historia misma – En fin… el punto es que estas equivocado.
Me quede pensativo… mucho de lo que yo creía saber sobre muchas cosas estaban probando ser erróneas, y me preocupaba un poco que todos estos conocimientos (empíricos mas que nada) eran desmentidos ni mas ni menos que por criaturas de fantasía. ¿Un vampiro hablando de religión?, eso era algo que definitivamente jamás me hubiera esperado. Me podía imaginar a los vampiros leyendo las historias de Bram Stocker, ver las películas de Nosferatu, y ellos riendo a carcajadas y llorando en total decepción. Había otro detalle que me llamaba mucho la atención. Si los objetos religiosos no afectaban a los vampiros… ¿entonces estos que postura asumían respecto a esta?
- Dime Makoto – dijo Remilia captando mi atención al verme que me encontraba divagante en mis propios pensamientos. – ¿Crees en tu dios?
Otra pregunta que me hizo guardar silencio por largo rato. Esta vez sin embargo no fue porque formulase una respuesta… no.
- Me es imposible creer en un dios que nos ama a todos, el cual vive arriba en los cielos, cuando aquí en la tierra no tuve un padre que siquiera me amara a mi. – respondí con una seriedad total.
El rostro de Remilia se ilumino al oír mi respuesta. Era como si un niño hubiera encontrado un juguete nuevo.
- ¿Por qué no me hablas de tu padre? – Remilia estaba por preguntarme cuando rápidamente le interrumpí con algo que debí de haber hecho hace mucho tiempo.
- Jaque
- ¿Q-que? – Remilia se cayó por un segundo mientras volvía su atención al tablero. Claramente mi alfil se encontraba en ángulo perfecto de ataque hacia su rey. El rostro de la vampira se endureció ante mi repentina ofensiva. La joven ama de la mansión comenzó a hacer movimientos con su mano, como si trazara en su mente mapas de las siguientes jugadas, pero juzgando por sus posteriores reacciones de disgusto podía deducir que sus planes no eran para nada óptimos. Remilia volteo a ver a Sakuya y esta comenzó a avanzar hacia mi.
- ¿Joven Makoto, apetece algún postre? – se me acerco Sakuya ofreciéndome sus servicios.
- ¿Ah?, umm, no gracias Sakuya-san, estoy bien. – me voltee para agradecerle. Entonces, cuando regrese mi atención hacia Remilia, cual no fue mi sorpresa de ver que no solo se sonreía con aires de victoria, si no que además ahora envés de estar jugando como las negras, jugaba con blancas ahora.
- Umm…
- ¿Qué ocurre? – pregunto Remilia – Es tu turno de mover… no olvides que estas en jaque. – entonces se sonrió.
- ¿En serio? – mi expresión lo decía todo. ¿En realidad creían que caería ante semejante truco tan infantil?
- No comprendo a que te refieres Makoto. Si nada mas no sabes que mover, te puedes rendir. – Muy bien, esto ya se estaba saliendo de control.
- Todos sabemos que cambiaste el tablero… - dije haciendo mención de lo obvio.
- Claro que no. Desde el principio yo eh estado jugando como las negras. ¿No es así Sakuya? – Remilia se volteo entonces hacia la mucama de cabellos plateados, la cual se había quedado parada junto a nosotros todo el rato. Ahora comprendía porque Sakuya se había acercado en primer lugar a ofrecerme un entremés.
- Por supuesto – contesto con extrema simpleza la sirvienta. Yo en cambio nada mas me quede callado. En esta situación no tenia forma de ganarles.
- Muy bien, muy bien… - dije en resignación. – Entonces me toca a mí, ¿no es así?
- ¡Así es! – Se podía notar los aires de victoria en el tono de Remilia.
- Esta bien… jaque
- ¡¿q-q-q-q-que?!
A diferencia de Satori, Remilia era simple y sencillamente mala. ¿O quizá yo era muy bueno?. Satori podía leerme la mente y actuar en consecuencia, pero Remilia no podía hacerlo al parecer, lo cual resultaba en que todos mis planes fueran una sorpresa para ella.
- No puede ser… - murmuraba Remilia en preocupación mientras buscaba una salida de su desesperada situación. Podía comprender que no entendiese como es que había sido capaz de romper el jaque y a la vez hacer un jaque por mi propia cuenta. Era bastante fácil, ya que cualquier jugador a la hora de hacer sus planes, no solo vería sus propias oportunidades y salidas, si no que también observaría las de su oponente. Remilia claramente no sabía cómo era mi juego mientras yo conocía el de ambos.
- ¿A-a si?, ¡entonces toma esto! – La joven de cabellos azules tomo el que solía ser mi alfil y ataco mi torre con la cual me protegía y a la vez atacaba a su rey. – ¡Jaque! – exclamo con satisfacción y potencia.
- Aha… aquí va. Jaque… - Mi otra torre atacaba ahora. Remilia nuevamente entro en pánico.
El resto del juego fue bastante parecido… Remilia hacía señas con los ojos a Sakuya y esta ya fuera me trataba de distraer o congelaba el tiempo para de nueva cuenta invertir el tablero y poner la situación en mi contra. No esta de mas decir que ya conociendo esto fue fácil hacer que lentamente el juego se fuera en una dirección que, aun que no favorable, producía el mejor resultado posible para mi en esta clase de situación.
- Tablas… - finalmente dije.
- … - Remilia no decía nada. Su rostro reflejaba estupefacción total mas trataba con sus mayores energías el mantener su compostura. Parecía una niña rica a la cual no le habían dejado ganar en su juego favorito, mas sin embargo debido a su orgullo no hacia en berrinche.
- ¿Pasa algo? – pregunte burlescamente
- … - Remilia guardo silencio por unos momentos. Sakuya, quien aun se encontraba junto a ella permanecía igual de inmóvil que una estatua, aunque podía ver en ella que ya no tenia forma de ayudar a su ama. Me volteo a ver y nomas dejo escapar otra sonrisa… esta vez la pude interpretar cono una forma de disculpa o algo. Me pregunto cuantas veces habrá hecho Sakuya esta misma sonrisa en forma de perdón hacia otros para con su ama… muchas supongo…
Al final la gran ojou-sama se digno a hablar… ¡y valla que tenia agallas para decir lo que dijo!
- Heh, admito que eres bueno. A la próxima jugare en serio contra ti. Hice que termináramos en empate para que no te sintieras mal.
Esta demás decir que después de eso siguió una muy, muy agitada pelea entre Remilia y yo.
Ya era de noche y las estrellas brillaban con fuerza en el firmamento. El viento frio acariciaba mis cabellos y mis ropas mientras observaba con detenimiento el paisaje que se mostraba frente a mi. Pensaba en todo lo que había pasado en el día de hoy… pero especialmente pensaba en mi conversación con Remilia.
- Kanon… Flandre…
Por alguna razón sentía un enorme fervor en mi corazón de protegerlas a ambas. Sé que Remilia ya hacia su parte con Flandre, más un no podía comprender como mantenerla exiliada de todo la protegía más que lo que la dañaba. Era como si enjaulara a Kanon para asegurarme de que nadie se acercara a ella. Algo no encajaba en todo lo que me había dicho Remilia. Estaba seguro que había algo mas, algo que no me había dicho y que muy probablemente no me diría incluso si le ganara en una partida de ajedrez. En estos momentos tenia tantas preocupaciones, como el como volveríamos en primer lugar a nuestro hogar, mas mientras aun no pudiera derrotar a Remilia, eso podría pasar a segundo termino.
- Yo las protegeré… cuésteme lo que me cueste…
- ¡Boing!
En ese instante un extraño objeto apareció en el aire. Parecía ser una esfera de luz transparentica la cual emanaba un extraño brillo azul. Tenia ojos y me veía con curiosidad al igual que yo lo hacia con sorpresa. ¿Como no iba a estar sorprendido si ese extraño ser boto de mi propio cuerpo?
No dije nada, no mas me quede callado mientras observaba estupefacto como… eso se alejaba de mi y comenzaba a volar en dirección a una montaña que se encontraba a lo lejos en el horizonte.
- ¡Hey, Makoto!, ya esta la cena, vamos – Escuche la voz de Kotaro a mi derecha. Este me señalizaba para seguirle hacia el comedor, donde muy seguramente Kanon, Remilia y Sakuya ya nos esperaban. Voltee hacia la ventana una vez mas y muy a duras penas podía aun ver a ese curioso ser alejarse. Había algo en esa montaña a los lejos que me llamaba… que invocaba mis deseos mas profundos.
- Quizá solo es mi imaginación… ¡Hay voy Koro!
Esa noche y las siguientes a esa no le di importancia a lo que hubiera sido aquello que se alejo de mi. Daba por sentado que era mi imaginación. Solo me tomo 1 mes el descubrir que aquello, iba mucho mas allá que solo mi imaginación… que era algo mas profundo que eso…
Un mes después descubriría cuantos deseos tenia de cambiar mi vida. Y que tan oscuros eran esos deseos...
--------------------------------------------------------
Teaser
Capitulo 14.-
Spoiler:
El impulso del deseo
--------------------------------------------------------
Spoiler:
Al fin!!... porfin termine este MONSTRUO de capitulo XD.
Le llamo monstruo por varias razones... la primera es por la poderosa razon de que este capitulo es sencillamente el mas largo que eh escrito hasta este momento. Los primeros capitulos a duras penas alcanzaban las 10 hojas, conforme fueron saliendo mas capis este que incrementaron a un promedio de 20 paginas, y mas ultimamente el capitulo 12 consto de alrededor de 32 paginas... mas aun asi, este monstruo resulto siendo 43 paginas!!... 43!!!!....
Otra razon por la que llamo monstruo a este capitulo fue debido al increible dolor de cabeza que me resulto completarlo xD. No tienen idea de cuanto coco le tube que meter para que finalmente quedara como queria. Borre muchisimas paginas incontables veces debido a que varias situaciones no quedaban como queria o porque los personajes no terminaban como los veia en mi mente.
Otro gran problema que tube con este capitulo fue el hecho de que fue victima de 2 ocurrencias. La primera fue mi intento por introducir un capitulo "de relleno". Se podria decir algo lijero para calmar las ancias despues de toda la accion por la que pasamos en los capitulos pasados. Otro detalle fue que estos capitulos lijeros se hiban a extender no en 1, si no en 3 capitulos. Mientras lo escribia me di cuenta de varios problemas con este experimento mio. Primero que nada la extension. Creo que ya remarque que son 43 paginas XD. Segundo fue el contenido. En su mayoria es informacion que no es realmente necesaria... muchos se habran podido dar cuenta que en su mayoria el capitulo fue simplemente Makoto dando vueltas por alrededor, formando relaciones nueva y presentando al lector relaciones que ya estaban forjadas porque se realizaron tras bambalinas pero que yo sentia la necesidad de mostrar para que nadie se quedara "LOLWUT?, cuando se conocieron??".
En fin... mi intencion con este capitulo fue bajar un poco los humos mas sin embargo no pude del todo xD (creo). Aun asi, de haber terminado como un capitulo lijero muchos se daran cuenta que hubo momentos bastante importantes... eh incluso hubo un par de momentos que en este momento no pueden parecer trascendentales, pero que pueden estar seguros que en el futuro diran "ooooooooh!, fue de aquel entones!".
Bueno... para resumir, decidi que envez de hacer capitulos de relax sin trascendencia alguna mejor introducire esos momentos de relax y de LOL dentro de los capitulos normales. De esta forma la transicion parecera mas normal y no perderemos el hilo.
Hehehe... espero les haya gustado el capitulo XD. MAS LES VALE!!... LOL, no es cierto XD. Y no se preocupen por el capitulo 14... ya esta en marcha ;D
Una saga nueva comienza. Nuevos alianzas se forjan mientras igual nuevas sombras creecen en el horizonte. Un hombre lucha contra su pasado mientras busca como enmendar el presente... mas poco sabe que todo esto tendra una trascendencia no solo en su futuro... si no en el de todos.
Le llamo monstruo por varias razones... la primera es por la poderosa razon de que este capitulo es sencillamente el mas largo que eh escrito hasta este momento. Los primeros capitulos a duras penas alcanzaban las 10 hojas, conforme fueron saliendo mas capis este que incrementaron a un promedio de 20 paginas, y mas ultimamente el capitulo 12 consto de alrededor de 32 paginas... mas aun asi, este monstruo resulto siendo 43 paginas!!... 43!!!!....
Otra razon por la que llamo monstruo a este capitulo fue debido al increible dolor de cabeza que me resulto completarlo xD. No tienen idea de cuanto coco le tube que meter para que finalmente quedara como queria. Borre muchisimas paginas incontables veces debido a que varias situaciones no quedaban como queria o porque los personajes no terminaban como los veia en mi mente.
Otro gran problema que tube con este capitulo fue el hecho de que fue victima de 2 ocurrencias. La primera fue mi intento por introducir un capitulo "de relleno". Se podria decir algo lijero para calmar las ancias despues de toda la accion por la que pasamos en los capitulos pasados. Otro detalle fue que estos capitulos lijeros se hiban a extender no en 1, si no en 3 capitulos. Mientras lo escribia me di cuenta de varios problemas con este experimento mio. Primero que nada la extension. Creo que ya remarque que son 43 paginas XD. Segundo fue el contenido. En su mayoria es informacion que no es realmente necesaria... muchos se habran podido dar cuenta que en su mayoria el capitulo fue simplemente Makoto dando vueltas por alrededor, formando relaciones nueva y presentando al lector relaciones que ya estaban forjadas porque se realizaron tras bambalinas pero que yo sentia la necesidad de mostrar para que nadie se quedara "LOLWUT?, cuando se conocieron??".
En fin... mi intencion con este capitulo fue bajar un poco los humos mas sin embargo no pude del todo xD (creo). Aun asi, de haber terminado como un capitulo lijero muchos se daran cuenta que hubo momentos bastante importantes... eh incluso hubo un par de momentos que en este momento no pueden parecer trascendentales, pero que pueden estar seguros que en el futuro diran "ooooooooh!, fue de aquel entones!".
Bueno... para resumir, decidi que envez de hacer capitulos de relax sin trascendencia alguna mejor introducire esos momentos de relax y de LOL dentro de los capitulos normales. De esta forma la transicion parecera mas normal y no perderemos el hilo.
Hehehe... espero les haya gustado el capitulo XD. MAS LES VALE!!... LOL, no es cierto XD. Y no se preocupen por el capitulo 14... ya esta en marcha ;D
Una saga nueva comienza. Nuevos alianzas se forjan mientras igual nuevas sombras creecen en el horizonte. Un hombre lucha contra su pasado mientras busca como enmendar el presente... mas poco sabe que todo esto tendra una trascendencia no solo en su futuro... si no en el de todos.