x Hemos lanzado la versión beta de MCAnime.net (v2.0 Kronos) para TODOS los usuarios. ¡Que esperas para participar!
Ultimas Actividades del Foro
Loading...
Loading...
Dashboard
| Registrarse

Touhou Project

Foro : Trabajos Propios : [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Página 1 de 2 Páginas: 12 Ir a página
Ir a página...
Autor
Mensaje

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

[Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Vie Sep 23, 2011 09:17
Bueno, pss soy nuevo aqui pero ya tengo bastante rato conociendo y amando Touhou y como comente en mi thread de presentacion aqui les traigo uno de mis aportes propios. Esta es una historia que se me ocurrio un dia de ocio en el trabajo hace ya bastante tiempo y conforme paso el tiempo se fue volviendo mas y mas compleja. No negare que me eh inspirado mucho por otros trabajos que e leido/visto y tambien a lo largo de toda esta historia encontraran un par de parodias y muchos tributos a diferentes personajes y cosas que quiza les resulten familiares o nostalgicas XD.

Hehehe, bueno. Sin mas preambulos aqui les dejo mi historia. Espero les agrade y que me perdonen por los HORRORES ortograficos que encontraran. (quedan avizados... son muchos y muy feos, LOL... aunque conforme avanzan los capis se hacen un poco menos y menos dolorosos tan bien.)

La historia lleva 10 capitulos ya. Espero que los disfruten y sean de su agrado

Capitulo 1
Spoiler:
Capitulo 1.- Un brusco despertar

Todo me duele... Todo esta negro y oscuro... Siento como si estuviera muerto... ¿muerto?... quizás si… solo el dulce menear de mi cuerpo hacia arriba y hacia abajo me tranquiliza. Como si me acarrearan hacia el cielo, si…

Pero, por alguna razón cada vez hace mas y mas calor… con cada segundo que pasa el dulce movimiento que me tranquilizaba se convierte mas y mas en un viaje salvaje que envés de menearme hacia arriba y hacia abajo ahora me sacude y me hace saltar en el aire. De momentos el dolor agudo de mi cuerpo pasa a segundo plano conforme me golpeo contra lo que sea que este detrás de mi. Esto… esto no es el cielo… se parece mas al… al…

-Al infierno!!
- Oh dios!... esto si que es nuevo…

Algo esta mal aquí. Mi cuerpo me duele pero lo puedo mover aunque torpemente. Veo a mí alrededor preguntándome a mi mismo si aun sigo soñando o si de verdad estoy muerto al ver lo que veo. A mi alrededor no hay mas que llamas y oscuridad… el calor es tan seco y sofocante que mis pulmones comienzan a quemarme. Es una imagen tan desoladora que el pensamiento de haber muerto parece cada vez mas una realidad que una simple mala broma, ni siquiera la chica orejas de gato que esta junto a mi parece distraerme de este triste panorama, es como si… un momento… ¿chica orejas de gato?. Ahi parada serenamente junto a mí, ostentando un curioso vestido largo color verde oscuro, cabello rojizo del cual colgaban dos coletas atadas con dos moños negros a cada lado. Fuera de eso de momento les estaría describiendo cualquier chica normal que podrían ver por la calle de su ciudad en cualquier momento, sin embargo había un detalle mas… sus orejas… no sus orejas normales (que por cierto eran puntiagudas) si no las orejas que estaban sobre su cabeza, orejas de gato rebosantes de un cabello pelaje tan negro como sus moños.

- Oye, los muertos se supone que no hablan… - me dice la extraña chica mientras me observa cuidadosamente.
- Entonces eso significa que no lo estoy, ¿no lo crees? –Le digo enfadado pero extrañamente confundido, ¿de que esta hablando?
- No puede ser... – dice la muchacha con una cara de confusión también, pero a diferencia mia, en la suya no hay enfado, si no desilusión. – Que mala suerte, y tan cerca que estábamos del infierno de las llamas ardientes. Apuesto que hubieras ardido hermosamente.
- Hey hey!, ¿que es lo que acabas de decir?

No puedo creer lo que acabo de escuchar. ¿Acaso dijo aventarme al fuego?. No señor, a mi nadie me cocina vivo. Mientras trato de levantarme para alejarme de la mujer rara me doy cuenta que es sumamente difícil… en lo que estoy acostado hace difícil que siquiera pueda colocar mis brazos para poder levantarme.

- ¿Que demonios?
- Hey, no te sacudas o voltearas mi carro!
- ¿¿Tu carro?? Enserio te parezco un cuerpo sin vida que puedes tirar a una fosa común!?
- Pues… hace unos momentos si… y no es a una fosa común, es a un horno, es muy diferente.
- …

No se que esta ocurriendo aquí y la verdad, la sonrisa que me da esta muchacha mas que darme tranquilidad solo me asusta mas. A pesar del gran (y misterioso) dolor que siente mi cuerpo logro bajarme del carro. Me volteo para ver a esta persona y ahora veo algo mas que no había podido notar por mí incomoda posición en ese carrito… dos colas.

-Ok… que hace una cosplayer rara como tu cargándome en un carro y balbuceando locuras de tirarme en un horno? –Le pregunto
- Cosplayer?, que es eso?. Y ya te lo dije, creí que estabas muerto por lo que te iba a tirar al horno del infierno, que no soy lo suficientemente clara?
- Por favor… un cosplayer es lo que eres tú, con esas orejas y cola de gato. Y no, por supuesto que no entiendo!... quien en su sano juicio tira un cuerpo a un incinerador… a menos que… querías matarme??
-Yo no soy una cosplayer, soy una Kasha. Y para que quiero matar a alguien que yo pensaba llevaba ya una semana muerto?

Una semana… porque me suena mucho eso?. Espera un momento, ahora recuerdo. Hubo un accidente y yo estaba ay. Conforme hago memoria comienzo a recordar… íbamos por la carretera hacia las unas aguas termales muy famosas y el día anterior había llovido… un momento, íbamos?... quienes íbamos?. No lo puedo recordar, es tan frustrante, pero a lo mejor esta muchacha sabe algo. Conforme la observo más y más no puedo evitar pensar más y más que esto no es más que un sueño. Kasha acaba de decir?, esos gatos demonio que cargan los cadáveres? si, claro…

- Seguro… una cosplayer vestida de Kasha – Le digo sarcásticamente
- Si que eres necio. Quizás debería matarte en este lugar y así los dos actuamos como si nada hubiera pasado –me dice con una sonrisa.
- Hah, buena bro….¿ma?...

Cual no es mi sorpresa cuando veo que sus orejas y sus colas se comienzan a mover al unísono y en direcciones opuestas al movimiento de su cuerpo. Al mismo tiempo unas extrañas esferas azules aparecen de la oscuridad y comienzan a sobrevolarla y dentro de estas bolas flameantes puedo ver lo que parecen ser cráneos.

-Que paso humano, te comió la lengua "el gato"? –me dice mientras una sonrisa se dibuja en su rostro.

No conteste nada… volteo a mí alrededor y no veo nada que al parecer pueda producir semejante efecto y para ser honestos, todo se ve muy real.

- Donde estoy? –le pregunto simplemente
- Eh?, acaso no lo sabes?. Estamos en el borde del Infierno de las llamas ardientes y el palacio de los espíritus terrenales.
- Entonces, si estoy muerto?
- Pues, a lo que mi concierne pareces estar muy vivo…
- Pero dijiste que este es el infierno…
- Si, el infierno de las llamas ardientes en Gensokyo… dios, acaso me vas a hacer repetir todo una y otra vez?
- Genso… kyo?. Que me paso esta semana?
- Como voy a saberlo? Te encontré hace unos días tirado a las puertas de la ciudad antigua. Por una semana completa permaneciste inmóvil así que decidí que estabas muerto.
- Ya veo… tu lo decidiste… >_>

No tenia sentido. Recuerdo que estuve en un accidente automovilístico… como pude haber terminado aquí después de algo así? Algo ocurrió después del accidente? El calor de este lugar me comienza a sofocar cada segundo más y más, parece como si estuviera en una cueva a kilómetros por debajo de la superficie. Necesito salir de aquí, pero por donde?

-Valla, si no estas muerto entonces no tiene caso bajar… creo que volveré. –Dice la muchacha poniendo uno de sus brazos detrás de su nuca mientras que con la otra mantiene sostenido al carrito. Con paso firme y seguro a pesar de lo perpetua de la oscuridad la muchacha comenzó a caminar lejos de mí. Que demonios?
- H-hey!, espera!...
- Que paso?
- Acaso piensas dejarme aquí!?
- Umm… si, que no? No estas muerto, no tiene caso que te lleve al infierno
- Tu me trajiste aquí en primer lugar!
- Hehehe, ok ok, sígueme entonces. –me dice la muchacha con una sonrisa que simplemente ya no puedo diferencia como si maligna o sincera. – Pero ya no te voy a cargar en mi carro!, solo llevo a los muertos aquí, entendiste?
- Créeme… espero nunca mas volver a subirme a ese carro –le digo con completa honestidad
- Muy bien… a todo esto, soy Rin Kaenbyou pero llámame Orin, me disgustan los nombres largo. – Me dice la muchacha mientras se voltea hacia mí con una sonrisa de “oreja a oreja”.
- eh?... e-este… soy Makoto. Makoto Ichiharu
- Oh, Maru entonces!
- Maru?
- Sep, no te lo dije?, detesto los nombres largos, hehe.
- Llámame por mi nombre si?
- Que paso Maru?, dijiste algo?
- … dios santo… *suspiro y facepalm*

Conforme caminaba con Orin, mis dudas se despejaban cada vez más y más. En momentos las esferas de fuego estaban tan cerca que podía sentir su calor y su frió fantasmagórico mientras estas mismas iluminaban nuestro camino como antorchas dianbulantes. En un momento o dos pude sentir como sus colas rozaban mis piernas y que tan real se sentía el calor que estas emitían, como si fueran una extensión real de su cuerpo. podía sentir el ardor de las los muros de piedra a mi alrededor cada vez que me tenia que aferrar al muro debido a lo escarpado de la caverna y también podía sentir un enorme peso en mis hombros cada vez que miraba hacia detrás mió… como si me estuviera alejando de millares de espíritus malignos. En cierta forma me sentia aliviado de volver por donde aparentemente venimos en primer lugar.



-Donde estamos?

La verdad no sabia si mis ojos simplemente ya me odiaban y me jugaban mas jugarretas. De una caverna a una mansión?. Exactamente donde estábamos? El lugar era enorme y aunque poseía enormes ventanales llenos de vitrales por donde luz cegadora penetraba el lugar parecía extrañamente oscuro y enigmático. Pilares y pilares apilados uno después de otro sosteniendo un techo amplio y largo… o por lo menos eso quería creer por lo negro que se encontraba el techo este mismo ni siquiera se podía ver. Sin embargo eso no fue lo que mas me llamo la atención, si no la increíble cantidad de gatos, hadas, aves y otros animales que se encontraban a nuestro alrededor. En cierto sentido parecía la típica mansión de una vieja loca amante de los animales.

-Vieja loca amante de los animales?. Admito que amo a mis mascotas pero… vieja y loca? Me siento un poco ofendida para ser sincera.

Una voz resonó por detrás nuestro, una voz para nada familiar. Orin y yo nos volteamos hacia donde la voz se escucha, ella con un semblante relajado y yo, con asombro en mis ojos. Quien se encuentra ai?

- Parece que tuviste un despertar algo inquietante. En nombre de Orin te pido disculpas. Después de todo ella solo estaba cumpliendo con su trabajo.

Cada vez que la voz resuena en el gran salón, mi confusión y mis preguntas se incrementan cada vez más y más. Sin embargo a esta persona ni a Orin parece preocuparles… en especial esta nueva persona. De las sombras de un pasillo frente a nosotros se comenzaba a vislumbrar una figura.

- No te preocupes, todas esas dudas que tienes yo te ayudare a contestarlas ya que eso es lo mínimo que puedo hacer para enmendar el error de mi mascota.

Ostentando un largo un vestido azul claro con olanes rosas en las mangas y una falda igual de rosa, con cabellos de un ligero color púrpura y pantuflas en sus pies, la figura se revelo a si misma. Una mujer tan misteriosa o incluso mas que la que se encontraba a mi lado, Orin. Poseía un aura de respeto y temor alrededor de ella, como si por alguna razón supiera los secretos más oscuros de tu corazón… como si ese extraño accesorio que llevaba en su hecho con forma de ojo el cual se unía con hilos alrededor de su cuerpo pudiera ver a través de ti como si fueras agua cristalina.

- Se que puede ser un poco abrumador para un humano como tu el despertar en un lugar como este, en especial cuando no eres ni siquiera de Gensokyo. “Nos estabas observando a lo lejos?” No, de hecho acabo de notar su precensia. “La manera en que ve a través de mi es…” Justamente como te lo imaginas… la habilidad de poder leer mentes es un poder escalofriante pero como puedes ver tiene sus usos. Parece por fin comienzas a comprender en donde te encuentras y que te encuentras rodeado de “criaturas supernaturales” pero estate calmado… Gensokyo es una tierra de oportunidades para todos aquellos que lo habitan. Una tierra que no hace distinción entre razas, donde humanos y seres supernaturales pueden vivir en armonía los unos con los otros…

Gensokyo… por alguna razón presiento que este nombre, que este lugar es un lugar como ningún otro…

-Esas serian las palabras que yo, Satori Komeiji usaría para calmar tus preocupaciones, como veras. Y así, se bienvenido al palacio de los espíritus terrenales, Makoto Ichiharu.

El palacio de los espíritus terrenales… Gensokyo… justo en qué estoy metido?


Capitulo 2
Spoiler:
Capitulo 2.- De youkais y humanos...

- Aquí tienes tu té. Espero sea de tu agrado.
- Ehm… much-
- No hay de que Makoto, y por favor llámame Satori. Komeiji suena muy formal.

No había duda alguna… no había nada que ella no pudiera saber de mi. Incluso en cuanto lo pensaba ella ya lo me tenia leído. Ella llamaba su poder aterrador… sin duda alguna era una habilidad digna de respeto y cautela, pero definitivamente una habilidad interesante. Digo… quien nunca ah deseado tener la habilidad de poder leer la mente de otros? No podría ser tan malo. Eso si… el hecho de no poder siquiera completar los enunciados en mi mente sin que antes Satori los haya descifrado y completado en la suya propia y salieran de su boca envés de la mía era algo que se estaba convirtiendo en algo desesperante y en cierta forma frustrante.

-Lo siento, abecés me dejo llevar. Como entenderás soy una Satori Youkai, por lo que esta en mi naturaleza decir en voz alta los pensamientos de los demás. – responde Satori, una vez mas leyendo mis pensamientos a pesar de lo claro que estos fueron respecto a este tema.
- Ya veo... por ay escuche que a los Satori Youkai les molesta mucho que uno les ignore?, es cierto?
- …
- …
- Que te parece si yo hago como que tu nunca me llamaste vieja loca amante de los animales y tu haces como que no te molesta que lea tu mente?
- Hecho…

No solo rápida para leer las mentes de otros si no también rápida con la boca. Claramente estaba en un lugar completamente ajeno a cualquier cosa que conociera como normal, no seria sabio hacerme de problemas, mucho menos con alguien quien es capaz de leer mentes. Satori sonríe levemente por un segundo… puedo apostar que sabe que es lo que estoy pensando justo en este momento, pero desconozco el porque sonríe tan misteriosamente.

- Te seré sincera Makoto… no mucha gente viene por estos rumbos, ni siquiera los Youkais que rondan por Gensokyo. Es poco comun encontrar a alguien con quien siquiera pueda entablar una conversación.
- - Umm, disculpa… creo que tenemos diferentes opiniones de lo que es una conversación
- Hehehe… en efecto
- Hahahaha

Es raro… ella complementa todo lo que pienso y si alguien ajeno a nosotros nos viera pensaría que solo Satori es la que se encuentra hablando. Pero, por alguna razón se siente como si fuera una verdadera conversación entre ella y yo. A pesar de nuestro obvio sarcasmo eh ironías no se siente ninguna clase de hostilidad en su hablar… aun que si hay algo que mantengo, y es el hecho de que me completen mis ideas antes de que pueda decirlas es sumamente enfadoso. Sin embargo me deja pensando… honestamente que será una conversación para alguien como Satori? Dejando de lado el sarcasmo y las bromas… tendrá alguien como Satori una verdadera conversación en el sentido de que pueda sentarse con alguien y tener un buen rato platicando, sabiendo que ella puede leer mentes?

- No te preocupes por esos detalles. Como ves no hay muchas personas aquí pero no es un problema para mí.

Ella me contesta con una pequeña sonrisa. Ambos sabemos a que me refiero en mi mente pero aun asi ella con sus propias palabras trata de ocultar la verdad, no porque no sea obvia… si no porque es dolorosa.

- Dejemos de lado los pequeños detalles, te parece?. Creo que hay cosas mas importantes de que hablar, como en donde estas parado en estos momentos y principalmente, como terminaste aquí…

Directo al grano… aparentemente Satori no solo es capaz de leer mis pensamientos conforme los voy pensando si no que también es capaz de leer hasta los confines más profundos de mi mente. Por horas Satori me explica mi situación actual… Gensokyo. Una tierra de maravillas en donde humanos y youkai viven en relativa “armonía”. Es impresionante de creer, si no me encontrara en la situación en la que me encuentro y si no fuera por las pruebas que ya e presenciado en mi corto tiempo aquí podría decirles que esta seria una muy buena historia para contarle a los amigos o para hacerla una historieta o algo.

- Y asi es como estas aquí…
- Entonces… debajo de nosotros esta el “Infierno de las llamas ardientes”, donde Orin trabaja cargando los cuerpos.
- Asi es.
- Ok… y encima de nosotros se encuentra Gensokyo.
- Exacto. Al parecer ya entendiste todo lo que te eh explicado.
- El problema no es entenderlo… - le comento mirando a las ventanas que se encuentran detrás de Satori – El problema es aceptarlo…
- Se que es difícil, pero estoy seguro que con el tiempo podrás hacerlo.
- …

No digo nada en respuesta a su comentario… no hace faltan palabras después de todo, ella ya sabe lo que pienso. Suspiro profundamente, como si tratara de una vez tragar toda la información que Satori me acaba de proporcionar cuando de momento caigo en cuenta que algo faltaba, o más bien, alguien.

- Y Orin?, lleva un buen rato que no la veo, desde que nos sentamos a conversar.
- Oh, ella esta aquí con nosotros, de hecho nunca se fue.
- Eh?

Al principio no comprendo sus palabras pero luego caigo en cuenta de que a su costado, junto a ella se encuentra un hermoso gato negro con pelaje rojo en secciones de su cuerpo y dos colas.

- Por favor, no me digas que… -digo apuntando al gato
- Esta bien, no te lo diré – Dice satori cerrando los ojos mientras sonríe sarcásticamente.
- Me tomas la palabra cuando mas te conviene no?

Era tan obvio pero sin embargo parecía que mi mente aun estaba en un estado de negación parcial hacia lo que estaba ocurriendo a mi alrededor… acaso era el sentimiento de quererme aferrar a la normalidad lo que me impedía aceptar el hecho de que estaba en un lugar en donde simplemente la normalidad a la que estoy acostumbrado no aplica?. Para mi sorpresa la gata se levanta de su cómoda posición junto a Satori y brinca hacia mí. Trapa por mis hombros y se echa encima de mi cabeza, mirando a Satori con sus grandes ojos gatunos y luego mirándome a mi. Satori no puede evitar sino reírse ante la escena y yo no puedo evitar sacudir mi cabeza en señal de protesta, a lo cual lo único que consigo es que Orin se aferre a mi cabeza con sus uñas.

- Ouch!, hey!
- Hehehe… parece que le caes bien Makoto
- Me cuesta creerlo…
- Por favor… acaso quieres que diga lo que en verdad piensas? – Me dice con una sonrisa malévola.
- No… - le contesto mientras me sonrojo ligeramente… insisto, leer la mente de otros si que es enfadoso…
- Hehehe. Porque no pasamos a algo de mas interés… como el accidente que tuviste.

Mis ojos se agrandan al oír la palabra accidente. Si alguien debía saber algo acerca de eso, ese debería ser yo, y si alguien debería saber que esta oculto dentro de mi cabeza, esa debería ser Satori. Una vez mas mi enfado y desesperación se convierten en interés y confusión…



La noche cae en Gensokyo… o por lo menos eso fue lo que me dijo Satori una vez que terminamos de conversar. En estos momentos me es más fácil creer que Youkais existen a creer que ya es de noche debido a que de las ventanas sigue entrando una gran cantidad de luz, y para ser francos… que no nos encontramos en una caverna!? Acaso hace alguna diferencia el día de la noche!?. Ah… aun estaba consternado por lo que me había dicho Satori hace algunas horas…

-En efecto, tuviste un accidente en esto que tú conoces como “automóvil”. Derrapaste por el camino y caíste al borde del barranco por la montaña en la que ibas. El que ocurrió después no puedo decirte que es…
- Que?, porque?
- Porque ni siquiera tú lo recuerdas…
- Q-Que…?
- Al haber caído debiste haber perdido el conocimiento… las imágenes en tu mente son tan borrosas que incluso yo no puedo distinguir mucho entre el caos que ocurrió.

“Ni siquiera yo lo recuerdo”… como puede ser eso?. Estoy seguro que algo paso y que estuve conciente en aquel momento, pero Satori tiene razón en algo ahí. Los recuerdos en mi mente están tan desordenados, tan mezclados que nada esta claro ni siquiera para mi.

-Quizás dormir me haga bien…

Eso me digo a mi mismo, pero la verdad es que da miedo… me da mas miedo cerrar mis ojos y despertar en algún otro lugar extraño que tener mi mente leída por Satori o incluso morir. La preocupación me carcome, la confusión me cega… y el sueño y el cansancio me vencen…

No puedo dormir… no, mejor dicho ya no puedo dormir más. Me encuentro a mi mismo sudando frió en la cama que Satori me ofreció para pasar la noche. Por alguna razón jadeo fuertemente y mi corazón late a mil por minuto. Algo soñe… una pesadilla que me despertó en seco de mi sueño. Podía oírlo… voces que por alguna razón parecían familiares gritando mi nombre mientras caía al vació. No puedo mas… necesito encontrar respuestas a que paso, a porque estoy aquí. Me levanto de la cama y con cuidado salgo de la alcoba adjudicada para mí. No hay nadie por los largos y oscuros pasillos del mansión. Con rapidez, sigilo y cuidado salgo de la mansión por la entrada principal y vislumbro lo que se encuentra frente a mí. El paisaje aun recuerda a cualquiera que lo vea a una caverna, pero el camino es claro frente a mí. Como un viejo camino por en medio del bosque corre un camino adelante mió. No es difícil saber hacia donde lleva…

- La ciudad antigua… y mas halla… la superficie de Gensokyo.

Satori me pidió quedarme en el palacio de los espíritus terrenales por un tiempo para que meditara todo lo que me a contado y para que me acostumbrara al lugar, pero simplemente no puedo esperar, no con estas dudas y pesadillas que me aquejan. Volteo a mis espaldas una vez más y contemplo en gigantesco y majestuoso palacio de Satori Komeiji…

- Muchas gracias por el té…

Murmure con una pequeña sonrisa en mis labios… sentía que debería de decirlo con mis propia voz, agradecer con mi propia voz a esa youkai que no tenia necesidad de oír la voz de otros.



Debieron haber pasado un par de horas desde que abandone la mansión de Satori y me aventure por mi propia cuenta dentro de la oscura cueva. Según me comento Satori mi siguiente destino seria la ciudad antigua y de ay debería ser capaz de encontrar algún túnel que me llevara a la superficie. A lo lejos para mi gusto comencé a reconocer lo que parecían ser luces. Sin lugar a dudas esa debía ser la ciudad antigua. Comencé a correr hacia las murallas exteriores de la ciudad, feliz de por fin llegar a un nuevo lugar… en cierta forma sentía que con cada nuevo lugar al que llegaba, nueva gente conocería la cual serian capaces de ayudarme y acercarme más y más a la verdad detrás de mí estar en Gensokyo. Oh dios… que equivocado estaba.

Conforme me acercaba a las puertas principales de la ciudad, tres hombres me detienen. Sus miradas fijas en mi, podía sentir un extraño sentimiento de cuidado de ellos… a diferencia de Orin o Satori, por alguna razón sentía que no podía confiar en estas personas. Los observe detalladamente por un par de segundos, los tres poseían facciones muy humanas en ellos, pero sabia que no eran humanos, justo como no lo eran ni Orin ni Satori.

- Valla… pero que tenemos aquí. – dice uno de ellos, rompiendo el silencio entre nosotros.
- Un humano diría yo… aunque si que es una rara ocurrencia… - Agrega otro de ellos, asintiendo con la cabeza.
- Hey… - Les digo, tratando de parecer lo menos extraño posible, pero supongo que eso es imposible… a lo mejor los youkai tienen alguna forma de distinguir entre los suyos y los humanos. No tiene caso hacerme pasar por algo que no soy, pero puedo tratar de simular que soy alguien de donde ellos son… Gensokyo. – con su permiso…
- A donde crees que vas… humano? – Me detiene uno de ellos poniendo una katana entre la ciudad y yo.
- A la ciudad?... tengo algo de prisa…
- Enserio?, me pregunto para que. Hace años que no viven humanos en la ciudad Antigua, me pregunto que otra mentira tienes para nosotros.
- … - Atrapado. Supongo que mi conocimiento de Gensokyo puede ser considerado nada viendo como ni siquiera puedo engañar a un demonio sobre los detalles mas obvios y básicos de por aquí.
- Ya suficientemente malo es que un humano se atreva a bajar a nuestro territorio… no conforme con esa osadía ahora nos miente… luego que?, nos dirás que vienes del palacio de los espíritus terrenales?
- Ehm… si – Les digo no teniendo caso en tratas de mentirles mas… claramente hacerlo simplemente me estaba consiguiendo mas problemas de los que ya tenia en este momento.
- …

La sonrisa burlesca en la cara de los 3 youkai se desvaneció el momento que mencione que si venia del palacio de los espíritus terrenales… metí la pata verdad?

- Jefe… y es capaz de que si. Después de todo en esa dirección se encuentra el palacio. Y si es amigo de Satori Komeiji?, estaremos en gordos problemas si se entera.
- No te preocupes… apuesto que esa maldita no puede leer la mente de alguien quien nunca mas vuelva a ver.

Doy un paso hacia atrás cuando los oigo murmurar entre ellos… nunca creí que Satori fuera tan temida… “la habilidad de poder leer mentes es un poder escalofriante”, esas palabras volaron a mi mente con la velocidad del rayo. Ahora lo comprendía… Satori era temida por los youkais que habitaban la ciudad antigua y por eso vivía en soledad… vivía en soledad para evitar el dolor de ser odiada, de leer las mentes de personas que no harían mas que pensar en amenazas de muerte, en groserías y en maldiciones. Ahora también comprendía el pedido de Satori de quedarme en la mansión. Que tonto soy…

- Nada personal humano… jejeje – Dijo el líder del grupo mientras levantaba su espada en el aire – Bueno… en realidad si, me caen mal los humanos y cualquiera que tenga algo que ver con el palacio de los espíritus terrenales… jajajajaja

Asi terminaba realmente esto?, con una estupidez mía?. No… no podía dejarlo asi. No tenía siquiera mis respuestas aun, pero más que nada, no podía permitir que semejante odio fuera transmitido a Satori a trabes de mis acciones. Juntando todas mis energías brinco hacia mi derecha y esquivo el letal ataque.

-Estas loco si crees que me mataras por razones tan egoístas!

Claro… eso le decía yo, pero veamos. Uno… dos… tres… cada uno con una espada y seguramente todos eran más fuertes y veloces que yo. Quien estaba hablando alto ahora?. No puedo morir… no debo morir… no quiero morir… no me dejare morir!. Me levanto y tomo una roca grande en mis brazos y observo a los 3 “hermanos” con detenimiento y decisión.

- Interesante… el humano se rebela!
- Haré más que revelarme…
- Muy bien entonces… muere!

Ambos brincamos de frente y corremos hacia el otro. El con una espada, yo con una roca… una roca tan dura y fuerte como mis deseos de vivir. Ya solo me encuentro a unos cuantos metros de el antes de que uno de nosotros dos aseste el golpe mortal que terminara con la batalla cuando de repente siento algo que no había sentido en un buen rato… un calor intenso… no solo eso, el calor crecía mas y mas y ahora que me fijaba bien… desde cuando el lugar se ilumino tanto?

- Deténganse ahí!!

Se oye un grito de repente por sobre nuestras cabezas. Alzo mi mirada y me detengo en seco. Alguna vez han visto un pequeño sol avanzar hacia ustedes a toda velocidad? Si la respuesta es no, entonces simplemente no me quedan otras palabras para describir la escena que estaba tomando lugar.

-Dios dios dios dios dios!!!! – Comienzo a devolverme a toda velocidad, alejándome de la mortal bola de fuego que se acercaba hacia nosotros a toda velocidad.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

Una gran explosión sacude la caverna alrededor de nosotros mientras centenares de pedazos de roca caen sobre nuestras cabezas. Para estos momentos yo ya me encuentro en el suelo, sudando frió de nuevo al ver el cráter al rojo vivo que quedo donde impacto la bola de fuego. Del otro lado se encuentran los 3 hermanos youkai con la misma cara de sorpresa y horror que yo.

- Bien… por fin pude llamar su atención

Oigo de nuevo una voz sobre mi y volteo una vez mas y veo quien en cierta forma estoy seguro es el culpable de que ocupe un nuevo cambio de ropa interior y de que mi cabello le haga honor a los 70… mas rizado y quemado no puede estar. Sobre mi se encuentra una muchacha con largos cabellos negros y dos alas tan oscuras como este ultimo. Llevando una camisola blanca, una falda verde y una capa (una capa?, que demonios?), la muchacha nos observa detenidamente a mi y a los hermanos youkai.

- Bueno, ahora… como era quien me dijo ama Satori que tenia que proteger?

Dijo Satori?, acaso la envió Satori? No puedo creer la suerte que tengo… una vez mas le debo a Satori las gracias y en esta ocasión también, mi vida.

- Hey, tu… esas son ropas extrañas las que llevas. Por lo tanto… tú no debes de ser quien Satori-sama me pidió proteger… por lo tanto tu debes de ser el malo!.

Que demonios dijo?...

- Toma esto!, por molestar a Makoto Ichiharu!

La extraña muchacha apunta hacia mi lo que parece ser un largo lápiz sin punta y… oh dios… son mas mini-soles lo que están saliendo de el?... acaso esta apuntándolo hacia mi?... ACASO CREE QUE YO SOY EL MALO AQUÍ!?

- Ay va! Declaracion de spell card!, Atomic Fire “Nuclear Excursion”!
- no no no no no no!!!! – Grito en protesta mientras comienzo a correr por mi vida, esquivando una ráfaga de esos mini-soles que ahora son solamente dirigidos hacia mí en rápida secuencia. – SATORI, ERES UNA IDIOTAAAAAAAA!!!


Capitulo 3
Spoiler:
Capitulo 3.- Amigos y enemigos


Era curioso como hace unos momentos estaba dando gracias a la “benevolente” Satori por haber enviado a alguien a que me salvara y ahora me encontraba corriendo por mi vida, no huyendo de los maleantes que me emboscaron en la entrada de la ciudad antigua sino de la misma persona que muy probablemente Satori envió para salvarme. Era irónico como envés de decir gracias ahora gritaba maldiciones. Podía sentir como el suelo detrás de mi se convertía en magma o cuando menos en algo muy parecido debido al calor y al impacto de lo ataques de quien fuera quien Satori hubiera enviado.

-Hey!, atacas al equivocado atolondrada! –Le gritaba desesperado tratando de hacerla ver su error. Acaso Satori fue tan distraída como para no darle una descripción detallada de mi o es que simplemente esta persona no se fijo o se le olvido? Sea cual sea la razón mi única esperanza en esta situación es tratar de hacerla recapacitar. Era impresionante la cantidad de energía y poder destructivo que esta mujer poseía, podía sentir detrás mió el retumbar característico de cada ataque cuando impactaba contra el suelo y no bromeo al decir que de detenerme por un segundo todo se acabaría para mi.

Mientras tanto los 3 hermanos Youkai observaban perplejos y paralizados del miedo como corría de un lado a otro. Viendo sus rostros podía sentir como que era un milagro el simple hecho de que aun estuviera vivo.

- J-Jefe!... que hacemos?
- No es obvio!? Irnos de aquí!
- Y que hay del humano?
- Que importa el humano ya? Solo ve eso!.. –Dice apuntando a la cruel escena de la cual yo soy el trágico protagonista. – No durara por mucho esquivando eso. Además ya la escuchaste, ella viene del palacio de los espíritus terrenales en nombre de Satori… es pedir que nos maten si nos quedamos aquí!
- Vamonos entonces!
- Ya nos estamos tardando en hacerlo!

Curiosos Youkai terminaron siendo estos… carroñeros oportunistas que atacan a presas desprevenidas pero cuando alguien mas fuerte aparece ni el rastro se les ve. Sin embargo problemas mas críticos e inmediatos tengo en estos momentos como para andarme preocupando por cobardes… aunque era un poco irónico como llamaba cobardes a estos tres cuando yo mismo corría de un lado a otro tratando de esquivar cuantos ataques mis pies me permitieran. La caverna a nuestro alrededor comenzaba a emitir extraños sonidos conforme la ráfaga azotaba la rocosa estructura… no podía evitar pensar que en cualquier momento el lugar completo se nos caería encima matándonos en el acto. Esto tenía que terminar ya…


- Yo soy Makoto!, Makoto Ichiharu!, detente antes de que nos mates a ambos! –Le gritaba a todo pulmón esperando que mi voz fuera lo suficientemente fuerte para no ser opacada por el ruido producido por las explosiones, sin embargo a pesar de todos mis esfuerzos y de casi quedarme afónico mi voz no parece alcanzar sus endemoniados oídos!...

- Dios, como te mueves! – Se queja la muchacha deteniendo su frenesí mortal. Por fin una oportunidad para recuperar mi aliento. - Muy bien, ahora ire con todo! – Osease que eso fue el aperitivo?... oh dios, es en momentos como este que extraño a los hermanos youkai. – Spell card!, “subterranean sun”!

Si había algo que Satori no me había explicado era algo referente a estas “spell card” pero no se necesitaba ser un genio para notar que cada vez que usaban la palabra “Spell card” algo malo estaba por ocurrir… algo muy, muy malo, por lo menos para mi. Dicho y hecho, la mujer coloco su brazo a frente suyo y una gran cantidad de energía y calor comenzó a conglomerarse en el extraño accesorio de su brazo. Para mi sorpresa comencé a sentir como era jalado hacia ella con una gran fuerza, como si el aire entre y alrededor de nosotros fuera succionado con gran potencia. En la punta de su “arma” de nuevo apareció un pequeño sol pero esta vez a diferencia de las veces anteriores no lo disparo hacia mí sino que comenzó a crecer cada vez más y más. Lo que comenzó como una minúscula esfera luminosa en poco tiempo se convirtió en un gran círculo de fuego. Ya no tenia duda alguna de que era eso… por un buen rato los estuve llamando mini-soles pero ya no podía catalogarlos como tales, ni siquiera de broma ya. Eso era claramente una estrella en expansión.

Conforme el pequeño astro crecía en tamaño la fuerza de empuje hacia esta era cada vez mayor. Podía sentir como en cualquier momentos mis pues se despegarían del suelo, saldría disparado hacia la estrella y moriría calcinado instantáneamente sin siquiera dejar los huesos. Pequeños pedazos de roca del suelo ya comenzaban a volar hacia el centro explosivo del mortal ataque y sabia que dentro de poco seguiría yo. Frenético volteo a mis lados, tratando de ver una ruta de escape inmediata pero cual no es mi sorpresa y descepsion al ver que no hay nada como tal en las cercanías, sin embargo si veo algo que me puede salvar la vida, una estalagmita que se encuentra en la hora y en el momento justo! Sin pensarlo dos veces me aferre de la maciza estructura de roca y una vez mas comienzo a gritar para captar la atención de la explosiva chica.

- Detente por el amor de dios! Yo soy Makoto Ichiharu!, los sujetos peligrosos ya se fueron!
- Heh, no me engañaras. Basta con verte para saber que no eres de por aquí. De seguro vienes con las mismas intenciones con las que vinieron esa Miko y esa bruja hace tiempo!
- De que tanto hablas? No entiendo nada de lo que ocurre aquí!

Mis palabras no logran tener ningún efecto conforme estas simplemente caen en oídos sordos. Trato de vislumbrar otra salida… otra opción ante semejante situación tan desalentadora y para ser honestos la cosa no se ve nada bien. De repente comienzo a sentir como la estalagmita que me salva la vida se sacude violentamente como si la golpearan con bastantes y pequeños martillos. Al asomarme mis esperanzas de sobrevivir se achican aun más cuando veo que del centro de la ahora más grande estrella emanan pequeñas esferas de luz que son las que golpean la estalagmita con furia.

Esto es todo… hasta aquí llegue. Puedo sentir que este pedazo de roca no durara por mucho más tiempo. El vació que crea la estrella y los pequeños pero violentos golpes que recibe la estalagmita llegaran dentro de muy poco al punto critico y será entonces cuando se acabara todo… ah, como desearía haber escuchado a Satori y no haberme dejado llevar por mis preocupaciones. Supongo que esto solo muestra lo estupido y desesperado que… oh genial… mi camisa se esta comenzando a quemar.

- Okuu, tenemos problemas!

De la nada una voz resonó en la distancia, una voz familiar y que en cierta forma restauro mis esperanzas de sobrevivir. Era la primera voz que escuche desde que recupere el conocimiento y me encontré a mi mismo en esta tierra de fantasía. Orin.

- Satori-sama esta en problemas!, ven! – grito Orin fuertemente para que Okuu, como aparentemente se llamaba la muchacha, reaccionara a lo que ella le decía y como su hubiera dicho las palabras mágicas o algo la estrella letal comenzó a apagarse lentamente hasta el punto que era tan pequeña y se desvaneció en el aire. Sin chistar ni perder tiempo Okuu brinco rápidamente hacia donde Orin estaba (en dirección opuesta a mí) con una cara de preocupación.

- Que?, Satori-sama esta en problemas?, rápido!, tenemos que ir a ayudarla entonces! –Dijo Okuu sobresaltada.
- Si, pero primero necesito que veas algo… -le dijo Orin, apuntando hacia su derecha.
- Que cosa? – pregunto Okuu asomándose
- Esto! – acto seguido Orin saco de su izquierda su carro, aquel mismo carro donde por quien sabe cuanto tiempo ella me estuvo cargando de arriba para abajo como un cuerpo sin vida. Sin embargo el carro ahora estaba lleno de otra cosa, una fría y reveladora sorpresa…

*Splash!*

De un momento para otro Okuu paso de ser una “chica infernal” a “un pájaro mojado” en cuestión de un segundo. El agua escurría a través de los negros cabellos y plumaje de Okuu y se podía ver como el agua se convertía en vapor cuando tocaba su brazo mecánico.

- Porque hiciste eso!? – Pregunta Okuu enojada mirando a Orin con ojos desafiantes.
- Y todavía preguntas…mira a tu alrededor! – Dice Orin devolviéndole la mirada a Okuu.

Okuu se voltea a su alrededor y observa la caverna a nuestro alrededor con detenimiento. Supongo yo que ya no puede ser mas considerada como una estable caverna si no como un hermoso monumento al queso gruyere. Por suerte para Okuu la entrada de la ciudad antigua estaba intacta aunque para ser justos más que suerte fue gracias a mí… si no fuese porque corri como loco en dirección opuesta a la ciudad dios sabe que hubiera pasado…

- Ehm… oops?
- Nada de “Oops!”, casi nos metes a todos en serios problemas con los habitantes de la ciudad antigua, incluyendo a Satori sama!
- Ah!, Satori-sama!, donde se encuentra?
- Tonta… Satori-sama esta bien. Solo te dije eso para captar tu atención!
- Eh?, entonces ella esta bien?
- Por supuesto que ella esta bien!, ella me mando aquí en primer lugar.

Yo observaba de lejos la plática que parecía mas un regaño que una platica. Tal escena era bastante curiosa debo admitir… un gato demonio regañando a… bueno, un ave capaz de incinerar lo que sea que se le ponga enfrente, nomás faltaba un youkai perro para terminar el cuadro, hehehe. Mientras brincaba a través de los múltiples hoyos dejados atrás por la violenta y despistada Okuu podía escuchar a las dos mascotas de Satori aun discutir acerca del desastre que apenas tubo lugar aquí.

- H-hey… Orin, es bueno verte… enserio… - Digo realmente aliviado de verla aquí. A diferencia de Satori y Okuu, en este momento Orin parecía ser persona más normal en este lugar.
- Hey Maru!, es bueno verte con vida aun! – Me contesta la gata carmesí con una sonrisa
- Acaso me esperabas ver muerto?..
- Pues… conociendo a Okuu…
- No lo digas!...
- Hehehehe

Enserio… parece que efectivamente es un milagro que este vivo ya que ni siquiera Orin esperaba verme con vida y para ser sinceros cuando volteo mi cabeza hacia atrás y veo el caos dejado por Okuu realmente no puedo evitar pensar como demonios le hize para no terminar como un bulto de cenizas.

- Vamos al palacio antes de que la gente de la ciudad antigua venga y se ponga la situación difícil de explicar. – Nos dice Orin a Okuu y a mí. Parece lo mas lógico viendo como la ciudad antigua aparentemente es un “territorio de Youkais”. Seria raro (y peligroso) que un humano como yo caminara solo por las calles de la ciudad, si tan solo en la entrada fui emboscado por tres, dios sabe que me espera si me atrevo a ir solo… ya aprendí mi lección. Asiento con la cabeza a la idea de irnos de vuelta al palacio aunque estoy un poco preocupado por volver ay, Satori se encuentra halla y la verdad no tengo cara para verla… a pesar de lo que me dijo y me ofreció yo simplemente me fui sin siquiera dar las gracias ni nada. Espero que no este enojada conmigo. Volteo a ver a Okuu quien también asiente con la cabeza a la sugerencia de Orin de volver y me pregunto a mi mismo ¿O será que Satori esta tan enojada que envió a Okuu sabiendo que mas que salvarme me daría un muy mal rato?
- … que miedo…
- Dijiste algo Maru? – me pregunta Orin con una cara de confusión por mi suspiro tan aleatorio.
- No no no, todo esta bien, hehehe… - le contesto mientras observo a Okuu con una sonrisa medio forzada. Por suerte ninguna de las dos entiende pero no indagan más en el tema.
- Vamonos entonces! Okuu, por favor ayúdame con Maku si?
- Seguro!
- Eh?

Al principio no comprendo de que hablan con “ayudarme” pero cuando veo a Orin transformarse en gato y a Okuu desplegar sus alas de nuevo siento por mi cuerpo un horrible escalofrió. Sin aviso ni advertencia Okuu me toma del brazo con gran fuerza y de un tirón siento como me jalan hacia el aire.
- Oh dios mió!
- Que paso Maru-kun? – me pregunta Okuu
- E-e-estamos volando! –
- Por supuesto, que tiene de raro?
- El simple hecho de volar es raro! – no se como no me había percatado antes que Okuu volaba… quizás fue por la confusión la adrenalina de la batalla o quizás fue porque en cuando la vi tuve que comenzar a correr por mi vida.
- De que hablas?, no es volar de lo mas común en la superficie?
- Yo no soy de aquí! – Le digo a la despistada Okuu. Que acaso Satori no le dijo nada de mí a excepción de mi nombre!?
- Oh, ya veo, ya veo – me contesta con una expresión sabionda. Definitivamente Satori no le dijo nada fuera de mi nombre… - Maru-kun… te quiero pedir disculpas por lo que paso hace unos momentos.
- N-no te preocupes… - le respondo recordando que necesitaba ropa interior nueva por los sustos por los que me hizo pasar con su explosivo saludo.
- Si quieres enojarte con alguien que sea conmigo, no culpes a Satori-sama… - Me dice con verdadero arrepentimiento. Cierro mis ojos en culpa preguntándome si acaso soy tan obvio como para que se diera cuenta que culpaba a Satori de haber enviado a tan torpe protector. – Soy un un poco despistada y~
- Un poco?
- Bueno, algo… el caso es que no lo hice con intención y~
- No lo hiciste?.. –La miro con ojos sarcásticos
- Bueno, si…
- Te perdono, hehe. No te preocupes
- Te juro que me reivindi… eeh?, enserio?
- Si, no te preocupes… emm…
- Utsuho Reiuji! – Me contesta con una gran sonrisa. Podía notar que la felicidad se desbordaba de ella cuando le dije que todo estaba bien – Que bien!

Conforme festejaba de felicidad Okuu comenzó a volar alto y bajo sacudiéndome todo en el proceso. No soy una persona con muchas preocupaciones y miedos pero a decir verdad… le tengo un miedo terrible a las alturas. De momento pude resistir el vértigo y el miedo debido a que Okuu no volaba muy alto pero de repente cuando le dije que la perdonaba esta comenzó a menearse para arriba y abajo, de izquierda a derecha con gran entusiasmo.

-Dios!, cuidado, cuidado! – Le grito conforme tengo que levantar mis piernas para esquivar el suelo o las estalagmitas que se alzan del suelo cuando Okuu vuela bajo – Sube sube sube!!... baja baja baja!!!! – le grito desesperado. Primero esquivando el suelo, ahora resistiendo el vértigo y el miedo de volar alto!
-Ay vas!, hahaha – dice Okuu mientras me suelta en el aire conforme volaba hacia arriba y me hace formar una mortal parábola en caída libre!
- Okuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!
- Hahaha, estas bien, estas bien! No te preocupes, soy una de las mejores volando en el subterráneo! – Okuu me agarra de los brazos mientras caía en picada hacia el suelo… no importa que diga que es la mejor volando en todo Gensokyo, apuesto que ni siquiera el mejor terapeuta del mundo podrá curarme este trauma ahora!




A diferencia de las horas que tarde caminando para llegar a la ciudad antigua, el volar de vuelta nos tomo alrededor de 30 minutos. Era impresionante lo practico y veloz que era volar y también era triste y vergonzoso lo mucho que deseaba nunca mas volver a volar. Una vez mas me encontraba frente al palacio de los espíritus terrenales pero esta vez volvía con la cola entre las patas. Una vez adentro volví a contemplar los magníficos e imponentes vitrales, los altísimos pillares una vez mas se imponían poderosamente frente a mi y a nivel del suelo, sentada en medio de la sala principal en un pequeño pequeño sillón se encontraba la ama del palacio de los espíritus terrenales… aquella Youkai que podía leer hasta lo mas profundo de tu mente. Satori Komeiji.

- Ah, Makoto, es bueno verte sano y salvo
- Porque siento un ligero tono de sarcasmo cuando todos dicen eso?
- Hehe, simples apariencias Makoto. Pero dime… que te pareció tu primer escape?
- Creía que Gensokyo era un lugar donde humanos y youkai podían vivir en armonía, como dijiste…
- Armonía y paz son dos cosas totalmente diferentes Makoto además que no todos los youkai de Gensokyo comparten nuestra misma ideología. Eso si, te aseguro que Gensokyo es un paraíso para humanos y youkai si lo comparas de donde tú vienes… no lo crees asi?

Touché… haciendo memoria en la historia de Japón los youkai son vistos como seres malignos que deben ser exterminados.

- Aunque no todos los humanos o youkai de Gensokyo se aceptan los unos a los otros te puedo asegurar que no encontraras ningún otro lugar en el mundo donde estos puedan vivir juntos en el mismo lugar. Justo como lo piensas… como podrían youkai vivir en un mundo en donde incluso humanos se odian entre si, en donde seres “fantásticos” como nosotros podrían ser considerados una amenaza natural contra la humanidad. Aquí en Gensokyo Youkais y humanos pueden vivir sin miedo mortal el uno del otro… claro, aun hoy ocurren incidentes entre ambos pero estos conflictos no llegan al nivel que podrían llegar de donde tu vienes.

No pude contestar nada ante palabras tan ciertas y verdaderas. Me pregunto si Satori podía ver en mi mente todas aquellas noticias que veía en la televisión acerca de asesinatos, robos, guerras y demás crueles cosas de las que los humanos somos capaces de hacernos los unos a los otros. Era horrible pensar en lo que seriamos capaces de hacer si hubiera youkais viviendo abiertamente fuera de Gensokyo. Sin embargo en este momento me cruzo por la mente un caso muy especial… que había de aquellos youkai que ni siquiera en Gensokyo eran aceptados?… youkais como-

-Bien bien, lo que importa es que están de vuelta sano y salvo. Debes estar cansado por todo lo que ocurrió Makoto, porque no descansas? Me gustaría hablar contigo de nuevo una vez que estés descansado. Okuu, Orin, muchas gracias por su ayuda
- No hay de que Satori-sama –dijeron las dos al unísono. Yo mientras simplemente observaba a Satori con ojos melancólicos. Asentí con la cabeza al no tener ningún derecho de rechazar su sugerencia… ya una vez la había ignorado y solo traje problemas a todos con mi actitud.

Mientras regresaba al cuarto que se me había sido asignado una vez mas volví a revisar mis pensamientos. Volví a pensar en aquellos que ni siquiera en Gensokyo podían encontrar felicidad y aceptación, o que por lo menos tenían una gran dificultad encontrándola, Youkais como Satori Komeiji… Ella mejor que nadie debía de ser capaz de entender el dolor de ser diferente a los demás, de ser temida sin ser malvada. No había comprendido nada de esto hasta que me encontré con aquellos hermanos Youkai, simplemente el mencionar su nombre provocaba odio y miedo en sus corazones… no era descabellado pensar que asi como ellos tres pensaban igual lo hacían muchos otros, humanos como Youkai.

Esa noche de nuevo volví a tener sueños relacionados con el accidente. Iba en un automóvil platicando alegre de la vida. Podía escuchar las risas y voces lejanas de otras personas mientras disfrutaba del paisaje de las montañas cuando entonces paso… el auto comenzó a derrapar por el camino, izquierda… derecha!, no podíamos controlarlo!, oh no, nos acercamos al barranco!

-Makoto-nii-san!!

-No! Kanon!... – grito fuertemente mientras abro mis ojos y extiendo mi brazo en el aire como si tratara de alcanzar algo o a alguien. Jadeo fuertemente y puedo sentir como si mi corazón estuviera a punto de salir brincando de mi boca. Me levanto de la cama aun jadeando tratando de recuperar tanto mi aliento como mi calma y es entonces cuando la veo a ella ay parada junto a la puerta de mi cuarto. Sus ojos serios fijos en mi rápidamente delatan el porque se encuentra aquí.

- Satori...
- Buenos días Makoto
- … buenos dias.
- Vamos, tenemos que hablar
- Hablar?… te refieres a…
- Asi es, tu sueño… tenemos que hablar de tu hermana…

Wabu


Sexo: Masculino
Edad: 100
Registrado: 20 jun 2011
Ubicación: En los limites de Gensokyo con Yukari

benjiro-san
JustMC

Sexo: Masculino
Edad: 22
Registrado: 31 ene 2011
Ubicación: Si quieres saberlo tendras que encontrarme

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por benjiro-san el Vie Sep 23, 2011 11:33
Oh ya veo, tu eres "aquel" user de "aquel" foro? (no se si sea prudente revelar nombres XD), aunque no estoy registrado en "esa" página soy un fiel seguidor de tu trabajo. Que bueno que te uniste a este grupo asi tendré el honor de comentar sobre tu excelente historia, me gusta mucho y es muy entretenida, ojalá que pronto puedas subir el resto de los capítulos. Saludos
[size=20]-NO A LA CENSURA DE INTERNET

-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 04:24
Lol, "aquel" user de "aquel" foro? XD. Pues, de hecho, quien sabe si sea prudente pero seria una tristesa que hubiera prejuicios ya que aunque seamos de lugares diferentes todos tenemos un poderoso gusto en comun que nos une: Touhou. Pero weno, lol, nunca me hubiera esperado el tener seguidores fuera de "aquel" foro OoO, la noticia me brinda tanta felicidad que ya me dieron ganas de volver a escribir, lol. Que bueno que te guste mi historia y que seas un fiel seguidor, es por gente como tu que hacer esto vale muchisimo mas la pena aun (aparte que me gusta hacerlo XD).

Regresando al tema del thread. Trate de subir todos los capitulos en el mismo post pero por alguna razon no me deja D:, a lo mejor alcanze el limite de caracteres (mi mensaje aparece cortado) asi que me veo forzado a hacer un nuevo post para subir los capis que le sigen xD. Me sigo disculpando por los terribles horrores ortograficos que ya han encontrado y que seguramente seguiran encontrando -w-

Sin mas demoras, aqui los tienen:

Capitulo 4
Spoiler:
Capitulo 4.- En cuerpo y mente

Un mes habia pasado ya desde que llegue al palacio de los espiritus terrenales y sobre todo aqui a Gensokyo. Me costaba creer todo lo que me habia ocurrido desde aquel dia que para ser sincero no sabia si considerar como fatidico u otra cosa. Desde que llegue me encontre a mi mismo en una tierra llena de criaturas de fantasia con poderes igual de fantasticos y sobrenaturales pero todo esto era lo que menos me preocupaba y aquejaba en estos momentos... lo que mas me atormentaba fue lo que recorde la noche que llegue aqui al palacio.

- Desde cuando lo sabes?...
- Lo supe desde que nos conocimos. Aunque no podia ver el momento del accidente pude ver mas al pasado en tus memorias, justo antes de que comenzaran a viajar.
- Y porque no me lo dijiste?...
- Que hubieras hecho si te lo hubiera dicho?
- ... supongo que bien sabemos que hubiera hecho
- Ya viste por ti mismo lo peligroso que es el subterraneo para un humano, mucho mas para alguien como tu que no conoce las "reglas" sobre las cuales se rije la ciudad antigua.
- P-Pero... no puedo quedarme aqui sin hacer nada!, asi como yo termine aqui Kanon pudo aver terminado en algun lugar peor!
- Te comprendo a la perfeccion Makoto pero dime... que diferencia habria si salieras en este momento a ayer cuando escapaste?. "Se que dije que no debo acelerarme pero simplemente no puedo estar sin hacer nada sabiendo que mi hermana esta peligrando halla afuera."... no te preocupes, no planeo que te quedes aqui sin hacer absolutamente nada, ni tampoco lo estare yo.
- A que te refieres Satori?
- Como te lo dije, Gensokyo es un lugar donde humanos y youkai pueden vivir en armonia pero solo si estos dos aprenden a manejarse los unos a los otros. Los youkai reconocen la fuerza asi que ya seas un humano, un youkai, una hada o lo que llegaras a ser, si eres lo suficientemente fuerte seras respetado por todos por igual. Aqui en el subterraneo la fuerza juega un rol muy importante, mucho mas importante que el que jugaria este en la superficie. "Entonces debo de volverme mas fuerte", efectivamente... y aqui en el palacio te ayudaremos a conseguirlo. "Que hay de Kanon?, aunque me vuelva mas fuerte, entre mas tiempo pase menos son mis oportunidades de encontrarla". No necesariamente y es ay donde yo, Satori Komeiji te ayudare. Mientras entrenas aqui usare todo lo que este en mi poder para obtener informacion acerca de tu hermana.

Todavia recuerdo esa platica como si fuera ayer... las palabras de Satori me hicieron comprender la situacion a la perfeccion pero ella y yo sabiamos que esto no me calmaba del todo. Sin embargo ella tenia razon, que diferencia habria si en este momento saliera corriendo del palacio para buscarla?, solo me pondria a mi mismo y a otros en peligro y haria que todo terminara en una tragedia mucho mayor. De momento lo unico que podia hacer era seguir el consejo de Satori y entrenar, volverme mas fuerte para poder aventurarme en esta tierra llena de seres fantasticos y poderosos... aunque dudo que algun dia tendre el poder para batirme en duelo con alguien como Okuu. Comienzo a sudar frio con el solo pensar que quiza hay otros con poderes tan destructivos e imparables como el de ella.

A lo largo de este mes que a transcurrido tal y como Satori prometio que lo harian, Okuu, Orin y las demas mascotas de Satori me han estado ayudando a volverme mas fuerte. Es un poco impresionante la diferencia de poderes que e podido contemplar en este mes que a transcurrido... desde Okuu que es sin lugar a dudas una fuerza de destruccion masiva, pasando por los hermanos youkai que parecian tener una fuerza moderada a lo que se refiere a youkais hasta llegar a las otras mascotas de Satori (excluyendo a Orin) que parecen ser bastante debiles en cuanto a youkai se refiere aunque aun siendo "debiles" admito que tengo un rato dificil cuando me atacan en grandes numeros.

Despues del incidente con los hermanos youkai Satori me explico este sistema de peleas que manejan en Gensokyo... las "spell cards" y el "Danmaku". A esto del Danmaku no era exactamente ajeno ya que conocia el termino y su significado. A lo largo de mi vida habia conocido e incluso llegado a jugar algunos juegos que usaban este termino para definirse a si mismos, como "Ikaruga" quiza siendo el ejemplo mas obvio que me viene a la mente, sin embargo esos eran videojuegos y no la vida real. Peleas atravez de ataques vistosos y masivos cuyo objetivo no es eliminar al oponente sino noquearlo cuando mucho y demostrar quien es mas fuerte atravez de esta muestra de poder. Bastante seguro y justo si me preguntan a mi pero... que hay de aquellos que no poseen el poder ni siquiera para producir uno de estos ataques?, personas como yo... Para mi suerte Satori me explico que tambien se puede luchar sin danmaku usando simplemente ataques fisicos mientras se esquiva el danmaku del enemigo. Eso suena a algo mas dentro de mis capacidades.

- No te preocupes por eso... con suficiente entrenamiento hasta tu podras ser capaz de usar Danmaku! - Me dice Okuu con una gran sonrisa mientras prepara su manija de control.
- No lo creo... apenas hasta hace un mes todo esto era nada mas que un sueño para mi. Incluso si pudiera, soy un simple humano sin ninguna cualidad especial. No soy un Youkai con grandes poderes como tu, Orin o Satori. Supongo que de poder hacerlo me tomaria años de entrenamiento. - Le digo siendo un poco negativo pero realista. Digo, si nadie en el mundo a podido lanzar danmaku, que tan probable es que yo pueda siendo que tambien vengo del mundo exterior?
- Ya veras como si lo logras... conmigo como maestra y ayudante todo se puede!. Comenzemos!
- E-Espera!, Okuu!

No esta por demas decir que a lo largo de este mes tambien eh llegado a conocer un poco mas a los habitantes del palacio de los espiritus terrenales. Okuu en instancia valla que resulto ser la clase de persona que crei que seria cuando la conoci: Un poco despistada, algo egocentrica en sus habilidades y fuerzas pero bastante leal y siempre buscando como mejorar tanto para ella misma como para sus amigos. Con el rato llegue a enterarme que su increible poder no era mas que algo que habia obtenido recientemente al haberse... emm... comido un dios, al Yatagarasu especificamente. Trato de no visualisar la imagen de Okuu enguyendose un dios, siento que de tratar de imaginarme la escena vomitaria de asco y tendria pesadillas indescriptibles por las noches.

- Demonios Okuu!, se supone que me ayudes a entrenar, no que esto se transforme en una lucha por la supervivencia... MI supervivencia... - Le digo mirandola con ojos represivos
- A que te refieres?, si esquivaste muy bien mis ataques!. Yo digo que ya estas listo para ir mas a la ofensiva! - Me dice con una sonrisa como si su forma de entrenamiento estuviera por fin mostrando resultados. No puedo evitar mas que suspirar rendido mientras volteo a ver el "terreno de entrenamiento"... otro majestuoso monumento al queso gruyere. Creo que con este ya son alrededor de 18 monumentos pero a pesar de mis quejas y arrebatos no puedo negar que Okuu tiene un poco de razon en su razonamiento y argumentos... viendo de nuevo el campo de batalla no puedo evitar sentirme orgulloso de lo bien que eh estado esquivando los ataques de Okuu ahora.
- Por cierto... que son esos extraños movimientos que haces cuando entrenamos nosotros y cuando entrenas con las demas mascotas de la señorita Satori?
- Eh?, extraños movimientos?
-Si... haces asi como... Wuah!!! Haya!!! - Okuu comienza a hacer raros movimientos con sus brazos, manos, pies e incluso con su rostros. Al principio no entiendo de que esta hablandome con semejantes movimientos y expresiones pero rapidamente comprendo y no puedo evitar mas que reirme profundamente
- Hahahahahaha!
- Eh?, de que te ries? - Me pregunta confundida mientras me observa con sus ojos estrechos y fijos en mi
- Hehe... heh.. no n-nada. Son movimientos de Karate y Kendo - Le explico aun aguantandome las ganas de reirme de sus chistosas e inexactas imitaciones.
- Karate y Kendo?
- Si, son artes marciales. A diferencia de aqui que usan Danmaku para luchar en el exterior de Gensokyo donde no podemos hacer Danmaku usamos nuestro propio cuerpo como metodo de defenza propia. - Le trato de explicar sin hacer referencia a las armas de fuego... desde aquella conversacion con Satori hacerca de las interacciones entre humanos y youkai no tengo cara para hacer mension de las peores facetas de la humanidad. Aunque bien las armas de fuego podrian asemejarse al Danmaku dudo que este ultimo tenga un uso tan letal o cruel como el que tienen las pistolas y demas armas.
- Ohh, ya veo... cres que podrias enseñarme eso?, se ve interesante y divertido
- Ehm... seguro, porque no?

Karate y Kendo. Por generaciones mi familia a cuidado y se a hecho cargo de un pequeño dojo cuyas tecnicas y formas de entrenamiento se remontan a centenares de años atras (o eso dicen mis padres...) e incluso posee tecnicas perdidas que usaban los antiguos Samurai y tambien de aquellos que les precedieron a estos. Nunca estuve muy interesado en esto de proseguir el linaje de la familia y convertirme en el maestro del dojo una vez que mis padres no pudieran administrarlo pero acepto que soy bastante habil en el uso de la espada y me gusta practicar con una para relajarme cuando estoy tenso y no niego que en este mes que a transcurrido daria lo que fuera por tener una espada en mis manos...

Me paseo por los largos y oscuros pasillos del palacio mientras contemplo los vitrales que mantienen el lugar relativamente illuminado. Centenares de gatos, hadas, avez y otros animales y youkai cruzan a mi lado conforme camino sin rumbo fijo por el lugar. Es curiosa la falta de otros youkai en el palacio... con excepcion de Satori, Okuu y Orin desde que llegue no e visto a nadie mas con quien pueda entablar una platica profunda aunque siendo justos con Okuu no se puede entablar una platica seria y con Satori... se le puede llamar platica a que te esten diciendo lo que estas pensando antes de que lo digas?.

- Que descortes... yo disfruto mucho nuestras platicas a pesar de lo que pienses Makoto - Oigo una voz por detras de mi. No me es dificil saber quien es.
- Oh, Satori, buenos dias - Le contesto con una sonrisa a pesar de lo cansado que estoy del entrenamiento con Okuu.
- Buenos dias Makoto - Me dice devolviendome una sonrisa que a diferencia de la mia no muestra ni un signo de cansancio.
- Por cierto... a~
- Lo siento... aun no hay nada... - Me interrumpe Satori volteando a su lado. No habia necesidad de palabras en efecto... aun no habia informacion acerca del paradero de mi hermana.
- Entiendo... - le contesto resignado pero comprensivo
- Lo siento
- No te preocupes Satori. Te agradesco lo que haces por mi asi que lo que mas puedo hacer en estos momentos es seguir entrenando y esperar. - Satori me mira con calma y deja escapar una pequeña sonrisa.
- Ya veo... porque no te relajas un poco de tu arduo entrenamiento y vienes conmigo?, hace rato que no platicamos y apuesto a que te hara bien una taza de te.
- Hehehe... ya sabes mi respuesta Satori - Satori nomas asciente dejando escapar una pequeña risa al igual que yo. Definitivamente... quiza lo nuestro no sean platicas convencionales pero no hay lugar a dudas de que ambos disfrutamos de la compañia del otro y de nuestras platicas poco convencionales.

Sigo a Satori hasta la sala principal del palacio y nos sentamos en el habitual sillon, aquel mismo sillon en el cual me recivio por primera vez y en donde tubimos nuestra primera platica. El sillon es de un hermoso color purpura que de alguna forma convina a la perfeccion con el ambiente que el palacio produce pero sobre todo produce una combinacion perfecta con la ama del lugar. Misteriosos, elegantes y algo desesperantes... hehe.
- Aqui tienes Makoto - Me dice Satori entregandome una taza de te
- Muchas gracias Satori... pero sabes? no tienes porque molestarte en ser tu la que me sirve... digo, teniendo hadas que trabajan para ti... - Le comento mientras me sirve te en la taza.
- Esta bien... es mi deber como anfitriona asi como mi forma de darte gracias por hacerme compañia.

Nunca puedo evitar sentirme estupido cuando hago un comentario referente al estilo de Satori y esta siempre me responde de una manera a la cual no puedo responder. Simplemente no tengo idea de la extension de la soledad con la que Satori vive dia con dia.

- Que tal una partida de ajedres? - Me dice con una sonrisa que no puedo identificar si es sincera, malvada o sarcastica conociendo su poder y su gusto por usarlo.
- Otra vez?... - Le pregunto haciendo una mueca de desapruebo - Has ganado todos los juegos... no es justo sabiendo que puedes leer mis jugadas y estrategias...
- Vamos vamos, no es trampa, esta en mi naturaleza usar mi habilidad... acaso esta en la naturaleza de los humanos perder? - Me dice burlescamente. Al principio caia facilmente en sus provocaciones pero despues de varias partidas aprendi a ignorar sus provocaciones.
- Sabes que puedo leer lo que estas pensando en este momento verdad? - Me dice Satori con cara de enfado y ojos medio cerrados. Es cierto... a los Satori Youkai no les gusta que los ignoren.
- Hehehe... perdon perdon... - Me disculpo con ella recordando con que clase de persona me encuentro - Esta bien, jugare contigo.
- Magnifico... comenzamos entonces? - Me dice sacando el ajedrez de atras del sillon.
- Que dem... no me digas que ya lo te~
- Andale andale... como te preocupas por los pequeños detalles, encerio. hahaha

- Andale... dejame ponerlo ay...
- N-No, Satori!, ay no!
- Hehe... no te preocupes... no va a pasar nada...
- Ah... ah... no, si haces eso no podre resistirlo... Satori!
- Si... deja venir ese pedazo
- Ah!, noooo!
- Hehe...he... ah... ah... que bien... que bien se sintio eso...
- Ah... ah... mi.... mi... mi reina!, Satori, no tomes mi reina! cuando menos dejame a mi entregartela... - Le digo viendo como esta maligna mujer toma mi reina tallada de un pedazo de lo que parece marmol conforme me la captura con un alfil que no vi del otro lado del tablero.
- No seas lloron Makoto... puedo ver en tu mente que aun tienes un par de estrategias. - Me dice maliciosamente. Obviamente mis nuevas estrategias ya no sirven de nada.
- No es justo... en cuanto pienso de una jugada tu me la lees y planeas una contramedida para mis movimientos.
- Hehe, otra vez vas a quejarte de mi poder?, para mi que eres un mal perdedor nomas Makoto
- Si, claro... con tu habilidad cualquier movimiento que haga es inutil
- No es cierto Makoto. Aunque pueda leer la mente de alguien no puedo influir ni en sus actos ni en el resultado de sus acciones.
- Oh no?, entonces es la culpa del juego por ser un juego tan "obvio"?
- Por supuesto que no... la culpa la tienes tu por ser tan obvio. Desde aqui puedo ver lo exacto, elaborado y detallados de tus planes y movimientos que como tengo tanta informacion proveniente de ti lo unico que tengo que hacer es encontrar los errores, que por cierto son muchos, hehehe.

Que desesperante... de por si si ya es bastante dificil jugar con Satori si le sumas el hecho de que te presiona, te hace jugarretas mentales y te provoca pues el resultado no es nada divertido. Esta no es la primera vez que jugaba con Satori pero era indiscutiblemente una de las mas desesperantes, nunca me habia fastidiado tanto como ahora.
- Por cierto... porque hiciste que lo de hace un momento sonara tan mal?
- Eh?, a que te refieres? - Me pregunta Satori aunque no creo que no sepa a que me refiero.
- Tu sabes a que me refiero... - Le digo un poco sonrojado
- Ah, eso... de verdad quieres hablar de eso? hehehe - Me dice de una manera provocativa y burlesca de nuevo
- Ah... emm... creo que no... - Le digo sonrojandome mas aun mientras vuelvo mi atencion al tablero de ajedrez.

Observo el tablero una vez mas no muy esperanzado de poder hacer algo. Las estrategias que tenia en mente ya no tienen ninguna validez y sin tener mi reina, un caballo, una torre y 4 peones definitivamente estoy en una desventaje material impresionante. Mi nuevo plan cuenta con capturar su reina y de ai hacerme espacio atravez de sus defenzas atrapando a sus propias piezas entre si mismas pero ahora que Satori sabia de mi plan ella trataria de abrir espacio entre ellas, evitando que se acorralen.

- Adelante, puedes capturar mi torre, es una perdida aceptable - Me dice mientras menea los dedos de su mano frente a mi.

Es definitivo... no hay nada que hacer. Ya repase todo en mi mente... mis planes mis estrategias, pero entre mas lo pienso mas los lee Satori. Volteo a verla con odio y ella solamente me devuelve una sonrisa dulce y desesperante. Ya no puedo mas... dejo escapar un suspiro de derrota mientras acerco mi mano a mi rey para dejarlo caer cuando la veo ay parada... no puede ser... como no lo vi antes?
- Oh... oh no... - Dice Satori mientras me ve concentrado en esa figura que se encuentra junto a mi rey. Una pequeña torre que por alguna razon se encuentra ai... una torre que tanto Satori como yo ignoramos por alguna razon.
- Valla... quien lo pensara, no es asi Satori? - Le digo ahora siendo yo el que tiene la sonrisa burlesca. Tomo la pequeña e ignorada torre y la muevo de un lado del tablero al otro en un simple y sencillo movimiento y digo con un extraño sentimiento de orgullo y sorpresa. - Jaque Mate... - Un hermoso e imprevisto mate del pasillo.
- Heh... felicidades Makoto... en efecto... quien lo fuera a pensar.

Eso era... Satori podia leer las mentes de otros y nomas. Ella no predecia el futuro y mucho menos era una super computadora que predecia todos los posibles resultados. Aquello que otros desconocian ella tambien lo desconocia, esa era su debilidad. Movimientos espontaneos, actos erraticos, gente sorpresiva y que actua sin pensar... quien diria que esto seria su talon de aquiles.
- Parece que porfin comprendes que aunque puedo leer mentes, no tengo el mundo en banjeda de plata. - Me dice Satori levantandose de su asiento, obviamente satisfecha de la partida y en cierta forma, del resultado de esta.
- Heh... si. Disculpame por quejarme tanto - Le digo mientras cierro mis ojos y recuesto mi espalda en el sillon que se encontraba al otro lado de donde ella estaba.
- Esta bien, despues de todo tus quejas son completamente comprensibles.
- Parece que porfin concordamos en algo. Por cierto... has visto a Orin?, no la e visto en un par de dias.
- No te preocupes por ella. Debe de estar en el infierno "echandole leña al fuego" - Me dice calmadamente...ella sabe a la perfeccion el efecto que semejante comentario tiene en mi.
- Y-ya veo... - Le contesto imaginandome la escena de la Kasha echando cadaveres a las llamas del infierno... - Iugh... - Me recorre un escalofrio por todo el cuerpo... y pensar que yo estuve en su carrito en algun momento.
- Fue una excellente partida Makoto... espero que en un futuro tengamos mas platicas y partidas como esta. Con tu permiso. - Me dice Satori respetuosamente mientras se aleja de mi.
- Por favor... no creo que vuelva una a tener suerte como la de hoy, pero seguro. - Le respondo cerrando los ojos... por primera vez desde que llegue aqui me siento un poco en paz. - Me pregunto... Me pregunto como estara Kanon... no te preocupes, ya ire por ti...

Paso la tarde (o eso pienso yo) sin ningun problema y hasta incluso me eche una buena siesta hasta el punto en que ya no podia dormir ni un segundo mas porque el simple hecho de estar tirado en el sillon era insoportable. De repente senti la necesidad de caminar un poco, de desperesarme toda esa flojera acumulada por estar sentado y acostado. Era curioso como a pesar del agotamiento fisico al cual me sometia Okuu en sus entrenamientos aun asi tenia las energias y las ganas de mover mi cuerpo de un lado para otro... quiza si estaba dando bastantes frutos el entrenamiento de Okuu, heh, quien lo diria. Definitivamente una caminata alrededor del lugar no me hara mal, sino todo lo contrario. Me ayudara a despejarme la mente y a relajar mi cuerpo. Me pregunto si Orin ya habra vuelto del infierno y que estara haciendo Satori ahora que no esta torturandome mentalmente.

- Hola hola, Satori-sama!
- Oh... Orin. Bienvenida a casa
- Muchas gracias Satori-sama! - Le dice Orin haciendo una reverencia ante su ama.
- Dime... encontraste algo?
- Hehehe... pues, no es muy consisa la informacion que encontre y la verdad estubo dificil conseguirla.
- Valla... ya veo... son buenas y malas noticias por lo que parece - Dice Satori con una mirada sombria en si.
- Si... que de todos los lugares terminara hay... - responde Orin doblando sus orejas hacia abajo en señal de preocupacion.
- Que ironias las del destino. Makoto termino con nosotros aqui en el palacio de los espirituos terrenales y su hermana Kanon termina en la mansion del demonio escarlata. Me pregunto que clase de persona sera este "demonio escarlata"?
- D-demonio escarlata?... - Se oye una voz por detras de las dos youkai. Ambas muchachas se giran al mismo tiempo y nada mas que seriedad se ve en sus rostros. Claramente no esperaban verme ay, mucho menos que escuchara su conversacion.


Capitulo 5
Spoiler:
Capitulo 5.- La ciudad antigua

Vampiros... De escuchar semejante palabra hace un par de meses me hubiera recordado interesantes historias de fantasia y ficcion como Dracula de Bram Stoker, o incluso juegos sobre vampiros como Castlevania y demas. Quien no habia fantaseado alguna vez en su vida sobre como seria que los vampiros existieran, sobre lo genial que podria ser un diambulante nocturno. Seguramente en estos momentos mucha gente lo desearia pero yo en cambio no podia evitar desear que no existieran del todo.
- Maru...
- Quien es este “Demonio escarlata”? – Pregunto insistente... la simple mencion del nombre me trae escalofrios y el hecho de que Kanon pueda estar donde este me ponia los pelos de punta.
- Maru, esta bien... no debes de preocuparte – Me responde Orin caminando hacia mi, tratando de disuadirme de buscar una respuesta de mi pregunta.
- No Orin, esta bien. – Dice Satori tomando un paso al frente – Estamos hablando del paradero de su hermana... tiene derecho a saber
- No te preocupes por mi Orin... es algo que necesito saber – Le respondo mientras las miro seriamente
- “Con quien esta mi hermana”?, la verdad ni siquiera yo se quien es... rumores solamente eh oido de los habitantes de la superficie y nomas a dos de estos eh conocido en persona. – Me dice poniendo una cara de nostalgia, como recordando un interesante pero no muy placentero recuerdo. – Personas no de malas intenciones pero si bastantes cortos de temperamento y buscapleitos.
- Satori-sama... lo dice por
- Si, aquellas dos huespedes que tuvimos hace tiempo – le interrumpe Satori a Orin mientras le mira en reprimienda. Por alguna razon siento que Orin estuvo detras de este mal recuerdo de Satori.
- Lo siento...
- Esta bien, esta bien... ya lo pasado pasado.
- Oigan... –digo recordandoles de mi precensia y mi inquietacion.
- Oh, perdona Makoto, como te decia – Dice Satori como si su desvio hubiera sido algo justificado o menor – Lo unico que sabemos de esta persona esque debe su apodo al hecho de que es un vampiro.
- Un... vampiro? – repito temeroso. Normalmente me hubiera reido de oir semejante comentario pero en estos momentos... en esta tierra conocida como Gensokyo simplemente mi sentido comun no aplicaba.
- Justo como te lo imaginas... no, no tan asi... – Me dice conforme de una idea original que tenia sobre los vampiros paso a que mi imaginacion comienze a volar un poco con lo que e leido y oido acerca de estos. – Seres de increible poder fisico, bebedores de sangre y habitantes de la noche... tristemente cuanto tu sabes de ellos es tanto como yo se.
- Entonces...
- Maru, calmate... es muy pronto para estar seguros. Esta informacion la acabo de escuchar, puede no ser mas que un rumor mal fundamentado.
- “No lo creo... no cualquiera crearia un rumor como ese”. En efecto, es algo muy raro y especifico incluso para ser un rumor. – Como siempre Satori rapida para leer y decir mis pensamientos en voz alta pero en este momento no me molestaba su intervencion. En cierta forma ella decia esas cosas que yo me pensaba dos veces antes de atreverne a decirlas en voz alta.
- Satori... yo
- No hay necesidad de que lo digas... por lo menos descansa esta noche – Me dice Satori con una mirada compresiva. Volteo a ver a Orin y puedo ver que ella entiende a la perfeccion que esta ocurriendo... no se necesitaba ser un Satori youkai para leer el ambiente que se acababa de producir en el oscuro pasillo donde nos encontrabamos. Esta noche era mi ultima aqui en palacio de los espiritus terrenales. Asciento con la cabeza a la peticion de Satori ya que descansar esta noche es lo mas que puedo hacer en este momento.
- Muchas gracias Satori, Orin. – les digo con calma a pesar de que en realidad no puedo contener mi preocupacion ante semejante noticia. El simple nombre de “Demonio escarlata" es suficiente para hacerme pensar hasta lo peor. - Me ire a recostar... necesito pensar varias cosas...
- Esta bien Makoto... despues de todo mañana sera un dia largo – Me despide Satori mientras me alejo pensativo.

Mientras caminaba hacia el cuarto que por todo un mes habia servido como mi dormitorio personal pensaba en todo lo que habia pasado desde el momento en que abri los ojos. Aun tenia muchas preguntas sin responder en mi mente como porque habia llegado a Gensokyo en primer lugar, porque no podia recordar el accidente con claridad ni a aquellos que venian conmigo. Un “trauma” lo llamo Satori al hecho de que no pudiera recordarlo... algo realmente malo tubo que haber ocurrido para que nisiquiera mi propia memoria me permita recordar.

- Muy dentro de tu subconciente tus memorias del accidente se deben de encontrar
- Es por eso que en sueños yo~
- “recuerdo por momentos que ocurrio”?, probablemente. Los sueños estan muy ligados al subconciente de una persona y muchas veces nos muestras nuestros mayores miedos, nuestros mayores anelos e incluso nuestros mas ocultos secretos.
- Y no puedes ver dentro de mi subconsiente?
- Lamentablemente no Makoto. Mis poderes se limitan a leer la mente de otros, se podria decir que solo puedo leer lo que tienen mas a flor de piel, aquello que se puede recordar facilmente o con un poco de labor mental. Como adivinaste la vez pasada si tu no puedes recordarlo entonces yo ni siquiera puedo verlo.
- Ya veo... entonces dependere de mis propios sueños, memorias y del tiempo mismo para poder recordarlo.

Me detube frente al vitral mientras recordaba aquella platica que tube con Satori hace varios dias ya. Era frustrante saber que en ti mismo estaban las respuestas y no poder siquiera recordar el mas minimo e insignificante detalle de estas. Aun quedaba tambien el misterio de quienes mas me acompañaban en ese viaje ademas de Kanon... habran sido mis padres?, o quiza mis tios?. En estos momentos como deseo poder arrancarme mi cerebro, sentarlo en una silla bajo una luz incriminante y asaltarlo con preguntas acerca del accidente.
- Maku-kun! – Oigo una voz retumbar fuertemente por el pasillo a mis espaldas. No me cuesta reconocer de quien es.
- Hey, Okuu – respondo mientras me volteo hacia la cuervo mas poderosa del subterraneo
- Es cierto que te iras?? – Wow, que rapido corre la informacion aqui. Volteo a mi alrededor y veo a las hadas del lugar mirandome con ojos de preocupacion. Heh, deberion de haber sido ellas las que corrieron la voz, pero quien puede culparlas?.
- Si – Le respondo sin rodeos, no tenia caso decirle mentiras ni adornar la verdad.
- Eso significa que mi entrenamiento fue muy efectivo! – Dice con una cara llena de orgullo y una sonrisa de oreja a oreja.
- Eh?... – respondo a su comentario con una cara de sorpresa y confusion. Esa no era la reaccion que esperaba...
- Satori-sama dijo que cuando fueras mas fuerte entonces podrias aventurarte fuera del palacio y con mi entrenamiento no tomo mas que un mes! – Ascentia Okuu con la cabeza – Te dije que conmigo como maestra y ayudante de entrenamiento te volverias tan fuerte como quisieras!
- Y-ya veo... – Le contesto no muy seguro de que decirle. Sabia que Okuu era bastante orgullosa de sus habilidades y una despistada pero sin lugar a dudas esto no es lo que esperaba de ella. – Oh bueno... heh.
- Que paso?
- Nada nada... muchas gracias por tu gran entrenamiento Okuu – Le digo alimentando su ego un poco pero esta bien supongo, se lo merece por ayudarme incondicionalmente a lo largo de todo este mes.
- Hahaha, no necesitas agradecerme – Me dice con una sonrisa – Despues de todo ambos nos divertimos y pasamos un buen rato. Yo tambien te agradesco por pasar tiempo conmigo.
- Seguro que si - Podra ser una tonta y una despistada pero es definitivamente una tonta honesta y de buenas intenciones... aunque creo que oi de Orin hace unos dias que en algun momento Okuu trato de conquistar Gensokyo y el mundo...


Esa noche dormi sin muchos problemas. Satori les debio de haber pedido a todos en el palacio que me dejaran descansar ya que debia de saber lo que me esperaba pero aun asi mi propia mente no me dejo en paz toda la noche. Los mismos sueños que por un mes ya me habian atormentado no mostraban signos de querer amainar, pero ya no me preocupaba mas tener estos sueños... ahora los esperaba pacientemente porque sabia que solamente ellos tenian la llave a esas memorias que por mi propia cuenta no podia recordar. Sin embargo esta noche no fue fructifera en ese ambito... sueños que ya habia tenido con anterioridad aglomeran mi mente, pesadillas ya vividas que no hacen mas que darme una mala noche. No tardo mucho para que despues de que el auto en el voy derrape y caiga una vez mas en el vacio, una vez mas frente a mi oigo a Kanon gritar mi nombre mientras estrecha su mano para tomar la mia y yo estrecho la mia para alcanzar la suya... pero entonces algo cambia... la oscuridad que nos rodea comienza a tornarse rojiza y pesada. Comienzo a perder a Kanon de vista mientras esta neblina escarlata aleja a Kanon de mi!... no!, Kanon!, Kanon!!!... Y es en ese momento cuando mis ojos se abren. Como en aquella primera noche desde que llegue al palacio me encuentro a mi mismo una vez mas respirando profundamente, sudando frio en mi cama. Tenia que rescatar a Kanon de quien fuera que la mantuviera captiva... no descansaria hasta verla segura.

Esa mañana todos estaban ay para despedirme. Orin, Okuu, las hadas sirvientas, las mascotas de Satori y por supuesto la mismisima Satori. No tube mucho tiempo para conocer a todos bien ni de pasar mucho tiempo con ellos pero puedo decir que el poco tiempo que estuve aqui fue extremadamente gratificante. Es solo un poco triste las condiciones bajo las que nos tubimos que conocer y bajo las que ahora nos obligan a separarnos.
- Quien pensaria que hace un mes llegaria un humano a mi mansion y que este humano seria capaz de ganarme limpiamente una partida de ajedrez. – Dice Satori con una sonrisa
- Hehe... lo haces sonar como si yo hubiera sido el tramposo cuando jugabamos. – le respondo con una pequeña carcajada. Sin embargo despues de pensar lo que dijo un poco... – Pero tienes razon... supongo que ganarte sin usar trampa es una proeza de alguna manera, no es asi?, hehehe
- No te dejes llevar Makoto... tu mismo dijiste que fue suerte y nada mas – Me dice ya no tan sonriente.
- Hehehe... perdon perdon.
- Maku-kun, seguro que no ocupas nada mas? – Me pregunta Okuu un poco preocupada al ver que viajo “bastante ligero”.
- “No hay de que preocuparse. Despues de todo estas son las unicas ropas de mi talla aqui y no hay mucho sentido en que lleve muchas cosas, nomas me cansare si llevo peso innesesario”, En efecto, es una lastima que no tengamos ropa para hombre, mucho menos de tu talla. – Ni siquiera en mi momento de despedida Satori me deja ser.
- Que sucio eres Maku-kun!.. llevas las mismas ropas por un mes ya! – Dice Okuu poniendose una mano en su nariz y sacudiendo la otra frente a ella en el aire como si apestara. Todos comienzan a reir a carcajadas y yo lo unico que puedo hacer es mirar feo a Okuu mientras la dejo divertirse a mis expensas por ultima vez.
- Hey, mi ropa fue lavada todos los dias!
- Y mientras la lavaban teniamos que verte en calzones o con tu camisa alrededor la cintura! –responde Orin rapidamente. Una vez mas todos se rien felizmente a mis expensas pero siendo sinceros hasta yo me rei esta vez.
- Bueno... creo que ya es hora – Les digo a todos
- Si, ya se esta haciendo tarde, mejor nos ponemos en movimiento Maru – Dice Orin mientras toma unos pasos delante de mi.
- Eh?, de que estas hablando Orin? – Le pregunto confundido
- Como que de que estoy hablando?, pues de que se nos esta haciendo tarde – Me responde Orin. Claramente eso no responde mi pregunta!
- Vamos, Makoto, vamos. Yo le pedi a Orin que te guiara y ayudara en tu camino de vuelta a la superficie – Dice Satori revelando que ella era la mente maestra detras de esta confusa situacion.
- Que!? – preguntamos Okuu y yo al unisono.
- Porque Orin puede ir y yo no!?, crei que eramos amigas Orin! – Dice Okuu viendo a Orin con ojos llenos de un sentimiento de traicion.
- Porque tu tienes que quedarte a cuidar las llamas del infierno!.. – Le dice Satori haciendole recordar su principal trabajo.
- Pero Orin tambien tiene trabajo en el infierno! – Dice Okuu inflando sus cachetes... definitivamente no estaba de acuerdo con la idea de que solamente Orin me acompañara.
- Orin estuvo trabajando muy arduamente el mes pasado juntando cuerpos para las llamas del infierno. – Dice satori
- Nyah, ya hable con los cuervos del infierno y ellos te ayudaran a acarrear la pila de cuerpos que te deje hasta los hornos, asi que no tienes nada porque preocuparte! – Dice Orin con una sonrisa sarcastica... obviamennte mas que un favor Orin se estaba burlando de Okuu. La situacion comenzaba a calentarse y no fue hasta que Satori interrumpio a las dos amigas del alma que ambas se calmaron.
- No es justo... a la proxima que Maku-kun venga yo ire con el! – Incistia Okuu mientras se resignaba a tener que volver al infierno a cumplir su deber.
- Hehe, muy bien – Le responde Satori. La ama del palacio se voltea hacia Orin y a mi – Ya saben lo que les espera a partir de aqui. Makoto, mas halla de la ciudad antigua encontraras un geyser por donde podras salir. No te preocupes, ya esta inactivo ademas de que no es un geyser como los que conoces.
- Entiendo. Muchas gracias por todo Satori.
- No hay nada que agradecer... en cambio, yo te agradesco a ti
- Hehehe
- Hahaha – Ambos nos reimos. Tanto ella como yo sabemos por que cada uno de nosotros tiene que agradecer al otro aunque para ser sinceros yo no hize mucho por ella a comparacion de lo que ella hizo por mi.
- Nos vamos entonces! – Dice Orin con voz potente
- Hasta luego! – Digo imitando el volumen de Orin. Yo sabia que probablemente nunca mas volveria y Satori lo sabia tambien pero era doloroso y extraño decir adios a los habitantes del palacio. Muy dentro de mi realmente esperaba volver a verlos algun dia.

- Ah... bueno. Cuando Orin vuelva le hare contarme todo detalladamente. Me las debe ahora. – Dice Okuu cruzandose de brazos y dejando un suspiro escaparle de su ser – Me voy de vuelta al infierno Satori-sama

- Esta bien. Continua con el buen trabajo – Le responde Satori con una sonrisa leve.

- No se preocupe!, esta hablando conmigo despues de todo! – dice Okuu confiadamente mientras despliega sus alas y comienza el vuelo hacia los hornos mas profundos del infierno de las llamas ardientes.

- Ah... Okuu... aunque te sorprenda, por primera vez mi preocupacion no es hacia ti. – Suspira Satori encontrandose totalmente sola una vez mas pero su suspiro y su soledad no duran mucho...

- Hehehe, no te preocupes hermana... yo le echare un ojo por ti. Despues de todo un humano que te puede hablar de esa manera y que incluso te gana una partida de ajedres tambien llama mi atencion, hehehehe.

- Koishi!? – Dice Satori con voz potente mientras se voltea por la sorpresa que le produce oir esta voz tan familiar pero a la vez tan erratica. – Koishi!... – grita de nuevo pero nadie contesta a sus llamados. Tal como Makoto se preocupa por su hermana, en este momento un temor fugaz y efimero recorre su cuerpo. La ama del palacio de los espiritus terrenales voltea hacia uno de los vitrales y no puede evitar mas que murmurar – Buena suerte Makoto Ichiharu...



Quien lo diria... Llegue al palacio de los espiritus terrenales debido a cierta Kasha y ahora sali de del palacio acompañado de esa misma Kasha que me introdujo de una u otra manera a este fantastico mundo que todos conocen como Gensokyo. A diferencia de la primera vez que abri los ojos esta vez nadie me acarreaba en un carrito, nadie me buscaba descartar como carbon y ya no era el extraño que solia ser, sin rumbo ni idea de donde me encontraba... ya no era "aquel" extraño perdido en una tierra extraña aunque en efecto aun seguia siendo un "extraño en una tierra extraña".
- Hey Orin, no te alejes mucho – Le digo a la gata que se encuentra frente a mi meneando sus dos colas rojinegras. Asi lleva Orin por un par de horas ya, se ah de haber cansado de andar caminando por horas en su forma humana y entonces cambio a su forma de gato. Orin me mira con sus grandes ojos amarillentos y con toda la pinta de un gato cuando llamo su nombre pero parece no importarle y simplemente se sigue de largo. Eso es lo que no me gusta de los gatos... es imposible leer sus rostros y expresiones.
Conforme nos acercamos a la ciudad antigua puedo comenzar a notar lo brillante que son las luces por encima de los altos muros de piedra que esta tiene. La ciudad aun se encuentra alejada de nosotros pero de alguna manera u otra ya se puede comenzar a oler el aroma a alcohol y a escuchar el buchicio de la gente.
- Valla... desde aqui ya se puede escuchar todo el relajo que la gente de la ciudad antigua se debe de traer – Digo en voz alta – Cuesta creer que la gente de esta ciudad pueda odiar a Satori.
- Oh, no todos la odian – Se escucha a mi derecha. Volteo rapidamente y noto que Orin a vuelto y esta vez se encuentra en su forma humana. Aunque son muy pocos, si hay gente que no odia a Satori-sama a pesar de su habilidad
- Encerio? - le pregunto
- Oh si. En este momento me vienen a la mente 3 tipos de personas. Primero que nada estan
las personas como tu Maru que encuentran las habilidades de la señorita interesantes. Tambien
estan aquellos que no pueden tener sus mentes leidas por la señorita Satori
- Hay gente a la que Satori no les puede leer la mente?
- Mmm, pues la verdad nomas conosco a una persona a quien no le puede leer los pensamiento
- Ya veo... y el tercer ejemplo?
- Hehehe... pues por supuesto aquellos que simplemente no dicen mentira alguna...

A diferencia de la ultima vez, esta vez no nos recive un escuadron de ridiculos youkai buscapleitos. De hecho no nos recive nadie ni nada, pero eso es algo bueno supongo. Orin y en especial yo nos ahorramos por ahora de lidiar con alguna incomoda situacion como la otra vez. La vez anterior no tube oportunidad de contemplar la ciudad en su interior debido a todos los problemas que me surgieron en aquel momento en un abrir y cerrar de ojos, pero ahora que estaba dentro podia apreciar al 100% su esplendor. Con toda la pinta de una antigua ciudad japonesa, la ciudad antigua rebozaba de vida a lo largo de sus calles. La gente aglomerada a lo largo y ancho de sus aceras, festejando feliz de la vida como si las preocupaciopnes mundanas de la vida no existieran del todo... y talvez asi podria ser, por lo menos aqui en Gensokyo. Mientras continuamos caminando por las rocosas calles de la ciudad antigua no pude evitar notar la gran cantidad de fiestas que habia teniendo lugar. En cierta forma no me sorprendia... incluso en el poco tiempo que estube en el palacio (1 mes) estuve en por lo menos 4 de las 9 fiestas que hicieron. Fue desde la cuarta fiesta que note que a los youkai y especialmente a los rescidentes de Gensokyo les gustaba mucho beber y de festejar por absolutamente nada. Esto en cierta forma me preocupaba... un youkai borracho deberia de ser mucho mas intolerable por lo que debia de tener cuidado de no hacerme notar mucho aunque creo que mis ropas no hacen mucho para ayudar en este asunto viendo como ya todos tienen sus ojos puestos en mi.
- O-Orin... quiza no fue buena idea esto. – Le digo mientras comienzo a sudar en frio debido a la gran cantidad de miradas que se posan sobre mi. – No podemos rodear la ciudad o algo?... – le pregunto sintiendome mas y mas incomodo
- Nop. La ciudad es del ancho de la caverna por lo que la unica manera es entrar y salir atravezando la ciudad. – Me responde Orin, no realmente enterada de que todos los youkai presentes me observaban con detenimiento.
- Y-ya veo...

No importa lo majestuosos que hubieran sido los portones de madera principales de la ciudad, las bellas calles y aceras por las que camino o lo tradicional y ejemplar que era la arquitectura japonesa con la que estaban construidas las casas (a diferencia de la mansion de Satori la cual tenia un estilo bastante europeo), hubiera preferido mil veces el evitar este sentimiento tan incomodo que contemplar todo lo que mencione con anterioridad. El sentimiento de estar rodeado por cientos de Youkai que muy probablemente querian matarme no era algo que le desearia a nadie, ni siquiera a mi peor enemigo.

- Orin, cuanto falta para que llegemos al otro lado de la ciudad? – Le pregunto a la unica youkai en quien puedo confiar en este lugar, pero al ver su actitud tan libre y despreocupada no pude evitar sentir que simplemente estaba por mi propia cuenta...
- Mmm? Pues aun no llegamos ni a la mitad por lo que yo diria que... 1 hora mas con la velocidad que llevamos.

En definitiva esas no eran buenas noticias pero simplemente ya era muy tarde para retractarme de mi decision. Para mi sorpresa Orin comenzo a silbar conforme caminabamos por enmedio de todos, lo cual solo consiguio atraer mas miradas penetrantes a nuestra ya de por si pareja dispareja. Ya era muy dificil mantenerme calmado en semejante lugar, ahora Orin me estaba dando un tiempo muy dificil haciendo que me awuantara las ganas de tomarle las colas y meterselas en la boca para que no silbara.
- Orin!... podrias dejar de hacer eso? – Le digo lo mas quedito posible, tratando de no llamar la atencion mas de lo que de por si ya la llamabamos.
- Eh?, Nya... ok. – Me responde dejando de menear sus colas pero aun silbando
- No me refiero a eso Orin!... me refiero a silbar... – Le vuelvo a decir en voz baja pero esta vez rechinando mis dientes en desesperacion... acaso lo estaba haciendo a proposito o simplemente no se daba cuenta de lo incomodo y preocupado que me encontraba?
- Que tiene mi silbido?, es para alijerar las tensiones. Tu tambien deberias silbar Maru! – Me dice con una gran sonrisa. Eso es todo... ella quiere que me maten aqui y ahora para poder acarrear mi cuerpo de vuelta al infierno y terminar el trabajo que no acompleto hace un mes.
- Oigan! Ustedes dos!... La gata y el humano! – Oigo una vez aguda pero bastante fuerte por detras nuestro. No puedo evitar congelarme en el acto y voltear como un robot ante tal llamado... por fin lo logro Orin... porfin logro que nos matasen... o por supuesto, por lo menos a mi.
Al volter a ver quien seria mi verdugo yo esperaba un youkai de 3 metros de alto, con un cuerpo del triple de ancho del mio y con una apariencia demoniaca pero cual no fue mi sorpresa al ver que quien nos llamaba era una mujer. Frente a nosotros se encontraba una bella mujer de largos cabellos rubios y una figura que hasta las modelos mas reconocidas de Japon envidiarian, con curvas que harian a un circulo volverse loco y un busto tan grande que era dificil no detenerse ai. Sobre sus brazos y piernas llevaba un par de lo que parecian ser esposas rotas y tambien llevaba puesta una hermosa yukata de un color azul como el cielo que aun recuerdo se alza por sobre la superficie. Sin lugar a dudas si no hubiera sido por ese singular cuerno sobre su frente, rojo como el fuego y tan largo como una estaca, yo hubiera pensado que estaba frente a alguna clase de belleza tradicional, modelo o geisha. Aunque poco dejaba a la imaginacion con ese busto tan revelador seguramente mucho mas se encontraba oculto al ojo debajo de ese cuerno tan acusante.
-S-Si? – le pregunto paralizado de preocupacion de que comenzara alguna clase de pelea masiva. Volteo a ver a Orin en esperanzas de que tome un paso adelante e interceda por mi pero cual no es mi sorpresa al ver que una vez mas se a transformado en gato y ahora se encuentra lamiendose las patas como si fuera totalmente ajena a lo que esta ocurriendo.
- Eres un humano no es asi?... Heh, ah pasado un rato desde que un humano a venido a la ciudad antigua. Recuerdo que eran muy fuertes. Yo soy Yuugi Hoshiguma y me gustaria tener una batalla contigo! – Me dice apuntandome con el dedo.
- Oh dios...



Aqui lo tienen hasta el capi 5. Subire el resto en otro post porque aparentemente llegue al mismo limite de caracteres o no se -w-

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 04:27
Capitulo 6
Spoiler:
Capitulo 6.- La razón por lo que luchamos


Normalmente no me molestaría en siquiera detenerme para observar quien me habla tan presuntuosa y descaradamente, pero viendo como me encuentro en la “ciudad antigua”, donde solo youkais habitan y donde aparentemente los humanos no son bienvenidos, pues cualquier voz que resuene a mis espaldas me pone con los pelos de punta… mucho mas aun cuando la palabra “humano” hace clara referencia a mi. Esto no era como caminar solo por la una calle de mala muerte a la mitad de la noche, no era como caminar por un cementerio que sabias estaba maldito… esto era caminar por en medio de centenares de demonios, literalmente. En donde cualquiera podría atacarme y matarme si quisiera y nadie, pero absolutamente nadie preguntaría o le importaría que fue de mi.

- ¿U-una batalla?... – Le pregunto titubeante. ¿Será que esta persona es como aquellos youkai que me atacaron la otra vez?

- ¡Así es! Últimamente ha estado muy aburrido por aquí y la última vez que me enfrente a un humano valla que quede sorprendida – Me contesta con una gran sonrisa. No puedo evitar más que preguntarme contra que clase de humano se habrá enfrentado. Y hablando de humanos… que tan fuerte serán los humanos aquí en Gensokyo?

- Ya veo… señorita Hoshiguma?...

- Llamame Yuugi! – Me dice casi instantáneamente

- Yuugi… este… no creo que sea una buena idea – le contesto simplemente. No tengo idea de que tan fuerte sea la gente de la ciudad antigua, pero por lo que e escuchado son seres de temer. Si no mal recuerdo Satori me comento que la raza mas prolifera aquí eran los Oni, criaturas con cuernos, poseedores de descomunales capacidades físicas.

- ¿Cual es tu nombre humano? – Me pregunta, claramente ignorando mi pasado comentario.

- Makoto Ichiharu… - le respondo inmediatamente. No creo que sea una buena idea enemistar o hacer enfadar a esta persona. Por simples apariencias esta persona, Yuugi no parecería una persona apta para pelear… incluso parecería una completa desgracia lastimar su magníficamente desarrollado cuerpo, sin embargo por el simple hecho de ver el cuerno en su frente se que estoy tratando con una Oni, un youkai de increíbles proezas físicas.

- ¿Makoto, eh? Suena como un buen nombre para un guerrero. Y dime, ¿que los trae por estos rumbos?, ¿no me digan que una vez mas esta habiendo incidentes por aquí? – Nos pregunta Yuugi mientras camina hacia nosotros con lo que parece ser una botella de sake en su mano.

- ¿Incidentes?... no se de que estas hablando pero no. Yo y mi compañera solo buscamos pasar a través de la ciudad para llegar a la superficie. – le contesto un poco mas relajado… por alguna razón parece que sus ansias de luchar fueron remplazadas por su curiosidad.

- Valla, ya veo. Aunque esto es raro… - dice Yuugi tomando un sorbo de su botella.

- Q-Que cosa?... – le pregunto confundido.

- El hecho de que estés aquí, cruzando del lado del palacio de los espíritus terreñales hacia el exterior. Nunca te vi cruzar la ciudad de afuera hacia adentro… Espera un momento… ¿vienen del palacio de los espíritus terrenales?

- … - No sabia que responder… se que Satori es odiada y que la sola mención de su nombre puede tanto ahuyentar como enojar a los youkai de la ciudad antigua. ¿Si mencionaba que venia de halla, eso haría que Yuugi nos dejara en paz?, ¿o haría que nos atacara con un odio indescriptible? ¿Que debía hacer? Volteo hacia mi hombro en donde Orin en su forma de gato se descansa muy cómodamente. ¿Acaso es totalmente ajena a lo que esta ocurriendo o simplemente disfruta verme sufrir en estos momentos? Sus ojos gatunos, grandes y amarillos me voltean a ver y por un segundo siento que una clase de conexión ocurre entre nosotros. ¿Por fin?, ¿por fin se dignara en ayudarme? Siento como si fuera a hablar para decirme lo que debo de hacer…

- Nyaaaah~…

Ahora se porque no tenemos mascotas en mi casa…

- Mmm?, oye, ¿no es ese el gato del palacio de los espíritus terrenales? – pregunta Yuugi notando a Orin, su color rojizo y sus dos largas colas. Comienzo a sudar en frió… ¡aun no se que hacer en esta situación!

- ¡Valla!, entonces vienes del palacio, ¿no es así? Recuerdo que aquellos humanos que vinieron la otra vez iban camino al palacio… entonces no cabe duda, ¡tú debes ser una persona de gran poder! – Dice Yuugi una vez mas con llamas de excitación en sus ojos.

- ¡O-oye, no hagas conjeturas sobre otros en tu propio acorde! – le digo apresuradamente. Aunque no esta incorrecta al asumir que vengo del palacio, indudablemente lo esta al creer que soy una persona de gran poder. Yo no soy mas que un simple ser humano… ¡no soy un ser sobrenatural con increíbles habilidades como lo son muchos de aquí!

- Eh?, ¿porque lo dices?, ¿acaso estoy equivocada? – pregunta Yuugi confundida.

- … Ugh… no, si venimos del palacio… ¡p-pero te equivocas al creer que soy fuerte... no soy mas que un simple humano! – Le digo tratando de parecer lo suficientemente humilde para que me deje pasar sin mayores problemas.

- Pues… los humanos que vinieron la otra vez también eran simples humanos – me responde sacudiendo su botella de izquierda a derecha con un movimiento circular.

- Eh?...

- Además… ¿como sabes que eres débil si nunca has luchado conmigo?, ¡no lo sabrás hasta no intentar! – Me dice con una gran sonrisa.

Ella tiene razón en eso… no se si es mi temor e idea de que todos los youkai de Gensokyo son como Okuu o si es mi prisa a salir de este lugar para encontrar a Kanon, pero simplemente insisto en usar la palabra “débil” cuando en realidad no me e batido en una pelea contra técnicamente nadie aquí. A Okuu le esquivaba relativamente bien sus ataques y era capaz de luchar contra las mascotas youkai de Satori e incluso de vencerlas. Ahora que lo pienso… ¿como serán mis fuerzas en este momento, que tan a la altura estoy para enfrentar los retos que esta misteriosa tierra tiene para mi?

- E-esta bien… acepto tu duelo – le respondo decidido.

- Nyaah~~!? – Maúlla extrañamente Orin. Muy probablemente esta sorprendida de mi repentina decisión. Sin embargo no me parece sensato continuar si ni siquiera se la extensión de mi fuerza… si siquiera estoy a la altura para lo que sea que estoy por encontrar en mi camino… como el susodicho “demonio escarlata”.

- Muy bien!, entonces que te parece si peleamos usando tres~~ Decía Yuugi cuando de repente se escucho una voz a nuestra derecha. Por alguna razón era una voz algo familiar…

- Yuugi-Onee-san!, que estas haciendo!? – Al voltear a mi lado lo veo… veo esa cara familiar y comprendo porque esa voz se me hacia conocida. A nuestra derecha se encontraba uno de esos youkai que me atacaron la otra vez al acercarme a la ciudad antigua. – Que estas haciendo?, que no ves que es un humano!?, deberíamos de exterminarlo y sacarlo de la ciudad, justo como ellos nos sacaron de la superficie hace años!

- Por los dioses Kotaro… tú ni siquiera habías nacido aun. Porque no simplemente te relajas, tomas un poco de sake y disfrutas del enfrentamiento? – Le respondió Yuugi casualmente. Acaso estos dos youkai eran conocidos o incluso parientes?. Yuugi parecía una youkai digna de fiar mientras que este otro, Kotaro, no lo parecía del todo. El parecía tener un grande y profundo odio hacia mi, o específicamente hablando, hacia los humanos.

- Yuugi-onee-san, parece que olvidaste completamente como los de su raza nos comenzaron a atacar y a odiar sin razón alguna! Yo quizás no había nacido aun, pero aun así no olvido nuestro pasado… - respondió el Youkai fervientemente.

- Kotaro, por favor. El pasado es el pasado… además hace años que se termino la enemistad entre nuestras razas con el tratado que ambos, subterráneos y superficiales, acordamos.

- Quizás tu aceptas semejante tontería, ¡pero yo no! Buen trato el que hicimos… ellos simplemente no bajan a este agujero húmedo y nosotros nos tenemos que quedar aquí encerrados e incluso impedir que espíritus malignos afloren a la superficie… ¡es ridículo! – le contesta Kotaro a Yuugi y entonces apunta lo que parece ser una espada de madera hacia mi – ¡Humano!, aunque me sorprende verte con vida aun, aun tenemos una cuenta pendiente.

- Dios… - simplemente suspiro. No puedo creer mi suerte. De librarme de una pelea que parecía de vida y muerte me brinco a otra, aunque para ser sinceros de Kotaro no se sentía el aura amenazante que se podía sentir de Yuugi.

- ¡Yuugi-nee-san, yo me encargare de el como es debido!

- ¡Hah!, ¡buena esa… hasta yo me la creí! – le respondo sarcásticamente. Para ser sinceros en este momento estoy un poco arto de ser el objeto de golpes de todo mundo y después de verlo una segunda vez este youkai, Kotaro no se ve tan intimidante como, digamos, Okuu, Satori, Orin o incluso algunas de las mascotas de Satori.

- Bueno, si lo quieren así... ¡hagamos esto una pelea abierta! –Dice Yuugi. Tanto Kotaro como yo volteamos sorprendidos a verla. ¿Una pelea todos contra todos?

- Bien por mi… -contesto el youkai lanzándome una mirada desafiante. ¡Que actitud tan pedante!

- Heh… esta bien – le respondo devolviéndole la mirada. En ese momento siento en mi espada centenares de pequeñas cortaditas punzantes. Me quejo en dolor y estiro mi brazo hacia mi espalda solo para tomar a la culpable por el pellejo de detrás de su cuello. Una aparentemente furiosa Orin me observa mientras abalanza sus patas y colas de una lado para otro… casi puedo entender lo que esta diciendo “¡¿Que estas haciendo, acaso estas loco!?”, Hey, tu te hiciste la mensa cuando mas te necesitaba, así que ahora déjame hacer lo ya decidí hacer. Pongo a Orin en el suelo para que esta haga espacio para la pelea que esta a punto de tener lugar pero ella tiene otros planes. Rápidamente y sin avisar mete un enorme brinco hacia mi hombro y con sus garras se aferra y enrosca por detrás de mi cuello.

- Nyaaaaah! – Deja escapar un sencillo y fuerte maullido.

- Meh, has como quieras entonces – Le digo con una sonrisa. Por lo visto ya no se opondría a mi decisión, aunque espero no tener que retractarme más delante de esta.

- ¡Esta decidido entonces! –Dice Yuugi juntando sus manos en un solo y rápido movimiento – Entonces que le parecen 3 spell ca~

- ¡No! – gritamos Kotaro y yo a unísono a la mera mención de las spell cards. Spell cards incluyen danmaku y yo soy totalmente incapaz de usar alguno… mi única esperanza es atacar físicamente y si permitimos danmaku simplemente habré perdido antes de comenzar la pelea. Veo a Kotaro y me pregunto porque el, como yo, estará tan renuente a usar spell cards. Será que el tampoco puede usar danmaku a pesar de ser un youkai?

- Bueno, bueno… entonces una simple pelea hasta que alguien se rinda o quede fuera de combate – dice Yuugi ofreciéndonos una alternativa.

- Bien por mi – contesta Kotaro.

- Por mi también – Le respondo tomando mi distancia, preparándome para cualquier sorpresa con la que me pudieran salir.

- Bien… ¡hey, todos!, ¡desalojen las calles por su propio bien! – Grito Yuugi a todo pulmón. Instantáneamente y como si fuera por palabra de su gobernador o líder toda la gente que se encontraba en a calle a nuestro alrededor comenzó a desalojar el lugar. Esto hizo que atravez de mi cuerpo corriera un pequeño escalofrió… ¿con que clase de persona estaba tratando? – ¡Comencemos entonces!


En cuanto Yuugi denoto el comienzo la pelea el Oni que se encontraba a mi derecha, Kotaro, no se hizo esperar. Con audaz velocidad el Oni se acerca a mí mientras prepara sus puños para asestarme un golpe.

- ¡Muy lento! – Le digo con una sonrisa mientras esquivo su torpe ataque con tan solo moverme a mi derecha un paso. El pelirrojo Oni me observa con furia a la vez que su puño va a dar contra el suelo frente a mí. Sin perder tiempo Kotaro se reincorpora y una vez arremete contra mí, esta vez buscando una pelea más cuerpo a cuerpo. Rápidamente doy un par de pasos hacia atrás y lo mantengo a mi distancia, controlando el rango de sus ataques. Uno, dos, tres, cuatro… los golpes comienzan a volar hacia mi cuales proyectiles, sin embargo su ejecutor es bastante torpe y predecible en sus ataques por lo que no me cuesta mucho esquivarlos. Me toca a mí ahora. Conforme lanza su ultimo puñetazo me deslizo hacia el frente a su lado, le tomo del brazo y hacienda uso de su propio impulse lo levanto sobre mi, usando mi pierna derecha como palanca. Orin previniendo mi movimiento se mueve rápidamente y da lugar a que Kotaro vuele por los aires tal pájaro… claro esta, su aterrizaje no es para nada ligero y armónico como el de un ave. Bajo mis pies puedo sentir el sacudir del suelo al tiempo en que su cuerpo hace contacto con este. Eso seria más que suficiente para incluso a una persona fuera de combate.

-¿Tuviste suficiente? – Le digo con una sonrisa burlona, sin embargo el que se lleva una mala sorpresa no es solo el, sino yo también. Conforme yace en el suelo, Kotaro extiende su brazo y toma mi pierna. Para mi asombro la toma con gran fuerza y me levanta violentamente por los aires a pesar de que el esta aun en el suelo y me arroja a lo que son fácilmente dos metros de distancia.

Logro caer de manera que no me estrello contra el suelo violentamente, más sin embargo el dolor que se producen en mis huesos y extremidades en impresionante. ¿Como pude olvidar contra quien luchaba?... esos cuernos prominentes en su cabeza claramente me decían que me enfrentaba a un Oni… un youkai capaz de increíbles procesas físicas. Me reincorporo rápidamente aunque un poco adolorido y comprendo la estrategia que debo de adoptar… físicamente no tengo nada contra el, pero en el departamento de la agilidad y la técnica había mostrado una superioridad importante.

- Valla… eres bueno para ser un simple humano – Dice Kotaro también reincorporándose en sus dos pies. Su mirada ya no solo muestra odio nada más, si no también asombro. – ¡Pero no debes de creerte la gran cosa! – Me grita fuertemente mientras una vez más se abalanza sobre mí. De nuevo Kotaro opta por atacarme usando simplemente fuerza bruta y una técnica callejera de pelea. Sus puños, aunque fuertes y veloces, carecían de una técnica de ataque. Una vez mas aprovechando una abertura en sus ataques me adentro en su espacio y esta vez yo lo ataco con una ráfaga de mis propios ataques. Un golpe a pecho, otro al costado, una patada corta a su pierna para debilitarla y terminando con un empujón a palma abierta en el medio de su pecho. Cada uno de estos golpes logra encontrar su objetivo y Kotaro no puede hacer más que sentir como lo golpeo rápida y certeramente en varias partes de su cuerpo. El último golpe que le asesto lo aleja de mí un par de centímetros así como yo mismo doy un pequeño brinco hacia atrás. Así como Kotaro posee una gran fuerza física, muy seguramente debe de poseer una gran resistencia. Seria peligroso quedarme expuesto dentro de su rango después de que terminase mis ataques, permitiéndole contraatacar.

Efectivamente como suponía, Kotaro rápidamente se recupera de mis ataques… sin embargo puedo ver en su rostro que mas que un daño físico eh producido un daño psicológico en el.

- ¿C-como demonios?.. eres bastante rápido maldito… - dice sorprendido de la combinación de golpes que le aseste hace unos momentos.

- Heh, ¿sorprendido? No soy tan indefenso como parezco eh?

- ¡Que no se te suba a la cabeza, humano! – Me dice con seriedad. Sus puños se cierran fuertemente en seña de que mis comentarios simplemente le hacen enojar más y más.

- Oigan… ¿acaso no olvidan algo? – se oye una voz a nuestra derecha. Ambos volteamos rápidamente y solo vemos a cierta mujer Oni levantar su brazo al aire. Rápidamente doy otro pequeño brinco hacia atrás tratando de esquivar el golpe pero para mi sorpresa yo no soy el objetivo de su ataque, si no el suelo mismo. El suelo a nuestros pies se sacude violentamente las piedras las cuales conforman el camino bajo nosotros se levantan por los aires debido a la violencia del impacto. Con una agilidad al igual de impresionante que su fuerza, Yuugi da un giro y patea las piedras de mayor tamaño, convirtiéndolas en letales proyectiles danmaku. Una de estas piedras me golpea en el estomago con una fuerza y velocidad tal que me sacan todo el aire de adentro eh incluso me arroja al suelo violentamente.

- Gah!....Aggggh!... – Me quejo en dolor mientras espero que el impacto no me halla dejado ya fuera sin estomago o sin alguno de mis riñones. Me retuerzo en el suelo lentamente y noto que no solo yo eh corrido con una suerte igual de dolorosa. A mi izquierda, a un par de metros de mi se encuentra Kotaro también en el suelo retorciéndose de dolor, un dolor producido por el macizo impacto de las rocas lanzadas por Yuugi.

- Yo también estoy en esta pelea chicos… no hagan que su onee-san, una Deva de la montaña se enoje por que la ignoran. – Dice Yuugi con una sonrisa retadora. No podía creerlo… ¡su fuerza era absolutamente ridícula!, centenares de veces mas ridícula que la de Kotaro. Lentamente me comienzo a reincorporar sin despegar mi vista ni un segundo de Yuugi.

- ¡M-Maldita sea!... – susurro mientras trato de superar mi dolor físico con pura fuerza de voluntad. Volteo a ver a Kotaro quien también se esta levantando, pero a diferencia mia que aun sigo con una rodilla en el suelo, el no muestra señales de estar en tanto sufrimiento como yo. – Que bien… las bondades de ser un Oni supongo… - Digo enfadado. En estos momentos la pelea no parecía nada justa.

- Hey… ¿cual dijiste que era tu nombre humano? – Me pregunta Kotaro de la nada. Lo volteo a ver confundido de que de la nada se interesara en mi nombre.

- Makoto… Makoto Ichiharu – Le contesto simplemente. Sus ojos están fijos en Yuugi, quien nos devuelve una mirada que muestra expectativa.

- Mmm… puedes llamarme Kotaro… - Me dice volteando hacia mi con una expresión no de amistas, si no de respeto. – ¿Que dices si le mostramos a Yuugi-onee-san de que estamos hechos antes de continuar con lo nuestro?

¿Acaso escuche bien?... ¿acaso dijo que nos aliemos para derrotar al coloso que es Yuugi? Valla, quien lo diría. El Oni se comía su orgullo y su odio para demostrar su valor ante un oponente de mayor calibre. Heh… quien era yo para rechazar su oferta. Claramente Yuugi era el mayor peligro a vencer en este momento, y solo superando nuestras diferencias tendríamos una oportunidad contra semejante titán.

- Valla… primero me atacas y luego me pides ayuda. Si que eres una persona rara… Kotaro – Le digo levantándome sobre mis dos piernas. No se porque pero en estos momentos acabo de recuperar mis energías y mis ganas de luchar… incluso si mi oponente es alguien como Yuugi.

- No agarres confianza Makoto… esto no significa que somos amigos – me responde con seriedad, pero por alguna razón puedo sentir en sus palabras que, aunque efectivamente no somos amigos, tampoco somos enemigos.

- Hehe… ¡interesante! Así que serán los dos contra mí. Me parece bien, ¡será bueno para ustedes y para mí! – Dice Yuugi preparándose para luchar una vez más. Por un segundo tanto yo como Kotaro sentimos un escalofrió cruzar por nuestro cuerpo, pero en estos momentos nuestro orgullo y nuestras ganas de probarnos a nosotros mismos es mucho mayor a cualquier sentimiento de auto-preservación que pudiéramos tener.

Justo en el momento en que nos preparábamos para atacar a Yuugi con todo lo que teníamos noto algo a la orilla de la calle que instantáneamente llama mi atención… una bokken! (katana de madera).

- ¡Orin, pásame eso! – Le grito a la gata que desde hace unos momento se había mantenido al margen de la lucha debido al salvaje ataque de Yuugi. La gata se estremece al oír mi voz y se voltea hacia donde estoy apuntándole. Detrás de ella se encuentra uno de los muchos youkai que se encuentran observando la pelea, pero a diferencia de todos los demás en sus manos traía bokken. – ¡Pásamelo Orin! – Le grito una vez más y entonces la esquiva gata entra en acción. Con una velocidad increíble se coloca detrás del despistado Oni y con sus colas toma fuertemente la espada. Para asombro del Oni la espada es arrebatada de sus manos con relativa facilidad y lanzada velozmente hacia mí. Alzo mi brazo y tomo la espada con fuerza… podía sentir un extraño sentimiento de familiaridad al sostenerla. – ¡Lo siento, al rato se la devuelvo! Gracias Orin! – Le grito al Oni enfadado que ahora se encuentra correteando a Orin aunque por lo que parece, ni siquiera en diez mil años será capaz de atrapar a tan ágil y escurridiza felina. Tomando el duro mango entre mis manos me volteo hacia Yuugi quien me observa un tanto sorprendida por la escena que acaba de tener lugar, pero principalmente por el arma que ahora poseo decidido en mis manos.

- Ahora si, estoy mas que listo – Les digo a ambos con una ligera expresión de confianza en mi rostro.

- Hey, hey… ¿acaso sabes usar eso o nomás lo traes para intimidar?... eso no funciona contra Yuugi-onee-san.

- Ya veras Kotaro… que te parece si pasamos a la ofensiva eh?

- ¡Me parece excelente!

Al tiempo en que Kotaro termina su oración, tanto el como yo damos un brinco hacia Yuugi, la cual nos espera con una gran sonrisa y puños listos para la acción. Yo me adelanto en nuestro ataque y coloco la espada frente a mí, dividiendo mi visión de Yuugi en dos, una mitad izquierda y una mitad derecha. 5 metros… 4 metros… 3 metros… 2 metros... ¡1 metro! Al estar a una distancia tan corta de ella da un paso a su derecha sobre su eje y lanza un golpe a donde estaría mi mentón.

- Haaa! – Exclamo fuertemente mientras muevo el sable a mi derecha suavemente.

- ¿¡Que dem~!?– Exclama sorprendida Yuugi de lo que acaba de suceder. Por obvias razones enfrentarse frente a frente a ella seria suicidio… incluso si llegara a cubrirme su ataque los resultados serian muy probablemente devastadores para mi, por lo que la mejor manera de contra-atacar a una persona como Yuugi es esquivando sus ataques utilizando el momento de sus propias fuerzas. Conforme los grilletes en el puño de Yuugi me rozan el rostro muy de cerca debido a la ligera inclinación que le di al inclinar mi espada hacia la derecha, Kotaro y yo nos metemos en su espacio, el por detrás y yo por delante… no hay forma de que pueda en estos momentos contra-atacar en tan mala posición. Bajo la espada al nivel de mi cintura y girando esta misma muy ligeramente me preparo para golpear de tajo su cintura, esperando poner un final a la pelea con semejante golpe. Por otro lado, Kotaro quien se encuentra detrás de Yuugi agarra momento aprovechando el impulso que tomo para darle fuerza de su siguiente ataque, el cual muy probablemente le golpearía o en el costado o en la espalda, lo que también podría ponerle un alto a esta pelea.

- Esto se termino Yuugi! – gritamos al unísono mientras comenzamos a blandir nuestros ataques hacia ella.

- ¡Exactamente! – Dice Yuugi con una gran sonrisa de oreja a oreja mientras se abalanza su brazo derecho de frente hacia mí y para mi sorpresa toma la espada con su plena mano, recibiendo el impacto total del ataque en su palma. Al tiempo que hace esto Yuugi encorva un poco su espalda y recibe el fuerte ataque de Kotaro en la curvatura. Yuugi envés de oponerse a las fuerzas producidas sobre su cuerpo las aprovecha y hace un efecto de látigo atravez de su cuerpo, que envés de terminar en los huesos de su espalda viajan hasta sus brazos y le dan un impulso extra a lo que seria su ultimo ataque. Haciendo uso de una fuerza mucho mayor que la mostrada hace unos momentos por Kotaro, Yuugi me levanta por los aires rápidamente atravez de la espada la cual aun tenía fuertemente agarrada. No pude reaccionar a su brusco movimiento eh instantáneamente una vez mas fui elevado por los aires, solo que esta vez podía sentir lo brusco del zangoloteo.

- ¡D-Demonios!, ¡cuidado! – grite lo mas prontamente que pude, esperando que mis manos soltaran el mango de la espada cuyo filo estaba siendo utilizado como el mango de un látigo, en cuyo caso el látigo era yo. Yuugi rápidamente se giro y con fuerza me azoto contra un sorprendido Kotaro, el cual me observaba ir de un lado a otro en el aire en pavor. El golpe fue tan duro y tan rápido que ninguno de los dos tuvimos oportunidad de prepararnos para recibirlo del todo. Rodamos por el piso salvajemente un par de metros y terminamos desplomados en el suelo, totalmente adoloridos y sin ninguna voluntad de seguir luchando.

- ¡Heh!, eso estuvo bueno, ¿no?, por un momento me agarraron desprevenida. Vamos, ¡quiero ver que más tienen! – Decía Yuugi animosa, ansiosa de ver hasta donde llegaba nuestra tenacidad, que otras técnicas y sorpresas teníamos reservados para ella… más sin embargo…

- Nos… rendimos… ah… - dijimos tanto Kotaro y yo. Ya habíamos tenido suficiente de esta pelea.

A mis espaldas siento un suave menar de izquierda a derecha y viceversa, muy parecido a algo que ya había sentido en el pasado. Mi cuerpo adolorido me tarda en reaccionar aunque parece que todo esta completo y en su lugar. No hay duda de que muchos de los youkai de aquí son indiscutiblemente colosos, sin embargo hay otros que son mucho más débiles y estaban bastante dentro de mis capacidades. Sin embargo era preocupante a decir verdad… me era escalofriante pensar que halla afuera había otras personas tan fuertes o incluso mas que Yuugi. ¿Que clase de “aventura” me esperaba mas halla del subterráneo?... ¿que clase de peligros y enemigos debería de enfrentar una vez arriba? Era horrible imaginar que este “demonio escarlata” fuera tan fuerte como Yuugi, ya que si contra ella no tuve ni las mas mínima oportunidad, ¿que clase de esperanzas tengo de salvar a Kanon de alguien que se hace llamar “demonio” entre los demonios? Tanto mi mente como mi cuerpo me aquejan fuertemente en estos momentos, mas solo el suave menear que se encuentra a mis espaldas me ayuda a relajarme y a serenarme… es como estar en una mecedora. El sentimiento es tan placentero y tan familiar, como si ya lo hubiera sentido antes, no hace mucho tiempo. Era tan familiar que… era perturbador… un momento…

Lentamente abro mis ojos a pesar de lo pesado que se sienten mis parpados y para mi sorpresa (y al mismo tiempo no) descubro que me encuentro en el carro de Orin, quien me lleva cargando con una gran sonrisa.

-O-Orin!! – Digo sorprendido de verla en su forma humana. La última vez que la había visto así fue justo antes de que lucháramos Kotaro, Yuugi y yo. Por cierto… donde están?.

- Hey!, ya despertaste. – se oye una voz familiar a mi derecha. Es Yuugi quien en su hombro carga a un Kotaro aun inconciente.

- Me sorprendes Makoto… a pesar de estar tan apabullado y golpeado recuperaste el conocimiento bastante rápido. – Dice Orin mirándome detenidamente, casi preguntándose si no me había convertido en un zombi por fin.

- C-cuanto tiempo estuve…

- Casi nada… unos 5 minutos. – Me responde Orin rápidamente. – en cuanto terminaron de luchar se desmayaron y los recogimos del suelo antes de que la gente se comenzara a aglomerar y todo se convirtiera en un problema mayor.

- Ya veo… - aunque me felicitan por mi resistencia y tenacidad, por dentro me siento como pobre perdedor. No por el hecho de haber sido derrotado por Yuugi, si no por el hecho de que seguramente halla afuera hay muchos mas sujetos tan fuertes como ella y el pensar en eso me deprime más y más.

- Debo felicitarlos a ustedes dos… - dice Yuugi rompiendo el silencio que de repente se produjo entre nosotros – quizás no eres tan fuerte como aquellos humanos contra los que luche la vez pasada, pero debo admitir que tienes una técnica bastante curiosa e impresionante. Nunca había visto a alguien realizar esos movimientos que tu hiciste… me sorprendió bastante que incluso funcionaran tan bien.

- No es para tanto… - le respondo haciendo énfasis en que aunque quizás para ellos eran bastante nuevas y sorpresivas, mis técnicas no tenían mucho uso ni poder contra seres tan fuertes como ella o para contra el Danmaku con el que los habitantes de Gensokyo luchaban.

- Claro que si! – Insiste Yuugi con una gran sonrisa – Orin me contó que no eres de por aquí, ni siquiera de Gensokyo. Se podría decir que tuviste la mala experiencia de luchar contra mi o contra Kotaro, pero nosotros resistimos tus ataques bien solo porque como ya debes de saber somos Onis y poseemos una gran resistencia y fuerza física, en especial yo.

Sus palabras aunque hacen poco, logran llegar dentro mió y aligerar esa presión y temor que de poco a poco crecía en mi corazón. Es cierto… Kotaro también es un Oni mas contra el tuve facilidad al luchar debido a mis conocimientos de Kendo y Karate. Incluso logre esquivar fácilmente un ataque de Yuugi y hasta cierto punto contra-atacar. Quizás no era tan débil como yo pensaba que era… pero aun así seguramente no era tan fuerte como debería de ser.

- Orin te comento?... cuando? – Le pregunte recordando que menciono que Orin le contó de donde vengo. Cuando tuvieron oportunidad de hacerlo?.

- Justo hace unos momentos. – me responde Orin – No te preocupes, Yuugi es la Oni mas confiable de la ciudad antigua, pero sin lugar a dudas es tu peor elección a la hora de elegir un oponente, hehehe.

- Ah que hora me lo dices… - Le digo haciendo una mueca

- Hey, yo te dije! – Me dice sacudiendo en carro un poco

- No, no me dijiste, me maullaste! – le replico enfadado, pero feliz del resultado de la pelea.

- Valla, se llevan bien ustedes por lo que veo – Dice Yuugi mientras nos observa con ojos curiosos

- Eh?... n-no es lo que tu crees… - le respondo un poco sonrojado.

- No?, pero si por lo que puedo ver ustedes dos se llevan de maravilla!... en estos días es difícil ver a humanos y youkai caminar juntos o incluso dirigirse la palabra. – Dice Yuugi con una cara de seriedad. La Deva voltea a ver al inconciente Oni que carga sobre su hombro y deja escapar un suspiro – Como desearía que estos rencores tan antiguos e injustificados llegaran a su fin… en ambos lados.

- Te refieres a lo que Kotaro dijo hace rato? – pregunta Orin. La misma pregunta me había formulado yo en mi mente al escuchar el suspiro de Yuugi, sin embargo no sentí que fuera correcto de mí hacer semejante pregunta, pudiendo sonar muy personal…

- Si, al rencor que existe entre humanos y youkai, incluso al rencor que hay entre subterráneos y aquellos que viven en la superficie. – responde Yuugi a la pregunta de Orin y al mismo tiempo a la mía. – Hace muchos años nosotros los Onis solíamos vivir en la superficie. En aquellos días yo, junto a otras 3 Oni, éramos conocidas como las Devas de las montañas debido a nuestro gran poder. Aquellos eran buenos días en que humanos y Onis vivíamos en relativa armonía, vivíamos felizmente y festejábamos por todo y con todos. Sin embargo con el tiempo los roces se comenzaron a dar entre las 2 razas… los humanos comenzaron a cazar y a odiar a los Oni, mientras que los Oni comenzaban a atacar las aldeas humanas y a mofarse de los humanos. La verdad no se que lado fue el que comenzó pero a mi nunca me importo mucho el quien o el porque comenzó la lucha, a mi solo me interesaba terminar semejante y tan encarnizada enemistad. En fin… al final y cuando las cosas parecían ponerse peor entre humanos y Oni logramos llegar a un acuerdo. Nosotros Oni viviríamos en el subterráneo, en la ciudad antigua. El subterráneo seria nuestro nuevo hogar y dominio, mientras que los humanos se quedarían a vivir en la superficie bajo la condición de jamás poner un pie en la ciudad antigua. Muchos de nosotros accedimos a este arreglo con alegría, ya que pondría fin a una pelea sin sentido, sin embargo muchos otros resintieron fuertemente la decisión de la mayoría y aun hoy recuerdan con odio a los humanos… es una lastima que ese odio no se quede entre unos pocos… cada vez mas y mas youkai subterráneos comienzan a lamentar semejante tratado, en su mayoría los jóvenes, aquellos que ni siquiera vivieron en carne propia las batallas de antaño pero que son rápidos y cortos de temple, jóvenes que con solo escuchar el sonido de una pelea sienten que es su obligación ir a luchar aunque no tengan una causa justa.

- ¿Una causa justa?.. ¿y como llamas a retarme a un duelo así de la nada? – Le digo mirándola con mis ojos estrechados.

- Hehe, una pelea sana y deportiva de vez en cuando no mata a nadie – ¿Ah si?, ¿porque no volteas a ver como me encuentro una vez mas?..

- Mmm… - digo fuertemente mientras hago una mueca, no muy convencido de su excusa. Sin embargo, y dejando de lado mi cinismo, puedo entender a lo que se refiere. Si yo fuera expulsado de mi hogar para vivir en otro lado mucho menos conveniente a donde ya vivo también me molestaría mucho… no sabría incluso por cuanto tiempo guardaría mi rencor. Por alguna razón sus palabras me llegan bastante profundo… como si compaginara a la perfección con la razón de porque los Oni odian a los humanos… es un sentimiento tan familiar y tan oscuro, pero no logro entender porque me siento así.

- Pero no me malinterpretes… yo estoy a gusto y feliz con mi estadía aquí. La ciudad antigua es un lugar muy calmado y agitado a la vez. ¡Excelente para una Oni como yo! – Dice golpeándose el pecho con fuerza.

- Pero no lo parece ser para nuestro amigo aquí en brazos – comenta Orin. Es cierto… Kotaro parece ser uno de los principales activistas anti-humanos aquí en la ciudad antigua.

- Kotaro es joven… nació mucho después de que nos mudáramos aquí a la ciudad antigua, mas sin embargo su padre era uno de los principales impulsores del movimiento anti-humano. El viejo Oni murió ya hace tiempo de enfermedad pero no murió sin antes pasarle todo su resentimiento y odio infundamentado a Kotaro. El pobre chico jamás ha puesto un pie en la superficie, mas sin embargo la odia como si su padre hubiera muerto ay.

- Que triste… -comento Orin dejando caer sus orejas al frente. En efecto… es una triste historia cuando un padre no hace más que inculcar dolor y odio en un hijo. Por alguna razón y de nueva cuenta, comprendo el sentimiento a la perfección… tanto que la sangre me comienza a hervir.

- Me gustaría que pudiera ver el mundo con sus propios ojos que y que formara un propio criterio… - En ese momento Yuugi se callo. En su rostro se mostraba lo que parecía ser el reconocimiento de una gran idea. Por alguna razón me comencé a preocupar de lo que fuera que le estuviera cruzando por la mente. – Oigan… les parece si… - Oh no… que no sea lo que estoy pensando, por favor.


Conforme Yuugi nos despide a las puertas de la ciudad antigua no puedo hacer nada más que suspirar profundamente, mas no estoy solo en mi suspiro, ya que cierto Oni cabeza-hueca lo hace junto conmigo.

- Aun no puedo creer que Yuugi-onee-san me obligue a acompañarlos… bueno, a acompañarte a TI. Ningún inconveniente tengo de viajar junto a Rin-san – Dice con una sonrisa idiota. Que pervertido resulto ser este sujeto.

- Nadie te obliga a ACOMPAÑARNOS… Oni pervertido – Le respondo igual de enfadado o mas. Si no fuera porque Yuugi nos lo pidió muy insistentemente y por la buena dispocision de Orin ni siquiera estarías aquí en estos momentos y seguirías siendo un Oni amargado más de la ciudad antigua.

- Ya muchachos… Maru, no seas tan malo con Koro – Dice Orin brincando detrás nuestro y poniendo sus manos sobre nuestros hombros, uno en el hombro de cada quien.

- K-Koro?... – pregunta Kotaro confundido mientras levanta una ceja. Hehehe… le toca ahora el.

- Si, ¿te gusta? – Dice Orin con una gran sonrisa. Ah… recuerdo el dia que me comenzó a llamar Maru. A pesar de todas mis insistencias y quejas simplemente me ignoro. Será divertido ver como molesta a Kotaro ahora.

- Si Koro… ¿que no te gusta tu nuevo “nombre”? – comento con una sonrisa llena de malicia, sarcasmo y burla.

- … - Kotaro guarda silencio mientras me observa con odio y entonces voltea a ver a Orin. Sus ojos se comienzan a desviar lentamente hacia abajo… ya no enfocan sus ojos… ya no enfocan su cara del todo… ya no enfocan su cuello… - Eh…. Si, si me gusta Orin-san! – Dice sonrojado mientras su mirada se detiene en un lugar muy específico de su cuerpo.

- ¡Maldito pervertido y lame-botas! – Le grito mientras me lanzo hacia el.

- ¿¡Que dem~!? quieres seguir peleando contra mi Makoto!?, muy bien!, al fin y al cabo que nuestra pelea no se a terminado!, ahora si te haré desear no haber nacido!

- Maru!, Koro!... por los dioses… ¡DETENGANSE DE UNA BUENA VEZ! – Exclama Orin mientras avanza hacia nosotros con toda la intención de detener nuestra tonta e infantil pelea.

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 04:42
Capitulo 7
Spoiler:
Capitulo 7.- Las raices del mal

- Y dinos… ¿donde te dejamos? – Comente de la nada, sin razón aparente pero obviamente con sarcásticas y burlescas intenciones.

- … - Kotaro simplemente no responde nada a mi pregunta porque siendo francos… ni siquiera trate de disimular mi burla. Orin nos observa aun con ojos sospechosos… no muy segura de que esta ocurriendo entre nosotros dos pero sospechando que de nueva cuenta estoy instigando al pobre “Koro”. Por mi parte, simplemente sonrió leve y sarcásticamente cuando de repente tropiezo. Aunque rápido para reaccionar y poner mis manos frente a mi, no puedo evitar irme todo el camino hacia el suelo y darme una golpiza en el suelo irregular. Volteo para ver con que me tropecé, mas sin embargo no volteo hacia el suelo detrás mió, volteo hacia arriba, hacia quien estoy seguro es el culpable de mi caída. No me sorprende ver a un cierto Oni con la mirada esquiva, descaradamente tratando de librarse de una obvia culpabilidad.

- Koro!, ¿porque le metes el pie a Maru? – Dice Orin rápidamente en mi defensa

- Hehe… lo siento Rin-san… fue sin querer queriendo – responde Kotaro aun descaradamente

- Pero por supuesto… tenía que ser el Koro del ocho! – digo sarcásticamente mientras me levanto y me sacudo el polvo de mis manos y ropas… al paso que llevan se me hará polvo este cambio de ropa, de por si ya llevo 1 mes con el mismo juego.

- ¿Koro del ocho? – Preguntan tanto Kotaro como Orin, confundidos por mi comentario

- ¿Eh?, ah, nada… no se porque dije eso – les respondo yo mismo extrañado… no se porque de repente sentí decir aquello. sentí como que era apropiado, aunque no se porque…

- Vamos chicos, ya déjense de tonterías o me harán enojar enserio – Dice Orin cruzándose de brazos y dándonos una mirada acusadora. Yo simplemente suspiro en objeción y resignación… ya me divertí lo suficiente molestado a Koro por ahora supongo, además que hay cosas mas importantes en estos momentos. Koro por su lado nomás deja escapar una mueca de desagrado… parece que aun no esta muy de acuerdo con esta idea de acompañarnos a la superficie, mas aun acompañado de un humano, ¿pero que le podíamos hacer?, Yuugi nos pidió de favor que lo trajéramos con nosotros para que pudiera crear un juicio por su propia cuenta y no basado en la de otros. También dijo que podría ser útil debido a su fuerza de Oni y demás, pero hasta ahora solamente a resultado ser una peste y contraproducente.

- Esta bien Orin – respondo no muy contento, ¿pero que le podía hacer yo en esos momentos? Mientras Koro no se pase de la raya supongo que puedo aguantar este viaje sin problemas mayores. Después de todo Koro no era ni siquiera mi mas remota preocupación en estos momentos… mi inquietud era otra… - Oye Orin, ¿cuanto nos falta para llegar a la superficie? – pregunto aquello que eh querido preguntar desde hace un par de horas ya. Desde que dejamos la ciudad antigua no eh visto absolutamente nada mas que rocas, rocas y mas rocas…

- No mucho – responde Orin mientras presta atención a sus alrededores. Por alguna razón ella parece escuchar algo que le indica que nos encontramos cerca.

- ¿Como lo sabes? – pregunto curioso

- Si prestas atención podrás oír… - dice Orin con una pequeña sonrisa. Tanto Koro como yo miramos a Orin confundidos. ¿Si prestamos atención oiremos?, ¿a que se refiere esta gata?

- Oh… no lo había notado… tienes razón Rin-san, ya lo escuche! – comenta Koro de repente. ¿De que demonios estarán hablando?, ¿acaso será que ellos pueden escuchar algo que yo no puedo?... en estos momentos seguro que es conveniente ser un youkai y seguro que apesta ser un humano. Mas sin embargo no dejo que me lleven la delantera… cierro mis ojos para agudizar aunque sea un poco mis sentidos, esperando poder ser capaz de escuchar aquello que los oídos de un youkai pueden escuchar con aparente facilidad.

- ¿Aun no lo escuchas Maru? – Pregunta Orin notando como me concentro para escuchar aquello de lo que tanto hablan.

- Heh… ¿que puede venir escuchando un humano?, los humanos son solo buenos viendo lo que ellos quieren ver – comenta Koro pedantemente. En estos momento lo que menos quiero oír es su desesperante voz, mas aun cuando esta haciendo sus pésimas bromas.

- Koro!, es enserio!, déjalo en paz ya!

- Lo siento, lo siento… pero es enserio… como va a ser capaz de oírlo si~

- Agua corriendo… - comento de repente. Orin y Koro me voltean a ver sorprendidos de mi comentario, Koro con una cara de vergüenza y sorpresa y Orin con una leve sonrisa. Era muy tenue y casi no podía escucharlo pero esa clase de sonido es imposible no reconocerlo… el sonido de agua corriendo a través del suelo, cayendo y haciendo ese característico sonido del agua chocando contra suelo y contra si misma en una suave y constante corriente.

- Asi es!.. muy bien Maru! – Dice Orin ahora con una gran sonrisa. – El subterráneo tiene muchos mantos acuíferos y debido a que las llamas del infierno calientan las aguas estas afloran a la superficie en forma de aguas termales.

- Ya veo… ¿Pero como sabes que estamos cerca por escuchar el correr del agua?, el agua corre rió abajo, no rió arriba…

- Fácil – responde Orin poniendo una cara sabelotodo – Si escuchas el agua correr significa que estamos cerca de las aguas termales superfáciles ya que de estos se escapa el agua que corre rió abajo. – Con su respuesta por un momento me sentí como un tonto… era tan obvio que seguramente hasta Koro sabía la razón detrás de esto.

- Valla… no sabia eso… - responde Koro pensativo. Muy bien, retracto lo dicho.

- Hehehe, ¿porque están sorprendidos?, ¿porque lo se?. Después de todo es uno de los beneficios de mi trabajo – comenta Orin

- ¿Como beneficio? – pregunto no muy seguro de comprender a que se refiere con eso. Según se el trabajo de Orin es acarrear los cadáveres de aquellos hombres, mujeres y youkai atormentados a las llamas del infierno para mantenerlas activas y fuertes, ¿Qué tiene que ver eso con las aguas termales?

- Okuu y yo mantenemos las llamas del infierno vivas y fuertes principalmente para generar la energía usada tanto en el mismo infierno, como la ciudad antigua y otros lugares. Uno de los beneficiados de esta energía producida son los usuarios de aguas termales ya que las llamas calientan también tanto el agua subterránea como el suelo que las rodea.

Valla… nunca pensé que Orin y Okuu tuvieran un trabajo tan importante. Siempre pensé que Orin lo hacia nomás porque era una Kasha y estaba en su naturaleza hacerlo, además de que al hacerlo ayudaba a Okuu a controlar las llamas del infierno, aunque realmente nunca indague mucho mas en esto de su “trabajo”. Parece que aun desconozco cantidad inimaginable de cosas incluso de aquellos cercanos a mí… Koro por su parte y a pesar de ser un youkai nativo del subterráneo parecía tan sorprendido como yo en todos estos detalles de los cuales Orin hacia mención. Era curioso ver como el, que toda su vida había vivido en el subterráneo no sabia de todo esto. Por un momento pensé en aquello que Yuugi nos comento en la ciudad antigua, sobre como Kotaro a pesar de ser un Oni orgulloso y con bastante potencial, era bastante corto y cerrado de mente… viéndolo conversar en estos momentos tan vivazmente con Orin me hace pensar en todo aquello que dijo. Parecía como ver a un niño el cual comienza a aprender un sin fin de cosas que jamás hubiera creído posible. En estos momentos no parecía ser aquel sujeto desesperante, pedante, orgulloso y de aspecto de maleante por el cual lo conocí. No puedo evitar preguntarme si no hasta que extremo su padre le inculco su propio odio eh ignorancia hacia otros… el padre de uno… por alguna razón mi corazón se encogía al mencionar la palabra “padre” en mi mente. ¿Que seria de mi padre?… de mi propio padre, a quien por alguna razón cuando lo veo con los ojos de mi mente no puedo evitar mas que sentir odio y dolor… por alguna razón puedo simpatizar con Kotaro, mas sin embargo no logro definir la razón de porque…

En ese momento se me hizo claro algo… me disgustaba mi padre, lo odiaba con todo mi corazón mas mi mente no logra recordar el porque de este odio aparentemente infundamentado. Hago memoria y recuerdo esos días en que pasamos tiempo juntos en el Dojo… el me entrenaba arduamente, aunque siempre parecía estar molesto por algo o como si su atención no estuviera del todo fija en mi. Cuando sonreía no era por algo que yo hacia bien… cuando me hablaba no me felicitaba ni alentaba. ¿Porque no había recordado esto si no hasta ahora?, Supongo que siempre estuve mas preocupado en Kanon que en mis propios padres y tanta preocupación no me dejo recordar estos detalles tan profundos y específicos de mi propio ser…

-Maru, oye… ya estamos cerca

Mientras hago memoria y monologueo en mi propia mente, una voz extremadamente familiar y cercana me devuelve al mundo real, o que por lo menos asi lo parece. Parpadeo un par de veces al escuchar la voz y noto que es Orin la que me habla.

-¿Eh?, ¿cerca de donde? – le pregunto. Normalmente hubiera preguntado si de la salida pero al ver a mi alrededor supe no tenia caso hacer semejante pregunta ya que no había nada alrededor de nosotros que pareciera como una salida… frente a nosotros aun se encontraba el mismo pasillo gigante de roca que delimitaba la cueva en la que nos encontrábamos, pero a diferencia de las ultimas horas que pasamos caminando en monotonía desde que salimos de la ciudad antigua, frente a nosotros se encontraba un largo y alto puente. Las aguas que corrían por debajo no parecían ser ni muy profundas ni tempestuosas en absoluto por lo que no podía evitar preguntarme para qué era necesario semejante ostentoso puente en este lugar.

- De la salida, aun falta un poco pero una vez cruzando este puente puedes considerarte fuera del subterráneo. – me contesta Orin. Valla, quien diría que un puente seria la entrada y la salida de una caverna subterránea.

- Hubieras dicho eso antes!, ¿que esperamos entonces? – Digo emocionado mientras acelero el paso hacia el puente. No solo era el ultimo obstáculo que el subterráneo me presentaba, si no que también era refrescante caminar a lo largo de una construcción exquisita de madera… el sentir la suave madera en mis pies era miles de veces mas gratificante que el de la piedra compacta y dura bajo mis pies… siendo honestos ya estaba harto y adolorido de caminar sobre roca dura y compacta por tanto tiempo.

- Maru!, espera!

- ¿Que ocurre Orin? – me volteo sorprendido del grito que Orin dio para llamar mi atención. Mas sin embargo mi sorpresa ante eso no es tan grande como la que siento al ver a una persona que jamás había visto detrás mió. Frente a mi se encuentra una muchacha con largos cabellos rubios que le llegan hasta casi los hombros y con orejas puntiagudas. Lleva un extraño ropaje que parece salido de un libro de historia, específicamente de la sección de la Antigua Arabia o Persia. Ostentaba varios bordados y detalles que hacia parecer la vestimenta de los demás como algo extremadamente simple y sin gracia. Sobre su cuello llevaba una larga bufanda y en sus muñecas llevaba lo que parecían ser 2 esponjosos calentadores de brazo. Llevaba lo que parecía ser un chaleco café con bordados azules y blancos en las orillas y una falda azul con lo que parecían también ser bordados de color rojo dispuestos en una suerte bastante extravagante. Era tan extraño como interesante. Sin embargo lo que mas me llamaba la atención no eran sus ropas si no aquellos penetrantes y bellos ojos color esmeralda.

- Valla… un humano… hacia rato que no veía uno – dijo la extraña rompiendo el silencio que se había formado de momento. Orin y Koro se acercaban rápidamente hacia nosotros que nos encontrábamos ya a lo que seria la mitad del puente, mientras que yo permanecía inmóvil… congelado en sorpresa ante la súbita aparición de esta mujer. Armándome de valor y no dejándome llevar mas por la sorpresa me atreví a contestar.

- No eres la primera que dice eso…

- Oh, que respuesta tan temeraria… que celos tengo de tu confianza, humano. – contesto la rubia youkai mientras caminaba hacia un lado mió, evitando asi quedar en medio de Orin, Kotaro y yo.

- ¿Quien eres?

- Heh… soy Parsee Mizuhashi, soy la princesa de este Puente.

- ¿Una princesa?

- Asi es… soy la guardiana de este puente.

- Maru! – exclama Orin mientras nos alcanza a Parsee y a mi con Koro detrás de ella. Al ver que me encuentro bien la pelirroja Kasha desvía su mirada hacia Parsee, quien solo sonríe muy levemente. – Tu debes de ser Parsee Mizuhashi… nosotros tres buscamos cruzar este puente – le dice Orin con una cara llena de seriedad. Por alguna razón parecía que Orin no tenia mucha confianza en esta joven… incluso su comentario parecía más una orden que una petición. Koro y yo observábamos un poco sorprendidos la seriedad de Orin…

- Ya veo. Sin embargo es curioso… esta es la primera vez que veo a un humano salir. Más aun, un humano que nunca había visto antes. – comenta Parsee caminando lentamente hacia mi – No recuerdo haberte visto cruzar mi puente antes… y eso que soy muy atenta con la gente que camina por mi puente, como podrás ver.

- Maru llego aquí no por sus propios medios, si no por mi. ¿Ahora, porque no simplemente nos dejas pasar, Mizuhashi-san? – dice Orin caminando hacia mi también y se coloca entre Parsee y yo mientras le envía una peligrosa sonrisa a la susodicha “princesa”. Por alguna razón comienzo a sudar en frió ante el ambiente que se comienza a formar entre las dos chicas.

- Hehe… con que asi son las cosas. ¿Qué me puedes decir del Oni? – pregunta Parsee mientras envía una mirada furtiva a Kotaro, quien no sabia que hacer en esta situación al igual que yo.

- El Oni también viene con nosotros… todos nos dirigimos a la superficie. – le contesto simplemente Orin.

- Valla… que celos me dan. Normalmente hago guardia para evitar que humanos bajen aquí mas sin embargo esta es la primera vez que un humano eh incluso un Oni salen… me dan tantos celos…

- ¿Acaso es tener celos un hobby tuyo? – pregunto sumamente extrañado de sus crípticos comentarios.

- Ah… tan celosa de esa ignorancia incluso. – Dice Parsee dejando escapar un corto suspiro.

- Maru, Koro, vamonos… - nos ordena Orin mientras comienza a caminar en dirección de la salida. Koro aun sin comprender que esta ocurriendo simplemente asiente con la cabeza y sigue a Orin, sin embargo yo no entiendo que esta ocurriendo…

- Orin!... ¿que ocurre? – le pregunto con voz alta. La Kasha se detiene y se voltea hacia mí.

- Maru… los youkai del subterráneo tenemos mala fama por nuestros poderes. Uno de esos casos mas infames es Parsee Mizuhashi. – Comenzó a contarme Orin, pero rápidamente la princesa del puente interrumpió la conversación y la hizo suya.

- Hehehe, no se si sentirme alagada u ofendida – dijo Parsee interrumpiendo a Orin sin descaro alguno. – Yo solo cuido este puente y evito que humanos pasen al otro lado.

- Claro que si… y luego los atacas por celos. – Le contesto rápidamente Orin

- ¿P-por celos? – pregunto confundido. ¿Acaso esta Youkai es controlada por sus celos y emociones?

- ¿Qué puedo hacer?, esta en mi naturaleza después de todo, asi como esta en la naturaleza mas básica de todo youkai atacar a los humanos y como esta en la naturaleza del humano cazar youkais.

La naturaleza de un Youkai… no era la primera vez que oía esto. Esas palabras me recuerdan aquello que me había dicho Satori ya hace tiempo… ella siendo una Satori Youkai sentía agrado en molestar a la gente haciendo uso de su poder, seguramente en este momento era la misma situación.

- Maru, vamonos… - volvió a decir Orin insistente en no perder mas tiempo junto a esta Youkai tan enigmática. Aun que aun no muy seguro de que estaba ocurriendo decidí mejor hacerle caso a Orin y no provocar a ninguna de las dos youkai que se encontraban alrededor mió. Comienzo a caminar hacia Koro y Orin cuando Parsee dice algo que por alguna razón me hace detenerme al instante.

- Valla, que tristeza… y ya que por fin había encontrado a alguien tan celoso como yo…

¿Que demonios?... no se porque pero se que ese comentario iba dirigido a mi. ¿Yo?, ¿Tan celoso como ella? Simplemente me detengo en seco y me volteo una vez mas hacia el detrás mió. Estaba tan solo a un par de pasos para dejar el puente atrás pero eso que dijo me engancho completamente. ¿Qué insinúa? ¿Celos de quien o que? ¿Será que simplemente quiere molestarme?...

- ¿De que hablas? – Le pregunto confundido y a la vez serio. ¿Por qué me había puesto serio de repente?... sentía aquel comentario muy personal pero no entendía porque.

- Hablo de ti, pero por supuesto… puedo sentir tantos celos en ti que hasta yo me siento envidia de ellos.

- Yo no tengo celos de nadie…

- Hehe, tan celosa de esa auto negación…

- ¿auto negación?

- Asi es… quizás puedas engañarte a ti mismo pero no me puedes engañar ni a mi ni a tu corazón.

- Estas loca… yo no tengo celos de nadie!

- ¿Seguro?, algún ser cercano quizás… un amigo o conocido

- No tiene caso seguir esta conversación. – Digo finalmente arto de escuchar sus tonterías. Celoso yo de alguien al punto de parecerme a una envidiosa youkai, si claro… Orin y Koro me esperaban del otro lado y aparentemente Orin se estaba impacientando mucho. Esta era la primera vez que la veía tan seria.

- ¿quizás algún familiar?, un tío, un primo, o quizás… - ¿un hermano?

…Ese bastardo…




¿Qué fue eso?... Justo eso que me acaba de cruzar la mente… ¿Qué demonios fue eso? Una vez mas mi cuerpo se congela ante las palabras provenientes de Parsee pero a diferencia de hace unos momentos, esta vez siento aquello que tanto insistía Parsee que yo poseía. Celos…

- Parece que acerté en mis suposiciones. – Dice Parsee como orgullosa.

- ¿Maru, estas bien? – Me pregunta Orin notando mi repentina inquietud.

- Ahora lo recuerdo… - no puedo evitar más que murmurar suavemente. Como si alguien desbloqueara un candado de mi mente, todas esas memorias relacionadas a mis más profundos miedos y odios vinieron corriendo a mí.

Yo me estaba escapando de mi hogar… ese viaje no era mas que una excusa para salir de esa “prisión” y no volver nunca mas. Llevaba maleta, dinero y comida para comenzar una vida nueva, no para hospedarme en un hotel de aguas termales por una semana. Kanon me acompañaba para disimular mis intenciones… para engañar más fácilmente a mi padre. Huía de mi hogar para dejar atrás aquel hueco que mi hermano me hizo llenar… aquel hueco en donde solo la indiferencia recaía.

- Wow!... Justo ahora puedo sentirlo con intensidad!. Que celosa estoy de ese fervor tuyo!

- ¿De que hablas…?, ¿Como puedes sentir celos de mi dolor…? – Digo muy seriamente ahora.

- Hehe, me pregunto… ¿De quien sentirás tantos celos?

- No te incumbe…


A nadie le incumbe… después de todo es mi propio problema… es el problema de mi padre, de mi hermano y mió. El lo tenía todo y yo nada… la inteligencia, la habilidad, la fuerza, el respeto y el amor de todos. Yo… yo solo tenía mi amor por la espada. No importaba cuanto me esforzara simplemente no podía conseguir aquel atención paternal que tanto anhelaba de chico. Después de todo, en mi hermano, el primogénito, era en quien residían todas las esperanzas, sueños, el amor y el respeto de mi familia, especialmente de mi padre.

No tarde mucho en perder las esperanzas… rápidamente conforme crecía note la futilidad de mis actos. No tenia caso perder mi tiempo en conseguir la atención paternal cuando bien sabia que nunca la conseguiría de un hombre tan tradicional como mi padre. Fue por eso que comencé a buscar aquello que me hacia feliz y aunque lo encontré en la espada, fue esto ultimo lo que al mismo tiempo me condeno.

Mi hermano, quien todo lo tenia y en todos esperaban… el estudiante de toodai, el futuro maestro de nuestro dojo, el orgullo de nuestra familia. Fue casi irónico que perdiera la mayoría de la movilidad de su pierna derecha en aquel accidente… fue casi poético…

Fue entonces cuando mi padre volteo sus ojos hacia mí. No recordaba la última vez que me había observado con esa expresión y ese semblante. En aquel momento estaba emocionado… pero claro, tan solo era un niño de 12 años cuando paso eso. Tristemente aun siendo infantil como era no me tomo mucho tiempo notar que aquello que mi hermano había perdido no era el amor, ni el respeto, ni los sueños… no, lo que el había perdido era la responsabilidad a con mi padre y con la familia. En ese momento el fue libre de ser quien el quisiera, de hacer lo que el quisiera hacer. En cambio yo seguí en la indiferencia. Para mi padre solo era “el reemplazo”. No le importaba nada mas que mantuviera el nivel… que cuando menos mantuviera vivo el nombre de nuestra familia en lo que ahora mi hermano no podía meter mano. Por unos momentos pensé que ahora yo seria el importante de la familia… que el me recompensaría por ser mejor que mi hermano con la espada, por mantener el nombre Ichiharu en alto.

Mas sin embargo no fue asi…

Cuando yo era libre, era un extraño. Cuando mi hermano fue libre, fue un héroe. ¿Que diferencia había entre nosotros?.. Venimos del mismo padre y madre… el mismo color de cabello, la misma complexión eh incluso las mismas calificaciones. Entonces… ¿que lo hacia mejor que yo? ¿Qué tenia el que otros no veían en mi?... ¿¡Qué maldita cosa era!?

¿Acaso era porque el era el primogénito?, no me digan que ese desgraciado lo poseía todo simplemente por haber “llegado primero”. No es justo… yo también quería un padre que se preocupara por mi… yo también quiero una vida para mi mismo… ¡yo también quiero que me acepten, me feliciten y me alienten a ser quien yo quiera ser!. ¡¡Desgraciados… ellos dos… malditos desgraciados!!

Ojala se murieran…



- Esos celos tan a flor de piel… que envidia!

- Cállate…

- Me pregunto como habrás generado tanta envidia y hacia quien… quizás algún amor no correspondido, aunque supongo que es hacia un pariente tuyo.

- Cállate!…

- Maru…?

- Sin embargo es emocionante, ¿sabes?. Esta es la primera vez que siento a alguien con más envidia incluso que yo!

- Que te calles, maldita sea…

- Dime… como se siente?

- ¡¡Que te calles estupida!!

Ya no podía resistirlo… toda esa envidia, esos celos se convirtieron en odio. En un odio que simplemente trascendió toda mi razonamiento. Ya no me importaba quien tenia la culpa… solo quería callar aquella fuente que hizo surgir esos sentimientos tan profundos y oscuros que yacían dentro de mí. Con rapidez tome un madero que estaba caído cerca de mis pies y ataco a Parsee. Parsee se sonríe mientras con solo una mano bloquea mi ataque. Posicionando sus dedos índice y medio como una especie de trampa, aprisiona mi improvisada y corta espada.

- Maru!, detente! – Grita Orin detrás mió

- ¿Que demonios Makoto? – Le sigue Kotaro a Orin. Ambos no pueden creer lo que acabo de hacer. Sin embargo no importa… no me importa. No me importa lo que nadie piense de mí!

- Cuidado con eso… Makoto. Podrías matar a alguien con eso. – dice burlescamente Parsee.

Aun segado por la ira, las palabras de Orin y Kotaro caen al suelo traes haber chocado contra mis oídos sordos, tapados por el odio y la ira que se producido en mi. Una furia que por extrañas razones abrazo y aprecio como genuinamente mia. Sin pensarlo dos veces, tuerzo mi muñeca y junto a esta el madero que tengo en mi mano haciendo palanca entre los dedos de Parsee. Rápidamente retiro la improvisada arma de entre sus fuertes dedos y dándome un giro hacia la derecha tomo fuerza, velocidad eh inercia la cual uso para golpearla con todas mis fuerzas.

- Maru!, NO!! – Vuelve a gritar Orin cada vez más cerca de mí, sin embargo ya es muy tarde. No se si para mi que me estoy entregando a mis instintos o si para Parsee de quien se escucha el crujir de los huesos del cuello al recibir el violento impacto de mi básica espada llena de ira.

Un momento… ¿huesos?... ¿cuello?. En el instante que oigo el romper de los huesos mi razonamiento vuelve a tomar las riendas de mi mente y cuerpo. Parpadeo una sola vez y veo frente a mí el madero literalmente incrustado en la nuca de Parsee, quien debido al golpe se mueve hacia el frente y a su vez esto produce un violento movimiento de látigo con su cabeza. Lentamente el cuerpo de Parsee se comenzó a ladear inclinar hacia enfrente como aria un cuerpo sin vida…

N-No podía ser… acaso acababa de… ¿de matar a alguien? Aun podía sentir el leve temblar de mi mano. No sabia si por el violento golpe que había asestado en mi ira, si era por la adrenalina o si era el hecho de saber que había matado a alguien. ¿Qué estaba haciendo?, ¿Qué estaba pensando? Mi envidia se había convertido en odio y ese odio se convirtió en demencia…

- Makoto!, cuidado!! – Escuche repentinamente una voz que me hizo reaccionar. Voltee a mi derecha y vi tanto a Orin como a Kotaro correr hacia mi, haciendo gestos con sus brazos. Al principio no comprendí que pasaba… todo parecía moverse en cámara lenta. Fue entonces cuando lo note… el cuerpo de Parsee estaba brillando intensamente. No tuve tiempo para reaccionar completamente. Lo mejor que pude hacer fue poner mis brazos frente a mí esperando lo peor, fue entonces cuando el cuerpo de quien yo creía muerto por mi propia mano exploto en una violenta lluvia esmeralda.

Fue como si me golpearan con un ardiente martillo en el pello. En cuanto exploto el cuerpo de Parsee decenas de esferas de color verde se esparcieron por el lugar. Como yo me encontraba frente a ella, fue obvio que recibiera toda la magnitud del impacto. Como si me hubiera arrollado un camión, Salí disparado por los aires mientras mis brazos y ropas se quemaban y maltrataban por la fuerza del danmaku con el que fui golpeado.

- Maru!!!! – Escuche gritar a Orin… por un segundo pude abrir mis ojos a pesar del dolor y note que me encontraba volando por los aires ya lejos del puente. Kotaro y Orin observaban horrorizados como me convertía en un proyectil humano y detrás de ellos se encontraba aquella celosa youkai, intacta y totalmente sana. Irónicamente al verla ay parada sentí un gran alivio…

Quería ser lo que yo quisiera ser… menos un asesino…


Después de eso, solo siento como mi espalda choca fuertemente contra lo que parece ser agua. Mi cuerpo se comienza a sacudir violentamente conforme el agua del rió me comienza envolver. Por fuera el agua parece tranquila y superficial, pero en realidad es salvaje, rápida eh indomable. Cual muñeco de trapo siento como la corriente me jala hacia los recónditos más oscuros de esta caverna. El agua esta caliente y las rocas contra las que me golpeo filosas y duras. El espacio alrededor de comprime y el aire me comienza a faltar en los pulmones. ¿Asi que este es mi fin?, asi parece ser…

Debí de haber escuchado a Orin y no dejarme llevar por mis propios celos y curiosidad. Kanon… lo siento mucho… mis ojos me pesan demasiado, al igual que mi cuerpo y mi mente. Adiós…



- Hermano!, despierta!... ya casi llegamos al pueblo!

Abro mis ojos lentamente a pesar de lo cansado y pesado siento mis parpados. No puedo evitar sino bostezar ampliamente… después todo viajar en auto por 6 horas cansaría a cualquiera.

- Hey Kanon… ¿cuanto tiempo ah pasado?

¿Que esta ocurriendo aquí?.. ¿Donde estoy?

- Alrededor de 5 horas – Volteo a mi derecha y ay, sentada a lado mió veo a mi hermana, Kanon. Su gran sonrisa me despereza toda flojera que pudiera tener.

- Valla, entonces me eh de haber dormido por un buen rato…

- Unas 3 horas y media, si – responde una voz familiar. Volteo a ver mis alrededores y veo una escena bastante familiar… vamos en auto a través del paso montañoso de Kouya. El cielo aun se encuentra bastante nublado a pesar de que llovió ayer.

- ¿Que pasa hermano?, pareces distraído… - Dice Kanon, notando mi inquietud. Obviamente algo no esta bien… ¿que no había sido golpeado por Parsee?, ¿Qué no había caído al rió y había sido arrastrado por la corriente?

Acaso… ¿Acaso fue todo nada mas un simple sueño?

- N-no ocurre nada Kanon, no te preocupes… -respondo aun muy sobresaltado.

- Dios santo Makoto… ¿no me digas que tuviste una pesadilla mientras dormías? – Dice la misma voz familiar pero a la ves desconocida de hace unos momentos. ¿Quién es el que esta diciendo eso? Parece venir de frente mió, del asiento del conductor. Trato de voltear a ver de quien se trata pero por alguna razón mi cuerpo no me responde. Por más que intento, por más que me estrujo y me retuerzo no logro mover mi cuerpo lo suficiente como para poder ver quien se encuentra manejando. ¿Qué demonios esta ocurriendo?

- Valla… ¿con que esto es lo que ocurrió, eh? – Repentinamente oigo una voz mas a mi derecha, pero esta vez es una voz que no conozco en absoluto. Me volteo a ver quien es ya que se me hace raro oír semejante voz de esa dirección, ya que a mi derecha solo se encuentra Kanon. Cual no es mi sorpresa al ver a una muchacha con largo cabello color gris verdoso junto a mí. No puede ser, hace unos momentos voltee y nada mas se encontraba Kanon y ahora esta mujer extraña se encontraba en medio de los dos. podía decir sin miedo a equivocarme que apareció de la nada…

- ¿¡Qué demonios!? – exclamo sobresaltado ante tan repentina aparición. – ¿¡Q-Quien eres tu!?

- ¿Oh? – La muchacha se voltea hacia mi, como si apenas notara mi presencia… - Hehe, hola!. Quien soy yo es irrelevante… pero podríamos decir que soy tu subconsciente.

- ¿M-mi subconsciente?

- Asi es!. – contesta la muchacha muy animosa. No entiendo… ¿porque mi subconsciente se presentaría ante mí en la forma de una muchacha que jamás eh visto antes o que jamás podría elaborar en mi propia mente?.

- ¿Qué esta pasando? – le pregunto esperanzado de que ella… o yo mismo en este caso pudiera responder a mi pregunta, a esto que me aqueja el corazón. - ¿Acaso todo lo que paso fue un sueño?

- Hehehe – simplemente se sonríe la muchacha debajo de su oscuro sombrero. Esa expresión, esas ropas tan curiosas… nunca había visto alguien parecido a ella. ¿Qué quieres que te diga yo?, ¿Qué todo fue efectivamente un sueño? – me responde rápidamente. No entiendo… ¿acaso yo decido o que?

- ¿De que hablas?

- Mira… si quieres que te diga algo que de verdad te será útil, seria esto: Abre tus ojos.

- ¿Q-Que abra mis… ojos?

- Si… si quieres vivir, claro esta. Oh, parece que llegamos al final. Hasta luego Makoto! – Dice la extraña chica vestida de blusa amarilla y falda verde.

- E-espera!... ¿al final?, ¿si quiero vivir?, dime que ocurre por favor!! – Le grito más confundido que nunca en mi vida. Es en ese momento cuando escucho un sonido tétrico y a la vez conocido… volteo al frente mió y veo como el auto en el que voy comienza a derrapar por la carretera. Comienzo a escuchar los gritos de desesperación de Kanon y de quienes mas vinieran enfrente mió. Yo en cambio, simplemente me paralizo aterrorizado y confundido. El automóvil comienza a girar violentamente y en cosa de segundos se estrella contra la baranda de seguridad de la carretera. No presenta ninguna opocision ante el auto que ya se encuentra por los aires…

-N-no!!!...

Grito desesperado mientras una vez más abro mis ojos. Esta vez no hay nadie a mí alrededor, no ninguna escena familiar ni personas a quien pueda reconocer. Solo la oscuridad y una tenue luz me acompañan en este momento. Todo mi cuerpo me duele y me pesa… siento como si me hubiera arrollado un tren del subterráneo. Lentamente me incorporo y caigo en cuenta que me encuentro todo golpeado y mojado. A mis pies aun puedo sentir aun el agua caliente. De alguna manera… sobreviví…

Volteo hacia mis alrededores para inspeccionar donde estoy y por lo que logro ver no son buenas noticias en absoluto. Detrás mió se encuentra lo que parece ser un pequeño túnel lleno de agua… muy probablemente por ay llegue. Frente a mi parece haber un corto pasillo echo de roca, lo suficientemente grande para que quepan 2 personas pero no mas. Sabia que era peligroso tratar de volver por donde llegue, asi que la única opción era comenzar a subir por el largo pasillo rocoso que se me presentaba frente a mi… mas sin embargo la oscuridad que me envolvía me hacia desconfiar.

Ni Orin ni Kotaro parecían estar cerca de mi, y la verdad dudo mucho que me sigan por donde llegue. Muy probablemente la caverna posee un intrincado sistema de túneles acuíferos por lo que seria suicidio tratar de tomar uno. Definitivamente solo me quedaba un camino, el cual era subir por la oscuridad que yacía frente a mí.

Por primera vez desde que había llegado a esta tierra, a Gensokyo, me sentía y me encontraba completamente solo…

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 04:44
Capitulo 8
Spoiler:
Capitulo 8.- Una melodía al viento

…¿Por qué huyes?...


Para dejar atrás esa vida vacía de amor y llena de indiferencia y mentiras…

…¿De quien huyes?...


De mi padre, de mi hermano y de todos aquellos que no podían aceptarme como soy…

No… ¿Por qué eres tan hipócrita? Clamas huir de la indiferencia cuando tu mismo eres indiferente. Pides huir de las mentiras cuando tu mismo sigues mintiendo una y otra vez. Exiges aceptación cuando tú rechazas aceptar la realidad que gira en torno y dentro de ti.


…¿Dime… cuando dejaras de huir?...


¿De quien?


…De mi…




-¡Ah!... ah… ah.

Jadeo fuertemente conforme caigo en cuenta que ya la noche ah caído sobre mi cabeza. No puedo creer con que velocidad la oscuridad asumió el control de mis alrededores. Sabía que tenía poco tiempo antes de que el sol se sumiera en el horizonte, mas no creí que este fuera mucho más rápido de lo que pensaba, y muchos menos pensaba que mi cuerpo estaría mas cansado de lo que aparentaba. Me levanto del suelo húmedo a pesar de la dificultad que proporcionan mis cansadas extremidades y de lo pesado que siento mis parpados, más por alguna razón ciento que si llegara a cerrar mis ojos en este lugar, jamás los volvería a abrir de nuevo. El bosque a mis alrededores no se veía tan denso ni lúgubre hace unas horas. Heh… y pensar que hace unas horas me encontraba caminando en la oscuridad del subterráneo, usando mis mojadas manos para tantear el camino de salida. Las cortadas que me produje en aquel momento debido a las filosas y húmedas rocas ya han sanado, mas sin embargo el agudo dolor sigue aquejándome como si fuera una maldición que tuviera que sobrellevar.

-Maldición… me quede dormido…

En esta situación no puedo hacer mucho mas que simplemente quejarme para mis adentros. Bien sabía que no podía quedarme por largo tiempo en este sitio mas sin embargo el cansancio tomo lo peor de mí y sin avisar hizo que me desplomase derrotado. Aunque el corto descansar de mis ojos hizo maravillas en mi cansado cuerpo, no lo hizo para mi mente. Hace unos momentos tenia que lidiar con el cansancio pero por lo menos contaba con la relajante luz del sol. Cuando dejas de ver esta por un largo tiempo no puedes evitar si no alabarla una vez que la vuelves a contemplar. Cuando salí de esa caverna no podía creer lo bien que se sentía el tener mis ojos cegados por la luz tan natural que el sol produce… su calor era tan reconfortante, familiar y nostálgico que no pude evitar sonreír en aquel momento. Más sin embargo… era curioso. Bien dice el dicho “Fácil viene, fácil se va”. Ahora comprendo el verdadero peso de este. Sabía que en unas horas amanecería de nuevo pero, la pregunta era “¿volvería a ver la luz del sol?”. Claramente necesitaba salir de ese lugar… incluso un ser normal como yo podía sentir que ese lugar no era seguro.

Una vez mas reanudo mi marcha, pero esta vez podría decirse que completamente a ciegas. ¿Una razón mas para extrañar la luz del sol eh?, mínimo con el sol en lo alto podía tener una idea de hacia donde me dirigía… norte, sur, este u oeste. Ahora en cambio, solo mi intuición y la suerte guiaban mis pasos… ¿Puedo confiar en ellas? Conforme camino no puedo evitar sentirme observado y vigilado, parecería como si en cada arbusto que paso, cada árbol que ignoro hubiera alguien o algo que me observa con detenimiento, esperando el momento oportuno para atacar a lo que podría considerar “un humano perdido y desprevenido”. Perdido tal vez… pero desprevenido no. Por más que quisiera calmar mis sentidos no podría, nunca antes me había sentido tan despierto en mi vida. Supongo que cuando tu vida esta al borde del peligro uno no puede evitar sentirse así.

-Maldición… como quisiera tener un arma en mis manos en estos momentos... –Murmuro muy suavemente. Una y otra vez abro y cierro mis manos, tratando en vano de sentir algo entre ellas que me diera más confianza y seguridad en esta perpetúa oscuridad. No toma mucho tiempo a mis ojos acostumbrarse a mis alrededores y a la tenue luz de luna que se logra filtrar por entre las espesas copas de los arboles. Con un poco mas de calma debido a mí ahora aumentada visibilidad, logro por fin comenzar a dar pasos largos, los cuales espero que me lleven a algún lugar más despejado y seguro que este.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… lentos pasan los minutos mientras sigo caminando sin rumbo fijo. La verdad me preocupa pensar que envés de alejarme del bosque simplemente me este adentrando mas y mas, pero muy a mi pesar es un riesgo que tengo que correr… prefiero moverme y mantenerme despierto que caer dormido y nunca mas despertar.

-Crack-

De la nada, un suave pero característico y marcado sonido del romperse de las hojas y la madera del suelo forestal. Al instante de oír el sonido simplemente me congelo… no se si por el miedo o por el intenso y repentino chorro de adrenalina que recorre mi cuerpo. Por alguna razón, lo que era un silencio de ultratumba en el bosque comienza a convertirse en un concierto de chirridos y diminutos sonidos. Era como si por ese simple crujir el bosque completo se hubiera despertado. Trago un poco de saliva sabiendo que necesito continuar mi caminar cuanto antes, de lo contrario valla uno a saber que podrá aparecerme. Si no fuera por el hecho de que se que me encuentro en una tierra de fantasía, donde humanos y youkai viven juntos me sentiría mas relajado… en mi mundo normalmente no debería de tener miedo… creo yo. ¿Mas sin embargo que calma puedo tener al saber que aquí existen youkais que atacan humanos?

Eh caminado ya por lo que parecería una hora. Los ruidos se han intensificado grandemente desde entonces y la verdad aun no puedo decir si estoy alejándome o acercándome de ellos… sin embargo podría decir que muy probablemente camino hacia el interior del bosque ya que con desde hace un rato los sonidos parecen provenir de todos mis alrededores… es un sentimiento tan horrible este. Un detalle que se me ah hecho interesante es que desde hace unos momentos eh estado sintiendo un extraño frio a mi alrededor. ¿Podría ser que estamos en invierno?, no lo creo… cuando salí de la caverna en la que me encontraba, a pesar de que ya estaba cayendo el sol en el horizonte se podía sentir un gran calor además que las cigarras cantaban con fuerza, así que sin duda estamos en verano. Esta deducción en vez de relajarme no hizo más que preocuparme más.

- ¡Bump!-

Otro súbito sonido, pero este a diferencia de los demás se escucho muy fuerte, como si la fuente se encontrara tan solo a unos metros de mí. Una vez más me detengo en seco y dirijo toda mi atención hacia donde creo oír el golpe. Cual no es mi sorpresa al girarme a mi espalda y ver una esfera de oscuridad incluso mas negra que la misma oscuridad de la noche que me envuelve en estos momentos. La esfera de oscuridad comienza a moverse erráticamente de arriba abajo, de izquierda a derecha. Parecería ser que se estrello o golpeo el árbol que se encontraba detrás de mí a tan solo unos metros. A diferencia de la esfera que se mueve aleatoriamente, yo permanezco inmóvil, congelado en mi lugar. ¿Qué hago?, ¿Qué hago?, ¿¡Maldición, que hago!?

- ¡Ah!... huele a humano… - se escucho una infantil voz proveniente de la dirección donde se encontraba la esfera. Comienzo a sudar frio cuando veo que esta incluso se comienza a acercar a mí.

- ¡Demonios…! – Ya no me gusto esto, ¡para nada me gusta! Sin pensarlo dos veces giro mi cuerpo y comienzo a correr como poseído en la dirección opuesta a la esfera. – ¡Necesito alejarme de aquí! – Sera un fantasma, un youkai o lo que quiera ser, pero definitivamente no me quedare aquí para averiguarlo. A pesar de la oscuridad que nos envuelve, puedo ver con relativa facilidad todos los obstáculos que se ciernen sobre mi, tales como arboles, arbustos y demás, mas sin embargo no puedo ver con claridad aquello que se encuentra a unos 20 metros de mi por lo que simplemente no se hacia que clases de peligros estoy corriendo… pero supongo que cualquier peligro que pueda aparecer no es tan “inmediato” como aquella esfera que se encuentra detrás de mi.

- ¡Bump!

Una vez logro escuchar ese sonido distintivo. Sin dejar de correr volteo mi rostro y veo que la extraña esfera, aunque persiguiéndome, seguía chocando una y otra vez contra los obstáculos que yo fácilmente sorteaba. Era como si lo que fuera que estuviera dentro de esa esfera de oscuridad no pudiera ver hacia afuera del todo… ¡mejor para mí! Sin pensarlo dos veces aprovecho estas distracciones para alejarme más y más hasta que por fin la pierdo de vista. Sonrió levemente mas no puedo dejar de jadear debido al agotamiento… sentía como si nunca en mi vida hubiera corrido tanto. Me tomo un minuto para recuperar mi aliento mas no me dura mucho ni la alegría ni la calma. Ah pesar de que eh corrido mucho y me eh alejado de fuera lo que fuera aquella bola de oscuridad, aquellos sonidos que me habían estado poniendo los cabellos de punta hace unos minutos ahora se escuchan mas fuertemente… por mas que volteara a mis lados frenéticamente no podía ver nada debido a lo denso que se había convertido el bosque en este punto.

- Necesito salir de aquí…

Una vez más comienzo reanudo mi caminar, esta vez mucho más cauteloso y atento que nunca. Después de lo de aquella esfera cada sonido me hace voltear para atrás y erizarme los cabellos. Puedo sentir como si centenares de ojos me observaran desde la oscuridad y que estos se acercan mas y mas con cada paso que doy…

Me voy a volver loco antes de encontrar una salida de aquí…

- Crack-

¡Otra vez ese sonido!... demonios… mi corazón casi se me sale por la garganta. Hay tanta oscuridad, tantos ruidos pero tan poco que ver que no puedo evitar pensar que mi mente me esta jugando muy crueles jugarretas… - crack – ¡Demonios!, ¡Demonios!, ¡¡Demonios!! ¡¿Por donde salgo de este maldito lugar!?. Una vez mas, aunque esta vez sin saber si alguien me persigue, comienzo a correr como si la misma esfera de hace unos momentos me siguiera persiguiendo. No me importaba ya si realmente había algo ay afuera o no… si un youkai no me mataba en estos momentos, seguramente lo haría la presión y el miedo.

- Un humano…

- Hace tiempo que un humano se veía por estos lugares… se ve apetitoso…

- ¡Matémoslo y comámoslo!

Con cada voz que escuchaba, cambiaba drásticamente mi correr. Corría hacia la izquierda y escuchaba una voz que decía lo ingenuo que era por caminar por el bosque tan noche. Doblaba a la derecha para alejarme de esa voz y otra mas se escuchaba en mi nueva dirección, clamando lo apetitoso que me veía. No puedo soportarlo… tanto mi mente como mi cuerpo están llegando a su limite… ¿estoy imaginando cosas o de verdad hay algo esperando a que cometa un error?...

Mis pies comienzan a desacelerar... mi ojos comienzan a pesarme… mi mente comienza a apagarse. El cansancio esta por fin tomando lo peor de mi mas aun así las voces siguen sonando amenazantes en mis oídos y en mi cabeza.

- Y-ya… ya no p-puedo mas... – suspiro mientras comienzo a detenerme poco a poco. Supongo que hasta aquí llegue. Las voces se oyen cada vez mas y mas cerca de donde estoy y la verdad ya no tengo energías para siguiera defenderme. Esas voces que claman mi carne y mi sangre… parecen una horrible sinfonía de muerte…

Y es entonces cuando lo oigo…

Una voz muy diferente a todas esas malévolas voces que aquejan mi mente. Esta nueva voz no clama muerte ni dolor. Esta voz clama algo muy diferente… pongo atención para escuchar con nitidez y la logro distinguir con claridad de entre todas las demás. Esta cantando una bella melodía en una lengua que no entiendo, pero que por alguna razón me da calma y fuerzas. Es como si me llamara a seguir adelante.

- ¡Gah!... Que demonios, ¿eh?

Sonrió levemente mientras me levanto una vez más. Ah pesar del cansancio que sentía hace unos momentos, mis pies me responden como si estos hubieran encontrado una fuerza nueva dentro del cantico que escucho. Como cual sirena no puedo evitar reanudar mi avanzar hacia donde escucho la voz. Aquellas otras voces demoniacas ya habían pasado a un segundo plano… aunque aun podía escucharlas estas se encontraban ya muy en el fondo de fuera mi mente o mi alrededor. La verdad no comprendía que estaba ocurriendo mas simplemente decidí dejarme llevar por la bella voz. Cierro mis ojos para poder apreciar el magnifico sonido en todo su esplendor y cuando los abro, cual no es mi sorpresa al ver una mansión frente a mi. Volteo a mí alrededor y noto que esta se encuentra en un claro a la mitad del bosque…

- Así que aun no eh salido… - me quejo suavemente al comprender que aun seguía perdido, mas sin embargo esto era mejor que seguir perdido en el denso bosque. Alzo mi mirada hacia la fachada de la mansión y esta tiene pinta de ser de la era victoriana o algo por el estilo, aun que se encuentra en lo que parece ser un estado algo deteriorado, como si no hubiera vivido nadie en este lugar por mucho tiempo. Presto atención nuevamente y puedo notar que la voz celestial viene de adentro... ¿Podría ser que alguien vivía en este lugar a pesar de su apariencia? Volteo hacia el bosque detrás de mí, luego hacia la mansión. Creo que la decisión es obvia.

Con paso tembloroso me acerco a la puerta principal de la mansión y tomo el picaporte. Lentamente lo giro y me sorprende ver que esta no esta bloqueada del todo. Aunque un poco dura y pesada, abro la puerta con relativa facilidad y me adentro en la mansión. Con cuidado cierro la gran puerta y me asusta un poco que al momento de cerrarla, la voz que me atrajo a este lugar se calla. Otra vez me encuentro rodeado de silencio y oscuridad… un traumatízate dúo.

Aunque en este lugar no hay luz de luna para iluminar mi camino, por alguna razón puedo ver mejor aquí adentro que afuera. Los pasillos son largos y están bastante bien amueblados y decorados. Mientras camino poso mi mano sobre una pequeña mesa para inspeccionarla y descubro que esta muy llena de polvo. Volteo a mí alrededor y comienzo a tocar los demás muebles que me rodean… todo esta extremadamente empolvado.

- ¿H-hola? – exclamo fuertemente, mas titubeante. – ¿Hay alguien aquí? – Permanezco silencioso por unos momentos… nada. No escucho nada a mí alrededor… ni un ruido, ni una voz, ni un crujir. No logro comprenderlo, estoy seguro que la voz que escuche afuera provenía de este lugar, pero ahora que me encontraba aquí no podía escuchar nada. De repente, un escalofrió me recorre el cuerpo y me volteo instantáneamente. Jadeo fuertemente mientras inspecciono el lugar. Estoy seguro que algo se movió detrás de mí…

- Maldición… espero no haber brincado de la hoya al fuego… - regreso lentamente en mis pasos para ver si detrás de mi se encontraba alguien pero no me sorprendo al no encontrar a nadie. Comienzo a sudar un poco en frio ante el sentimiento de no estar solo, más no estoy seguro si en esta situación preferiría estar completamente solo del todo. Mientras exploro mas y mas de la mansión, me doy cuenta de quien puede estar viviendo… o pudo vivir en esta mansión. A cada cinco pasos que doy me topo ya sea con un retrato en la pared o sobre estanterías de lo que parece ser una alegre familia de seis. Tomo uno de los retratos con cuidado, me acerco y le doy un fuerte soplido para sacudirle el polvo.

- Agh… *Cough* *Cough*

Dios… esto esta increíblemente sucio. Todo en este lugar esta tan empolvado que hay capaz de polvo sobre capaz de polvo. Incluso mi fuerte soplido parece haber sido insuficiente para limpiar el retrato. Con sumo cuidado pongo mi mano sobre la pintura y le froto el polvo fuera, esperando poder tener una pista más clara de quien vive aquí.

- Genial…

Conforme termino de limpiar el retrato descubro que este esta muy desteñido, y fuera de 6 siluetas no puedo distinguir nada mas en este. Lo que si puedo distinguir con claridad es la mansión que esta en el trasfondo del retrato… es la misma fachada que vi al llegar a este lugar así que sin duda alguna este era un retrato de la familia que vivía aquí. Por lo menos ya estaba seguro de eso. Sin tener otro uso para mí, vuelvo a colocar el retrato de donde lo tome y prosigo con mi torpe investigación. No me toma mucho tiempo el investigar todo el primer piso y para mi decepción, no hay nada sobresaliente aquí. Vuelvo una vez más a la puerta principal y observo algo que no tome en cuenta cuando llegue… las escaleras del segundo piso. Las observo por un buen rato al igual que al piso de arriba. No me da confianza subirlas, pero siendo justos nada en esta tierra me lo a dado. Si me hubiera quedad afuera muy probablemente ya estaría muerto. ¿Qué puedo perder viendo arriba?, si muero nada habrá cambiado.

Lentamente subo las escaleras y con cada paso que doy más y más se revela del segundo piso. Otro pasillo… genial. Sin embargo a diferencia del pasillo del primer piso, este es recto. Frente a mi el pasillo se desglosa en 7 habitaciones, todas con su respectiva puerta cerrada. Parece que el primer piso era donde se reunían y comían mientras que el segundo piso eran las habitaciones. Me acerco a la primera habitación y coloco mi mano sobre la perilla con cuidado. Dejo escapar un profundo suspiro y giro la perilla…

- Clack –

¿Mmm?... giro la perilla del lado opuesto

- Clack –

No abre… la puerta esta cerrada. Fuerzo un poco mas la perilla pero el resultado es el mismo por más que giro la perilla o jale y empuje la puerta. Tendré que descartar esta puerta por el momento. Volteo mi atención hacia la siguiente puerta del lado derecho, la cual se encuentra en medio del pasillo. Era curioso como dispusieron los cuartos de tres en tres a los lados y el último hasta el final del pasillo, de forma recta a este. Me acerco a la puerta conforme me sacudo el polvo de mis manos y una vez mas tomo con fuerza la perilla.

- Clack… Clack… Clack Clack Clack… -

Cerrada. Otra puerta mas que se encuentra cerrada. Dejo escapar otro suspiro mientras veo las demás puertas. ¿Estarán todas cerradas?

- Solo una manera de descubrirlo

Me acerco a la puerta siguiente y repito el mismo proceso que las otras dos.

-Clack Clack-

Cerrada también. Tres puertas menos, quedan cuatro. Me volteo a ver los cuartos que me faltan, 3 del lado izquierdo y el de a final del pasillo. ¿Que puerta abrir ahora?... por alguna razón ahora envés de sentirme temeroso y preocupado, me siento emocionado y a la expectativa, como si fuera alguna clase de detective o algo. Finalmente me decido por una de las puertas del lado izquierdo. Con suerte una de las tres estará abierta. Solo tengo que dar unos 4 pasos para estar frente a la puerta que eh elegido, y sin chistar tomo la perilla.

- Algo me dice que estará cerrada – Murmuro para mi mismo mientras cierro mis ojos y giro la perilla. Como si esperando que esta estuviera cerrada al igual que las demás, sacudo mi mano de izquierda a derecha, mas sin embargo un sonido muy especial me hace volver a la realidad. El característico sonido de una perilla desbloqueándose.

- Que gran detective resulte ser… - comento al sentir que necesito que necesito un cambio de ropa. Definitivamente no esperaba que la puerta fuera a estar abierta… ya daba por sentado que todas estarían cerradas. Lentamente empujo la puerta y asomo mi cabeza por un costado, temeroso de entrar.

- No hay nadie…

Otro cuarto vacio, pero a diferencia de los demás cuartos del primer piso este parecía mas una recamara. Ah pesar de lo oscuro que estaba podía notar que las paredes estaban tapizadas con un papel tapiz bastante elaborado. Parecían ser pianos y notas musicales lo que recubría el estampado. El cuarto en si no estaba muy amueblado. Tenia una cama que se veía bastante desusada, una mesa de noche y varios roperos llenos de cajones. Ah decir verdad parecía el cuarto de una niña… no muy interesante. Cierro la puerta no muy interesado en este cuarto y comienzo a contemplar los demás cuart...

- Un momento…

Levanto mi mano frente a mí y froto mis dedos mientras sudo en frio… esta limpia… mi mano esta limpia. Volteo a ver la perilla de la puerta y para mi asombro no tiene ninguna traza de polvo. No puede ser…

Doy un paso hacia atrás al caer en cuenta de esto. No puede ser que cuando toda una casa esta sucia a mas no poder, una perilla no lo este. Eso solo puede significar que esta perilla ha sido usada. ¿P-ero… por quien? Me volteo hacia las habitaciones restantes y me pregunto si algo tendrá que ver que estén del lado izquierdo o si será mera casualidad que esta este limpia. Después de pensarlo unos momentos me decido por ir al cuarto al final del pasillo. Este se encuentra a unos pasos más al fondo que los demás y me da la impresión de ser uno de los cuartos más importantes de la mansión. Una vez mas, frente a la puerta, tomo la perilla y descubro que esta también esta limpia. Trago un poco de saliva ante la preocupación pero no puedo detener mi curiosidad… lentamente giro la perilla y la puerta se abre.

- Dios…

Ante mi se revela lo que parece ser el cuarto mas grande de la mansión. A mi alrededor hay muchos muebles de apariencia lujosa, sillones, mesas, sillas y burós. Frente a mi hay una chimenea apagada, pero llena de ceniza y sobre este hay otro retrato. A diferencia del resto de los retratos de la casa este se encuentra en perfectas condiciones y es bastante enorme.

- ¿Cuatro hijas y sus padres? – Murmuro al ver con detenimiento el retrato. Pintado en el se encuentran cuatro jóvenes junto a un hombre y una mujer de aspecto adulto. Todos sonríen felizmente. Es curioso como las cuatro jóvenes no parecen tener algún rasgo familiar entre ellas, pero al ver la imagen no puedo evitar más que sentir que los seis son una gran familia, muy unida...


No como la mía…



Rápidamente parpadeo varias veces… otra vez ese sentimiento me aquejaba. Antes de mi encuentro con Parsee nunca me había ocurrido algo parecido en mi vida. Era un sentimiento de odio que me arrebataba de toda razón y clemencia… pero por alguna razón se sentía muy acogedora, familiar y sobre todo… muy mía. ¡Pero no!... por culpa de ese arrebato cometí algo de lo que me pude haber arrepentido toda la vida.

Mientras continuo reflexionando sobre lo que me esta ocurriendo, escucho un ruido detrás mío. Una vez mas la piel se me eriza y me congelo en mi lugar. Esta vez estoy seguro que ese sonido lo escucharon mis oídos… pero fue un sonido muy extraño… parecía música, pero una clase de música que jamás había escuchado. En cierta forma se parecía al canto que había escuchado en el bosque. ¿Podrá haber una relación? O… ¿será la misma persona que cantaba en aquel momento?

Una vez más, con paso tembloroso me salgo del cuarto y sigo el extraño sonido. Quedo sorprendido al descubrir que el misterioso sonido proviene del mismo cuarto que había investigado hace unos momentos… aquel que tenia la perilla limpia. Armándome de valor y apretándome el cinturón, finalmente me dirijo hacia la puerta y tomo la perilla con fuerza... ¡Es todo o nada!

Justo en cuanto giro la perilla, me doy cuenta de que ya esta girada y de repente ciento un tirón proveniente de esta. El jalón es tan repentino eh intenso que no alcanzo a reaccionar a tiempo y esta me jala junto con ella, tirándome al suelo.

- ¡Merlin! ¿Otra vez estuviste jugando con mi teclado?... ¿Eh, quien eres tu?
- ¡Claro que no!... ah, no, espera. ¡Ahora que recuerdo, si! ¿Oh? ¿Invitaste a alguien a la casa Lyrica?
- ¿Que tanto escándalo se traen ustedes dos?... Ah… Lyrica, ¿que te eh dicho de invitar gente a la casa sin antes avisarnos?

En cuestión de unos segundos, no solo me encontraba en el suelo, si no que también me encontraba rodeado por tres niñas, una de cabello color castaño y un curioso atuendo color rojo, otra de un cabello bastante peculiar, de cabello color plateado azuloso rizado, quien llevaba además unas ropas del de color rosado y la tercera, una jovencita rubia de cabello liso con ropas de la misma índole que las demás, mas sin embargo estas eran de un color negro. Además del color de sus ropas y cabello, aunque las tres llevaban un sombrero muy parecido, estos tenían un accesorio diferente en la parte superior… la primera llevaba una estrella fugaz verde, la segunda un sol azul y la ultima, la rubia, una luna creciente amarilla. Las tres me miraban con caras llenas de confusión. Lo único que pude hacer yo en esta situación fue devolverles una pequeña eh inconvincente sonrisa.

- H-hey… ¿Q-que tal?
- …
- …
- …
- …
- … Lyrica, antes de traer gente a la casa tienes que avisarnos, cuando menos a una de nosotros.
- ¡Que yo no lo invite!





- Aquí tienes…
- Ah, muchas gracias… ¿señorita Lunasa?
- Con Lunasa es suficiente…
- Y-ya veo… hehe.
- Así que te llamas Makoto, ¿eh?
- Si… Makoto Ichiharu.
- ¿Y porque viniste a nuestra mansión así de improviso, que no sabes que es de mala educación entrar a las casa de otros sin su permiso, mucho mas aun a los cuartos de otras personas?
- Ugh… que directa señorita Lyrica…
- Hahaha, no lo molestes Lyrica. Muy rara vez viene alguien a visitarnos aquí a la mansión, ¡yo digo que deberíamos hacer una fiesta!
- ¡Que despreocupada eres Merlin!

Quien fuera a pensar que de un bosque lleno de youkais me iría a adentrar en lo que aquí en Gensokyo conocen como la mansión poltergeist. Las jóvenes que hace un momento encontré resultaron ser nada más y nada menos que las dueñas de la mansión, y por supuesto, como el nombre lo implica, las tres de ellas son fantasmas… o más específicamente, poltergeists. Después del malentendido de hace unos momentos tuve oportunidad de disculparme por irrumpir en su casa y fue entonces cuando ellas se asombraron de mi aparente ignorancia hacia quienes eran ellas. Aunque me cuesta un poco de trabajo creer que ellas son fantasmas, la verdad no estoy tan escéptico como podría estarlo… después de vivir por 1 o 2 meses en el subterráneo junto a criaturas fantásticas creo que me estoy volviendo mas abierto a esto de que no me encuentro en un mundo normal.

- ¿Que tal si es un ladrón que quiere robarse nuestras cosas? – Al parecer una de ellas, la que responde al nombre de Lyrica Prismriver, la “hermana menor”, tiene una gran desconfianza de mi.
- ¡Claro que no! –Repico rápidamente, protegiéndome antes que me quieran echar de vuelta al bosque por suposiciones falsas. – La verdad es que me encontraba extraviado en el bosque y por mera suerte vine a dar con este lugar… -
- Aha… para mí que estas mintiendo. ¡Seguramente como te atrape infraganti tratas de salvar tu pellejo diciendo tan mala mentira! – Responde Lyrica mientras me observa amenazadoramente. Puedo sentir como sus pequeños ojos se clavan en mí con odio.
- ¡No estoy mintiendo!, es enserio…
- Yo le creo – dice una voz salvadora a mi derecha. Es la “hermana mayor”, Lunasa Prismriver. La verdad, para mi las tres se ven igual… misma altura, misma edad, mismo todo, claro esta, excepto en sus personalidades. – No es normal que un humano se aparezca por estos lugares a estas horas.
- ¡Además no tiene nada de malo que este aquí! –De repente alguien me brinca por detrás, aferrándose de mis hombros y asomándose por encima de este. Ella es Merlin Prismriver, aparentemente la mas alegre del trió. - ¡Hay que hacer algo divertido!
- Ah… por mi esta bien – Digo tratando de cambiar el tema de porque estaba hay. La pequeña Lyrica parecía una pequeña inquisidora mientras me observaba con el ceño fruncido, como si tratara de idear una razón de porque sus hermanas deberían verme mas como una molestia en vez de cómo alguien en necesidad… aunque en cierta forma… si podría considerarme como una molestia. Después de todo irrumpí en su casa como un ladrón común…
- Por mi esta bien… pero lo que me inquieta un poco es como llegaste aquí. – Comenta Lunasa con una cara que expresa tanto confusión como seriedad. Parecería que ella siempre trae esa cara de aburrimiento o seriedad con ella.
- ¡Eso!... –Exclama Lyrica – ¿Como es que llegaste a nuestra casa tan fácilmente?, se escucha muy sospechoso que llegaste “por pura suerte”. – Al parecer, al no poder encontrar una buena razón ella misma trastornó un poco la razón de su hermana para inculparme de nuevo. Suspiro levemente mientras tomo la taza de te que me sirvió hace unos momentos Lunasa y contesto su pregunta con toda franqueza
- Escuche una bella música en medio del bosque y la seguí hasta este lugar.
- ¡Ah!, debes de tener un muy buen oído Makoto-nii-san – comenta Merlin de la nada – debiste de haberme escuchado tocando con mi trompeta, mas sin embargo no es necesario que me alagues, hehehe. – De la nada una trompeta aparece volando por los aires, tocando una melodía bastante alegre. Con solo escuchar las fuertes notas que provenían de esta me ponía bastante feliz y me era difícil resistirme las ganas de querer ponerme a bailar. Casi parecía como un hechizo…
- ¿De que hablas Merlin?, obviamente ya te quedaste sorda de tanto tocar ese ruidoso instrumento. – Dijo Lyrica mientras se levantaba de su asiento y ponía una gran sonrisa en su rostro – Es claro que el se refiere a cuando me escucho a mi practicando en mi teclado. Es simplemente lógico hermana. – Justo como cuando apareció la trompeta, de la misma manera apareció un teclado por los aires. Este comenzó a tocarse por si solo mientras que Lyrica simplemente agitaba sus dedos. Del instrumento comenzó a sonar una música que jamás en mi vida había escuchado… era algo totalmente nuevo y diferente, y eso que conozco bastante de música. Era como si tocara una melodía de otro mundo…
- Chicas… por favor… tengan un poco de respeto por nuestro invitado - finalmente hablo la ultima Prismriver. Ella no parecía agregar nada a su comentario, dándole un final al asunto pero entonces susurro muy levemente – Aunque todos sabemos que no hay instrumento mas refinado que el mío… - Acto seguido, de igual manera que el teclado y la trompeta, apareció un violín tocando una muy bella pero extremadamente melancólica y triste melodía. Podía sentir como si toda aquella alegría que sentía hacia unos momentos fuera tomada fuera de mí, convertida en pura tristeza y devuelta dentro de mi cuerpo.

Las chicas entonces comenzaron a pelear entre ellas, hablando de lo acaparadoras que eran durante las prácticas, o lo poco sutiles que eran sus instrumentos, o lo ruidosos que eran envés de armoniosos. Era como ver a tres pequeñas hermanas pelear por quien tenia el mejor juguete o quien era mas habilidosa… oh, espera… justamente eso era.

Era muy curioso verlas peleándose… la verdad no tenia más que unos minutos de conocerlas más sin embargo podía estar seguro de decir que las tres eran muy unidas. En mi casa, con la única persona con quien me peleaba abiertamente era con mi hermana… Kanon…

- Heheh…. Hehehe… ¡hahahahaha!
- ¿Eh?, ¿De que te ríes tu? – me pregunta Lyrica conforme me rio fuertemente, casi soltando una lagrima de lo duro que me reía.
-N-no… no es nada, hehe… - le conteste mientras me ponía las manos en el estomago para aguantarme el dolor que me había producido reírme tan duro. – Es que… las tres se pelean por tener la razón cuando en realidad ninguna lo tiene… hehe.
- ¿A que te refieres?
- A que lo que escuche no era un instrumento. Lo que oí en el bosque fue algo más bien como un canto. Como si alguien cantara una hermosa melodía.

Las tres hermanas se me quedaron viendo extremadamente desconcertadas. Mi gran sonrisa rápidamente se desvaneció mientras sentía que dije algo que quizá no debí de haber dicho.

-¿Un canto? – Pregunta Lunasa muy extrañada
- ¿Eh?... S-si, así es
- ¿Y proveniente de aquí?
- Si. Acaso ninguna de u~
- No, ninguna de nosotros canta… - me responde Lyrica rápidamente.
- Bueno… una de nosotros solía cantar… - comento Merlin un tanto nostálgica. Esa sonrisa que había estado ostentando desde que la conocí ya no iluminaba su rostro.
- ¡Merlin!... exclamo Lyrica ante el comentario de su hermana.
- Lyrica… esta bien. – brinco Lunasa entre nosotros para calmar a sus jóvenes hermanas. Lyrica solo volteo a ver a su hermana con una cara llena de melancolía y enojo. La joven chica se puso de pie, me lanzo una furtiva mirada muy poco amigable y se retiro del cuarto.

Ahora lo comprendo… desde hace unos momentos ya ese detalle me había estado molestando. Aquellas muchachas que estaban en el retrato, las 4 jóvenes que parecían ser hermanas son ellas, las hermanas Prismriver. Frente a mi tenia a Lunasa, la hermana mayor, luego a Merlin, la hermana que le sigue. De ellas dos luego se encuentra Lyrica, la hermana de cabello color castaño y en cierta forma considerada la menor… mas aun falta una. Volteo a ver una vez más el retrato y la distingo con perfecta claridad ahora que la gran sala se encuentra iluminada por varias velas y lámparas de aceite. Hay, debajo de todas se encontraba una pequeña jovencita de cabello verde. Podía sentir como su sonrisa me brindaba paz y armonía, mas sin embargo me era curioso… las demás se encontraban aquí, pero ella no.

- Su nombre es Layla. Ella es nuestra otra hermana… - Comento Lunasa notando como miraba el retrato, rápidamente interpretando mi silencio. – Ella, a diferencia de nosotros no tocaba algún instrumento.
- Ella cantaba… - murmuro mientras bajo mi cabeza lentamente
- Así es. No solo no tocaba un instrumento como nosotros, si no que a diferencia de nosotros ella no era un poltergeist sino una humana… comprenderás que fue hace ya mucho tiempo atrás todo esto… - Lunasa se veía muy compuesta y calmada mientras me comentaba esto. Me era difícil comprender como era capaz de mantenerse tan compuesta ante lo que parecía ser un tema muy delicado. Lyrica parecía muy afectada por las memorias mientras que Merlin quien se había mostrado muy mimosa y animada se mantenía callada y melancólica. No pude evitar si no sentirme mal por haber mencionado el canto que escuche.
- Lunasa…
- Vamos, no te preocupes por detalles del pasado. – Dice Lunasa mientras se voltea hacia su hermana Merlin. – Merlin, ¿porque no le muestras a Makoto la casa? Estoy segura que aun hay lugares que no ah visto.
- ¡Ah!... no quiero ser una molestia… esta bien así. Además, Lyrica parece estar disgustada con mi presencia aquí.
- No te preocupes por ella. Ya se le pasara – Comento Merlin ya un poco mas alegre – Es solo que, de todas ellas dos eran las más apegadas. Aun le cuesta un poco de trabajo relacionarse con humanos debido a esos recuerdos.
- Se que es un poco difícil de entender pero…
- No, en absoluto… la comprendo a la perfección.

Ese sentimiento de calidez, de aceptación y sobre todo, de amor. Es esa la misma razón por la que no me puedo permitir perder a Kanon. Ella es la única que desde el principio me ah apoyado y amado sinceramente. No por quien otros quieren que sea, si no por aquel que los otros no quieren que sea… yo mismo. La idea de perderla para siempre por un descuido mío o por mi culpa simplemente me carcomía por dentro. Lyrica debe de sentirse de la misma manera, o por lo menos muy parecido.

- ¡Vamos, vamos!, ya me duele el rostro de tanto ver y tener caras largas. ¡Hagamos algo divertido! – Merlin súbitamente me toma del brazo mientras me jala fuera del cuarto. Era increíble ver como a pesar de tanto ser fantasmas como niñas podían poseer una gran fuerza.
- ¡H-hey!, ¿a donde me llevas Merlin?
- Hey Makoto… ¿sabes tocar algún instrumento? – me pregunta claramente ignorando mi duda, mas sin embargo esta se responde por si sola conforme nos detenemos frente a una de las puertas que hace unos momentos había probado y que se encontraba cerrada.
- Pues, se tocar la guitarra.
- ¿La guitarra?, ¿Qué clase de instrumento es ese?
-¿Eh?, ¿no sabes que es una guitarra? – Le pregunto asombrado de que no sepa. Viendo como estas son espíritus que gustan de presumir sus habilidades musicales era de esperarse que supieran bastante de música, pero parece que no es el caso. Por lo que veo solo saben tocar el instrumento del que tan orgullosas están ellas. – Una guitarra es un instrumento de cuerda. Cuenta con un diapasón largo y varias cuerdas… algo así como el violín que usa tu hermana Lunasa, pero mas grande. – Le explico tratando de ser lo menos errático posible con mi descripción pero por alguna razón siento que falle enormemente.
-¡Ah!, ya se que te refieres. ¡Déjame te traigo uno! – exclama Merlin mientras su rostro se ilumina y arremete contra la puerta atravesándola.
-Ah, ¡espera Merlin! – digo tratando de detenerla, buscando hacerle saber que la verdad no tengo muchas ansias de tocar mas sin embargo es mas rápida de lo que puedo reaccionar. Dejo escapar un suspiro mientras me quedo pensando en Kanon… aun me preocupa mucho el hecho de que no se donde este y si es que aun estoy a tiempo para salvarla de cualquier peligro en el que se pueda encontrar.

Conforme espero a que Merlin vuelva del cuarto comienzo a escuchar un sonido bastante hermoso pero muy deprimente. Era el mismo sonido que había escuchado hace unos momentos provenir del violín de Lunasa. La puerta de la gran sala detrás de mi se encontraba abierta por lo que al voltearme pude ver que ella se encontraba en medio del cuarto, practicando con su violín. Era curioso como más que sentir la música con mis oídos podía sentir la música muy dentro de mí. Su triste melodía me hacia recordar los horribles días que pasaba por mi propia cuenta, tratando de ganarme la aceptación de mi padre. En mi mente se dibujaban las imágenes de aquellos días solitarios y también se plasmaban mis temores de perder a mi hermana… era un sentimiento tan desolador…
- Hehe, ya anda de presumida Lunasa – Sonó una voz frente a mi. Era Merlin que volvía con una trompeta en la mano derecha y un pequeño instrumento en la izquierda. – Toma, aquí tienes esta guitarra. – La puerta del cuarto se encontraba ahora abierta frente a mi y podía ver que dentro había muchísimos instrumentos diferentes, todos apilados uno encima de otro.
Merlin estira su brazo con el instrumento en la mano y me lo ofrece para tomarlo. Yo en cambio me le quedo viendo con una cara de enfado.
- Merlin… eso es un ukulele…
- ¿Un u-que-cosa? – Pregunta Merlin entregándome el Ukelele de todas maneras.
-Ah… olvídalo, no tiene caso de todas maneras – respondo tomando el Ukelele en mis manos. Siento como si la música de Lunasa me afectara incluso para en estos momentos y no solo en mis recuerdos. La verdad me siento muy melancólico y triste…
- Muy bien, hagamos un dueto, ¿que te parece? – Dice Merlin con una sonrisa mientras comienza a tocar su trompeta de una manera muy animada y vivaz. Parecería que su idea del dueto rápidamente se esfuma conforme comienza ella a tocar por si sola. Nuevamente, como si cambiaran completamente el lado de un disco siento como si toda mi tristeza se esfumara y todos esos malos recuerdos y pensamientos fueran convertidos en todo lo totalmente opuesto. Era como si una banda tocara dentro de mi alma, reanimándome por dentro hacia afuera.

Comenzaba a animarme cual fiesta fuera cuando de las escaleras apareció Lyrica. Ya no se veía enojada mas aun parecía estar melancólica. Me observo por unos momentos y se siguió hacia su cuarto. Antes de cerrar la puerta se me quedo viendo unos momentos más.
- ¿Qué no piensas irte? – y cerro la puerta de un portazo, disturbando a ambas hermanas de sus melodías.
- Es cierto… debería de estarme yendo ya. – Comente un tanto afectado por su comentario. La verdad no quería ser la causa de que hubiera peleas o infelicidad en esta casa.
- ¿Ehhh?, pero si acabamos de comenzar – se queja Merlin. Habla por ti misma por favor… yo ni siquiera eh rasgado una cuerda.
- ¿Tienes a donde ir? – Me pregunta Lunasa conforme se acerca a nosotros desde el pasillo que daba a la sala.
- La verdad es que no…
- ¿Entonces porque no te quedas aquí por esta noche? Después de todo es peligroso para un humano andar por el bosque de noche.
- ¡Esa es una gran idea Lunasa!
- No lo se… Lyrica aun parece bastante molesta…
- ¡Tonterías!, te dije que no te preocuparas. Ahorita nada mas esta un poco triste pero ya veras que mañana estará feliz de nuevo.

De tristeza a felicidad… la transición era siempre difícil a pesar de lo que dijera cualquiera, mas sin embargo era algo posible. En un caso extremo, los sentimientos que me hacían sentir las canciones de Lunasa y Merlin me hicieron ver eso. En esta vida quizá podían ocurrir cosas malas pero siempre habría cosas buenas para las cuales seguir adelante. Quizá Layla ya no estaba con sus hermanas, quizá Kanon estaba captiva… pero no hay razón para creer que las cosas no saldrán bien al final. Puede costar pero siempre es posible salir adelante…

Yo lo se… lo se porque seguiré hasta que encuentre a Kanon y la rescate. Lo único que necesito es siempre ver hacia el frente y luchas y esperar a que las cosas buenas lleguen de nuevo.

- Heh… sabes… creo que me toca a mi tocar una canción. – Comente con una pequeña sonrisa mientras tomo las cuerdas del ukulele con cuidado entre mis dedos. Quizá no era una guitarra como tal, pero en cierta forma tenia la esencia de una… además de que tenia su propia magia… y su propia canción.
- ¡Oh, genial!, te acompaño – Merlin no tardo en tomar su trompeta y alistarse para tocarla, pero antes de que pudiera siquiera tomar aire para comenzar a soplar, Lunasa se interpuso y le quito la boquilla. – ¡Hey!
- Shh…

Conforme el silencio comenzó a reinar en la mansión, comencé a tocar en mi pequeño instrumento una muy conocida melodía. Mientras rasgueaba las cuerdas de arriba hacia abajo simplemente no podía dejar a la canción sin su letra característica. Después de todo en estos momentos la melodía salía de lo más profundo de mi corazón. Definitivamente no era el mejor tocando el ukulele o la guitarra y mucho menos cantando pero eso no importaba en estos momentos… lo que importaba era el sentimiento que quería transmitir. Esa mezcla entre melancolía y esperanza. Entre tristeza y felicidad.

Todo comenzó con un par de rasgueos, luego un par de “Uuh”, seguido por lo que muy bien conocido verso “somewhere over the rainbow”. Conforme continuaba cantando y tocando mi humilde instrumento todos aquellos recuerdos de felicidad y tristeza vinieron corriendo a mí, mas esta vez no los recibí con sorpresa ni rechazo.
- ¿Qué clase de canción es esa?, ¿No logro entender nada de lo que estas diciendo? – Comentaba Merlin mientras tocaba. De repente un gran zape vino de por detrás, golpeándole la cabeza y desacomodándole su gorro. – ¡Ocho! – ¿Quien podía culparla?, después de todo estaba cantando en ingles.
- Shh… - Lunasa tenía un dedo sobre sus labios diciéndole a Merlin que guardara silencio mientras que su otra mano se encontraba detrás de la nuca de Merlin. Una vez que retiro su dedo de frente a ella pude notar algo bastante sutil y curioso… una muy leve sonrisa sobre su rostro serio y casi inexpresivo.

Quizá mi instrumento era sencillo, mi canción imperfecta y mi pronunciación cortada, mas sin embargo los sentimientos que transmitía podían entenderse eh interpretarse a la perfección.

Conforme terminaba mi canción y decía los últimos versos de tan simple, mas bella canción podía sentir como las hermanas me prestaban atención con detenimiento. Me alegraba poderlas haber entretenido con mi interpretación.
- Makoto, ¿estas llorando? – Dice Merlin mientras me apunta al ojo.
- ¿Eh?

Para mi sorpresa había una gota de agua corriéndome desde el ojo hasta la mejilla.

- ¡Ah!.. N-no, ¡claro que no! – Le contesto rápidamente y me limpio la lagrima. – ¡Es que esta muy sucio y me callo polvo en el ojo!

- Hahaha, si, ¡claro! – Dice Merlin
- Vamos, vamos… ya es hora de dormir. Supongo que estarás cansado Makoto. – Me comenta Lunasa.
- Un poco, si. Me caería muy bien descansar – Respondo. Merlin pone una cara de desapruebo mientras camino hacia el cuarto para dejar el Ukelele. Seguramente quería continuar toda la noche tocando. Coloco el Ukelele sobre un pequeño estante desocupado en el cuarto y junto a donde lo coloque veo un hermoso violín empolvado. Me pareció un hermoso violín y era lamentable que estuviera tan empolvado como estaba. Lo tome en mis manos y lo empecé a sacudir un poco mientras lo continuaba observando. Entonces vi algo que casi me hace desmayarme.

- N-no puede ser… hehe… debe de ser una falsificación… - Murmuro mientras comienzo a ver a mi alrededor mas detenidamente. Oh demonios… hay toda clase de instrumentos aquí. A lo lejos distingo una Gibson Les paul algo gastada. Lentamente me acerco y veo el numero de serie y el año… 1961. Junto a esta se encontraba un harpa que contenía la firma “Wurlitzer”. Para donde quiera que volteara a ver había algo maravilloso.

- Dios… ¿que es este lugar? – suspire con voz quebrada, tratando de no aceptar la respuesta que yo mismo había formulado.

- ¿Mmm?, es nuestra bodega. Aquí tiramos todos los instrumentos que no utilizamos. – Pude escuchar a Merlin detrás de mí.

Una vez mas volteo a ver el violín que tengo en mis manos. La forma, el color y sobre todo la firma… normalmente no creería que fuera pero… pero en estas condiciones, en esta situación, en este lugar…

- Oh dios mío… - suspiro mientras coloco con manos temblorosas el violín en su lugar original y después de dejo caer de espaldas, simplemente no pudiendo creerlo aun.

- ¡Ah!, ¿Makoto?, ¿Hey, estas bien?, ¡Heeey!

Con que Gensokyo eh… desde el subterráneo hasta la superficie, y muy seguramente incluso por encima de las nubes este lugar tendrá sorpresas preparadas para mi… solo espero están lo suficientemente listo para cundo lleguen a mi. La verdad no me esperaba esto… quien fuera a pensar que en ese violín vería la siguiente firma… creo que me voy a desmallar…

Antonius Stradivarius Cremonensis Faciebat Anno 1683



Conforme Lunasa se alejaba del cuarto donde nos encontrábamos Merlin y yo, noto a su derecha que la puerta del cuarto de Lyrica esta muy ligeramente entreabierta. Por entre la sutil abertura se podía ver un poco de cabello color castaño y unos ojos melancólicos y curiosos asomándose. Al notar que había sido descubierta, la joven rápidamente metió la cabeza y cerro la puerta de su cuarto. Lunasa no dijo nada en absoluto… solo dejo escapar una muy sutil sonrisa.



- Extraño la cama de mi cuarto…

No sabia que tan tarde era ya pero por alguna razón sentía que aun faltaba una buena cantidad de tiempo para que el sol saliera de nuevo por el horizonte. Esperaba con ansias que volviera a brillar fuerte sobre mi cabeza y volver a sentir su tibio abrazo. Desde que salí del subterráneo solo tuve unos cortos momentos para disfrutarlo de nuevo en mucho tiempo por lo que simplemente no podía esperar su regreso.

- Yaaaawn…

Más sin embargo el sueño y el cansancio por fin me estaban ganando. Supongo que a diferencia de cuando estaba afuera aquí puedo cerrar los ojos con tranquilidad. Si… ya estoy cansado de temer por esta noche. Simplemente dejare…. Aaaawn… que el dulce abrazo del descanso me envuelva…

- Eres raro… ¿lo sabes? – una suave voz resuena en la sala donde descanso.
- Lyrica…
- ¿Cómo puedes dormir agusto en un sillón? – me pregunta la joven fantasma mientras me observa de cerca, con detenimiento.
- Es fácil cuando eres tan raro como yo… deberías intentarlo…
- Hehe… si claro.
- Buenas noches…
- Oye… Makoto… nii-san…
- ¿Que pasa?
- C-cres que uno de estos días… pudieras, no se… ¿enseñarme esa canción que tocaste hace rato?
- Heh…
- ¿Que ocurre?
- Seguro… estaré encantado de enseñártela…
- ¡Ah!, muchas g-gracias…
- Es un placer Lyrica… buenas noches.
- Mmm… b-buenas noches… Makoto-nii-san

Makoto-nii-san, ¿eh?...




- Dios… aun no se como termino envuelto en estos problemas. Enserio, parezco niñero ya.
- ¿Niñero?, se cuidarme sola por si no lo sabes
- Enserio, ¿entonces porque me quieres acompañar?
- Dos simples y sencillas razones: Primero, no sabes llegar a la aldea humana así que te guiare, por lo que en ese sentido deberías estar agradecido conmigo. Segundo… aun me tienes que enseñar esa canción que me prometiste…

Así estaba el asunto ahora. A la mañana siguiente Lunasa me explico que relativamente cerca de aquí se encontraba la aldea humana, el cual era el mayor asentamiento humano de Gensokyo. De cierta forma me sorprendía un poco el hecho de que hubiera semejante lugar aquí en Gensokyo… yo ya lo comenzaba a catalogar como un lugar predominado principalmente por youkais, tal como la ciudad antigua. Sin embargo, me eran buenas noticias y me alegraba mucho pensar que por fin podría encontrarme con otros humanos como yo, personas aunque fuera un poco mas dentro de lo que yo puedo considerar como “normal”, aunque aquí sea todo lo contrario y me vean como la persona más “anormal” del planeta. Hehe.

- Aun no puedo creer que tus hermanas accedieran a esto…
- Lunasa-nee-san comprende mis razones y Merlin-nee-san… pues… ¡es Merlin-nee-san, heh!
- Vallan con cuidado… y recuerda Lyrica, no te busques problemas con la gente de la aldea
- ¡Descuida, tratare de no hacerlo!

Lyrica se despedía de sus hermanas mientras yo la esperaba con calma y resignación en frente a la fachada de la mansión. Ambas Lunasa y Merlin batían sus brazo en señal de buen viaje y yo les respondí con una seña propia y una gran sonrisa. Eran muy buenas personas pero simplemente no podía quedarme… Kanon esperaba por mi y yo ya tenia mi mente echa. No me importaba porque cosas malas tuviera que pasar… nada importaría más que rescatarla y crear memorias de felicidad.

- ¡Practica con el violín ese, así le haces competencia a Lunasa y la remplazamos en nuestro ensamble! – me gritaba Merlin mientras apuntaba al violín que llevaba sobre la espalda, que ella muy insistentemente hizo que me quedara… claro… no me que quejara del todo… dios mío… aun me costaba creer que llevara esto sobre la espalda. Lunasa nomas volteo a ver a Merlin con su típica cara de póker.

- Si se vuelve bueno lo que haremos será sacarte a ti y hacer un dueto de violines…
- ¡Ah!, que mala… ¡era solo una broma!
- Hahahaha – Se reían las tres hermanas al unisonó. Era una conmovedora escena familiar…

… malditas…



- ¿Nos vamos Makoto-nii-san?
- ¡Ah!...
- ¿Qué sucede?... te ves un poco pálido… ¿Te encuentras bien?
- S-si… no te preocupes Lyrica. Es solo el sol, tenia rato sin sentirlo en mi cara, hehehe…
- Mmm… ¿seguro?
- ¡Claro, claro!
- Si tú lo dices…


Conforme nos alejamos y comenzamos a dejar atrás la mansión poltergeist, las dos hermanas restantes, Lunasa y Merlin nos comienzan a despedir a ambos con vigorosidad. Sacuden sus brazos alegremente mientras nos ven partir. Lyrica y yo nos volteamos para darles un ultimo despido es cuando veo algo que me llama bastante la atención. Arriba de ellas dos, en una de las ventanas de la mansión se encuentra una chica con cabello largo color verde. Incluso de este lejos puedo distinguirla con claridad. Ella, como las demás, nos despide a lo lejos. Sobre su rostro hay una sonrisa dibujada y a pesar de estar tan lejos, puedo escucharla decir:

- Gracias…

- No puede ser…
- ¿Que paso? – Pregunta Lyrica al ver que tengo una cara de sorpresa.

La volteo a ver por un segundo, sorprendido de que ella no se halla dado cuenta de lo que estoy hablando. Estamos en la misma posición, en el mismo ángulo de visión. No es posible que no la viera ay parada sobre la ventana. Ahora que me fijo esa ventana da a uno de los cuartos que estaban bloqueados en el segundo piso… no puede ser… estoy casi seguro que ese cuarto entonces pertenecía a…

- Ya me estas asustando… ¿seguro que estas bien?

La verdad no logro comprenderlo del todo… pero… heh… supongo que hay cosas que no necesitan ser comprendidas en esta vida, con apreciarlas simplemente basta. Sonrió levemente y miro a Lyrica con renovadas fuerzas.

- Todo esta bien, no te preocupes… ¿nos vamos?
- Heh… por supuesto. ¡Hacia la aldea humana!

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 04:59
Capitulo 9
Spoiler:
Capitulo 9.- Encuentros inesperados


- Ah... ¿aún no llegamos?...
- ...
- ¡Ya me canse, enfade y aburrí!..
-...
- Oye Makoto, ¿ya casi llegamos?
-¿¡Porque me preguntas eso a mí!?

Al principio todo iba bien. Lyrica y yo conversábamos alegremente mientras caminábamos en la dirección que Lyrica apuntaba. Ella me comentaba de sus conciertos y experiencias mientras que yo le comentaba de mi estadía en el palacio de los espíritus terrenales. Ella se mostró bastante sorprendida eh interesada en el hecho de que yo no solo viniera del exterior si no que también hallase pasado por el subterráneo, el cual es conocido por ser un lugar detestable y extremadamente peligroso. En cierta forma comprendía lo que me decía, pero no era por el hecho de que supiera que en efecto es un lugar peligroso para estar, si no por lo que me habían dicho en aquel momento Satori y Orin. En efecto, era peligroso bajo tierra, pero... no lo consideraba tan malo como todos clamaban que era. Me atrevo a decir que, fuera de mi catastrófico encuentro con Parsee, el subterráneo me pareció un lugar bastante interesante y en cierta forma alegre... aunque quizá debería de decir alegre en su propia manera. En esos momentos de nostalgia me preguntaba cómo se encontraba Satori... parecería como si fuera ya hace mucho tiempo que deje atrás el subterráneo, pero sabía perfectamente que no era sino hace un día cuando me encontraba debajo del subsuelo. Era como si la luz y el calor del sol hubieran arrojado esas memorias en lo más profundo de mi subconsciente y el sacarlas de vuelta pareciese a viajar bajo capas de memorias... capas de tierra y roca. Era curioso... sí.

Sin embargo, no fue sino hasta que llegamos a una encrucijada que los verdaderos problemas surgieron. La aldea humana quedaba por detrás de una pequeña montaña, la cual era fácilmente sorteable... ¿El problema?, que no podía volar. De ese punto en adelante el resto del camino ha sido una verdadera monserga. Tuvimos que rodear la montaña atravesó de los bosques de alrededor, pasamos por junto a un lago mientras que repentinamente nos envolvió una densa neblina y tuvimos que caminar sorteando cada clase de obstáculo natural que se nos ponía enfrente. Claro, para mi nada de esto hubiera sido una verdadera molestia si no hubiera sido por el hecho de que tuve que escuchar a la señorita “cabeza en las nubes” quejarse a cada momento.

- ¡Estamos en esta situación por tu culpa!
- ¿Cómo es esto mi culpa?
- ¡No sabes volar!... ¡si supiera volar hubiéramos llegado hace horas!
- Nadie te obligo a venir conmigo...
- Claro que si... aun debes de enseñarme esa canción que me prometiste.
- ¡Me rehusó a enseñártela en medio de la nada!
- ¡No estaríamos en medio de la nada si no fueras tan inútil!, por tu culpa ya estoy cansada y empapada en sudor...
- ¡Desde que salimos no has puesto ni un pie en el suelo!, llevas horas flotando plácidamente en el aire, ¿Cómo puedes estar cansada?
- Suficiente de excusas eh incoherencias. ¡Toma responsabilidad Makoto!

Repentinamente y sin aviso Lyrica se dejó caer sobre mis hombros. Sorpresivamente no pesaba mucho. Supongo que los fantasmas en no tienen peso en efecto, mas sin embargo me era curioso como a pesar de ser tan ligera... y de ser un fantasma en primer lugar, aun contaba con varias propiedades físicas que uno podría pensar son ajenas a un espíritu, tal como peso y tangibilidad. Si alguien nos viera en estos momentos podría pensar que parecemos hermanos... ¿quién fuera a pensar que andaría cargando a una fantasma tan holgazana y mundana?

- Hah, parece que por fin tomas responsabilidad de tus actos – Me menciona Lyrica altaneramente, muy probablemente asumiendo que por fin acepte la culpabilidad de esta situación.
- En absoluto... simplemente te lo permito porque no pesas casi nada – Le contesto rápidamente, tratando de bajarla de su alto corcel.
- Heh, gracias – contesta la pedante chica con una sonrisa...
- No fue un cumplido, ¿sabes? – Esta situación es imposible...

Afortunadamente para mí, después de nuestra pequeña discusión las tensiones entre nosotros se calmaron y los humos de Lyrica se apaciguaron. Ah pesar de llevar todo ya unas 7 u 8 horas caminando no me sentía del todo cansado, más si hambriento. No hacía más que preguntarme una y otra vez cuanto faltaría para llegar a susodicho asentamiento humano... a estas alturas comenzaba a dudar que existiera uno. Desde hace rato ya nos encontrábamos en medio de la nada, sin ningún rasgo característico en las cercanías que pudiéramos usar como señal para ubicarnos. Desde hace un par de horas ya había comenzado a alzar mi vista hacia el horizonte con la esperanza de ver alguna señal de civilización, tal como humo, edificios o algo por el estilo, sin embargo lo único que mis ojos veían era el cielo azul, las nubes blancas y el intenso brillar del sol. No es que ya me hubiese cansado de tan bella y nostálgica vista... es solo que en estos momentos mis ojos simplemente clamaban por otra clase de vista.

- ¿Pasa algo Makoto? – resonó una voz sobre mi cabeza. Obviamente se trataba de mi hostigadora y guía, Lyrica Prismriver.
- No... Es solo que ha pasado tanto tiempo ya que estoy comenzando a dudar que vallamos por el camino correcto – comento mientras cambio las palabras “exista una aldea de humanos” por “vallamos por el camino correcto”.
- No te preocupes. Volando toma alrededor de unas 2 horas más o menos... caminando es obvio que tomara más debido a las vueltas que tuvimos que dar. – dice Lyrica. Sus palabras suenan como tratando de reconfortarme. Parecería como si la hostigadora de hace unos momentos se hubiera desvanecido.
- Heh... – simplemente me sonrió ante su respuesta – Muy bien capitana, usted apunte la dirección.
- ¡Ese es el espíritu Makoto-nii-san, hacia halla! – Responde Lyrica emocionada. Yo simplemente me giro hacia donde apunta su dedo, y con fe ciega reanudo la marcha.


Después de unos momentos más de caminar, una vez más nos internamos en lo que parecía ser un espeso bosque. No dije nada en confianza a Lyrica, pero una vez más me comenzaban a entrar las dudas de sobre si íbamos en la dirección correcta. Por alguna razón sentía que más que llegar a la aldea humana que tanto mencionaba, terminaríamos llegando a mi casa...
- En ese árbol das vuelta a la derecha
- Bien
- Después de esa roca a tu izquierda
- Ok
- En ese hormiguero vuelves a dar vuelta a tu izquierda
- Entendido
- ¡Ves ese tronco caído, bríncalo y gira de nuevo a tu derecha!
- ¡Si capitana!

En cierta forma todo esto parecía una aventura. Los dos juntos en un terreno hostil (por lo menos para mí), corriendo contra lo que parecía ser contra el reloj (aunque solo corríamos contra el aburrimiento), yendo con esperanzas hacia un futuro mejor (aunque solo era una aldea humana... no podía ser la gran cosa). Con decisión brinque el tronco que se encontraba frente de mí y tome a mi izquierda, sintiendo que por fin estábamos llegando, que nuestra meta estaba ya al alcance de nosotros, frente a nuestros ojos. Sin embargo, al tomar vuelta a la izquierda por cuarta vez...
- Y listo, ¡volvimos a la roca de hace unos momentos! – clamo Lyrica con orgullo.
- ¡Bájate de mí! – Simplemente grite furico - ¿Me traes corriendo en círculos?
- Hahaha, relájate Makoto-nii-chan, solamente estaba jugando un poco contigo. – Se levantó Lyrica instantáneamente de mis hombros y comenzó a volar hacia el frente.
- Lyrica... ah... ¿Sabes?, este no es un buen momento para andar bromeando de esa manera. Estoy muy pr- comentaba tratando de mantener mi temple, mas sin embargo Lyrica me interrumpió.
- Lo sé, lo sé... como dije, solo estaba bromeando tonto. ¿Porque sabes?, ya llegamos.
- ¿Qué?

Lyrica, quien se encuentra frente de mi levita suavemente hacia dos árboles. Frente a ellos no se puede observar mucho debido al terreno alto sobre el que nos encontramos y por la luz del sol que se filtra con intensidad por entre estos, cegándome la visión mas halla de los troncos y del ras del suelo. Lentamente camino hacia Lyrica y cruzo los troncos. Por un segundo soy cegado por el intenso sol de mediodía. Abro mis ojos lentamente y... nada... solo cielo frente a mis ojos.
- Lyrica... ¿es esto otra broma? – le pregunto poniendo una cara de seriedad
- ...

Lyrica simplemente no me contesta. Me observa con ojos entrecerrados y una cara falta de sorpresa. La observo aun con seriedad y veo que comienza a apuntar hacia el suelo. No comprendo que significa esto hasta que volteo hacia abajo... nos encontrábamos sobre una colina y debajo de esta había centenares de lo que parecían ser construcciones y hogares. Desde aquí podía ver la aldea en su totalidad... ¡y valla que era grande! Ocupaba casi desde la base del cerro sobre el que nos encontrábamos hasta casi el borde del bosque que se encontraba del otro lado. A sus lados contaba con extensas y verdes llanuras por los cuales se podían distinguir caminos que llevaban a lugares más halla de mi visión. Extensas montañas se alzaban en el horizonte y toda clase de maravilla natural frente a mí. Conque Gensokyo eh... valla lugar de fantasía...
- ¡Ehem! – escucho a Lyrica detrás de mí. Me volteo lentamente y puedo ver esa cara llena de pedantería una vez en su rostro. Demonios...
- Hehe... ¿perdón? – le contesto con una leve sonrisa llena de culpa.
- Descuida... – dijo desapareciendo de mis ojos y repentinamente apareciendo una vez más sobre mis hombros. – Solamente espero que no haya más insurrecciones en este barco.

Heh... en efecto... esta situación... no, ¡esta muchacha es imposible! – ¡Entendido capitana!
- ¡A toda vela!
- ¡A toda vela! – repito cual contramaestre y una vez más comienzo a correr a toda marcha, esta vez colina abajo, hacia nuestro destino... la aldea humana.




Cuando me mencionaron “Aldea humana” en cierta forma me imagine un lugar lleno de personas, humanas, claro está, en alguna clase de asentamiento rural, con una pinta de antiguo, folklórico y humilde... mas no pensé que mis suposiciones fueran a ser tan acertadas. Ya me había hecho a una idea cuando vi las dos mansiones, la de Satori y la de las hermanas Prismriver, de que Gensokyo de una u otra manera se encontraba congelada en el tiempo. Cuando vi la ciudad antigua me asombro lo... bueno... antigua que se veía. Sin embargo, nunca creí que la Aldea humana llegara a ser tan feudal como parecía. Me sentía como un viajero del tiempo, habiendo viajado hacia el pasado de mi nación, a la época feudal, aquellos días en que no existía una nación como tal, si no cientos de pequeños imperios y dinastías. Por un momento sentí que aparecería en los libros de historia de todos los niños.

Lyrica y yo caminamos hacia la ciudad, yo más lentamente que ella. Estaba demasiado ocupado contemplando el lugar que si aceleraba seguramente me chocaría con algo o alguien. Las casas de paja, adobe, madera y cántaro. Las personas vestidas con humildes ropas, sencillas prendas ellas y cuero, calzando sandalias. Todo era tan raro y curioso aquí... pero me fue rápido comprender que lo raro y curioso aquí no era la aldea y sus habitantes, si no yo mismo. Conforme pasábamos por entre la gente podía notar sus miradas fijas en mí. Demonios, me daba risa como yo era más raro de ver que la fantasma que se encontraba volando junto a mí con un teclado volador igual de fantasmatico. Por lo visto eso era una ocurrencia de todos los días a diferencia de mí.

- Oye... ¿Ya lo viste? – se escuchaban los murmuros a nuestros alrededores.
- ¿qué clase de ropas son esas? – Se preguntaban a mi derecha y a mi izquierda.
- Nunca lo había visto... no parece de por aquí... – se podía escuchar a los ancianos y a los adultos murmurar.
- Oye mama, ¡yo quiero unas ropas como esas!
- ¡No digas tonterías hijo!... vamos, ¡no lo veas!... – le contestaba una señora bruscamente a su hijo mientras lo jaloneaba fuera de mi vista.
- ¿Quién es ese?... ¿Y porque viene con una de las fantasmas Prismriver? – Por lo visto Lyrica si era cuando menos conocida por los alrededores... no sorprende entonces que el raro aquí sea yo y no ella.

Nunca me imaginé que me sentiría tan incómodo al encontrarme con humanos una vez más. Por meses conocí toda clase de youkais con poderes tan terribles que todo lo que deseaba era un poco de normalidad, encontrarme con alguien con quien pudiera identificarme. Por alguna razón en estos momentos simplemente quería volver. Las miradas... los susurros... las caras. Era como si hubiera vuelto a mi hogar.

- Muy bien, ya estamos aquí. ¿Qué te parece? – Se volteo Lyrica hacia mí.
- B-bueno... – trate de responder mientras escondía mi incomodidad. – Es mucho más rustico de lo que esperaba...
- Pues quizá no es como nuestra mansión, pero a mí en lo personal me gusta estar aquí.
- No digo que no me guste – mentí rápidamente – es solamente que me sorprende lo antiguo que se ve este lugar. Estaba acostumbrado ya lugares con un estilo más... Europeo...
- ¿Europeo? – pregunto Lyrica arqueando una ceja.
- Luego te explico...
- Muy bien, ¿porque no comenzamos de una vez entonces?
- ¿Eh? – le volteé a ver a un exaltado por las decenas de miradas que se clavaban en mi por todos lados. Simplemente no me sentía a gusto con tanta gente viéndome con esos rostros... me hacía recordad... me hacia enervecer... me hacían entristecer.
- Yo iré por este lado y tú por halla. ¡Nos veremos en el centro de la aldea en 3 horas, hasta luego! – Digo Lyrica rápidamente sin darme tiempo de reaccionar. Aun me encontraba bastante perturbado tratando de poner mis sentimientos y mi inseguridad en su lugar que simplemente no tuve tiempo de formular una respuesta antes de que se fuera. Sin embargo sabía bien a que se refería... Kanon. Lo más que podía hacer en estos momentos supongo es el preguntar alrededor si alguien sabe dónde se encuentra este susodicho demonio escarlata o si han visto a mi hermana.
- Al mal paso darle prisa... supongo...


- D-disculpe... por casualidad sabría dond-
- Yo no sé nada... adiós.

- ¡Oiga!... discúlpeme... sería tan amable de ayu-
- No.

- Oye, jovencito. No sabrías tú donde puedo enco-
- ¡Shinta!, ven para... ya te eh dicho que no debes de hablar con extraños.
- D-disculpe señora... yo solo quiero-
- No tenemos nada que te pueda servir. ¡Adiós!

¿Lo sientes?...
¿Lo recuerdas?...
...La indiferencia...



-Mira, ay va ese, del que hablan desde hace rato. Parece que de nueva cuenta llego uno de fuera. ¿Eh?, no... no. No es bueno juntarse con esa gente. Tienen ideas raras y muchos terminan muertos de todas maneras en los bosques. Con suerte la sacerdotisa lo ayudara... Yo en lo personal no te sugiero inmiscuirte con esa gente. No solo tienen ideas raras sino radicales. Cuando llega uno es raro hijo, pero no es tan raro como podría pensarse... es solo que la mayoría de ellos muere antes de que incluso los veamos. Los pocos que sobreviven muchas veces se van de vuelta de donde quiera que vengan... solo esperemos que él no sea de esos más pocos aun que se quedan... ¡Gah, demonios!, está volteando para este lado, ¡Haz como que trabajamos en nuestros asuntos!...

Pasaron las horas y por más que camine, por más que busque, pregunte e intente no pude conseguirlas respuestas que buscaba. Lo único que obtenía era... indiferencia. Camine de un borde del pueblo hasta el otro y el resultado fue el mismo con cada persona a quien me acercaba. Todos reían a lo lejos pero cuando me acercaba se callaban y alejaban. Era como si fuera un bicho raro o un virus volando por el aire. Cansado y con pocas energías decido sentarme junto a una banca. Volteo a mí alrededor y noto que deje la aldea atrás ya hace un buen rato. A lo lejos, quizá a un cuarto de kilometro podía ver las casas. Conmigo lejos la gente una vez más volvía a continuar sus vidas más sin embargo, incluso desde este lejos podía notar sus miradas momentáneas. Simplemente suspiro en derrota y tristeza. ¿Quién fuera a decir que me sentiría más a gusto, más querido entre youkais y demonios que aquellos de mi misma especie?

El sol ya comienza a caer. Levanto mi rostro hacia el cielo y puedo notar que el astro luminoso ya comienza su camino hacia abajo, hacia el horizonte. No tengo un reloj conmigo pero simplemente viendo la posición del sol puedo deducir que deben de ser alrededor de las 3 o 4 de la tarde. Sin razón aparente comienzo a trazar con mi cabeza la dirección que muy probablemente tomara el sol en su lento declive hacia el horizonte y es cuando veo que junto a mi hay lo que parece ser un establecimiento. Sobre la entrada hay un letrero que dice “Kourindou”. Me llamo la atención el nombre del lugar y por alguna razón sentí la necesidad de intentarlo una vez más. A diferencia de los demás lugares donde pregunte por información, este era un establecimiento cerrado y se encontraba a una buena distancia de la aldea como para ser un negocio concurrido. Parecía ser un negocio rechazado... igual que como yo me sentía en estos momentos.

Con nuevas fuerzas (pero no muchas) me levanto de mi lugar para intentarlo una vez más. No tenía que hacer esto para auto complacerme a mí, sino por Kanon. De ser necesario lo abordare hasta que me provea la información que necesito... o que me diga que alguien que pueda. ¡Sí!

Con paso firme, la frente en alto y decisión marco mi camino hacia la puerta y abro esta con un simple pero fuerte movimiento. Hehe... quería que mi entrada dramática tuviera un impacto de seriedad, así sabrían que vengo con intenciones de no irme hasta que obtenga lo que quiero. Doy un paso dentro y mi asertividad rápidamente se vuelve sorpresa.
- ¿Q-que demonios?
El lugar parece un chiquero pero no tanto como lo era el “almacén” de las Prismriver. Al igual que aquel lugar, este se encontraba lleno de estantes y muebles atiborrados de objetos. Sin embargo, a diferencia de las Prismriver aquí no había casi instrumentos musicales... no, había una clase totalmente diferente de objetos. Objetos de mi mundo, de fuera de Gensokyo. Era fácil saberlo... por más victoriano que este lugar se pudiera poner, estoy seguro que jamás veré una lavadora en la casa de alguien. Comencé a caminar por entre los estantes, aun sumamente sorprendido de todo lo que me encontraba en mi camino. Algunas cosas eran bastante viejas pero había otras que me eran contemporáneas. Había toneladas de celulares (Todos sin batería...), juegos de video, artículos electrodomésticos como hornos de micro-ondas, calentadores de agua, arroceros eh incluso maquinas grandes como estufas, motores y la ya mencionada lavadora. Después de pasearme un rato por alrededor y de ver todo lo que había en exhibición me sentí como si hubiera llegado a un lugar donde ambos mundos se encuentran. Este lugar tenía toda clase de artículos que para mí eran totalmente familiares y reconocibles. Lo único que no había (y para mi decepción) era ropa... añoraba poder cambiar mis usadas ropas por algo más limpio. Era en momentos como estos en los que me preguntaba qué había ocurrido con las cosas que había traído en el viaje.

Sin embargo no estaba aquí para contemplar el lugar por más sorprendente que fuera. Ya habría otra ocasión para hacer compras, en estos momentos había asuntos más importantes por atender. Una vez más me volteo frente al mostrador y comienzo a caminar con paso firme. Entrecierro mis ojos cual vaquero caminando hacia el cadalso y con actitud decidida y voz fuerte y resoluta digo:
- D-Disculpe...... ¿hay... hay alguien a-aquí?
Bueno... como lo había tenido pensado se veía y escuchaba mucho mejor...


Por unos momentos no hubo nada más que silencio en el lugar. Un extraño sentimiento de soledad me invadió conforme acercaba mi mano al mostrador para recargarme en él. Volteo a mi izquierda y a mi derecha, no sé, esperando que cualquier cosa pasara pero no... nada ocurrió. Armándome de coraje tomo aire y me preparo para alzar mi voz una vez más cuando de la nada, de una puerta escondida detrás del costado de un estante aparece un hombre. Este me observa con cuidado y yo a él. Es bastante alto y lleva unos ropajes que, aunque tradicionales, tienen un diseño bastante excéntrico si se le compara con aquellos de los de la aldea humana. Debajo de sus blancos cabellos me observa con sus anteojos. A pesar de tener el cabello blanco y usar lentes no parece en absoluto un anciano, mas sin embargo me da la impresión de que es mucho más mayor de lo que aparenta.

-¿Si?, ¿que se te ofrece? – Dice el hombre, finalmente rompiendo el incómodo silencio que se había formado entre nosotros.
- ¡Ah!... Disculpe... Quiero saber si-
- Lo siento, nada está a la venta.
- ¿Eh?
- Que nada está a la venta
- N-No... no es eso lo que quiero sa... ¿En serio?
- Así es
- ¿Qué es esto?, ¿Un museo?
- No, es una tienda
- ¿Y no vende nada?
- Nada de nada
- Eso es ridículo...
- Claro que no
- ¡Por supuesto que sí!... para ser una tienda se tiene que vender algo...
- Mmm, pues... a decir verdad, vendo esto...
- ¿Y esto que es?
- Se llama NEC PC-9801
- ¿NEC PC-9801?... se ve algo antiguo... parece una computadora bastante vieja.
- Seguro que es antigua. En mi tienda solo tengo los artículos más novedosos, antiguos e innovadores.
- Aja... seguro. ¿Y cómo se si funciona?
- ¿Eh...? Umm... muy fácil. Solo necesitas enfocar tu mente en este cuadro negro y... las imágenes de tu futuro aparecerán en ella.
- ...
- ¿Qué pasa?
- No tienes ni idea de cómo funciona
- ¡Claro que sí!, mira, incluso tengo estos.
- ¿Y estos?
- Son diskettes. Aquí puedes guardar las visiones vistas en el PC-9801.
- Mmm... Aquí dice “Touhou”.
- Seguramente son el nombre de alguien que uso el PC-9801 y guardo sus visiones.
- ...
- Pero sabes... pensándolo mejor... mejor no, no están a la venta.
- No estoy sorprendido ante tal decisión...
- Si no vas a comprar nada te sugiero que mejor te vallas y no me hagas perder mi tiempo entonces.
- ¿!Que Dem...¡?, ¡eres el PEOR vendedor que eh conocido en mi vida!
- ¡Hmph!, ¡Que insolente eres! ¡Pues déjame decirte que tú eres el peor cliente que eh tenido desde que abrí este local!
- Claro, ¡Porque seguramente eh sido el único cliente que has tenido desde que abriste!

La verdad no sé cómo es que nuestra conversación llego a tal punto en que ambos comenzamos a gritarnos y a discutir de quien era peor. Yo solo quería saber si tenía alguna información del paradero de este Demonio escarlata o de mi hermana pero de alguna u otra manera la pedantería de este sujeto me enfado. Sentía que no podía dejarle ganar con tales argumentos tan tontos. La discusión comenzaba a acalorarse conforme yo le explicaba que en una tienda el vendedor tiene que ser proactivo y buscar convencer al cliente de llevar su mercancía y que este no debía ser tan apegado a lo que vendía, mucho menos si era todo pero este sujeto simplemente no escuchaba razones... parecía más un coleccionista empedernido que un vendedor. Mis argumentos parecían caer en oídos sordos, pero ahora que lo pienso... yo tampoco estoy poniendo atención a ni una sola palabra de lo que dice él.

Ya comenzaba a realmente irritarme eh impacientarme cuando de detrás mío se escuchó una suave voz.

- Disculpen... ¿ya terminaron de pelear?

No sé si fue lo suave y sofisticado de la voz o el hecho de que me sorprendiera que alguien más hubiera entrado a esta tienda en apariencia lo que hizo que me callara, pero algo fue seguro... detuvo nuestro volátil conflicto en un abrir y cerrar de ojos. Ambos nos volteamos para ver quién era y detrás mío se encontraba una bella chica de aproximadamente mi altura, quizá un poco más bajita. Ostentaba una bella cabellera plateada con una pequeña tranza y un moño verde la cual brillaba majestuosamente con la poca luz que se lograba filtrar por las ventanas y por entre los millardos de cosas que las obstruían. Tenía ojos azules y una sonrisa en su rostro que inspiraba una serenidad tal que estoy seguro que no solamente la sentía yo, sino también el sujeto a mis espaldas. En general la joven tenía una apariencia poco usual, pero eso no fue lo que más me llamo la atención de ella... era el vestido de sirvienta que llevaba puesto. Zapatillas, mandil, un elegante uniforme azul y sobre su cabeza una pequeña diadema blanca echa de tela, la cual se encontraba como rizado.

- ¡Ah!, señorita Izayoi, ¡es un placer tenerla aquí en mi tienda!... no como otra cierta persona... – Dice el hombre a mis espaldas, claramente queriéndome hacer quedar mal ante la joven.
- Por favor Rinnosuke-san, no es para tanto – comento la muchacha conforme se acercaba a nosotros, o mejor dicho al mostrador. ¿Qué clase de negocio tendrá aquí en esta “tienda” de tercera mano? Yo mientras tanto, nomás observo callado a la joven sirvienta.
- Claro que sí, tu eres una de mis mejoras clientas.
- Hehe... ¿ya está la vajilla que te traje hace unos días? – pregunto la joven rápidamente cambiando el tema. Parecería que comprendía que me impacientaba al oír tantos disparates del otro sujeto.
- Por supuesto, por supuesto. Ya está terminada. Tuve que darle unos retoques debido a las manchas. Estaban ya muy impregnadas y no son tan fáciles de sacar. Sin embargo, para ti, señorita Izayoi, lo que sea.
- Claro, y para todos los demás nada... vendedor de tercera... – murmure suavemente, pero con plenas intenciones de que me escuchara.
- ¡Hmph!.. Como ya mencione, si no tienes ningún negocio aquí mejor vete.
- Eso pienso hacer... aunque tuvieras algo a la venta jamás compraría algo de un vendedor de tercera como tú. – digo firmemente mientras me volteo y comienzo a caminar hacia la salida lleno de indignación. Demonios... de haber sabido que me tratarían así no hubiera entrado en primer lugar.
- Vamos chicos, basta de peleas. – comento la joven.
- No te preocupes – comente – igual ya me hi – Y para mi tristeza y felicidad lo vi. Estaba ya tan solo a unos pasos de la puerta para irme y nunca volver cuando lo vi ahí... hecho bola entre decenas de otros objetos sin valor. Me acerque lentamente y con cuidado quite todo lo que estaba encima, teniendo precaución de no sacudirlo mucho. Lo tome en mis brazos y no pude evitar sentir dicha y coraje.

- Mi mochila... – Susurre muy levemente, aun tratando de engullir los hechos.

Dicha porque por fin... después de mucho tiempo de haber estado en los mismos harapos, de mucho tiempo de haber estado a merced del aburrimiento y de la soledad humana, por fin había encontrado mi mochila. Coraje... porque... ¡Demonios!, ¡estaba apilada junto a un montón de basura, echa bola y juntando polvo como si fuera algo que pudieras tirar así nomás! La abrí lentamente y... ¡oh!... ¡felicidad! Mis ropas, mis cosas... ¡todo lo que era mío por derecho estaba ahí!

- ¡Oye!, ¿Qué haces?... ya te dije que nada está a la venta, ¡y menos para ti! Deja eso en su lugar y vete a molestar a alguien más con tus insolencias. – Escuche una voz completamente enfadosa detrás de mí. Era ese sujeto de nuevo... el que respondía por el nombre de Rinnosuke.
- Esto es mío... – dije en voz alta
- Seguro que sí... – comento entrecerrando sus ojos – Eso me fue triado hace ya mucho tiempo y te puedo asegurar que TÚ no fuiste quien me lo trajo.
- ¡Claro que no!, yo nunca me habría desecho de esto. Es solo que... lo había perdido.
- Ah, pues que mal. Yo pague el precio justo por eso, así que eso es legítimamente mío – contesto Rinnosuke con una sonrisa de victoria. No podía hacer nada más que apretar mis dientes en coraje.
- P-pero... lo necesito. Son mis cosas. Mi ropa, mis artículos personales. Todo lo que me pertenece está aquí. – dije, esperanzado de que se tentara el corazón.
- Déjame lo pienso... mmm... nop. Bye bye – Dijo con una sonrisa maliciosa. Podía sentir como se reía a carcajadas en su interior.
- Rinnosuke-san... – volvió a resonar esa dulce voz en el lugar donde nos encontrábamos. Era la señorita Izayoi que todo este tiempo nos había estado viendo y escuchando. La sonrisita malévola que se había dibujado en el rostro de Rinnosuke rápidamente se borró para dar lugar a una expresión de servidumbre.

...Hipócrita desgraciado...


- ¿Si señorita Izayoi? – Pregunto Rinnosuke.
- ¿Porque no se lo das?
- ¿Eh? – murmuramos sorprendidos y al unísono Rinnosuke y yo. Ninguno de los dos nos esperábamos eso.
- Sí. Ya te digo lo valioso que es eso para él. Seamos honestos Rinnosuke-san... lo tenías apilado debajo de todas tus cosas. No pensabas darle un uso. El en cambio... – la joven me voltea a ver y me regala una sonrisa. Yo simplemente me quedo congelado y me ruborizo ante su angelical sonrisa.
- Mmm... – Rinnosuke cierra sus ojos y cruza sus brazos ante la petición de la señorita Izayoi. Parece que está en conflicto por ayudar a su mejor cliente y molestar a su peor cliente. Espero que le pese mas complacer a su mejor cliente que lo otro... – Ah... señorita Izayoi. Usted no entiende. Yo pague el precio debido por eso. Y para serle sincero, no estoy muy interesado en el dinero.
- ¿Entonces porque no en vez de vendérselo, se lo cambias?
- ¡Hah!, ¿qué puede traer este muchacho que valga la pena el trueque? – Dijo Rinnosuke seguro de que no tenía nada de valor conmigo. Como que se equivocaba.

Por un momento me deje llevar por la situación y sentí que no tenía nada para darle y que todas las buenas intenciones de la señorita Izayoi se irían a la basura por culpa de este hombre tan déspota. Sin embargo fue entonces que recordé que si traía algo de valor conmigo. Originalmente no era mío, pero desde que insistieron tan fuertemente que me lo quedara, supongo que no habrá problemas que lo use para esto... ya luego me disculpare. Nomás espero que entiendan mi situación en este momento...

- Tengo esto – dije avanzando hacia el mostrador y colocando el estuche del violín Stradivarius frente a él.
- ¿Mmm?, ¿Y esto es? – pregunto Rinnosuke no muy convencido aun.
- Un violín... un violín de calidad más halla de excepcional. – comente mientras abría el estuche, revelando su majestuoso interior. Un violín fácilmente valuado en mínimo 1000 dólares según había leído hace tiempo ya.
- Mmmm... – Rinnosuke lo tomo y lo comenzó a inspeccionar. Lo volteaba de un lado hacia el otro como si supiera exactamente como evaluarlo más sin embargo dudo que sepa algo sobre violines. Mientras tanto, la señorita Izayoi nos observaba en silencio, pero podía notar que su atención estaba más fija en mí que en el violín o en Rinnosuke. – No lo sé...
- Vamos Rinnosuke-san. Se ve que es un violín muy hermoso. Apuesto que eso se verá mejor en tu vitrina que esa vieja maleta. – Dijo Izayoi mientras sentía como me caía una tonelada de acero sobre la cabeza. Sé que las intenciones de la señorita Izayoi son buenas y me está ayudando, pero eso me lastimo el orgullo... pero bueno, ya sea por recuperar mis cosas.
- Ugh... está bien. Acepto este intercambio. Pero dale gracias a la señorita Izayoi. Después de haberte comportado tan insolente conmigo no debería de aceptarte nada. – Dijo Rinnosuke aun empedernidamente. Lo que era querer tener la razón... sin embargo en estos momentos había que dársela. Lo último que quería era ganarme enemigos en este lugar.
- Muchas gracias... Rinnosuke-san – dije tragándome mi orgullo muy a mi pesar, y entonces me volteé hacia la joven que me había ayudado enormemente a pesar de que no sabía quién era. – Muchas gracias señorita Izayoi.
- Hehe, no hay de qué. Por cierto, soy Sakuya, Sakuya Izayoi. – me sonrió una vez más la joven mientras me ofrecía su mano en saludo.
- ¡A-Ah!... yo soy Makoto Ichiharu. Un placer – conteste apresuradamente mientras le tomaba su mano suavemente. Sentía que si le apretaba demasiado haría un daño irreparable a tan elegante damisela.
- Un placer, en efecto. Por cierto... Me pareces familiar... – comento Sakuya. ¿Habrá sido por eso el que me observara tan ferviente y cuidadosamente? Mas no recuerdo habérmela encontrado antes, ni siquiera mientras deambulaba por la aldea. Es mucho más improbable aunque la hubiera conocido antes ya que desde que llegue aquí viví en el subterráneo.
- ¿Mmm? No lo creo... soy nuevo por estos lugares.
- No, no es eso. Más bien me recuerdas a alguien, hehe.
- ¿Eh...?
- Señorita Izayoi, aquí está la vajilla. Como nueva. – Apareció Rinnosuke de repente. Hace unos momentos había desaparecido del lugar pero parece que fue a detrás de la tienda a conseguir lo que había pedido. Era una hermosa vajilla de porcelana con bellos diseños en ella. Estos brillaban tan resplandecientemente por su pulido como lo hacía el cabello de Sakuya por la luz.
-Increíble trabajo como siempre Rinnosuke-san. Y pensar que cuando te los traje estaban todos teñidos y gastados.
- Es un placer poder servirle Señorita Izayoi. Cualquier favor que necesite, no dude en consultarme.
- Igualmente Rinnosuke-san. Siempre es un placer venir aquí.

Mientras tomaba mis cosas del mostrador pude ver que ambos se llevaban muy bien. Al parecer Sakuya es una cliente frecuente de este lugar... lo que me sorprende un poco, mas sin embargo, después de ver el impecable trabajo de restauración que hizo Rinnosuke, supongo que no resulta ser tan sorprendente el hecho de que vuelva a menudo. Supongo que si tiene un buen ojo para las cosas antiguas y extravagantes.

- Bueno chicos, me retiro – Dijo Sakuya mientras nos daba una reverencia. – Rinnosuke-san, una vez más, muchas gracias.
- No hay de que Señorita Izayoi. – Contesto Rinnosuke con una sonrisa.
- Un placer conocerte Makoto-san. Nos veremos pronto. – Se despidió Sakuya de mí mientras se acercaba a la puerta y me despedía con la mano
- ¡Ah!.. Si, un placer. Hasta... ¿eh?... ¿hasta pronto? – Me despedí de ella sumamente confundido. Normalmente no me hubiera confundido tanto si no fuera por como dijo “nos veremos pronto”. Lo digo de una manera como... como si estuviera totalmente segura que nos veríamos de nuevo antes de lo que yo esperaba. Por un segundo un escalofrió me atravesó todo el cuerpo.
- Muy bien. Si ya no tienes más asuntos así, supongo que también deberías irte yendo. – Escuche a Rinnosuke hablar detrás de mí
- ... – Guarde silencio por unos momentos. Aquello que había dicho Sakuya realmente me había sacudido y confundido. Estaba perdido en mis pensamientos cuando de repente la imagen de Kanon apareció en mi mente y recordé porque estaba ahí en primer lugar. – De hecho... tengo una duda...
- ¿Qué ocurre? – Pregunto Rinnosuke, no muy interesado pero más accesible.
- ¿Sabes dónde puedo encontrar al... Demonio Escarlata? – Por fin había hecho la pregunta que había querido hacer desde que llegue a la aldea.
- ¿demonio escarlata?, ¿Te refieres a Remilia?
- ¿Remilia? – ¿Acaso el susodicho dueño de tan terrorífico nombre era una mujer?
- Así es, Remilia Scarlet. ¿Acaso no sabes quién es? Es bastante bien conocida aquí en Gensokyo. Ella vive por el lago en aquella dirección, el lago de la neblina. – Me contesto Rinnosuke no muy sorprendido de oír semejante nombre.
- ¿En aquella dirección?... un momento, ahora lo recuerdo.
- ¿Qué cosa?
- Vinimos de esa dirección y pasamos junto a un lago. Tenía bastante neblina cuando pasamos.
- Pues entonces pasaste demasiado cerca de su hogar.
- No lo puedo creer... pero bueno. Por lo menos ya a donde ir.
- Debiste de haber aprovechado para ir con la señorita Izayoi. – comento Rinnosuke mientras comenzaba a limpiar un poco el mostrador, obviamente no mostrando mucho interés en mis planes. Simplemente escuchaba y si sentía necesario respondía.
- ¿Porque lo dices?
- Porque ella es la sirvienta personal de Remilia y la Jefa de las sirvientas en su mansión. Podrías decir que es su mano derecha en todo.
- ...

No podía creerlo. Mi boca se abrió completamente conforme escuchaba lo que Rinnosuke decía. ¡Ella muy probablemente sabia de Kanon!, demonios, ¡incluso era probable que ella fuera quien mantenía a Kanon captiva bajo las ordenes de esta denominada Remilia! Nunca hubiera pensado que tan elegante, refinada y bella joven pudiera ser la mano derecha del Demonio Escarlata, quien mantenía captiva a mi hermana. ¿Podía acaso creer en las palabras de Rinnosuke?, la verdad no... Pero tampoco tenía razones para desconfiar de él. ¡Demonios!...


- ¡Por fin! – resonó una fuerte voz en dirección a la puerta del local – ¡Te estuve buscando como loca por toda la aldea! – Levanto mis ojos aun perdidos en sorpresa y veo a Lyrica. Oh oh...
- ¡Quedamos en encontrarnos en el centro e la aldea hace 1 hora y media!... bonita forma de agradecer a aquellos que te están ayudando Makoto. – Dijo Lyrica sumamente enojada. Parecía que no podía ver lo perturbado que me encontraba en estos momentos. – En fin... pregunte por todos lados por una muchacha que respondiera al nombre de Kanon y descubrí que hoy la vieron. Venia acompañada de la sirvienta de la mansión del demonio escarlata.
- Lo sé...
- ¿Lo sabes?
- Me topé con la sirvienta hace unos momentos... – respondí seriamente.
- Valla... parece que no fue un encuentro muy placentero
- En absoluto... ha sido de las personas más amables que me eh encontrado en este lugar.
- ¿Y porque tan serio entonces?
- ...

No quería responder esa pregunta. Me sentía manipulado. Ella sabía quién era, sabía que planeo y a quien busco, mas sin embargo actuó como si no pasara nada, como si todo estuviera bien. Actuó toda elegante y majestuosa frente a mí, como si no fuera nadie en absoluto... como si solamente fuera una pieza más que pudiera manipular sin que jamás me diera cuenta...

... ¿No odias que te traten así?...



Si... lo odio. Es igual que con mi padre. Manipulándome a como veía mejor. Haciéndome hacer lo que él quería que hiciera, ocultándome cosas, solamente mostrándome lo que él quería que yo viera para que al final fuera eh hiciera lo que él quería que fuera.

- Lyrica... muchas gracias por todo, pero te sugiero que vuelvas con tus hermanas... – Le dije aún muy serio. Lyrica simplemente me volteo a ver con cara de extrañez.
- ¿De qué hablas?
- Iré a la mansión escarlata a rescatar a Kanon. Puede que la cosa se ponga fea por lo que... no quiero ponerte en peligro – le respondí mientras salía de la tienda de Rinnosuke.
- Muchas gracias, vuelvan pronto – escuche la voz de Rinnosuke atrás de mí en un tono monótono, como si en realidad no esperara que volviésemos pero lo hacía por simple protocolo de vendedor.
- Ya lo sabía. Mas sin embargo no me iré a ningún lado. Me quedar contigo – Me seguía Lyrica.
- ¿Pero qué dices?
- ¿No es obvio?, iré contigo a la mansión y te ayudare. Igual, desde hace rato que no voy a la mansión. Va a ser divertido hacer un poco de ruido. – Era claro que Lyrica ya sabía que si íbamos las cosas no iban a ser calmadas. Lo que me preocupaba era que más que estar nerviosa o preocupada está feliz y a la expectativa…
- Heh… bueno. Como veas mejor. – le conteste resignado, pero en cierta forma contento.


Conforme nos comenzamos a alejar de la aldea humana no puedo evitar el voltear sobre mi hombro y ver el lugar una vez más antes de dejarlo atrás. La verdad tenía una idea muy diferente de lo que sería llegar a un lugar donde habiten humanos dentro de esta tierra tan fantástica. La verdad… quisiera volver un día y poder mostrarles a todos quien soy yo… el verdadero yo.

¿El verdadero tú?
No me hagas reír…
Deja de decir mentiras… deja de ser tan hipócrita…
..Tan cobarde…
El verdadero tu llegara a ser cuando y solo cuando aceptes eso que te negaste hace mucho tiempo…

…a mi…

… nosotros…


Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 05:18
Capitulo 10
Spoiler:
Capitulo 10.- La sirvienta del Demonio


No podía evitar preguntarme qué clase de manía tenían las personas de este lugar al ver por tercera vez una mansión desde que llegara aquí a Gensokyo. Primero, la mansión de Satori, luego la mansión de las Prismriver… ¿la tercera?, pero por supuesto que la mansión que se encontraba ahora frente a mis ojos… la susodicha “Mansión del demonio escarlata”. Por fuera su apariencia era imponente aunque su tamaño no lo fuera tanto. Su predominante muros de color rojo claramente daban fama al término “escarlata”. Mientras observábamos el lugar ocultos entre los arbustos no dejaba de pensar en qué clase de peligros me enfrentaría una vez dentro. Las dudas eran muchas, el peligro era extremo, las oportunidades de vencer eran mínimas… pero aun así ya tenía mi mente elaborada. No saldría de ese lugar sin Kanon junto a mí.

Lentamente voltee a ver a Lyrica quien no parecía tan preocupada como me encontraba yo. En su rostro se mostraba expectativa y emoción. ¿Por qué estará tan calmada y serena esta mujer? Volteo mis ojos una vez más hacia la mansión y comienzo a planear una forma de entrar. Después de todo no será creo que nos dejen entrar apaciblemente a la mansión y decir “¡Venimos por Kanon!”.

- Entonces, ¿cuál es el plan? – Pregunto Lyrica, bostezando levemente en señal de aburrimiento.
- Ando pensando… - le conteste rápidamente mientras mis ojos iban de un lado del muro al otro, pasando por el portón principal donde se encontraba una joven pelirroja sentada. Desde esta distancia no podía distinguir mucho sobre ella pero parecía llevar ropajes de color verde.
- ¿Porque no simplemente entramos y nos llevamos a tu hermana?
- … Como si fuera tan sencillo. En el momento que digamos que venimos a buscar y a sacar a Kanon la esconderán de nosotros o peor aún, nos atacaran sin decir nada. – conteste diciendo lo obvio.
- Para mí que te estás haciendo el asunto más difícil de lo que en realidad es.
- Claro que no. Yo más que nada quisiera que ese fuera el caso, mas sin embargo me quedo claro cuando me encontré con la señorita Sakuya que no me entregarían a Kanon por las buenas. Ella bien sabía quién era y que hago aquí. De haber querido terminar todo por las buenas me hubiera dicho que ella tenía a Kanon en vez de ser tan criptica y misteriosa como lo fue en la tienda de Rinnosuke…
- Bueno, bueno… yo solo comentaba. Igual, no es como que no quiera divertirme un rato con los habitantes de la mansión escarlata, hehehe…

El tono y risa de Lyrica, más que calmarme solo me preocuparon más. En cierta forma sentía que ella terminaría echando más leña al fuego a esta de por sí ya enorme fogata. Sin embargo, Lyrica es mi aliada y la única persona en la que puedo confiar y depender en estos momentos, por lo que no sería bueno decirle “déjame esto a mí”. Después de observar detenidamente el muro de un lado para otro encuentro algo que por fin me alegra el momento. Parece ser que en uno de los costados la reja esta faltante sobre el muro. Lo único que ocuparía seria dar un buen brinco y estirarme cuanto pudiese para entrar. El problema es que está a plena vista de la guardiana…

- Lyrica… ¿sabes algo sobre la guardia? – Le pregunto tratando de obtener la mayor información de esta situación.
- Mmm… la verdad no. Solo sé que su trabajo es proteger la entrada y que su nombre es Hong Mei Ling. – contesta Lyrica ojeando a la joven pelirroja.
- ¿es humana?
- Que tenga entendido, no.
- Ya veo… - La información que me proveyó Lyrica en realidad no es nada útil, mas sin embargo algo es algo. Sin poder pensar en otra opción ideo un plan sencillo, pero que con suerte servirá y cumplirá los deseos de ambos… yo de infiltrarme y el de Lyrica de luchar.
- Parece que por fin se te ocurrió algo – Dice Lyrica notando mi suave sonrisa.
- Así es… hehe…



- ¡Alto!, ¿Quién va ahí? – Pregunto con voz potente la guardiana de la mansión
- Soy Lyrica, del ensamble Prismriver - contesto sin mucha emoción la joven fantasma.
- ¿Eh?... nadie me dijo que hoy abría alguna celebración donde ocupáramos música… - dijo un poco desanimada la guardiana. Parecería como si sintiera que una vez más la dejaron fuera de alguna celebración
- Oh, no te preocupes, no hay nada hoy que yo sepa. – comento Lyrica con una sonrisa
- ¿Entonces qué haces aquí? – pregunto una vez más la joven, ahora más confundida que resoluta.
- Nada en particular… solo queriendo darme una vuelta por la mansión – contesto Lyrica con una gran sonrisa. Claramente trataba de molestar a la guardiana.
- No lo puedo permitir. Nadie puede pasar sin que se me avise previamente – Mei Ling puso una pose de ataque. La pose en cierta forma me resulto familiar… no era algo que uno viera haciendo a alguien sin adiestramiento marcial.
- A pues… que mal. Por ti, claro está – Decía Lyrica mientras se encontraba ya sobrevolando a Mei Ling, tratando además de sobrevolar el portón principal.
- ¡Detente hay! – Exclamo Mei Ling mientras brincaba alto en el aire y soltaba una ráfaga de ataques multicolores. Era como si hubiera alcanzado el arcoíris y de un golpe lo hubiera roto en muchísimos trozos, los cuales se dirigían a toda velocidad hacia Lyrica.
- Hehe, ¿con que quieres pelear eh?, ¡muy bien! – Lyrica rápidamente esquivo sin problemas el multicolorido Danmaku. Acto seguido trono sus dedos y junto a ella apareció su espectral teclado, brillando de un fantasmagórico color verde. – Déjame deleitarte con mi más reciente pieza… ¡Comenzamos con un Adagio! – Lyrica comenzó a tocar su teclado de una forma calmada una melodía bellísima, sin embargo cual no fue mi sorpresa que conforme Lyrica tocaba una nota, esta se materializaba en el aire y se convertía en un proyectil que buscaba como blanco a Mei Ling. Obviamente no era solamente una nota, si no muchas, todas de diferentes tamaños y grosores. ¡Ah!, ¡demonios!, no tengo tiempo para perder… necesito usar la distracción que Lyrica me esta proveyendo para brincarme el muro.
- ¡Hmph!, si crees que con eso me vencerás estas muy equivocada. – Mei Ling por su parte también esquivaba con gracia el Danmaku que Lyrica le lanzaba.

Aprovechando que la guardiana se encontraba muy enfocada en su lucha eh ignoraba totalmente mi presencia en el lugar, puse en movimiento la segunda parte de mi improvisado y sencillo plan. Lyrica crearía la distracción mientras yo me infiltro y recupero a Kanon cuanto antes. Sin perder tiempo tomo un poco de distancia y comienzo a correr con todas mis fuerzas. Conforme el muro se acerca a mí, me preparo y meto lo que es quizá el brinco más alto que eh dado en toda mi vida. Aprovecho un poco la fuerza del brinco para colocar mis pies sobre el muro y darme un pequeño impulso más sobre este y así alcanzar el borde de este. ¡Muy bien! Rápidamente escalo el muro y una vez arriba veo en su total esplendor la lucha que se da frente a mí. Cientos de proyectiles viajando de un lado al otro, muchos colisionando entre ellos mientras que muchos otros logran encontrar su camino a través del caos hasta su objetivo. Ambas chicas, una volando alto por los aires y la otra esquivando con rapidez por el suelo se encuentran totalmente dedicadas a sus ataques y defensas. Era impresionante… así que esto era una batalla Danmaku. Atacar y defender al mismo tiempo, crear hermosos patrones de ataques que dejaran sin aliento al enemigo.
- Y pensar que Okuu dijo que un día incluso yo podría llegar a hacer esto… sin lugar a dudas está mal de la cabeza… - susurro mientras observo la escena, aun sin aliento debido a la majestuosidad y escala del combate. – Te lo encargo mucho Lyrica… - susurro una vez más mientras brinco del muro hacia abajo y comienzo a correr hacia la entrada principal de la mansión, teniendo especial cuidado en que nadie me vea. Conforme alcanzo la puerta principal me sorprende ver que no está cerrada con alguna clase de seguro o candado… supongo que tienen bastante fe en que la guardiana no dejara entrar a nadie como para no tener necesidad de cerrar la puerta. Sea como sea, esto es bueno para mí ya que me ahorra la necesidad de tratar de forzar la puerta. Lentamente la abro y me asomo para ver si hay moros en la costa. ¡Nadie!... esta es mi oportunidad. Sin pensarlo dos veces me arrastro por la pequeña abertura de la puerta y la cierra detrás de mí.

Ya me encontraba en la mansión del demonio escarlata…

Comienzo a vagar por la mansión, buscando sin rumbo fijo a Kanon. Al igual que en su fachada, en el interior de la mansión predomina ese color rojo escarlata que muy seguramente busca hacerle honor a su dueña. Frente a mi largos y anchos pasillos se extienden, todos cubiertos por una gran oscuridad, mas no absoluta. Mientras corría por entre los pasillos podía notar como la única fuente de luz que podía encontrar eran las cientos de velas, todas dispuestas de una manera muy elegante sobre los candelabros que yacían en el techo. De vez en cuando me topaba con una ventana solitaria, desde donde podía ver a Lyrica aun batiéndose en duelo con la guardiana. El danmaku volaba frenéticamente de un lado al otro y momentos podía ver como uno que otro de estos volaba en dirección a la mansión, muy probablemente golpeándola.

Sabía que no podía quedarme viendo el mortal espectáculo de luces por lo que de nueva cuenta reanude mi búsqueda. Después de unos momentos de correr por el lugar y de comenzar a sentir el cansancio, comencé a notar que algo estaba mal…

- E-Este lugar… - susurre jadeante para mí mismo – No era… tan grande cuando lo vi por fuera…

Me costaba creer que mis cálculos estuvieran erróneos. Desde fuera la mansión se veía grande eh imponente, pero no TAN grande como aparentaba estar por dentro. Al alzar mi vista hacia el pasillo que se encontraba frente a mí, podía ver que para llegar hasta la esquina de este aún tenía que avanzar una muy buena distancia. ¡Era ridículo!... Podía jurar que para rodear la mansión por fuera me tomaría unos 10 minutos caminando, pero por dentro, parecería que para hacer lo mismo tendría que tomarme hasta una hora. Parecería como si algo o alguien hubiera tomado la mansión y la hubiera estirado en todas direcciones, el solo pensarlo era ridículo.

De repente, detrás de mí oigo unas voces acercándose, cortándome los pensamientos de un tajo. ¡Alguien se acerca a mi dirección!, entro en pánico por un momento… si corro en la dirección opuesta nadie me asegura que no me topé con alguien más o que debido a lo largo del pasillo no me vallan a ver. Comienzo a voltear en todas direcciones, tratando de encontrar algo que me pueda servir… ¡algún mueble que pueda usar para ocultarme, alguna esquina que me brinde una ruta alternativa!... Al no ver nada a mí alrededor comienzo a desesperar y es entonces cuando veo una puerta a unos pocos de metros frente a mí. ¡Es eso o nada!

Rápidamente corro hacia la puerta y la tomo por la perilla. ¡Valla, está sumamente pesada! Con mucho esfuerzo logro abrirla y sin pensarlo más de una vez me meto, dejándola entre abierta para ver quien es quien se acerca. Segundos después de que me metiera pude ver por entre la muy fina abertura que deje que se trata de dos chicas. Ambas llevan trajes de sirvienta y largas halas detrás suyo. Parecen ser hadas, como aquellas que había en la mansión de Satori… ¿acaso será una moda también en Gensokyo el emplear hadas como servidumbre?

- Rápido, ¡hay que apurarnos! –exclamaba una de las hadas
- E-espera… un segundo… ah… - Decía la otra mientras jadeaba fuertemente debido al cansancio. Probablemente tenían ya un buen rato corriendo. No la culpo, este lugar es enorme…
- ¡Rápido!, la jefa nos ordenó detener a los tres intrusos que se metieron a la mansión – ¿tres intrusos? Un momento… aun con Lyrica habiéndose infiltrado, contándome somos simplemente dos.
- L-Lo se… pero yo no tengo tu condición física… ah…
- Por los dioses… apúrate entonces. La señorita Mei Ling sigue luchando en la entrada por lo que también tenemos que irla a apoyar. – Eso significa que Lyrica sigue luchando con Mei Ling… ¿Quién más puede estar infiltrándose en la mansión junto con nosotros? Y… ¿Sera coincidencia o no?
- ¿eeeh?... no puede ser. ¿Segura que no es simplemente la bruja ladrona que vino de nuevo a robarse cosas? – ¿bruja ladrona?...
- Sí. De ser ella ya estaría en la biblioteca. Ah, ay vienen las demás. – De la nada, un ejército de hadas apareció, todas vestidas de sirvientas. Eran tantas que llenaban el pasillo. Rápidamente cerré totalmente la puerta en temor de que alguna notara la ligera apertura y se acercara.

Con la puerta ya cerrada a mis espaldas, comienzo a indagar en mis pensamientos. ¿Quiénes se estarán infiltrando en la mansión aparte de mí?, ¿Estaré incluido entre esos tres que saben que se colaron dentro de la mansión o mi presencia aquí seguirá siendo ignorada por los habitantes del lugar? Sea como sea las cosas se están calentando mucho por aquí… simplemente tengo que apurarme en encontrar a Kanon y salir de aquí cuanto antes posible. De repente mis pensamientos se ven cortados por un extraño sonido. Parpadeo rápidamente mientras mis ya acostumbrados ojos se adaptan a la oscuridad que me envuelve. Volteo hacia el lugar donde se produjo el sonido y veo frente a mí una larga escalera la cual desciende hacia quien sabe dónde. Parece ser una clase de sótano… un momento… ¿sótano? Si fuera yo, pondría a mis prisioneros en el peor lugar que pudiera imaginar dentro de una mansión, el cual sería sin duda el sótano. Privado de la luz del sol, la interacción social alguna y bajo tierra… era el mejor lugar para contener a alguien, además, la puerta era extremadamente pesada, sin duda alguna en este lugar mantenían a alguien captivo y ese alguien debía ser mi hermana.

Comencé a bajar las escaleras lentamente. La oscuridad imperfecta que me rodeaba hacia cada uno de mis pasos titubeante, más mi firme deseo de rescatar a Kanon hacía que no me detuviera. Con cada paso que daba podía sentir que me acercaba más y más a… algo. No podía explicar que era este sentimiento. Era como si una gran soledad me invadiera. Por alguna razón, ya no sentía inseguridad… si no melancolía.

Después de bajar las escaleras me encontré a mí mismo en lo que parecía ser un amplio cuarto. A mi alrededor no había nada que pareciera una prisión. Había una cama, varios muebles y en el suelo incontable cantidad de lo que parecían ser juguetes… todos rotos. Entre los pedazos podía distinguir muñecas, osos, conejos y demás animales de peluche, pedazos de vidrio y muchas otras cosas. Todos estos estaban hechos añicos, como si los hubieran rellenado con mucha pólvora y explotado desde su interior. Algunos incluso estaban totalmente deformados y chamuscados. Junto con ese sentimiento tan pesado de melancolía que experimentaba desde que comencé a bajar, todo esto daba una impresión de soledad total. Por un segundo mi corazón se achico ante la combinación de tal escena y sentimiento.

No podía decir nada, no podía sentir nada. La imagen sola me devastaba. ¿Acaso aquí mantuvieron a alguien?... Si no fuese por las tenues velas que se encontraban dispuestas en pares sobre cada pared a mí alrededor, la oscuridad aquí seria total y la desolación seria simplemente insoportable. ¿Podría ser que Kanon estuviese atrapada en esta horrible habitación?, el solo imaginármelo me aterraba. Este demonio escarlata… Remila Scarlet… esta persona tenía que ser efectivamente el demonio en persona para poder mantener a alguien aquí. No era para nada una celda convencional pero por alguna razón… por alguna maldita razón que no podía comprender… este lugar se sentía peor que el mismísimo infierno.

- ¿Quién eres? – se escuchó una voz suave detrás mío. Todo ese sentimiento de melancolía instantáneamente fue transportado a ese suave hablar. Rápidamente me gire en sorpresa, pero no pude contestar inmediatamente. Mi corazón aun me pesaba. – ¿Quién eres? – pregunto de nuevo la misma voz. Esa voz tenía un tono de soledad en su sonar que me agarro extremadamente desprevenido. Estaba seguro que no era Kanon quien se me dirigía.
- Ah… s-soy… soy Makoto – conteste tratando de no proveer mucha información a quien fuera que estuviera hablándome. Entonces, frente a mí, parcialmente oculta detrás de un pilar y por la oscuridad apareció una joven. Parecía ser una niña. Llevaba una blusa rosada, sobre esta un pequeño saco color rojo, falda roja con encajes blancos y sobre su cabeza una cofia rosada con un largo listón rojo. Sus cabellos eran rubios y llevaba una coleta de lado. No podía ver bien más allá de donde ella se encontraba debido a la oscuridad que se cernía detrás de ella.
- Makoto… - repitió ella suavemente.
- ¿Qué haces aquí? – Le pregunte un poco más calmado.
- Aquí vivo – contesto ella mientras me observaba con una cara de confusión. Una vez más mi corazón se empequeñeció. Acaso este cuarto… no… esta prisión, ¿aquí era donde ella vivía?
- … - no le pude contestar o preguntar nada más. Al verla y escucharla pude entender un poco por qué ese sentimiento de soledad y melancolía que me invadía.
- Oye… Makoto-nii-san… - Sin darme tiempo de formular algún comentario o pregunta, la joven se me dirigió a mí nuevamente. Esta vez una leve sonrisa de dibujo en su rostro... por cierto, ¿porque todos me llamaban nii-san ahora?
- ¿Qué ocurre? – Pregunte algo titubeante.
- ¿No jugarías conmigo?... todos mis juguetes están rotos y casi nunca alguien viene a jugar aquí conmigo. – un escalofrió me recorrió el cuerpo cuando menciono juguetes rotos. No había duda ya de que todos esos juguetes que se encontraban rotos en el suelo eran de ella, mas sin embargo quedaba la duda, ¿Ella los rompió?, y si es así…. ¿Cómo pudo haberlos roto de tal manera? Lentamente mi corazón se comenzó a llenar de temor.
- Hehe… si jugaría contigo pero, veras… estoy buscando a alguien… - le conteste rápida, mas temerosamente. No sé porque ya no me sentía seguro del todo en este lugar. Había algo en esos juguetes y en ella que no me daba buena espina.
- ¿Qué te parece si jugamos al gato y al ratón? – Dijo ella con una sonrisa, claramente ignorando mi respuesta y apuro.
- ¿Porque será que todos los habitantes de esta tierra siempre hacen las conversaciones suyas sin impórtales las opiniones de los demás? – No tenía caso tratar de evadir el tema de forma convencional. Lo mejor sería o darle gusto o dejarla hablando sola. Aunque me pesaba dejarla sola en horrible lugar, de momento tenía una prioridad más inmediata… Kanon. – Muy bien, pero si yo gano te comportaras como una niña buena y me harás caso, ¿está bien? – Comente tratando de tomar un poco de control de la situación.
- Mmm, muy bien, pero si yo gano…
- ¿Si tu ganas?
- te mueres.

De nueva cuenta, ese horrible escalofrió me recorrió el cuerpo. Comencé a sudar en frio en cuanto vi a la joven muchacha salir de las sombras mientras caminaba hacia mí. Una vez de cerca y ya sin la protección del pilar ni la oscuridad pude ver con relativa claridad esas dos alas de aspecto metálico que colgaban de la espalda de la joven como si hubieran agarrado dos tramos de hierro y se los hubieran soldado a la espalda. Sobre estos se balanceaban varias gemas multicolores… era simplemente hermoso y horrible a la vez.

- la gran mayoría de mis juguetes se rompe en cuanto los comienzo a usar. El único que no se me ha roto es este… - La joven me comenta mientras saca una larga vara de metal. – Espero que Makoto-nii-san tampoco se rompa tan rápido… - La chica entonces levanto su mano hacia mí. Yo simplemente estaba paralizado, ya fuera de confusión, miedo o tristeza.

¡¡Muévete idiota!!


Parpadee una sola vez y mi mente se aclaró. La vi entonces allí parada frente a mí, con su brazo extendido y la palma de su mano abierta. Mi observaba fijamente y entonces comenzó a cerrar el puño.

- ¡Kyuu…!

Casi por instinto me agache y me quite de su rango de visión. En ese momento se escuchó una potente explosión y centenares de rocas me golpearon la espalda. Podía sentir como si cada pequeño golpecito a mi espalda fuera un tremendo golpe a mi consciencia, la cual gritaba “corre”, “huye”… “¡sal de ahí!”. No fue solamente la explosión lo que me hizo comprender lo grave del asunto, si no el ver aquellos ojos rojos. En ellos podía ver una soledad, una insanidad que trascendía todo aquello que hubiera visto en mi vida. Esto era un simple juego para ella, pero para mí claramente se había convertido en un juego de vida o muerte.
De un salto me levante y comencé a correr hacia las escaleras en un intento desesperado por salir de allí. Mis pies aunque un poco titubeantes no me fallaron en esta ocasión y me permitieron alcanzar mi máxima velocidad en unos segundos.

- ¡Oh!, no te has roto aun… ¡qué bien!, esto será divertido Makoto-nii-san. No había tenido nada de diversión desde que vinieron Marisa y Reimu. – Decía la joven detrás mío, mas yo no prestaba mucha atención a lo que decía. Mi única preocupación era salir, no como le hacía para divertirse o con quien lo hacía. – ¡Toma!

Rápidamente me voltee y muy apenas logre esquivar el mortal danmaku que era disparado hacia mí en forma de ráfaga. Claramente esta niña no tenía intenciones de dejarme escapar… muy probablemente para ella todo esto era un juego, un juego que no quería perder. Sin perder tiempo me escondo detrás de un mueble mientras veo los danmaku hacer trizas el suelo a mi derecha. Su poder destructivo es impresionante… me recuerda a Okuu.

- ¡Kyuu! – se escucha en dirección de la muchachita y acto seguido el buró que me protege estalla en miles de pedazos. Mis ojos se agrandan en sorpresa mientras que los de ella se estrechan en felicidad. – Hehe, Vamos Makoto-nii-san… no es TAN divertido si no te defiendes un poco, ¡hehe!, ¡toma!

- ¡Agh! – Todo lo que podía hacer en estos momentos era correr y esperar a que cometiera un error para poder escapar, sin embargo viendo como su total atención estaba fija en mí, dudo que algo así pueda ocurrir. Sus rápidos y mortales danmakus de color rojo pasaban muy cerca de mí ahora y la verdad se me hacía mucho más difícil esquivarlos. Era como si estuviera acostumbrándose a mi velocidad o subiendo la de ella. ¡En cualquiera de esos casos yo tenía mucho las de perder! Volteo a mis alrededores tratando de encontrar algo que me puedan servir en esta situación pero para mí mala suerte no encuentro nada… y la verdad, de encontrar algo, dudo que sea realmente útil contra esta pequeña.

- Hehe, ¡subamos el nivel un poco! - ¿Qué cosa?... ¿Acaso eso no era ya cruel de por sí? – ¡Aquí va! – Dice la joven apuntándome con su extraña vara metálica, de la cual instantáneamente brota un letal rayo rojo. No alcanzo a reaccionar totalmente y a pesar de que logró esquivar el rayo en el último segundo por haberme girado sobre mi eje, puedo sentir un terrible dolor en mi costado.

- Oh… ¿te di?, no creí que te fuera a dar. Vamos Makoto-nii-san… no te vayas a romper tan rápido por favor. – Dice la chica mientras camina hacia mí.

Viendo su reacción doy un paso hacia atrás pero en cuanto coloco mi pie sobre el suelo ciento un horrible dolor en mi costado, en el lugar donde el rayo me rozo. Mi rodilla derecha se dobla y caigo sobre esta. Volteo a ver mi costado y puedo ver que por donde paso el rayo quemo mi ropa y me hirió. Coloco mi mano sobre la herida y no puedo evitar apretar los dientes por el dolor. Ya incluso había sangre corriendo por mi herida. ¡Demonios!... esto no puede terminar aquí…

Alzo mi mirada y veo que la chica de pelos rubios ya está a solo unos metros de mí. Si fuera a dispararme algún danmaku simplemente no sería capaz de esquivarlos de tan cerca. Necesito hacer algo… ¡Necesito hacer algo!

- Hehe, veamos si tú no te rompes Makoto –nii-san… - la joven levanto su brazo frente a mí y me observaba con mucha concentración. Oh no… - ¡Aquí va! - ¡Maldición!...

Entonces, como si algo o alguien escuchara mi plegaria por un milagro, ocurre que las luces se apagan. Todas aquellas velas que iluminaban tenuemente el enorme sótano se apagaron al mismo tiempo. En eso yo simplemente me agacho y por detrás de mí puedo escuchar una explosión.

- ¿Eh? – Exclamo sorprendida la niña - ¿Quién apago las luces?

¡Corre!, ¡Muévanse!, ¡No me fallen ahora!... todo esto exclamo para mis adentros. Tenía que aprovechar esta milagrosa oportunidad para escapar de tan peligroso juego. Ah pesar de que no veía nada debido a la oscuridad, bien sabia donde se encontraban las escaleras para regresar, después de todo me les quede viendo todo esta rato mientras trataba de pensar en alguna forma de huir. Bajo mis pies puedo sentir todos los fragmentos de los juguetes que hacía unos momentos había contemplado extrañado y melancólico. De repente, después de haber comenzado a correr en la dirección que podía asegurar era donde se encontraban las escaleras, sentí bajo mis pies que el nivel del suelo cambiavía… se elevaba… ¡eran las escaleras!

Con paso firme y decisión total por sobrevivir comenzó a subirlas. A pesar de que no veía nada aun, era casi como si mi instinto supiera donde poner el pie exactamente para subir y no tropezar. Aun me costa creerlo… ¡Había escapado de tan desesperanzada situación! Era como si hubiera sido otorgado otra oportunidad para vivir. De ver la luz del sol… a Kanon… a los habitantes de la mansión de los espíritus terrenales… a los~

- ¿Makoto-nii-san? – escuche una vez más esa voz tan suave. Me llamaba como un perrito en las sombras. – ¿Ya te… fuiste?... – En su voz podía escuchar esa soledad. Tenía miedo de volver, además como tenía la misión de salvar a Kanon y entre más tiempo perdiera, más se desvanecían mis oportunidades de rescatarla, mas sin embargo… esa soledad tan absoluta… tan parecía a la mía, mas sin embargo tan diferente…

…Simplemente era horrible…

Al final volví a aquella puerta tan pesada que me separaba de entre la oscuridad y la soledad de la luz y la esperanza. Ah pesar de mi furor de salir de ahí, al dejar atrás el ultimo escalón no pude evitar detenerme y voltear por encima de mi hombro. Tenía miedo… pero tenía más tristeza… mi corazón latía a mil por hora y sentía que se rompía en mil pedazos… pero no porque latiera tan rápido, sino porque me dolía en lo más profundo el voltear hacia atrás.

- No te preocupes pequeña… Makoto-nii-san volverá. Solo tiene que ir a cumplir un par de mandados. – Susurre levemente. No sé si mis palabras la alcanzaron a pesar de la distancia y la oscuridad entre nosotros, pero por alguna razón pude sentir que, desde el fondo de ese pasillo se encontraba ella, sonriéndome suavemente. Solo el sonido pesado que hizo la puerta al cerrarse me trajo de nuevo a la realidad. Ya no había oscuridad a mí alrededor, mas sin embargo aún lo había alrededor de esa niña. Voltie a ver la puerta una vez más… el lugar ahora se encontraba solo, sin las hadas aquellas por las que me vi obligado a entrar en primer lugar. Era curioso como del temor uno puede pasar a la tristeza y viceversa. Supongo que el temor podría verse como una forma de tristeza después de todo… tener miedo a estar solo definitivamente llevaba a una tristeza tan absoluta como la oscuridad misma…

- ¡Vamos, vamos! Hay que encontrar a los intrusos – Una voz se escuchó al fondo de pasillo. Estaba seguro que ahí venían las hadas una vez más. No tenía tiempo que perder. Aunque aún me dolía el agudo dolor de la herida que tenía en mi costado, aun tenia las fuerzas y el coraje para seguir adelante.

Sigo corriendo por el lugar con renovadas fuerzas por salir adelante. El dolor de mi costado ya ha desaparecido casi en su totalidad (muy seguramente por la adrenalina que debo de tener en mi cuerpo) casi hasta el punto de que puedo correr sin colocar mi mano sobre la herida. Con cada esquina que me topo tengo que detenerme para observar si hay moros en la costa, pero por lo menos esto me da oportunidad de recuperar mi aliento cada momento que necesito. Para mi suerte las hadas del lugar parece que aún están muy ocupadas lidiando con Lyrica y con quien más sea que este rondando por la mansión, por lo que mi avanzar es rápido eh ininterrumpido. Con cada paso que doy siento que estoy más cerca de encontrar a Kanon y de salir de este lugar. Con cada puerta que me eh topado en el camino me eh visto en la necesidad de checar su contenido para estar seguro que Kanon no este hay. Hasta el momento no eh tenido nada de suerte, pero me siento optimista en que daré con ella antes de que cualquier cosa pase.

Después de vagar por el lugar un poco más sin éxito en mi cometido, doy con una gran puerta, la cual es casi tan grande como la puerta de entrada de la mansión. Normalmente hay cosas importantes detrás de esta clase de puertas, y para ser sinceros… ¿Qué tengo que perder? Rápidamente me acerco a la puerta y la tomo por la perilla. Sorprendentemente la puerta es muy ligera… mucho más que la puerta principal. Parecería como si la madera con la que esta echa la puerta estuviera hueca. Sin prestarle mucha atención a ese curioso detalle, doy un paso dentro y veo que frente a mí de nuevo hay escaleras, sin embargo estas no son angostas y no muy profundas tampoco. Camino los pocos escalones que se presentan ante mí y para mi asombro, ante mis ojos se revela una gigantesca librería. Estantes tan altos como casas llenan el lugar, y claro, todos llenos de libros. Asomo mi vista por un costado de una de las hileras de estantes y noto que la otra orilla de este lugar se encuentra a una gran distancia. Enserio… ¿Cómo es posible que este lugar sea tan enorme por dentro y tan pequeño por fuera?... no tiene sentido.

Casi como si estuviera hipnotizado, comienzo a caminar por entre los altos y numerosos estantes y con la vista perdida en los centenares de libros que estos contienen. Por un segundo pierdo vista de mi verdadero objetivo, casi dejándome llevar por lo enigmático y curioso de esta enorme biblioteca. Por más que me pese, simplemente tengo que seguir con mi misión. Doy media vuelta y descubro que sin darme cuenta avance por lo menos la mitad de la librería. Era sorprendente el poder que tenía este lugar para hacerme perder la noción del tiempo. Una vez resumo mi correr debido a que muy seguramente perdí bastantes valiosos minutos observando el lugar con baba escurriéndome por la boca. Tomo a la derecha en un estante, luego a la izquierda, sigo derecha, tomo una vez más a la derecha y…

*BAM*

Por no haber tenido el cuidado que había tenido antes al tomar una vuelta me estrello contra alguien. Una vez más mis niveles de adrenalina se disparan al saber que de nueva cuenta tendré que correr por mi vida o en el peor de los casos, luchar por ella. Debido al golpe caigo sobre mi trasero lo cual hace que el dolor en mi costado se vuelva a intensificar un poco más el golpe en si se sintió demasiado blando, esponjoso… por alguna razón se sintió bien. Ah pesar del dolor de mi costado, me reincorporo sin perder ni un segundo ya que sea quien sea que este frente a mi representa un peligro… ¿o no?
- Ouch… - escucho una voz extremadamente familiar quejarse frente a mí. No puede ser… ¿o sí?
- ¡Ah!, Orin-san, ¿te encuentras bien? – se oye otra voz extremadamente familiar por detrás de la esquina del librero. No necesito ver para saber quién es.
- No puede ser… - exclamo con la boca totalmente abierta. ¿Orin?, ¿Kotaro?... ¿enserio son ustedes? – Pregunto totalmente sorprendido. Ay se encuentran ellos dos, aquella Kasha a la que le debo las gracias de haber llegado al palacio de los espíritus terrenales y junto a ella, a ese Oni enfadoso y pervertido, Koro.
- ¿Maru?, ¡por los dioses, pero si eres tú! – Exclamo Orin con una gran sonrisa mientras se ponía de pie con dificultad debido a su excitación. Kotaro apareció de la esquina del librero y me cuando volteo hacia mi simplemente se sonrió.
- Hey, bueno verte con vida. Tengo que admitir que para ser un humano eres más difícil de matar que una mosca, hehe – Dijo con su típico tono burlón pero hasta yo sabía que sus intenciones eran buenas.
- Heh, ¿qué puedo decir?, soy como Bruce Willis de Duro de – Aun no terminaba mi comentario cuando de repente sentí algo muy suave apretujarse contra mi pecho. Era Orin que me abrazaba fuertemente. Cuando me di cuenta simplemente me sonroje. – ¿Orin?, ¿q-que ocurre?
- ¡Me preocupe mucho por ti!... cuando te vi volar por encima del rio cuando estábamos en el subterráneo el corazón se me detuvo. Temía que hubieras muerto… - Dijo ella restregándome su cara contra la mía como si fuera alguna clase de peluche que había extraviado y encontrado de nuevo, mas sin embargo sus sentimientos me llegaron en su totalidad.
- Orin… - dije suavemente, no muy seguro con que proseguir. Voltee a ver a Koro que se encontraba frente a mí y el solo me devolvió una sonrisa y giro su cabeza de un lado para el otro. – Siento haberte preocupado… prometo cuidarme – le conteste levantaba mis brazos para abrazarla.
- ¡Mas te vale! – Respondió súbitamente mientras me tomaba de los brazos y me ponía frente a ella con sus brazos extendidos – Tenía tanto miedo de que Satori-sama me regañara por haberte perdido…
- …
- ¡Hahahahahaahah! – rio Koro a carcajadas, lo cual lo único que logro fue hacerme botar una vena en la frente. – Que suerte, ¿no lo crees Makoto?, ¡hahahahaha!
- ¡Ya cállate maldito Oni pervertido! – Dios… aun no podía creerlo. En cierta forma me sentía ridículo… pero por otro lado, me encontraba muy feliz de haber encontrado una vez más a Orin y a Kotaro.
- Muy bien, es bueno estar reunidos de nuevo – Dijo Koro claramente ignorando mi comentario.
- Pero… ¿Cómo dieron conmigo? Un momento… ¿no me digan que ustedes son de quienes estaban hablando las hadas de este lugar, los otros dos infiltrados?
- Así es – me respondió Orin rápidamente – Nos enteramos hoy en la madrugada que habías venido en dirección a este lugar así que vinimos lo más rápido que pudimos.
- ¿Se enteraron?, ¿pero cómo?... no le dije a nadie que venía para acá.
- Los humanos de la aldea son unos boca flojas – contesto Koro
- Aunque tuvimos un poco de dificultad para obtener la información… en cuanto nos acercamos a la aldea y vieron a Koro, todos los habitantes se volvieron locos – La expresión de Kotaro cambio en ese momento. Se puso un poco más seria pero aún se podía ver indiferencia en sus ojos. Así que esa era la enemistad que había entre humanos y onis… - Sin embargo, fue fácil colarme a sus hogares en mi forma de gato. Mira, incluso te conseguimos esto por si te encontrábamos aquí.

Orin se voltio hacia donde Kotaro y le hizo una seña con la cabeza, indicándole que me diera algo. Kotaro solo giro sus ojos y se comenzó a acerca a mí. La verdad no sabía que me querían regalar estos dos youkais tan peculiares. Seguramente sería un dulce, o una botella de sake o incluso una bola de estambre… heh.

- Ten… ¿no puedes producir Danmaku, verdad?, con algo te tienes que defender a final de cuentas – Me dice Kotaro mientras de su espalda sacaba una espada de madera. No me había dado cuenta ahorita que lo vi que tenía una cuerda que le amarraba algo a la espalda. Mis ojos se abrieron grandes en sorpresa y no pude evitar abrir levemente la boca ante tal “regalo”. Era un Bokken (espada de madera), de más o menos 1 metro de largo. Tenía un bello color café oscuro y una exquisita forma. Me costaba creer que se tomaran la molestia de traerme tan excelente arma. Sin duda alguna, aunque no pudiera producir danmaku con esto en mis manos me siento más seguro y confidente en mis actos. Orin y Koro me observaban mientras yo simplemente tomaba la espada sin poder decir nada. Supongo que ellos entendía lo agradecido que estaba…

- Valla… que escena tan enternecedora. Me hace llorar… naaaah… - de la nada resonó una voz que aunque para Orin y Koro era desconocida, para mí era bastante familiar.
- ¿Lyrica? – No podía creerlo… todos estábamos reuniéndonos después de todas los problemas y desgracias por los que habíamos tenido que pasar. Efectivamente, detrás de Koro se encontraba aquella muchachita fantasmal, vestida de rojo con un teclado igual de fantasmagórico volando alrededor de ella. Sus ropas estaban hecha girones, muy probablemente por su pelea con la guardiana Mei Ling. – Wow, ¡si eres tú!, ¿te encuentras bien?
- ¿Eh?... ¿la conoces Maru? – Me pregunto Orin poniéndose un poco a la defensiva. Rápidamente se colocó junto a mí, desconfiando de Lyrica quien para ella era una total desconocida. Koro por su lado no se inmuto mucho, pero si se podía ver que también se encontraba a la defensiva.
- Calma chicos… ella es una amiga mía. Gracias a ella pude llegar a la aldea de los humanos y ultimadamente encontrarlos a ustedes aquí. – comente mientras me acercaba a Lyrica un tanto preocupado por su apariencia desaliñada. – Ella se llama Lyrica, es miembro del ensamble Prismriver, unos músicos muy famosos aquí en la superficie.
- ¿Porque les dices que de la superficie?
- Heh… porque ellos vienen del subterráneo Lyrica. En cuanto a Orin no sé si ya haya escuchado de ti, pero según cuanto se, esta es la primera vez que Koro sale a la superficie.
- ¡Kotaro, idiota!.. Si la gente me comienza a llamar Koro será tu culpa y te golpeare hasta que todos recuerdan que KOTARO fue quien golpeo hasta morir a MARU. ¡Además también es esta tu primera vez en la superficie!, no me hagas quedar mal… - exclamaba Koro sumamente enfadado. Hehe, era divertido molestarlo.
- Oh ya veo, ya veo. – Lyrica se acercó a los dos youkais subterráneos y con una reverencia se presentó. – En efecto, yo soy Lyrica Prismriver, la líder y más talentosa del ensamble Prismriver. Es un placer conocerlos. – Ante tal comentario arqueo mi ojo…
- ¡Que interesante!.. Mucho gusto. Yo soy Rin Kaenbyou, pero llámame Orin. – dijo Orin respondiendo a su introducción de una manera respetuosa también.
- Y yo soy Kotaro... un placer señorita Lyrica – comento Kotaro tomando un paso al frente así como la iniciativa. Definitivamente este sujeto era un pervertido… con todas las mujeres se mostraba muy respetuoso cuando en realidad solo es un Oni lujurioso…
- Valla, un Oni… creí que ya no había casi Onis por aquí. Claro, a excepción de Suika…
- ¿Ah?, ¿hay otros Onis viviendo en la superficie? – Pregunto Koro sumamente sorprendido. Vivió toda su vida pensando que todos los Onis habían sido exiliados al subterráneo y que aquellos que se aventuraban a la superficie terminaban siendo asesinados por humanos. Muy seguramente esta noticia le cayó como un relámpago.
- Con tu suerte Koro, la terminaras espantando
- ¡Cállate Makoto!, si estás buscando pelea yo te la daré y aquí mismo.
- Siento decirte que no puedo permitir que peleen en este recinto tan especial. –de la nada, una voz que ahora si yo no conocía resonó en la inmensa biblioteca. Comencé a sudar en frio ante la idea de que nuestra vivida conversación pudiera haber atraído problemas…
- ¿Quien esta allí? – Pregunto Kotaro con voz potente
- Oh, por los dioses… ¿que no ves que estas en una biblioteca?, guarda silencio… - volvió a escucharse aquella voz. Ahora después de un poco más de detenimiento pude notar que estaba hablando de una forma muy suave y quedita, como el tono de voz que la gente usa normalmente en una biblioteca.
- ¿Biblioteca?, ¿qué es eso? – Pregunto Kotaro mostrando su ignorancia cultural.
- Guardar silencio es lo único que una Prismriver no puede hacer, hehe – Lyrica comenzó a levitar en el aire junto a su instrumento y comenzó a tocarlo a todo volumen, claramente intentando en provocar a quien fuera que estuviera en las sombras.
- Es por esa falta de respeto hacia los libros que gente como ustedes no son permitidos en la mansión… mucho menos en mi biblioteca. Creo que tendré que mostrarles un poco más de respeto. – dijo la voz, ahora amenazantemente. Una vez más tenía un muy mal presentimiento de todo esto…

Orin, Kotaro y yo nos quedamos quietos mientras esperábamos a que algo pasara. Con mis manos comenzó a apretar fuertemente la espada que me habían obsequiado Orin y Koro mientras trataba de divisar de donde provenía esa voz. Por su lado Lyrica continuaba tocando su instrumento a todo volumen mientras seguía levitando por encima de los estantes. Miraba de un lado al otro tratando de ver algo que sobresaliera pero nada saltaba a la vista hasta que de repente, vi que en uno de los estantes frente a nosotros los libros se comenzaban a sacudir ferozmente. Entonces, como si disparados de una arma de fuego, varias decenas de libros se elevaron en el aire y se dispusieron alrededor de nosotros. Koro y yo observábamos estupefactos la escena, Lyrica continuaba su cantar incesante y Orin observaba con detenimiento todo lo que se moviera en el lugar. Sin dar chance a reaccionar, los libros se abrieron de par en par y un círculo mágico apareció frente a cada uno, acto seguido todos dispararon potentes láseres hacia nosotros, aunque la mayoría de estos apuntaban a Lyrica.
- ¡Wow! – Koro exclamo extremadamente sorprendido. Nunca pensó que libros pudieran llegar a hacer eso
- ¡Cuidado! – grite yo mientras tomaba a Koro y lo lanzaba hacia atrás, quitándolo de la trayectoria de uno de los láseres. Orin por su lado esquivo con extrema gracia los láseres que se habían dirigido hacia ella, mientras que Lyrica simplemente volaba por el lugar, esquivando con un poco de dificultad la increíble cantidad de danmaku que se le arrojaba simplemente a ella. Sin embargo era curioso… aunque le disparaban sin piedad y batallaba en esquivar, Lyrica simplemente no dejaba de tocar su instrumento, ya fuera con sus dedos o con su poder.
- Como verán, bien dice el dicho “El conocer es poder”… y no hay nada en este mundo que tenga más conocimientos que un libro, dígase más aun de una librería entera... – volvió a escucharse esa voz, mas ahora pude distinguir de dónde provenía. Rápidamente volteo a mi derecha y ay, a unos cuantos metros de nosotros la veo. Una muchacha de largos, largos cabellos morados y coletas atadas con moños de diferentes colores. Lleva puesto lo que parecería ser una cómoda pijama de un color morado mucho más claro y pantuflas. No le puedo quitar los ojos de encima hasta que me ve a mí de vuelta con esos ojos purpuras de ella, los cuales se encuentran debajo del sombrero igual purpura que lleva puesto. La luna creciente que llevaba puesta sobre este reflejo intensamente por una fracción de segundo la luz que había dentro de la mansión, llamando la atención de los demás. - … y yo les mostrare a tenerle respeto a ese poder.
- Lalalalalalalaaaaa – continuaba tarareando Lyrica, alegre de la vida.
- Lyrica… nomas la estás haciendo… enojar más… - murmure no muy esperanzado de que mis comentarios la alcanzaran, y de todas formas, de alcanzarla seguramente simplemente me ignoraría.
- Hehe, si te da coraje trata de callarme entonces. El silencio es aburrido y triste.
- ¡Lyrica!
- Sigan adelante chicos, yo me quedare aquí a mostrarle a ella que la música y el sonido es mejor que el silencio y la monotonía en todos los aspectos.
- Lamento decirles que no puedo permitir eso… - dijo la muchacha enpijamada y, al son de que levantaba su mano, otra buena cantidad de libros se alzó de los estantes y se pusieron entre nosotros y la salida. – Ustedes son intrusos y deben de tomar la responsabilidad de sus actos.
- Y yo lo siento por tus libros… - Orin dijo mientras brincaba por los aires con una gracia felina majestuosa y aterrizaba del otro lado de estos. De repente todos los libros que se habían puesto frente a nosotros se comenzaron a cortar en muchos pedazos. Koro y yo solamente nos quedamos observando impresionados.
- Wow… que chica… - murmuro Koro
- Ni que lo digas… - le respondí - …pervertido…
- ¿¡VAS A SEGUIR CON ESO!?
- Vamos muchachos, ¿vinimos aquí con un objetivo no es cierto? – Orin me observo y me guiño el ojo. Es cierto, Kanon. ¡Hay que hacer prisa! – ¡Te lo encargamos Lyrica-san!
- No hay de que Rin-chan, nada mas no se diviertan mucho mientras yo no estoy con ustedes, hehe
-Si serán obstinados… muy bien. No me dejan otra opción. To –
- ¡Spell Card: Dark Keys "Fazioli Dark Performance"!
Una serie de danmakus amarillos, azules y rojos comenzaron a atacar a la joven sin piedad alguna, mas sin embargo para cuando la mayoría de las balas habían alcanzado su aparente objetivo, este ya no se encontraba allí. Sobrevolando por los aires, casi a la altura de Lyrica se encontraba la joven de cabello morado. Su rostro no mostraba expresión alguna más que serenidad y aburrimiento… o quizá solamente aburrimiento…
- Muy impresionante que lo esquivaras sin ninguna dificultad, pero solo estamos comenzando. Me pregunto si cuerpo estará a la altura de Allegrissimo, hehe… la otra, la guardiana, hizo bien en seguirme el “ritmo” aunque a decir verdad nunca pasamos de un tempo moderadamente bajo.
- ¿Cuantas veces más te tendré que decir que esto es una biblioteca y hablar esta prohibido?
- Hehe, si quieres decirme algo, tendrás que hacerlo a través de música o Danmaku, si no, creo que no comprenderé, hehe – contesto sarcásticamente la fantasma de cabellos cafés.

Kotaro y yo nos habíamos quedado viendo la escena que tomaba lugar arriba de nuestros ojos cuando Orin nos tomos de los hombros y nos comenzó a jalar a ambos hacia la salida de la biblioteca.

- Vamos, aprovechemos que esta distraída…
- Muy bien Orin-san.
- …

La verdad, en cierta forma sentía que hasta el momento todo había sido muy sencillo o muy accesible. Normalmente cuando sabes que alguien indeseable vendrá para, digamos en este caso, poner en libertan a un rehén, por lo normal preparas tus defensas, escondes a tu rehén y demás, mas sin embargo… aquí bien sabían que vendría a recuperar a mi hermana, mas sin embargo la resistencia que eh encontrado es casi mínima. Con excepción de ese pequeño “detour” que yo mismo tome para ir al sótano, no ha ocurrido nada desde que comenzamos con la distracción de la guardiana. Lo que más me preocupa hasta este punto es que no me eh encontrado con aquella muchacha, la señorita Izayoi. Podía sentir como ella era mi amenaza más grande en esta mi misión de rescatar a Kanon. No solo eso… ella ya sabía quién era y a que venía… me cuesta creer que no tuviera idea de que vendría casi instantáneamente después de conocernos y de que descubriera su mentira. Parecía como si todo esto no fuera más que una trampa y cada paso que dábamos nos acercaba más a ella, más sin embargo la pregunta no era si había una trampa o no, si no cuál era y como se activaba…

- ¿Y ahora hacia dónde? – Pregunto Koro mientras salíamos de la biblioteca. La verdad no tenía mucho sentido hacer esa pregunta ya que yo no tenía ni la más mínima idea de hacia dónde ir y seguramente Orin tampoco.
- Mmm, vamos por este lado, de aquel lado huelo una cantidad increíble de hadas. Seguramente nos siguen buscando. – Orin dijo apuntando hacia nuestra Izquierda, donde se encontraban unas escaleras.
- ¿Al segundo piso?, muy bien – Comenzamos a seguir Koro y yo a la ágil felina. – ¿Segura que no hay nadie arriba?
- Segura. Casi no detecto aromas del segundo piso.
- Muy bien, ¡entonces vamos!
- En cierta forma esto es más fácil de lo que pensé que sería – Comento Koro siguiéndonos el paso muy de cerca.
- Lo se… - conteste un poco preocupado. Aun sentía que todo esto era una trampa esperando ser accionada. – Estense listos para cualquier cosa… en especial de una chica de cabellos plateados llamada Sakuya Iza~

Una vez más no había terminado mi oración cuando la vi ay parada, como si todo estuviera bajo control. Justo conforme alcanzábamos el último escalón, frente a nosotros apareció una figura que yo ya conocía y que en el fondo odiaba. Esa joven con traje de sirvienta que el día anterior simplemente jugo con mis sentimientos y conmigo. Ella sabía todo lo que yo quería saber más actuaba como si no pasara nada… como si no hubiera necesidad de decir nada a nadie.

- Nos volvemos a encontrar Makoto-san… justo como lo predije – Dijo Sakuya quien se encontraba frente a mí con los brazos cruzado y una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Qué demonios?, pero… estaba segura de que no había nadie en este camino… - murmuro Orin mientras se detuvo ante la nueva y misteriosa presencia.
- Déjate de juegos… ¿¡dónde está mi hermana!? – En cuanto la vi mis piernas se detuvieron. Sentía la necesidad de correr y agarrarla hasta que me dijera donde se encontraba pero yo bien sabía que no era sensato hacer eso. Ya había visto como todas las habitantes de esta tierra tenían algo fantástico que ofrecer… seguramente Sakuya también tenía un as bajo su manga y de actuar precipitadamente simplemente moriría.
- Makoto-san… ¿has venido hasta aquí y has causado todo este alboroto solo para preguntarme donde está tu hermana?
- Y sigues… ¡Te dije que te dejaras de juegos!, yo sé que tu ama tiene secuestrada a Kanon aquí, y no me iré hasta que la saque de este lugar sana y salva. ¡Bien sabias en aquella ocasión quien era y solo actuaste como si nada ocurriera!
- Makoto-san, por favor. Si de mí hubiera dependido yo con gusto te hubiera dicho en ese momento que nos conocimos el paradero de tu hermana, mas sin embargo no estaba bajo mi control.
- ¿Ah, no?... entonces supongo que la que tiene la culpa total es la vampira, ¿no es cierto?, Si te mueves en este momento te perdonare y simplemente iré a darle una lección a esa maldita, para que entienda que no debe de ju~. – Mientras decía esto yo caminaba lentamente hacia Sakuya, ya que no iba a dejar que ella me detuviera, pero en cuanto dije “maldita”, para mi sorpresa Sakuya desapareció frente a mis ojos y repentinamente pude sentir algo filoso apretándose contra mi yugular. Me detuve en seco al sentir el frio mortal en mi garganta.
- Makoto-san… vera… no debería dirigirse de esa manera a Ojou-sama. No es solo sino por su buena voluntad eh interés el que usted siga vivo en estos momentos.
- Agh… - Una vez me detengo, más sino esta vez porque mi vida pende de un hilo. ¿Cómo demonios hizo para colocarse frente a mí y colocar su cuchillo en mi garganta sin que Orin, Kotaro o yo nos diéramos cuenta?, en este momento definitivamente, de dar un paso en falso todo terminaría.
- ¡Maru, agáchate! – La voz de Orin resonó en todo el pasillo mientras ella con rapidez se había adelantado al suceso y ya se encontraba en el aire, lista para atacar a Sakuya. - ¡Malicious Spirit "Spleen Eater"! – De la nada varias esferas de luz aparecieron alrededor de Sakuya y de mí. Estas comenzaron a dar vueltas alrededor de nosotros mientras soltaban danmaku y para mi sorpresa esta se comenzó a acerca. – ¡Te tengo! – exclamo Orin detrás de mí. Al parecer había caído atrás de mí y tomándome de la camisa dio una marometa hacia atrás, alejándonos a ambos del ataque. Lentamente las esferas se comenzaron a acercar más y más hacia Sakuya mientras que el Danmaku se comenzaba a cerrar hacia ella.

- ¡O-Orin!, ¿qué demonios es eso? – Pregunte totalmente asombrado
- Es una de mis spell cards… - contesto ella algo seria.

Sakuya simplemente se paró y desde su lugar observaba como las esferas y el danmaku se acercaban más y más. Llego el punto en que las esferas estaban ya literalmente encima de ella y entonces explotaron violentamente, destruyendo todo lo que había dentro del área de la explosión.

- ¡Bien, le diste! –Dije apretando el puño en felicidad, sin embargo Orin no se veía feliz del todo. De repente una vez más me volvió a tomar de mis ropas y de nueva cuenta dio un gran brinco hacia atrás junto conmigo. Al principio no entendía que estaba ocurriendo y estaba a punto de quejarme cuando entonces me di cuenta de que de la nada aparecieron decenas de cuchillos en el aire y estos se clavaron a toda velocidad en el lugar donde estábamos parados hace unos momentos.
- Se los digo de una vez… Ojou-sama no desea ser molestada en estos momentos por lo que su “pequeña aventura” llega hasta aquí. Si deciden rendirse en este momento, yo misma los escoltare a la puerta de salida, les prometo llegar sanos y salvos eh incluso con uno que otro recuerdo de la mansión, pero solo si se rinden en este momento – Dijo Sakuya apareciendo de la nada a un lado del lugar en el que había estado hace unos momentos. ¿Qué estaba ocurriendo aquí?
- ¿Qué demonios?, ¿acaso puedes teletransportarte o qué? – Pregunte con voz potente, totalmente confundido. Simplemente no podía comprender qué clase de habilidad tenia esta joven sirvienta.
- Hehe… para nada joven Makoto. No soy Yukari-san como para poder hacer eso… - contesto Sakuya sacando de un ligero oculto bajo su falda 4 cuchillos. – Yo puedo controlar el tiempo… y en consecuencia, el espacio. Supongo que te habrás preguntado porque la mansión es mucho más grande por dentro que por fuera, ¿no es así?

Eso respondía todo… absolutamente todas mis dudas referente a esta endemoniada mansión habían sido respondidas en una sola oración. Al extender el tiempo alargas el espacio alrededor de este y al encogerlo, comprimes el espacio. Era ridículo pensar que alguien pudiese tener control del tiempo… ni siquiera los científicos más inteligentes ni la tecnología más avanzada tenia control alguno sobre este, más sin embargo…
- sin embargo esto es Gensokyo…
- ¿Que paso? – pregunto Sakuya al verme murmurar, pero muy probablemente no me alcanzo a escuchar bien.
-Nada… y sobre tu oferta… lamento que tendré que rechazarla. – Dije tomando mi espada entre mis manos y tomando una estancia de pelea. Kanon estaba cerca, lo podía presentir… algo me decía que ella era el último obstáculo antes de encontrarme con mi hermana. – Debo asumir que Kanon se encuentra con tu ama, ¿no es cierto?, el demonio escarlata… Remilia Scarlet. Primero te venceré a ti y seguiré con mi camino y de ser necesario luchare contra tu ama incluso, no me importa si es una vampira, youkai o humana. No puedo perdonarla por mantener a mi hermana captiva.
- Ya veo… conque así será esto entonces. Muy bien por mí. Aunque Ojou-sama te haya agarrado un poco de interés me ordeno no dejar pasar a nadie a su recinto. – Sakuya entonces extendió su brazo hacia el frente y lo movió de izquierda a derecha y luego de derecha a izquierda como si estuviera lanzando cuchillos desde donde se encontraba, sin embargo ninguno salió disparado hacia nosotros… todo lo contrario. Frente a ella aparecieron decenas de cuchillos, todos congelados en el aire, apuntando a Orin, Koro y yo. Por un par de segundos no pude evitar si no sudar en frio, pero mis manos no titubearon ni un solo momento y mi espada se mantuvo firme frente a mí. En ese momento sentí sobre mi hombro una cálida mano… era Orin. Voltee sobre este para ver qué pasaba y sobre su rostro había dibujada una sonrisa.
- Hey… Maru, Koro… tengo un plan. – La Kasha entonces dejo salir una sonrisa más grande.

- ¡Aquí vamos! – Grito Koro mientras él y yo nos posicionábamos frente a Orin.
- Por los dioses… ¿que no comprenden que es inútil? Un humano con una espada y un Oni que no puede producir danmaku jamás podrán siquiera tocarme.
- ¡Eso lo veremos! – Dijo Koro mientras comenzábamos a arremeter contra la sirvienta.
- Si tantos son sus deseos de ser derrotados, ¡adelante entonces! – Sakuya una vez más alzo su mano hacia nosotros y al cerrar el puño, los cuchillos que había mantenido levitando en el aire salieron disparados hacia nosotros.
- ¡Ahora Orin! – Gritamos Koro y yo al unísono. Detrás de nosotros se encontraba Orin aun con una gran sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Muy bien! ¡Spell Card: "Small Demon's Revival"!

Igual que hace unos momentos con su otra spell card, de la nada aparecieron decenas de hadas fantasmas, atrás de nosotros, a nuestros lados, frente a Sakuya eh incluso detrás de ella. Todos los cuchillos que había lanzado Sakuya entonces fueron a clavarse en las hadas que estaban dispuestas por todos lados y al entrar en contacto con estos, las hadas explotaban violentamente creando una lluvia de danmaku. Uno de esos cuchillos especialmente fue a clavarse a una de las hadas que Orin especialmente había planeado para nosotros…

- ¡Salta Makoto!
- ¡Tu échale ganas!

La hada que había sido puesta frente a nosotros exploto, pero para el momento de hacerlo nosotros ya no nos encontrábamos frente a ella, si no encima de ella.

- ¿Qué demonios?... esto no será suficiente para detenerme y lo saben. Es mi turno de contra… - Decía Sakuya cuando entonces nos vio volando por encima de ella. La fuerza con la que exploto la hada fue lo suficientemente grande como para lanzarnos catapultados hacia el otro lado del pasillo.
- ¿Cómo te quedo el ojo, eh? – Grito Kotaro mientras caíamos del otro lado, a una buena distancia de Sakuya. Yo simplemente sonreía maliciosamente.
- Tontos… no porque haya hecho eso piensen que me han vencido. ¡Les dije que no los dejaría cruzar!
- Lo siento, pero tu pelea es contra mi… - Dijo Orin apareciendo frente a Sakuya y atacándola con sus garras de gato youkai. Sakuya apenas tuvo chance de reaccionar y de evadir el ataque. La hadas fantasmas comenzaban a rodearla y la sirvienta se veía en la necesidad de destruirlos, pero entre mas destruía, mas danmaku se generaba y entre mas danmaku se generaba, más tiempo perdía con Orin. Sin embargo, a pesar de estar completamente rodeada por danmaku Sakuya se mostraba muy calmada y realizaba todos sus movimientos con una gracia que haría envidiar a muchas gimnastas. – Valla… hasta cuando estas en apuros mantienes esa elegancia. Tu ama debe ser muy estricta contigo.
- En absoluto… mi ama solo exige perfección y yo, siendo la jefa de las sirvientas, estoy dispuesta a hacer lo que sea por la Señorita Remilia. – respondió Sakuya sacando de su vestido otra tanda de cuchillos. – Primero te quitare de mi camino y luego los detendré a ellos.
- Me parece bien, aunque hay un problema con tu plan… quitarme de tu camino no será tan fácil como esperas… hehe.
- Ya lo veremos… después de todo, es la labor de la sirvienta el “sacar a los animales fuera de la casa”, ¿no es así?
- ¿Yo que se?, heh…
- ¡Spell card: Illusion Ghost "Jack the Ludo Bile"!
- ¡Spell card: Apology "The Needles of Yore and the Vengeful Spirits in Pain"!

- ¡Hey!, ¿Seguro que es por aquí? – Pregunto Kotaro mientras corriéramos en la única dirección que quedaba por tomar.
- ¡Tiene que serlo!, no hay otro lugar hacia donde ir y si Sakuya protegía este camino tan fervientemente, tiene que ser el camino correcto. – El pasillo nada más tenía una dirección hacia donde ir… muy seguramente al final de este encontraría lo que buscaba.

Kotaro y yo corrimos sin detenernos a través de largo pasillo por un buen rato hasta que por fin apareció lo que con tantas ansias buscábamos. Al final de este largo y tedioso pasillo privado de ventanas más lleno de velas y candelabros se encontraba una puerta grande y exquisitamente ornamentada. Frente a la puerta apareció una silueta que muy probablemente nos esperaba. Sin pensarlo dos veces tome mi espada una vez más y la puse frente a mí, listo para abatir a mi oponente. Ya estaba tan cerca… nada ni nadie me detendría.

Conforme nos acercábamos más, me preparaba para atacar a quien fuera que estuviera tratando de obstruir mi camino. Koro, quien se encontraba corriendo junto a mí se preparaba de igual manera.

- Ya estamos cerca… ¿estás listo?
- Heh… ¿Quién crees que soy? – simplemente me respondió. Yo nomas sonreí.

Conforme alcanzábamos la puerta me preparaba para abalanzarme contra quien estuviera frente a esta, mas sin embargo, al estar a un par de metros mis pies simplemente se detuvieron en seco, con Koro seguido de mi unos pasos más adelante. El simplemente me observaba confundido.

- K-k-k… ¿Kanon?
- ¿Hermano?... ¿eres tú el…?
No podía creerlo. Frente a mí se encontraba mi hermana. Sus ojos color café me observaban estupefactos mientras su cabellos color café se meneaban suavemente. Simplemente no podía creerlo… sin duda alguna era ella… su voz la delato instantáneamente. Sin pensarlo dos veces corrí hacia ella y la abrase con fuerza, como si nunca más la fuera a soltar de nuevo
- Oh por dios… ¡Kanon!... qué bueno es verte de nuevo y a salvo… ¡estaba tan preocupado!
- ¡Ah!... Makoto-nii-chan, por favor… me avergüenzas…
- Hehe… ¿pero de que hablas?, es normal que un hermano mayor te avergüence cuando muestra su cariño, ¿qué no?, hehe. – Dije burlescamente, pero lleno de felicidad.
- Hermano… ¿estas herido? – Pregunto Kanon cuando se dio cuenta de la herida que tenía en mi costado. La verdad ya me había olvidado totalmente de ella debido a que ya no sentía el dolor. Muy probablemente era debido a toda sea adrenalina que tenía en mi cuerpo. Nunca antes me había sentido tan agitado en mi vida como lo eh estado el día de hoy.
- Ah… no te preocupes por eso. Es una herida superficial nomas…
- P-pero… estas sangrando… - dijo ella preocupada
- Vamos, vamos, es lo de menos, enserio. Es más importante sacarte de aquí mientras no hay nadie alrededor. ¿No es así Koro? – Koro nomas asintió con la cabeza. Parecía un poco sorprendido desde que se vio a Kanon. Supongo que el como yo no esperaba encontrársela en este lugar, así frente a la puerta del “”jefe final”.
- ¿Koro? – pregunto Kanon observando por encima de mi hombro al Oni.
- Ah… no los eh presentado… perdón. Él es~
- M-Mucho gusto, mi nombre es Kotaro. Yo fui quien ayudo a tu hermano a encontrarte – dijo dándose aires de grandeza. Maldito, de seguro quiere impresionar a Kanon…
- Aléjate de ella, ¡Oni pervertido!
- ¿Pervertido?, ¿quieres que te golpee hasta hacerte una pulpa frente a tu hermana?
- Como si pudieras, Oni pervertido…
- ¡No me provoques!
- Hehe… se ve que se llevan muy bien – dijo Kanon dejando escapar una leve sonrisa. Ah… tenía mucho, mucho tiempo sin ver esa sonrisa. Me brindaba tranquilidad.
- Kanon… heh… ¡muy bien!, ¿qué les parece si nos vamos aquí mientras aún podemos hacerlo sin problemas?
- Ah… yo… no puedo ir con~
- ¿Qué?, ¿Por qué no?... ya lo sé… debe ser culpa de esa tal Remilia, ¿no es cierto? Seguro puso alguna clase de hechizo o maldición para que no pudieras salir de la mansión – le interrumpí rápidamente, molestándome casi instantáneamente de que esa maldita vampira incluso fuera a tales extremos para evitar que Kanon escapara de sus garras.
- No, eso no es lo que~
- Ella se encuentra allí adentro, ¿verdad? Muy bien. Le iré a enseñar porque no se debe meter con mi familia a esta mujer – Le interrumpí una vez más, solo que ahora comencé a caminar decididamente hacia la puerta que se encontraba frente a mí. No importaba quien estuviera adentro… incluso si fuera el mismísimo diablo quien fuera el que estuviera adentro no dudaría para brincar a las llamas por ella.

De repente, frente a mí un cuchillo aterriza a mis pies, deteniéndome en seco. Una gota de sudor frio recorre mi frente mientras lo observo. ¿Acaso Sakuya ya nos dio alcance?, no puede ser… ¿Habrá perdido Orin? Demonios, ¡tan cerca que estábamos de irnos sin tener que preocuparnos más por ella! Sin embargo, no importa. Ya sea el diablo o sus lacayos, estaba dispuesto a luchar contra todos y cada uno de ellos. Lentamente me volteo esperando ver hay parada a aquella sirvienta manipuladora del tiempo y del espacio, mas sin embargo conforme me termino de dar vuelta, no puedo evitar expresar tremenda sorpresa en mi rostro. La verdad… esperaba todo… absolutamente todo… menos esto…


----

Lo siento mucho... este es el capitulo mas largo que eh hecho hasta el momento y aparentemente no cupo en este post el ultimo segmento. Con la pena del mundo lo tendre que postear en otro post por su propio lado -w-

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Sáb Sep 24, 2011 05:24
Continuacion Capitulo 10
Spoiler:
- ¡Hermano…! Lo siento, pero no puedo ir contigo… y mucho menos te puedo permitir que le hagas daño a la Señorita Remilia.

Frente a Koro y a mí se encontraba una Kanon decidida. Su rostro mostraba resolución y absolutismo. En sus manos tenía 5 cuchillos muy parecidos a aquellos que usaba Sakuya, mas sin embargo ella parecía usarlos más crudamente. En cierta forma era como ver a Sakuya frente a mí, pero la imagen de mi hermana siendo la que empuñaba los cuchillos me destrozaba. Más aun, que su objetivo fuera yo…

-K-Kanon… ¿p-pero que estás diciendo, eh? Ya déjate de bromas, ¿s-si?
- Hermano… me alegra mucho verte… enserio. Mas sin embargo… tu eres un intruso en la mansión y yo, como sirvienta de la señorita Remilia hare todo lo que este en mi poder para protegerla y defender este lugar, ¡incluso si mi enemigo es mi hermano!, ¡ponte en guardia hermano! – Y acto seguido, veía como una lluvia de navajas se dirigía hacia mí a toda velocidad… todos lanzados por mi propia hermana…


see, era una cochinadita lo que faltaba pero pues... es parte del capitulo y no podia dejarlo fuera.

Pues ahy lo tienen mis amigos, el ultimo capitulo que llevo hasta el momento. Quiero darles las gracias por haberme awuantado los horrores ortograficos hasta este y espero que hasta el momento la historia sea, sigua y continue siendo de su agrado. Espero tener el capitulo 11 listo este mes.

nahu89
MCElite

Sexo: Masculino
Registrado: 30 jul 2006

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por nahu89 el Vie Sep 30, 2011 12:11
Gracia spor poner tus ffic aqui. Trata de editar el rpimer post y ponerlos todos ahi de ese modo se pueden encontrar mas facil y leeer uno tras de otro y tambien se evitan los post multiples.

Mizuka
MCLeecher

Edad: 25
Registrado: 01 may 2011

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Mizuka el Vie Sep 30, 2011 02:43
No termine aun de leerle, pero me encanta, es interesante. Tienes buena inventiva. *-* ! espero tengas final pensado y todo x3
Image

Sahuaro


Sexo: Masculino
Edad: 23
Registrado: 29 jun 2010

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por Sahuaro el Vie Sep 30, 2011 02:18
nahu89 escribió:
Gracia spor poner tus ffic aqui. Trata de editar el rpimer post y ponerlos todos ahi de ese modo se pueden encontrar mas facil y leeer uno tras de otro y tambien se evitan los post multiples.


No, gracias a ustedes por tomarse su tiempo tanto para leer esto como para comentar XD. Ya lo intente... muchisimas veces de hecho. Eh tratado de poner todo en el mismo post... cuando lo previsualizo se ve bien, pero en cuanto lo subo aparece todo cortado, como si no alcanzara a caber todo en un solo post. MCanime tiene limite de caracteres por post?

Mizuka escribió:
No termine aun de leerle, pero me encanta, es interesante. Tienes buena inventiva. *-* ! espero tengas final pensado y todo x3


Me alegra mucho que les guste <3. Sep, el final ya lo tiengo bien clavado en la cabeza eh incluso tengo muchisimas otras ideas ya listas para ser plasmadas en la historia. Nada mas necesito llegar a ellas, lol.

nahu89
MCElite

Sexo: Masculino
Registrado: 30 jul 2006

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por nahu89 el Sáb Oct 01, 2011 04:10
Sahuaro. Si si tiene pero es bastante grande aun asi puede ser q la suma de todos ellos no quepa.

benjiro-san
JustMC

Sexo: Masculino
Edad: 22
Registrado: 31 ene 2011
Ubicación: Si quieres saberlo tendras que encontrarme

Re: [Mi fic de touhou] The spiriting away of Gensokyo

Mensaje por benjiro-san el Mié Oct 05, 2011 12:38
Ufff por fin me di el tiempo (y el lujo) de volver a leer tu historia, para recordar momentos y tratar de percatarme de algún detalle que deje escapar (aunque sin mucho exito XD), prefiero para evitar problemas poner mis comentarios del fic en spoiler

Spoiler:
- El oscuro pasado de Makoto es sin duda alguna lo más intrigante de esta historia, poco a poco se ha revelado pero algo me dice que quedan cosas por aclarar, además quien será exactamente esa "voz interna" que le habla? su subconciente, un personaje totalmente nuevo o simplemente su lado oscuro?
- Lo mas gracioso: Los "monumentos al queso gruyere", la escenita de Satori y Makoto en su partida de ajedrez, por alguna razón me la imagino totalmente y es digna de un anime de comedia y/o ecchi XDDDDDD, "Tenía que ser el Koro del ocho" eso fue totalmente inesperado y me mató de risa y también fue muy inesperado lo del PC-9801 y el dikette de Touhou :mc-x3:
-Sobre los personajes me encantaron las personalidades que le diste a Orin y Satori(especialmente), pienso que diste en el clavo con ellas y les diste mas profundidad. La inclusión de Kotaro le dio mucho dinamismo y sobre todo frescura a la historia, siempre es bienvenido incluir algún personaje nunca visto para estas hitorias, y además me cae muy bien, me gustaría saber cual es el juicio que hará del mundo superficial una vez que lo ha visto


Lo que si me molesta (medio en broma, medio en serio) son tus HORRORES Y ATROCIDADES ortograficas (aqui vale la redundancia), a veces me desespera ver tanto error gramatical (lo siento pero de verdad me molesta XD), pero lo compensas con tu buena redacción y como dije antes con una historia muy entretenida e intrigante.
No es por molestarte pero personalmente quiero el siguiente capítulo...el final de ese último capitulo es demasiado dramatico y necesita imperiosamente una continuacion :mc-eager:
Saludos
[size=20]-NO A LA CENSURA DE INTERNET

-NO A LA OPRESIÓN DE NUESTRA LIBERTAD DE EXPRESIÓN[/size]
Página 1 de 2 Páginas: 12 Ir a página
Ir a página...