La primera trompeta (one-shot)
Sin más preámbulos aquí dejo la historia, espero que les guste y que me dejen comentarios.
Spoiler:
La primera trompeta.
Todo comenzó aquel lluvioso noviembre, las oscuras nubes se habían adueñado del cielo hace ya siete días y no daban señal de querer abandonar el puesto que le habían ganado al sol. Los estragos por el prolongado tiempo de la precipitación no les daban tregua a las personas y a cada instante nuevos damnificados eran reportados por doquier.
La prensa y la comunidad científica atribuían el fenómeno natural al culpable de todo en los últimos años “El calentamiento global”, la iglesia y los creyentes ya comenzaban a mencionar un posible castigo divino por tantos pecados cometidos.
Yo no soy la persona más creyente, aunque no puedo negar que pienso que si existe una fuerza superior vigilando cada una de nuestras acciones; pero realmente conocía en carne propia la crueldad y el desprecio de muchas personas, y eso sumado a los decadentes modelos de comportamiento que reinaban en la sociedad, me estaba inclinando a aceptar el planteamiento de la iglesia.
En mis veinticinco años de vida, puedo dar fe de cómo el género humano puede comportarse de manera egoísta, déspota y maliciosa con aquello que no comprende o no desea entender; toda mi infancia y parte de mi juventud son los testigos de dicha afirmación.
Ya que siendo muy pequeño fui maltratado y abandonado por mis propios padres, los cuales al dejarme tirado permitieron que de niño estuviera expuesto por algún tiempo a la crueldad de las demás personas, gracias a Dios fui encontrado y rescatado de las calles por una alma caritativa, quien me brindo el amor el cual se me había negado durante un largo periodo. A estas alturas de la vida no les guardo ningún rencor a mis desaparecidos progenitores.
Al pasar el tiempo decidí que quería dedicar mi vida a ayudar a los desvalidos, en un intento de hacer extensiva la buena voluntad de mi salvador; por lo que me dedique a la medicina, ganándome el respeto y el cariño de mis pacientes rápidamente gracias a mi voluntad de servir y socorrer a quien más lo necesitaba.
Dicho lo anterior se podrán imaginar la cantidad de trabajo que empezó a llegar al hospital donde laboro a partir del tercer día de lluvias, haciendo que los médicos residentes del lugar trabajáramos sin descanso atendiendo a la multitud de heridos que ingresaban a la sala de urgencias. Aunque pasado el tiempo tuve que ser relevado ya que había prestado mis servicios durante dos días y medio, y mi cuerpo solicitaba a gritos un descanso.
Cuando me disponía a abandonar mi sitio de trabajo, capte desde una ventana un resplandor proveniente del cielo, el cual indicaba la caída de algún objeto a la terraza del edificio ubicado al frente del hospital, así que me dispuse a averiguar que era el causante de tal luminiscencia y me dirigí al lugar del aterrizaje.
Llegando al edificio pude percatarme de que solo yo había sido capaz de presenciar la caída de la extraña luz, por lo que de inmediato comprendí que me enfrentaba a un fenómeno fuera de lo común, así que decidí entrar y averiguar si aquella manifestación era benigna o maligna.
En el mismo momento que di mi primer paso al interior del lugar, un gran resplandor blanco me envolvió haciéndome perder el sentido.
Pasado un tiempo recobre la conciencia, pero me sobresalte al encontrarme en un lugar totalmente blanco, era como si estuviera dentro del resplandor que me había envuelto, y lo más curioso era que mientras intentaba percibir mi cuerpo descubrí que no podía verme, pero tenía la certeza de que estaba despierto y el sitio no era producto de mi imaginación.
Justo cuando comenzaba a aparecer un atisbo de angustia en mi ser, una potente voz resonó, aunque no puedo asegurar si escuchaba el sonido dentro del lugar o si por el contrario solo lo percibía en mi interior, al recobrarme de la sorpresa la voz retomo la palabra diciendo.
-Hijo mío por fin te presentas-
-¿Quién eres?- la cuestioné alarmado.
-No temas, te encuentras junto a tu padre- me contestó.
-¡Con mi padre!, creo que estas equivocado, desde hace mucho no tengo padres- le corregí.
-Solo debes recordar, tanto tiempo lejos de casa te ha hecho olvidar, rememora la alegría infinita en la que vivías junto a tus hermanos cuando te hallabas en tu hogar- me apremió.
-Revive esos instantes, regresa al principio, no permitas más que tu falsa vida mundana te aleje de la gloria de tu verdadera esencia. Sal de tu coraza humana y procede a cumplir con tu misión- agregó, a la vez que una extraña sensación me invadía.
Despiertos por la voz, una serie de recuerdos comenzaron a pasar rápidamente por mi mente, veía un grupo de seres de gran hermosura volar haciendo uso de un par de alas de un blanco inmaculado en la espalda, mientras cantaban versos que adoraban a Dios, también veía varios de estos entes viajar hacia la tierra llevando con ellos los mensajes del creador con los cuales obsequiaban dicha y salvación a los hombres. Estas hermosas imágenes fueron rápidamente reemplazadas por otras en donde veía a estas criaturas llorando y lamentándose por las acciones de los humanos, intermediando ante el creador por el perdón y la salvación de aquellos que protegían.
Seguido a ese último recuerdo una gran nostalgia se apodero de mi, y llorando recordé que había nacido siendo un ángel y que en un esfuerzo por salvar a la humanidad un grupo reducido de nuestra especie había descendido a la tierra transformándose en mortales, con el fin de evitar que la tierra fuera purgada de la presencia humana, ya que considerábamos que todavía existían hombre y mujeres virtuosos, los cuales valía la pana salvar.
Con los ojos arrasados en lágrimas pude percibir de nuevo mi cuerpo, aunque este ya se había transformado y ahora brillaba debido a una cálida luz dorada que lo recubría.
La voz volvió de nuevo a tomar la palabra.
-Hijo mío veo que de nuevo sabes quién eres, es una lástima que nuestro reencuentro se deba hacer de manera tan repentina, pero es necesaria tu presencia en el cielo- me ordenó, aunque sin dejar de tener ese tono paternal y cariñoso.
-Como ya sabes, su intento por proteger a la humanidad fue en vano, la maldad ha logrado extenderse y es necesario que detengamos su avance.- explicó brevemente.
-Ya lo sé padre, no existe la forma de disculparme, mis hermanos y yo fuimos obstinados, aunque esta experiencia me permitió conocer que todavía existen humanos con corazones nobles, que viven su vida de acuerdo a tus enseñanzas; solamente te pido que te apiades de ellos y les garantices las salvación- respondí mientras me inclinaba ante mi creador.
-Ten por seguro eso- me garantizó.
-Ahora es tiempo que regreses a tu hogar, y lleves a cabo la misión que originalmente se te asigno, el instrumento que dará paso a la renovación de la raza humana te espera en su morada divina, emprende vuelo y alcánzalo, porque es tiempo de que tu Nitael mi querido ángel, toques la primera trompeta- concluyó.
Todo comenzó aquel lluvioso noviembre, las oscuras nubes se habían adueñado del cielo hace ya siete días y no daban señal de querer abandonar el puesto que le habían ganado al sol. Los estragos por el prolongado tiempo de la precipitación no les daban tregua a las personas y a cada instante nuevos damnificados eran reportados por doquier.
La prensa y la comunidad científica atribuían el fenómeno natural al culpable de todo en los últimos años “El calentamiento global”, la iglesia y los creyentes ya comenzaban a mencionar un posible castigo divino por tantos pecados cometidos.
Yo no soy la persona más creyente, aunque no puedo negar que pienso que si existe una fuerza superior vigilando cada una de nuestras acciones; pero realmente conocía en carne propia la crueldad y el desprecio de muchas personas, y eso sumado a los decadentes modelos de comportamiento que reinaban en la sociedad, me estaba inclinando a aceptar el planteamiento de la iglesia.
En mis veinticinco años de vida, puedo dar fe de cómo el género humano puede comportarse de manera egoísta, déspota y maliciosa con aquello que no comprende o no desea entender; toda mi infancia y parte de mi juventud son los testigos de dicha afirmación.
Ya que siendo muy pequeño fui maltratado y abandonado por mis propios padres, los cuales al dejarme tirado permitieron que de niño estuviera expuesto por algún tiempo a la crueldad de las demás personas, gracias a Dios fui encontrado y rescatado de las calles por una alma caritativa, quien me brindo el amor el cual se me había negado durante un largo periodo. A estas alturas de la vida no les guardo ningún rencor a mis desaparecidos progenitores.
Al pasar el tiempo decidí que quería dedicar mi vida a ayudar a los desvalidos, en un intento de hacer extensiva la buena voluntad de mi salvador; por lo que me dedique a la medicina, ganándome el respeto y el cariño de mis pacientes rápidamente gracias a mi voluntad de servir y socorrer a quien más lo necesitaba.
Dicho lo anterior se podrán imaginar la cantidad de trabajo que empezó a llegar al hospital donde laboro a partir del tercer día de lluvias, haciendo que los médicos residentes del lugar trabajáramos sin descanso atendiendo a la multitud de heridos que ingresaban a la sala de urgencias. Aunque pasado el tiempo tuve que ser relevado ya que había prestado mis servicios durante dos días y medio, y mi cuerpo solicitaba a gritos un descanso.
Cuando me disponía a abandonar mi sitio de trabajo, capte desde una ventana un resplandor proveniente del cielo, el cual indicaba la caída de algún objeto a la terraza del edificio ubicado al frente del hospital, así que me dispuse a averiguar que era el causante de tal luminiscencia y me dirigí al lugar del aterrizaje.
Llegando al edificio pude percatarme de que solo yo había sido capaz de presenciar la caída de la extraña luz, por lo que de inmediato comprendí que me enfrentaba a un fenómeno fuera de lo común, así que decidí entrar y averiguar si aquella manifestación era benigna o maligna.
En el mismo momento que di mi primer paso al interior del lugar, un gran resplandor blanco me envolvió haciéndome perder el sentido.
Pasado un tiempo recobre la conciencia, pero me sobresalte al encontrarme en un lugar totalmente blanco, era como si estuviera dentro del resplandor que me había envuelto, y lo más curioso era que mientras intentaba percibir mi cuerpo descubrí que no podía verme, pero tenía la certeza de que estaba despierto y el sitio no era producto de mi imaginación.
Justo cuando comenzaba a aparecer un atisbo de angustia en mi ser, una potente voz resonó, aunque no puedo asegurar si escuchaba el sonido dentro del lugar o si por el contrario solo lo percibía en mi interior, al recobrarme de la sorpresa la voz retomo la palabra diciendo.
-Hijo mío por fin te presentas-
-¿Quién eres?- la cuestioné alarmado.
-No temas, te encuentras junto a tu padre- me contestó.
-¡Con mi padre!, creo que estas equivocado, desde hace mucho no tengo padres- le corregí.
-Solo debes recordar, tanto tiempo lejos de casa te ha hecho olvidar, rememora la alegría infinita en la que vivías junto a tus hermanos cuando te hallabas en tu hogar- me apremió.
-Revive esos instantes, regresa al principio, no permitas más que tu falsa vida mundana te aleje de la gloria de tu verdadera esencia. Sal de tu coraza humana y procede a cumplir con tu misión- agregó, a la vez que una extraña sensación me invadía.
Despiertos por la voz, una serie de recuerdos comenzaron a pasar rápidamente por mi mente, veía un grupo de seres de gran hermosura volar haciendo uso de un par de alas de un blanco inmaculado en la espalda, mientras cantaban versos que adoraban a Dios, también veía varios de estos entes viajar hacia la tierra llevando con ellos los mensajes del creador con los cuales obsequiaban dicha y salvación a los hombres. Estas hermosas imágenes fueron rápidamente reemplazadas por otras en donde veía a estas criaturas llorando y lamentándose por las acciones de los humanos, intermediando ante el creador por el perdón y la salvación de aquellos que protegían.
Seguido a ese último recuerdo una gran nostalgia se apodero de mi, y llorando recordé que había nacido siendo un ángel y que en un esfuerzo por salvar a la humanidad un grupo reducido de nuestra especie había descendido a la tierra transformándose en mortales, con el fin de evitar que la tierra fuera purgada de la presencia humana, ya que considerábamos que todavía existían hombre y mujeres virtuosos, los cuales valía la pana salvar.
Con los ojos arrasados en lágrimas pude percibir de nuevo mi cuerpo, aunque este ya se había transformado y ahora brillaba debido a una cálida luz dorada que lo recubría.
La voz volvió de nuevo a tomar la palabra.
-Hijo mío veo que de nuevo sabes quién eres, es una lástima que nuestro reencuentro se deba hacer de manera tan repentina, pero es necesaria tu presencia en el cielo- me ordenó, aunque sin dejar de tener ese tono paternal y cariñoso.
-Como ya sabes, su intento por proteger a la humanidad fue en vano, la maldad ha logrado extenderse y es necesario que detengamos su avance.- explicó brevemente.
-Ya lo sé padre, no existe la forma de disculparme, mis hermanos y yo fuimos obstinados, aunque esta experiencia me permitió conocer que todavía existen humanos con corazones nobles, que viven su vida de acuerdo a tus enseñanzas; solamente te pido que te apiades de ellos y les garantices las salvación- respondí mientras me inclinaba ante mi creador.
-Ten por seguro eso- me garantizó.
-Ahora es tiempo que regreses a tu hogar, y lleves a cabo la misión que originalmente se te asigno, el instrumento que dará paso a la renovación de la raza humana te espera en su morada divina, emprende vuelo y alcánzalo, porque es tiempo de que tu Nitael mi querido ángel, toques la primera trompeta- concluyó.
Ultima edición por juankure el Mar Dic 28, 2010 6:41 pm, editado 1 vez






