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Foro : MC Misceláneos :  FanFics : El Esclavo [NaruHina] Capitulo VI Act 21/5 Lemon

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ArwenUndomiel1
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Act 11/3 Lemon

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Lun Mar 19, 2012 8:23 pm


Gracias a todos por comentar el ultimo episodio espero les guste el siguiente y por favor ¡NO ME TIREN TOMATES! En este jajajajaj


Capitulo IV Parte I "El pintor y la florista"


Spoiler:

Alzó la mirada para encontrarse con aquel reflejo azulino con el que soñaba desde niña.

-Naruto… -mirándolo con tristeza. Era la primera vez que el chico le tendía un gesto amable.

-¿Quieres que veamos a un médico? –inquirió él al verla en aquel estado tan lamentable.

-No… ya… -respirando agitadamente entre sollozos –ya… estaré… bien…

-¡Papito! –Grito Takeshi tras correr junto a su padre.

-Ven Takeshi… -Tendiéndole la mano.

-Lo siento Hinata-sama… -dijo el pequeño apenado secándose sus propias lagrimas.

-Des…cui…da… -intentando tomar aire.

-Si me das la mano… estaremos juntos por siempre no importa la distancia. –Río Takeshi Naruto lo miró perplejo de dónde sacaba tantas ideas este niño. –Como mi papá y yo… siempre estaremos juntos ¡Siempre!

-Será mejor que se la des… -acoto Naruto –Cuando algo se le mete en la cabeza no hay quien se lo quite.

Hinata los miro a ambos y con lentitud y algo de recelo le extendió la mano al pequeño hasta asirla entre las suyas.

-Ahora a papá… así estaremos siempre juntos los tres. –sonriendo.

Naruto bufo un poco e hizo la cara a un lado pero luego la miró a los ojos. Hinata se sentía extraña no era la primera vez que alguien ajeno a su familia decía amarla o quererla, pero para ella esas palabras sonaban a veces algo vanas; no lograba entender como alguien podía querer a una persona de su calaña con todos sus defectos con todos sus secretos ¿Por qué? Su mente no lograba concebir este hecho pero entonces lo vio, vio en sus ojos el reflejo de la lastima y la compasión. Su azulina mirada solo reflejaba ese sentimiento "lastima".

Hinata alejo su mano con rapidez y soltó las de Takeshi; se sentía una intrusa entre esta gente. Tenía que vengarse, tenía que cumplir una promesa, tenía que hacer tantas cosas antes de morir.

Volvió a sentirse vacía y sola tanto que se dejo caer sobre sus piernas y a llorar desconsoladamente.

-Hinata-sama… -Takeshi la miró perplejo con sollozos entre sus ojos.

Naruto sintió un nudo en el estomago. Odiaba ver llorar a una mujer y más que nada le molestaba verla llorar. Quizás se debía a que la odiaba o quizás la chica había despertado en el algo más, algo que aun no asimilaba en su corazón.

-¡HINATA! –grito una voz masculina no muy lejana. Los tres alzaron su mirada para encontrarse con los ojos negros de un joven alto de cabello azabache.

-¡ONII-CHAN! –Grito la susodicha.

-¿Onii-chan? –Naruto lo miró con sorpresa. Lo conocía era ni más ni menos que el esposo de Sakura Haruno, Sasuke Uchiha.

-Hinata ¿Qué ocurre? –Inquirió él aproximándose; ella salto a su encuentro y lo abrazo con fuerza.

-Onii-chan… -formulo llorando.

Naruto pudo notar el cariñoso abrazo lo cual internamente le molesto. Takeshi miró a su padre estático como una ostra contemplando perplejo a la joven pareja parada unos cuantos pasos delante suyo.

Sasuke la abrazo con fuerza la miró a los ojos y la beso en los labios. La chica correspondió ese gesto con naturalidad. Naruto se sintió poseso de una ira algo irrefrenable ¿Qué se supone que estaban haciendo ese par? Sasuke era el esposo de Sakura Haruno y él decía amarla, eso fue lo que logro apreciar hacia dos días atrás, pero hora él estaba ahí, besando a la rata esclavista y estrechándola entre sus brazos, sintiendo su calor, su cuerpo, su aroma… La mente de Naruto se desvió por un momento de su ira reprimida.

-¿Es el novio de Hinata-sama papito? –Inquirió Takeshi sacándolo de su burbuja.

-No…-contesto severamente. –Bueno… no estoy seguro… -Sentenció luego de replantearse la idea ¿Acaso Sasuke y Hinata eran amantes?

Naruto carraspeo para llamar la atención de los dos tortolos enamorados. Se acomodó el pelo y llevo una de sus manos al bolsillo del pantalón adoptando una pose algo engreída. Internamente se sentía furioso consigo mismo ¿Por qué le importaba tanto lo que veía? Sentía que algo le oprimía el corazón y aún no había logrado deshacerse de aquel nudo en su estomago.

-¿Estás bien? ¿Necesitas algo? –Dijo él, mirándola cariñosamente a los ojos mientras le secaba las lágrimas con su pañuelo.

-No, ya estoy bien… -tomando profundas bocanadas de aire. Ahora que su Onii-chan estaba con ella su adolorido corazón había dejado de amotinársele.

-¿Segura? ¿Puedo llevarte algún lado? ¿Necesitas tomar aire? –Inquirió preocupado.

-No… solo necesito ir al tóale. –Respirando un poco más relajada.

-pero…

-Descuida onii-chan estoy bien… solo fue otro estúpido ataque… -Tratando de sonreír mientras el chico le limpiaba los labios con su pañuelo.

-¡¿Solo espera aquí por favor?

Hinata corrió presurosa perdiéndose en una puerta no muy lejana a sus posiciones. El recién llegado pelinegro la siguió con la vista mientras la miraba con preocupación.

Naruto le clavo una acusadora mirada mientras el chico estaba de espaldas ¿Qué rayos hacia ese hombre ahí? ¿Acaso Sakura no sospechaba que su amiga en realidad era la amante de su marido? ¿Cómo podía ese tipejo traicionar a la preciosa muchacha de ojos verdes y cabello rosado?

Pareció que el sujeto hubiese leído su mente por que inmediatamente volteo a verlo con recelo. Takeshi no entendía lo que realmente sucedía pero recordó aquella vez que peleo con un compañerito de jardín por un mismo cochecito de juguete. ¿Acaso su padre y ese hombre peleaban por algo? El niño contemplo a ambos con parsimonia y luego fijo su vista rumbo a aquella puerta en donde se había perdido la señorita Hinata.

Hinata se lavo la cara con agua bien fría. Necesitaba despejar las malas ideas y los tenebrosos recuerdos del pasado; ella había aprendido a convivir con eso y a intentar seguir adelante a pesar de todo. No podía, si quería vengarse, mostrarse tan débil ante Naruto. Debía demostrarle a él que era una mujer fuerte e incluso despiadada, no podía permitirse vivir otro de esos escandalosos episodios.

La chica se refresco, y limpio su manchado suéter. Tras acomodar su ropa salió de aquel tóale algo pensativa. Cierta aura obscura atrajo su atención. Naruto y Sasuke se miraban como dos fieras a punto de asesinarse ¿Acaso Naruto se sentía celoso? Esta idea la satisfizo.

-Bien… ya estoy lista… podemos seguir con las compras. –Impostando su mejor sonrisa.

-¿De qué hablas? ¿Hace un momento llorabas como esquizofrénica y ahora quieres ir de compras? –Inquirió Naruto.

-¡Hey! ¡Cuida tu lengua quieres! –sentenció el pelinegro con enfado.

-¿O qué? –Respondió desafiante.

-Quizás pueda golpearte a ti para que sepas que se siente.

-¡papá! –grito Takeshi aferrándose a su pierna.

-Tranquilo hijo este tipo no puede ni golpear a una mosca.

-¿Qué dijiste? –Abalanzándose sobre él.

-¡Tranquilos! –Dijo Hinata colocándose en medio de ambos contendientes. –Este no es el momento ni el lugar para éste despilfarro de hormonas.

-¿Pero Hinata? –Sasuke la miró con tristeza.

-Descuida Sasuke compraremos algunas cosas e iremos contigo.

-¿iremos? ¿Adonde piensas que iré? –Pregunto Naruto aún enfadado con la situación.

-Primero que nada necesitas ropa nueva, tú y Takeshi, y luego iremos con los abogados como lo prometí. –Mirándolo sonriente. Naruto no entendía como esta mujer podía pasar súbitamente de la más compleja y conmovedora tristeza a la más absoluta y descabellada ironía.

-¿Y que tiene este tipo que hacer aquí? –Inquirió mirando a Sasuke.

-Sasuke… -Hinata rió al ver el rostro celoso de Naruto y la mirada despreocupada de su onii-chan. –Él es uno de los abogados que manejan tú caso Naruto. –Hinata sonrió como una niña.

-¡Rayos! –dijo ofuscado.

-Que mala suerte tienes ¿verdad Dobe? –profirió con ínfulas.

-¿Qué dijiste? –expreso furico.

-Tranquilo… -Dijo Hinata conteniéndolo.

-No voy a tranquilizarme con este ¡Imbécil! –Grito exasperado. Hinata rió mirando a Sasuke.

-¡Papito! –Takeshi lo observó impresionado.

-Discúlpennos un momento… -Hinata lo sujeto con fuerza del brazo y lo aparto unos metros de allí. Takeshi y Sasuke los miraban perplejos.

-¡No voy a tranquilizarme! –observando la sonrisa malévola de Sasuke. –Además ¿Qué pasa entre ustedes? ¿Son amantes o algo así? ¿Acaso tú amiga lo sabe? –Inquirió confuso.

-¿Te preocupa Sakurita-chan? –expresó sarcásticamente.

-Por supuesto… -vacilo –Ella es una mujer muy buena para merecer algo como esto. –Observándola igual que a una ramera. Hinata sintió hervir su sangre ¿Por qué siempre estaba última en su lista? Siempre había otras de mayor prioridad para Naruto.

-De vez en cuando Sasuke y yo lo hacemos solo para satisfacer nuestros egos y deseos y cuando no nos es suficiente le pedimos a Sakurita que nos ayude. –Explico enfadada cruzándose de brazos.

-Eres una… -Naruto la miró con enfado ¿Acaso podía ser tan descarada? ¿Tendría esta mujer corazón?

-¿Soy que? –respondió dolida. –¡Una prostituta! –dijo mirándolo a los ojos -A ti te vale una mierda lo que soy, siempre te ha valido una mierda y así seguirá siendo, pero estoy aquí por que tú padre me lo pidió, y si no fuera por él, ahora tú y tú hijo estarían muertos o vaya a saber qué, lo único que te estoy pidiendo es que seas más cooperativo.

Sasuke es como mi hermano y su familia como la mía, a diferencia de mi propia gente ellos me aceptaron por lo que soy y como soy. No voy a permitir que nadie los calumnie los injurie o los maltrate, así mi vida dependa de ello ¿entiendes? –Sentenció molesta apuntándolo con el dedo índice acusadoramente.

Naruto la miró sorprendido; por un momento su reacción le produjo ansias de abrazarla y por otro lado sentía ganas de estrangularla. Era como una fiera envuelta en llamas e instintivamente deseaba que ésta lo consumiera.

Pov de Naruto.

¿Cómo se atreve a hablarme de esta manera? ¿Acaso cree que va a convencerme? ¿Por qué rayos se ve tan linda en esa postura? –Contemplándola mientras respiraba algo agitada.

El chico se sintió excitado ninguna mujer había osado hablarle de esa manera ni siquiera Keiko, y ahora esta mujer, ésta sensual muchacha lo trataba como a un sirviente o peor que eso, como a su esclavo personal.

-No que no sintiera deseos de castigarla… -Mirando sus curvas. -¿Qué rayos estoy pensando? ¿castigarla? ¿casti..garla? –tragando saliva.

Naruto la miró mejor, realmente podría castigarla quizás sujetarla con fuerzas, comprimirla contra alguna de esas columnas del shopping y meterle mano hasta enseñarle quien verdaderamente era el amo. La idea lo volvió a excitar.

-¿Qué mierda estoy pensando? ¡JAMÁS LA TOCARÉ! -Ni hablar esa no era una de sus prioridades ¿O si?

Fin de Pov de Naruto.

-Bien cooperare… pero no para complacerte a ti sino por que deseo saber que pasará con mi dinero. –apartando su rostro a un lado.

-Bueno… -Suspirando y calmándose otra vez. Quería conservar la calma pero ese día no era el mejor para eso. –Será mejor que vayamos… -La chica lo miró por unos instantes y pudo observar un leve sonrojo en sus mejillas ¿Qué rayos estaba pasando?

La tienda estaba casi vacía así que los cuatro pudieron disponer de ella casi a su antojo. Aquel shopping era uno de los más prestigiosos de la ciudad y solo la gente acaudalada acudía a gastar su dinero en tantas extravagancias.

Sasuke contemplaba toda la escena, como si de un espectador se tratase, se notaba que su onee-chan se había encariñado mucho con el pequeño de ojos claros y cabello dorado, pues le sonreía sin cesar y constantemente le probaba algunas mudas de ropa. A su lado el soquete del padre. Refunfuño un poco. Estaba claro que Hinata sentía una fuerte atracción por ese chico. Él sabía cuanto ella lo amaba pero también entendía que la pelinegra estaba jugando con fuego y que tarde o temprano saldría perjudicada. ¿Pero que pasaba con Naruto? Se veía que el sujeto no la apreciaba y por otro lado Hinata mostraba una parte de su ser con el Uzumaki que no había demostrado jamás a nadie ni siquiera a él o a su hermano Itachi.

-Pruébate esta Naruto. –Sonrió Hinata enseñándole una camisa rosada.

-¡NI LOCO! ¿Eso es algo gay no crees? –bufó.

-Yo creo que te quedará muy bonita, además resalta tus ojos… -La chica rió.

-¡NO LO HARÉ!

-Si lo harás… -dijo tranquilamente.

-Dije que no y eso es ¡NO! –moviendo sus brazos para negar la afirmación.

-¡NARUTO! LO HARÁS… -Hinata la miró con los ojos desorbitados y el chico sintió escalofríos.

-¡Esta bien! –exclamó algo asustado.

-Hay papito… -Takeshi sonrió tras ver la actitud de su padre.

Naruto entro al probador, se quito la camisa que traía, se aflojo los pantalones desatándose el cinto y desabotonándolo un poco. Se miró al espejo mientras se ponía la rosada camisa ¡Realmente lucía algo gay con eso!

Hinata escudriño entre las demás camisas y encontró otras muy bonitas de diferentes colores algunas sobrias y otras bastante extravagantes.

Takeshi jugaba con su coche en miniatura haciéndolo saltar de paquete en paquete como un verdadero kamikaze.

Sasuke permanecía apostado en la puerta del local con la mirada perdida hacia afuera del mismo. De repente pudo verlo, jamás olvidaría el rostro de ese tipo. Hubiese querido molerlo a golpes en varias ocasiones pero sabía que Hinata saldría perdiendo. De cabello negro y largo, ojos perlados y traje color claro; iba acompañado de dos tipos altos y robustos, seguramente sus guardaespaldas. El pelinegro notó que el chico lo había visto y ahora se dirigía hacia su posición.

-¡Hinata ocúltate rápido! –Esbozó a media voz mirándola.

-¿Qué ocurre? –la chica lo vio a lo lejos. Se paralizo por unos segundos de terror.

Corrió hacia los probadores e inmediatamente se oculto en uno de ellos.

-¡Mierda! –dijo en voz baja sin darse cuenta de que el probador ya estaba ocupado.

-¿Se puede saber que haces aquí? –Inquirió Naruto con tono autoritario haciéndola saltar en su lugar.

-¡NARUTO! –dijo a media voz sorprendida dándose vuelta para verlo.

La chica lo miró con detenimiento, la camisa rosa estaba desabotonada dejando entrever un bien trabajado torso, los pantalones desabrochados al igual que el cinturón el cual caía aun lado y otro de las caderas; lo que más la sorprendió fue el hecho de ver parte del bóxer del muchacho al descubierto. Tragó saliva.

-¡Ahhh! –dijo bastante absorta.

-¿Qué haces aquí? –repitiendo la pregunta tras notarla distraída.

-Te traje otras camisas… -rascándose la cabeza.

-¿Y donde están? –inquirió él con parsimonia mirando sus manos vacías.

-¡Rayos! –Notando que nada podría justificarla.

-Buenos días Uchiha-san… -Exclamó una voz masculina.

-¡Oh mi Dios! –dijo inclinándose un poco para observar a hurtadillas la escena que se sucedía.

-¿Qué haces? –Ahora fue Naruto quien tragó saliva al verla semí agachada delante de sus pantalones.

La chica estaba tan ensimismada con lo que observaba que no notó que sus caderas rozaban contra la intimidad de un acalorado joven que se debatía ahora su accionar.

-Hinata… -dijo suavemente aproximando su cuerpo delicadamente junto al de la joven.

Continuará…

pipiru-chan
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte I Act 19/3 Lemon

Mensaje por pipiru-chan el Lun Mar 19, 2012 10:55 pm
mala! siempre lo dejas en la parte mas interesante Hmmmm XD gracias por postear estos fanfics Please!
Colonello_aoi_kurisu
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte I Act 19/3 Lemon

Mensaje por Colonello_aoi_kurisu el Mie Mar 21, 2012 2:23 am
te lo pido por favor esta historia se a convertido en mi favorita y creme sigo muchas pero la tuya tiene un toque especial la verdad muy buena espero la continuacion con ansias besos

Chrizumi
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte I Act 19/3 Lemon

Mensaje por Chrizumi el Mie Mar 21, 2012 4:31 am
que genial capitulo Shine esperando el siguiente XD .

ArwenUndomiel1
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte I Act 19/3 Lemon

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Mar Mar 27, 2012 3:39 am
Hola a todos aquí estoy con la conti y sigo sin proseguir mis demás fics en cuanto termine con éste o me aburra retomaré los otros. Agradezco los múltiples comentarios de todos los lectores que se toman un momento para dejarme algo bello y halagador en los reviews ¡GRACIAS! En especial a quienes comentarón el capitulo.


Capitulo IV Parte II


Spoiler:

Afuera del probador…

-Buenos días Uchiha-san…

-Ummph… -refunfuño el pelinegro.

-Siempre con ese pésimo humor… -sentenció el muchacho mirando el interior casi vacio de la tienda. -¿Comprando algo de ropa?

-Eso no es de tú incumbencia…

-Solo quise ser cordial. –Acomodándose el largo cabello.

-Neji Hyuuga siendo cordial, si como no. –Cruzándose de brazos.

-No te pases de listo Uchiha… -Neji ingreso al interior de la tienda pero solo pudo ver allí a un niño pequeño jugando con un auto de carreras. -¿Por esas casualidades de la vida no has visto a mi prima? –Inquirió mientras buscaba inquisidoramente con la mirada y se paseaba por la tienda.

-No la he visto… y si la viera no te lo diría. –Neji se le vino al humo sujetándolo con fuerzas del suéter.

-¿Acaso crees que puedes alejarla de mi? No seas iluso, ella será mía, será mi mujer y la haré gozar cada noche hasta hacerla desfallecer. –Expresó indignamente.

-¡Muérete! –intentando zafarse.

En el interior del probador segundos antes…

Naruto sintió que su cuerpo sudaba más que de costumbre. Lo apresaba un intenso calor que iba desde la cabeza hasta sus genitales. Su cadera rozó contra la de la joven quien ni se inmuto. Estaba extraviada con algo que veía fuera. Él intentaba prestar atención pero parecía que su mundo de repente solo se concentraba en su ingle.

Tragó saliva, le estaba costando una enormidad alejar su cuerpo del de la chica. Le encantaba sentir sus glúteos contra su miembro.

Se acomodó hacia atrás el cabello e intento respirar una profunda bocanada de aire. Sus manos le temblaban mientras en su mente se dibujaba las mil y un manera de empotrarla contra la pared y hacerla completamente suya.

Sacudió su cabeza, no podía estar pensando esas necedades con la rata esclavista. Necesitaba hacerlo, necesitaba sujetarla por las caderas. Extendió sus manos a unos pocos centímetros del cuerpo de la joven y tras volver a tragar saliva la sujeto con fuerzas atrayéndola aún más asía si.

La chica pareció sobresaltarse con algo observado afuera y se incorporó de sopetón empujándolos contra el fondo del probador, provocando un golpe algo contundente contra la madera del mismo.

Naruto no la soltó y pareció, por un largo rato, ensimismarse en la sensación que en esos momentos lo corroía. Estaba excitado y su miembro se hallaba a esas alturas a en su mayor tonicidad.

Hinata reaccionó sintiendo en sus caderas la increíble erección del chico quien la sujetaba con fuerzas rozándola con su miembro.

-¿Naruto? –Inquirió asombrada.

El chico a esas alturas respiraba muy agitado junto a su oído. La joven podía sentir su fuerte apretón y el duro agarre por sus caderas.

Naruto se movió y la estrujo con fuerzas, empujándola en la misma posición contra la pared lateral del probador.

Hinata suspiró agitada mientras sentía las manos del chico resbalar ahora hacia sus piernas para atrapar, con sus dedos, ambos lados de su falda, la cual comenzó a levantar a medida que le acariciaba los muslos.

La chica, apresada contra el muro lateral, dejó caer su frente contra el mismo mientras su respiración se volvía entre cortada y con sus manos se aferraba de la pared. Sintió las manos del chico elevar aun más su pollera, la cual la hizo tomar conciencia de que ese no era ni el momento ni el lugar. Logró zafar una de sus manos y sujetar la mano izquierda del chico para que parase aquella insania, pero éste con habilidad la resbalo hacia sus bragas acariciando su intimidad debajo de la misma.

Hinata contuvo un gemido mientras sentía la mano de Naruto abrirse paso a través de su ropa interior acariciándola sin titubeos.

Fuera del probador…

-¡Que me sueltes! –dijo Sasuke apresando al chico ahora de su solapa. De repente ambos pudieron sentir un fuerte golpe emanar de uno de los probadores.

-¿Qué es eso? –Dijo Neji algo enfadado mirando a Sasuke con suspicacia.

-¡No es nada! –dijo el pelinegro con rapidez. De pronto sonó otro golpe.

-¡Ja, lo sabía! –Dijo empujándolo con fuerza contra sus guardaespaldas quienes lo sujetaron de ambos brazos.

-¡QUE TE PASA NEJI COBARDE! –grito Sasuke quien veía el escondite de Hinata bastante precario.

-Sabía que estaba aquí… -Dijo con los ojos desorbitados acercándose al probador.

En el interior del probador…

Hinata se mordió los labios al sentir que ya estaba mojada. No podía seguir con esto, si Neji la descubría sería capaz de matar a Naruto o a cualquiera de los presentes en aquella tienda.

-¡Para Naruto!… Neji… si Neji… nos descubre… él… -hablo en voz baja mientras respiraba entrecortadamente.

Naruto frunció sus comisuras labiales y respiro profundo intentando contenerse.

Fuera del probador…

-¡Nunca podrás escapar de mi! –expreso lujurioso intentando sujetar la cortina del probador.

-Disculpe –grito Naruto asomando su rostro sonriente y parte de su torso semí desnudo. –Tendrá otro color de camisa –Sujetando la cortina con su mano izquierda y mirando cómicamente a una de las empleadas quien al ver el alboroto en la puerta se había abstraído atemorizada.

-Si, señor… -dijo la chica buscando otra.

-Tsk… -refunfuño Neji al ver que sus suposiciones no eran ciertas.

Neji miro con odio el rostro del sujeto y sus ojos azulinos, no sabia porque, pero ese tipo le resultaba familiar y no recordaba de donde.

Se acomodó la chaqueta, lo miro con asco y se dirigió otra vez hacia la puerta. Hizo señas y sus matones liberaron a Sasuke quien lo miró iracundo y con instintos asesinos.

-Si ves a Hinata dile que es mejor que se entregue a mí lo antes posible y por las buenas…

-¡Muérete! –Sentenció Sasuke, Neji solo sonrió y se alejó del lugar. Podía matarlo cuando quisiese pero no iba a exponerse en aquel shopping; él sabía hacerlo con métodos más eficaces y limpios.

Naruto lo vio perderse tras el portal de aquel negocio. Algo no iba bien en todo este asunto, la situación era más turbia de lo que pensaba.

-Aquí tiene… -dijo una de las empleadas alcanzándole otras dos camisas una celeste y otra blanca.

-Gracias… -cerrando las cortinas del probador.

El chico volvió su mirada hacia su victima quien ahora respiraba agitadamente sentada sobre sus piernas en el piso y con la frente apoyada contra la pared.

Naruto colgó las camisas en un percherito a su lado y se apoyo sobre el pequeño cristal de aquel probador, contemplando a la chica excitada postrada a sus pies.

-¿Te gusto? –preguntó serio ya más tranquilo y en sus cabales. La chica no respondió solo respiraba agitada. -¿No vas a contestarme? ¿Quieres que lo haga de nuevo? –Inquirió él desafiante. –Eres como todas las zorras apenas las tocas y ya se mojan. –Dijo con desprecio cruzándose de brazos.

Hinata, que permanecía con la cabeza gacha, abrió los ojos con asombro ¿Solo era una zorra para él? Algunas lágrimas comenzaron a desprenderse de sus ojos, otra vez estaba llorando como estúpida.

Se levanto de prisa ante el asombro de Naruto quien se dio cuenta que se había ido de boca. Se acomodo la ropa aún con la cabeza gacha y una vez que hubo estado lista, la joven, extendió su mano derecha y le propino un potente cachetazo.

Naruto se sujeto la mejilla adolorida y la miró enfadado pero ella lo contempló triste y bañada en lágrimas.

-¡Nunca volverás a tocarme! –Dijo en voz baja pero con tono autoritario.
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte II Act 27/3 Lemo

Mensaje por Colonello_aoi_kurisu el Mar Mar 27, 2012 6:59 am
Nooo por que eres tan cruel con quien te ama ay ama tu trabajo espero que pongas mas capitulos que cada vez se pone mejor aaaaaa

pipiru-chan
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte II Act 27/3 Lemo

Mensaje por pipiru-chan el Mar Mar 27, 2012 10:09 pm
Cry se me hizo re corto el capítulo Tears .. me toca esperar 7 días mas??

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte II Act 27/3 Lemo

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Mar Abr 03, 2012 2:14 am
Hola a todos aquí les traigo otro capitulo de este fanfic. Lamento mucho la tardanza pero el trabajo me ha mantenido ocupada. Este capitulo es más largo espero les agrade. Muchísimas gracias a todos los que me han dejado un comentario y bienvenidos todos los nuevos que además me han dejado un review.
"Gracias"





Spoiler:


El coche llevaba varias horas de viaje. Había oscurecido y Naruto sentía que las piernas se le entumían; quizás todo se debía a que Takeshi dormía plácidamente sobre su regazo recostado a lo largo del asiento posterior del coche del molesto pelinegro.

Naruto miró a la ojiperla quien dormitaba en el asiento delantero; no le había dirigido la palabra desde que salieron de aquel shopping. Había estado mal, pero ella siempre estaba provocándolo, no entendía por que una vez que había intentado estar con ella se había puesto tan sentida.

La chica sollozó dormida mientras intentaba acomodarse en el asiento. Sasuke la miró con pena y le acaricio con suavidad el cabello.

-¿Cuánto hace que te acuestas con ella? –Inquirió Naruto rompiendo el silencio.

-¿Te molesta Dobe? – Dijo él sarcásticamente.

-A mí no… que va… por mi puede hacer lo que le plazca…

-¿Entonces? –observándolo a través del retrovisor.

-Creí que tú eras casado… -Insistió después de unos segundos de silencio.

-¿Y tú como lo sabes? –

-Bueno… -Naruto metió la pata hasta el fondo, miró el espejo retrovisor y pudo ver al chico observarlo inquisidoramente. –Lo digo por el anillo en tú dedo… -Exclamó con rapidez. Sasuke sonrió. -¿Qué piensa tú esposa? –arremetiendo con sus preguntas.

-Pareces muy preocupado por mi relación ¿aun que no termino de comprender si es por mi esposa o por Hinata? –Naruto solo bufó enfadado. –Será mejor que paremos a comer algo y a estirar las piernas. –Sentenció el pelinegro quien al ver una estación de servicio con parador decidió que era más cómodo que seguir con aquella charla.

-¿No será mejor seguir? –Inquirió Naruto.

-Aún nos quedan varias horas de viaje y no han comido nada desde la tarde. –Aseveró el pelinegro.

Sasuke estacionó el vehículo al lado del surtidor de combustible. Serían casi las doce de la noche y la clientela era más bien escasa. Bajo con rapidez e ingresó al interior del establecimiento. Tras unos cuantos minutos regreso con unos cigarros en la mano.

-Están atendiendo… -Exclamó

-¿Acaso también fumas? –Dijo Naruto molesto. El sueño y la situación lo tenían un poco asqueado.

-Tranquila mamá no es para mí… -Guardando el atado en su guantera. -¡Hinata despierta! –Exclamó sacudiéndola un poco.

-¡QUE OCURRE! –despertando asustada.

-Pararemos un rato necesito descansar y comer algo. –Suspiro Sasuke saliendo del coche.

-Esta bien… -frotándose el rostro.

El pelinegro volvió a perderse en el interior de lo que al parecer era una cafetería de ruta. Algunas luces de neón titilaban descoloridas desperezándola un poco más.

-¿Sigues enfadada? –Inquirió la voz del rubio desde el asiento trasero. Hinata bufó y simplemente salió del coche sin decir palabra.

-Son casi las doce… -suspiró mirando su reloj pulsera, aún faltaban varias horas para llegar a destino.

-¿No piensas contestarme? –Hinata volteo para verlo salir del coche y apoyarse en el techo del vehículo con ambos brazos.

-Será mejor que entres a la cafetería… -Señaló y luego hecho a andar rumbo a los baños de aquel parador.

-Si lo éstas… -sonriendo de lado, era la primera vez que se sentía algo eufórico; tal vez por que por primera vez le había ganado un round a la rata esclavista.

Naruto y Sasuke se habían acomodado en una bonita mesita con sofás completos, como asientos de esos de los años sesenta. El lugar se veía bastante pulcro a pesar de no ser tan moderno y se notaba que había sido refaccionado hacia poco.

Además de ellos solo dos o tres personas estaban a esas horas varadas en aquel mono cuchitril. Takeshi permanecía dormido sobre aquel asiento en posición fetal, a su lado Naruto, y frente a él el pelinegro quien se acomodó para permitir que la moza le tomara el pedido.

-¿Cuántos años tiene? –Inquirió Sasuke observando al rubio acomodarle el cabello a su pequeño hijo.

-Tiene cinco… cumplirá seis muy pronto.

-Debes estar orgulloso de él ¿no es así? –ambos se miraron unos instantes.

-Lo estoy… no fue fácil cuando Keiko murió pero Takeshi es todo lo que me queda. Él es un buen niño a pesar de haber pasado tantas cosas en tan poco tiempo; él siempre ha confiado en mi… -expresó contento.

-Mi esposa y yo estamos buscando un bebe… he tenido algunos problemas pero estoy seguro de que lo lograremos. –Río Sasuke satisfecho.

-Ya veo… -Naruto lo miró extrañado. Sasuke se ensimismo echando un vistazo por la ventana.

No sabía por que pero sentía la profunda necesidad de preguntarle por la pelinegra. No entendía ¿Cómo alguien que desea tener un hijo con su mujer tuviera un affaire con su mejor amiga?

-Tú… -expresó Naruto pero no pudo terminar, ni bien el pelinegro lo miró enseguida posó su vista unos metros más adelante para ver a la roba esposos entrar al local.

-¡Aquí Hina!

-¿Hina? –Sin duda a Naruto le sonaba mejor ¡RATA!

-Aquí están… -suspiró. La muchacha se había refrescado, perfumado y liberado su largo cabello permitiendo que este luciera preciosamente sobre su cuerpo.

-Siéntate ya te pedí algo… -Expresó el pelinegro mientras ella se sentaba junto a él.

-¿Qué pediste? –mirándolo a los ojos.

-Pasta con verdura y queso parmesano ¡No me lo agradezcas! –expresó sonriente.

-¿Aún recuerdas lo que me gusta? –Contemplándolo a los ojos.

-Claro que si… -atendiendo su celular que había comenzado a llamar. Naruto solo era un simple espectador en aquel desfachatado romance. –Es Sakura… -observando la pantalla del móvil. Naruto sonrió malévolo. –Hola amor… -expresó sonriente ¿Qué excusa se inventaría ahora este cínico? Pensó Naruto. –Si, aún nos faltan algunas horas…

-Mándale saludos… -Hinata sonrió y contemplo el rostro absorto del ojiazul quien la miro perturbado.

-Hinata te saluda… si claro… bueno no lo sé… -Sasuke se levanto de su asiento para hablar más tranquilo fuera del establecimiento.

-¿Entonces ella sabe que son amantes? -El chico no lo podía creer. Hinata se sirvió un poco de refresco en su vaso. -¿Vas hablarme o no?

-No, no sabe nada de eso por que no existe más que en tú perversa imaginación, y no deseo hablarte al menos hasta que piense en tú castigo por lo que has hecho. –Sentenció enfadada.

-¡Lo que he hecho! No querías que te entretuviera la otra noche y cuando estoy dispuesto no lo deseas. –Dijo con sarcasmo.

-Aquí no es cuando tú quieras esclavo, es cuando yo desee y bajo mis términos ¿Entiendes?

-¿Sabe tú noviecito que quieres violarme? –Inquirió con enfado.

-Si no quieres que te azote yo que tú cerraría el pico.

-¡AZOTES! –exclamó horrorizado.

-¿Qué? ¿No me digas que te excita? –imponiendo un gesto burlón en su rostro.

-Un poco… -el chico sonrió.

-Me gustabas más retobado Naruto-kun. –ella sonrió y bebió de su vaso.

-¿Qué ocurre con ese tal Neji? Estabas atemorizada en cuanto lo viste.

-Neji es un tema del que tú no deberías ni preocuparte ni inmiscuirte.

-¿Que ocultas Hinata Hyuga? –Inquirió mirándola fijamente.

-Muchas cosas… -mirando por la ventana –Demasiadas… -suspirando.

-¿y esas cosas se relacionan con el moretón en tu espalda? –Inquirió el rubio provocando que la chica lo mirara absorta ¿Acaso la había visto? –Lo vi la otra noche en la piscina… -Aclaró él tras notar su rostro perplejo.

-Ni siquiera te atrevas a mencionárselo a Sasuke… -La muchacha lo miró con recelo y Naruto sintió un escalofrió recorrerle la espina dorsal, ésta mujer parecía tener múltiples facetas y ahora despertaba a una fiera de oscura mirada y perturbadora aura.

-Esta bien… tampoco es para que te pongas así… -Bebiendo de su refresco.

-Sakura ya esta en casa de mis padres. –Dijo Sasuke aproximándose a ellos.

-¡Que bueno! –Hinata sonrió cambiando completamente su semblante.

-Mientras el gato no esta… -balbuceo el ojiazul.

-¿Lo dices por experiencia propia? –Sasuke se acomodó en su asiento. Naruto solo bufó molesto y Hinata lo miró sonriente.

-¿Creen que podamos llevar algo para Takeshi? seguramente despertará hambriento.

-Si… podemos pedir una tarta o una hamburguesa. –Aclaro el pelinegro.

-Mejor un sándwich es más fresco. –sugirió Hinata probando su cena.

-Veo que piensas en todo "mamita" –Sasuke hecho a reír a carcajadas ante la mirada descolocada y desorbitada de la muchacha quien le propino un fuerte codazo en el costado derecho provocando que éste dejará de reír. -¡Lo siento!

-Hummp… -Bufo y volvió a comer. Naruto la miró desconcertado.

-En fin no puedes culparme por decir la verdad… además –continúo el joven –Entre nosotros no hay secretos Hina-chan ambos sabemos que estas coladísima por… ¡Puff! –dijo tosiendo tras ser golpeado nuevamente.

Hinata lo miró con su más obscura faceta provocando un súbito silencio en el pelinegro.

-Será mejor que pida el sándwich. –Haciéndole señas a la camarera.

-Es lo mejor que puedes hacer. –Refunfuño.

Naruto solo contempló la escena pasmado. El moreno era atractivo y en cuanto a la rata esclavista era increíblemente "sexy". El chico observó sus pensamientos, acaso la palabra sexy había sido sugerida por su mente.

Volvió a contemplarlos; si bien ambos podían disfrutar de una relación completamente fogosa y excitante estaba bastante claro, según la manera de mirarse o de tratarse, que aquella relación se asemejaba más a la de dos hermanos que a dos amantes desvergonzados.

-Hinata necesito que manejes tú un rato la verdad es que estoy bastante cansado como para proseguir y aún nos falta mucho.

-No manejo desde que Itachi intento enseñarme hace dos años Sasuke…

-¡Rayos! –frotándose la cara.

-Yo puedo manejar… -Naruto los miró –Solamente deben decirme a donde vamos.

-¿Tú manejas? ¡Esplendido! –Sasuke suspiró necesitaba urgentemente dormir un rato, entre el largo viaje y las ocupadísimas tardes de frenesí junto a su mujer estaba bastante agotado.

-Yo te guiaré… -profirió Hinata envolviendo con dificultad sus tallarines con el tenedor y la cuchara.

-Claro a Hinata le encantará "guiarte" –exclamó risueño.

-¡Sasuke!

Llevaban más de tres horas en el coche. La ruta estaba en penumbras y el ojiazul solo podía divisar unos cuantos metros de la carretera. Takeshi dormía en el asiento trasero al igual que Sasuke, Hinata permanecía silenciosa en el asiento del acompañante. Naruto la miraba de reojo, la muchacha estaba ensimismada contemplando el obscuro paisaje.

-¿Así que te gusto? –inquirió tras el largo silencio. Hinata solo lo miró y volvió a clavar su vista en el parabrisas. – ¿Entonces es verdad?

-¡No! –negando rotundamente.

-¿Es más que eso?

-Puedes dedicarte a manejar esclavo… -profirió en voz baja.

-¿Te da placer llamarme así? ¿Te excita el morbo o que? –mirándola de soslayo.

-No sabes el increíble placer que me produce… -dijo cerrando sus ojos.

-¿Tanto? ¿Y fantaseas conmigo? –Inquirió nervioso.

-Eso quisieras… pero no soy como la zorra de tú mujer… -sentenció con dureza.

-¡No te atrevas a hablar así de Keiko! –refunfuño molesto.

-Entonces cierra el pico…

-Keiko no es como tú…

-No "era" querrás decir. –mirándolo.

-Tsk… -concentrándose en el camino.

-¿Cuándo la dejarás ir Naruto? No es bueno que vivas eternamente de su recuerdo, no te hará bien a ti ni a Takeshi.

-No te metas en lo que no te importa… -murmuro.

-Estoy segura de que encontrarás a una buena mujer y ambos serán felices, podrás rehacer tu vida de pareja y como hombre claro esta. –Hinata sonrió, el chico no emitió comentario y pareció enfocarse en el coche mientras lucia enfadado.

-Nadie puede reemplazar a Keiko… -dijo finalmente tras casi un minuto de silencio.

-No digo que la reemplaces simplemente que seas capaz de superar su pérdida y amar nuevamente. –Hinata sintió una punzada en el corazón eso sería algo que ella no resistiría ver, pero por suerte eso no estaba en sus planes.

-¿Y déjame adivinar, la más indicada para el puesto eres tú? –exclamó sarcásticamente.

-¡POR SUPUESTO! –Hinata rió en voz baja para no despertar a los dormilones en el asiento trasero. Naruto no lograba comprender la desfachatez de la joven, pero al verla noto que de su rostro se desdibujaba aquella tenue sonrisa para dar paso a una sensación algo lúgubre y triste. –No…

-¿No que? –Tratando de mantener la concentración en la ruta.

-Que no… yo no sería la indicada. –Mirándolo a los ojos. Naruto observó el semblante taciturno de la joven y el reflejo de sus perlados ojos lo cual pareció hipnotizarlo por unos instantes.

-¿Y que tal tú? Quiero decir… bueno… ¿Tú tienes alguna relación? –inquirió algo nervioso aun que luchaba por entender sus propios pensamientos.

-Tengo muchas relaciones…

-¿¡MUCHAS RELACIONES! –Sorprendido.

-Me gusta la promiscuidad… -Sonriendo de lado.

-¡QUE! -¿Acaso era tan desvergonzada como para aceptarlo abiertamente?

-Tú lo has dicho… solo soy una zorra… -ensimismándose en el parabrisas.

-¡Yo no he dicho eso! –exclamó súbitamente.

-Lo has dicho muchas veces. –La joven sonrió. Externamente deseaba mostrarle una fachada que internamente la desmoronaba.

-Bueno… pero es que…

-Descuida… se lo que soy y por otro lado no podría competir con tu preciosa Keiko. –Sonriendo.

-¡Claro que no!

-Entonces limítate a conducir.

-¿Conociste a Keiko? -Después de un largo silencio.

-¡Otra vez! –fastidiada.

-¿La conociste?

-Tal vez…

-Entonces sabrás porque aún la amo… -dijo melancólico. Hinata lo miró.

-¿Tú y ella se conocieron desde muy jóvenes no es verdad?

-Mi padre te hablo de ello…

-Si… -Suspirando.

-Desde niños… era una compañerita del jardín… recuerdo que me enamore de ella a primera vista… y la seguiré amando no importa cuanto tiempo pase.

-Recuerdo haberme enamorado de alguien así… -Hinata sonrió apenas.

Flash Back…

-No ensucie el uniforme señorita o tendrá graves problemas con su abuela. –Sentenció la criada acomodando su gorra y las medias de aquel mono uniforme escolar.

-Nana ¿Crees que mi abuela me quiera?

-Seguro que si Hinata-sama.

-¿Y mi papá me querrá si me porto bien? –Mirándola dulcemente a los ojos.

-Será mejor que entre… -profirió con tristeza.

La pequeña ingreso taciturna a la escuela; no hacia mucho que la habían admitido en aquel prestigioso lugar, aún que claro está, Hanabi no asistía al mismo, pues para su padre era una verdadera deshonra que se las relacionará por apellido. Hiashi no había podido sacarle a su madre la estúpida idea de ayudar a esa bastarda pero al menos evitaría que su pequeña princesa se mezclara con esa escoria.

Hinata pasaba la mayoría del tiempo sola bajo un frondoso árbol. Trataba de esconderse de un grupo de niños que últimamente la molestaba; su jefe un niño rubio de ojos azules como zafiro. Le había costado hacer amigos y por el momento lo único que tenía era su soledad y la seguidilla de aquellos insurrectos críos.

Se miró el uniforme y sonrió satisfecha, sin duda ese día su abuela la elogiaría, éste lucía blanco e impoluto.

-¡Aquí esta Naruto! –Grito un pequeño regordete.

-¿Creíste que te esconderías? –Sonrió otro de ojos como can.

-¡Aja! No tienes escapatoria conejo… -río el líder de aquella banda tras aproximarse a ella. Hinata tembló con pavor.

-por favor… -balbuceo encorvada junto aquel árbol.

-Tú eres la presa conejo no podemos dejarte escapar sin que seas bombardeada. –Sentenció Naruto.

-¡Cacería de conejos! –Sentenció el chico con ojos achinados.

-¡SI! –gritaron los tres. Todos recogieron bolas de barro del jardín.

-¡Por favor no! –dijo la chica mirando al líder con ojos suplicantes.

-¡Los conejos no hablan! –golpeándola con una de aquellas granadas de tierra; sus dos compañeros siguieron su ejemplo.

Hinata cayó adolorida en el suelo mientras recibía aquel incesante bombardeo. Su mente solo podía concentrarse en el lamentable estado en el que se presentaría en la casa Hyuga.

-¡Un conejo menos! –grito uno de los niños.

-Naru-Kun –profirió una pequeña de cabellos amorronados semilargos y ojos cafés. Hinata la observó con atención.

-¡Keiko! –el chico sonrió feliz y corrió a su encuentro.

-Mañana iré a tu casa, mi mamá me ha dado permiso.

-¡Eso es genial Keiko! -Hinata alzó la mirada para verlo sonreír. Ese niño era un autentico tirano pero con la pequeña era el chico más dulce del planeta.

-Vamos quiero mostrarte algo precioso…

-¡Vamos chicos! –grito y sus amigos los siguieron sin tardanza paseándose entre risas y bromas.

Las clases habían acabado y una vez más no había logrado cumplir con aquel cometido de no ensuciarse aquel bonito traje.

Camino solitaria hasta la entrada del colegio. Era tarde y la mayoría de los alumnos ya se habían marchado. Espero largo rato en el umbral de la puerta, Nana se estaba tardando.

Un coche metalizado para frente a ella, la puerta se abrió dejando entrever la severa mirada de su actual tutora.

-¡Otra vez te has ensuciado como un cerdo! –Sentenció con desprecio.

-Es que… unos niños… ¡No fue mi culpa!

-Por supuesto que es tú culpa -bajándose del coche y apostándose junto a la pequeña. –Yo me esfuerzo en que te eduques y te conviertas en una mujer decente y así me lo pagas ¡MAL AGRADECIDA!

Hinata pudo sentir el potente golpe friccionar contra su mejilla izquierda. La niña cayó se sopetón al suelo. Podía sentir el dolor en su pómulo y cierta tibieza sobre sus labios.

-Vuelve andando a la mansión para que aprendas ¡Niña estúpida!

La mujer subió al vehículo y éste arranco de golpe. Hinata pudo verlo doblar en la avenida. Se paró con dificultad mientras su vista se centró en la vereda. Sus padres la odiaban, sus abuelos la odiaban, los niños la odiaban ¿Quizás aquello fuera algún defecto genético? O algo así había oído hablar al jardinero.

-¿estas bien? –Dijo una vocecita a su lado.

Hinata alzo la vista para verlo algo preocupado con su gorra entre las manos. Era ese horrible niño otra vez. La pequeña se apartó asustada destartalándose contra el portón de entrada del colegio.

-No te asustes… ¿oye quien era esa vieja? –riendo y achinando aquellos dos faroles azulinos. –Creo que es una bruja, las reconozco ni bien las veo. –Intentando aproximarse a ella.

-No te acerques… -expresó asustada.

-Tranquila no te haré daño… lamento haberte perseguido pero es que realmente pareces un conejo. –Sonriendo.

-¿Un conejo? –Inquirió

-Si, un conejo con orejas blancas… -llevando sus manos sobre la cabeza. –Son muy tiernos y suaves… mi papá me regalo uno… Los chicos y yo solo estábamos bromeando no sabía que eso te traería problemas ¡No lo volveremos a hacer! –Aseveró.

-¿En verdad? –pregunto tímidamente.

-¡Claro! Lo prometo –Extendiéndole la mano.

-Gracias… -la niña lo tomó con recelo.

Hinata lo miró mientras el chico le ayudaba a recoger sus cosas. Sintió como su corazón vibraba incesantemente en su pecho. Por unos instantes el tiempo pareció detenerse ante el efecto portentoso de aquellos bellos y embaucadores ojos.

-¿Estas bien? –Inquirió él sonriendo.

-Si… gracias… -tomando sus cosas.

-Toma… -sacando un pañuelo de su bolsillo.

-¿Ehh? –La niña se aparto un poco tras la súbita reacción.

-Es para que te limpies la cara… -El pequeño rió. –Déjame ayudarte… -Frotando suavemente la herida sangrante de sus labios.

-Duele…

-Lo siento… -Naruto la miró y se tildo por unos instantes. –Soy Naruto Namikaze. –Exclamó tras unos segundos dubitativos.

-Naruto…

-¿Y tú como te llamas?

-Yo… soy… soy…

-¡Naruto, apresúrate hijo! –Dijo un hombre joven batiendo su mano al aire desde la otra vereda.

-¡Ya voy papá! –grito éste contento. –Bueno debo irme ¡Hasta mañana CONEJO! –Grito cruzando la calle mientras la saludaba.

-Adiós… ¡Espera el pañuelo! –Al notar que aún lo tenía en la mano. – ¡Te lo regalo!

Hinata pudo verlo sujetar la mano de su padre con fuerza y marcharse sonrientes por la vereda. Su corazón palpito alegre, por primera vez en mucho tiempo alguien la había tratado amablemente.

A su tierna edad de 7 años había vivido muchas desventuras y tristezas, pero esta vez era una simple niña. La pequeña sonrió, ese sería el principio de un tierno y desventurado amor.

Fin de Flash Back…

-¿Y de quien te enamoraste? –Inquirió Naruto tras notar el largo y dubitativo silencio.

-De un crio estúpido… -calló –pero encantadoramente tierno.

-¿Y aún lo amas? –insistió.

-Con todo mi corazón… -entrecerrando sus ojos.

-¿Por qué no estas a su lado?

-Las cosas han cambiado… yo no soy la de antes y por mucho que lo desee no puedo volver atrás…

-¿Y crees que eso importa? siempre hay cambios en todos nosotros y si él te quiere seguramente te aceptará –Intentando sonreír ¿Por qué aquella afirmación le sonaba molesta?

-Él jamás me ha querido y nunca lo hará… -sentenció con firmeza.

-¿Cómo lo sabes? No puedes adivinar lo que sentirá la otra persona.

-¿Tú lo harías? –mirándolo a los ojos. – ¿Tú me amarías a pesar de lo que te hago? ¿Podrías perdonar el que te trate como aun esclavo? ¿El que te chantajee con tu dinero? ¿Tú me perdonarías?

-¿Yo que tengo que ver con esto? –Indagó con ahínco.

-Si, estuvieras en esa situación, hipotéticamente hablando ¿serías capaz de perdonarme? –Hinata clavo su mirada en él pero Naruto pareció ensimismarse en el parabrisas. –No podrías, ni deberías… hay cosas que no tienen perdón… hay personas que solo lastiman y hieren sin importar las consecuencias, hay consecuencias que pueden marcar la vida de una niña, de una adolescente, de una mujer de la manera más cruel e inimaginable convirtiéndola en un verdadero monstruo… -Hinata permaneció recostada sobre el asiento mientras clavaba sus danzarinas pupilas en el espejo retrovisor, Sasuke la miraba con melancolía, pero inmediatamente volvió a adoptar su postura y a dormir algo incomodo en el asiento trasero de su coche.

El silencio volvió a reinar durante algunos minutos. Hinata sintió su cuerpo sumergirse en un letargo casi imposible de parar, sus parpados le pesaban y su desolación la sumergía nuevamente en un mundo onírico mucho más halagador que el real.

-Quizás si podría… -suspiró el rubio mientras la miraba desfallecer a su lado y sumergirse en otra encantadora realidad.

Continuará...

fredynho
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte III Act 3/4 Lemo

Mensaje por fredynho el Jue Abr 05, 2012 12:09 am
Lo dejaste en su punto maximo dios dios dios ya kiero que publieque la continuacion por favor por favor Love Love Love Love
Ahy Guuuuuueeeee!!!

Silvia_Sabaku
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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte III Act 3/4 Lemo

Mensaje por Silvia_Sabaku el Dom Abr 08, 2012 7:07 am
Fue tan solo ayer que entre aca, esperando leer fanfics pateticos y obvios, pero cuando lei el tuyo me equivoque! ES DE LO MEJOR!!! Love Love
Cada capitulo deja intriga XD XD
Me encanta! es lo mejor que lei en mi corta vida (?). Espero que sigas con esto Glad

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte III Act 3/4 Lemo

Mensaje por Chrizumi el Lun Abr 09, 2012 7:26 pm
Este capitulo me encanto Love sin duda alguna el mejor fan fic que he leido X3.

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte III Act 3/4 Lemo

Mensaje por pipiru-chan el Lun Abr 09, 2012 9:18 pm
sigo fiel a tu fanfic aunque ya hayan pasado 6 dias desde que publicaste la parte 3 X3 seguiré esperando lo que sea necesario con tal de que los sigas posteando Kiss

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte III Act 3/4 Lemo

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Mar Abr 10, 2012 10:06 pm
Se hace largo el capitulo pero en mi mente se dibujan estas escenas locas así que las tengo que plasmar. En fin muchas gracias a todos los que me han dejado comentarios como siempre tan atentos y me hace muy feliz que les guste la historia y se hayan enganchado tanto. Bienvenidos los nuevos y a los que están siempre les digo gracias por estar y postear eso lo tengo muy en cuenta.

Bueno espero que les agrade este capitulo y se enterarán de algunas cosillas más por favor no me salten a la yugular por que moriré desangrada jajajajaja ni revoleen los ya conocidos tomates. Recuerden que esto es NaruHina y así quedará pero es una historia bastante fuerte y poco aniñada como por ahí suelen leer.

Besos y hasta prontito.



Capitulo IV "El pintor y la florista" Parte IV


Spoiler:

Naruto despertó bastante incomodo con el fuerte sol golpeteando sobre su cabeza intensificado por el vidrio del parabrisas. Estaba mal o hacia más calor que antes. Se sentó mejor en su lugar acomodándose su ropa.

-¡Buenos días papito! –grito Takeshi a su lado.

-Buenos días… -bostezando.

-Ya casi llegamos -sentenció Hinata en el asiento del acompañante.

-¿En verdad? Por que estoy casi entumecido.

-Lamento que hayamos perdido tanto tiempo en coche pero era mejor que salir a través del aeropuerto. –Exclamó Sasuke que se hallaba tras el volante.

-¿Mejor en que sentido?

-Para tu seguridad y la de Takeshi- Profirió Hinata.

-¡Por nuestra seguridad! ¿De que hablan? –Naruto se acomodó mejor.

-Te explique la situación hace varias horas…

-¡TU NO ME EXPLICASTE NADA! – exclamó de mal humor.

-Cálmate Dobe… lo que Hinata quiere decirte es que la mafia ha perdido cierto contacto contigo pero eso no significa que no estarán detrás de ti.

-Ellos harán lo que sea necesario para obtener lo que quieren ya sea presionándote a ti o a… -Hinata miró de reojo al pequeño Takeshi quien seguía la conversación en absoluto silencio. -¿Comprendes?

-No…

-En cuanto rastreen tu dinero o que has echado mano de algún perdido centavo volverán al ataque y esta vez no serán tan condescendientes. –Replico Sasuke mientras entraba a la ciudad.

-No debes preocuparte –notando la mirada taciturna del rubio –Yo y Sasuke te protegeremos… -Hinata sonrió y Sasuke la miró con ofuscación.

-¡MIRA PAPA EL MAR! – grito Takeshi quien recordaba haber visto alguna que otra imagen de aquel azulino paisaje.

-¿Donde estamos? –Inquirió el rubio.

-Estamos en el país de las olas, esta es la ciudad capital Umi no miryoku o ciudad encanto.

-Un nombre bastante peculiar… ¿Y que hacemos aquí?

-Aquí esta la oficina central de tus abogados… -explico el pelinegro.

-Y además aquí esta tu siguiente encargo… -Hinata rió maliciosamente.

-Rayos… -sentenció de mala manera.

-Bien, yo aquí los dejo… -exclamó Sasuke parando junto a una plazoleta.

-Caminaremos el resto del viaje, gracias Sasuke… -Hinata lo miró con ternura y sonrió.

-Cuídate…

El pelinegro la miró a los ojos un instante luego la sujeto de la nuca con su mano izquierda y la atrajo hacia si para besarla tiernamente en los labios como siempre lo había deseado desde antaño.

Naruto sintió un toquecito en la manga derecha de su suéter y se giro para ver los ojitos algo taciturnos de Takeshi quien lo miraba con algo de melancolía. Volvió a echar un vistazo a la escena la cual le resultaba bastante incomoda sobre todo teniendo en cuenta de que ambos chicos se besaban con ternura y ligereza.

Las ideas de hermandad se fueron al retrete y por un instante apreció intensos y arrolladores celos en su interior.

-Tienen para mucho por que la verdad es que estoy cansado. –Formuló en voz alta provocando que el beso cesara rápidamente y ambos chicos se mirarán extrañados.

-Cuídate mucho y no hagas estupideces Hinata. –El chico suspiró y se aparto con rapidez de la muchacha quien lo miró descolocada.

-Lo intentaré… Sasuke-kun… -expresó con algo de timidez bajando del coche.

Hinata descendió del vehículo seguida de Naruto y Takeshi. La chica estaba rara de eso no había dudas ¿acaso si había algo más entre ese par? Naruto la miró recelo no entendía por que se sentía tan estafado.

La pelinegra extrajo del baúl del coche una horda de paquetes y le entrego varias a Naruto; sujeto otras con delicadeza mientras despedía al muchacho con un suave vibrar de su mano.

-Hace mucho calor… -expresó batiendo sus palmas frente al rostro y agitando su precioso y largo cabello renegrido.

-Es eso o fue el apasionado beso… -Se burlo Naruto.

-Si no te conociera Naruto… -Sacándose la gabardina y el suéter –diría que estas celoso. –acomodándose la camisa.

-¡Yo! Claro que no, por que habría de estarlo… -Esbozo gesticulando de forma graciosa su rostro.

-No lo sé, juraría que eso me pareció. –Acomodándose la ropa.

-Hace calor papito…

-Si, lo sé Takeshi… -expreso el ojiazul tironeándose la ropa.

-No se preocupen no estamos lejos de la casa de Ino –Hinata sonrió y hecho a andar.

-¿Quién es Ino? –Inquirió curioso siguiéndole el paso y esquivando a varios transeúntes que los miraban extrañados al verlos tan abrigados con semejante temperatura.

-Como dije, Ino es tu siguiente asignación… -tomando la delantera.

-¿Y que se supone que debo hacer con ella?

-No me lo preguntes a mi Naruto tú eres el hombre ¡usa tu inspiración! –sonriéndole con picardía.

-¿quieres que me inspire con ella o prefieres que lo haga contigo? –Hinata volteo a verlo con sorpresa su corazón pareció dar un vuelco en el interior de su pecho intentando fugarse directo a sus pies –Veo que te he dejado sin habla.

-No… no es bueno que hables así… -profirió shokeada.

-Descuida solo lo haría por obligación. –El rubio rió sin disimulo y prosiguió el paso.

Hinata se sintió decepcionada tanto que no pudo evitar empañar su mirada mientras lo veía caminar delante de ella. Su corazón volvió a encajonarse en el interior de su pecho y a mitigar su dolor enclaustrándose en su pose arrogante y distinguida que había aprendido a lucir con los años y el maltrato.

-¿Hinata-sama viene con nosotros? –inquirió Takeshi tras verla tildarse en medio de la vereda.

-Si… claro… -sonrió levemente caminando con lentitud.

-¡HINATA! –grito una voz femenina quien se le abalanzó de golpe abrazándola con fuerza. La muchacha solo pudo distinguir el rubio cabello serpentear en el aire con distinción.

-¿Ino? –inquirió atolondradamente.

-Gracias por venir. Estas preciosa Hina-chan ¿cuanto hace que no nos vemos? Tenemos tanto que hablar ahora que estas aquí. –Sujetándola de las manos y contemplándola a los ojos.

Unos minutos después…

-Soy muy feliz de volver a verte Ino, gracias por invitarme a tu hogar. –depositándolas bolsas sobre el sofá del living.

-La verdad es que no creí que pudieses venir, hace mucho tiempo que quería verte –Abrazándola nuevamente.

-Todo esta muy bonito amiga… -echándole una rápida ojeada al lugar.

La sala de estar era bastante amplia, contaba con dos o tres muebles de múltiples estanterías provistos de libros y fotografías. En el techo colgaba un ventilador y de él cuatro lámparas suspendidas de mediano tamaño. Un sofá amplio y dos más pequeños engalanaban el centro de la habitación rodeando a una pequeña mesilla de patas recortadas trabajada en madera y cristal, sobre la misma un precioso jarrón con flores amarillas de exquisito y embriagante aroma; la puerta de entrada lindaba con esta sala, a su derecha un pequeño percherito de pie tallado en madera sostenía un viejo paraguas algo ajado y maltrecho, más a la derecha una ventana con vista al mar permitía la intromisión de los cálidos rayos de luz mañanera y la fragante brisa del mar.

Ino ingreso por una puerta más pequeña a la cocina, un sector de mediano tamaño junto al ventanal, trayendo con ella tras unos minutos, cuatro vasos con refrescos bien helados.

-¿Deben estar cansados por el viaje? –Observando los rostros alicaídos de los tres invitados.

-A decir verdad si estoy cansada… -Hinata sonrió intentando despejar los fantasmas del pasado pero no parecía que su tenue sonrisa los amedrentara.

-¿Así que tú eres Naruto? –Mirando al chico de arriba a bajo, sin duda el joven era muy atractivo. La chica sonrió, pues le pareció que el recién llegado tenía cierto carisma y encanto que incluso no lograba vislumbrar en el serio Sasuke Uchiha.

-Si, mucho gusto señorita. –Naruto sonrió galantemente.

-Puedes llamarme solo Ino no soy tan formal. –La chica repartió los vasos de refrescos. -¿Y ya son novios? –Inquirió de sopetón provocando que Naruto se atragantara y Hinata escupiera el líquido ingerido.

-¡NO! –gritaron ambos al unísono.

-Así, no me digan… -Ino rió contenta en tono burlón.

-Naruto es un empleado, si eso es –limpiando un poco el desastre de jugo –solamente lo estoy ayudando… -riendo tontamente.

-No tenemos relación alguna ni estoy interesado en tenerla. –se excusó el joven.

-Vaya… no es necesario que se lo tomen así…

-¿así como? Creo que estas fantaseando Ino. –Hinata hecho a reír.

-Entonces tú y Sasuke aún siguen –realizando un gesto muy alusivo con su mano, el cual el pequeño Takeshi no alcanzó a entender.

-¡INO!

-Bueno esta bien no los molestaré por hoy. Si lo desean les mostraré las habitaciones. Hinata tú puedes dormir conmigo y Naruto y el pequeño Takeshi pueden dormir en la alcoba de servicio.

-¿No tenías tres cuartos? –Inquirió la ojiperla.

-Hice unas refacciones el verano pasado y preparé la mitad de la casa para alquilarla así que esta independiente a esta. Después de que mis padres murieran necesitaba algo más para ganarme la vida y por otro lado la casa ya era muy grande para mi sola.

-Comprendo…

-Bien síganme…

-Disculpa Ino ¿tendrás algo de ropa para prestarme? No tuve tiempo de empacar nada… -Naruto la miró con intriga.

-Si… claro… -La chica la contemplo con preocupación.

Los cuartos se hallaban enclaustrados en la parte superior de la casa uno principal que había pertenecido a la familia Yamanaka, los padres de Ino, y que ocuparía Naruto y Takeshi. El lugar se hallaba bien amueblado con una cama de dos plazas bien dispuesta en el centro de la habitación y un baño privado.

La habitación de Ino era un poco más pequeña con una cama de una plaza y baño privado. Hinata ocuparía una cama improvisada en la habitación de la rubia. Por más que Ino insistiese la chica se rehusó a ocupar la cama de su anfitriona.


continuará...

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte IV Act 10/4 Lemo

Mensaje por Silvia_Sabaku el Jue Abr 12, 2012 11:54 am
Aahhhhh! Shine Me pregunto q pasara? Donde dormira Hinata? No puedo esperar el siguiente capitulo Love Love

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Re: El Esclavo [NaruHina] Capitulo IV Parte IV Act 10/4 Lemo

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Mie Abr 18, 2012 6:55 pm

Hola a todos muchísimas gracias por comentar el fic. Lamento haberme ausentado durante tanto tiempo pero ya estoy aquí de nuevo esta vez el capitulo es más extenso para que no se quejen por el tiempo tardado en publicar.

Bienvenidos los nuevos a este fanfic y espero les guste el capitulo, pronto mucho lemon preparen los pañuelos por si les sangra la nariz jajajajaj.

Capitulo IV Parte V "El pintor y la florista"

Spoiler:

Casi una semana había pasado desde que habían llegado a ciudad Encanto. Takeshi adorada el sol y el mar y en cuanto se lo proponía Naruto debía salir disparado en su busca tras fugarse a hurtadillas de la habitación.

Sumado a las continuas desapariciones de su pequeño, Naruto se había visto bastante incómodo. Ino Yamanaka parecía una mujer de apariencia fuerte y segura pero por más que intentará avanzar un paso con ella la chica se mostraba huidiza y terminaba por fugársele con increíble rapidez. Había intentado varias técnicas pero nada había resultado con ella.

La muchacha continuamente se refugiaba en su negocio, un precioso puesto de flores a solo dos cuadras de su casa, allí pasaba prácticamente todo el día o corriendo tras una u otra diligencia lo cual no le daba mucho margen para actuar.

Hinata parecía haberse evaporado esa semana y solo la había visto una o dos veces tras un cruce imprevisto de camino a la sala o en la habitación.

-¡Maldita sea! –grito algo exasperado tras sentir la dolorosa quemazón sobre su espalda.

-¿Papito estas bien? -Inquirió Takeshi al ver el tenue carmesí de su piel.

-Si… estoy bien porque no vas a jugar… -Suspirando. –trata de no exponerte mucho al sol.

-Ya me puse protector como me dijiste papá. –Sonriendo.

-Que bueno hijo, así evitarás correr mi suerte. –acomodándose bajo la sombrilla en la reposera.

Takeshi corrió contento. Durante aquella semana había hecho un par de amiguitos de su edad y se la pasaban la mayor parte del día jugando y correteando en la playa.

Naruto se incorporó con dificultad, le ardía tanto la espalda que apenas podía moverse. Tomó con suavidad su vaso de refresco bien helado y le dio un sorbo. Sentir aquel liquido recorrer su cuerpo le resultaba casi excitante y aliviador.

-Veo que estas como un tomate. –Rió una voz femenina a su espalda.

-Ja –Ja –Ja –gruño tras ver a la hermosa morena con una atractiva y sexy bikini, y un largo pareo cubriendo sus caderas.

-¿Qué tal me veo? –Inquirió tras notar el letargo del chico.

-¡Horrible! –sentenció indignado tratando de depositar su bebida sobre la pequeña mesita de mimbre a su lado

-Sabía que te gustaría. –Hinata soltó una leve risilla.

-¿Se puede saber en donde te metiste? Me dijiste que veríamos a los abogados y de eso no he sabido nada, sin contar que has estado desaparecida toda la semana.

-¿Me extrañaste? –Sentándose en la reposera y depositando un pequeño bolso playero a sus pies del cual extrajo un frasco de plástico con un gel de color verde en su interior.

-¿Por qué habría de hacerlo?

-No lo sé quizás por que te gusta pelearme. Dime ¿como te ha ido con Ino-chan? –Inquirió curiosa.

-¡Ahh! –suspiró suavemente al sentir el rose de la mano de la pelinegra contra su espalda adolorida mientras ésta lo ungía con aquella refrescante pócima.

-Quédate quieto Naruto… -refunfuño ésta mientras se abocaba a su tarea. -¿y bien? -Insistió tras el silencio.

-Se siente bien… -ronroneo.

-No tu espalda Naruto ¿Qué tal van las cosas con Ino? –Internamente satisfecha.

-¿Tú amiga no será lesbiana? –mirándola a los ojos.

-¿Ino, lesbiana? ¡Imposible! –Hinata se tornó pensativa. – ¿No será que tienes poco encanto?

-Bueno no soy un Dandi pero tengo lo mío. –Tras estas palabras del ojiazul la muchacha hecho a reír a carcajadas. –No le veo la gracia… -profirió molesto. –A lo mejor ella piensa que tú y yo… -El chico la miró con seriedad.

-No, ella sabe que no eres mi tipo. –declaró de forma hiriente.

-Si, mal no recuerdo quisiste violarme hace unas semanas. –indignado. Hinata rió.

-Bueno eso fue en un momento de necesidad. –Tapando el frasco y depositándolo en su bolso.

-¿Un momento de necesidad? –El chico la miró fijamente. Hinata sintió que tenía su revancha. –Claro como ahora tienes con quien consolarte. –Bufó molesto.

-¿Celoso?

-¡Ya te dije que no! –Hinata se mordió sutilmente el labio inferior mientras se apoyaba sobre la reposera. Naruto noto que le costaba realizar un acto tan simple como respirar.

-¡CHICOS! –grito la rubia batiendo su mano en el aire.

Hinata pudo verla deslizarse desde lo alto de la calle con algo de dificultad, pero lo que llamó poderosamente su atención era su torpe actitud al andar, cosa que no era común en ella.

Ino traía consigo una canasta entre sus manos. Vestida con una preciosa bikini rosada y una corta minifalda ajustada, transito desparramando arena a diestra y siniestra, llenando con la misma, las lonas de playa de algunos turistas tras su paso, los cuales, chillaron quejumbrosos.

-Traje algunos dulces y masitas para tomar algo fresco y rico. –Sentenció suspirando.

-¿Estas bien Ino? te ves algo "radiante" –Hinata no sabía exactamente que palabra atribuirle al estado de felicidad y torpeza de su amiga.

-¡Yo! ¡Claro que no! Estoy bien… -Dijo soltando la canasta al piso.

-¡Ino! –Hinata saltó de su asiento.

-¿Te encuentras bien? –Naruto acudió caballerosamente en su auxilio.

-Si, si, si… -Intentando recoger el desparramo.

-Con un si bastaba… -Hinata miró a Naruto y éste a ella. -¿Segura que estas bien?

-Si Hinata estoy bien… -acomodando ahora sobre la mesita de mimbre las confituras.

La pelinegra hecho un rápido vistazo por encima de aquel alto médano que conducía a la avenida, para encontrarse con la figura de un pelinegro de cabello corto junto a un atril con un cuadro. El chico miraba fijamente la escena y Hinata noto que era exactamente lo que observaba.

Mientras Ino recogía algunas cosas y acomodaba la mesa del té el chico no le quitaba la vista de encima; pero al notar que Hinata lo miraba inmediatamente volvió a concentrarse en su tarea ensimismándose en el paisaje.

-¿Quién es tú novio Ino? –Soltó de repente.

-¿QUÉ? –grito esta mirándola fijamente.

-Si, tú novio, el chico que esta pintando un cuadro allí arriba. –Señalándolo con su mano.

-¡Ahhh! –Ino rió pero guardo silencio enfrascándose en su tarea.

-¿Aja? –insistió la pelinegra la cual no se daría tan fácilmente por vencida.

-No es nadie… es solo el chico que alquila la otra parte de mi casa.

-¿ES TÚ INQUILINO? –grito Hinata. Naruto creyó que quedaría sordo de por vida.

-No grites Hinata… -susurro suavemente.

-¿Y tú y el artista ya han? –Hinata la provocó con la mirada.

-¡¿QUE? –sentenció alarmada.

-Yamanaka Ino, no te había visto así desde que te le declaraste a Sasuke. –Hinata sonrió.

-Veo que es un rompe corazones… -murmuró Naruto entre dientes mientras se apoderaba de una masita.

-¡Nada que ver chicos! –profirió nerviosa. –Lo de Sasuke fue solo un amor juvenil y en cuanto a Sai no pasa nada entre los dos –Aclaró pero en el intento de explicar su precaria situación desparramó la bebida fría que había traído destartalándose en la arena.

-¡Rayos! –Naruto casi termina empapado.

-Lo lamento mucho… yo… estoy torpe hoy… -riendo tontamente.

-Ya lo creo… y veo el por que… creo que el artista te tiene como loca. –Se burló la pelinegra.

-¡JA! Mira quien habla… -expresó algo enfadada mirándola y a Naruto quien intentaba secarse y jamás se dio por aludido.

-¿Por qué no lo invitamos a beber algún refresco? –Inquirió Naruto sentándose otra vez.

-¡QUE! –grito Ino desplomándose en otra silla.

-Que buena idea has tenido Naruto. –Hinata sonrió.

-¡NO! –Ino se sintió sofocada.

-Vamos Ino, Naruto tiene razón quiero conocerlo.

-No Hinata, él es un chico muy ocupado y no creo que quiera tomar algo con nosotros, además esta pintando. –Sentenció acalorada.

-Más bien esta mirando hacia aquí. –Naruto rió divertido ahora entendía por que sus técnicas no habían dado resultado con la rubia. –Hinata compra un refresco –ordeno parándose de sopetón.

-¿Cómo te atreves a darme ordenes? –Mirándolo enfadada.

-Por que tienes lo que es mío, además yo tengo algo que hacer. –Saliendo de allí rumbo a lo alto del médano.

-¡ESPERA! –grito Ino pero Naruto había salido muy apresurado e hiso oídos sordos a sus suplicas.

-Bueno compraré unos refrescos en el puestito de aquí al lado. –Hinata se levanto con rapidez.

-Yo creo que mejor me voy tengo muchas cosas que hacer y deje la tienda sola y… -parándose.

-¡De ninguna manera Ino! –Hinata la sujeto del brazo y la arrastro hasta el puesto de bebidas.

-Hinata no estoy arreglada y no quiero que Sai me vea así yo…

-Nunca te había visto así Ino… ¿te gusta mucho verdad?

-Si, amiga jamás creí que podría enamorarme así después de mis decepciones amorosas…

-Una jarra de refrescos bien helados por favor. –Exclamó la pelinegra parándose junto a la barra.

-Si, preciosa. –Exclamó el cantinero un hombre de mediana edad y de rasgos picaros.

-¿Cómo lo conociste Ino?

-Cuando puse en alquiler la habitación nadie respondió, estábamos en temporada baja y era justamente en ese tiempo en el que la florería no funcionaba como hubiese querido y las refacciones habían acumulado largas deudas por pagar, sin contar las que ya estaban encajonadas tras la muerte de mis padres.

Una tarde de lluvia fui al mercado, necesitaba ahorrar lo más posible y traer algunos víveres, pero con el poco dinero que poseía no podía tomar un taxi, así que decidí caminar. Llovía torrencialmente y hacia grandes esfuerzos por no soltar el paraguas que era azotado por la fuerte ventisca.

-Solo a ti se te ocurre salir con una tormenta Ino. –Rió Hinata.

-Lo sé, créeme que si no hubiese estado tan agobiada por las deudas me habría quedado en casa, pero la cabeza me daba tantas vueltas que preferí afrontar aquella odisea con tal de no pensar lo peor. Camine varias cuadras hasta el mercado, quise comprar algunas cositas allí y…

Flash Back…

La pelirrubia transitaba con dificultad aferrada a un precario paraguas que se contorneaba y torcía con las fuertes ráfagas de viento que ahora arremolinaban su amorronado cabello; empapado por la fuerte tormenta y enchastrado por el tinte café acumulado en las bocacalles y salpicado sin miramientos por los apresurados vehículos que intentaban fugarse de aquella intensa llovizna.

Entro a aquel supermercado, casi vacio, pero repleto de miradas despectivas por parte de los empleados quienes se sonreían y cuchicheaban al ver a la joven en tan calamitoso estado.

Ino se sacudió un poco la maltrecha solapa de su abrigo de invierno la cual despilfarro una considerable cantidad de agua sobre el lustroso piso de cerámica.

Tras algunos reclamos molestos, a los cuales resto importancia, comenzó su recorrido como autómata por los pasillos semí vacios de aquel lugar.

Cargo dos paquetes de harina, una azúcar, una docena de huevos y otros menesteres. Tras largas cavilaciones y algunos pensamientos abstraídos notó que el peso en sus brazos se tornaba casi insostenible. Refunfuño molesta al estar tan distraída, al punto que había olvidado recoger un canasto para cargar sus víveres. Un movimiento rápido y torpe la llevo a girarse en su posición casi sin notar que otro comprador estaba tras ella recogiendo un frasco de mermelada; el cual, tras el impacto, salió despedido por los aires dando una voltereta y destartalándose sonoramente sobre el piso blanco de aquel local.

-¡Lo siento! –Inquirió apenada mirando aquellos dos ojos negros que le recordaron por un instante a su viejo amor de juventud, aquel que le había roto el corazón en más de una ocasión y que había dejado una amarga cicatriz en el mismo.

-Tu disculpa no vale de nada… -Sentenció con indiferencia lo cual hizo un molesto eco en el orgullo de la pelirrubia.

-Ya me disculpe, además un accidente lo puede tener cualquiera. –Sentenció enfada dispuesta a marcharse.

-¿Quién ha roto este producto? –Inquirió uno de los empleados con enfado.

-Fue esta mujer… -Indicó el chico con un dedo acusador.

-¡¿PERO?

-Lo siento señorita pero es política de la empresa que lo que rompe se paga.

-Pero no lo rompí adrede, tropecé con el señor y… -intentando excusarse más fue interrumpida.

-Lo siento pero reglas son reglas. La próxima vez tenga más cuidado con lo que hace y evitará así tener que cargar con cuentas innecesarias. –Sentenció con soberbia.

-Lo mismo le acabo de sugerir. –El chico tomó otro frasco de la estantería y lo deposito en su canasto, acto seguido prosiguió con sus compras ante la mirada furica de la ojiazul quien tenía deseos de asesinarlo sin miramientos.

-La cuenta la estará esperando en la caja registradora. –El empleado dio media vuelta y se retiro despotricando por el enchastre que debería limpiar.

Ino lo miró confusa y enojada. Tomó su cartera y conto el dinero que traía con ella. Su rostro trasmuto de ira a sorpresa, todo aquello parecía una ironía. Había salido de su casa con escaso dinero y debería dejar varias cosas de las que cargaba consigo.

Suspiro, pero esta vez melancólica. Parecía que nada le salía bien últimamente y esta era la gota que colmaba el vaso. Respiro profundas bocanadas de aire para tranquilizarse, la reciente perdida de sus padres, el afrontar toda una vida sola, los problemas monetarios y pocas ideas acertadas la habían sumergido en un mundo de deudas y contrariedades de los cuales no lograba salir a flote.

Dejo los huevos, un paquete de harina y otros víveres necesarios para cenar ese día. Contó el dinero de la mermelada, que debería pagar a la fuerza, quedándole escasos centavos para proveerse de algo decoroso para alimentarse.

-Bueno otra vez cenaré cereales… -Profirió a media voz dejando todo lo que conservaba en la mano.

Recorrió los pasillos tomó una de esas cajas de cereales sustanciosos, los cuales ingeriría con algo de agua, como sucedía desde hacia unos cuantos días.

La chica camino hasta la caja depósito de mala manera los cereales sobre el mostrador y miró a la empleada con cara de pocos amigos.

-Son 49,90 expreso la mujer con soltura.

-¡QUE! –exclamó sobresaltada.

-Si, el cargo de la mermelada son 30 pesos señorita, más los cereales, en total son 49.90.

-¿Me esta tomando el pelo? El cartel en el aparador fijaba claramente el precio de 12,70 –Indignada.

-Creo que esta equivocada, la mermelada que ha roto es artesanal y es una de las mas caras de la góndola, lo siento pero el precio es de 30 pesos más los cereales 19,90.

-¡MALDITA SEA! –refunfuño. Ino busco en su billetera pero todo su capital era de 30 pesos. –Bien supongo que no cenaré esta noche. –Entregándole el efectivo. -¡ESPERO QUE ESTE CONTENTA! –La mujer la miro desafiante como quien contempla a una pordiosera.

Ino pudo oír con toda claridad una leve risilla a sus espaldas, al girar su rostro pudo ver al impertinente tipejo que oso dejarla sin cenar. Lo miró con desprecio pero éste estaba tan calmo con aquella linda mirada mordaz que por un instante la desorbito. Llevo la mano a su bolsillo y extrajo del mismo un pequeño papelito de color blanco en el que había publicado con marcador negro la habitación que se disponía a alquilar.

-Puedo pegar esto en la vidriera, tengo una habitación para alquilar y me gustaría dejar este folleto por si alguien estuviese interesado.

-Pues eso no lo dispongo yo… debe preguntar al encargado. –Señalando el malhumorado rostro del sujeto que la increpo en el pasillo.

-¿Te falta mucho? por que me gustaría pagar mi cena e irme a casa. –Le reclamó el pelinegro a sus espaldas. Ino se limito a imponer en su rostro un gesto burlón y sarcástico.

-Disculpe… -la chica se alejo de la caja aproximándose al encargado –Me gustaría, si es posible...

-¡DE NINGUNA MANERA! –sentenció con enfado.

-¡Si aún no le explicado lo que deseo! –Refunfuño molesta.

-Aquí no pegamos basura en nuestra vidriera, como verá solo nuestros sponsors tienen autorización de pegar sus pancartas y por lo que veo usted no es uno de nuestros sponsors ¿O si? –ojeándola de arriba a bajo como a una lacra.

-Pero será por unos días luego puede quitarlo, solo por poco tiempo y…

-¡YA LE DIJE QUE NO! –grito de mala manera.

-Bueno supongo que me reservaré el derecho a regresar a este lugar…

-Supongo que no nos perderemos de nada. –La increpo tras verse sermoneado por aquella pobretona de la cual hablaba casi toda la ciudad.

Ino sabía muy bien la reputación que había ganado a expensas de unas cuantas viejas chusmas que no entendían de donde había conseguido el dinero para refaccionar su morada, sin saber claro esta, que había empeñado hasta el último céntimo para poder crear otro medio para subsistir a parte de su modesta florería familiar.

La cualquiera, la desfachatada, la mujerzuela de la ciudad, era ese el titulo que le habían indilgado tras la muerte de sus progenitores quienes se morirían nuevamente de la vergüenza y el enfado tras escuchar las calamitosas sugerencias hechas hacia su respetable hija y su apellido, el cual, la chica jamás había osado deshonrar. Molesta tomó su paraguas maltrecho, coloco el papel en su bolsillo y arremetió furica contra el aguacero que crepitaba con ahínco contra la acera.

Camino tres o cuatro cuadras hasta llegar a la bocacalle, la lluvia era tan intensa que el paraguas salió disparado hacia el cielo en un arrebato escandaloso provocado por la violenta ventisca. Corrió como atolondrada intentando apoderarse de lo que creía un inútil resguardo de aquel temporal para encontrarse desprevenida en medio de la avenida. Un fuerte bocinazo la abstrajo de su infructuosa cacería para sorprenderla a punto de ser atropellada por un colectivo. La chica pego un fuerte salto hacia atrás rodando hacia la bocacalle golpeando contra el cordón de la acera.

Se levanto con lentitud tras aquel susto mortal frotándose la cabeza, miró al chofer quien enfurecido y asustado le profirió varios elocuentes insultos tras lo cual se marcho.

-No se preocupe estoy bien… -profirió a media voz mientras contemplaba el autobús avanzar hasta la otra cuadra sin darle mayor importancia a su estado de salud.

Aun despatarrada en el piso intento ponerse de pie, pero noto que aquella tarea le resultaba algo costosa ¿acaso se había golpeado tan fuerte? Un fuerte tirón en su pierna la despatarro otra vez en el asfalto. Se miró de arriba a bajo pero no notaba sangre ni alguna lastimadura de mayor envergadura, seguramente se había lesionado levemente, algún fuerte tirón o un esguince o vaya a saber que.

-¿Necesitas ayuda? –Inquirió una voz masculina cuya figura se poso a su lado.

-¿Qué le parece? –Sentenció con gracia.

-Me parece que si deseas que te ayuden deberías cambiar tu actitud arrogante y poco femenina. –Ino lo miro seriamente reconociendo a aquella lengua bífida.

-¿¡TU! –El chico la miraba con gracia cargando su bolsa de alimentos en un brazo y sujetando el paraguas con la misma mano.

-Déjame ayudarte a ponerte de pie. –Insinuó extendiéndole la mano, pero la muchacha volteo su rostro con desprecio. –Bien si no quieres puedes levantarte sola. -El chico comenzó a caminar dispuesto a cruzar la avenida dejándola completamente despatarrada en la calle.

-¡Espera! Si necesito ayuda… -Exclamó finalmente tras notar que no dispondría de ningún apuesto caballero azul que se atreviese a salir con semejante aguacero.

-Ves que podías hacerlo mejor… -El chico sonrió y la ayudo a ponerse de pie.

Recogieron el paraguas que había rodado hasta la otra vereda y el muchacho la ayudo a llegar hasta su casa cargándola con algo de dificultad.

-Gracias por traerme… -sentenció bastante apenada por verse algo estúpida al ser cargada por un completo desconocido hasta las puertas de su hogar.

-Será mejor que me dejes verte el tobillo… -Notando que rengueaba hasta llegar al sofá.

-Descuida estaré bien puedes irte… -Desplomándose indecorosamente sobre el sillón.

-Te hablo en serio déjame verte el tobillo o mañana estará tan inflamado que no podrás ponerte en pie. –Mirándola con parsimonia.

Ino pensó que el chico estaba mal de la cabeza, pero verlo con aquel rostro angelical y empapado por su causa le produjo algo de ternura.

-Yo…

El chico dejó rápidamente sus cosas en la puerta de entrada tomó uno de los almohadones del sofá contiguo y le quito con suavidad el calzado completamente embarrado; con extremo cuidado frunció un poco el pantalón para ver el moretoneado e inflamado tobillo cuyo aspecto y sensación parecía empeorar por momentos.

-Se ve mal… -Exclamó él.

-Me duele… -se quejo con suavidad. Sin dudas le dolía pero había hecho frente a cosas más duras y difíciles que una simple torcedura.

-¿tienes unas toallas y un poco de hielo? –Inquirió el pelinegro mirándola fijamente a los ojos lo que pareció desmembrar la dura coraza que resguardaba su corazón.

-Si en la cocina… -balbuceo a duras penas.

El chico se paro con rapidez, tomó algo de hielo del refrigerador y unos trapos que encontró en los cajones del baño, según las indicaciones difusas de la convaleciente muchacha.

-Si dejas el hielo en el tobillo se desinflamará un poco pero lo recomendable sería que busques a un profesional por la mañana.

-Sabes mucho de esto… -profirió contemplándolo como embobada.

-Lo básico en primeros auxilios, cualquier persona debería saberlo. –expreso con soberbia.

-Gracias… -Ino parecía obnubilada y lo contemplaba como atolondrada ante lo cual el chico sonrió nuevamente dejando entrever a la chica la maravillosa luz del sol emanar de su sonrisa.

-Soy Sai

Ino no podía captar ni una sola sílaba; a pesar de mostrarse como un joven algo frió, reacio, mal educado, intolerante y pesado, tenía un encanto casi ineludible que la hipnotizaba a tal punto de dejarla sin habla y eso ya era mucho para su parlanchina capacidad de alterar los humos de cualquiera.

–Quizás tengas fiebre… -besándole la frente de sopetón.

Ino sintió que le faltaba el aire y su respiración se entrecortaba desbordada por la emoción y la súbita reacción del apuesto muchacho quien por cierto era un completo desconocido.

-Parece que no… -Mirándola a los ojos fijamente.

La pelirrubia se puso colorada como un tomate y sentía que pronto le daría un síncope y así fue por que entre sus problemas monetarios, su alocado enfrentamiento con aquel aguacero, el mal rato en el supermercado, su accidente atolondrado, el encuentro con aquel apuesto príncipe y el impresionable beso en su frente terminaron por darle un colapso nervioso.

Despertó en la mañana con la claridad entrando por su ventana, aún estaba nublado pero se sentía más tranquila y renovada. Quiso incorporarse pero un fuerte dolor en su tobillo la trajo nuevamente a la realidad.

Se sentó de sopetón en su cama, llevaba ropa de cama y su tobillo estaba vendado ¿Cómo rayos había llegado hasta su habitación?

-Lo recomendable será permitirle descansar que tome estos calmantes si le molesta demasiado. –Sentencio una voz femenina fuera de la habitación.

-Descuide doctora y gracia por venir. –la voz masculina le sonaba familiar.

-Cualquier cosa llámeme y pasaré a revisarla en la tarde.

-Es usted muy amable… -Ino solo podía escuchar recostada sobre su cama.

-¿La acompaño? –Inquirió la voz.

-Descuida cielo conozco la salida. –Ino reconoció la voz era la doctora Amber, ella había sido su medica de cabecera desde que tenía uso de razón, pero la voz masculina era… De pronto la puerta se abrió.

-Veo que estas despierta… -Profirió tras ingresar de sopetón.

-Ino se cubrió el torso con la sabana…

-¿Qu- que paso? –Tartamudeo.

-Te desmayaste… y como no sabía que hacer decidí llamar al medico… eres muy prudente al dejar el teléfono de tu medico pegado en la heladera. –El chico se aproximo a su cama.

-¡ALTO! ¿Cómo es que estas aquí? –Inquirió asustada.

-Yo te traje ayer lo olvidaste, como te desmayaste llame a tu médico.

-Tú me… me… cam… -Balbuceo.

-No fue la doctora Amber. Tenías mucha fiebre anoche y ella sugirió que lo mejor sería cambiarte de ropa quiso que yo lo hiciera pero al explicarle que no era tu novio prefirió hacerlo ella. –El chico la miró sin ningún sobresalto como quien explicara una receta de cocina.

-Gracias… -Dijo apenada.

-Esto no te saldrá gratis…

-¡QUE! –Exclamo asustada pensando que aquel solo era un abusivo que ahora se aprovecharía de ella.

-Me empape hasta la coronilla; aun tengo la ropa mojada, no he dormido, no he comido y encima le he pagado a tu doctora ¿Cuánto crees que eso cuesta? –Inquirió mirándola con seriedad.

-Yo… lo lamento… dime cuanto te debo… yo… -revisando el cajón de su mesa de luz, con mucha suerte tenía algunos ahorros que le quedaban para subsistir un tiempo más. Saco unos pocos pesos que desenvolvió de un pequeño trapo color amarillo. –Solo tengo 50 pesos… -tras el conteo.

-Eso no cubre ni la visita medica que me salió 200. –El chico se cruzo de brazos.

-Debo de tener algo más…

Ino se levanto como pudo ante la mirada atenta del muchacho quien la miró de arriba a bajo mientras rengueaba y se sujetaba con dificultad de los muebles hasta llegar a su placar. Busco otro paquetito de donde extrajo otros 50 pero ese era todo su capital disponible y pensaba ahorrarlo en lo posible hasta trabajar algo en la florería, pero con aquel problema de salud tampoco podría ocuparse de eso en su estado.

-Lo siento… no poseo más… -entregándole el dinero. –Pero descuida yo trabajaré en la florería y hoy mismo reúno tu dinero como sea. –Exclamó preocupada ¡MAS DEUDAS!

-¿Quizás podríamos arreglarlo de otra forma? –Insinuó serio.

-¿DE OTRA FORMA? –espantada.

-Tú tienes algo que yo quiero… -Ino retrocedió asustada.

-¡NO QUIERO! –grito acurrucándose en su cama y llorisqueando ¿Quién la salvaría de aquel abusivo con rostro angelical?

-Me refería a la habitación que tienes para alquilar… -Exclamó con parsimonia.

-¿La habitación? –Arreglándose el flequillo y mirándolo contrariada.

-Si, dijiste en el supermercado que tienes una habitación para alquilar. Acabo de llegar a la ciudad y estoy parando en la casa de un amigo, pero me gustaría tener algo propio sin depender de nadie.

-Comprendo…

-Por eso quisiera alquilar la habitación, si es que no pides mucho y tiene lo básico como para que pueda manejarme sin ser molestado.

-Si, por supuesto es independiente y tendrías tu llave, hay una cocina y la habitación es bastante grande, baño individual creo que estarás cómodo allí, la casa esta muy tranquila casi todo el día y ni siquiera nos cruzaríamos… porque es independiente… -rió nerviosa. Habló tan rápidamente que sintió que había formulado frases estúpidas e incoherentes, y al parecer así era por que Sai la miraba asombrado como intentando escudriñar su actitud.

-Bien… quisiera verla si no te molesta…

-Si, si, si…

-Con un si bastaba. –declaró impávido.

-Es que… -rió otra vez.

-Aun que si deseas pagarme con sexo también estaría bien. –EL chico la miro fijamente sin una sola mueca en su rostro lo que pilló por sorpresa a Ino y la paralizo. – ¿Prefieres que tener sexo conmigo? –cruzándose de brazos.

-Ja-ja-ja –rió la chica forzadamente con una estridente carcajada más Sai solo la miraba estático como estatua. – ¿Es una broma? –mirándolo a los ojos.

-No, puedes pagarme como desees.

-Ya veo… -Ino se incorporó en la cama y lo miró con rencor. –Quizás usted crea que yo soy una prostituta, por que seguramente la mayoría de los idiotas de esta ciudad piensan que me acuesto con medio pueblo para escalar socialmente u económicamente o vaya a saber que ¡mierda! –Señalándolo con su dedo índice –Pero sepa usted que yo no soy una ramera que no me acuesto con el primer tipo que se me cruce y de hecho no tengo ni un miserable centavo pero le pagaré su estúpido dinero quiere 200, bien ya mismo iré a trabajar a MI FLORERÍA ¿COMPRENDE? ¡MI FLORERÍA! A TRABAJAR Y JUNTARE SU ASQUEROSO DINERO ¡PERO NO LO QUIERO EN MI CASA! NO PIENSO ALQUILARLE LA HABITACIÓN A PERSONAS RUINES, ABUSIVAS Y… -se taro un momento al hablar por los nervios y la adrenalina que ahora recorría su cuerpo, pero su contrincante permanecía de lo más tranquilo, tanto que la muchacha pensó que hablaba con un maniquí.

-¿Tan que? –dijo él con calma.

-¡LARGUESE DE MI CASA! –grito sentándose con brusquedad sobre su cama tras la dolorosa tarea de permanecer en pie y sujetándose el rostro entre las manos mientras lloraba amargamente.

-Si quiero estar contigo no es por que piense que eres una prostituta, por que de hecho creo que eres una mujer preciosa y solo adelanto lo inevitable, por que tu serás mi mujer y yo seré tu hombre ¿Comprendes? –susurrándole al oído. Ino lo miró furica y extrañada.

-¿Estas loco?

-¿Loco por decirte que me gustas o loco por pedirte que seas mi mujer ahora, o loco por querer alquilar tu habitación? –llevando el dedo índice a su barbilla.

Ino sintió la imperiosa necesidad de huir de allí pero como pasar por delante de aquel demente en sus precarias condiciones. Miró la puerta tantas veces que su pobre cerebro se había casado de conjeturar inútiles y fracasados planes.

La pelirrubia se abalanzó sobre la puerta intentando eludir a aquel demente captor pero el chico la atrapo entre sus brazos justo antes de que escapara y la beso briosamente hasta aprisionarla contra su pecho. Ino intentó resistirse pero no importaba cuanto lo intentará el chico tenía más fuerza que ella y por otro lado el beso le resultaba sumamente excitante tanto que no pudo evitar suspirar y dejar de forcejear con aquel completo desconocido.

Sai aparto su rostro de aquella fiera doncella para mirarla completamente entregada entre sus brazos mientras jadeaba excitada. Había conocido a muchas mujeres hermosas en su vida pero ésta era diferente, parecía una mujer común y silvestre pero tenía la sensualidad y el encanto de una nereida, el coraje y la voluntad de una guerrera y la determinación y liderazgo de una autentica Diosa del Olimpo. Ahora fue el chico quien suspiro y volvió a besarla…

Continuará…


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