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Foro : MC Misceláneos :  FanFics : Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 21/? Act

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Trininuu
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por Trininuu el Sab Mar 26, 2011 1:52 am
Holaaaa Very Happy
Es la primera vez que escribo xD pero llevo largo tiempo siguiendo tu fanfic Very Happy
la verdad es que AMO EL ULQUIHIME xD y cuesta un poco encontrar fanfics de ellos :B pero EL TUYO ME ENCTANDO!
Ojala lo sigas pronto Smile

Nos leemos!
Is_Nicole
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por Is_Nicole el Dom Abr 03, 2011 1:50 pm
:O dios.. esta fantastico! , se me habia olvidado comentar pero coooonti! me muero por saber que pasara ahora

angiexz
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por angiexz el Sab Abr 09, 2011 7:23 pm
ME ENCANTA !!!!!, por favor no demores en subir el otro capi ... me mata la curiosidad saber la continuacion... Shine

Valgreys
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por Valgreys el Mar Abr 19, 2011 12:30 am
Hola!!!!!!!!!!!!!!! me gusta mucho tu fic, es la primera vez que comento, soy nuevita en este foro XD , en fin, espero que lo continues pronto X3 Sayonara Bleh

sychros
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por sychros el Jue Abr 28, 2011 8:17 pm
Savemos algo de Arwen? lleva tiempo sin publicar el siguiente ni nada, ni noticias xD esperemos vuelva pronto Hollow

ArwenUndomiel1
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 16/?

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Dom May 01, 2011 12:41 am
Alojaaaaaaaaaaaaaaa Regresando por un Stargate os traigo el siguioente capitulo mis disculpas mis loables lectores, me tomó un mes terminar el capitulo pero debo decir que no se puede escribir y seguir una serie de diez temporadas al mismo tiempo jajaj. Sin más excusas les presento el siguiente capi ¡¡Por favor ojo los menores de edad!!


Capitulo XVII "Cuidados Intensivos parte II"


Spoiler:
El Domingo traía un clima más prometedor. Desde la última semana el paisaje de Karakura lucía gris, húmedo y fresco. Aquella mañana, por fin, los negros y altaneros nubarrones abrieron una extensa brecha celeste en el firmamento. El sol se hizo presente entibiando la mañana y los corazones entumecidos de los ciudadanos.
Inoue se desparramo en la cama. Podía sentir la más increíble y cálida sensación en su interior. Ulquiorra la había llamado por su nombre; esta era la primera vez que lo escuchaba pronunciarlo.
Abrió a penas los ojos pero aún hacia frío como para salir de debajo de sus cobijas. Suspiró con ímpetu mientras se colocaba boca a bajo sobre su cama. El beso de la noche acaricio sus pensamientos y su cuerpo reaccionó con una potente descarga eléctrica que le tensionó cada musculo. Volvió a suspirar para liberar aquella rígida energía de su ser.
Su anaranjado cabello se desparramaba sobre su espalda y en parte sobre la almohada. Abrazó aquel suave cojín deseando con todo su ser que, aquel, fuera el chico que ocupaba últimamente sus pensamientos. Tenía razón cuando le confeso a Tatsuki que Ulquiorra despertaba en ella a una Orihime que le costaba controlar, una mujer más atrevida y sexy que en esos momentos tenía todas y cada una de sus hormonas alborotándole el cuerpo.
De pronto, una a una, imágenes inquietantes le turbaron la mente con pensamientos eróticos y carnales. Esta nueva Orihime no estaría satisfecha con tanta facilidad, no como lo estuvo con Ichigo; está nueva mujer deseaba poseer y ser poseída con extrema urgencia. ¿Acaso este era el pecado llamado lujuria? ¿Podría contenerlo?
Se acarició el cuerpo mientras se tumbaba de costado. Podía sentir sus dedos resbalar y contonearse por su cintura y sus pechos. Había hecho “eso” muy pocas veces, quizás por mera curiosidad o autoexploración o recordando el rostro de Ichigo en más de una oportunidad, pero esta vez, la única persona que acudía a su ser era él, Ulquiorra Shiffer.
Su carcelero sin duda había despertado muchas emociones en ella, miedo, terror, ira, dolor, pánico, ansiedad, nerviosismo, felicidad, celos, deseo, lujuria. Sin duda estos últimos eran los que más frecuentemente la asaltaban.
Se mordió los labios para evitar gemir demasiado fuerte. Se volteo boca arriba y fijo su mirada al techo de la habitación. Ahora podía tener un mayor contacto con su cuerpo y con sus partes más intimas. Deslizo con suavidad la mano derecha hacia su ropa interior acariciándose con delicadeza.
¿Qué rayos estaba haciendo? ¿Estaba volviéndose loca o ya lo estaba? Otro intenso suspiro la hizo contonearse sobre la cama. Respiraba con dificultad. Un potente calor la envolvía y la sacaba de quicio.

-¡¡Ulquiorra!! –exclamó a media voz retorciéndose de placer.
-¿Por qué haces eso mujer? –Dijo una voz omnipresente lo que llegó a sacarla de transe.
-¡¡ULQUIORRA!! –grito sentándose sobre la cama y descubriendo la figura estática del joven sentado en el piso y apoyado sobre la puerta de su habitación. -¿QUÉ HACES AQUÍ? –grito jadeando.
-Desperté hace un rato y no sabía que hacer.
-¿Y VINISTE AQUÍ? –intentando cubrirse con las cobijas el torso y su camisolín algo desgarbado por aquel jugueteo.
-Si… -contesto él con normalidad aún sentado a unos cuantos metros de la cama de la chica.
-¡¡Ahh!! Por que no vas a tú cuarto yo… luego te prepararé algo para que desayunes. –Dijo respirando dificultosamente y bastante avergonzada. Ella aún se encontraba algo “Indispuesta” necesitaba deshacerse del chico cuanto antes o enloquecería.
-¿Por qué lo haces? –inquirió él nuevamente.
-¿QUE COSA? –tratando de obviar el tema.
-No es la primera vez que te veo hacerlo –Ulquiorra se paro con algo de dificultad. Inoue pudo contemplarlo aún vestido con su pijama.
-¿De que hablas? Será mejor que te retires…
-Habló de aquella vez en el parque y…
-¿En el parque? ¡¡¿ENTONCES LO HICIMOS?!! –grito algo abrumada y avergonzada.
-¿Te refieres a tener sexo? –inquirió él parándose junto a su cama.
-Si… ¿A que más me referiría? Es decir lo recuerdo claramente, tú, yo… en la sala de los espejos. –Inoue bajó la mirada unos instantes.
-Eso fue una ilusión…
-¡¡ILUSION!!
-Fue una proyección creada por Nurielle para probarte y probarme. Ella quería saber que sentías en verdad por mí.
-¿Y tú la observaste? –Inquirió espantada.
-Si… -respondió con total indiferencia.
-¿Por qué? –Inoue se sintió abochornada y se dejó caer sobre la cama con pudor.
-Por curiosidad…
-¡¡A excelente!! Y debió parecerte gracioso ¿Verdad? –La chica aparto su rostro mirando un punto perdido de la habitación.
-Luego lo hiciste con aquel sujeto, mi copia… -Ulquiorra asió con ímpetu la manta de la cama y la aparto estirándola con fuerza hacia atrás.
-¿QUÉ HACES? –inquirió espantada.
-¿Por qué lo haces mujer? –el chico le acaricio la entrepierna con rapidez y zambullo su mano bajo la rosada ropa interior de Orihime.
-¡¡Espera que haces!! N-no –La muchacha pudo sentir los dedos del muchacho acariciarla con intensidad. -¡¡DETENTE ULQUIORRA!! –intentando detener aquella arrebatada acción por parte del joven.
-¿Por qué? ¿No es lo que deseas? ¿No es lo que hacías hace solo un instante? –penetrándola.


La muchacha sujeto con su mano la del chico intentando retirarla de sus partes intimas pero por alguna razón no tenía la fuerza para luchar contra aquel adversario y por otro lado sentía que el calor de su cuerpo se acrecentaba aun más.
Tiró su cabeza hacia atrás sumergiéndose en su almohada mientras percibía aquella intromisión en su interior desprender un dolor agudo que le carcomía el alma.
Respiraba agitadamente. Por un momento su mente se tornó en blanco. No pensaba, no hablaba, solo balbuceaba sonetos incomprensibles acompañados de quejidos y ronroneos.
Su cuerpo se aflojó poco a poco. Soltó la mano del espada y se aferró ahora a sus sabanas. Podía sentir aquella penetración con más libertad y brío.
¿Acaso estaba soñando? Esta debía de ser alguna tonta jugarreta de su imaginación ¿Por qué Ulquiorra le haría todo eso? ¿Por qué el chico respondería con tal acto descabellado para alguien sin sentimientos? ¿Por qué a ella le gustaba tanto?
Volvió a retorcerse y a jadear con fuerza. Se había convertido en una criatura presa de la lujuria y el deseo que solo respondía al tacto de aquel despiadado tirano, quien la miraba con curiosidad mientras sumergía sus dedos en el interior de su sexo.
Ulquiorra se sentía extraño. Estaba aún mareado y confuso. No entendía por que le hacía eso a la mujer humana pero de alguna manera sentía cierto gozo o disfrute al tenerla nuevamente bajo su merced.
No se había sentido así por nadie más desde que era un espada. Ninguna arrancar le había nublado el juicio y la mente como lo hacía esta humana.
Aumento el ritmo solo para verla retorcerse con más ahínco sobre la cama. Mientras Inoue jadeaba, él, podía escuchar un claro pálpito en su interior. ¿Qué era eso? ¿Un corazón? ¡¡IMPOSIBLE!! Él no tenía corazón.
Se sentía más mareado y aturdido pero no estaba dispuesto a liberar a su presa con tanta facilidad, no esta vez.
Inoue acaricio su mano, introduciendo la suya junto a la de él. Ulquiorra la miró perplejo pero la chica parecía estar fuera de si. Presionó con fuerza los dedos del joven sintiendo una más exquisita y clara penetración.
Inoue casi no podía respirar solo se contorneaba sobre la cama ante aquella perturbadora pero reveladora experiencia. Lo gozaba cada segundo y en ese momento no quería que todo aquello se esfumase; si aquella experiencia era recreada por su vívida y fantasiosa imaginación, deseaba con toda su alma que prosiguiese hasta las últimas consecuencias.

-¡¡Ulquiorra!! –Jadeo –No puedo… no… puedo… más… Ulquiorra –balbuceo a media voz.

El chico pudo sentir la contracción y el apretón de sus dedos, seguido de un pegajoso liquido. La miró con naturalidad mientras la chica respiraba agitadamente.
Ulquiorra se recostó a su lado. Le dolía mucho la cabeza, estaba mareado y por un momento su respiración se sentía como pesada. Inoue pudo percibir la mano del chico liberarla y acostarse a su lado respirando dificultosamente.

-¿Ulquiorra? –Acariciándole la frente y notando el calor de la misma. –Tienes fiebre otra vez ¿Cuánto hace que estas fuera de tú cama?
-No lo sé… -Dijo él susurrando en su oído.
-El doctor Isshin dijo que debías permanecer recostado y sin tomar frío –Besándole la frente.
-gracias… por cuidarme… mujer… -tras esta frase entre cortada se desvaneció sumiéndose en un profundo sueño. Inoue lo cubrió con sus cobijas y se acurruco a su lado.
-Gracias a ti… Ulquiorra… -acariciándole el cabello.



En la sociedad de almas…



Rukia había permanecido la última semana en la casa Kuchiki. A pesar de sus intenciones, y de intentar salvaguardar la integridad de todo el Sereitei, sus acciones no eludían el traicionero acto de evitar a toda costa su casamiento con Ashido.
La muchacha rodo bajo sus cobijas y entre abrió los ojos con dificultad al oír el claro gorgojeo de las aves en el jardín de la mansión.
Se levanto con pereza; acomodó su cama, y termino de vestirse y asearse. Abrió la portezuela que separaba su habitación del jardín permitiendo que la luz del sol invadiera de lleno su habitación y su rostro. Le costo unos cuantos segundos acostumbrarse a la brillantes del sol cuando una alta sombra se dibujo sobre ella.


-¡¡Onii-chan!! –exclamó espantada.
-Buenos días Rukia… -habló la alta figura de cabello negro y semblante rígido.
-¿Hay novedades acerca de los espadas? ¿Los 46 decidieron algo? ¿Cuándo podré volver al mundo Humano?
-Volver… creo haberte dicho que tratarás de no volver aquí hasta que las cosas entre la familia Kano y los ancianos Kuchiki se calmaran.
-Lo se Onii-chan pero no podía permanecer impasible y no avisarles todo lo que esta aconteciendo en el Hueco Mundo.
-Entiendo… -Byakuya comenzó a caminar por el ancho pasillo de madera que lo adentraba al interior de la mansión. –Sin embargo tú presencia aquí es arriesgada e innecesaria, podrías haber enviado a alguien en tú lugar.
-¿Acaso ya no soy libre de ir y venir por la sociedad de almas y el mundo humano?
-Me temo que la familia Kano ha pedido que permanezcas en la Sociedad de Almas hasta que el asunto del casamiento sea completamente solucionado.
-Lo siento onii-chan… lo que menos hubiese deseado era traerte más problemas…
-Pues si es lo que querías no te hubieses fugado con el humano Kurosaki Ichigo.
-Yo… lo amo onii-chan…
-Aún así es una bajeza y un acto deshonor el que te hayas escapado de tu propio casamiento. Si fuésemos castas sin importancia no habría problema Rukia, pero somos Kuchikis, una de las familias nobles más respetadas de todo el Sereitei.
-No tengo intenciones de seguir huyendo de esto Onii-chan, pienso enfrentarme a quien sea, incluso hablaré con los ancianos y con el propio Ashido para intentar disculparme pero no me casaré solo por que otros así lo dispongan.
-Creo que no entiendes Rukia… -Parándose frente a la puerta de la sala de estar, cuya perilla sujeto. Byakuya la miró con atención. Rukia pudo notar cierta preocupación en él, que ella, había aprendido a identificar hacía muchísimo tiempo. –No tienes otra opción Rukia… -profirió él a media voz.
-¿A que te refieres? –Interrogó con preocupación.



En Karakura…


Ichigo permanecía sentado en el marco de la ventana de su habitación. Su vista yacía inmersa en el horizonte. Hacía un buen rato que no se había movido de aquel lugar y no importaba cuanto lo había llamado Yuzu, para que se alistara a cenar, el muchacho, parecía extraviado en el espacio tiempo inmerso en sus propios pensamientos.
La puesta de sol aún lucía fulgurosa y esplendida, engalanando el cielo con tintes dorados, cobrizos, rojizos y violáceos. La mente de Ichigo no pudo evitar vislumbrar el rostro de la pelinegra fundido en una de aquellas nubes del atardecer. Apretó con fuerza la mandíbula y cerró el puño con fiereza estrujando su camisa color azul.
Tal vez no había sido tan buena idea dejar que Rukia se marchase. Aún que la pelinegra le juro que regresaría quizás esa acción no le fuese permitida o peor aún, quizás alguno de esos locos ancianos Kuchikis se la arrebataría tras alguna engañosa estratagema.
La extrañaba, tanto, que jamás pensó que la muchacha se convirtiese en una parte tan indispensable para él ¿o quizás siempre lo fue? pero su orgullo, su afición por las peleas y el tratar de salvaguardar su vida y la de sus amigos, lo había conducido a una desesperante lucha sin fin en la cual su vida solo discurría de un conflicto en otro.
¿Por qué Rukia no había vuelto a su lado? Ya había pasado una semana de su partida y esta interrogante lo mantenía inquieto.
La idea de ir a buscarla había acudido a su mente reiteradas veces ¿Pero cómo? El único que tenía una forma segura de entrar era Urahara, y éste, se había dado misteriosamente a la fuga desde hacía más de una semana. Tampoco había tenido mucha suerte con aquel tipo afro que resguardaba su zona en la ciudad. Si hubiese podido echarle mano, seguramente, lo forzaría a abrirle una puerta Sekai escabulléndose así al Sereitei. Su padre por otro lado no había sido muy cooperativo al respecto; tenía la estúpida idea de dejar que las cosas simplemente se amoldasen ¿No entendía ese viejo que el esperar podría ser la peor idea del mundo? ¿Por qué los adultos se tomaban las cosas con tanta calma?
Ichigo suspiro frustrado y sujeto con ambas manos su cabeza con fuerza. ¿Donde estaría Rukia? ¿Acaso había cambiado de idea? ¿Quizás había preferido contraer matrimonio con ese idiota de Ashido y él esperándola como marmota? ¿Pero Rukia no haría eso o si?

-¡¡Maldita sea Rukia regresa pronto!! –Gruño sumido entre ambas manos.
-¿Te gusta hablar solo Kurosaki Ichigo? –Exclamó una voz burlona que el muchacho supo identificar casi inmediatamente.
-¡¡Grimmjow!! ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo es que…? –mirándolo flotar unos cuantos metros por delante suyo
-¿Que hago?… pues simplemente te hago una visita de cortesía. En cuanto a como es que me acerque a ti sin que te percatases, pues puede ser por dos razones; una que eres un idiota, lo cual seguramente sea tú respuesta, y lo segundo, que el ser una copia de Grimmjow me da cierta ventaja táctica podría decirse.
-¿Acaso quieres luchar? ¿Es por eso que estás aquí? –Poniéndose rápidamente en guardia.
-Estúpido humano… si hubiese querido enfrentarte no estaríamos hablando.
-¿Entonces que quieres? –chisto.
-Hablarte acerca de un secretito que incluye al Sereitei y al capitán Aizen.
-¡¡Aizen esta prisionero!! –balbuceo con recelo.
-Pues no estará así por mucho tiempo sabes…
-¿Por qué lo dices? ¿Qué planean?
-Digamos que Nurielle tratará de liberar a su señor a como de lugar y se valdrá de cualquier método para lograrlo ¿Entiendes?
-Esa mujer no puede ingresar a la Sociedad de almas –Acoto con severidad.
-¿Cómo crees que ingresan Hollows allí? –Grimmjow sonrió cínicamente.
-¿Estas diciendo que lo hará? –mirándolo fijamente. –De todas formas ingresar allí sería un suicidio los capitanes no son piezas tan fáciles de abatir.
-Crees que los Espadas no podremos enfrentarnos a los altos mandos del Sereitei ni siquiera sabrán los que los golpeo. –Grimmjow echó a reír a carcajadas.
-Si es así por que me lo dices. Sabes que informaré a la sociedad de almas.
-En parte por que quiero que lo hagas. Nurielle no es más que una zorra con un extraordinario poder, y al igual que Aizen, tiene cierta influencia manipuladora sobre los revividos espadas y sobre otras criaturas que ahora mismo esta creando. No tengo la más mínima intención de servir a otro señor. Es el momento oportuno para que me haga con el poder y el trono del Hueco Mundo y que mejor forma que sacar a esa mujercita del medio. Cuento con la fuerza de los capitanes para plantarle batalla y así deshacerme fácilmente de esa escoria y de los espadas que la apoyan.
-Veo que has cambiado mucho Grimmjow en tiempos pasados tu mismo le hubieses hecho frente… -Ichigo lo miró con seriedad mientras el espada se giraba en el aire pero volteaba a mirarlo antes de partir.
-Tú lo has dicho, el verdadero Grimmjow hubiese actuado arrebatadamente, pero yo aprendo de mis errores Kurosaki Ichigo. –El espada esbozó una amplia sonrisa en su rostro y se marcho esfumándose en el aire.
-Supongo que deberé molestar al viejo… -suspiró rascándose la cabeza.



En casa de Inoue…



La pelinaranja llegaba a casa abarrotada de víveres para la cena y para reservar en la alacena. Empujo con el pie la puerta de madera hasta que la cerró tras de sí. La sala estaba casi a oscuras. Tanteo como pudo la mesa de aquella habitación y deposito las bolsas con mercadería sobre la misma mientras se quitaba una gruesa bufanda de su cuello y colgaba las llaves cerca de la puerta donde encendió la luz.
La casa estaba en un completo y absoluto silencio. Parecía que la soledad otra vez la aguardaba en aquel hogar, la misma sensación que la acompañaba desde la muerte de su hermano Sora. Inoue suspiró y acomodó unas cuantas cosas en los muebles de la cocina mientras intentaba rehuir a ese insistente sentimiento de soledad. De pronto, recordó al joven espada. Ya no estaba sola en la casa y de seguro Ulquiorra le haría compañía durante un largo periodo o al menos era lo que esperaba.


-¡¡Ulquiorra ya estoy en casa!! –grito con alegría correteando hacia la antigua habitación de Sora donde descansaba el pelinegro.


Por un momento se sintió feliz de no ser el único ser viviente en aquel departamento y aquella felicidad la desbordaba y le hacía casi flotar en puntillas de pies hasta la habitación del chico, mientras podía recordar aquel gozoso despertar de hacía una semana. ¿Podría ocurrir algo más intenso entre ella y el pelinegro? Esta idea pareció saturarle la mente de ideas incongruentes y acaloradas.

-¡¡Ulquiorra!! –Tomando la manija de la portezuela e ingresando a la habitación.



Para su espanto, el joven espada, no se hallaba en la habitación. Encendió la luz y lo busco con la mirada pero solo encontró la cama desarmada y la habitación aseada.
Corrió hasta su dormitorio abriendo con brusquedad la puerta del mismo, pero el resultado era tan evidente que en su rostro se dibujo una mueca de dolor e inconformismo. Ulquiorra se había ido.
Inoue recorrió todo el apartamento pero no había ni señales del muchacho ni de una posible nota que le indicara su paradero; simplemente se había esfumado. ¿Cómo podía haberse marchado tras unas pocas horas de ausencia?
Orihime tomó la bufanda la cual envolvía con rapidez en su cuello, y las llaves de la casa, y escapo con prisa tras la puerta.
La oscuridad ya se había hecho presente en la ciudad y sin duda ese factor no le permitiría encontrar con prontitud al huidizo pelinegro; sin contar, que quizás, cabría la posibilidad de que, el joven, hubiese abandonado Karakura. ¿Pero por que ahora? Con todo lo que habían vivido en la semana se marchaba así sin más.
Las mejillas de la muchacha se ruborizaron con rapidez por el increíble frío invernal ¿Dónde podía estar Ulquiorra con ese clima?
La chica se dirigió a casa de Urahara pero lo único que encontró allí fue la tienda cerrada y vacía. Corrió hasta la escuela pero era domingo así que la misma estaría cerrada. Reviso la casa de sus amigos, las cuales, avisto desde la vereda pero tampoco pudo percibir el reiatsu de Ulquiorra y por otro lado era ilógico que el chico estuviese allí ¿Dónde se había metido y más tras padecer el resabio de una fuerte gripe? Finalmente y algo exhausta decidió volver a su hogar.
¿Y si Ulquiorra había corrido a brazos de Nurielle? Eso no podía ser cierto y más tras prometerle que permanecería a su lado ¿Por qué Ulquiorra le mentiría así? Por otro lado el chico no era muy consciente de aquel juramento hecho bajo circunstancias poco habituales en él.

-¡¡Pero una promesa es una promesa!! –grito en medio de la oscuridad mientras caminaba por los poco alumbrados senderos del parque.


A su mente acudieron aquellas sombrías y turbadoras imágenes vividas en la sala de los espejos en donde Nurielle y Ulquiorra se besaban apasionadamente. Las manos de pulpo de la rubia le ponían la piel de gallina. Tenía un fuerte rencor acumulado en su interior que seguramente descargaría sobre cualquier pobre criatura que se cruzara a su paso.
Si Ulquiorra realmente la había dejado para volver con aquella protuberante, desabrida y agria rubia de seguro era por que la amaba ¿Pero realmente era capaz el chico de sentir amor por una mujer?
Esta ultima idea le dio un súbito arranque de ira pateando con fuerza una latita de gaseosa que yacía arrumbada junto a un cesto de basura; alzándola por los aires hasta golpear, estridentemente, contra un farol de calle, el cual, parpadeo amenazante tras el zarandeo.

-¡¡Ulquiorra Idiota!! –grito exasperadamente mientras se frotaba las manos para recuperar el calor perdido.
-¿Qué parte de no quedarte sola no comprendes aún mujer? –Interrogó una voz masculina apareciendo en escena.
-¡¡Ulquiorra!! –mirándolo anonadadamente -¿Realmente eres tú? –inquirió.
-Si, lo soy… -dijo el chico mirándose con rapidez.
-¿Cómo se que eres el verdadero? –retrocediendo varios pasos ante el lento avance del muchacho y conteniendo el ardiente deseo de abrazarlo.
-No tienes manera de saberlo... –Dijo el chico deteniéndose súbitamente.
-¿Por qué te fuiste? Aún no estas curado completamente y esta mañana tenías fiebre. –dijo sonrojándose un poco, pues se sentía nada menos que su mujer.
-Ya estoy mejor, no necesito que cuides de mí. –Contestó con indiferencia.
-No seas infantil. No estas del todo sano, así que vuelve ahora conmigo –demando la pelinaranja.
-No soy tu juguete mujer y tampoco soy tu súbdito. A la única persona a la que le debo lealtad es a Nurielle no a ti. –contestó descaradamente.
-¡¡Entonces la prefieres!! ¡¡Prefieres a esa mujer!!
-Si tuviera que elegir entre Nurielle y tú la elegiría a ella, eso debe quedarte muy claro mujer. Yo soy un Espada y quiéralo o no estoy a su servicio.
-¡¡PERO A ELLA NO LE IMPORTA EN LO MÁS MINIMO QUE ESTES CONGELANDOTE AQUÍ!! –grito tras ver algunas pertenencias del chico junto a un árbol cercano.
-Nurielle respeta mi decisión de perecer y es por eso que estoy aquí no lo olvides –alejándose y perdiéndose detrás de unas matas.



Inoue permaneció taciturna mientras algunos copos de nieve comenzaban a caer sobre su largo y precioso cabello. Frunció el seño compungida ¿Por qué Ulquiorra era tan cruel con ella? ¿Por qué si después de lo vivido en aquella extraña mañana, él, la había hecho tan feliz? Hacía tantos años que no se sentía realmente acompañada. A pesar de que el muchacho solo estuvo una semana en su casa; ese tiempo, basto para que ella creara aquel lazo y sensación reconfortante de no estar sola nunca más.
Si bien, tenía a sus amigos, cada uno de ellos disponía de su propia vida, sus familias e intereses; y al volver a casa, la misma y monótona rutina la aguardaba detrás de aquellos muros forjados de soledad.
Orihime junto algo de valor y coraje; recogió las pertenencias del chico y lo siguió.

-¡¡No puedes dormir a la intemperie podrías volver a enfermarte!! –Exclamó tratando de contener una mota de angustia acumulada en la garganta. Ulquiorra quien yacía sentado a los pies de un desojado árbol la miró con recelo.
-Largo…
-No tiene sentido que estés aquí ¡¡Ya vámonos!! –dijo tras tironearle de un brazo intentando moverlo de aquel caprichoso y gélido lugar que el chico había adoptado.
-Suéltame… -dijo con indiferencia batiendo su brazo con fuerza y arrojando a la pelinaranja unos cuantos metros más adelante.


Orihime pudo sentir el escalofrío y el duro golpe tras caer redonda en el piso. Por un instante había olvidado que clase de hombre era Ulquiorra. No trataba con un niño ni mucho menos con un hombre corriente; el muchacho era una poderosa espada que había hecho sudar a más de un arrancar; y sin duda, había sido un formidable contrincante para Ichigo, tras la incursión de éste en el Hueco Mundo.

-Bien… -levantándose con algo de dificultad. El golpe, había sido más severo de lo que parecía. –No voy a forzarte a que me acompañes… -aproximándose a él rengueando un poco pues le dolía el tobillo –pero al menos trata de cuidarte –Exclamó con tristeza.

Inoue se quito con lentitud la bufanda y la ato al cuello del muchacho y con su abrigo lo cubrió para que no tuviese frio. Ulquiorra la miró pasmado ¿que clase de actitud delirante llevaba a cabo esta mujer humana?

-Al menos así no tendrás frió… -sonrió – Si cambias de opinión te espero en casa…

Inoue le beso la mejilla con ternura y se levantó con rapidez ¿Por qué cometía tantas locuras cuando estaba con él? ¿Acaso no le importaba en lo más mínimo su propia vida? Sabía que Ulquiorra podía arrebatársela sin esfuerzo pero lo único que ocupaba su mente era aquella segura afirmación en la cual el muchacho le dejaba bien en claro que solo Nurielle llevaba las de ganar.
La muchacha regreso con lentitud al hogar. Tenía la esperanza de que el chico la siguiese pero tras varios reojeos sobre su hombro no pudo distinguir ni una pisca de la silueta del apuesto pelinegro. Ingreso bastante triste y contrariada. Se sentía al igual que un niño a quien le ofrecen un dulce y luego se lo arrebatan. Se hallaba vacía, ingrávida, y juraría que aquella figura inmaterial a la cual llamaban alma se había desquebrajado, otra vez, en innumerables trozos.
Abrió la ducha, se quitó la ropa, y se sumergió con lentitud en la bañera. Se dejó arrastrar por el vapor del agua, el cual, flotaba apaciblemente en el ambiente. Suspiró esperando que sus sentimientos y sus sueños fuesen a parar a un profundo olvido; con suerte, la ducha la ayudaría a calmar el dolor y la pena que la carcomía por dentro. Mientras, silenciosos testigos cristalinos, se escabullían lentamente por su rostro.
Todo aquel contraste la sumió en un suave letargo el cual fue interrumpido tras sentir la irrupción en la bañera de una figura algo gélida, la cual, la trajo en si con rapidez.


-¡¡ULQUIORRA!! –Exclamó sorprendida y abochornada tras ver la desarropada figura masculina. La muchacha aparto la mirada pero pudo sentir la intromisión del chico en la bañera.
-No quise hacerte daño mujer… -Sentenció respirando junto a su oído lo que acelero el corazón de la pelinaranja.
-¿Por qué volviste? –Exclamó ella casi tartamudeando.
-No iba a hacerlo pero… -el muchacho callo súbitamente y pareció extraviar su mirada en los protuberantes senos de la pelinaranja quien noto aquella acción e instantáneamente se los cubrió con ambos brazos.
-¿Pero que? –Inquirió agitada al sentir el cuerpo desnudo del pelinegro acomodarse sobre el suyo.
-Pero no puedo dejarte… no aún… -el chico suspiró junto a sus labios. Esta vez no podía alegar fiebre o cualquier otro raro síntoma. Esta vez era él quien deseaba poseer a la mujer humana y estando en su sano juicio el deseo y el calor generado en su interior parecía apagar aquella frialdad asidua de su falso cuerpo y hacerlo reaccionar como si fuese un verdadero ser humano.


Ulquiorra se apartó un poco ¿Acaso lo que deseaba hacer era lo correcto? Inoue lo miró con ansias ¿Por qué el chico tardaba tanto? ¿Por qué ella solo podía pensar en “Eso”? ¿Por qué el cuerpo le temblaba?

-¿Me tienes miedo mujer? –inquirió él apaciblemente mirándola a los ojos tras notar el temblequeo.
-¡¡ULQUIORRA!! –exclamó ella abalanzándose sobre su boca.

Un fuerte golpe en el living la trajo a la realidad. La Joven se sacudió en la bañera algo aturdida. Miró en todas direcciones pero no había rastros de Ulquiorra ¿Acaso había sido victima de una fantasía? ¿Otra vez era atormentada por aquellos deseos estimulantes consumiéndola en un mundo irreal?


-Ulquiorra… -profirió llorisqueando. –Prefieres a Nurielle… ¿tanto la amas?


La chica se frotó el rostro con fuerza, como intentando sustraer aquellas incomodas lagrimas en su rostro. Otro golpe en el living la puso alerta ¿Acaso no estaba sola? ¿Venían para hacerle daño o quizás?
Orihime se levanto con rapidez de la bañera. Le latía el corazón con fuerza provocando un estruendoso sonido en el interior de su pecho. Se envolvió en un toallón rosado con algo de torpeza, tragó saliva y abrió con ímpetu la puerta del baño. Camino por el corto pasillo que comunicaba con los dormitorios. Podía sentirlo; le ardían los ojos por tanto llorar, le temblaban las piernas por el nerviosismo y su mano izquierda sujetaba fuertemente la parte superior del toallón.
Se asomó en el living, casi con brusquedad y sin pensar en lo más mínimo en su bienestar. La apuesta figura masculina, la miró, atónito.
La muchacha jadeaba, su cabello y cuerpo estaban humedecidos y desde su posición notaba el temblequeo de su frágil pero protuberante silueta.


-Ul… quio… -los labios le temblaban incontrolablemente. La inundaba una indescriptible felicidad, mayor a cualquiera que haya sentido en su vida.
-Me quedaré un tiempo más aquí mujer… -dijo el con parsimonia.
-¡¡ULQUIORRA!!


Inoue echo a llorar y corrió junto al muchacho arrojándose a sus brazos de un arrebato. En el trayecto soltó la toalla que cubría su cuerpo, la cual rodó hacía sus pies y fue abandonada en el camino.
La muchacha se aferro con fuerza al cuello y espalda de Ulquiorra. Por alguna razón necesitaba sentirlo contra su cuerpo. Comprobar que realmente todo aquello no era producto de su imaginación; de otro divague psicológico martirizante que asiduamente la asaltaban.

-Ulquiorra… -abrazándolo con fuerza y llorisqueando en su hombro.
-¿Por qué lloras mujer? –inquirió algo descolocado el apuesto espada.
-Abrázame fuerte Ulquiorra… -sumiendo su rostro en el hombro de éste.
-mujer… -balbuceo.
-Solo hazlo… aun que sea por esta vez, aun que sea por compasión ¡¡Abrázame!!



Al chico le tomó unos instantes más decidirse a tomar aquella iniciativa; y el cuerpo desnudo de la mujer aferrado contra sus fríos ropajes, de alguna manera, le inhibía más allá de un simple abrazo.

-Por favor… -le suplico ella aún más compungida.

Ulquiorra dejo de resistirse a los encantos de la hermosa muchacha y la rodeo entre sus brazos. Despacito, y con suavidad la atrajo aun más hacia él tomando un contacto más íntimo con su húmeda y tersa piel.

-Aún tengo restos de nieve sobre mi ropa… -aclaró él algo nervioso. ¿Acaso un espada de su talla y de su carácter podía sentirse así? ¿Sería toda aquella disparatada acción producto de otro mal funcionamiento de su gigai?
-¡¡Te amo!! –mirándolo a los ojos. –Estoy enamorada de ti Ulquiorra Shiffer… -acariciándole el rostro.
-Mujer yo… sabes que no soy él… -apartando su rostro.
-¡¡Lo eres!! Eres más Ulquiorra que aquel chico cuya mano no pude sujetar, eres más Ulquiorra de lo que crees… eres él y eres tú por que estoy segura de que descubrirás lo que es tener un corazón… -Tomando la mano izquierda de Ulquiorra, apartándola de su espalda, para conducirla a la altura de su propio corazón.



Orihime lo apreso con fuerza nuevamente y lo besó. Por primera vez en mucho tiempo entendía que su paso por Las Noches, no había sido por meras circunstancias o casualidades de la vida y mucho menos por que a Aizen le resultase interesante su poder e incluso iba más allá de ayudarle a sus amigos; ella, había acudido a Las Noches para descubrirlo a él y para enseñarle, posteriormente, que sin importar lo que pasará, él la había cautivado, embelesado e incluso había causado un severo embrujo en su alma.

Descubrirás que ya posees ¡¡Mi corazón!!


Continuará...

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por kurau-cas el Lun May 02, 2011 12:45 pm
gracias por subir otro capi y ademas avisarme!!! Kiss

como siempre, me encanto el capitulo, muy romanicon y triste en algunas partes, me gusto mucho la escena del parque, y tambien ke ulqui dude sobre lo ke siente y su propio "corazon" ¡kyan! X3 voy a estar esperando con ansias el siguiente Eager este lo dejaste en un punto Pervert muy bueno jeje

sobre ichigo, pues aki dejo de ser santo de mi devosion XD jeje por estos lares le decimos makabeo ajajja

saludos!!! Kiss Kiss Kiss

pd: por cierto, me gusta tu firma Glad


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LEE EL MÁS HILARANTE TRABAJO DE LOS ¿MEJORES? ESCRITORES MC!! -3-

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por Kairov el Lun May 02, 2011 5:24 pm
justo a tiempo Yujuuuuuuu Big Smile este cap estubo buenisimo y me refiero al sentido, es que se nota que transmite sentimientos puros en los personajes espero el proximo con gusto Big Smile

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por the_fenix el Lun May 02, 2011 5:40 pm
Muy bueno, bastante interesante..... pero deberias editar el post principal colocando todos los capitulos ahi..... estaria mas ordenado, de igual forma excelente la historia. Te felicito!!!

Hasta luego

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Lun May 02, 2011 7:24 pm
Hola a todos gracias por leer este capitulo y me alegro de que les haya gustado jejeje.
Karukas mi firma ya no se ve jajjajaja
Hola Fenix bienvenido a este mi fic. En cuanto a ordenar los capis en el post principal creeme que una vez lo intente pero tengo una pc viejita y aun que tenga conexión de 1mb no sabes lo que me cuesta abrir una pagina además mis capitulos son muy largos como para acomodarlos todos en un solo post por eso no me queda más que ponerlos así por ahora.


Saluditos

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por melodie-chan el Lun May 02, 2011 10:24 pm
gracias por avisarme, apenas lo vi y me gusto Love a pobre orihime ya que se había acostumbrado a ulquirra y el se va Hmmmm, pero lo bueno es que el volvió con ella XD y también me gusto cuando estaba ichigo preocupado pensando en rukia y lo interrumpe grimmjow XD lo bueno es que asi va a poder ir a la socieda de almas y ve a rukia Tongue bueno estuvo genial XD bye

PD: como soy menor de edad no leei lo que no tenia que leer, tuve cuidaddo Big Smile

Desde el inicio, sabia que era imposible alcanzarte
eso significa... que te has ido muy lejos T_T



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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por Trininuu el Sab May 21, 2011 3:44 pm
Iba a comentar apenas subiste el cap. D: pero el maldito foro no me dejo
Amo a Ulquiorra ! aunque sea el mas maldito y deje sola a Orihime, LO AMO XD
Sigue pronto porfavoooor Very Happy amo tu historia :3

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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 17/?

Mensaje por ArwenUndomiel1 el Lun May 30, 2011 1:07 am
Aloja despues de haber terminado con la decima temporada de Stargate SG1 y antes de empezar con Atlantis he decidido traerles la conti de este fic. Muchisimas gracias a todos los que han venido siguiendo el fic y por la paciencia que tienen jejejej al esperar mis publiccaciones aquí va otro capi espero les guste.


Capitulo XVIII "Ansiedad y Hormonas"

Spoiler:
Otra semana voló, y mientras tanto, el joven espada y la pelinaranja, de alguna manera, aprendían a convivir juntos. A la chica le tomó unos días más acostumbrarse a la presencia de un hombre en la casa. Desde la muerte de su hermano Sora, no se había visto tan coartada al tener que compartir el baño o el no poder pasearse tranquilamente con ropa interior por la casa o limpiar más a menudo o incluso cocinar doble; todo eso sumado a sus clases diarias y el constante lidiar con sus propios sentimientos y deseos que parecían querer jugarle en contra esos días.
Ulquiorra se había mantenido distante esa semana. Orihime apenas si lograba cruzar con él dos o tres palabras que estrictamente hacían referencia a la cena, vamos juntos al colegio y la frase más larga ¡¡Ulquiorra espera, olvidas tu almuerzo!!
Esta situación generaba en la pelinaranja ansiedad y nerviosismo. El muchacho la había visto desnuda de eso no había dudas; además, él y ella fueron cómplices de un excitante encuentro matutino, y para rematar, la muchacha le había confesado abiertamente sus sentimientos a pesar de no haber recibido por ellos ningún tipo de respuesta. Cada vez que Orihime intentaba hablar con él sobre aquel jugueteo mañanero, el chico, la eludía audazmente. Por lo general Ulquiorra solía ser directo pero esta vez se mostraba continuamente huidizo.


-¡¡No se que hacer Tatsuki!! –la muchacha se desparramó en el piso de la cancha de básquet mientras la pelinegra la observaba atónita.
-Pues jamás creí que un chico se te resistiera tanto. –Tatsuki rió con ínfulas y volvió a centrarse en el partido que se suscitaba más adelante.
-¿Acaso no le gusto? –Orihime se sentó y apoyó la cabeza sobre las rodillas.
-¡¡POR AQUÍ ISHIDA!! –grito Ichigo dispuesto a apoderarse de aquel balón con rapidez eludiendo a dos o tres contrincantes.
-¡¡AHÍ VA ICHIGO!! –grito el muchacho arrojando la pelota.
-¡¡ES MÍA!! –río satisfecho.
-¡¡CUIDADO ICHIGO!! –grito Keigo.



El balón jamás llegó a sus manos pues fue interceptado en el aire. Ulquiorra había saltado con gran habilidad antecediendo a su adversario y comenzó a correr hacia el otro extremo de la cancha.

-¡¡Tsk maldita sea!! –gruño el alto pelinaranja arremetiendo contra el pelinegro quien corría a una velocidad increíble.


Ichigo logro anteponerse al espada; pero éste, audazmente arrojo el balón a Chado que jugaba en su mismo equipo. Ichigo los miró confuso y enfadado. ¿Acaso a Chad también le estaba cayendo bien el espada?
Las muchachitas gritaban como locas y coreaban el nombre de Chado y Ulquiorra; lo que pareció fastidiar a Orihime, quien no pudo evitar gruñir enfadada y apretar más sus piernas mientras tensaba la mandíbula.
Keigo e Ishida corretearon a Chad, pero el moreno habilidosamente, volvió a pasarle la pelota a Ulquiorra. Antes de que el pelinegro la tomara entre sus manos, Ichigo, se la arrebato con un hábil salto delante de él.
El pelinaranja sonrió satisfecho. Se disponía a alejarse de aquel sector, cuando pudo sentir un potente tirón en su mano, y ver a Ulquiorra rodearlo hábilmente; dribleándolo, apoderándose del balón, y mirándolo cínicamente a los ojos antes de proseguir con la jugada.

-Aún te apresuras Kurosaki Ichigo… -Profirió en voz leve.

Ichigo lo miró estupefacto tirar un triple desde fuera del área, y contemplar, aquella patética esfera de cuero, ingresar por el estrecho aro con parsimonia.
Otro bullicio y varios silbidos se produjeron en la cancha. Desde lo alto las muchachas que habían ido a ver el partido vociferaban como locas. Nadie sabía desde cuando el chico solitario se había convertido en un apuesto y sexy príncipe capaz de provocar fantasías y suspiros por toda la escuela.
Un grupo de señoritas había comenzado un pequeño grupo de fans que con el correr de los días había ganado adeptas por montón, y cada vez que el pelinegro abría su taquilla, cientos de tarjetas y cartas perfumadas, caían redondas a sus pies.


-Punto para el equipo azul –dijo el profesor tras tocar su molesto e irritante silbato. –¡¡El equipo azul le ha ganado al naranja!! –Exclamó con fuerza para ser escuchado tras todo el bullicio. –Jóvenes pueden ir a las duchas… -dijo finalmente.
-¡¡No puedo creer que hayamos perdido!! –Dijo Keigo quien se acerco a las muchachas junto con Mizuru.
-Pues esta vez nuestro equipo contaba con jugadores extraordinarios. –Mizuru, vestido de azul, sonrió y saco su celular del bolsillo.
-Solo tuvieron suerte… -Refunfuño Ichigo al acercarse tras ellos.
-Yo no lo diría de esa manera… literalmente barrieron el suelo con nosotros Ichigo. –Se apunto Ishida colocándose los anteojos.
-Bueno creo que el partido estuvo bastante parejo. Pero con Chado en el equipo azul, no les sería tan fácil encestar chicos. –Tatsuki sonrió.
-¡¡y Ulquiorra jugo muy bien…!! -exclamó Inoue con emoción.
-¿Pues yo diría que tiene ventajas? –gruño el pelinaranja.
-¿A que te refieres Ichigo? –Keigo lo miro desconcertado.
-Se refiere a que Ulquiorra ha jugado antes este deporte; por eso es muy bueno. –Chado salvo la situación sumándose al grupo.
-No solo es bueno en el básquet; es un excelente nadador. El profesor quiere que compita en las interestatales esta temporada –Añadió Mizuru.
-Pues nadie quiere enfrentarse a él en el club de Karate. –Tatsuki se torno pensativa.
-Por el bien de sus adversarios sería mejor que no lo hicieran. –Ishida se ajusto los anteojos.
-A mi no me parece muy fuerte –Acoto Keigo.
-Las apariencias engañan… -Añadió Mizuru –Tengo entendido que sus calificaciones han superado a la de nuestro jefe estudiantil, el cual, parece sumamente abatido últimamente. –El pelinegro pudo recordar con total claridad el rostro de aquel pequeño sujeto, tras lo cual rió, pero volvió a sumergirse en la pantalla de su móvil.
-¡¡Y sin duda ha aumentado su numero de fans!! –Tatsuki sonrió contenta mientras observaba más adelante el cumulo de chicas rodear al pelinegro quien las miró con algo indiferencia y las oía sin prestarles mucha atención.
-¡¡Esas muchachas son como babosas!! –Exclamo Orihime furiosa.
-Inoue-chan ¿No me digas que te gusta ese chico? –Inquirió Keigo algo deprimido.
-¡¡Claro que no!! –se apresuró a aclarar la susodicha.
-Pues si mis fuentes no me fallan, se dice que tú y él viven juntos, y que planean casarse en cuanto terminen la preparatoria.
-¡¡¿QUÉ?!! –grito la pelinaranja.
-Ahora veo por que los chicos de la escuela andan tan deprimidos últimamente. –Tatsuki hecho a reír descaradamente y volvió a observar la figura de Ulquiorra que se dirigía rumbo a los baños.
-En contra de Ichigo; la mayoría, creía que tenía posibilidades. Pero con Ulquiorra, al parecer, muchos se han dado por vencidos. –hablo Mizuru sin dejar de ver el teléfono que sostenía en su mano derecha.
-¡¡Ummp!! –Ichigo se mostraba claramente desairado, pero ninguno de sus amigos hizo algún comentario “extra” con respecto a su ruptura con Inoue, y las ineludibles atracciones que sentían, los dos pelinaranjas, por los pelinegros.
-Chicos iré a bañarme. –Sentenció Chado
-Si, vamos todos… -Acoto Ichigo saludando a las muchachas con la mano y partiendo tras el mastodonte moreno.


Tras terminar las clases nuestros jóvenes héroes se veían claramente desganados y algo cansados. El día había sido largo y tedioso; y el frío, no ayudaba demasiado.
Orihime guardo sus útiles con rapidez al ver al pelinegro alistarse para partir. Esta vez, no permitiría que se fuera solo.
Ulquiorra se puso su abrigo y partió hacia su taquilla, en donde, recogió algunos libros y se cambió de zapatos. Al cerrar aquel pequeño mueble, con algo de rudeza, respiro suavemente y observó con detenimiento a una preciosa muchacha de cabello semilargo color rubio y ojos verdes, que le extendió tímidamente, una carta con ambas manos para que él la tomara.

-Mi nombre es Hiruka, se que no me conoces pero… -balbuceo la jovencita muy nerviosa –Quisiera que la aceptaras –exclamó con esfuerzo. Ulquiorra simplemente la ignoro y se dispuso a marchar. -¡¡Espera!! ¿Acaso tienes a alguien a quien querer? ¿Es verdad que tú e Inoue Orihime son pareja? –Insistió la muchacha siguiéndole los pasos.


Ulquiorra se giro con lentitud y sus ojos se clavaron en el rostro de la angustiada joven quien temblaba levemente de impotencia.

-No… no estoy interesado en esa mujer… -sentenció con frialdad.
-¿Pero viven juntos no es así? –Inquirió preocupada.
-Mi vida personal no es de tú incumbencia. –Señaló con desprecio tras lo cual se volteo y se escabullo de aquel sector dejando a una muchacha melancólica y confusa quien corrió rumbo a los salones.



Detrás de una fila de taquillas, Inoue, suspiró acongojada ¿Acaso no significaba nada para Ulquiorra? Las actitudes del chico la confundían en sobremanera. Ulquiorra era como una caja llena de sorpresas, cuyo contenido, podía tomarte realmente desprevenido.

-¿No deberías seguirlo? –sugirió Tatsuki quien la alcanzó tras salir del aula.
-La mayoría de las veces no lo entiendo Tatsuki-chan –volviendo a suspirar.
-¿Por qué no pides un consejo más maduro Inoue?
-¿Más maduro?
-Si, de alguien más experimentado en estos temas.
-¿Y a quien puedo pedírselo?
-Pues no se… -ambas se tornaron pensativas unos instantes.
-¡¡A Ishida-kun!! –Dijeron al unisono.
-No, creo que mejor no. –Inoue rápidamente rechazo su propia idea.
-Tienes razón, sería un tanto incomodo charlar de estos temas con un hombre. ¿Y que tal Matsumoto?
-¡¡Matsumoto!! ¡¡Es verdad ella puede aconsejarme!! – dijo llena de felicidad.
-Pues dos cabezas piensan mejor que una Inoue.
-Pero…
-¿Pero que?
-Pues según Ichigo ha tenido problemas para contactar con la sociedad de almas. Al parecer están algo alterados con todo lo que ocurre en el Hueco Mundo.
-¿Es por eso que Ichigo a estado de tan mal humor verdad?
-Así es… supongo que no ver a Rukia no le ayuda mucho… -Inoue suspiró.
-Bueno ¡¡Anímate!! –Tatsuki le golpeo con fuerza la espalda lo que la hizo trastabillar. –Ya encontraremos la forma de contactar con ella.
-¡¡Ya lo tengo!! –grito la pelinaranja entusiasmada recordando algo. -¡¡Acompáñame Tatsuki-chan!!



La pelinegra, fue arrastrada con rapidez fuera del establecimiento, por una presurosa muchacha, quien sonreía contenta y rebosante de una renovada satisfacción.
Ulquiorra, se paró frente a la puerta del apartamento dispuesto a ingresar la llave en la cerradura. Cuando pudo percatarse de que un potente reiatsu emanaba desde el interior del mismo. Notó además, que la puerta se hallaba sin traba de seguridad, ya que seguramente había sido forzada. Al parecer, todo aquello era un trabajo muy prolijo. Abrió la puerta con seguridad e ingreso tranquilamente al interior del recinto.


-¿Eres tu? –dijo con indiferencia tras ver a un sujeto rubio vestido de verde y con sombrero ridículo.
-¡¡Hola, hola mi joven aprendiz!! –exclamó con algarabía Urahara batiendo su mano en el aire.
-No soy tu aprendiz… -sentencio con indiferencia depositando sus cosas sobre un sofá del living.
-¿Y como te ha ido en la escuela?
-Bien…
-Pues yo diría que te va excelente –rió el rubio.
-¿Cómo lo sabes?
-¡¡Es un secretito!! –le contesto burlonamente. –Leí tú nota en la tienda y ponías que querías verme, aún falta un mes para que cumpla mi promesa. –Urahara coloco ambas manos en las mangas de su casaca de invierno. –Me ofrecerías un té. Quise prepararme uno pero no me gusta inmiscuirme entre cosas ajenas. –luciendo una sarcástica mueca en su rostro.


Ulquiorra lo miro despectivamente y se dirigió a la cocina donde puso agua a calentar. Tomó luego sus cosas de la escuela y se dirigió a la habitación que actualmente ocupaba.

-Veo que Inoue Orihime tiene una casa muy confortable… -rió mirando el panorama mientras el chico servía el té.
-Quiero deshacerme de este Gigai. –Sentenció con firmeza alcanzándole la taza al rubio. –Esta defectuoso…
-Y es por eso que he venido ¡¡Ohh este té es delicioso!! –Exclamó con júbilo tras saborear aquel liquido..
–No he podido separar mi cuerpo espiritual de mi cuerpo falso e incluso he padecido de una enfermedad.
-Entiendo… -dejando la taza sobre la mesa tras beber un sorbo. –Pero antes que nada déjame decirte algo Ulquiorra ¡¡No podrás deshacerte del gigai por el momento!! Me temo que te haz colocado uno de los gigai de prueba que tenía en el almacén. Seguramente, Jinta, te lo dio por error. –Sonriendo con malicia.
-Con este cuerpo soy vulnerable…
-Lo sé… pero estoy trabajando en ello créeme. Jorouichi y yo estamos intentando conseguir los componentes para deshacerlo completamente sin dañar tu cuerpo espiritual, pero ¡¡Créeme!! No son elementos tan sencillos de adquirir.
-Debería acabar con tu vida… -Ulquiorra lo miró seriamente.
-¡¡Ohh!! Si haces eso nadie podrá ayudarte a salir de ese gigai. –Ocultando su rostro tras su abanico -Por otro lado, quería darte la lista de entregas de la semana entrante. Quiero que el lunes que viene vuelvas a trabajar a la tienda. Tessai quedará a cargo de la dulcería mientras yo busco los materiales para ayudarte; y además, podrás ganar algo de dinero para colaborar con Inoue Orihime. Supongo que mantener a otra persona no ha de ser tarea sencilla. –Urahara lo miró seriamente.
-¿Cuánto tiempo debo permanecer así? –Inquirió Ulquiorra no muy convencido de aquel trato.
-Bueno a juzgar por las condiciones del gigai de prueba yo diría… -Urahara se tornó pensativo –unos dos meses… -sonriendo satisfecho.
-Sabes que deberás cumplir tu promesa antes de eso.
-Pues si quieres morir supongo que podré realizar ese acto sin que te quites el gigai pero… -guardando silencio nuevamente.
-¿Pero que?
-El gigai dañado se vuelve inestable. Para poder destruirte, junto al gigai, debemos hacerlo fuera de la ciudad.
-¿Inestable?
-Si, es una prueba que hice en los prototipos más nuevos. Le he añadido a los gigai varios rasgos humanos, los cuales, los hacen más convincentes, casi, normales. Esto ocasiona que tu cuerpo espiritual no se desgaste tanto y por ende la energía quede conservada en el interior del traje. Para deshacerte de la energía de sobra deberás trabajar tu cuerpo; desde hacer deportes, como correr diariamente o actividades intelectuales, las cuales ya haces, hasta… -Urahara sonrió molestamente o eso le pareció a Ulquiorra.
-¿Hasta que? –mirándolo inquisidoramente.
-Bueno una de esas opciones podría llegar a ser de lo más placentera, pero claro esta, no es algo para críos. –Urahara se levanto con rapidez de aquel asiento y se dirigió rumbo a la puerta dejando a Ulquiorra confuso e intrigado.
-¿Cuál esa opción? –volvió a replantear el pelinegro más directamente.
-¿Quieres saberlo? –Urahara sonrió con algo de malicia.
-Así es… -declaró sin mucha emoción.
-Pues bien… ¡¡Ya que te veo tan intrigado!! –Urahara sonrió con cinismo mientras lo observaba con atención. –Aquí tienes un pequeño documental; con solo verlo entenderás de lo que hablo. Eso si, no lo veas con Inoue Orihime dando vueltas, puede ser un tanto perturbador para las chicas. –Entregándole un pequeño disco compacto.
-¿Aquí me explicará la técnica? –tomando aquel raro objeto.
-Umm… si, digamos que lo comprenderás ni bien lo veas. Recuerda que reencauzar esa energía mal acumulada en tú interior, ayudará a auto sanar tu gigai sin sufrir molestas enfermedades. Aquí te dejo la lista de la tienda e intentaré localizar los elementos que necesito para ayudarte con rapidez. Por otro lado no le digas a Kurosaki ni a los demás nada de estos consejos que te estoy dando.
-¿Consejos? –Ulquiorra lo miró confuso.
-Podría no entender nuestro pacto pasado y ser un problema, ya sabes, su temperamento –Sacando su abanico de dentro de la manga y ocultando parte de su rostro. –Muy bien me retiro ¡¡Ponlo en practica!! –grito saltando por la baranda del apartamento hacia la calle.



Urahara se escabullo con rapidez del apartamento dejando a un Ulquiorra completamente confuso. El muchacho miró el CD con cuidado, la pregunta era ¿Cómo debía mirar esa cosa? Tendría que preguntarle a Inoue como ver un documental.
Orihime y Tatsuki caminaron un largo trecho, tras salir de la escuela, para llegar a una amplia casona algo desgastada por los años y la humedad. Un pequeño portón, hecho de rejas negras, resguardaba la entrada, protegiendo la vivienda de curiosos y malandrines.
Inoue pudo percibir claramente un reiatsu disimulado protegiendo todo el perímetro de aquella casa. Se aproximó hasta la reja, y allí llamó al portero eléctrico.

-Adelante Inoue Orihime… -Sentenció una voz masculina.


Tatsuki y la pelinaranja se miraron inquisidoramente tras aquel recibimiento extraño. Ambas muchachas ingresaron al lugar y se apostaron junto al portal principal de la casa.
La madera, de aquella puerta, parecía haber sufrido unos cuantos rasguños y rajaduras, lo que llamó la atención de las dos chicas. Sobre sus cabezas una farola de techo colgaba abanicándose suavemente por la ventisca invernal. Parecía que el tiempo se hubiese detenido por un instante. A Inoue todo le parecía viejo, desgastado y triste, en parte no entendía por que la abatían sentimientos tan extraños. Era como revivir recuerdos tormentosos y dolorosos sin siquiera estar enterada de ello. ¿Por qué se sentía así? Orihime miró a Tatsuki la chica estaba cabizbaja y al parecer se hallaba presa de las mismas emociones que ella.

-¡¡Hola muchachas!! –Exclamó jovialmente un joven de cabello rubio semilargo.
-¡¡Buenas tardes Hirako-san!! –Inoue se vio sorprendida por la súbita aparición del chico tras la puerta principal.
-¡¡Se ven preciosas!! –El rubio suspiro y comenzó a sonreír con picardía. Inoue y Tatsuki se observaron aún más extrañadas.
-¿Quiénes vinieron Shinji? –Pregunto otra voz detrás.
-Dos bellísimas muchachas, Rose…
-¡¡Así, déjame verlas!! –Exclamó eufórico un sujeto de cabello rubio quien acudió a la entrada con rapidez.
-¡¡Oigan no las atosiguen al menos déjenlas entrar!! -profirió otro sujeto de cabello gris con un numero 69 grabado en la mejilla.


Inoue y Tatsuki tuvieron la clara impresión de que aquellos sujetos tenían sus hormonas alborotadas. Los tres chicos parecieron venírseles al humo lo que las hizo retroceder espantadas ¿Qué rayos estaba pasando?

-¡¡SHINJI IDIOTA!! –grito una voz femenina quien acudió al lugar embistiendo contra el rubio Vizard, haciéndolo trastabillar y rodar por el porche cuesta a bajo.
-Chicos será mejor que tomen aire… -Sentenció una muchacha de pelo negro atado en una cola, quien dobló una revista y la acomodó bajo la axila.
-¡¡O pueden quedarse y hacernos sentir de mejor humor!! –profirió vivazmente otra joven de cabello verde.
-Creo que será mejor que busquemos a Love… -Replicó Kensei al ver el furioso rostro de Hiyori.
-¡¡Rayos, cada día golpea más duro!! –Shinji se froto la cabeza con parsimonia y se sacudió la ropa.
-Ya vámonos, cuanto más lejos estemos de aquí mejor. –Sentenció Rose agitando su larga cabellera rubia.


Los tres partieron con rapidez dejando a dos muchachas confusas y a otras tres iracundas.

-¿Qué fue todo eso? –Inquirió Tatsuki ingresando a la sala de aquella casa.
-Es que Mashiro llevo a cabo un experimento… -Exclamó Lisa sentándose en un sofá.
-¿Qué clase de experimento? –Inoue las miró atónita.
-Pues quería saber que efectos tienen las hormonas sobre nuestros gigais y cuerpos espirituales, así que cree una maquina capaz de potenciarlas o inhibirlas. –Dijo la muchacha peli verde sonriendo con picardía.
-Por que no mejor les aclaras que tú único objetivo era estimular a Kensei –Sentenció Lisa con desprecio.
-Bueno… puede que “ese” haya sido el objetivo prioritario del experimento. –Mashiro hecho a reír.
-Y por tu culpa Shinji se comporta como idiota y nosotras tenemos estos… -Hiyori hecho a llorar súbitamente. Inoue y Tatsuki volvieron a observarse.
-¿Qué les ha ocurrido? –Inquirió Orihime.
-Nuestros ánimos también se hallan alterados en un cambio cíclico. –Explico Lisa. –Y los muchachos parecen estar en celo. –sentenció con picardía.
-Vaya… -Tatsuki miró aquel disparatado trió sintiendo algo de melancolía.
-Quizás lo mejor sería que partieran de aquí pronto. Los efectos de mi aparato aún están vigentes por aquí y me temó que puedan verse afectadas. –Explico Mashiro abanicándose con su mano como si la hubiese agobiado un golpe repentino de calor.
-¡¡Esperen!! Necesito su ayuda…
-¡¡Ayuda!! –las tres Vizards miraron a la pelinaranja atónitas.
-Necesito contactarme con Matsumoto, en la sociedad de almas, y me temo que no hemos podido localizar a Urahara y a otros shinigamis, es por ello que nos hallamos algo incomunicados y me urge hablar con ella.
-¿A la mujer gato protuberante? –Hiyori se desplomó en el sofá.
-Pues si… -Inoue se tornó pensativa. –Pensé que ustedes podrían ayudarme a comunicarme con la Sociedad de Almas.
-¡¡Nosotros llevamos una guerra personal con esa gente!! ¿Por que crees que nos comunicaríamos con ellos? –refunfuño Hiyori quien ahora se mostraba de un humor pésimo.
-¿Necesito hablar con ella sobre un asunto?
-¿Un asunto? –Exclamó Mashiro nostálgica.
-Si… es algo urgente…
-¡¡Lo siento pero una comunicación con la Sociedad de almas va contra nuestras reglas!! – bufo Hiyori.
-Por favor chicas… necesito que me aconseje… -Inoue se sintió mucho más triste.
-¿No entiendo por que la urgencia? –Lisa la miró con atención.
-Lo que ocurre es que a Inoue, un chico espada, la esta volviendo loca; hormonalmente hablando. –Sentenció Tatsuki echando a reír desaforadamente.
-¡¡Parece que mi maquina ya les hizo efecto!! –grito Mashiro.
-¿Un espada? ¿No salías con Kurosaki Ichigo? –Inquirió Lisa.
-Eso es historia antigua Lisa. –Rió Hiyori. –Según me dijo Shinji ella e Ichigo pelearon y parecen algo interesados en otras personas.
-Así que te sacaste el gustito ¿Y como es Ichigo en la cama? –Pregunto Mashiro descaradamente.
-¡¡MASHIRO! –gritaron las otras dos tras oír la pregunta.
-Ichigo y yo no llegamos a ese punto en nuestra relación.
-Ohh Ya veo, eso quiere decir que estas interesada en otro hombre y con él si estas dispuesta a llegar más lejos. –Inquirió Lisa sin pelos en la lengua.
-Pues… si… -Orihime se sintió algo acalorada.
-Me gusta las mujeres que no sufren por causas perdidas –Mashiro dibujó una débil mueca en su rostro.
-¿Tú quieres que la mujer gato te aconseje? –Inquirió Hiyori.
-Así es… me gustaría saber como actuar con él… es algo esquivo últimamente.
-¿Algo esquivo? –Pregunto Lisa intrigada.
-Si… a mi me encanta, me excita, me enloquece y daría lo que fuera por que, no sé, fuera más cariñoso y atento conmigo… pero Ulquiorra no es el chico del tipo demostrativo.
-Si, es como querer abrazar un iceberg. –Dijo Tatsuki con indiferencia.
-Umm –Mashiro se tornó pensativa. –Podríamos alterar algunas hormonas en él… umm…
-¡¡Estas loca es un Espada!! –gruño Hiyori.
-¿Y que? sería un espécimen interesante, además Inoue se vería beneficiada. –Riendo pícaramente.
-Pero yo no quiero que este influenciado por algo para saber si me ama…
-Técnicamente lo que la maquina hace es exteriorizar ciertos aspectos de nuestra personalidad algo latentes; eso es todo. Si ese chico siente algo por ti simplemente lo exteriorizará.
-¿Y si no siente nada por ella? –Pregunto Tatsuki.
-Pues al menos lo sabrá... –acotó Lisa.
-¿Qué dices Orihime, aceptas? –Mashiro la miró con seriedad.



Varias horas después…


Eran casi las diez de la noche en Karakura. Ulquiorra, tras investigar detenidamente el reproductor de DVD entendía básicamente como funcionaba; claro está, que según las enseñanzas de Tessai y Urahara no debía tomar nada prepotentemente sin primero cerciorarse de que la dueña de aquel aparato se lo prestará. Todo aquel juego humano de preguntas y respuestas le parecía sumamente intrincado y una perdida absoluta de tiempo. Pero, estando en el mundo humano y sobre todo en casa de Orihime, debía respetar al menos las conductas básicas de comportamiento.
Toda esta reflexión lo llevó temporalmente, a aquel suceso acaecido hacia unos cuantos días en la habitación de la mujer humana. Estaba claro que en ese momento no era dueño de sus actos, pero por otro lado no se sentía culpable ni mucho menos por haberla “tocado” ¿O acaso debía sentir algo en particular?
Recordar el rostro de la muchacha y sus leves gemidos lo perturbaron por un momento. No estaba seguro de cuanto tiempo podría resistir aquella convivencia, pero por ahora no le quedaba otra opción más que acatar órdenes.
El muchacho preparó algo de comer a pesar de los incongruentes ingredientes que Inoue solía almacenar en la alacena y la heladera. Sirvió la mesa y espero un buen rato. Tras la ausencia de casi media hora decidió cenar por su cuenta, asearse y prepararse para pernoctar.
Orihime ingreso sigilosa a su apartamento; si el experimento hecho por Mashiro salía bien, notaría los efectos en el joven espada en poco tiempo.
La sala estaba a oscuras. La pelinaranja camino silenciosa hacia la cocina mirando el reloj de la pared; el mismo marcaba casi las doce. Estar bajo el influjo de aquella extraña maquina le había arrebatado varias horas de su tiempo.
Orihime pudo apreciar sobre la mesa de la cocina un pequeño banquete tapado debajo de un paño. La chica lo descubrió con cuidado para notar un persistente y exquisito aroma emanar de aquella cena inusual. De pronto un indescriptible temblor se apoderó de su cuerpo. Un calor emanaba desde sus entrañas fluyendo hacia su sien y parecía desorbitar todos y cada uno de sus sentidos.
La muchacha se sostuvo con fuerza del respaldo de una silla. Le faltaba el aire, e intentaba ingerir enormes bocanadas para recuperar el aliento. Sufría de un creciente sofoco que le provoco un fuerte mareo. Intento desanudarse el moño del uniforme escolar, desabotonar los primeros botones de su camisa, pero cualquier intento era en vano; solo se dejo desvanecer en un asfixiante sueño.
Ulquiorra percibió con total claridad la llegada de la muchacha al apartamento, pero después de bañarse y cambiarse no tenía muchos deseos de encontrarse con la mujer humana.
Finalmente y tras mucho dudar decidió que no podía esperar para ver aquel video entregado por Urahara; si había una posibilidad segura de no estallar en mil pedazos debía hacer todo lo posible para evitar aquel fatídico fin.
Se recostó en la cama, ya vestido con su pijama y accionó el control remoto de aquel raro aparatejo utilizado por los humanos.
La cinta hecho andar y tras varios logotipos de colores pudo ver la alta figura de Urahara dibujarse en la pantalla.


-Te doy la bienvenida, mi joven aprendiz, a este modulo en particular; el cual, déjame decirte, te llenará de grandes ventajas.
Lo primero y más importante, ésta técnica, te permitirá desgastar una cantidad bastante considerable de la energía sobrante que generas como un arrancar, y que yace acumulada en el interior de tú gigai defectuoso. Lo segundo si practicas mucho –En este punto Urahara no pudo evitar reír, aún que intento disimularlo con rapidez. Esto generó desconfianza en el joven espada. –Bueno… si prácticas, accederás a descubrir un aspecto de los seres humanos que quizás no hayas explorado aún, pero que te permitirá sacar buen provecho de ello.
Bien te deseo suerte y te pido que mires con atención cada una de las escenas ¡¡Chaito!! –Expreso con júbilo mientras daba paso a la película.



El chico simplemente centro su atención a las imágenes dibujadas en la pantalla de aquel artefacto. No entendía mucha de las conductas humanas reflejadas en aquella cinta, pero en muchas otras se veía completamente reflejado. Por un momento, mientras reparaba en las actitudes de aquellas figuras en el televisor, pensó que Urahara no comprendía que él no era un niño, de echo, contaba con más de un centenar de años, y si bien había renunciado a muchas actividades “humanas” por que simplemente no le apetecían o no las recordaba, no significaba que desconociera completamente todos los pormenores entre dos seres humanos.
Su pensamiento se fue aquietando hasta sumirse por completo en la película. Varios minutos después pudo oír un potente golpe desprenderse de la habitación contigua. Seguramente la mujer humana buscaba la manera de llamar su atención, pero él no tenía por que acudir junto a ella cada vez que a ésta se le ocurriera. Por otro lado, había algo que le molestaba profundamente de aquella familiaridad que la joven pelinaranja había desarrollado hacía él, y en parte, era esta la causa de que la estuviese evitando en los últimos días.
Inoue despertó tumbada en el suelo de su habitación. No sabía cuanto tiempo había pasado ni exactamente cuantas veces se había desmayado hasta llegar a su cuarto.
La muchacha se incorporó como pudo y se acomodó un poco su desgarbado cabello. Miró el reloj que descansaba sobre su mesa de noche, marcaba las 11 de la mañana ¿Tanto había dormido?
Se sentía pesada, incomoda y un poco atolondrada, quizás más que de costumbre. Tomó algo de ropa de su closet, una toalla limpia y se escabullo hacia el baño donde se aseo pertinentemente, se peino y termino de vestirse. Un silencio sepulcral reinaba en la casa ¿Acaso Ulquiorra no la había oído llegar en la madrugada? ¿Acaso no había percibido su desmayo? ¿Estaría dormido?
Inoue salió del baño y se dirigió a la lavadora en donde coloco su ropa, mientras disimuladamente oteaba el horizonte. ¿Dónde estaría Ulquiorra? La chica suspiro emocionada, si Mashiro tenía razón su maquina tenía que ocasionar en el muchacho un subidon de adrenalina que lo hiciera más “emocional”.
Camino con parsimonia hasta la habitación del chico y se aposto como soldado frente a su puerta. Orihime dudo durante casi un minuto si llamar o no a la puerta hasta que por fin decidió. Esperó respuesta un buen rato y volvió a tocar, pero al parecer, Ulquiorra se hallaba profundamente dormido.
Cierto cosquilleo en su estomago la alentó a abrir con suavidad la puerta de la habitación y a adentrarse muy despacito, pero grande fue su sorpresa al encontrar la habitación vacía. Al parecer, el pelinegro se había esfumado. Su cama estaba hecha y la habitación pulcramente ordenada. Un escalofríos le recorrió la medula ¿Acaso Ulquiorra se había ido?
Inoue corrió hasta el closet del chico y lo abrió con brusquedad, pero para su tranquilidad y consuelo, todas las pertenencias del muchacho aún se hallaban en aquel lugar.

-¿Dónde estará? –Inquirió con el ceño fruncido.


En casa de Ichigo…



El apuesto pelinaranja se dedico esa mañana a atormentar a su padre desde temprano en la mañana. Necesitaba ir a la Sociedad de Almas a como diera lugar; y en ausencia de Urahara, quien debería ayudarlo era ese molesto sujeto a quien conocía como su progenitor. Esta vez los papeles se habían invertido y era el escueto muchacho quien parecía empeñado en alterar a un ocupado Isshin.

-¡¡Vamos viejo necesito ir!! –Bufó molesto.
-Si fueras un autentico shinigami no necesitarías de mi ayuda para ir a la Sociedad de Almas.
-¡¡Soy un autentico shinigami!!
-No, no lo eres –tomando una taza de café con parsimonia.
-¡¡No lo entiendes!! La Sociedad de Almas podría estar involucrada en muchos problemas si permitimos que los arrancars hagan lo que quieran.
-Creo que la Sociedad de Almas no tiene nada de que preocuparse mientras los Hollows permanezcan en el Hueco Mundo.
-Ese es el problema, ¡¡No piensan quedarse allí!! ¡¡Son seres muy peligrosos!!
-¿No estarás exagerando Ichigo? –Isshin lo miró de mala manera.
-¡¡Claro que no, planean algo lo se!!
-De seguro Urahara los ha puesto al tanto; y además, la Sociedad de Almas cuenta con excelentes shinigamis que podrán hacerse cargo de esos pormenores.
-Pues no son “simples pormenores” como tu los llamas; y de seguro Rukia necesitará de nuestro apoyo para informar lo que esta aconteciendo con los Hollows.
-Supongo que ahí esta el problemilla… -Isshin suspiró y volvió a beber café.
-¿Qué quieres decir?
-Sabes a lo que me refiero… desde que Rukia ha partido al Sereitei has estado un tanto “ansioso”. Entiendo que las hormonas a tu edad estén completamente alborotadas pero creo que podrás resistirlo un tiempo más.
-¡¡No es lo que piensas!!
-¿A no? –Isshin se paró de su silla y se dirigió a la clínica dejando a su hijo mayor sumamente contrariado.


En casa de Ishida…


-Supongo que no habrá inconvenientes mientras no esté.
-Claro que no, padre.
-Esta de más decirte que debes cuidar la casa Ishida. –Un refunfuño fue lo ultimo en enarbolar el rostro del viejo Quincy esa mañana, antes de partir a un congreso de medicina en la ciudad de New York.



Ishida simplemente decidió pasar el día haciendo lo que de mejor humor lo ponía, practicar su puntería. En los extensos jardines de la mansión, Uryu, gozaba de un amplio campo de entrenamiento al que asiduamente solía visitar en ratos de soledad. Estaba claro que tras la derrota de Aizen, necesitaba entrenar fervorosamente día con día para alcanzar un estado optimo, para que su nivel pudiera igualarse con el de los mejores Quincy de todas las épocas; además, no estaba dispuesto a dejar que Ichigo lo rebasará otra vez. Estaba claro que el shinigami sustituto gozaba de un increíble poder en crecimiento, pero no podía pretender que siempre fuese Kurosaki Ichigo quien les salvara las papas del fuego, esta vez no.
La flecha fue lanzada con avidez; dando de lleno en el centro de aquel círculo de paja, destrozándolo en varios pedazos, lo que pareció satisfacer el rostro casi inmutable del Quincy quien se seco el rostro algo sudado con una pequeña toalla.


-¡¡Excelente!! –esbozo una voz femenina aplaudiendo con gran entusiasmo.
-Disculpe joven… -un hombre mayor se aproximo con mucho respeto al anonadado muchacho, quien lo miró con recelo. –La señorita me solicito una reunión urgente con el joven; al parecer, lo que debe decirle debe de ser de suma importancia señor. –Ishida lo miró confuso ¿Qué parte de no ser molestado no entendía la servidumbre?
-No te enfades con él, Ishida-Kun. –Expresó sonriendo fervorosamente Tatsuki, quien se aproximó a él con prontitud.
-Esta bien… puede dejarnos Haku…
-Muy bien… Ishida-sama… -El hombre hizo una reverencia y se retiró.
-¡¡Ohh vaya!! ¡¡SAMA!! –Tatsuki rió como una niña.
-¿En que puedo ayudarte Arisawa-san? –Inquirió el chico con rudeza, mientras cerraba su arco y se aproximaba a un banco, donde se sentó, apoderándose de una botellita de agua apoyada sobre el mismo.
-Hay algo muy importante que he venido a decirte Ishida-kun… -Tatsuki se aproximo a él hasta pararse a su lado.
-¿Y que es? –inquirió con total indiferencia bebiendo un sorbo de agua.
-¡¡TE AMO ISHIDA-KUN!! –Dijo tras tomar un hondo respiro.
-¿¿Qué?? –Uryu se puso de pie con rapidez mientras observaba el iluminado y renovado rostro de lo que al parecer, veía como una atractiva y sexy pelinegra. ¿Desde cuando Tatsuki le parecía tan atractiva y sexy?



Ishida la miró con atención de arriba a bajo. La chica lucía una corta minifalda negra, medias bucaneras abrigadas, zapatos de medio taco, camisa color borgoña y campera abrigada de piel color blanca.

-¿No tienes frío?... –expreso tosiendo y tratando de disimular aquel incomodo relojeo de la preciosa morena. El chico se puso de pie con nerviosismo.
-A decir verdad… si… pero no es algo que no se pueda quitar.

Tras proferir estas palabras la muchacha se abalanzó sobre el desprevenido Quincy tumbándolo sobre aquel banco y besándolo desenfrenadamente.

Continuará...

kurau-cas
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Re: Bleach "Una Razon para Vivir" (UlquiHime) 18/?

Mensaje por kurau-cas el Lun May 30, 2011 1:20 pm
muchas gracias por otro gran capi!!!! Kiss Kiss

me dejas con las ganas de una escena hot jejejeje.. *¬*
pero a cambio me dejas con la intriga de no saber ke fue de ulqui al final Tears
y el final... OMG!!! eso si ke no me lo esperaba ¿ke sera lo ke le espera a esta rara pareja??? XD

saludos!! gracias por la actu antes de volver a ser la ermitaña de las series jejeje...


LEE MIS HISTORIAS!! -3-




LEE EL MÁS HILARANTE TRABAJO DE LOS ¿MEJORES? ESCRITORES MC!! -3-
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