[Historia Original] Lazos de Sangre [06/??] ¡¡New Chapter!!
Lazos de Sangre
Introducción
Hay muchos misterios en este mundo y uno de los que más me llaman la atención es la leyenda de los "vampiros". Personalmente creo que existieron o que existen, dejando de lado las enfermedades tanto psiquiátricas del "vampirismo" como algunas enfermedades medicas, tanto a la sangre como a la piel. Si ya como cultura general hemos aceptado la existencia de los extraterrestres, aunque no nos han contactado oficialmente, y también la de los fantasmas, porque nadie puede negar su existencia, ¿por qué no aceptar la existencia de estos seres?
Aquí quiero plasmar mis creencias personales, mis fantasías y mezclarlas con lo que se sabe oficialmente de los vampiros. Sí, en esta breve historia resumiré la milenaria historia de los vampiros.
Keita_kun en la Ero-Paradise (Pein_Sama26 en MCAnime)
Primera Gota: "Ansiedad"
Spoiler:
Lazos de Sangre
==Primera Gota.==
"Ansiedad"
Al abrir los ojos lo primero que vio fue el techo blanco de un hospital. Un olor extraño impregnaba el aire, típico de los cuartos esterilizados y con aromatizantes ambientales. Intentó moverse pero rápidamente cayó en la cuenta que tenía muy pocas fuerzas y la habitación le daba vueltas. Sintió deseo de vomitar. Se tendió en la cama nuevamente y trato de recordar el por qué estaba en el hospital. Con algo de éxito recordó su nombre, su familia, y aspectos varios de su vida por lo que no se sintió muy preocupado, así que cerro los ojos tratando de descansar un poco más. Sin embargo una extraña sensación le embargo y una ansiedad comenzó a incitarle, no podía describir exactamente lo que era, pero si fuera en una palabra era "Ansiedad". Sentía que algo necesitaba, pero no sabía qué. Al lado de la cama estaba el interruptor para llamar a la enfermera, lo presionó y en unos momentos la enfermera estaba en el cuarto. Cuando la enfermera entró, extrañamente sin prestar mucha atención a las necesidades del paciente, se acercó rápidamente al joven. Examinó la maquina que estaba a su lado anotó algunas cosas, miró al paciente y extrañamente el sintió que algo no andaba bien, algo extraño había con la enfermera.
-eh... bueno... llamaba porque tengo sed.- refirió en tono dubitativo.
-¿S-sed?...- contestó nerviosamente.- ¿quiere que le traiga agua para beber?
-Está bien.- replicó.
No le gustó mucho la respuesta de la enfermera ni la forma en que se dirigió a él, parecía nerviosa, como vacilante y evitativa. Le pareció extraño. Después de beber el agua que la enfermera había traído pudo sentirse un poco mejor. La enfermera le advirtió que pronto el médico de cabecera estaría ahí para examinarle, que por lo pronto se abstuviera de ingerir cualquier alimento, a menos que sea agua y que si necesitase algún otro asunto, podía llamarla en cualquier momento. Eso le hizo sentir un tanto mejor. Se examinó a si mismo para recordar lo ultimo que había pasado, el "por qué" del "accidente" o cualquiera fuese la razón por la que estaba en el hospital. En sí no recordaba nada, por lo que comenzó a tocarse. En sus brazos no había nada, solo el inyectable del suero y venditas en los brazos, lo que sugería que había sido inyectado o le habían hecho alguna transfusión. En su estomago no había nada ni en su pecho tampoco. Sus piernas estaban bien y podía moverlas sin ningún problema. ¿Cuál era el problema? ¿La cabeza? Se tocó la cabeza y no sentía dolor alguno ni tenia vendajes. Se toco las orejas, el rostro, todo estaba en su lugar. Comenzó a bajar las manos un poco más y un ruido fuerte le asustó. Era el médico que entraba de forma urgente.
-¿Como estas David? La enfermera me dijo que ya despertaste. ¿Como te sientes?- inquirió de forma rápida.
-Bueno... como decirlo... me siento con algo de angustia... ansiedad... no sé como explicarlo, pero en general estoy bien, algo débil, pero bien.
-¿Angustia?
-Si, Angustia.- respondió David.- es como si necesitara algo urgente, algo para mi... para mi cuerpo, pero no se que es. Aunque no "mataría" por ello ahora, sólo es la sensación
-¿No matarías por ello ahora, dices? ¿A qué te refieres exactamente?
-Bueno... siento que "esto" no terminará sencillamente, no sé lo que busco, y si lo encuentro, no sé si me saciará completamente. ¿Me entiende?
-Trato de hacerlo. Mira me gustaría conversar más contigo acerca de esto, tengo muchas preguntas para ti y personalmente estoy muy interesado por lo que te pasó. Voy a hacerme un espacio para venir y conversar contigo en un rato más, ¿Está bien?
-Creo que sí, pero ¿Me podría explicar que fue lo que me pasó?
El medico se quedó pensando y luego prosiguió.
-¿No recuerdas nada?
-No. no recuerdo nada de lo que me paso, se quien soy, recuerdo mi familia, mi vida y esas cosas por lo que no tengo amnesia o como se llame, pero desperté simplemente aquí y no sé lo que me paso, y ahora ya me esta dando más angustia por que quiero saber que fue lo que me paso... ¡por favor explíqueme que hago yo en un Hospital!- De pronto su tono pareció demandante, se notaba en su voz la desesperación.
-Primero que todo debes calmarte, te explicaré. Alguien te trajo en un taxi, venías sumamente pálido y frío. Al parecer extrajeron tu sangre desde el cuello. ¿Como esta tu cuello?
las últimas palabras no sabía si creerlas o si vomitar por la impresión. Se llevo las manos a la boca en un gesto de asco. Luego se llevo la mano izquierda a su cuello. Llevaba una venda y tenia puesta una gaza en la zona izquierda del cuello. Al tocarse le dolió.
-Me duele... me duele el cuello.- Atinó a responder.
-Cuando te examinamos...- prosiguió el médico- llevabas en el cuello dos incisiones y claras marcas de dientes y de succión. Tenias un "moretón" muy feo.- trato de aliviar la tensión del momento- te hicimos transfusión de sangre, algunos exámenes y hasta ahora todo ha salido normal. Salvo que tienes una ligera anemia.
-¿Anemia? eso de poca sangre
-si... eso de poca sangre, aunque verás, tu sangre se ha vuelto anémica, es decir tiene menos "glóbulos rojos" de los que en realidad debería tener, aparte de eso no hemos tenido otros resultados. Estuviste al borde de la muerte hace pocos días, pero te has recuperado muy rapidamente, para salir de dudas estarás en primera opción una semana en observación. Si antes de esa semana no hay mayor problema y te recuperas del todo, puedes salir antes. Pero no antes de tres días a partir de hoy.
-¿Estuve al borde de la muerte dice? ¿Cuanto tiempo estuve inconsciente?
-Estuviste durmiendo 2 días completos después de la transfusión. Además tuvimos que reanimarte, así que si sientes algún dolor en el pecho debe de ser por eso.
-No no siento ningún dolor, sólo estoy algo débil. Eso es todo. ¿Pero ya estoy fuera de peligro?
-Asombrosamente si. Estás fuera de peligro. Pero como dije, te quedarás en observación.
Luego de la platica con el médico sintió algo de alivio con respecto a si mismo, pero al mismo tiempo no podía sacarse de la mente las explicaciones del medico. "¿Me chuparon la sangre?" pensaba. Se toco nuevamente el cuello y aun dolía la zona afectada. "Esto no puede estar pasando, no en la realidad. ¿En que mundo le extraen la sangre a un joven de 16 años desde el cuello, y además a través de una mordida?". Pensaba. Al parecer no le satisfacían sus propias explicaciones. Ya sentía cierta decepción por el mundo, como todo adolescente, pero esto le había dado una puñalada a su corazón. "Este mundo apesta, es una mierda".
Pasaron tres días y permitieron a David levantarse. La comida del Hospital le parecía "especial", como que le habían puesto demasiado saborizante, estaba muy cargado el sabor. Llamo a la enfermera y le pregunto si podría traer otra cosa.
-¿Cuál es el problema con la comida?- preguntó
-Bueno, no sé, esta demasiado "cargante" el sabor es demasiado intenso.
-¿Intenso dice? ¿Está usted bromeando? La comida del hospital es bastante ligera, y los sabores son muy ligeros también. Como le puedes decir normalmente... "Comida de enfermos"
-Pero, de verdad que la siento así. Tengo mucha hambre, pero podría traerme unas galletas de soda por favor, y si hay comida más ligera como una ensalada sin aliñar podría ser también.
La enfermera lo miró con cierta sonrisa
-¿Hm?... ah! lo siento ¿fui muy inquisitivo?- Pregunto David.
-No se preocupe, le traeré lo que pide. Si necesita algo más sólo llámeme, estaré aquí para ayudarle.
-Gra...gracias.- Se sonrojó.
Cuando probó las galletas de soda, se fijo en el envoltorio. "Light" decía, "Bajo en sodio y sin sal" pero no podía creerlo, el sabor era muy intenso. Nuevamente llamo a la enfermera.
-¿Ocurre algo malo?
-Pues... creo que debería llamar al medico, necesito preguntarle algo.-
-¿Sucede algo?
-Estoy sintiendo los sabores de forma muy intensa y ahora que me percato, los olores también.
-Está bien lo llamaré inmediatamente.- Respondió de forma seria.
El médico llegó y entro rapidamente.
-¿Que ocurre David?
-Siento las cosas... como más intensas. Recién le dije a la enfermera que podía sentir el sabor de la comida como demasiado fuerte y los olores también. Pero en realidad es todo. Veo... veo muy bien, veo casi todo. Toco las cosas y las siento distintas. ¡Oigo a las personas que están conversando en el jardín! ¡Esto es increíble!
El medico se quedó sorprendido.
-¿Puedes levantarte por favor?
-Claro.- se levantó
-¿Como te sientes, sientes algún mareo, debilidad o algo extraño?
-Aparte de lo que le dije, no nada extraño. ¿Hm? ahora que lo dice, me siento bastante bien... ¡me siento muy bien! con más energía y muy despierto.- Respondió David.
-Te haremos algunos exámenes más y traeremos a un equipo medico para hacerte algunas preguntas ¿esta bien?
-Si usted lo dice, ¿puedo negarme?
-Je je je... aparte estas con buen humor.
-Creo que si.
-Bien, pues comenzaremos ahora mismo.
-Doctor. ¿Cuándo podré irme? Quiero irme a mi casa, ya me siento bien y no creo que sea necesario seguir en el hospital
-Te daré la respuesta después de los resultados de los exámenes. Y para hacerte el favor haré que los exámenes estén lo más rápido posible, ¿Está bien contigo eso?
-¡Claro que si!
El médico había dicho eso para tratar de no angustiar más a David con su estancia en el hospital, pero en realidad el sentía mucha curiosidad por lo que le estaba pasando a David. Por lo que pidió permiso para que los exámenes estuvieran lo más pronto posible, si es necesario el mismo día. Y así fue.
-David, te presento al Doctos Osses, el Doctor Gacs y la Doctora Urízar. Nosotros vimos tus exámenes y nos pareció muy interesante los resultados y queremos compartir contigo nuestras opiniones.
-Doctor, antes de entrar en la charla, quiero preguntarles si puedo irme.- El médico se quedo mirándolo por un tiempo y luego miró de soslayo a los demás médicos como consultándoles.
-Si. Podrás irte mañana, pasarás la última noche aquí en el hospital, eso fue lo que decidimos. Ya avisamos a tu familia y vendrán a recogerte a las 9 de la mañana. ¿Está bien?
-Si, muy bien.- su tono no solo parecía enérgico si no algo infantil.
-Bien, como decía quiero explicarte algunas cosas. Primero aun sigues teniendo anemia, aunque extrañamente no pareces sentir los síntomas de la anemia. Deberías sentirte débil y algo mareado pero te sientes bien ¿cierto?
-Si, muy bien.
-Observamos que tu capacidad pulmonar aumentó.- habló el doctor Osses.- y además tu corazón late más lentamente, mucho más lento que lo normal. Y eso nos preocupa. A un adolescente normal el corazón le late a unos 70 u 80 latidos por minuto. El tuyo esta latiendo a 30 latidos por minuto y además de eso tu corazón al parecer aumento de tamaño.
-Qué es lo que están tratando de decir.- de pronto su tono se volvió serio y la preocupación comenzó a dominarle.
-Estamos tratando de decir que tu cuerpo esta cambiando.- Contesto la doctora Urizar- Todo tu cuerpo esta cambiando, la fibra de tus músculos se vuelve más firme y ciertas cantidades de sustancias en tu cuerpo están cambiando de valor.
-¿Y eso que quiere decir?- Inquirió
-Que si antes necesitabas cierta cantidad de energía para vivir, ahora necesitas de otra, especialmente tu cerebro.- contesto el Doctor Gacs.- En todo caso no queremos marearte con nuestras explicaciones, lo que necesitas saber es que tu cuerpo esta cambiando, lentamente pero cambiando. Hemos decidido darte de alta no por que te sientas mejor si no por que queremos saber como el ambiente natural te afecta. Hemos instruido a tu familia, especialmente a tu madre, ella nos dará la información necesaria acerca de ti.
-Yo por mi parte estaré siempre pendiente de ti, inclusive te visitare de vez en cuando para examinarte. En ocasiones te traeremos al hospital para tomarte más exámenes.- Hablo el medico de cabecera.- así que siempre te estaremos cuidando.
-Bueno... eso me tranquiliza. Espero que todo salga bien.
-Lo estará.- Contestó el médico.
Como lo prometió el médico, su familia vino a recogerle a las nueve en punto. Sus padres y su hermana menor vinieron al hospital. La madre y el padre se quedaron conversando un rato con el medico de cabecera y les entrego su tarjeta. Les explico la situación y las razones de su "alta". David sólo pensaba en salir del hospital. Al llegar a casa no notó nada extraño, todo estaba en su lugar, aunque sus sensaciones no habían disminuido, ahora su casa y especialmente su habitación, tenían sus "distintivos especiales". Un olor muy característico, que solo había en ese lugar.
-Mamá, ¿Mañana podré ir al colegio?- Pregunto David.-
la Madre miro sorprendida a David.
-Claro, el medico dijo que no había problemas, de todos modos si ocurre algo debes de llamar inmediatamente a la casa, ¿esta bien?
-¡Por supuesto!
A la madre le parecía extraño tanta energía de su hijo. El médico le explico lo de la anemia y que al contrario de lo que se esperaría, el estaría más activo de lo normal.
Al otro día David fue al colegio. Una Escuela Técnica bastante prodigiosa en la ciudad. Las primeras horas fueron pasando muy rapidamente y David comenzó a sentir algo extraño. Algo no andaba bien. Su "Ansiedad" comenzó a aumentar de forma muy rápida. Comenzó a sudar y a moverse mucho en su pupitre. A su compañera de al lado le lamo la atención el estado de David y le aviso a la profesora que David no se sentía bien. La profesora se preocupó y le pido a aquella compañera que lo llevar a enfermería. Mientras caminaban, David podía sentir una sensación muy extraña y dolorosa. Su cuello comenzó a arderle en la parte "afectada", un dolor agudo comenzó a inquietarle en la mandíbula superior, algo estaba saliendo, como dolor de muelas pero de los caninos. Comenzó a agitarse, su sudor no paraba de salir. Ahora experimentaba los olores de forma más intensa y de pronto comenzó. Una Sed Animal se apoderó de el, su garganta le ardía y lo único en lo que pensaba era en saciarse.
-¡David! ¿Estás bien? te ves muy mal, ¿quieres que llame a tu casa?- Pregunto la compañera.
-E-estoy bien. Puedes acercarte por favor.
-Claro, cualquier cosa que quieras, pero antes llamare a la enfermera.
-¡No!... por favor, sólo necesito que te acerques un poco, necesito apoyarme de ti.
-Pero si estas sentado en la cama.
-Por favor... ven.
-Está bien.
-Acércate más.
La compañera se acercó y David tomo su mano y rapidamente se levantó y la abrazó.
-¡Ah! pillín con que era esto lo que querías, fingiste estar enfermo para hacerme cosas pervertidas, ¿cierto? David... siempre me has gustado, así que si quieres hacerme algo, a mí no me importa, siempre que estés a mi lado.
La compañera sentía la respiración agitada de David y podía sentir la humedad de su rostro. "Esto no es normal" pensaba ella, "después de que le dije que me gustaba, no ha dicho nada". David lentamente se retiro y una espantosa mirada acechaba a su compañera de enfrente. El iris estaba de un color Rojo Vivo y las pupilas estaban muy pequeñas, dilatadas. La Compañera se sorprendió tanto que se quedo muda.
-Yo... Yo... quiero tu sangre, Angélica.
==Primera Gota.==
"Ansiedad"
Al abrir los ojos lo primero que vio fue el techo blanco de un hospital. Un olor extraño impregnaba el aire, típico de los cuartos esterilizados y con aromatizantes ambientales. Intentó moverse pero rápidamente cayó en la cuenta que tenía muy pocas fuerzas y la habitación le daba vueltas. Sintió deseo de vomitar. Se tendió en la cama nuevamente y trato de recordar el por qué estaba en el hospital. Con algo de éxito recordó su nombre, su familia, y aspectos varios de su vida por lo que no se sintió muy preocupado, así que cerro los ojos tratando de descansar un poco más. Sin embargo una extraña sensación le embargo y una ansiedad comenzó a incitarle, no podía describir exactamente lo que era, pero si fuera en una palabra era "Ansiedad". Sentía que algo necesitaba, pero no sabía qué. Al lado de la cama estaba el interruptor para llamar a la enfermera, lo presionó y en unos momentos la enfermera estaba en el cuarto. Cuando la enfermera entró, extrañamente sin prestar mucha atención a las necesidades del paciente, se acercó rápidamente al joven. Examinó la maquina que estaba a su lado anotó algunas cosas, miró al paciente y extrañamente el sintió que algo no andaba bien, algo extraño había con la enfermera.
-eh... bueno... llamaba porque tengo sed.- refirió en tono dubitativo.
-¿S-sed?...- contestó nerviosamente.- ¿quiere que le traiga agua para beber?
-Está bien.- replicó.
No le gustó mucho la respuesta de la enfermera ni la forma en que se dirigió a él, parecía nerviosa, como vacilante y evitativa. Le pareció extraño. Después de beber el agua que la enfermera había traído pudo sentirse un poco mejor. La enfermera le advirtió que pronto el médico de cabecera estaría ahí para examinarle, que por lo pronto se abstuviera de ingerir cualquier alimento, a menos que sea agua y que si necesitase algún otro asunto, podía llamarla en cualquier momento. Eso le hizo sentir un tanto mejor. Se examinó a si mismo para recordar lo ultimo que había pasado, el "por qué" del "accidente" o cualquiera fuese la razón por la que estaba en el hospital. En sí no recordaba nada, por lo que comenzó a tocarse. En sus brazos no había nada, solo el inyectable del suero y venditas en los brazos, lo que sugería que había sido inyectado o le habían hecho alguna transfusión. En su estomago no había nada ni en su pecho tampoco. Sus piernas estaban bien y podía moverlas sin ningún problema. ¿Cuál era el problema? ¿La cabeza? Se tocó la cabeza y no sentía dolor alguno ni tenia vendajes. Se toco las orejas, el rostro, todo estaba en su lugar. Comenzó a bajar las manos un poco más y un ruido fuerte le asustó. Era el médico que entraba de forma urgente.
-¿Como estas David? La enfermera me dijo que ya despertaste. ¿Como te sientes?- inquirió de forma rápida.
-Bueno... como decirlo... me siento con algo de angustia... ansiedad... no sé como explicarlo, pero en general estoy bien, algo débil, pero bien.
-¿Angustia?
-Si, Angustia.- respondió David.- es como si necesitara algo urgente, algo para mi... para mi cuerpo, pero no se que es. Aunque no "mataría" por ello ahora, sólo es la sensación
-¿No matarías por ello ahora, dices? ¿A qué te refieres exactamente?
-Bueno... siento que "esto" no terminará sencillamente, no sé lo que busco, y si lo encuentro, no sé si me saciará completamente. ¿Me entiende?
-Trato de hacerlo. Mira me gustaría conversar más contigo acerca de esto, tengo muchas preguntas para ti y personalmente estoy muy interesado por lo que te pasó. Voy a hacerme un espacio para venir y conversar contigo en un rato más, ¿Está bien?
-Creo que sí, pero ¿Me podría explicar que fue lo que me pasó?
El medico se quedó pensando y luego prosiguió.
-¿No recuerdas nada?
-No. no recuerdo nada de lo que me paso, se quien soy, recuerdo mi familia, mi vida y esas cosas por lo que no tengo amnesia o como se llame, pero desperté simplemente aquí y no sé lo que me paso, y ahora ya me esta dando más angustia por que quiero saber que fue lo que me paso... ¡por favor explíqueme que hago yo en un Hospital!- De pronto su tono pareció demandante, se notaba en su voz la desesperación.
-Primero que todo debes calmarte, te explicaré. Alguien te trajo en un taxi, venías sumamente pálido y frío. Al parecer extrajeron tu sangre desde el cuello. ¿Como esta tu cuello?
las últimas palabras no sabía si creerlas o si vomitar por la impresión. Se llevo las manos a la boca en un gesto de asco. Luego se llevo la mano izquierda a su cuello. Llevaba una venda y tenia puesta una gaza en la zona izquierda del cuello. Al tocarse le dolió.
-Me duele... me duele el cuello.- Atinó a responder.
-Cuando te examinamos...- prosiguió el médico- llevabas en el cuello dos incisiones y claras marcas de dientes y de succión. Tenias un "moretón" muy feo.- trato de aliviar la tensión del momento- te hicimos transfusión de sangre, algunos exámenes y hasta ahora todo ha salido normal. Salvo que tienes una ligera anemia.
-¿Anemia? eso de poca sangre
-si... eso de poca sangre, aunque verás, tu sangre se ha vuelto anémica, es decir tiene menos "glóbulos rojos" de los que en realidad debería tener, aparte de eso no hemos tenido otros resultados. Estuviste al borde de la muerte hace pocos días, pero te has recuperado muy rapidamente, para salir de dudas estarás en primera opción una semana en observación. Si antes de esa semana no hay mayor problema y te recuperas del todo, puedes salir antes. Pero no antes de tres días a partir de hoy.
-¿Estuve al borde de la muerte dice? ¿Cuanto tiempo estuve inconsciente?
-Estuviste durmiendo 2 días completos después de la transfusión. Además tuvimos que reanimarte, así que si sientes algún dolor en el pecho debe de ser por eso.
-No no siento ningún dolor, sólo estoy algo débil. Eso es todo. ¿Pero ya estoy fuera de peligro?
-Asombrosamente si. Estás fuera de peligro. Pero como dije, te quedarás en observación.
Luego de la platica con el médico sintió algo de alivio con respecto a si mismo, pero al mismo tiempo no podía sacarse de la mente las explicaciones del medico. "¿Me chuparon la sangre?" pensaba. Se toco nuevamente el cuello y aun dolía la zona afectada. "Esto no puede estar pasando, no en la realidad. ¿En que mundo le extraen la sangre a un joven de 16 años desde el cuello, y además a través de una mordida?". Pensaba. Al parecer no le satisfacían sus propias explicaciones. Ya sentía cierta decepción por el mundo, como todo adolescente, pero esto le había dado una puñalada a su corazón. "Este mundo apesta, es una mierda".
Pasaron tres días y permitieron a David levantarse. La comida del Hospital le parecía "especial", como que le habían puesto demasiado saborizante, estaba muy cargado el sabor. Llamo a la enfermera y le pregunto si podría traer otra cosa.
-¿Cuál es el problema con la comida?- preguntó
-Bueno, no sé, esta demasiado "cargante" el sabor es demasiado intenso.
-¿Intenso dice? ¿Está usted bromeando? La comida del hospital es bastante ligera, y los sabores son muy ligeros también. Como le puedes decir normalmente... "Comida de enfermos"
-Pero, de verdad que la siento así. Tengo mucha hambre, pero podría traerme unas galletas de soda por favor, y si hay comida más ligera como una ensalada sin aliñar podría ser también.
La enfermera lo miró con cierta sonrisa
-¿Hm?... ah! lo siento ¿fui muy inquisitivo?- Pregunto David.
-No se preocupe, le traeré lo que pide. Si necesita algo más sólo llámeme, estaré aquí para ayudarle.
-Gra...gracias.- Se sonrojó.
Cuando probó las galletas de soda, se fijo en el envoltorio. "Light" decía, "Bajo en sodio y sin sal" pero no podía creerlo, el sabor era muy intenso. Nuevamente llamo a la enfermera.
-¿Ocurre algo malo?
-Pues... creo que debería llamar al medico, necesito preguntarle algo.-
-¿Sucede algo?
-Estoy sintiendo los sabores de forma muy intensa y ahora que me percato, los olores también.
-Está bien lo llamaré inmediatamente.- Respondió de forma seria.
El médico llegó y entro rapidamente.
-¿Que ocurre David?
-Siento las cosas... como más intensas. Recién le dije a la enfermera que podía sentir el sabor de la comida como demasiado fuerte y los olores también. Pero en realidad es todo. Veo... veo muy bien, veo casi todo. Toco las cosas y las siento distintas. ¡Oigo a las personas que están conversando en el jardín! ¡Esto es increíble!
El medico se quedó sorprendido.
-¿Puedes levantarte por favor?
-Claro.- se levantó
-¿Como te sientes, sientes algún mareo, debilidad o algo extraño?
-Aparte de lo que le dije, no nada extraño. ¿Hm? ahora que lo dice, me siento bastante bien... ¡me siento muy bien! con más energía y muy despierto.- Respondió David.
-Te haremos algunos exámenes más y traeremos a un equipo medico para hacerte algunas preguntas ¿esta bien?
-Si usted lo dice, ¿puedo negarme?
-Je je je... aparte estas con buen humor.
-Creo que si.
-Bien, pues comenzaremos ahora mismo.
-Doctor. ¿Cuándo podré irme? Quiero irme a mi casa, ya me siento bien y no creo que sea necesario seguir en el hospital
-Te daré la respuesta después de los resultados de los exámenes. Y para hacerte el favor haré que los exámenes estén lo más rápido posible, ¿Está bien contigo eso?
-¡Claro que si!
El médico había dicho eso para tratar de no angustiar más a David con su estancia en el hospital, pero en realidad el sentía mucha curiosidad por lo que le estaba pasando a David. Por lo que pidió permiso para que los exámenes estuvieran lo más pronto posible, si es necesario el mismo día. Y así fue.
-David, te presento al Doctos Osses, el Doctor Gacs y la Doctora Urízar. Nosotros vimos tus exámenes y nos pareció muy interesante los resultados y queremos compartir contigo nuestras opiniones.
-Doctor, antes de entrar en la charla, quiero preguntarles si puedo irme.- El médico se quedo mirándolo por un tiempo y luego miró de soslayo a los demás médicos como consultándoles.
-Si. Podrás irte mañana, pasarás la última noche aquí en el hospital, eso fue lo que decidimos. Ya avisamos a tu familia y vendrán a recogerte a las 9 de la mañana. ¿Está bien?
-Si, muy bien.- su tono no solo parecía enérgico si no algo infantil.
-Bien, como decía quiero explicarte algunas cosas. Primero aun sigues teniendo anemia, aunque extrañamente no pareces sentir los síntomas de la anemia. Deberías sentirte débil y algo mareado pero te sientes bien ¿cierto?
-Si, muy bien.
-Observamos que tu capacidad pulmonar aumentó.- habló el doctor Osses.- y además tu corazón late más lentamente, mucho más lento que lo normal. Y eso nos preocupa. A un adolescente normal el corazón le late a unos 70 u 80 latidos por minuto. El tuyo esta latiendo a 30 latidos por minuto y además de eso tu corazón al parecer aumento de tamaño.
-Qué es lo que están tratando de decir.- de pronto su tono se volvió serio y la preocupación comenzó a dominarle.
-Estamos tratando de decir que tu cuerpo esta cambiando.- Contesto la doctora Urizar- Todo tu cuerpo esta cambiando, la fibra de tus músculos se vuelve más firme y ciertas cantidades de sustancias en tu cuerpo están cambiando de valor.
-¿Y eso que quiere decir?- Inquirió
-Que si antes necesitabas cierta cantidad de energía para vivir, ahora necesitas de otra, especialmente tu cerebro.- contesto el Doctor Gacs.- En todo caso no queremos marearte con nuestras explicaciones, lo que necesitas saber es que tu cuerpo esta cambiando, lentamente pero cambiando. Hemos decidido darte de alta no por que te sientas mejor si no por que queremos saber como el ambiente natural te afecta. Hemos instruido a tu familia, especialmente a tu madre, ella nos dará la información necesaria acerca de ti.
-Yo por mi parte estaré siempre pendiente de ti, inclusive te visitare de vez en cuando para examinarte. En ocasiones te traeremos al hospital para tomarte más exámenes.- Hablo el medico de cabecera.- así que siempre te estaremos cuidando.
-Bueno... eso me tranquiliza. Espero que todo salga bien.
-Lo estará.- Contestó el médico.
Como lo prometió el médico, su familia vino a recogerle a las nueve en punto. Sus padres y su hermana menor vinieron al hospital. La madre y el padre se quedaron conversando un rato con el medico de cabecera y les entrego su tarjeta. Les explico la situación y las razones de su "alta". David sólo pensaba en salir del hospital. Al llegar a casa no notó nada extraño, todo estaba en su lugar, aunque sus sensaciones no habían disminuido, ahora su casa y especialmente su habitación, tenían sus "distintivos especiales". Un olor muy característico, que solo había en ese lugar.
-Mamá, ¿Mañana podré ir al colegio?- Pregunto David.-
la Madre miro sorprendida a David.
-Claro, el medico dijo que no había problemas, de todos modos si ocurre algo debes de llamar inmediatamente a la casa, ¿esta bien?
-¡Por supuesto!
A la madre le parecía extraño tanta energía de su hijo. El médico le explico lo de la anemia y que al contrario de lo que se esperaría, el estaría más activo de lo normal.
Al otro día David fue al colegio. Una Escuela Técnica bastante prodigiosa en la ciudad. Las primeras horas fueron pasando muy rapidamente y David comenzó a sentir algo extraño. Algo no andaba bien. Su "Ansiedad" comenzó a aumentar de forma muy rápida. Comenzó a sudar y a moverse mucho en su pupitre. A su compañera de al lado le lamo la atención el estado de David y le aviso a la profesora que David no se sentía bien. La profesora se preocupó y le pido a aquella compañera que lo llevar a enfermería. Mientras caminaban, David podía sentir una sensación muy extraña y dolorosa. Su cuello comenzó a arderle en la parte "afectada", un dolor agudo comenzó a inquietarle en la mandíbula superior, algo estaba saliendo, como dolor de muelas pero de los caninos. Comenzó a agitarse, su sudor no paraba de salir. Ahora experimentaba los olores de forma más intensa y de pronto comenzó. Una Sed Animal se apoderó de el, su garganta le ardía y lo único en lo que pensaba era en saciarse.
-¡David! ¿Estás bien? te ves muy mal, ¿quieres que llame a tu casa?- Pregunto la compañera.
-E-estoy bien. Puedes acercarte por favor.
-Claro, cualquier cosa que quieras, pero antes llamare a la enfermera.
-¡No!... por favor, sólo necesito que te acerques un poco, necesito apoyarme de ti.
-Pero si estas sentado en la cama.
-Por favor... ven.
-Está bien.
-Acércate más.
La compañera se acercó y David tomo su mano y rapidamente se levantó y la abrazó.
-¡Ah! pillín con que era esto lo que querías, fingiste estar enfermo para hacerme cosas pervertidas, ¿cierto? David... siempre me has gustado, así que si quieres hacerme algo, a mí no me importa, siempre que estés a mi lado.
La compañera sentía la respiración agitada de David y podía sentir la humedad de su rostro. "Esto no es normal" pensaba ella, "después de que le dije que me gustaba, no ha dicho nada". David lentamente se retiro y una espantosa mirada acechaba a su compañera de enfrente. El iris estaba de un color Rojo Vivo y las pupilas estaban muy pequeñas, dilatadas. La Compañera se sorprendió tanto que se quedo muda.
-Yo... Yo... quiero tu sangre, Angélica.
Segunda Gota: "Ojos Azules como el cielo, Ojos Rojos como el fuego".
Spoiler:
==Segunda Gota.==
"Ojos Azules como el Cielo, Ojos Rojos como el Fuego"
-Debo de apresurarme, deje la enfermería sola- repetía constantemente la paramédico encargada de la enfermería.- En todo caso el almuerzo estaba muy bueno, me pregunto si cocinaré también como Raúl.- se refería al cocinero.
Los pasos resonaban por el pasillo. Los tacos hacían un ruido incesante y frecuente. El salón de la enfermería ya estaba cerca sólo un poco más y estaría en su lugar. Se paro en frente de la puerta y oyó una conversación de dos jóvenes. Lo único que alcanzó a escuchar fue "cosas pervertidas" y su corazón se aceleró.
-Diablos, estos jóvenes si que son imprudentes.- Rápidamente buscó las llaves para abrir la puerta.
Al Abrir, encontró a dos jóvenes "Abrazados" muy apasionadamente.
-¡Oigan ustedes dos que están haciendo!- Inquirió la enfermera.
Sin embargo no era lo que estaba sospechando. El joven rápidamente soltó a la muchacha y está cayo de rodillas al suelo sin hacer ningún movimiento ni ruido. EL joven parecía muy sorprendido, con los ojos grandes y angustiosos. La enfermera notó que estaba sudando y sus ojos parecían vidriosos. Notó el color vivo de sus ojos y se asusto. Hecho un paso atrás. El joven se llevó las manos a la boca y miro a la muchacha que estaba inmóvil en el piso. Sus ojos comenzaron a lagrimar y furtivamente abrió la puerta y huyó veloz por el pasillo. La enfermera lo iba a perseguir, pero se dio cuenta de su rapidez, ya había desaparecido del todo. Se acercó a la muchacha que yacía sentada de rodillas en el piso sin hacer ruido alguno, la muchacha tenía la mirada perdida y un aspecto enjuto. Algo, sin duda, la había aterrorizado.
David, salió huyendo despavorido de la enfermería y sin darse cuenta ya había corrido lo suficiente como para que nadie se diera cuenta de su presencia. Se encerró en el baño y se miró al espejo. Aún tenía el iris de color rojo vivo y el rostro pálido. Se acercó al espejo y notó el tamaño excesivo de sus caninos. Parecían colmillos que sobresalían, como de un animal salvaje.
-Q-qué es... esto.- las manos le tiritaban del miedo y no podía moverse. La imagen que tenía en frente de si, distaba mucho de ser de una persona normal, ese no era David, era otro.
Oyó unos ruidos y la puerta del baño se abrió, unos compañeros entraban riéndose y golpeándose en sus juegos de niños. David rápidamente se tapó la cara y salió del baño. Caminaba rápidamente y a grandes zancos por el pasillo de la escuela, chocándose una que otra vez con los otros estudiantes que notaban como David, se tambaleaba en su caminar. Cuando David llegó a su clase se había dado cuenta que la hora de clases había terminado y que era el tiempo de descanso, era media mañana y aun quedaban por lo menos 2 horas más para regresar a casa. El dolor de dientes había desaparecido de todo y notó que ya no estaban los colmillos, se acerco a las ventanas que daban hacia el patio de la escuela, cogió su suéter de color negro y lo colocó detrás de la ventana, simulando así un espejo, de esta manera podía mirarse el rostro. Sus pupilas estaban regresando a la normalidad, y ahora u sudor frío le embargaba. Mientras pensaba en lo que le había sucedido las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, estuvo a punto de herir a una de sus compañeras, la sola idea tuvo la suficiente impresión como para asustarle al borde de las lágrimas. En ese momento escucha que se abre la puerta y lo saca de su triste concentración. Era Angélica. También estaba pálida y con lagrimas en sus mejillas. Al ver que David estaba allí se asustó y se golpeo la cabeza con la puerta al retroceder, a si mismo, David retrocedió y se golpeo la espalda al retroceder también, ambos tenían lagrimas y ambos estaban muy asustados. Quedaron por un momento en silencio mirándose fijamente, como ratones asustados esperando ver que hace el cazador.
-Y-yo lo si...
-Qué fue eso- interrumpió Angélica.
-Yo... yo... no sé. No sé que fue lo que me pasó, pero lo que sé es que algo está pasando con mi cuerpo. Pero dejando eso de lado, quiero pedirte perdón... ¿estás bien?- dijo ya más calmado
-Estoy asustada, pero estoy bien. Respondió Angélica- Qué era exactamente en lo que estabas pensando, que me querías hacer, ¿intentabas morderme?
-Creo que sí.
De pronto se produjo un silencio sepulcral. Aún con el silencio en medio del ambiente, como perfume gélido que abrazaba sus corazones, Angélica atinó a acercarse a David. Este se hecho para atrás, sintiendo como su ansiedad de pronto regresaba, era una señal de peligro inminente, y sin embargo, con paso seguro Angélica se detuvo en frente de David y lo rodeo con sus brazos. Ambos se miraron fijamente. David comenzó a sentir las mismas sensaciones de antes, sensaciones incontrolables que se canalizaban por todo su cuerpo como una represa que se había destruido. Nuevamente comenzó a sudar y atinó a abrazarla fuertemente, mientras jadeaba a bocanadas de aire. Suavemente Angélica deslizo sus manos hacia el rostro de David y lo retiro de su hombro, quedando frente a frente nuevamente con sus manos en las mejillas de él. Entonces muy sorprendida y a la vez extrañamente excitada posó sus ojos sobre él observándolo detenidamente mientras David no movía ningún músculo. Notó cómo el Iris de su ojo tenía un extraño color Rojo Sangre, un rojo muy intenso y brillante, casi fosforescente, pensó que quizá en la oscuridad podrían centellar. Se fijo también en su frío y húmedo rostro, luego lentamente sus manos se fueron hacia la boca de David tocando sus labios, instintivamente David abrió su boca. Entonces La atención de Angélica llego a su máxima expresión, notó que sus colmillos eran más del doble de su tamaño normal y además eran muy puntiagudos, perfectos para perforar la piel. Una ola de sensaciones le sobrevino. Comenzó a asustarse percibiendo el inminente peligro de ser mordida y a la vez excitada por la misma sensación. No era sólo una reacción ante la idea de ser atacada por un hombre, si no que era más bien una reacción corporal hacia unos ojos que acechaban y transmitían un encanto más que varonil.
Entonces, dado el momento, Angélica condujo el rostro de David hacia su cuello, lo rodeo con sus brazos y echó su cabeza hacia atrás, esta vez estaba más que excitada y podía sentir un placer incluso sexual ante aquella extraña acción. David la rodeo también y podía sentir como el cuerpo de su presa temblaba ante el miedo y el placer, pudo notar que pequeñas gotas de sudor salían de su frágil y pálido cuello, ya no podía reprimir más sus necesidades de sangre. Él abrió su boca listo para la mordida, ella preparó su cuello lista para la embestida, apretó sus manos fuertemente, pero un fuerte ruido los sobresaltó. Ambos se separaron de un salto.
-¡Oh! parece que interrumpimos algo, je je je.- comentaban las chicas que entraban al salón.
Al despegarse David inclino su cabeza hacia abajo evitando que las otras chicas notaran su rostro, salió rápidamente del salón. Las chicas notaron que algo extraño estaba pasando cuando Angélica aun seguía inmóvil con una de sus mano en el cuello y la otra en su entrepierna. Al acercarse las chicas para preguntar sobre lo que había pasado notaron que la mirada de Angélica estaba perdida, con lágrimas en sus ojos y a la vez con una expresión de sumo placer, enrojecidos sus pómulos como rosas.
-¡Kyaaa!- gritaron de emoción las jóvenes- pero que fue lo que estaba pasando, que te estaba haciendo, cuenta, cuenta, ¿acaso te estaba tocando? o ¿se estaban besando?
-No.- Volvió en si Angélica- Algo mucho, pero mucho mejor que eso. Todas quedaron sorprendidas.
David se dirigió rápidamente a la dirección, hablo rápidamente con el inspector y dijo que no sea sentía bien, llamó para la casa y anunció que pronto llegaría puesto que se retiraría de la jornada antes de lo programado. Su madre le preguntó si había sucedido algo, el contesto que no se sentía bien y que quería volver a la casa lo más pronto posible.
Al volver un auto oscuro estaba a las afueras de la casa, con una persona en el asiento de atrás. Esto le extraño de suma manera y nerviosamente continuó hacia su casa. Al entrar estaban su mama en el living junto su medico y otro extraño hombre de traje oscuro y de aspecto serio. El medico vestía de forma semi-formal con una camisa amarilla y jeans, lo que lo hacia parecer mucho más joven de lo que aparentaba además de agregarle un aire más informal. El hombre extraño ni siquiera se inmuto ante la llegada del joven.
-Eh... Mamá quien es este hombre.- Inquirió rápidamente David.
-¡Oh! Discúlpeme por mi descortesía joven, soy el señor Alfonsí, soy detective.- Le mostro su identificación al joven para corroborar.
-Qué hace un detective en mi casa.- pregunto un poco asustado, pensando en todo lo que había ocurrido hoy en la escuela.
-Es obvio, quiero hacerte algunas preguntas acerca de lo que te ocurrió.- Respondió rápidamente el detective- Para ponerte al tanto, tu familia hizo la denuncia de lo sucedido hace 8 días atrás, como estuviste durmiendo y en exámenes, no pudimos interrumpirte, además estabas en observación, así que esta es la primera vez que nos vemos pero creo que nos veremos más seguido hasta resolver este asunto. Primero que Todo, ¿recuerdas lo que sucedió?
-Lo siento, aún no recuerdo nada de lo sucedido
-Pero recuerdas algo de ese día
Intentó pensar calmadamente, y algunas imágenes se le vinieron a la cabeza.
-Recuerdo que venia de una fiesta con mis amigos, me despedí de ellos y regrese sólo. Después desperté en el hospital, eso es todo, no consigo recordar más, quizá más tarde recuerde algo.
-Hm... Creo que si, de todos modos conseguí hablar contigo, que era lo que más me interesaba. Ten, esta es mi tarjeta por si recuerdas más detalles- le paso su tarjeta- espero que me llames pronto.
-Esta bien.
-David, ¿como te encuentras?- preguntó ahora el médico- supimos que regresaste de la escuela por que algo te había pasado.
-bueno, si algo me paso. Pero no me gustaría hablar de eso ahora, necesito tiempo para pensar, necesito estar tranquilo, necesito estar solo.- concluyó de manera urgente.
-está bien.- Añadió el médico, mientras que el detective estaba atento a la conversación.- pero recuerda que lo que te está pasando puede repercutir no solo en tu salud si no también la de los que te rodean.
-creo que si. De todas maneras estoy cansado ahora, quiero ir a dormir, así que si me disculpan.
-¡David! No seas grosero con nuestros invitados.- increpó la madre.
-No se preocupe Señora, además puedo notar que viene bastante agotado. Bueno, cualquier cosa nos llamas estamos aquí para ayudarte.-se dirigió hacia David.
-está bien, lo tendré en cuenta.- dijo con tono dubitativo con cierto recelo.
Mientras subía las escaleras hacia su habitación, iba pensando en lo ocurrido. No podía creer lo que le estaba pasando. Sin duda alguna tenía cierta necesidad de morder y extraer sangre de otros, sentía que la sangre era su alimento natural, que aun cuando comía una dieta normal, esta no era su alimento principal ni le proveía de lo necesario para vivir. Se recostó sobre la cama algo mareado y con dolor de cuerpo. Al parecer su cuerpo continuaba cambiando sin que el se diera cuenta. "En que me estoy convirtiendo" pensaba, "en que monstruo e estaré convirtiendo. Obviamente no creo en vampiros ni nada de esas estupideces, pero en verdad me parezco a uno." al terminar de pensar cayó en un profundo sueño debido al cansancio producido quizá por el estrés mental y por la conmoción emocional. Al dormirse tan pronto, tuvo un sueño o más bien tuvo una visión.
Estaba recostado con los ojos cerrados y boca arriba en lo que parecía ser pasto. Aun cuando tenía los ojos cerrados podía percibir cierta luz que provenía de lejos. Pronto sintió un olor a humo muy desagradable puesto que se combinaba con otros extraños olores, a ropa quemada, carne quemada, madera, etc. Podía escuchar los sonidos de aquel incidente, como una cascada pero de casas y otros edificios crepitando. Al abrir los ojos vio que era de noche, las estrellas como nunca eran resplandecientes y titilantes. Un paisaje que nunca había visto estaba ante él, un campo, montes y otras montañas estaban en frente de sus ojos. El estaba acostado en un campo abierto y del otro lado la luz de un gran incendio se podía ver, este mismo iluminaba el cielo en un crepúsculo de dolor. El gran incendio provenía del otro lado de un monte que estaba en frente de él, el cual tenia que subir para poder así apreciar el incendio. Cuando se levantó pudo observar una figura alta y femenina a su lado derecho había un animal. Cuando comenzó a observar bien pudo apreciar que la figura era una mujer vestida en una especie de "bata" grande y ancho y el animal era un lobo el cual estaba sujeto a la mano derecha de la mujer por una cadena. La luz y la oscuridad hacían tal contraste que sólo se veía un par de figuras obscuras con un destello rojizo por detrás. El viento comenzó a soplar y con el viento vino el olor a carne muerta y sangre fresca, lo que le dieron ganas de vomitar. Al observar nuevamente a aquella figura prominente, pudo notar que aunque era una figura obscura, el blanco de sus ojos podía verse muy bien y muy blanco haciendo contraste con su oscuridad. Además notó que su iris era de un color Azul intenso que parecía iluminar el rostro. Cuando de pronto nuevamente el viento sopló trajo con él el calor de aquel infortunio, aquellas figuras desaparecieron fugazmente, David miraba hacia todas las direcciones buscando a aquella mujer pero no logró encontrarla. Con paso dubitativo se dirigió hacia el monte en donde había visto a aquellas figuras interponerse. Estando en la cima corroboró la magnitud de aquella tragedia. Un pequeño pueblo de no más de 10 ó 15 cuadras era abrazado por las llamas, unas llamas que lamían el cielo con ira y dolor. EL sudor comenzó a recorrer su rostro y sus ojos se clavaron en la gente que huía despavorida y envuelta en las llamas. Gritos y grandes lamentos se podían oír a la distancia. Sin embargo, pese a la distancia y a la distracción, David se percato de un llanto infantil en medio de las llamas, en ese mismo instante fue como trasladado a una de las casas que estaban envueltas por el calor de las llamas. En el suelo yacían un hombre y una mujer de mediana edad y una niña de cabellos oscuros que estaba en medio de ellos lloraba sin consolación y gritaba en una lengua extraña que hasta ahora no había escuchado y sin embargo sabía que estaba llamando a sus padres. "Haha-ue, Chichi-ue" gritaba la niña en su desesperación. Sin embargo como testigo fantasmal, David no podía hacer nada, podía sentir el calor abrazador de aquel lugar pero no podía tocar nada ni ayudar a la niña. Comenzó a gritar pidiendo ayuda. La casa estaba envuelta en llamas terribles y rápidas que consumían el hogar de manera que todo se venia abajo. Cuando David se percató del peligro inminente del derrumbe de la casa vio que en medio de las llamas a pareció un hombre con un parche en el ojo y vestido de la misma forma que aquella mujer y la niña. Vestía una especie de bata gris ceñida por una tela de color oscuro cerca del estomago. Al costado izquierdo tenia dos espadas, una larga y una más corta, Espadas que nunca antes había visto y que le parecían muy delgadas y largas. El hombre tomó a la niña y rápidamente salió del lugar. David se fue tras de ellos corriendo y al mirar atrás vio que la casa se derrumbó. Al mirar al frente notó como este hombre de edad un tanto avanzada corría con todas sus fuerzas para poder salvar a la niña. La echó sobre su hombro y con la otra mano desenvaino su espada, esquivando así los leños que caían. La niña que lloraba, no tendría más de diez años, de pelo largo y oscuro, ojos rasgados y a la vez grandes y hermosos. Al mirar a la niña podía notar su llanto, su dolor y tristeza, sin embargo en un fantasmal segundo, la niña clavo sus ojos penitentes en David y el iris de sus ojos se volvieron color rojo sangre, mientras que las lagrimas bañaban sus mejillas, pudo notar que balbuceaba algo mientras lloraba. "Esperanza" escuchó. Antes de despertar David vio una espada, la misma que el hombre sostenía, una espada larga y delgada que poco a poco se curvaba ligeramente mientras se llegaba a la punta. Por el costado sin filo había unos caracteres que no podía leer "私の娘愛をこめてするには" que estaban impresos en la hoja. Cuando iba a tomar la espada, despertó. Ya era de noche y parecía muy agitado, estaba sudando. Al recorrer su rostro notó que estaba llorando. "¿Qué fue ese sueño?"
La habitación estaba oscura, todos en la casa ya se habían ido a dormir, era de madrugada. Como era de esperarse después de un largo sueño y una extraña pesadilla, la sensación de sed era extrema. Bajó para ir en busca de agua, cuando notó que las cortinas de la sala de estar estaban entreabiertas. Al acercarse para cerrarlas diviso un auto oscuro con una persona adentro que estaba como esperando. Le pareció extraño. Cuando se dio la vuelta para ir en busca de agua, tocaron la puerta de forma suave hasta parecía educada. Dudosamente se acerco a la puerta y tocaron de nuevo con golpes suaves. Abrió la puerta y delante de el estaba un hombre vestido con traje negro, camisa blanca, corbata negra y lentes oscuros.
-¿Eres David?- Preguntó
-Si soy yo.- No pudo mentir, el nerviosismo se lo impidió.
Inmediatamente y casi imperceptiblemente el hombre saco un revolver semi-automático.
-Debes de acompañarme.- Ordeno con voz baja pero imperiosa.
Al instante y casi hipnotizado por el miedo el joven fue llevado al auto y muy extrañamente pero educadamente, fue guiado a sentarse en el asiento de atrás, quizás para no levantar sospechas. Al sentarse el copiloto se dio vuelta y por en medio de los asientos saco la misma pistola que su compañero, por el otro lado, que daba hacia la puerta sacó unas esposas.
-Póntelas.- Ordenó silenciosamente.
Estos movimientos poco bruscos eran sin duda para no levantar sospechas además destratar de no colocar más nervioso a David que podría muy bien gritar y sin embargo no lo hizo entendiendo claramente que si gritaba, seria asesinado. Al terminar de colocárselas, el co-piloto hizo un gesto a su compañero al volante y este encendió el automóvil, el cual silenciosamente echó a andar. Luego de comenzar a moverse encendió una la radio y está sin embargo no tocaba ninguna música, sólo estaba encendida. "¿Adonde me llevan? ¿Por qué me secuestran? ¿Qué es lo que se proponen? preguntaba David sin ninguna respuesta de parte de aquellos hombres inmutables. Al dejar la parte residencial de la ciudad comenzaron a adentrarse cada vez más al centro de la ciudad en donde los grandes edificios acompañaban por izquierda y derecha. Las luces de la Bohemia nocturna aparecían por doquier. De pronto una sensación invadió a David, una sensación como de sentir a alguien. Era una sensación fuerte y urgente que le hacia reaccionar en todo el cuerpo. Al mirarse por los espejos notó que sus ojos habían cambiado de color a aquel Color Demoníaco. Impulsivamente miro hacia arriba por la ventana, hacia uno de los edificios a su derecha y vio como una figura saltaba grandes distancias de edificio en edificio en la misma dirección por la que iban. La luz de la luna daba contra aquella figura como bendiciéndola y apresurándola. Fue entonces que notó que aquella figura era una figura femenina, de largos cabellos que vestía una especie de traje que llegaba hasta los tobillos, parecía como una capa y sin embargo era un traje. Cuando David miro, notó que aquella figura giro la cabeza en dirección del automóvil en movimiento y para sorpresa de David aquella figura danzante clavo sobre él aquellos ojos refulgentes que destellaban en la oscuridad. De pronto una sensación recorrió todo el cuerpo de David.
-"Aléjate del asiento delantero".- se escucho una voz
Al mismo tiempo, la radio que parecía apagada comenzó a hacer extraños ruidos como de estática.
-Ella está aquí y está transmitiendo.- Comentó el conductor a su compañero, al mismo instante que este sacaba su arma de su costado.-
-Prepárate.- comento el copiloto.- aquí viene.
En ese mismo instante David vio como aquella figura femenina salto de uno de los edificios cercanos hacia el automóvil balanceando rápida y pesadamente al auto. El capó quedo abollado con la presencia imponente de aquella chica. David observaba todo desde el asiento trasero, nervioso y asustado. Aquella chica había aterrizado con los ojos cerrados y en una posición de estar semi arrodillada. El auto seguía andando. Al abrir los ojos David notó aquellos ojos furiosos y angustiosos, como de alguien al que le habían quitado un preciado tesoro que venia a recuperar. Aquellos ojos, rojos como aquellas llamas de fuego que había visto en su sueño refulgían en aquella noche oscura. Los cabellos Oscuros como la noche danzaban al son del viento y la velocidad. Y un rostro Pálido y hermoso co una expresión melancólica se debatía ante su enemigo. Ambos, conductor y copiloto se sacaron los lentes dejando ver sus cualidades también. Para sorpresa de David que todo lo vio a través de los espejos retrovisores, aquellos hombres tenían los ojos Azules y Diáfanos como el más claro cielo, resplandecían en la oscuridad también como una luz en el fondo del mar.
La chica de aspecto adolescente, metió la mano en su costado y sacó una espada, la misma espada que David había visto en su sueño, con aquellos mismos caracteres. Entonces notó que aquella chica en su sueño era ella.
-¡Devuélvanme lo que es Mío!- Gritó desesperadamente
* * *
Tercera Gota: "Amor en la Oscuridad"
Spoiler:
Tercera Gota
“Amor en la oscuridad”
El automóvil comenzó a menearse frenéticamente de un lado a otro en un intento de deshacerse de la “sobrecarga”, la joven que había declarado sus intenciones, clavó fuertemente su espada en el motor, al mismo tiempo que movía sus labios como si se estuviera comunicando. La radio comenzó a hacer interferencia nuevamente, mientras que David escuchaba “Saltare por arriba, así que aléjate del asiento delantero. Suceda lo que suceda, no bebas la sangre de ellos.” Esas palabras penetraron profundamente en su cerebro como si fueran órdenes directas a su cuerpo. Como un autómata, se alejó del asiento lo más que pudo, se sentó encime del respaldar del asiento trasero en posición fetal. Ambos hombres se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y detuvieron el motor inmediatamente, el automóvil se detuvo, la gasolina chorreaba dramáticamente, ella le había dado a una de las mangueras.
-Encárgate de ella.- dijo el conductor, al mismo tiempo sacó un arma de su chaqueta.-Voy a matar al chico.
David percibió el peligro inminente, su vida se extinguiría. Y cual si fuera cámara lenta, percibió como aquella escena cambiaba cuadro por cuadro. El copiloto disparo a discreción hacia la muchacha, mientras estallaba el parabrisas y los casquetes de las balas caían al suelo. La chica con velocidad fantástica, repelió una a una las balas con su espada. El movimiento era tan rápido que aún se podía ver la imagen residual de la acción anterior, como si tuviera mil brazos y mil espadas. Cuando el conductor saco el arma e hizo el gesto de acabar con el joven, la chica, salto por encima del automóvil, y con una rápida y poderoso movimiento partió el auto en dos, cortando el brazo del conductor mientras la sangre salpicaba a chorros con una presión increíble. David sintió toda la angustia y ansiedad que sienten los drogadictos ante la droga, un dolor de estomago que el interpretaba como falta de sangre y una ansiedad increíble, casi superhumana. La chica que continuaba en el aire dio otra estocada al automóvil, separándolo en dos. La velocidad de los sucesos era tal que David sentía que no podía moverse, no era su nivel y sin embargo sus ojos percibían claramente todos los movimientos. La Joven cayó encima del auto, tomo a David por la ropa y pegando un gran salto comenzó a alejarse de allí como su estuviera volando. Al salir David aun podía ver como aquellos hombres seguían en el auto. Uno de ellos salió y apunto hacia David. La chica estaba en el aire por lo que cualquier movimiento seria demasiado peligroso, e incomodo, además de imposible. El hombre disparó. David vio como se acercaba la bala, lentamente dejando una estela transparente detrás, como un cometa y un sonido retumbante como si estuviera debajo del agua. La bala se dirigía hacia él, ya no podía esquivarla ni la joven estando en el aire podía hacerlo, puesto que iba demasiado lento, según los ojos de David. Entonces en una acción desesperada, puesto que no faltaba mucho para que la bala impactara, hizo un esfuerzo sobre humano para moverse, los miembros no le respondían mientras que la bala continuaba acercándose. David gritó de la desesperación, y su cuerpo comenzó responder, rápidamente se giró y vio que en el cinto de aquella chica había un arma, la tomó, se giró, apunto y disparó. Ambas balas pasaron la una al lado de la otra sin chocarse, la trayectoria no fue alterada. La primera impacto en el estomago de David, saliendo por detrás con carne y sangre. La segunda impacto en el suelo cerca del motor, encendió una chispa y el auto explotó, dejando a ambos hombres envueltos en llamas. La última visión de David fue como la chica le gritaba mientras la luna estaba detrás.
David se despertó por el dolor y vio que estaba semi-desnudo tendido en una habitación precaria, como un edificio abandonado a medio terminar, con un par de artefactos eléctricos. Tenía una venda en el estomago y por detrás en la espalda, pero ese no era el dolor que sentía, y al parecer esa no fue la causa de su desmayo. A David le dolían sus ojos y todo su cuerpo, como nunca antes había sentido, era como si mil agujas se estuvieran clavando en cada uno de sus músculos. Nuevamente cayó desmayado por el dolor.
Nuevamente se despertó, el dolor había disminuido un poco gracias al descanso y muy posiblemente a su nuevo sistema inmune. Cuando despabiló, se dio cuenta que la habitación era bastante amplia, con una iluminación bastante pobre y con un decorado bastante especial. Por un lado había una televisión y una pequeña mesa de no más de 50 cm. de alto, por debajo de la mesa noto que había una especie de calentador, le sobresalía un enchufe. Encima de la mesa había un Notebook y unos papeles. A la derecha del televisor había un pasillo que daba a unas habitaciones y seguramente al baño. Y un poco más allá hacia la derecha del pasillo, sobre una muralla, había una especie de banderas colgadas en un idioma extranjero. A David le parecía como chino, en medio de las dos banderas había una armadura una tanto extraña y escalofriante. El casco era extremadamente grande con grandes protecciones para las orejas y la nuca, le sobresalían unos cuernos y en la parte del rostro tenia una mascara con aspecto diabólico. La armadura era de color negro y rojo y tenia un aspecto casi maléfico e imponente. Delante de la armadura había una especie de decoración con tres espadas, una más grande que la otra casi en forma proporcional. Enfrente del muro y de la decoración había un ventanal y del lado de la cama en donde el estaba y enfrente de ella había un closet de ropa claramente femenino.
Aún era de noche y podía sentir la brisa veraniega entrando por el ventanal, se sentó cuidadosamente y se dio cuenta que la cama era en realidad algo parecido a un saco de dormir, sólo que era mucho más cómodo y suave. Cuando al fin pudo sentarse, pudo sentir la presencia de aquella chica extraña y hermosa rondando “por ahí”. La podía sentir con todo su cuerpo y sentía como se aproximaba. Apareció por el ventanal, con ese extraño abrigo negro que en realidad era bastante ligero puesto que la brisa lo meneaba, un pantalón muy ajustado al cuerpo en la que se podía apreciar al cuerpo muy bien esculpido de aquella joven y una polera blanca muy ligera. A David le llamó inmediatamente la atención el tamaño del busto de aquella chica, era bastante grande y con aquella polera ligera se veía realmente muy sexy. David evitó mirarla al cuerpo simulando un poco de educación. La chica se sacó el abrigo dejando al descubierto su esbelto cuerpo, se dirigió hacia David, al acercarse le toco la frente y sonrió.
-La fiebre ya bajó, eso es un alivio. Tenías una fiebre muy alta y te movías mucho. ¿Cómo te sientes?- pregunto la joven.
-ah… bueno… emm… me siento bien, me duele todavía el cuerpo pero ya no es tanto, puedo soportarlo.- Respondió valientemente.- Puedo preguntar ¿Quién eres? ¿Y que fue todo eso?
-¿Quien soy?- esbozó una leve sonrisa.- no te bastara con mi nombre por supuesto, pero poco a poco te iré contando todo acerca de mí. No te preocupes, ahora estás totalmente fuera de peligro, y tiempo es lo que más nos sobra. Por el momento deberás descansar. Pero antes de eso hay algo de lo que debes de enterarte ya.- se acercó a David quedando casi rostro con rostro.- Ya no eres un ser humano, tú eres un Vampiro como yo.
-¿eh? Je je, ja ja, ja ja ja ja.- estallo en una risa nerviosa.- Ahh… jaja, claro, claro, yo un vampiro.
Aquella chica no se sorprendió en lo más minimo con aquel ataque de risa, mantenia una postura serena con una sonrisa en el rostro. Poco a poco David se iba colocando más y más serio, mientras la miraba, recordando uno a uno los acontecimientos hasta ahora. Cuando estuvo en el hospital, sus cambios corporales, su sed de sangre y la adaptación de sus sentidos a un nuevo ambiente.
-Es una broma ¿no?
-No, no lo es.- Su sonrisa se había borrado del rostro.- y te lo voy a demostrar ahora mismo.
La joven saco una especie de adorno para el dedo muy fino y muy puntiagudo, se lo coloco en el indice de su mano derecha e hizo dos profundas perforaciones en la parte izquierda de su cuello. La sangre comenzaba a brotar a una velocidad considerable.
-Vamos apúrate, que no quiero manchar mi camisa.
David no lo podía creer. Nuevamente su cuerpo reaccionó comenzaron a brotarle los colmillos superiores, mientras todo su cuerpo reaccionaba con tiritones.
-No te contengas, ya que esta es tu primera vez. Si bebes mi sangre tus necesidades se calmaron por un tiempo.- Giro su cuello mientras hablaba.
David ya no pudo resistirlo más, se abalanzó sobre ella y lamió la herida y percibió aquel placentero sabor. Nunca antes la sangre le había parecido tan sabrosa y apetitosa, era como leche para un bebe. La abrazó e hinco los colmillos en el cuello, y como por instinto sacó los colmillos y comenzó a succionar del brote, tratando de que ninguna gota por mísera que fuese, se escapase. Se podía escuchar como absorbía y tragaba, trago a trago, mientras aquella chica parecía disfrutar de la succión.
-Ya es suficiente, me vas a dejar seca.- dijo con tono humorístico y a la vez firme, mientras quietaba a David de su regazo.
Cuando David se despegó hizo el gesto de secarse la boca con el brazo, mientras aquella chica se limpiaba el cuello con un pañuelo, tiñéndolo de rojo. Al ver que en su brazo había sangre y que le había chupado la sangre a aquella chica, se tiró para atrás muy asustado y sorpendido.
-¡Hey! Ten cuidado con mi futón no lo manches.- dijo la chica casi gritando
-¿eh? ¿Que cosa?
-Aquel colchón en donde estabas descansando. Ten cuidado por favor y no lo manches con sangre por que cuesta mucho lavarlo.
-¿eh? ¡¿QUÉ?! ¡Oh, lo siento, lo siento!, no quise hacerte daño, yo… yo… no se lo que me paso, yo… lo siento mucho, por favor perdóname, te compensare, te lo prometo.- rogaba
La chica esbozo una sonrisa, y se quito el pañuelo. David se percató que las heridas de sus colmillos habían desaparecido, y también cayó en la cuenta de que su cuerpo ya no le dolía.
-¿Ahora te convenciste?
David se quedo pensativo.
-Lo primero que debes de saber es que ahora eres un Vampiro, es decir un Demonio de la Oscuridad.
-Un… vampiro. Creo que debo de estar soñando o teniendo una pesadilla bastante larga por que esto no parece terminar. Primero el hospital, luego el colegio, y luego lo que paso hace poco. Si, lo primero que tengo que hacer es tranquilizarme y pensar con claridad.- Levantó la cabeza, miró a la chica y atinó a preguntar.- Dime tu nombre y de donde eres, por que a mi me parece que tienes rasgos orientales.
-Si, así es. Mis rasgos son orientales porque soy japonesa, Mi Nombre es Kobayashi Mikomi ¿y cual es el tuyo?
-El mío es David Aguilera, mucho gusto.
-El gusto es mío, David.-Extendió su mano y estrecho la mano de David con un gesto sonriente.
-Kobayashi Mikomi, así que eres japonesa, creo que por esa razón tienes adornada tu habitación de esta manera.
-Sólo dime Mikomi, ya que estaremos juntos por un buen tiempo, además te enseñare todo lo que tienes que saber.- Se levantó y se dirigió al centro de la amplia habitación. Se quedó parada en medio mirando alrededor con una sonrisa en el rostro y sin embargo con un leve gesto melancólico.- No quiero olvidarme de mis raíces y de mi origen.
-Hablas muy bien para ser japonesa, ¿Cuántos años que vives en esta ciudad?
-te sorprenderá saber cuantos años vivo en esta ciudad.- ahora sonreía más largamente.- Debo llevar por lo menos unos 50 años en este país, y unos 20 en la ciudad. No me gusta cambiar mucho de lugares.
David quedo atónito. La información parecía que era procesada a una velocidad tan lenta que dejaba a David con la boca entre abierta y con la mente en blanco, quizá debido al estrés de los momentos anteriores y por la sobrecarga de información.
-¿Dijiste, 50 en el país y 20 en esta ciudad? ¿Qué, entonces tienes 70 años?
Mikomi se quedo mirando a David con un gesto serio y la sonrisa despareció. Con una habilidad y voluntad más allá de la comprensión de David, los ojos de Mikomi se encendieron en aquel color sangriento.
-David, mi nombre es Kobayashi Mikomi y soy una Vampiro que ha vivido más de 450 años. Nací en un periodo muy crítico de mi país natal, y he tenido una vida llena de Tristeza y Lamentos, Mis días han sido largos en esta tierra y sin embargo sólo he recogido dolor. Somos miembros de una raza maldita, lejana a la humanidad y nuestro único propósito en este mundo es Matarla, Matar a la Demonio que juega con nosotros.
El gesto de asombro se borró del rostro de David, ahora le parecía que aquella joven guardaba en su interior mucho rencor y dolor. No sabía como responder ante aquella presentación.
-Pero también debo de pedirte perdón por arrastrarte a este mundo, al parecer no recuerdas nada de lo que sucedió, ¿cierto?
-N-no, no recuerdo nada en lo absoluto. ¿Nos vimos antes?
-Así es, tú y yo ya nos hemos encontrado antes, claro, hace poco. Yo estaba muy mal herida y si no curaba pronto mis heridas era posible que muriese, puesto que no somos inmortales, sólo vivimos mucho más tiempo que los humanos y nos recuperamos mucho más rápido también. Pero ese día venía de una lucha contra aquellos dos hombres que viste, y me dejaron en muy mal estado. Quede casi inconciente tirada en un callejón cuando tú llegaste y me ayudaste. Tú estabas desesperado tratando de llamar a una ambulancia, pero te quite tu teléfono, ni siquiera tenia fuerzas para morderte. Así que cuando me abrazaste para levantarme, aproveche la ocasión y te mordí. Y creo que extraje una buena cantidad de sangre. Lo siento por eso.
-Ah!... em… no te preocupes por eso.- cedía ante la seducción de aquella chica y del momento.- lo bueno es que ahora ya estás bien.
-Lo malo.- repitió Mikomi- es que ahora eres un vampiro. Pero eso me llena de dudas, puesto que cuando mordemos a nuestras victimas, no se convertirán en vampiros si ellos no lo desean. Además aunque soy una vampiro de nacimiento, en aquella ocasión ni nos conocíamos por lo que no hay posibilidades de que quisieras ser un vampiro.
-¿Vampiro de nacimiento?- preguntó David
-Si, mi sangre tiene el poder de convertir a otros en vampiros, no así tú, que fuiste convertido en un vampiro por una mordedura. Se que esto es un poco difícil de creer, incluso cuando hayas bebido mi sangre, pero cuando sea de día ya no te quedarán dudas. Hasta el momento, esperaremos el amanecer y si eres capaz de ver el sol o salir de día pues, tienes toda la libertad de no creerme e irte de aquí.
-Estás diciendo que la luz del sol me va a hacer algo, que me va a quemar o algo así.
-Si, eso mismo. Ya pronto está por amanecer así que esperaremos un poco y te lo mostrare.
Eran más o menos las 5 y media de la mañana y poco a poco el cielo comenzó a aclarar. David se levantó y se puso la ropa mientras Mikomi hacía lo mismo. Fueron hacia el ventanal y David se dio cuenta que estaba en un balcón de un edificio a mitad de construcción, aunque ya se había percatado de ello. Estaba más o menos un quinto piso por lo que podía ver muy bien el horizonte. Al mirar las estrellas noto como estas lentamente se apagaban y cedían su luz ante el durmiente amanecer.
-Si el sol me hiciera daño, ¿eso quiere decir que nunca más podré salir de día?
-Afortunadamente no, pronto te presentare a unos amigos que me han ayudado mucho con varias cosas para mí, nunca me han pedido nada, inclusive están de mi parte, puesto que soy la última vampiro que queda.- Miró a David.- Bueno ahora la penúltima.- Sonrió.
David no sabia si sonreír o no hacer gesto alguno, por lo que atino a mirar al cielo.
-Vamos a descubrirlo.- atino a responder.
Poco a poco el cielo obscuro se esclarecía, las estrellas quedaron totalmente apagadas cediendo ante un tenue color azul. El cielo estaba despejado pues era verano y dentro de un par de horas haría mucho calor.
-Bien, para asegurarnos que no te suceda nada malo entraremos a la habitación y dejaremos el ventanal abierto, tú te quedaras a un lado del ventanal y yo en el otro.
-Está bien.- respondió David
Ambos entraron en la habitación. Mikomi le hizo un gesto a David para que tuviera a mano su camiseta, mientras que ella se colocaba unos guantes y su abrigo. Mikomi abrió el ventanal y las cortinas y poco a poco comenzó a entrar la luz del sol en la habitación. David comenzó a colocarse muy nervioso puesto que no sabía lo que iba a pasar. Comenzó a sudar. Mikomi extendió su brazo derecho en donde la luz le daba de lleno. Como tenía un guante y su abrigo, no le hacía daño alguno.
-David, recuerda esto. Yo soy una Vampiro.- se arremango el abrigo con la otra mano dejando la piel de su brazo al descubierto. Los atónitos ojos de David observaron como su piel se enrojecía rápidamente y comenzaba a salir humo mientras hacia un sonido extraño, como si algo se estuviera friendo. Mikomi retrito su brazo rápidamente, algunas lágrimas se le escaparon mientras trataba de sujetar su brazo.
-Aún me duele mucho.- Trato de suavizar el momento con una sonrisa.- ahora te toca a ti, trata de no quitar tu brazo hasta que salga humo.
-Está bien.- atinó a responder.
Su brazo ya estaba desnudo por lo que sólo tenía que extenderlo. El temor lo poseyó, pero armándose de valor, extendió su brazo y cerro los ojos. Sintió inmediatamente la exposición al calor del sol. Era abrasador, como si le quemaran con rayos láser, le dolía mucho y aun así todavía no se enrojecía como lo hizo el brazo de Mikomi. Seguía sosteniendo su brazo en alto y apretaba fuertemente sus mandíbulas para soportar el dolor. Pronto se le enrojeció por completo la zona expuesta y tan pronto como comenzó a humearle, sacó el brazo y se lo llevó al pecho. Rompió en llanto.
-Me duele… me duele mucho. Uggg.- seguía llorando.
-estás ahora convencido.- Preguntó Mikomi
-Sí… lo estoy. Lo estoy.- Continuaba sollozando.-esto duele mucho.
-No te preocupes, pronto sanara, mira mi brazo, ya esta curado. Solo lo expusimos 5 segundos no fue mucho, pero 30 segundos son más que suficientes para que tu cuerpo se inflame y ardas en llamas. Observa como se recupera tu brazo.
Al observar, David notó que su brazo poco a poco regresaba a su textura y color original, mientras que al mismo tiempo el dolor se iba. Ya había dejado de llorar.
-Recién habías dicho que podías salir durante el día, ¿Cómo lo haces sin morirte quemada?
-je je je.- se le escapó un par de risas- ¿Duele verdad?, bueno primero no sentirás necesidad de dormir si no 1 vez cada 4 o 5 días, por lo que no tendrás problemas de sueño si andas durante el día y la noche. Segundo, mis amigos hicieron un liquido muy bueno que prolonga la exposición de nuestra piel inclusive por 1 día completo a todo sol. Como soy muy exigente les pedí que me lo hicieran con el propósito de bañarme con eso. Lo pongo en el agua y listo, el agua no afecta la calidad del producto. Pero para ser cauta, raras veces salgo de día, así que tengo bastante de ese líquido.
-¿Después, me podrías pasar un poco?- preguntó con cierto temor.
-¡Claro! No te preocupes todo lo que ves aquí puedes usarlo, menos las reliquias que ves allí.- apuntó hacia la extraña armadura y las espadas.
-Gracias, por ahora quisiera descansar un poco, aún mi cuerpo no se acostumbra a todo esto y creo me será difícil asumir todo esto de golpe. Pero no te preocupes, estoy convencido, sólo que necesito tiempo. Pero no me queda claro algo, ayer podía andar a la luz del día sin problemas, por qué ahora ya no puedo.
-Tu transformación se completó cuando bebiste mi sangre, eso es todo.- Respondió ella rápidamente. En el momento en que bebiste mi sangre tu cuerpo termino de cambiar, como ya habías cambiado lo suficiente antes de que nos encontráramos, esto fue casi imperceptible para ti. De todos modos, ve a descansar, pero procura que no sea mucho ya que no tienes que levantar sospechas en tu familia y colegio, lo primero que harás es ir a tu casa, tomar un baño de tina y colocar esto en el agua.-Le entregó un frasco con un liquido transparente.- Échalo todo y procura bañarte en eso por lo menos unos diez minutos. Luego de eso échate estás gotas en los ojos, te ayudarán a soportar la luz sin que tus ojos se dañen además colócate estos anteojos para asegurarte.- Le paso unos anteojos con un suave color azul.
-Vaya, tienes muchas cosas. Además, no eres como los vampiros de las novelas y cuentos, veo que tienes muchas cosas que una chica normal tendría.
-¡Por supuesto! ¿Qué crees, que viviría en una cueva o algo así? No te confundas, los vampiros nos podemos mezclar muy bien entre los humanos.
-Esta bien, no te enojes, no te hace bien para tu cutis.- Bromeó.
Mikomi sonrió como agradeciendo aquellas palabras. Entonces David estiró nuevamente aquel colchón, el que ella llamaba futón, y se tendió a descansar. Mientras Mikomi se dirigía a otro lugar, agarró uno de los frascos con aquel líquido transparente, agarró una toalla, se dirigió hacia el pasillo. Al parecer el baño si estaba en esa dirección. Se devolvió a buscar algo de ropa de cambio y busco en el closet ropa interior. Cuando David vio su ropa se enrojeció como un tomate, miró en otra dirección nervioso.
-Ja ja ja, parecemos recién casados. No te preocupes, me cambiaré en el baño, eso si está prohibido espiar, ¿entendido?.
-¿¡Ah!? No, no, yo no haría algo así. ¡Nunca!- repitió en el acto.
-¿eh? Que lástima
-¿¡Qué!?- se puso más rojo todavía.
-¡Ja ja ja! Qué tierno eres.- respondió
Al momento de salir, miró hacia David y le sonrió. “Procura descansar” le dijo y él atinó a agradecer, entro al baño y comenzó a ducharse. El sonido lo puso un tanto nervioso por lo que se tendió en el futón y trató de dormir
No habrían pasado 30 minutos cuando Mikomi salió del baño, y aunque había dicho que se iba vestir dentro del baño, salió sólo con la toalla. Hasta el momento David no podía pegar un ojo, hasta se sentía totalmente reparado y descansado, en todo ese tiempo sólo daba vueltas de aquí por allá tratando de no escuchar el sonido de la ducha, en más de una oportunidad tuvo el impulso de ir hacia el baño y espiar. Al parecer, el hecho de haberse quedado allí era para poder verla salir. Cuando Mikomi salió del baño, el corazón de David se aceleró, Mikomi miraba fijamente a David con una mirada un tanto extraña para él. Le hizo ponerse nervioso y retroceder. Ya habían pasado varios segundos y ninguno de los dos pronunciaba palabra. Mikomi atinó a acercarse a David con paso lento y firme. La luz del sol entraba por unas pequeñas hendijas que producían los espacios de las cortinas y acariciaban el cuerpo de Mikomi. No le hacían daño alguno, al parecer cada vez que se bañaba usaba aquel líquido protector. A lo mejor también era una señal para David, para que hiciera lo mismo siempre. La chica decidida llevo su mano al pecho y se quito la toalla dejando al descubierto su increíble y bien esculpido cuerpo. Hasta ese momento David nunca había visto una chica desnuda “en vivo y en directo” solo en revistas y en una que otra película. Estaba muy confundido, no sabía si excitarse o huir. Sin embargo su cuerpo comenzó a reaccionar.
-Veo que tienes muchas energías.- repitió mientras miraba la parte de abajo de David, cubierta con las sabanas del futón.
Aún no reaccionaba. Mikomi se acercó a donde estaba David, y tocó su enrojecido rostro con su mano.
-No pienses mal de mí por esto, pero ha pasado bastante tiempo desde que estoy sola con un chico. Cuando vende tus heridas, no pude evitar tocarte, lo siento por eso. Si no quieres hacer nada, sólo puedes irte, no te obligaré a nada.
-Y-yo… yo… yo… n-no se que hacer… está es mi primera vez y b-bueno, yo creía que yo sería el… el… que comenzaría…
-¿Nunca has tocado a una chica desnuda?- Preguntó Mikomi mientras miraba fijamente a David.
-N-no, nunca sin ropa, he estado con algunas chicas pero nunca las he tocado sin ropa.- respondió nerviosamente.
-¿Quieres tocarme?
-Si, quiero tocarte.- repitió un poco más calmado.
Entonces, poco a poco subió su temblorosa mano hacia el pecho de Mikomi. No podía sacar la imagen de sus senos de su cabeza. Eran grandes y firmes. Al tocarlos se dio cuenta de la suavidad de la piel y de los firmes que eran su pechos. El cuerpo de David reaccionaba sólo, el quería seguir tocando y tocando. Llevo su cabeza hacia el pecho de Mikomi y ella comenzó a acariciarle el cabello. Ella podía sentir la respiración de David que golpeaba su pecho a cada segundo y esa sensación la desbordaba. David atino a besarle los pechos y a jugar con ellos, mientras ella soltaba uno que otro quejido. De pronto algo ocurrió. Algo inusual le invadía todo su cuerpo y también abajo. Sentía como si se revitalizaba preparándose para el ejercicio, para un largo ejercicio. Sus colmillos comenzaron a salir y sus ojos cambiaron de color. La excitación también se mezclaba con la sed de sangre y con la necesidad de obtenerla inmediatamente. No sabía que hacer. Se retiró del pecho de Mikomi y cuando la miró a los ojos, se dio cuenta que a ella también le cambió el color de sus ojos, y en sus quejido también pudo notar sus colmillos crecidos.
- No te preocupes.- dijo ella.- Así es como los vampiros tenemos sexo.
- ¿Ah? Eh, está bien.- repitió un poco mareado
Sin embargo aquellas palabras retumbaban en su cabeza y otra vez. “Voy a tener sexo con una Vampiro” se repetía una y otra vez. Mientras seguía jugando con los pechos de Mikomi ella comenzó a acariciarle el miembro. Era una sensación que nunca antes había sentido. Le desbordaba, además ella hacia uso de toda su larga experiencia. “¡Voy a tener sexo con una vampiro… de 450 años!” se repitió por última vez.
-¡¡Espera!!- gritó David.- Creo que vamos demasiado rápido… demasiado.- al repetir lo ultimo se dio cuenta que recién hace un par de horas la había conocido, no sabia nada de ella y esa situación se había dado por que ella así lo quería.
-Creo que debemos parar. Apenas te conozco, y aunque sea hombre y todo, también me importan los sentimientos. Además tu misma dijiste que seguiríamos viéndonos. Cómo te veré después si hacemos esto ahora. Tenemos tiempo y de seguro estaremos juntos pero… pero…
-Está bien.- Repitió calmadamente.- Realmente quería hacerlo y lo siento por que me deje llevar, pero esto era una prueba y la haz pasado. Si no te hubieras detenido, realmente lo hubiéramos hecho, y yo realmente quería hacerlo.- agregó con todo humorístico.
-¿Cómo una prueba? ¿A que te refieres con eso?
-Bueno, no solo has cedido a no tener sexo, si no que también a beber mi sangre. Te has controlado muy bien.
-¡Ah!... bueno… esto… gracias.- Le respondió mientras pensaba que realmente no quería tener sexo con una anciana de 450 años, aun cuando se viera tan joven y tan linda.
-¿Pasa algo?-Preguntó ella.
-No nada. Creo que es mejor que valla a mi casa, pronto todos se levantaran y si no me ven en mi cuarto se preocuparan.
-Bien, tienes razón. Pero fue excitante, gracias por eso.- Agregó.
David no sabía que pensar. Ella a ratos hablaba como una adolescente normal, y en otras como una anciana que no había tenido sexo en… ¡siglos!
-¿Eh? A bueno, de nada.- Respondió
-Una Última pregunta antes que te vallas.- inquirió Mikomi.
-S-si dime.
-Y-yo, ¿te gusto? E-es d-decir, mi cuerpo… ¿te… te gusta?- pregunto Mikomi, está vez, ella era la nerviosa.
David realmente estaba sorprendido. Ella si que actuaba como adolescente y como anciana en ocasiones.
-B-bueno.-Repetía nerviosamente- La verdad es que eres muy hermosa, no exagero si te digo que eres la chica más linda que he conocido.- Se enrojeció al decir eso.
-¡A-arigatou gozaimasu!-dijo casi gritando de emoción e impulsivamente abrazó a David muy fuerte. Ella aún estaba desnuda y el sólo tenia puesta su camisa por lo que pudo sentir todo su cuerpo y otra vez su miembro comenzó a reaccionar.
-¡Ah! Lo siento, lo siento, sólo que me emocione mucho, a veces es bueno ser vampiro.- dijo ella.
-¿Porque dices eso?- preguntó David
-Bueno, por que nunca envejezco y todavía sigo siendo una linda chica adolescente he he.-
-Vaya, no creía que reaccionarias así, pero creo que lo primero que deberías hacer es vestirte, o de verdad que mi control desaparecerá y terminare por abusar de ti.
-Está bien, disculpa, aunque me gustaría ver si eres capaz.
“¿Qué es lo que le pasa?” Pensaba David, no creía que las chicas eran así, además distaba mucho de ser una chica normal, claro está. No solo era una Vampiro que había vivido mucho más tiempo que él, si no que además era japonesa, por lo que su cultura debería ser diferente también.
-Bueno, no se que te habrán dicho de ti tus otras novias.- Decía mientras se vestía.- Pero realmente eres muy guapo, me atraes mucho y además eres muy amable y caballero. Cualquier otro chico me hubiera tomado sin ninguna queja.
“Bueno, si pasan por alto que ella tiene más de 400 años, cualquiera puede” Se repetía para sí, “pero realmente es muy bonita”.
-Creo que también me vestiré.- Dijo David.
-¡No! -dijo ella- Si sales así más que seguro que te dañaras, deberás de bañarte aquí y después salir. No te preocupes por el líquido, en el baño deje bastante, solo dúchate bien y luego lo colocas en la tina, te quedas por unos diez minutos y listo.
-¿Ah? Bueno, esta bien. Entonces no hay problema que use tu baño.
-No, por supuesto que no, recuerda que te dijo que podías usar todo lo que hay aquí.
-Ah, creo que si.- Agregó.
Cuando fue al baño, se dio cuenta de lo amplio que era, como una habitación. Por un lado estaba el lavamanos y el W.C y por otro lado otro espejo grande y un piso pequeño para sentarse. Donde estaba ese espejo tenia también una ducha estilo teléfono y un sinfín de productos femeninos. Al costado estaba la tina que también era bastante amplia y también arriba una ducha estilo teléfono. “Así que este es un típico baño japonés” se dijo así mismo. Tuvo un poco de problemas para saber cual llave es cual, pero después de un par de prácticas al fin lo consiguió, y tal como dijo Mikomi, primero se ducho normalmente y luego se baño en la tina con aquel líquido. Fue de lo más relajante, nunca hasta ahora se había bañado de esa manera, le parecía muy relajante. Después de unos diez minutos en la tina, se seco y se vistió. Al salir, ya todo estaba en la normalidad. Mikomi estaba vestida con un atuendo muy femenino y veraniego. David que solo había llevado lo puesto ayer se sentía un poco incomodo puesto que no calzaba con el atuendo de Mikomi.
-Te ves muy linda.- atino a decir.
-G-gracias.- dijo ella.
-Hace rato dijiste algo en japonés ¿no? Qué fue lo que dijiste.
-Lo mismo que ahora, Muchísimas Gracias.
-Eres muy agradecida, siempre me das las gracias por todo, y en realidad soy yo quien debiera agradecerte por haberme salvado la vida, espero volverte a ver y ojala sea bastante seguido. Pero ahora debo irme.
-Esta bien, pero antes que te vayas, ¿puedo pedirte un favor?- Inquirió Mikomi.
-Claro, si es que puedo.- respondió amablemente David y sin embargo pensaba “qué querrá ahora”
-Antes de irte di: “ittekimasu”.- Pidió
-¿Itekimas ?
-Si.
-Está bien.- Dijo como tratando de comprender que se trataba de un tipo de despedida en japonés. Abrió el ventanal y pudo ver por primera ves, con sus nuevos ojos de vampiro, un sol amenazante, vigilante y autoritario. Al dar la vuelta repitió: “Itekimas”
-Itterasshai .- Repitió con un tono muy nostálgico y a la vez caprichoso.
David atinó a sonreír.
-Deberás enseñarme japonés si quieres que te entienda.- Dijo con tono cómico.
-¡Yorokonde !.- Repitió feliz.
Cuarta Gota: "Demanda"
Spoiler:
Cuarta Gota
“Demanda”
Al llegar a la casa, después de haber ubicarse bien en donde estaba, notó que sus padres estaban despiertos, eran más o menos las 7 de la mañana. Sus padres estaban en sus pijamas, la madre con una agenda y el padre con el teléfono en su mano derecha.
-¡Hijo! Pero qué… - Se reprimió así mismo por un momento, luego continuo.- Fui a verte a tu habitación durante la madrugada, y no estabas, te buscamos por todos lados, no dijiste nada, no avisaste nada creíamos que te había pasado algo.- Mientras seguía hablando la madre se acerco para abrazar a su hijo.
-David, Gracias al cielo ¿estas bien?- Pregunto la madre
-Estoy bien, no ocurre nada, sólo tuve ganas de salir nada más.
-¿Salir?- Repitió el padre.- ¿Con tu uniforme del colegio?
David no se había dado cuenta pero, el incidente de ayer ocurrió cuando el se había quedado dormido con su uniforme escolar, aquellos hombres que lo habían raptado obviamente no le pidieron por favor que se cambiara. Además de eso, agregar que fue herido por una bala y se notaba que en el costado izquierdo cerca del estomago había un pequeño agujero, lo mismo por detrás a la misma altura. La camisa tenía apariencia de haber sido recientemente lavada y planchada. Seguramente Mikomi se había tomado la molestia sin haberle dicho nada a David.
-¿eh? Ah bueno, quizá soy un sonámbulo.- Dijo tratando de mentir.
-David.- Hablo ahora el padre con tono severo.- Tu excusa es patética, tienes tu camisa agujereada, hueles a perfume de mujer y… - guardo silencio.- mejor será que hablemos más calmadamente después, pero te advierto que tendrás que contarme todo.
-David, será mejor que te bañes y te alistes para el colegio, te preparare el desayuno inmediatamente.-Dijo la madre con rostro preocupado
-No gracias ya me bañe y no tengo hambre, sólo me cambiare para irme.-Dijo sin darse cuenta.
Ambos padres se miraron, y la hermana menor que estaba comiendo en el comedor, escuchaba todo con suma atención.
-Da… David.- Repitieron los padres.
La hermana se levantó de su asiento se acerco al living donde estaban todos, se acerco a David, lo olió, le toco el cabello, los labios y las manos, luego sonrió muy sarcásticamente.
-Vaya Hermanito, tienes una nueva novia, como es de esperarse de mi lindo hermano.-Dijo la hermana
-¡Isabel!, pero que dices.- Repitió la Madre.
-¿Es obvio, no? Ustedes no quieren decirlo pero ya lo saben ¿no?, Mi hermano viene de haberse acostado con una chica, y al parecer la chica tiene muy buenos gustos con sus shampoos y cremas. ¿Se bañaron juntos?
-Isabel.- David se dirigió a su hermana mientras le daba la espalda a sus padres.- No digas estupideces.
Nunca hasta ahora David le había hablado así a su hermana. Siempre la trato muy amigablemente, incluso con sus bromas pesadas. Quizá aquellas bromas eran alguna forma de llamar la atención de David y de demostrarle su cariño (y posiblemente sus celos)
-Her… hermano.- repitió confundida.
-Me voy a cambiar, si quieren hablar lo haremos más tarde.- dijo e inmediatamente subió a su habitación. Todos quedaron boquiabiertos con el comportamiento de David. Aunque a veces era rebelde, nunca había salido de noche sin avisar y nunca había tratado así a su hermana.
Después de subir a su habitación y cambiarse la ropa, bajo para al living. Era el que más temprano se había alistado mientras que los otros corrían de aquí para allá, se habian desvelado y no repararon en la hora, sus padres estaban bastante atrasados en sus respectivos trabajos. Mientras David esperaba en el sillón como lo hacia siempre su hermana, Isabel caminó hacia donde estaba David y se sentó a su lado.
-Disculpame por haber sido tan… directa.
-¿Tan directa?, Issha, cuando dices lo que piensas, a veces me molesta.
-¿eh? ¿Te molesta? Nunca me lo habías dicho, perdóname.-
-¡Ahh!- supiró David.- Que hice para tener una hermana tan linda pero tan espontanea. Le decía mientras la abrazaba y le rascaba la cabeza.
Isabel abrazó a su hermano y se dejó llevar por la calida sensación y tan rápida como el rayo se acercó y le dio un beso en la mejilla a su hermano.
-Eso es para que me perdones, ¿ok?
-¡Ah! Bueno, esta bien.- ya estaba más calmado, cuando los padres vieron la escena, también se calmaron.- ¿Ya estás lista? ¡Vámonos!
Como todas las mañanas ambos hermanos se iban al colegio juntos, desde que ambos comenzaran la escuela media. Isabel tenia 14 años e iba en Primero de secundaria, mientras que David en tercero. Cada mañana cuando caminaban solían conversar de muchas cosas, del colegio, de sus amigos, de sus preferencias, películas, series animadas, etc. Se llevaban realmente bien. Sin embargo esa mañana iban muy silenciosos. David caminaba y no dejaba de mirar el cielo y el sol. De pronto le comenzó a picar un poco el ojo y se llevo las manos al bolsillo en busca de algo. Saco unos anteojos que a simple vista parecían muy costosos. Los lentes eran de color azulino, y el marco parecía de metal verdadero. Al ponérselos, David miró al sol nuevamente y puso un gesto como de alivio. Isabela lo seguía mirando por un buen rato.
-Sabes hermano, creo que eso de tener muchas pretendientes te está poniendo muy vanidoso. Antes no eras así. Lo que más me gusta de ti es que siempre eres muy natural.
-¿Ah? Cómo, ¿vanidoso yo? No, no creo que sea eso. ¡Ah! ¿Lo dices por los lentes? Mmm a ver, colócatelos y dime como ves.
-¿eh? Bueno, esta bien.
Primero los tomo, sintió el peso del metal, aunque no era muy pesado podía saber que el metal de los marcos era metal de verdad. Del lado del frente los lentes parecían tener un color azul pálido normal, y no había nada extraño. Sólo que cuando los giraba para ver como se veía por detrás, la luz reflejaba tornasoles en las esquinas, como lo hacen los lentes de calidad.
-Esto parece caro.-Dijo Isabel
-Póntelos.- Repitió David
Al ponérselos, sintió la diferencia. Todo se veía con un color rojizo, casi café, además todos los colores eran opacos y sin brillo como si una espesa niebla cubriera todo. El cielo se veía extraño y cuando fijo los ojos hacia el sol quedo asombrada. El sol se veía como una inmensa bola roja, opaca sin los famosos rayos en su circunferencia. Todo lo que veía Isabel será una esfera inerte.
-¿Q-qué son estos lentes?- atino a preguntar,
-¿Cómo ves con ellos? Pregunto David.
-Todo se ve tan opaco, tan muerto, y con un color rojizo muy extraño que me da miedo.
-¡Vaya, que diferencia! Cuando me los pongo, yo veo mucho mejor, veo los colores muy vivos y normales, y el sol no me molesta. Pero sin los lentes… todo, todo es tan brillante, es como un arco iris que cambia constantemente, no puedo determinar los colores, pero si fijo bien la vista veo todo, todo tan claramente, pero eso me cuesta mucho. Por eso uso esos lentes. El doctor me los receto.
-Ah… vaya. Pero de noche no podrás ver con estos lentes.
-De noche no los necesito, por que no percibo la oscuridad, a mi me parece como si fuera de día y si vieras el color del cielo durante la noche, te sorprenderías. La luna, así como el sol, también refleja una luz que da hacia el cielo, es… es muy hermosa.
-¿Desde cuando que tienes esos problemas hermano?
-¿Problemas?, yo no lo llamaría “problemas”. Por lo menos no por “ahora”.- Dijo mientras pensaba en lo último que había dicho Mikomi. “A veces es bueno ser una Vampiro” dijo ella, como si la mayoría de las veces fuera un cruel destino.
-Hermano, estás extraño. Después de lo que te paso, has cambiado mucho. Sabes, yo realmente me preocupe, pensé que ibas a morir, lloré mucho.- dijo mientras poco a poco Isabel se angustiaba.
Rápidamente David cayó en la cuenta de que no había tenido una oportunidad real para hablar del asunto con su hermana, hace apenas tres días había llegado a la casa y no había tenido oportunidad de hablar con ella sobre el asunto, ni siquiera con sus padres.
-Isabel… - dijo.- No te preocupes, ahora estoy bien. Es más, pienso pedirle a mis padres que retiren la demanda.
-¡Qué!- de pronto el rostro de Isabel cambio.- ¿cómo piensa pedir eso? ¿sabes lo que ese o esos tipos te hicieron? Hermano… casi te moriste, casi te moriste.- Rompió a llorar.
-Issha, no sabia que tu…
-¡Hermano!- Isabel abrazo fuertemente a su hermano.- ¡Por favor no me dejes sola!, tu eres mi único hermano, mi único amigo, tu eres mi… - lloraba mientras repetía esas palabras.
-Oye… esta bien, está bien no me avergüences que ya estamos llegando a la escuela.- repetía un tanto nervioso.- Isabel, nunca te dejare, menos ahora, Además yo también te quiero mucho.
-¡Hermano!- lo abrazo nuevamente.- bien creo que ya estoy más tranquila, de todas formas, esta noche tendremos que hablar todos en familia.
-Si, allí hablaremos todo más calmadamente.- repitió David, mientras aún pensaba en decirles a sus padres que retiraran la demanda.
Todos en la escuela entraban normalmente, con los saludos matutinos de los amigos, las conversaciones y alguna que otra risa. Cuando David entró al colegio algo raro paso. De pronto, todas las chicas comenzaron a mirarlo, detenidamente y pausadamente. Al caminar por el pasillo, camino a su salón ocurría lo mismo, todas las chicas lo miraban. Al sentarse uno de sus amigos se acercó.
-Oye… qué es esto, todas las chicas te miran ¿qué te hiciste?- Pregunto el chico
-Bueno… nada en realidad, al venir a la escuela me di cuenta que todas me miraban no he hecho nada en absoluto.
-Es medio sospechoso, todas te miran con caras de querer comerte.
-¿Eh? No seas ridículo. ¿No será que tienes envidia?- repetía mientras se acomodaba en el asiento.
-¿Envidia yo?, ¡Ja ja! Pues te sorprenderá saber que anoche mismo estuve con…
-¿Estuviste con quién?- Interrumpió una hermosa chica.
-Cla… Clara.- Casi se trago su propia lengua.- no nada sólo le iba a decir que anoche estuvimos estudiando muy duro para los exámenes.
-Mas te vale, por qué David se haría una idea equivocada de nosotros.- Aclaraba la chica
-Pero en realidad hacen una buena pareja, no debiera importarle la opinión de los demás.- Decía David mientras pensaba en Mikomi.
-¿Una buena pareja? En primer lugar, quien querría hacer pareja con este. No, te equivocas David, no he caído tan bajo todavía.
-¿Todavía?- Pregunto David con cierto sarcasmo.
-¿Eh?, digo, nunca caeré tan bajo.- Repetía mientras se le enrojecían los pómulos.- Como sea, Ayer ocurrió algo en el salón. Ayer por la tarde unas compañeras me dijeron que te vieron besándote con Angélica.
-¿¡Qué!? ¿Pero cómo te enteraste de eso?- Increpó algo nervioso
-¡Entonces es verdad!- dijo en voz alta el chico.
-¡Oye Abel! Habla más bajo idiota, que te escuchan.
-Perdón, perdón.- respondió el chico.- Se me salió sin querer. ¿Entonces es verdad?- se dirigió a David.
-No nos estábamos besando.- de pronto el rostro de David cambio, de un ruborizado muchacho acorralado por sus amigos, a una cara de preocupación. Miró a Angélica que sorpresivamente estaba mirando en la misma dirección y sin embargo esquivó la mirada casi al instante, enrojecida hasta las orejas.
-Oye, David Angélica está… -decía clara, pero en el acto David interrumpe
-Voy para afuera a tomar un poco de aire.
-Oye, pero las clases están por comenzar.- Gritó Abel.
-No te preocupes, vuelvo cuando entre la Profe.
Al salir fue inevitable cruzar miradas con Angélica nuevamente pero en ese momento las cosas para David aun no estaban claras del todo. Por supuesto el ya estaba convencido de que era vampiro y que tendría que lidiar con un buen par de desventajas. Una, la más importante, era la ansiedad por beber sangre. Estando afuera veía como los chicos y chicas conversaban relajadamente esperando por la hora de clases, él se acerco a las ventanas que daban al pequeño parque del Instituto. Abrió la ventana, se colocó los anteojos azulinos nuevamente y comenzó a respirar más tranquilo.
-¿Te molesta la luz?- preguntó una voz. David se dio vuelta para ver de quien era la pregunta. La voz le sonó Familiar.
-Sí, desde hace algún tiempo que me molesta.- respondió David.- ¿Te molesta que yo sea así?
-No en realidad.
-Oye Angélica, sobre lo que paso ayer, yo…
-No te preocupes, no paso nada entre nosotros, solo nos abrazamos y nada más.
-¿Eso es lo que le comentaste a tus amigas?
-Sí. Pero no pude mentir sobre ciertas cosas. ¿Recuerdas lo que te mencione en la enfermería?
-Lo siento, en ese momento no estaba muy concentrado al parecer.
-Ah, es verdad. Lo siento.- guardo silencio por un momento.- Pero creo que igual debemos de conversar acerca de lo sucedido.
-¿Puedes solamente olvidarlo?- Inquirió de forma rápida y algo brusca
-¿Qué?- se demoró bastante en responder.- ¿Por qué?
-¿Acaso te olvidas que intente hacerte daño? ¿No es eso suficiente? Me he pasado horas intentando entender que es lo que me está pasando, y creo que ya tengo la respuesta. Pero acerca de ese incidente sólo olvídalo, o mejor dicho, Perdóname no volverá a suceder de nuevo.
-Pero es que yo…
-Mira ahí viene la profe, entremos o nos pondrán como atrasados.- dijo David al ver como la profesora se acercaba al salón
-Pero David, yo aún no te he explicado…
-Lo siento Angélica, tratemos de olvidar lo sucedido.
Antes que Angélica siguiera insistiendo, David entro al salón con paso firme dejando atrás a Angélica con rostro sorprendido y apenado. Luego de un tiempo entro al salón, en donde ya todos estaban acomodándose en sus puestos.
Transcurrió así la primera hora y la segunda hora de clases. A la hora de almuerzo se juntaron todos a almorzar, Clara invito a Angélica a sentarse con ellos, pero no aceptó, según ella ya había aceptado ir a almorzar con sus amigas al casino del instituto. David no se veía sorprendido, pero Abel si que lo estaba, y con una mirada de perdido que nadie se la sacaba. Después del almuerzo transcurrieron tranquilamente las otras clases sin mayores apuros. A la hora de salir, todos se despidieron afablemente y a David lo esperaba su hermana que estaba en la puerta del instituto. Al llegar, ella lo recibió con un gran abrazo y beso en la mejilla.
-¡Oye! Que los demás creerán cualquier cosa.
-¡No me importa! He he. ¡Vamos!
Se fueron caminando alegremente por el camino en dirección a su casa.
Caía la tarde y la brisa se enfriaba un tanto más con cada hora que pasaba y sin embargo aun hacía el calor suficiente como para estar con una camisa y pantalones cortos. Al llegar a la casa, se encontraron con la Madre que los recibió muy bien, los hizo sentar a la mesa en donde los invito a tomar un poco de helado que había comprado antes de volver a la casa. Luego ambos subieron a sus propias habitaciones y se cambiaron de atuendo. Como David sabia que la cosa se iba a poner un poco fea, alisto un par de prendas en un bolso de mano sólo para estar seguro. Se echó sobre su cama y comenzó a pensar en cómo diría lo que quería hacer. Su objetivo era no involucrar a Mikomi, pero habiendo una demanda de por medio seria un tanto difícil. Por más que le daba vuelta al asunto, no encontraba cómo hacerlo. Su padre era bastante perspicaz para encontrarle las mentiras en su relato, por lo que sabía que si se inventaba algo, no podría engañarlo. De momento, la única estrategia era pedir claramente lo que quería y ver como se irían dando las cosas. Al mismo tiempo sintió como la puerta principal se cerró y escuchaba como su madre conversaba con el recién llegado padre. Era la hora de la verdad. Bajo las escaleras y se encontró con su padre cara a cara.
-Bueno, ya es tiempo de conversar las cosas.- Dijo el padre de David, mientras se dirigía a la cocina. El Papá de Davis bebía con muy poca frecuencia, lo hacia en ambientes sociales, ya sea por diversión o por trabajo y cuando bebía en casa solo era para estar más relajado o tranquilo. Por lo general cuando madre y padre tenían que discutir un problema importante ambos se servían un poco de licor y comían refrigerios. Más parecía una fiesta de adultos que una conversación seria, solo faltaba un par de otros matrimonios y muy capaz que se armara una fiesta.
El Padre de David abrió el refrigerador y saco una lata de cerveza, le pregunto a la madre si había algo para picar. Al dirigirse a la mesa, dejo la cerveza en su puesto de siempre y un poco de refrigerio para todos. Uno a uno comenzaron a sentarse e inmediatamente se sintió un peso en el ambiente.
-Bueno, bueno.- comenzó el padre.- no nos pongamos como piedras, es verdad que esto es serio pero hay que resolverlo de la mejor manera posible, ¿estamos de acuerdo?- todos asintieron.- Bien comencemos por el principio. ¿Qué fue lo que realmente te ocurrió esa noche, David?
-Bueno, no recuerdo bien todo lo sucedido, pero lo que les puedo decir es que fui atacado… por algún tipo de animal, eso es todo.- Respondió, faltando a la verdad y sin embargo no mintiendo del todo puesto que aún no recordaba bien lo ocurrido, salvo por cómo comentó Mikomi lo sucedido.
-Hay evidencia que ratifica que pudo ser una o varias personas David, no hay evidencia de que fuera un animal, salvo por las marcas en tu cuello, que extrañamente ya no las tienes.- dijo el padre
-si no saben quien lo hizo para qué siguen con la demanda, ya saben que quizá nunca darán con el culpable.- respondió David
-Hermano, no mientas.- interrumpió tímidamente Isabel.- No mientas… por favor, yo creo que sabes lo que paso y por eso ahora estás pidiendo que quitemos la demanda.
-David, ¿Qué fue lo que ocurrió ayer?- preguntó sagazmente la madre.- saliste durante la madrugada y volviste muy temprano en la mañana, bañado y según tu desayunado. Además tenías un agujero en tu camisa. La revise y esta perforada delante y atrás. Y tenía aspecto de estar recién lavada. Cuando la vi pensé cualquier cosa y extrañamente hoy vienes con esa actitud de no seguir con la demanda. Para que sepas, todo esto se hace para encontrar al culpable, la policía está haciendo su parte y es obvio que por ahora no saben nada de quien o quienes lo hicieron. Pero para eso investigan.- dijo nerviosamente la madre, y sin embargo mantenia una postura firme.
De pronto David se sintió invadido, al parecer ninguna excusa funcionaba, todos eran bastante perspicaces y podían muy bien darse cuenta que David escondía sus razones. ¿acaso no tendría otra salida que contar la verdad? ¿Qué fue mordido por una Vampiro, que durante el día de ayer y la madrugada del mismo día fue atacado, salió herido y estuvo nuevamente con aquella vampiro? “No”, pensaba David, “No, solo no me creerán, si no que siento que no debo de hablar de ella” pensaba.
-Responde David.- Inquirió el padre.- Cuál es la razón de haber cambiado tu actitud tan drásticamente.
-Es sólo que pensé, que realmente no me acuerdo de lo que paso. Por mi parte eso puedo decir, de verdad que no me acuerdo. La policía dice que tiene muy pocas evidencias, si esto sigue en pie, no llegaremos a nada. Además lo principal de todo es que estoy bien de salud, estoy vivo y mejor que nunca.
-David.- dijo serenamente el padre.- No se trata de que sólo estés bien y vivo. Entiendes, pudiste haber muerto. Ponte en nuestro lugar, ¿Qué harías si a un hijo tuyo lo atacan de esta manera? ¿Qué harías si muriera? Tenemos que saber quien fue y que se haga responsable de sus actos.
-Yo… -titubeó David.- No quiero que sigan con la demanda, eso es todo.
-Lo haremos. Seguiremos adelante con la demanda hasta dar con el responsable y que pague por lo que hizo a nuestro hijo.- Dijo la madre.
-Pero mamá, que tal si fue un simple accidente, que tal si… - De pronto David guardo silencio. Una imagen cruzo su cabeza. Pudo ver de manera muy clara como una chica estaba muy mal herida en un callejón. EL había intentado realmente de ayudarla y sin embargo al momento de tomarla aquella chica se abalanzó sobre su cuello. Lo último que pudo ver es a aquella chica usar el celular de David. “Quizá en ese momento ella pidió ayuda, quizá realmente ella… era su única salida, la de beber sangre para seguir viviendo y curar sus heridas”. Nuevamente otro flash vino a su cabeza. “Nuestro único propósito es Matarla, matar a aquella Demonio que juega con Nosotros” recordó. “Quizás ella quiere seguir viviendo para cumplir ese deseo” pensó.
-¿David?, ¿ocurre algo?- Pregunto la madre.
-¿Recordaste algo hijo?- pregunto el padre ansioso.
-Papá, yo soy la victima. Si decido no seguir con el proceso de la demanda tendrán que desistir.
El padre cambio ya su expresión, su hijo no hacia caso de sus razones y no escuchaba lo que ambos decían. Isabel miraba todo nerviosamente aguantándose las lágrimas por el nerviosismo.
-David, recuerda que aún eres menor de edad, Ante la ley aún no tienes plena autorización para detener el proceso a menos que los tutores legales estén también de acuerdo. Así que déjate de pendejadas de una vez y deja que los adultos se encarguen de esto.
-¡Maldita sea!- grito David levantándose frenéticamente de la silla, al mismo tiempo que Isabel pegó un salto del susto.- ¡Váyanse a la mierda entonces!
Salió furioso del comedor mientras sus padres lo llamaban a voces. Isabel lloraba, nunca había visto a David reaccionar así, menos insultar a sus padres. Su rostro demostraba mucha pena. Su madre la abrazó con lagrimas en los ojos.
Todo había salido mal, no había preparado nada para decir e improvisar no era lo suyo, simplemente fue un desastre. Al entrar a la pieza, echo un portazo a la puerta, su furia era incontenible, no podía calmarse. Pronto se dio cuenta que su respiración era bastante agitada, su cuerpo comenzó a volverse ligero y sus ojos comenzaron a incomodarle. Era una sensación extraña como si alguien o algo le estuviera tocando los ojos directamente al globo ocular. El baño estaba cerca, fue a verse y se dio cuenta que sus ojos habían cambiado de color. Su mandíbula superior comenzó a dolerle y pudo notar que sus colmillos comenzaban a crecer muy rápidamente. “Esto no puede estar pasando, no aquí, no aquí” se repetía una y otra vez. De ambulaba por el baño tratando de buscar algo para taparse los ojos, algún anteojo que haya dejado su madre en el baño por casualidad. No encontraba nada. De pronto sintió que golpeaban la puerta del baño.
-¿Hermano eres tu, cierto? Por favor sal, vamos al comedor, quizá si comemos algo podamos hablar más calmadamente.- decía mientras sollozaba.
-Vete Isabel.- respondió David.
-Hermano, por favor. Ven con nosotros.
-¡¡Lárgate ya!!.- gritó y furtivamente salio del baño empujando violentamente a su hermana contra el piso. A los ojos de Isabel, ya no era su hermano, no el de siempre. ¿Qué era lo que le pasaba? ¿Qué fue lo que le molesto tanto como para que reaccionara de esa manera?
David entró a su habitación, agarró su bolso que había preparado de antemano, cogió una gorra, sus lentes, su billetera, el celular y salió. Su hermana estaba enfrente de él e inmediatamente el evito mirarla, agacho la cabeza y escondiendo sus ojos con la gorra.
-¡Hermano! ¡Pero que haces! ¡Hermano! ¡Hermano!- Gritaba Isabel.- ¡Papá, Mamá! ¡David se está yendo de casa!
Rápidamente se escucharon los pasos frenéticos de ambos padres mientras llamaban a David, sin embargo nada conseguían. David solo camino rápidamente tratando de pasar a través de ellos. Sorpresivamente El padre agarro de un brazo a su hijo, muy fuertemente.
-¡Adonde crees que vas jovencito!- inquirió firmemente
David alzo la cabeza, miro la mano de su padre que sostenía fuertemente su brazo izquierdo, por ultimo sus ojos encendidos miraron a través de su furia.
-Suéltame.- pronunció y con su monstruosa fuerza se safó de su padre. Mientras el lo miraba con pavor. Su madre que veía todo se llevo las manos a su boca intentando no gritar. Isabel que era testigo de aquel penoso incidente, nuevamente echo a llorar.
David se dio la vuelta alzó la cabeza y aquellos ojos color sangre se posaron sobre aquellos tres temerosos humanos. Todos miraban a David con terror, parecía una pesadilla de la cual muy pronto despertarían, pero lamentablemente no era así.
-Nos vemos luego.- dijo David, abrió la puerta y se fue.
El padre como último intento salio tras él pero era demasiado tarde, ya se había marchado.
Quinta Gota: "Lilith"
Spoiler:
Quinta Gota
“Lilith”
Ya estaba avanzada la noche y hacia bastante frío. La luna, que en estos momentos del mes parecía una sonrisa, se asomaba por las nubes. David saco de su bolso un suéter y se lo puso y siguió caminando sin rumbo fijo. Para mala suerte de David, no se sentía en absoluto cansado y no tenía ni una pizca de sueño. “No tendrás necesidad de dormir en unos 4 o 5 días” recordó las palabras de Mikomi un tanto cabizbajo.
-Ahora si que la cagué.- se hablaba para si mismo.- de verdad me gustaría pensar que todo esto fue un arrebato, pero pensándolo bien, no puedo ya vivir con ellos.
Al pensar detenidamente sobre lo sucedido, se lamentaba el hecho de que no pudo controlarse, que insultó a sus padres y por último y no menos importante, agredió a su querida hermana. Sumado a eso se sentía terriblemente intranquilo con la idea de vivir con ellos y que este tipo de episodios se repitiera, más aún que en alguno de sus arrebatos él se abalanzara sobre alguno de ellos y lo hiriera. “Soy un vampiro ahora, no puedo saber como me comportaré estando con ellos, no tengo los medios para sobrevivir a la luz del día y por supuesto, ellos sabrán inmediatamente que algo va mal conmigo. Lo mejor es dejarlos y vivir en otro lugar”, pensaba. Inmediatamente Mikomi se le vino a la cabeza. “Lo más seguro es vivir con ella, por lo menos por algún tiempo hasta que aprenda a vivir por mi mismo”, se decía. Justo en ese momento, como si alguien lo hubiese escuchado, aparece un taxi vacío, al parecer patrullando las afueras de la ciudad en busca de pasajeros. Sin pensarlo dos veces lo detuvo.
-¿Esta en servicio?- Pregunto David
-Si.- respondió secamente el taxista.-
Se subió al taxi dejando su bolso al lado de él en el asiento trasero.
-¿A dónde se dirige joven?- Preguntó el taxista.
-Yo le indico el camino.- Respondió David.
El automóvil echó andar. El suave sonido del motor andante lo hacía meditar. De cuando en cuando el taxista miraba por el retrovisor y en más de una ocasión cruzaron miradas. Sin embargo David, intuyendo que el taxista comenzaría con una larga y extenuante conversación, hacia su mirada hacia un lado e intentaba detener cualquier oportunidad de conversación con el taxista. Le indicó las calles y poco a poco llegaron a los edificios “abandonados” por una constructora, ubicados en lo que sería un buen sector residencial. Después de pagar el taxi, bajo con sus cosas de forma apresurada tratando de evitar cualquier contacto personal. El edificio parecía uno de esos residenciales de 6 pisos, era extenso hacia los lados y muy ancho. El edificio en el que vivía Mikomi se dividía en 4 bloques, dos adelante y dos atrás, cada uno con dos departamentos en cada lado. Era bastante amplio y sin embargo faltaban los últimos detalles. En el último piso había luces encendidas, aunque fueran tenues, podían verse. Se adentró al edificio, subió las escaleras, encontró el piso de Mikomi y se adelanto a tocar. La puerta estaba cerrada, tocaba, tocaba y tocaba, pero nadie contestaba. Se le complicaron un tanto las cosas a David, al parecer no estaba pero las luces estaban encendidas, pensaba que había salido o algo y había dejado las luces prendidas. Se sentó en las escaleras con su bolso al lado sin saber donde ir, no había pasado mucho cuando se escuchó un clic en la puerta, ésta se abrió y escuchó la voz de Mikomi pero no estaba.
-¿David, eres tú?- preguntó la voz
-S-si soy yo, ¿podría pasar?
-¡Claro! ¡Adelante!
Entró al departamento y estaba igual que siempre. Mikomi estaba detrás de la puerta vestida solo con una toalla y una toalla en la cabeza. Le hizo un ademán para que entrase sin preocuparse, David respondió automáticamente.
-Disculpa, estaba en el baño. Sabia que eras tú pero no pude salir inmediatamente. Pasa ponte cómodo mientras termino de cambiarme.
Entró al departamento y dejo el bolso cerca de donde estaba el closet de Mikomi. Como quién vuelve después de un largo viaje, comenzó a mirar el departamento nuevamente. Cada rincón le parecía de lo más sencillo, y al mismo tiempo, bastante lujoso. Se sacó la gorra y los lentes, y pensando en encontrar una silla ara sentarse, buscó en los alrededores sin tener mucho éxito. Por lo que se sentó en el suelo cerca de aquella mesa bajita. Mikomi aún estaba en el baño y a cada tanto se escuchaba los ruidos de un secador u otra cosa.
-Recién habías dicho que pudiste sentirme. ¿O sea sabías que vendría?
-Por supuesto, puedo sentirte a una buena distancia.- respondió desde el baño
-¿Pero como no pude sentirte yo?
-Estoy acostumbrada a ocultar mi presencia, solo son precauciones que tomo. Aunque al parecer son inútiles por el momento.- Abrió la puerta del baño y salió con una camisa blanca muy suelta, con dos tiritas en los hombros. Podía verse el escote y se veía a simple vista que no llevaba sujetador. La camisa llegaba hasta la cintura y debajo llevaba un short rosado bastante suelto y a la vez ajustado en la cadera. Para David aquello era un paisaje hermoso digno de apreciarse silenciosamente.
Al salir Mikomi se dio cuenta de su mirada fija, pero no le tomo mucho asunto o mejor dicho lo paso por alto quizá con alguna intención escondida. Fue hacia una de las habitaciones y saco dos cervezas heladas, sacó de la cocina dos vasos y un recipiente, dentro de este coloco hielos. Los colocó en una bandeja y los llevó a la mesa mientras David se quitaba el chaleco. Hacía bastante calor.
-¿Tienes algún ventilador?
Mikomi asintió. Fue a una de las habitaciones en dirección del pasillo y saco un ventilador y lo dejo cerca de donde estaban ellos. Lo encendió.
-¿Ahora está más agradable?
-Sí, así está mejor.
-¿Bebes?
-Bueno, mis padres beben. Nunca le tome mucho asunto y nunca me han prohibido nada.
-Entonces no bebes.- Procuró rápidamente Mikomi en tono sarcástico.
-Eh, bueno, no. No he bebido cerveza, está seria mi primera vez. En fin, gracias.
Bebió unos sorbos y se estremeció un poco.
-vaya, es amarga… pero refrescante, además esta helada, gracias Mikomi.
-De nada.- dijo alegremente.- Bien, quieres contarme algo.- cambio el tono de voz.
Entonces le contó lo que había sucedido en su casa, cómo fue que perdió el control tras la discusión con sus padres y como por error casi agrede a su hermana que la estima bastante.
-Lo único que quería era que la demanda la detuvieran, pero no quieren.
Mikomi escuchaba atentamente, tomo un buen vaso de cerveza y luego dijo:
-Así que así son las cosas. Tú escapaste de tu casa y yo estoy enfrentando una demanda.- bebió otro sorbo.- de todas maneras no tengo de que preocuparme, tengo buenos abogados y sobre todo no dañare a tu familia. Así que si ellos quieren seguir es cosa de ellos, yo estaré a la defensiva, de eso no te preocupes.- bebió otro sorbo.- Ahora, acerca de ti. Creo que te lo pediré formalmente. ¿Quisieras vivir aquí conmigo? Tengo de todo, aunque creas que esto es muy sencillo. Puedo protegerte, incluso de ti mismo. Y puedo enseñarte todo lo que no sabes y cosas que ni siquiera te has imaginado.
-De hecho Mikomi, a eso venía. Quería pedirte si podía vivir aquí contigo. No quiero causarte molestias, pero no tengo otro lugar a donde ir además tienes razón hay mucho de mi que quiero aprender y por mucho que lo piense si tú no estás cerca yo y los que me rodean correremos peligro.
-aquí conmigo estarás seguro, te lo prometo.
-Gracias.- Termino la cerveza y le hizo un ademán a Mikomi para otra ronda.- Bueno, la noche es larga así que primero es lo primero. ¿Qué son los vampiros?
-Vaya, empezaste con la parte más larga, pero está bien te explicaré parte por parte. ¿Has leído o visto películas acerca de vampiros?
-Bueno, si claro que si.
-¿Y como son allí?
-Por lo general son los malos, son como bestias, como zombis buscando sangre. En otras son más elegantes, pueden suprimir su deseo de sangre y tienen apariencia un tanto romántica.
-Ah, bueno.- se quedo como pensativa.- no era lo que quería escuchar pero sí así lo ponen en las películas, pero se les olvida algo fundamental. Es verdad que podemos o hemos sido algo parecido a como nos ven en las películas pero hay algo de lo que se olvidan.
-y qué es eso.- Pregunto interesado y con un poco de temor.
-A pesar de nuestra apariencia humana, somos demonios.
-¿Demonios? ¿A qué te refieres con demonios?- Preguntó
-David, ¿Eres una persona religiosa, es decir, crees en Dios?- preguntó súbitamente
-emm… - la pregunta le sorprendió un poco- Bueno, me considero cristiano, así que sí, creo que sí creo en Dios.
Mikomi sonrió un poco y bebió otro sorbo más de su cerveza, mientras miraba de reojo a David.
-Yo no creo en Dios.- acabó de beber su cerveza- pero sé que Existe. Es diferente ¿no?
-amm, bueno.- balbuceaba un tanto confuso.- creo que no te estoy siguiendo la línea.- de pronto abrió los ojos sorprendido- ¿Acaso estás diciendo que somos demonios como en la biblia, ángeles del Diablo?
-por suerte no, pero no somos amigos de Dios. Somos Demonios de la Oscuridad, somos una raza maldita, marcada desde la antigüedad, separada del resto de la humanidad y nuevamente maldecida por nuestros primeros padres. Vivimos de sangre pero no morimos sin ella y como demonios también tenemos dominio en el mundo espiritual. Pero como sé que las palabras no te bastan un día de estos te lo mostrare para que lo veas con tus propios ojos, después de todo tiempo es lo que más nos sobra.
-Pero espera un momento,- interrumpió David.- ya me demostraste con creces que soy un vampiro, no puedo negarlo, pero tampoco soy tan desconfiable.
-¿Bueno y si te digo que somos simples vampiros, no tenemos ningún propósito y podemos alimentarnos abierta y brutalmente de esos humanos allá afuera? ¿Me creerías entonces?
-no… no creo que eso sea así.-Respondió David.
-¿Por qué no?-le sorprendió la respuesta a Mikomi.
-Pues porque cuando te miro, no veo que te diviertas siendo una gótica o que te guste asesinar gente. Hay algo en ti que no encaja en todo eso. Tienes como una pena, una pena muy marcada que no te deja hacer esas cosas.
Mikomi guardó silencio por un momento, tratando quizá de seleccionar mejor sus palabras. Se levantó fue hacia el pasillo en donde al parecer estaba el refrigerador en alguna de esas habitaciones. De vuelta trajo una botella con un líquido marrón. No tenía envoltorio alguno, solo era una botella chata y cuadrada. El líquido estaba por la mitad. Además traía dos vasos más pequeños y más hielo.
-Hablando de penas, no hay que dejar pasar esto. Pero, como aún eres menor, solo te daré un vaso y ¡no pidas más! Esta botella es muy cara y no pretendo bajarla esta noche.
-está bien, está bien. No sabía que te gustaba beber.
-Ésta es una muy buena ocasión.- comenzó a servir y en el vaso de David colocó no menos de 4 hielos- Ha sido por lo menos unos 50 años que converso con otro vampiro.
De pronto a David le pareció que los ojos de Mikomi se colocaban un tanto vidriosos.
-Pero olvidémonos de eso que ya estoy acostumbrada a ello. Aún sin compañeros, me he visto rodeada de buena gente y de mala también. Aunque no lo creas, los vampiros podemos convivir muy bien con las personas comunes y corrientes, siempre y cuando no nos provoquen. Obviamente, nadie sabe que soy una vampiro salvo tu y mis enemigos, pero aparte de eso creo que nos podemos llevar bien con los humanos.
David se quedo un rato pensando en silencio. Parece que se le había ido la idea para seguir preguntando.
-¿De que estábamos hablando?-Pregunto Mikomi viendo el la cara de distraído que tenia David.-Ah, ya me acorde. Te pregunte si creías en Dios, tu me dijiste que si, y esto nos llevo a esto. Mmm, bueno. Definitivamente hay cosas que debes de presenciarlas tu mismo.
-Mikomi, tu dijiste que el propósito de los vampiros es Matarla, ¿Matar a quien?
-A Lilith, no puedo decir que es la primera vampiro, pero de ella nacimos. Es una Demonio verdadera, Su poder es divino, esta lejos de nuestro alcance. Tiene Dominio sobre el mar, el fuego y la oscuridad. No puedo decir mucho de ella, pero lo que si tienes que saber es que hay que matarla. Ella es una especie de controladora de nuestra población, pero rápidamente se sublevó y comenzó a exterminarnos por sus propios motivos. Nacimos de la unión de ella con Caín. Como demonio Mayor puede tomar forma humana y materializarse como humana. Vasto tener solo un hijo para darse cuenta que de lo poderoso que era su linaje. Caín había sido maldecido por Dios por asesinar a su hermano, y como señal lo recluyó a vivir en las sombras por la eternidad. No podía ver el sol y además vivía eternamente, nadie podía matarlo. Aprovechando esto Lilith lo engaño haciendo se pasar por mujer y de ella tuvo muchos hijos de los cuales ella misma crío. Heredaron la inmortalidad de la maldición de Caín junto con su maldición a recluirse en las sombras y de ella heredaron una fuerza sobre humana y varios poderes demoníacos. Sin embargo vio en ellos el potencial de ser más fuertes.
"A los demonios no se les permitió tomar un cuerpo, ese fue el castigo que Dios les dio, nunca podrán saber lo que es la vida mortal, pero los vampiros que nacieron de Lilith heredaron todo el poder demoníaco de ella, inclusive su capacidad de dominar en el Mundo Espiritual."
-¿Qué significa eso? ¿Eso de dominar en el Mundo Espiritual?-Preguntó David intrigado
-En Resumidas cuentas, dominar sobre otros espíritus. Pero para ir al Infierno primero tienes que Matar.
-¿Matar?
-Si, Matar.
David se quedo pensando un momento.
-Es como obvio que para ir al infierno cualquier persona tiene que matar a alguien, pero no creo que yo sea capaz de hacer algo así. Además no tengo interés de ir al infierno.
-En eso tienes razón.- Respondió Mikomi.- Creo que nadie está interesado en ir allí. Pero en nuestro caso, es como nuestro hogar. Antes de seguir explicándote más de los vampiros quiero explicarte algo. Al mundo espiritual se divide en dos grandes porciones. Primero esta el Limbo. Es aquel lugar donde van los espíritus de todas las personas, buenas o malas y es aquí mismo. Cuando las personas se han resignado a que están muertas o bien se les ha enjuiciado pasan al Paraíso o al Infierno. El infierno está dividido a su vez en tres grandes partes. En la primera van todos aquellas personas que no han hecho nada por el prójimo, los que viven su vida egoístamente y que cometen uno que otro pecado sin arrepentirse y sin deberle nada a nadie. El común de la gente. Por otra parte están todos los asesinos, los enfermos de la mente, los mentirosos, ladrones, toda la gente que tiene maldad en su corazón. Y hay otra porción del infierno reservada exclusivamente para los rebeldes. Los que conocieron a Dios en vida y que renegaron y se rebelaron contra el, ellos no tienen perón alguno. Nosotros dominamos sobre todos ellos y no tenemos clasificación. Porque si aun eres bueno, igual te iras al infierno puesto que es el lugar donde perteneces.
-Es decir, que si muero por alguna razón me iré al infierno ahora.- Preguntó inquieto
-Si.-Respondió ella secamente
-Eso Ya no es divertido. Si sabías todo esto, por que me mordiste, por que me convertiste en Vampiro, por que dejaste que me convirtiera, por que no mejor me mataste, es mejor estar muerto que saber todo esto.-se desesperó
-Cálmate.- Le dijo Mikomi.-El infierno, no es tan terrible una vez que te acostumbras.
David se paro de un salto.
-¡Pero que dices!, que excusa más patética, por qué me impusiste esto, no sabes que yo tengo mis propias ambiciones, mis propias metas.
-David, cálmate primero. Es verdad todo lo que dices, es por eso que no mordemos a las personas sin elegir bien primero. Además muy pocos deciden convertirse en vampiros. No era mi intención convertirte en vampiro, de veras. Como te dije antes, mi sangre tiene el poder de convertir a otros porque soy vampiro de nacimiento, pero tú no tienes ese poder. Además cuando muerdo a alguien es la persona la que decide si convertirse o no en vampiro, tu caso es diferente.
-Pero Mikomi, que mierda estás diciendo. Todo esto es como una pesadilla, es como si estuviera maldito, maldito de por vida. Ahora que hago.-gritaba desesperado.- ¿Ah?, respóndeme. ¿Qué hago con mi vida? Espera.- de repente se calmó de golpe.- hay alguna manera de volver a hacer normal.
-No, no la hay. Pero si quieres puedes seguir tu vida normal, lo único que necesitas es bañarte en ese líquido y listo. Puedes ir al Instituto normalmente, a la universidad si quieres, incluso trabajar. Pero no podrás casarte, no podrás tener hijos, a menos que sea con otra vampiro.
“Sabes, me doy cuenta que aún te falta para poder aceptar todo lo que ha ocurrido, si quieres podemos terminar la conversación aquí, y seguir en otro momento.”
-No, está bien. Ya me calme, sólo me descontrolé.- respondió David.-Ahora dime, por qué hay que matar a esa tal Lilith.
Mikomi lo quedo mirando un momento y luego continuó.
-¿Estás seguro que quieres saber?-Preguntó
-Si, por favor. Ya estoy en esto y quisiera saber.-respondió enérgicamente
-Ella Maldijo a su linaje. Maldijo a todos los vampiros cuando uno de ellos intento matarla. Viviríamos desde entonces absorbiendo y alimentándonos de la sangre de los humanos y nuestro poder sólo aumentaría con el dolor y la tristeza de perder a nuestros seres queridos.
-Oh, mierda lo que faltaba.-David se llevo las manos a la cabeza.- Tu dices que hay que matarla, dices que no podemos, por eso hay que hacernos más fuertes y para hacernos mas fuertes tenemos que matar a nuestros seres queridos. ¿O sea que si quieres mi ayuda tengo que matar a mi familia?
-Sí, así es. Veo que eres inteligente.
-Y que pasa si ella muere, que gano yo con eso.
-Que el mundo se salve.-Respondió secamente.
-¿Y eso?-Pregunto él.
-Lilith quiere destruir el mundo y no hay nada que la detenga, nosotros somos los únicos que alguna posibilidad tiene de vencerla. Y para ello me estoy preparando desde hace ya algún tiempo. No sólo hace falta la fuerza física para vencerla también hace falta la tecnología. Aunque ninguna arma humana puede hacerle daño alguno, ella se hace fuerte con el tiempo. Durante milenios se ha hecho más y más fuerte la única posibilidad es derrotarla en alguna época remota.
-¿y como piensas hacer eso?¿Acaso tienes los medios como para construir una maquina del tiempo? ¿Acaso existe la tecnología para ello?-Preguntó irritado.
-Si la hay y si tengo los medios. Durante mi larga vida no he hecho si no acrecentar mi fortuna. El que viva aquí en esta forma no es más que parte de mis gustos o caprichos como quieras llamarle. No tienes idea de la gran fortuna que poseo.
-¿Entonces eso quiere decir que estás construyendo una maquina del tiempo?
-Aunque suene ridículo, así es.
-Si yo mato a mi familia, ¿eso quiere decir que la puedo recuperar?
-Sólo si la derrotamos en el pasado.
-¿Estoy obligado a ayudarte?- Pregunto un tanto deprimido.
-Me la pones un tanto difícil, pero no puedo sola, aun cuando viaje al pasado no tengo la fuerza suficiente. Tu puedes hacerte más fuerte, muchísimo más fuerte que yo. Por eso necesito tu ayuda. No sólo los vampiros muertos por ella te lo agradecerían si no toda la humanidad.
-Creo que me estás convenciendo. Además parece ser la única vía. ¿Pero por que yo? ¿y si es tan grave por que no elijes más?
-Muy buenas preguntas David. Esas preguntas sólo las puedo responder estando en el infierno. Allí te responderé esas preguntas.
-¿Quieres que mate para que me respondas esas preguntas?
-Si la derrotamos después de todo lo que hagamos, esa persona estará viva.-respondió rápidamente Mikomi.
-Eres astuta.-observó David.
-No hay otra manera. ¿Me ayudarás?
-Esa es la pregunta clave. Ufff, si todo lo que dices es cierto, creo que no tengo otra, si te ayudaré.-Resolvió
Mikomi llevándose las manos al pecho suspiro largamente, luego se arrodillo y con la cabeza inclinada hacia el suelo pronunció “gracias por tu ayuda”
-Por favor, levántate, no hagas eso.- dijo nerviosamente.
-esa es la forma más humilde de agradecer un gran favor.
-Bueno, no hay de que preocuparse ahora pero algo me ha estado dando vueltas en la cabeza hace rato.
-¿Qué cosa?- preguntó ella
-Si dices que nos hacemos más fuertes tras el dolor de perder a un ser querido. ¿Qué pasa si me enamoro de ti? ¿Qué pasa si tú te enamoras de mí? ¿Intentaras matarme?
-Sabía que preguntarías eso, no dejas de sorprenderme. Hay una manera de protegerse y eso es lo que vamos ha hacer.
-¿Qué cosa?
-Es un ritual entre vampiros. Le llamamos “Lazos de Sangre”, es un ritual antiguo y poderoso practicado entre aquellos vampiros que decidían vivir una vida familiar. Es como un matrimonio.
-¿Y que se hace?
-Bueno, como te lo explico.- comenzó a ruborizarse.- Tenemos que beber cada uno de la sangre del corazón del otro, clavándonos con una aguja especial que tengo aquí en mi casa.
-Bueno, no parece ser tan peligroso si nos regeneramos rápido.
-eh, bueno no, pero.- su voz comenzó a temblar.- pero… tenemos que hacerlo mientras… mientras tenemos… sexo.
-¡¿Qué?!- se sorprendió
-¿eh, no quieres?-pregunto sorprendida
-¡¿Eh?! No, no es eso, sólo que me sorprendiste. ¿O sea que tú y yo, tenemos que hacerlo y luego beber nuestra sangre?
-Si, así es.- respondió avergonzada.
-vaya, así que así se hace. –respondió David.
Entonces nuevamente apareció ante el la figura de Mikomi, que mientras discutían parecía haberse esfumado. Nuevamente reparo en su bello y escultural cuerpo y en la poca ropa que traía en ese momento. Poco a poco comenzó a excitarse viendo como Mikomi se movía avergonzada. Tragaba saliva de forma desesperada mientras la observaba.
-¿Y… y cuando vamos a hacerlo?
-Pues cuando tu quieras.- respondió ella
-¿o sea, que… podemos… hacerlo ahora?- Tartamudeaba
-¿si tu quieres, si?
Eso termino por prenderlo del todo incluso la sola idea de tener sexo con una chica como ella lo había excitado de tal forma que su ropa no podía esconder su ímpetu.
-¿Quieres hacerlo ahora?- Pregunto nerviosa
-Si.- respondió secamente y con resolución
Mikomi se alegro mucho y se ruborizo hasta las orejas. Sintió que la vida volvía a su cuerpo y el nerviosismo se apodero de ella.
-¡Entonces espérame, que iré a preparar todo!.- dijo muy contenta.
Entonces se pararon, Mikomi llevo los vasos a la cocina y le pidió a David sacar velas de la despensa. Arreglaron el futón que estaba guardado y colocaron velas alrededor. Mikomi le hizo unas señas a David para que la esperara un momento mientras iba por los fósforos y la aguja. David comenzó a temblar del nerviosismo y miraba aquella escena sin saber que hacer. No sabía si acostarse o si esperar de pie o si sentarse, era simplemente la primera vez. Estando sumido en sus pensamientos, David escuchó la suave voz de mikomi que lo llamaba, sintió como un escalofrío recorrió por todo su cuerpo. Al voltear vio que ella estaba desnuda con una vela encendida y la aguja en su mano izquierda.
-¿Comencemos?-preguntó ella.
Sexta Gota "El Pacto"
Advertencia, el siguiente capitulo contiene "Lemon" muy detallado, por lo que si eres menor de edad... bueno lo que sea, estás advertido.
Spoiler:
Sexta Gota
“El Pacto”
Para David era la primera vez que miraba a una mujer desnuda tan prolongadamente y de manera real. Sus ojos se posaban vivaces en cada rincón del cuerpo de Mikomi, repasando su torso, sus pechos, su cintura, el pubis, sus muslos, repasaba cada lugar como si fuera un suculento platillo del mejor restaurante. Al mismo tiempo se sentía nerviosamente inmóvil, y no podía articular palabra alguna, la mente se le puso en blanco y por momentos sintió que el tiempo se había detenido.
-Emm… no me mires así que me da vergüenza.- Interrumpió Mikomi y David sintió que vivía nuevamente.
-¿Ah? Lo siento, yo… emm, bueno, yo… estoy algo nervioso…-repetía balbuceando.
-yo… yo también.- dijo Mikomi.- ¿puedo quitarte la camisa?
-¿Eh? ¡Si, por supuesto!- dijo apresurado.
Mikomi dejo la vela y la aguja en el mueble del televisor a su izquierda, la vela estaba encendida y la aguja era casi de tamaño industrial, grande (para una aguja) y gruesa con una punta muy fina. David permanecía inmóvil apreciando la femenina imagen de ella en su caminar. Su corazón latía muy rápidamente y comenzó a sentir aquellas “mariposas” en la boca de su estomago. “Estoy muy nervioso” pensaba. Mikomi se acercó a David y estando enfrente de él se detuvo, lo miro a los ojos y dijo.
-Me encanta lo diáfano del azul de tus ojos, es como estar mirando el cielo.- dijo muy calmadamente mientras posaba su mano en la mejilla de él.- Eres muy bonito.- termino por decir.
-Gra… gracias.- repitió- tú también eres muy bella, tienes unos hermosos ojos felinos que nunca antes había visto. De rasgos orientales y al mismo tiempo grandes y femeninos.
-muchas gracias.
Cada vez que hablaban, podían sentir la respiración en el rostro, el uno del otro. Ambos comenzaron entonces a acariciarse el rostro y pronto David entendió que aquella chica era realmente muy bella y que al parecer se estaba enamorando, aun cuando él no era muy enamoradizo que digamos. Siempre mantuvo cierta distancia de las chicas, como hasta ahora lo había hecho con Mikomi, pero mientras acariciaba sus suaves mejillas, su respingada nariz, sus labios pequeños y rosados, sentía como una gran ola de sensaciones que venían del interior de su vientre. Hasta el momento no había sentido nada similar, mientras que Mikomi no dejaba de mirar el rostro y los ojos de David. Ella tenía una mirada serena, los labios entreabiertos y una respiración constante y agitada. Poco a poco su rostro se encendía en rubor. Mientras David continuaba acariciando sus mejillas, Mikomi cogió su mano y beso su palma, luego volvió a colocarla en su mejilla mientras la sostenía fuertemente. La mantuvo por algunos segundos mientras se frotaba en la palma de él. El silencio se quebró y rompió en sollozo. Las lágrimas caían a través de sus mejillas, con un agudo y silencioso dolor. Aquel dolor se lo reflejaba cuando fruncía el ceño y cuando arrugaba los pliegues de su labio. David, con ambas manos, tomó su rostro como si fuese una fuente y acercose lentamente hasta besarla. Era aquel primer beso, uno entre los muchos que llegarían después, suave como un suspiro y potente como un abrazo. La tomo entre sus brazos y le susurro al oído.
-Estaré contigo hasta el final.-Le dijo David.
-No habrá final…- dijo Mikomi como si tuviese una gran ira escondida.- pero si habrá un “Nosotros”.
Le dio un pequeño beso en los labios y apresuradamente sus manos se dirigieron a su cadera. La camisa molestaba. Tomó ambos lados y se la quitó. Era el momento en que David mostraba sus calidades también. Quizá producto del cambio vampírico, David había fortalecido y afinado su masa muscular. Mientras Mikomi miraba con grandes ojos sorprendidos, tocaba cada músculo del cuerpo de David. Sus pectorales, sus abdominales pronunciados, sus brazos, su espalda. Atino a abrazarlo fuertemente y pudo sentir su fragancia mientras sus rápidos latidos hacían eco en sus oídos. Mikomi retrocedió y al echarse para atrás vio que aquel pantalón no podía esconder como aquel imponente miembro se alzaba en osadía. Tomo el pantalón por las caderas y previamente desabrochado sacó todo de un solo sopetón. Nuevamente Mikomi quedó sorprendida, no sabía donde mirar. El nerviosismo por fin la amortajó.
-Espera un momento.- dijo tratando de respirar.- Calmémonos un momento, porque me tienes que ayudar a preparar el ritual. Ayúdame con esto.- comenzó a repartir las instrucciones.
Por un lado estaba aquel futón el cual rodearon con velas y debajo del futón ella dibujo unas marcas encerradas en un gran círculo. Donde estaban ellos habian cuatro velas, una en cada punto cardinal. Ambos con las rodillas al suelo, los muslos flectados, espalda recta, como suelen sentarse los japoneses, comenzaron a encender las velas, partiendo cada uno por su derecha y terminando con la de atrás. Encendidas las velas, mikomi tomo un poco de su sangre y la derramó en el espacio entre ellos dos, dibujando un símbolo en el suelo. Encima de aquel símbolo coloco la aguja. Juntando las manos comenzó a recitar en japonés unas plegarias, luego terminó.
-Pásame tu mano derecha. – Solicitó, al mismo tiempo que David levantaba su mano derecha y la extendía con la palma hacia el cielo. Mikomi la tomo con su izquierda y con la derecha le clavo la aguja en el centro de la palma. Hizo un agujero no menor, por donde brotaba bastante sangre.
-“Prométeme que me protegerás”.- Recitó. Alo que él respondió “Lo prometo”, entonces mikomi procedió a beber la sangre que brotaba de su mano.
Luego él hizo lo mismo, solicitando la palma derecha de mikomi, clavándole la aguja y pidiéndole exactamente lo mismo. “Prométeme que me protegerás”. Las heridas se curaron en muy pocos segundos, solo quedaban las manchas de sangre en las palmas y en los labios. Luego Mikomi tomó la aguja y apunto a su pecho. David cerro los ojos mientras mikomi lo miraba como preguntándole “¿Estás seguro de esto?”, el cerró los ojos y entregó el pecho como diciendo “si, lo estoy”. Con la mano izquierda se apoyo en su pecho, la aguja ahora la tomaba como si fuera un puñal y apuntando a la zona del corazón, la hundió de una sola estocada. David sintió aquella penetración. Pensó que moriría. El dolor agudo y punzante le atravesaba el esternón y se replegaba por todo el cuerpo. Mikomi lo miró y prosiguió.
-“Prométeme que me amarás”.
-“Lo… lo prometo”- Respondió quejumbroso por el dolor. Mikomi procedió a beber la sangre que brotaba directamente de su corazón.
Luego de esperar unos segundos a que se recuperara, David tomó la aguja, se inclinó hacia Mikomi y repitiendo exactamente lo mismo, le dio una estocada profunda y rápida al corazón de su compañera. Ella se estremeció pero no dejo escapar ningún grito, sólo miró al cielo con los brazos extendidos y trago saliva. Tan rápido como brotó la sangre, procedió a beberla. Mientras bebía Mikomi lo abrazo fuertemente, la herida estaba ya curada y se acercaron cuerpo a cuerpo. El fuego se había encendido, no había nada que lo apagase.
Aquel abrazo fue un abrazo de entrega y de recibimiento. Para él era la primera vez que sentía el cuerpo desnudo de una chica y acaricia los pechos de Mikomi con inquietud. Ella lo tomó de la cabeza y después de darle un apasionado beso, le dijo: “Acompáñame a la cama”, a lo que el asintió sin rodeos. Mikomi se levanto y tomándolo de la mano lo encamino hacia el futón que esperaba a los amantes. Aquel colchón suave no era muy grande pero si bastante cómodo y fragante. Alrededor estaban todas las velas prendidas y el inquietante circulo dibujado con tiza. Estando en la cama Mikomi se recostó boca arriba y llevó ambas manos a su pecho sin cubrirlo del todo, pero con una expresión tierna y tímida al mismo tiempo.
-s-sé… que en estos casos te diría algo así como “se gentil conmigo, por favor”, pe-pero no es mi intención. Por favor tómame con fuerza, no te contengas aun cuando tengas ganas de morderme, no te contengas, porque yo tampoco me contendré.
-S-si, está bien.- respondió tímidamente.
-Bésame en todo el cuerpo.- terminó por decir.
Entonces David se recostó sobre ella y le entrego un apasionado beso mientras se aferraba a ella con fuerza. Recorrió con sus labios y lengua por su boca, sus mejillas, su cuello y descanso en sus senos. Beso y lamió sus senos por largo tiempo mientras escuchaba como Mikomi se agitaba y gemía a la par de sus lamidos. David se recostó de un costado, paso todo su brazo por la espalda de ella hasta dar por el frente para así tocar su pecho izquierdo, mientras que con la derecha acariciaba su sexo, todo esto mientras lamía el otro seno. Mikomi se agitaba cada vez más y sus manos agarraban fuertemente el futón.
-E-estás tocando to-todas mis partes sensibles.- decía jadeando.-no… no es justo, s-sólo yo estoy disfrutando.
-Esto no es todo.- dijo él tranquilamente.
Se safó de allí y volteando a Mikomi dejándola boca abajo, en una posición que para ella era muy vergonzosa, exponía todas sus partes íntimas a la vista de David.
-N-no me mires así.- decía
-es inevitable, eres realmente muy bella.
Entonces tomó su cadera y la levantó dejando su cabeza aun recostada en el futón. Él comenzó a lamer las partes más íntimas de Mikomi, como si estuviera disfrutando de un delicioso banquete frutal. Repasaba cada lugar con su lengua mientras la locura se apoderaba de Mikomi. Ella no dejaba de gritar y de jadear, mordiendo las sabanas y apretando fuertemente el futón.
-¡Detente! ¡Detente!.- gritó Mikomi- ¡Si continuas voy a venirme y te ensuciaré!
-No me importa.- Dijo tranquilo, mientras continuaba
-¡Por Favor ya detente! ¡Lo digo en serio! ¡Te ensuciaré!- Seguía gritando
-Aún así lo estás disfrutando.- Replicó
-¡Dententeee!
El cuerpo de Mikomi se estremeció por completo mientras le llovía por aquella zona empapando a David en el rostro, sin embargo él parecía disfrutar del espectáculo.
-Vaya que lo disfrutaste.- dijo con altanería
-To-tonto.- dijo mientras caía en la cama - Eres un pervertido.
-¿eh? No entiendo a que te refieres con eso.
-De todas maneras me toca a mí, me vengaré. Haré que te sientas tan bien como nunca lo has sentido, ni siquiera en tus más sucias fantasías.
-¡oh! Eso suena interesante, vamos a ver que haces.
-Cretino, ya lo verás. Ponte de pie.- esta vez Mikomi iba en serio
Se puso de pie y ella se acercó gateando y quedo mirando el miembro de David largamente.
-Lo… lo tienes grande.- dijo avergonzada.
-Ah bueno… de verdad que también estoy sorprendido.- decía mientras se rascaba una mejilla.- creo que he obtenido buenas cualidades después de todo.
Mikomi se acerco cada vez más y le respiraba encima. Primero lo soplaba, luego tímidamente le besó, luego se dejo llevar por sus propias fantasías. Comenzó a lamerlo y besarlo por todo el miembro, mientras que con la mano lo frotaba arriba y abajo rápidamente. David se estremecía del placer y se llevaba las manos a la cara como tapándola.
-así que de verdad que eres virgen.- le dijo Mikomi.- pensé que tenias mucha experiencia por como me hiciste venir.
-S-sólo he visto revistas y películas, siempre quise hacerlo con una chica real. Y… y no sólo eso.- le costaba hablar, ya que mientras hablaba ella le seguía lamiendo el miembro.- creo… creo que soy el chico más afortunado.
-¿Por qué?-preguntó mientras lo tenía en la boca.
-Porque eres la chica más bella que jamás he visto.
Mikomi se ruborizo hasta las orejas.
-Q-que injusto eres… siempre haciéndome sentir bien. Espera y veras.-dijo mientras le frotaba con más rapidez. Entonces Mikomi tuvo una idea y cambio de táctica.- Recuéstate en el futón y abre las piernas.
Lo hizo. Entonces recostó su pecho en la cadera de él, apretando el miembro con sus senos. Con las manos tomo a David por los muslos cerca de los glúteos y lo levanto un poco mientras se acomodaba, dejaba a David un poco más arriba que el suelo con los glúteos sobre los muslos de Mikomi, mientras que con el pecho apretaba la entrepierna de David.
-¡Oh!- dijo David con dificultad.- ¡Esto es!
-Si, así es y ya verás como se siente.- decía Mikomi con osadía.
Apretó sus grandes senos contra el miembro de David mientras que con su boca le lamía. Todo esto mientras ella se movía hacia arriba y hacia abajo sin cesar. David comenzó a jadear. Hasta ahora el siempre se había imaginado la sensación pero nunca lo había sentido en realidad. Podía sentir la suavidad y la firmeza de los senos de mikomi, la temperatura de su pecho, la humedad de su boca la presión que hacia con las manos y el movimiento completo, todo ello se mesclaba para darle una sensación de tal placer que lo hacia volverse loco. Mikomi seguía moviéndose a un ritmo constante mientras David se tomaba la cabeza.
-Mi-Mikomi, a-ahora soy yo el que te pide que te detengas, por que si no te… te ensuciare.-decía mientras ella aumentaba la velocidad.
-mmm… Está bien.- Dijo y esto sorprendió a David pensando que se repetiría la experiencia anterior, lo desilusiono un poco.
-Levántate.- le dijo ella como ordenándole.
-¿ah?, está bien
David se levantó y quedando todo el miembro expuesto. Esta vez Mikomi se agacho con una sola rodilla. Estaba semi arrodilla, la pierna izquierda con la rodilla en el suelo y la derecha sostenida con el pie. Como una posición de confesión.
-Ahora apoya tu pie en mi rodilla y apóyate en mi hombro.- le pidió
-E-está bien.-Respondió expectante
Y así lo hizo, con su mano derecha se apoyaba en el hombro izquierdo de mikomi, mientras que con el pie izquierdo se apoyaba en la rodilla derecha de ella. Una posición bastante extraña pensaba David. Entonces nuevamente Mikomi comenzó a lamerle el miembro solo que esta vez se acerco mucho más. Le lamía todo el cuerpo de su pene y los testículos mientras que con su mano izquierda le acariciaba los glúteos. De pronto Mikomi miro a David como diciéndole aquí voy, y ella humedeció sus dedos con saliva y comenzó a acariciarle la zona del ano mientras que seguía lamiéndole el pene. David se estremeció. “Qué esta sensación” se preguntaba. Mikomi se detenía de cuando en cuando para no hacerlo eyacular para que así pudiese disfrutar hasta lo último. Seguía lubricando su dedo con saliva y seguía intentándolo mientras que ahora solo acariciaba los músculos entre las piernas de David. Entonces logró introducir sus dedos hasta el final y David sintió una sensación muy incomoda al principio y le rogó a Mikomi detenerse, pero pronto comenzó. Nuevamente se fue hasta su sexo a lamerlo, mientras que con la otra mano acariciaba el escroto y con la otra penetraba por detrás. Entonces empezó a mover sus dedos y acariciarle la próstata. Allí David casi enloqueció. Era como acariciarle el corazón mismo del placer, y se estremecía casi con locura. Sentía que a cada caricia el pene se le movía involuntariamente y todos los músculos entre las piernas reaccionaban de forma involuntaria. Esta vez Mikomi solo lamía el glande y miraba a David que mantenia uno de sus ojos cerrados y apretando fuertemente la mandíbula.
-Esta vez yo ganaré.- le dijo.
Seguía acariciando la próstata mientras David sentía que ya iba a eyacular.
-S-si sigues voy a ensuciarte la c-cara.- dijo estremeciéndose.
-No importa, lo estoy esperando. No te contengas.
Dicho esto David se estremeció de cuerpo completo y expulsó todo su semen en el rostro y cuerpo de Mikomi, mientras ella lo recibía con placer y gritando “¡Sí, te gané!”. Nunca David había expulsado tanto y tan fuertemente como aquella vez.
-Ah… Ah… Ah…- Jadeaba.- ¿Qué fue eso?
-¿Te gusto?- decía mientras se lamía los dedos- estimulé tu próstata y eyaculaste casi involuntariamente.
-¡Fue increíble!-dijo
-¡Por supuesto!- respondía.- recuerda que tengo mucha más experiencia que tú. Ahora ven y no nos despeguemos hasta el amanecer.
Entonces ambos se recostaron y antes de seguir descansaron un poco mientras se besaban y se tocaban. En uno de esos rápidos giros David observó el reloj que marcaba las 1 de la mañana.
-Que temprano es, pensé que era más tarde.- dijo
-tenemos alrededor de 5 o 6 horas de puro placer, ¿cuanto aguantarás?
-Bueno, vamos a ver lo que este vampiro puede hacer.-respondió seguro
-¡Bien dicho!- Dijo ella sonriente.
Entonces la monto y la penetró. Mikomi dejó escapar un grito involuntario
-Es… es muy grande, me tocas hasta el fondo.- balbuceaba.
-E-esta sensación… nunca antes la había sentido, puedo sentir como estoy dentro de ti. ¡Da tanto placer que casi eyaculo!
-¡Muévete con fuerza!-rogaba Mikomi.
Entonces comenzó a impeler con fuerza y rapidez mientras Mikomi se aferraba al cuerpo de David con mucha fuerza. Gritaba y gritaba de placer. Entonces mikomi se aferró más fuertemente de David y lo mordió, pero esta vez apenas y probó la sangre, sólo la lamía. Entonces David abrazándola, mientras ella escogió otro lugar para morder, la mordió en su cuello mientras la penetraba con fuerza. Repitiendo el mismo acto que Mikomi, no succionó la sangre si no que solo lamió el brote. Y así estuvieron por horas y horas incansables, mordiéndose el uno al otro y lamiéndose las heridas como animales. Mikomi le mordía en el cuerpo, los brazos, la espalda, dependiendo en que posición estaba, mordía sin dudar. Mientras que David la mordía en su vientre, en los muslos, los brazos, los senos, los glúteos, etc. No se contenían. Las gotas de sudor se mezclaban con la sangre. Ambos seguían moviéndose intercambiando de cuando en cuando de posición. Y así pasaron las horas. Mientras más mordían y lamían, más energía tenían para seguir teniendo sexo.
El sol iluminó las cortinas mientras ellos seguían en el ejercicio. Las velas ya estaban todas derretidas y la cera estaba seca en el piso. Al sentir la alarma del reloj se detuvieron.
-Ya… ya son las seis y media de la mañana… que rápido pasó la noche.-dijo David mientras se secaba el sudor de la frente.
-estuvimos cinco horas teniendo sexo, no sé cuantas veces lo hicimos, pero termine muchísimas veces. Estuviste grandioso.- dijo Mikomi mientras se agitaba.
-Creo que se debe a que tengo más fuerza y energía de lo que un humano normal tendría. Ni si quiera tengo sueño.
-Eso es por tu nuevo metabolismo. De todas maneras necesitas prepararte pues tienes que ir al instituto.- Dijo mientras se levantaba.
-¿eh? ¿Qué?, pensé que seguiríamos.- dijo desilusionado.-
-¡Vaya! Tómatelo con calma, vampiro, recuerda que tenemos tiempo de sobra para hacer esto.- respondió Mikomi.- pero recuerda que “no sólo de sexo vive el hombre” también tienes que estudiar, aprender y entrenar. Tenemos un largo camino por recorrer.
-A pesar de todo, lo tomas con bastante calma.
-Eso es porque la conozco, y sé que esperará hasta que te hagas fuerte. Es lo que ella quiere.
-Esta bien.- respondió el mientras se levantaba.-me alistaré, pero báñate conmigo.
-Por supuesto, fue nuestra primera noche, podemos hacerlo una vez más en el baño si quieres.
-Te anticipaste a mis intenciones.- dijo David sorprendido.
-je je je, conozco muy bien a los hombres.- dijo ella.- Vamos apúrate que tenemos poco tiempo.
-Bien. ¡Vamos!
Apenas entraron al baño y se abrazaron y besaron tan apasionadamente como al principio, recorriendo una vez más todo su cuerpo. Nuevamente comenzaron el ejercicio sexual con igual o mayor energía que las veces anteriores. Mikomi seguía jadeando y gritando como si fuese la primera vez que tenían sexo mientras que David se movía con tal ímpetu como si fuera la última vez que la viese. Al terminar ambos tomaron un baño de tina, se lavaron el uno al otro y seguían besándose y acariciándose.
-Creo… creo que a esto le llaman una luna de miel, ¿no?- pregunto David curioso.
Mikomi lo miró con ternura y lo abrazó con delicadeza.
-Si, David. Esta es nuestra luna de miel.- no dejaba de abrasarlo.
De pronto Mikomi lo soltó y lo miro a los ojos largamente con rubor en las mejillas.
-Fue bueno que hiciésemos el pacto.- dijo
-¿Por qué lo dices?- pregunto
-Porque creo que me estoy enamorando de ti.- respondió ella. Lo volvió a besar, está vez con tal ternura que estremeció a David y ahora el respondió con un abrazo, no apasionado, si no suave y tierno a la vez.
-Creo que yo también.- dijo él.- aunque como dijiste tú, tenemos todo el tiempo para hacer muchas cosas, y no solo estudiar, aprender y entrenar, si no que fortalecer nuestros lazos y darnos tiempo para conocernos el uno al otro. Tu has vivido mucho tiempo, supongo que tienes muchas historias para contarme.
-Si.- dijo ella mientras le acariciaba la nariz.-Incluso quiero enseñarte mi idioma y mi cultura natal.
-¡Yorokonde!.- respondió David
-¡Hey!- Dijo sorprendida y muy contenta.- aprendes muy rápido.
-bueno, lo dijiste la ultima vez e intuí su significado, je je.- dijo mientras se rascaba la cabeza.
Después de terminar el baño y la platica, Mikomi le sirvió el desayuno a David, tanto el como ella se sentían muy felices. Mikomi hacia todo con gracia y sencillez y David veía todo lo que ella hacia con alegría. Ambos se sentían muy bien. Al terminar de desayunar, David tomo sus cosas y se despidió de Mikomi con un beso. “Ittekimasu” e “Itterasshai” se escuchó entre ambos, parecían un verdadero matrimonio.
David iba caminando por la calle muy contento, tomo la locomoción necesaria para llegar cerca del instituto. Al llegar vio como su hermana esperaba afuera de la puerta con su bolso entre las manos y una postura bastante triste. Al girar su cabeza y divisar a David todo su aspecto cambió
-¡¡Hermano!!- gritó emocionada y lo abrazó- ¡Sabia que vendrías!
-Issha, cuantas veces te he dicho que no me abraces en la escuela, otras personas creerán algo que no es correcto.- dijo muy formalmente, pero alegre al mismo tiempo.
-¡Hermano! Parece que estás bien después de todo. ¡Qué bien!-dijo aliviada.- pero hay algo que me preocupa mucho.
-Bueno si lo sé, pero mira, ya es tarde, vayamos caminando y te cuento ¿está bien?- pidió
-Está bien.- respondió ella
Al caminar hacia la entrada del instituto conversaron de lo que había sucedió el día anterior en la familia, y David le hacia notar que de verdad estaba arrepentido por ello, pero al mismo tiempo trataba de explicarle que ya no podría vivir con ellos.
-¿Pero por qué no? ¿Tanto nos odias?
-No es eso Miko… Isabel.- se equivocó. Tuvo un pequeño lapsus, común y corriente, normal como cualquier otro. Había estado con una chica teniendo sexo por 5 horas y llamándola repetidamente por su nombre, cómo no se confundiría, era normal.
-¿Miko?- Preguntó muy asombrada.- ¿Quién es ella?
-Eh, ah, bu... bueno c-cómo explicarte.-tartamudeaba nervioso
-¿es aquella chica con la que te estás acostando, cierto?¿crees que no me doy cuenta que apestas a sus perfumes?-Gritaba enojada y celosa
-¡Isabel!- Susurraba con volumen alto y tomándola de los hombros- No hables así de alto, que los otros te escuchan.
Pues David estaba en lo cierto, muchos chicos y chicas los miraban con desdén, entre ellos muchos compañeros de clase que buscaban el salón.
-¡No me importa! ¡Vuelve a casa hoy o si no te hago un escándalo aquí mismo!- grito desesperada.
-¡Isabel por favor!-susurraba nervioso.- ¡cálmate por favor!
- A ver, qué sucede aquí.- dijo un profesor que venia caminando
-Na-nada señor.- respondió David.-Sólo líos entre hermanos, nada más.
Los miró fijamente a los dos
-Bueno, váyanse cada uno a la clase que les corresponde o si no tendrán que acompañarme a mi oficina.
-No se preocupe profesor.- Dijo Isabel.- Ya nos vamos a nuestras clases. Conversaremos después con más tranquilidad- terminó por referirse a su hermano.
Ambos se separaron y cada uno llego a su clase. Al entra nuevamente David sintió que lo observaban, esta vez no eran sólo las chicas como el día de ayer, si no que todos los del curso.
-Ella era mi hermana, ya saben, líos entre hermanos.- término por decir mientras sonreía nerviosamente.
Clara se acercó junto con Abel y acorralaron a David a preguntas.
-¡Así que tienes novia! ¿eh?- Dijeron casi al unísono y se miraron el uno al otro.
-¡Oye, no digas lo mismo que yo!- le dijo Abel a Clara
-¡Oye!, eso te lo iba a decir yo.- respondía enfurecida
Y así mientras se peleaban David se escondía sintiendo que todos le observaban. Pero había alguien que no observaba y solo miraba adelante con las manos fuertemente apretadas. Era Angélica.
-¡Ya cállense ustedes dos que molestan a los demás!- Grito Angélica enfadada.
-S-sí.- respondieron nuevamente al unisonó y nuevamente se miraron con desprecio
Al terminar el pequeño show, la puerta se abrió y entró el profesor dejando los libros en el escritorio.
-Buenos días jóvenes.- Saludo
-Buenos días profesor.- respondieron educadamente.
-Sé que es algo repentino y no es muy frecuente que pase a estas alturas del semestre en las que esta por acabar para tener las… ¡dichosas vacaciones de verano!- decía, mientras que algunos festejaban cada vez que se pronunciaba la palabra “vacaciones”.- pero hoy les vengo con una pequeña gran sorpresa para todos. Les presento a una nueva alumna que se integrará a nosotros. Viene como estudiante de intercambio por lo que les pido que sean amables con ella.
David presintió algo extraño.
-Bueno sin más preámbulos.- se detuvo.- Ven, pasa.- solicitó.
Entonces para asombro de todos en la clase, y una terrible y extraña sorpresa para David, una hermosa muchacha se paro enfrente de todos. Tomando un poco de tiza escribió con caracteres extranjeros su nombre.
-Así se escribe mi nombre en mi idioma natal. Mi Nombre es Kobayashi Mikomi, como es la costumbre en mi país primero me presento por mi apellido, pero pueden llamarme Mikomi si gustan.
David estaba enrojecido hasta las orejas. Estaba tan sorprendido como avergonzado. Estaba muy alegre de poder verla pero al mismo tiempo quería estar lo más lejos posible de ella, ya que los rumores se expanden muy rápido.
-Como verán.- seguía diciendo.- Soy japonesa, pero he vivido junto con mi familia aquí en este país desde muy joven por lo que se bastante bien el idioma. Les pido por favor que cuiden de mí el resto del tiempo que este con ustedes.- se inclinaba en reverencia
-Bueno Mikomi gracias por presentarte. Me decías recién en el pasillo que tu novio va en esta clase ¿no?- Preguntó el profesor
-¡Si así es!- respondió contenta.
Ahora si que David quería enterrarse.
-Sabes, todos estamos curiosos por saber quién es, ¿cierto chicos?- Preguntó a la clase mientras todos gritaron casi al unísono “¡siii!”
-Bueno, mi novio es él.- Apuntó hacia David.- Hola David, ¡estaremos en la misma clase desde ahora!
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Ultima edición por Keita_kun el Vie Jul 16, 2010 3:32 am, editado 11 veces










